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Medios de Comunicación del Arzobispado de Granada

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Medios de Comunicación del Arzobispado de Granada

Desde el Secretariado de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Granada, recordamos los medios de comunicación diocesanos, que va desde la internet, radio y televisión. 

Nuestro canal informativo de referencia es la web de la Archidiócesis en www.archidiocesisgranada.es

También nos encontrarán en las redes sociales, en Facebook (Archidiócesis Granada y Secretariado Mcs Granada) y Twitter (@Archigranada)

SEMANARIO DIOCESANO FIESTA

Viernes/Domingo

Disponible en su versión digital en www.archidiocesisgranada.es/fiesta. Se envía los viernes, con fecha del domingo. Ofrecemos información de la Iglesia en Granada y la Iglesia Universal, con contenidos que ayuden al crecimiento humano y de la fe.

Pueden suscribirse gratuitamente en www.archidiocesisgranada.es, aportando su correo electrónico.

VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS TELEVISIÓN

Canal de televisión de la Diócesis de Granada por internet, en www.vatelevision.com

Con retransmisiones en directo, que incluye la Eucaristía diaria a las 9 horas desde la iglesia parroquial del Sagrario-Catedral y la Eucaristía los domingos, a las 12:30 horas.

Temas de actualidad cada quince días.

Programas quincenales y trimestrales.

En la programación quincenal encontrarán:

  • VA Informa, informativo de actualidad en televisión de la Diócesis de Granada, con contenidos locales, de la Santa Sede e internacional (los domingos, a las 10 horas).
  • El Desván, programa de propuestas culturales de libros y cine (los viernes, a las 17 horas).

En la programación trimestral, encontrarán:

  • “El grano de mostaza”, programa testimonial que acerca la vida de fe de las personas, una fe sencilla y pequeña como un grano de mostaza que el Señor hace crecer y dar fruto en su entorno.
  • “Itinerantes”, programa de actualidad sobre la Iglesia en forma de reportajes.
  • “La vereda de la estrella”, programa de entrevistas sobre temas de interés.

VA Televisión dispone de una aplicación para IOS y iPadOS, que puede descargarse en App Store.

También nos encontrarán en las redes sociales de Youtube (Virgen de las Angustias TV), Facebook (Virgen de las Angustias TV), Twitter (@VAtelevision) e Instagram (@VAtelevision)

COPE GRANADA Y COPE MOTRIL

Viernes

13:35 H. El Espejo. Magazine con entrevistas e información de la actualidad socio religiosa de la Diócesis de Granada.

Incluye una pieza de cuatro minutos con noticias de las Diócesis andaluzas, en la que también participa Granada.

Domingo

09:45 h. Iglesia Noticia,  informativo de actualidad religiosa de la vida de la diócesis.

Ambos programas –El Espejo e Iglesia Noticia- se ofrecen después de su emisión en podcast en la web www.archidiocesisgranada.es (sección Noticias, El Espejo/Iglesia Noticia).

Nos encontrarán también en la red social de Facebook (El Espejo COPE Granada)

Miércoles

A partir de las 13:30 h. Revista Diocesana. Intervención semanal desde Granada, con noticias de la Diócesis.

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El Señor confirma su Alianza de amor

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Homilía en la celebración del Sacramento de la Confirmación en la S.I Catedral de Granada, con personas procedentes de la parroquia de Ogíjares, el 14 de mayo de 2021.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo, que os reunís y camináis en la parroquia de los Ogíjares, Pueblo Santo de Dios al que todos pertenecemos (también yo soy parte de ese pueblo y me siento orgulloso de serlo. Cuando hablamos de Pueblo Santo no se refiere sólo a los fieles cristianos laicos: se refiere a todos. Todos formamos un pueblo, cada uno con una misión dentro de ese pueblo);

saludo a los sacerdotes también que nos acompañan. (A uno lo conocéis mucho. Don Ángel es vuestro párroco y vuestro amigo, y él os conoce a todos. D. Manuel, el otro sacerdote, es quien a mí me ayuda en las celebraciones de la Catedral todos los domingos, además de cuando hay una celebración especial, como hoy); queridos hijos:

Yo no voy a deciros qué es la Confirmación, porque para eso os habéis estado preparando y vuestros catequistas os han preparado. Yo quiero deciros algo mucho más básico. ¿Qué es el cristianismo? En definitiva, qué es ser cristianos, porque la Confirmación constituye un paso, como nos acaban de decir, en ese camino de pertenencia a Jesucristo y a su Iglesia, que es la vida cristiana.

El cristianismo no son cosas que nosotros hacemos por Dios y que tenemos que hacer por Dios para que Dios nos quiera o nos trate bien, o para que Dios tenga misericordia de nosotros y nos perdone. No. El cristianismo es el descubrimiento de lo que Dios ha hecho y hace por nosotros. De lo que ha hecho dándonos la vida, que es el primer regalo que Dios nos hace, y un regalo de amor, porque Dios nos da la vida como una participación ya en Su vida y eso explica el deseo profundo de alegría, de belleza, de amor, de verdad y de bien que hay en el corazón de cada uno de nosotros. Ese deseo de un amor infinito, de una vida que no sea fatiga y cansancio, sino de una vida que pueda ser vivida en alegría.

Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: “Os he hablado de esto, para que mi alegría esté en vosotros -fijaros que lo dice en la víspera de su muerte y para que vuestra alegría llegue a plenitud”. Es la explicación más bonita de para qué ha venido Jesucristo. Ha venido para que nosotros podamos vivir contentos; contentos porque nos acompaña en el camino de la vida. Él, que nos ha entregado Su Espíritu; Él, que nos ama con un amor infinito, que os ama a cada uno. Se podrían volver a repetir los nombres uno por uno. No me importaría el decir “a ti, Fulanito, Dios te ama con un amor infinito”. Y estarás pensando por dentro, ¿pero cómo me va a querer a mí Dios si soy un desastre, si mi vida es un lío, si muchas veces no me aguanto ni yo, si tengo unos defectos de los que soy muy consciente y si no, ya me lo recuerdan mis padres o mis hermanos de vez en cuando…? ¿Cómo va a ser que el Señor me quiera así? Pues, Dios, sólo por el hecho de que estemos vivos significa que Dios nos ama. Y nos ama como Dios sólo sabe amar, porque Dios es Amor. No es como nosotros. Nosotros tenemos amor, pero tenemos muchas otras cosas además de amor: tenemos intereses, tenemos envidias, tenemos rabia a veces contra nosotros mismos o contra otros. Pero, Dios no. Dios es Amor y cuando Dios dice “te amo”, lo dice primero por toda la eternidad. Es decir, os ama desde antes de que hubiera hombres en la tierra, desde antes de que existieran las estrellas. Él te conoce. Te conoce y te ama. Y te ama para siempre. Porque Dios no pone condiciones a Su amor. Si no, no sería un amor infinito.

Es en esta vida, cuando uno pone condiciones y dice “te voy a querer mucho si te portas bien conmigo” o “te voy a querer mucho si tienes salud”. Yo he conocido incluso alguna pareja que bastó que a ella la diagnosticaran un cáncer para que él la dijera, “ahí te quedas”, y esos dos últimos años de su vida ella tuvo que vivir sola y hacer frente a su cáncer. Es decir, nosotros mismos nos damos cuenta de que un amor con condiciones es un amor envenenado por dentro, canceroso, que está herido. El amor de Dios no tiene condiciones. Te ama porque eres tú. Te ama porque eres su hijo, su hija y Él quiere que vivas. Y te ama para siempre. Nosotros podemos, nos olvidamos muchas veces. Yo me olvido, me distraigo, me preocupan urgencias u otras cosas y es verdad que puede estar ahí siempre en el fondo de mi conciencia, y además siendo sacerdotes, como que casi no te deja el Señor distraerte y nos distraemos, igual que vosotros. Mil cosas, en lugar de vivir como un niño que juega en la presencia de sus padres, de un niño pequeño que juega en casa en la presencia de sus padres. Así podríamos vivir nosotros, que somos hijos de Dios.

Lo que quiero decir es que cuando Dios dice “te quiero”, y nos lo ha dicho a cada uno, es desde siempre y es para siempre. Si nosotros nos olvidamos de Dios, Él no se va a olvidar de nosotros. Si nosotros Le damos la espalda, Él va a seguir a nuestro lado, con nosotros, en nosotros. Nunca, nunca. Y esa es la fuente de una alegría que no se acaba, que es capaz de vencer todas las dificultades, todas las circunstancias adversas. Yo sé que estáis cansados de pandemia, ¿verdad? No hacéis ningún gesto con la cara, porque estáis escondidos detrás de las mascarillas, pero yo sé que estáis así de cansados de la pandemia. ¿Por qué? Porque no es esa una situación normal, no estamos hechos para vivir de este modo. Si, además, se dan circunstancias de que hemos visto pasar el virus a alguien en nuestra familia o sufrir o morir a seres queridos o muy cercanos, no podemos menos de estar así.

Sin embargo, lo que yo quiero deciros es justamente que el Señor nos quiere y nos quiere con un amor sin condiciones y sin límites. Tendríamos que querer expulsarlo de nuestra vida y aún así no dejaría de querernos. Nosotros nos perderíamos el bien que Dios supone, el bien que Dios es si yo expulso a Dios de mi vida. “No quiero saber nada de ti, estoy harto”, y eso lo podemos decir, porque somos libres. Pero tú lo expulsas de tu vida y Él sigue allí a tu lado por si cambias de opinión, por si un día cambias. Y no te va a decir “fíjate qué mal te has portado conmigo”. No te va a reprochar nada. Sólo te va a decir lo que nos ha dicho de una vez para siempre: “Te quiero”.

El cristianismo es saber esto y el cristianismo es vivir esto. El Señor nos ha dicho “te quiero” de mil maneras, pero nos lo ha dicho sobre todo en Jesucristo, en Su Hijo: “Como el Padre me ha amado, así os he amado Yo. Permaneced en mi amor, guardad mis mandamientos, lo mismo que yo guardo los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor”. El mandamiento de Su Padre no era más que el deseo de que nosotros pudiésemos vivir como hijos de Dios”. Esa ha sido la voluntad de Dios, esa es la voluntad de Dios: que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Que todos los hombres vivan. Esa es la Gloria de Dios. Esa es la alegría de Dios, que vivan en plenitud, que vivan en la libertad de los hijos de Dios. Que vivan sin temor. Ni siquiera la muerte, porque la muerte no tiene la última palabra. No es más fuerte la muerte que el amor de Dios. Y ese es el mandamiento que Jesús ha cumplido y lo ha cumplido haciéndose hombre, compartiendo nuestra condición humana, y yendo hasta la muerte y la muerte de un malhechor, para que nadie se sintiera solo en los sufrimientos de esta vida. El amor consiste en llegar hasta el don de la vida por aquellos que uno ama. El Señor nos ama. Nos ha hecho amigos suyos. Él da la vida por nosotros y cuando dice “cumplid mis mandamientos como Yo he cumplido los mandamientos de mi Padre”, su mandamiento es muy sencillo: “Quereos. Quereos unos a otros”. Algo que sabemos que es muy bonito. Es muy bonito quererse, claro que es bonito. Todos intuimos que lo que nos hace felices, lo que haría un mundo feliz sería un mundo donde nos supiéramos querer bien todos unos a otros. Pero no sabemos o nos cansamos. Nos cansamos enseguida de querer. Le ponemos una medida. Estropeamos el amor muchas veces y, entonces, necesitamos al Señor y necesitamos el amor del Señor, que regenera nuestro corazón, que es como si volviéramos a nacer. De hecho, el Señor lo dijo así: “El que no nazca de nuevo, del agua y del Espíritu, no puede entrar de nuevo en el Reino de Dios”. Y hablaba de un anciano y le dice “¿pero cómo puede uno entrar en el seno de su madre y volver a nacer?”. Para Dios no hay nada imposible. Se vuelve a nacer cada vez que uno abre el corazón al Señor.

El Señor nos dio su amor en la cruz. Eso es lo que celebramos en Semana Santa, el amor infinito de Dios que ha vencido al mal, que ha vencido a la muerte en Su Pascua, en Su muerte y en Su Resurrección. Y que está vivo. Y que nos comunica ese amor a través de los signos de la Iglesia. A vosotros ya os lo ha comunicado en el Bautismo. Pero todos los que estáis aquí ya os bautizasteis cuando no os dabais cuenta. Tenías unos días, unas semanas o unos meses nada más, cuando os bautizasteis todos. Si no, no estaríais aquí. Entonces, es como si el Señor repitiera el don de Sí mismo que hizo en la cruz, pero como –repito- la Palabra de Dios es eterna, lo hizo en la cruz. Nosotros hemos participado de esa Alianza de amor que hizo en la cruz, cada uno el día de nuestro Bautismo. Y el Señor confirma. Es el Señor quien hace la Confirmación, no el obispo. El obispo no es más que un instrumento, una especie de canal, por que el amor de Dios basta a vosotros. La vida de Dios basta a vosotros. Y no sois vosotros los que os confirmáis, aunque usemos esa palabra muchas veces: “Me confirmo la semana que viene”. El Señor confirma su Alianza de amor eterno contigo en esta tarde. Y eso es lo que hace bonita esta tarde. Eso es lo que hace grande esta tarde y eso es lo que es la fuente de una alegría que no depende de que haga sol o de que llueva, de que saque buenas notas o no las saque, de que haya seguido bien las clases online o no las haya seguido. De que se me dé bien el inglés o no se me dé. No depende de nada de eso.

El Señor confirma la Alianza de amor que hizo contigo en la cruz y te vuelve a decir “te quiero”. Y ese “te quiero” convierte esta tarde en el primer día de la Creación, convierte esta tarde en un comienzo absoluto. No porque vayamos a salir cambiados de aquí por una varita mágica a lo Harry Potter. Que no. Sois los mismos. Vais a salir los mismos. Tendréis las mismas cualidades y los mismos defectos, y tendréis las mismas inclinaciones y los mismos límites, y los mismos anhelos de amor y de felicidad en vuestro corazón. Sois los mismos, pero el Señor está con vosotros y os dice que está con vosotros y Se da a vosotros, de una manera y en un momento donde sois capaces de comprender lo que significa este don. ¿Y qué significa? Algo tan sencillo como que nunca estamos solos, aunque lo parezca. Eso es lo que significa ser cristiano. Eso es lo que significa conocer a Jesucristo. No estar nunca solos. Porque el Señor, que nos ama con un amor infinito, está siempre con nosotros, 24 horas al día, siete días a la semana, 30 o 31 días al mes, todos los días de nuestra vida, todos los segundos de nuestra vida. Y eso es una fuente de libertad, de alegría, de gozo, y eso es lo que yo Le pido al Señor que podáis vivir. Ese es Su Espíritu. Esa es la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Vamos, pues, a pasar al Sacramento y entendéis un poquito mejor por qué os decía que veníamos aquí a disfrutar, y que es un momento precioso de la Historia de Dios con nosotros. Primero hacéis una profesión de fe, que no es parte del Sacramento, sino su condición. El poder decir, delante de mí y delante de esta comunidad, que conocéis a Dios; que conocéis Su amor y que confiáis en ese amor, porque esperáis de Él el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. (…) Nadie nos puede dar el perdón de los pecados, nadie nos puede dar la vida eterna si no es Dios. Entonces, en la profesión de fe lo que decís al Señor es “yo Te conozco, Padre de nuestro Señor Jesucristo, y Espíritu Santo, que me vas a ser dado en mi comunicado por el ministerio de la Iglesia”. Matías fue como el primer obispo y yo soy como un sucesor de Matías. Porque los Doce habían estado con Jesús. Uno de ellos fue traidor, Judas, y nombraron como sucesor suyo a Matías, y luego han seguido nombrándose o pasándose el don que habían recibido los Doce y llega hasta mí, este pobre pastor vuestro. Pero tengo el don que el Señor dejó a los Apóstoles y, en nombre de ese don, yo os transmito y os comunico el Espíritu de Dios, para que podáis vivir con la certeza de que el Señor os acompaña siempre.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
14 de mayo de 2021
S.I Catedral

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“El triunfo final es el amor infinito de Dios”

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Homilía en la Eucaristía del viernes de la VI semana de Pascua, el 14 de mayo de 2021, en la iglesia parroquial del Sagrario-Catedral.

Es bello que en esta fiesta de San Matías, de quien no habíamos oído hablar en el Evangelio y sólo en este momento, en el que hay que sustituir la ausencia de Judas, para que el número que Jesús había querido que fuese el núcleo de sus discípulos –doce-, y eso para significar que en ese grupo se iniciaba el nuevo pueblo de Israel, que había estado compuesto de doce tribus (el nuevo pueblo de Israel está representado en los doce apóstoles), como el comienzo de una realidad humana y social nueva, que nace de la Resurrección de Jesús: la Iglesia. Pues, a la hora de completar, los hechos nos cuentan cómo fue elegido Matías y es todo lo que sabemos de él hasta ese momento. Pero el Evangelio no tiene anécdotas que contar sobre Matías, así como las hay de Pedro, de Juan, del mismo Andrés o Felipe. Nos pone como Evangelio un Evangelio que contiene un resumen, la síntesis del Evangelio. Y esa síntesis es, en el fondo, muy sencilla y, al mismo tiempo, inagotable, tremenda. El motivo de toda la historia de la Salvación, desde la elección de Abrahán hasta nuestros días, es el amor insondable de Dios. “Como el Padre me ha amado, así os he amado Yo”. Y nos pide el Señor que permanezcamos en Su amor. Y permanecer en Su amor es cumplir sus mandamientos. Pero cumplir sus mandamientos se reduce en realidad a un mandamiento: “Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”. Ese es el mandamiento y lo repite el Señor por dos o tres veces. “Lo mismo que Yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor”. Hasta tal punto que Jesús puede decir: “El Padre y Yo somos uno” o “Quien me ha visto a Mí, ha visto al Padre”.

¿Cuál es el mandamiento del Padre? Un amor. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para ofrecerlo a Sí mismo como sacrificio y víctima por la salvación del mundo”. Es decir, es el amor del Padre el que le lleva a Cristo a esa obediencia que se traduce en la Encarnación, en la entrega de Sí mismo total, hasta la Pasión, pero que esa entrega es la que permite que Su Espíritu, el Espíritu del Hijo de Dios, quede sembrado para siempre en la carne y disponible para todos los hombres, de manera que surja ese nuevo Pueblo de hijos; un Pueblo de hijos que vive del amor de Dios, que se inserta en esa corriente del amor de Dios y que es todo él parte de esa misma corriente de amor a los hombres. A todos los hombres, también a los enemigos, como Jesús amó a sus enemigos. Y a todo lo que es verdaderamente humano, a toda la Creación, que, a la luz de la Resurrección de Cristo, se descubre en la verdadera profundidad. Como dice el Génesis: “Y vio Dios que era bueno”. Y cuando creó al hombre, “vio Dios que era muy bueno”. “Vio Dios todo lo que había hecho y vio que era muy bueno”.

Esa bondad de la Creación no es algo sencillo de afirmar. Podemos afirmarlo porque el triunfo de Jesucristo sobre el mal y sobre la muerte aparece que el triunfo final va a ser siempre el del amor infinito de Dios. Si no, habría que creer en otro Dios más poderoso que Dios, en el Maligno. Como si el Maligno fuera más poderoso que Dios, ¡y no lo es! Por lo tanto, el triunfo final es el amor infinito de Dios. Y la esperanza para nuestra vida y el secreto para nuestra vida humana es justamente el insertarse en esa corriente de amor que va del Padre al Hijo, del Hijo a nosotros y de nosotros al mundo. Y Jesús dice: “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud”. Es decir, insertándose en esa corriente de amor, uno puede vivir contento. Contento en cualquier circunstancia. Contento también en designios de Dios que nos resultan a veces incomprensibles o que no entendemos del todo, pero que si tuviéramos una visión transparente de cuál es nuestro destino, ni siquiera una muerte temprana, ni siquiera la muerte de un niño, nos parecería un mal. Pero como no es transparente, la realidad por obra del pecado que hay en nuestro corazón y del que participamos y del pecado del mundo del que participamos todos, sencillamente desconfiamos del amor de Dios.

Señor, en esta elección del primer apóstol del que no nos hablan los Evangelios, pero que está en los orígenes de nuestra fe, que nosotros nos insertemos con conciencia -con conciencia también de nuestra pobreza y de nuestros límites-, en esa corriente del amor de Dios, que es la esperanza única, la verdadera, la sólida, la de veinticuatro quilates, la esperanza verdadera y única del mundo. Y que nosotros, por gracia, por haber sido elegidos, no por decisión nuestra, sino porque el Señor nos ha amado primero, hemos sido hechos dignos de conocer y de poder vivir en esa corriente invencible de amor y en esa esperanza y en esa alegría.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

14 de mayo de 2021

Iglesia parroquial Sagrario Catedral

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Año Ignaciano en la Diócesis de Málaga

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Con motivo de la apertura de este año, tienen previstos los siguientes actos en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesuìs de la capital:

Lunes 24 de mayo, día de Nuestra Señora de la Strada: Apertura del Año Ignaciano, a las 19.30 con la Eucaristiìa concelebrada.

Jueves 27 de mayo, a las 20.00, conferencia de Juan Antonio Estrada, jesuita y profesor de la Universidad de Granada: "Vigencia y límites de la espiritualidad ignaciana".

Jueves 10 de junio, a las 20.00, conferencia de Pedro Miguel Lamet, jesuita y escritor: "Para alcanzar amor. San Ignacio de Loyola y su tiempo". 

AÑO IGNACIANO

Ignatius500 es el nombre que recibe este aniversario que se celebra en todo el mundo entre el 20 de mayo de 2021, aniversario de la herida sufrida por Íñigo de Loyola en Pamplona y que fue el detonante de su conversión, y el 31 de julio de 2022, festividad de san Ignacio. Para san Ignacio, este accidente “supuso un importante fracaso y un cambio de planes en lo que imaginaba para su futuro, lleno de riquezas y hazañas mundanas”. Un fracaso que “resultó ser solo aparente, pues marcó el comienzo de un proceso de conversión que conduciría a Ignacio a sueños más grandes, ya no centrados en sí mismo, sino en Dios. Comenzaría a ver todas las cosas nuevas en Cristo”, recoge la página internacional de los Jesuitas.

Toda la información de la celebración a nivel nacional, en este enlace.

 

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Estudia Religión católica y construye una ciudadanía solidaria

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En esta campaña se pretende animar a los padres a hacer uso del derecho que tienen a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral católica en la escuela, según sus convicciones.

La delegación diocesana Enseñanza de Málaga, como cada curso escolar, junto con las Delegaciones Diocesanas de Andalucía, ha puesto en marcha la Campaña a favor de la Enseñanza Religiosa Escolar. Como explica la delegada de Enseñanza de la Diócesis de Málaga, Carmen Velasco, «bajo el lema “Para aprender a cuidar. Apúntate a clase de Religión Católica”, la campaña se inspira en varios documentos del papa Francisco (que aparecen nombrados en el cartel) y busca conectar la clase de religión con la construcción de una ciudadanía global y solidaria, consciente de la necesidad del cuidado de la tierra; una ciudadanía formada por personas que se saben “habitadas y amadas por Dios”.»

La campaña para animar a la matriculación de la asignatura de Religión en los centros educativos ha dado comienzo esta semana con la presentación del cartel elaborado por Fano (descárgalo aquí) y el videoclip de la canción “Aprender a cuidar” de Unai Quirós, Ixcís y Amanecer:

Durante estos días, podrán descargarse los materiales de trabajo y participar en los encuentros en Redes Sociales con el hashtag #RELIenelSUR, que se irán anunciando.

El plazo de matriculación en Primaria es la primera semana de junio, y en Secundaria, la primera de julio

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El sacerdote Fermín Negre participa en un encuentro de formación en Huelva

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La charla tendrá lugar el miércoles 19 de mayo, a las 18.30 horas, en la parroquia onubense de San Sebastián.  "¿Qué y quién nos mueve en la vida?" es la pregunta de la que partirá Fermín en su reflexión, «en la que invitará a los asistentes a bucear en la propia verdad y misión de cada uno, acogiendo nuestra historia de heridas y amor, para vivir desde el agradecimiento y lanzarnos a evangelizar en nuestros ambientes y cotidianidad. Una charla que irá especialmente dirigida a jóvenes y seglares», explica Fermín.

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Decreto sobre el uso de la vía pública en actos de culto, litúrgicos y de piedad o devoción popular tras el cese del estado de alarma

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El vicario general de la diócesis, Emilio Rodríguez Claudio, ha hecho público la mañana de hoy un decreto ejecutorio sobre el uso de la vía pública en actos de culto, litúrgicos y de piedad o devoción popular después de haber cesado el estado de alarma.

Decreto sobre uso via publica tra el cese del estado de alarma

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