Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el Domingo de Resurrección celebrado en la Catedral de Málaga el 4 de abril de 2021.
Siete adultos reciben los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia Pascual celebrada en la Catedral de la Encarnación
En la noche más importante para los cristianos, la Vigilia Pascual, siete catecúmenos de distintas parroquias de la Diócesis recibieron los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía en la iglesia Catedral. Los neófitos, con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años y procedentes de distintos países de origen estuvieron acompañados por …
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El obispo coadjutor celebra la Semana Santa en Olula del Rio
El obispo coadjutor, D. Antonio Gómez Cantero ha vivido intensamente su primera Semana Santa en nuestra diócesis celebrando en Olula del Rio. Como es sabido, en estas fechas son muchas las celebraciones que hay que atender y muchos los sacerdotes que se necesitan para atender todos los cultos de los días más importantes de los …
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Homilía del Domingo de Resurrección
Homilía del obispo de Almeria, Mons, Adolfo González, el Domingo de Resurrección
NOTA INFORMATIVA DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA DE MONTEAGUD
La situación sanitaria del momento presente llevó en su día a los responsables del Santuario de Ntra. Sra. de la Cabeza a suspender la tradicional romería del pasado septiembre ofreciendo al tiempo un calendario de celebraciones en orden a facilitar que los fieles devotos de la advocación mariana tuvieran la oportunidad de visitar a la …
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¡Feliz Pascua!
Cristo ha resucitado y vive para siempre. ¡Feliz Pascua para todos!
En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Por eso, los cristianos podemos vivir con la firme esperanza de que también venceremos el mal y el pecado, todo lo que nos hace sufrir y, hasta el poder de la misma muerte.
En esta Pascua de 2021, aun bajo los condicionantes de la Pandemia de Covid-19, todos estamos invitados a brindar por la vida y la esperanza, porque nada ni nadie está definitivamente perdido para el Señor, pues, para Dios no hay nada imposible.
Por muy difícil y oscura que sea nuestra realidad, por muy lamentable que sea la situación -personal y social- que nos toca vivir, tenemos razones para apuntar a la esperanza. Ante todo, en relación con nosotros mismos, que somos los constructores de historia, los que estamos llamados a hacer un mundo nuevo. Como los árboles que, en primavera, vuelven a brotar, florecen y fructifican, así, todos podemos renacer para dar de esa vida que Jesús conquistó para Él y para todos nosotros cuando resucitó.
Fiel a su promesa Cristo está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo para que, por Él, con Él y en Él podamos ser esos hombres y mujeres que dan buenos y abundantes frutos.
A nosotros nos toca dejarle actuar en nuestra vida con esa energía que Él tiene para sometérselo todo. En nuestras manos está agarrarnos a Cristo o, mejor dicho, dejarnos agarrar por Él para resucitar con Él.
No olvidemos que la acción de Dios en nosotros no funciona de forma automática o por imposición, sino que es una oferta de gracia a nuestra libertad. Sólo nuestra libre y coherente voluntad de estar agarrados a Cristo puede hacer operativos y fecundos en nuestra vida los efectos salvadores de su muerte y resurrección.
Por tanto, si queremos andar en una vida nueva, plena y feliz, reavivemos nuestra fe en Cristo Resucitado y dejémonos agarrar por Él. Así será realidad en nuestra vida el triunfo de la esperanza y el amor, necesarios para vivir en plenitud.
Vale la pena seguir a Jesucristo viviendo y actuando como Él lo vivió. Verdaderamente Él es el Camino, la Verdad y la Vida y quien lo sigue no andará en tinieblas y encontrará la Luz de la Vida. Así, iluminados y fortalecidos por el poder de su resurrección, será posible, no solo renacer a una vida nueva sino, también, convertirnos en constructores de la civilización del amor, de la libertad, de la justicia y de la paz.
Feliz Pascua a todos y que sintamos el consuelo y cercanía de Cristo vivo, que camina con nosotros en todas las dificultades de nuestra existencia. Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Si lo escuchamos y acogemos con fe, “revivirá nuestro corazón” y nos llenaremos de alegría. Es lo que deseo para todos. ¡Feliz Pascua!
Obispo Nivariense
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Entrevista al Obispo Nivariense
El rotativo Diario de Avisos realiza una amplia entrevista en su edición del domingo 4 de abril, en la que el prelado se refiere a algunos aspectos de la Semana Santa, así como a otras cuestiones de actualidad: la pandemia, el reto migratorio en las islas, etc.
-¿Cómo se vive una Semana Santa sin procesiones?
“Ante la imposibilidad de las manifestaciones de la fe en las calles, procuramos centrarnos en lo principal, que son en las celebraciones litúrgicas en el interior de los templos. Es una pena que no podamos tener procesiones, que sin duda son un estímulo para la vivencia de la fe, pero eso no nos impide celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo de manera intensa y personal. Lo hacemos escuchando la Palabra de Dios, recibiendo el sacramento del perdón de los pecados, participando en la comunión del Cuerpo de Cristo, haciendo oración… Estos son los medios más eficaces para acoger y disfrutar personalmente de la salvación que Cristo nos ha conseguido con su muerte y resurrección”.
-¿Cómo están afectando las restricciones por la COVID a la relación de los fieles con la Iglesia? ¿Una crisis mundial como esta, aleja o acerca a los seres humanos de la religión, de la fe?
“Las consecuencias negativas de la COVID se dejan ver en todas las dimensiones de la vida. En la salud, las relaciones humanas, en el trabajo, la economía, la educación y, lógicamente, en el normal desarrollo de la vida eclesial. Muchas de las cosas que hacemos normalmente no las podemos realizar o hay que hacerlas con muchas limitaciones. No es solo la Semana Santa, la Navidad y las fiestas principales, sino que afecta muy seriamente a las celebraciones religiosas ordinarias (misas, entierros, bodas, bautismos), a la catequesis y reuniones de formación, a la atención a los enfermos y personas mayores, a los encuentros y convivencias… Todo esto, en efecto, está afectando a la vivencia de la fe de muchas personas. Para unos, la pandemia, les impulsa un mayor acercamiento a Dios. Para otros, en cambio, puede ser motivo de enfriamiento espiritual al faltarles, o estar restringidos, los medios habituales de vivencia de la fe”.
-¿Qué puede hacer la Iglesia por aquellos que peor lo están pasando en esta crisis? ¿Cómo valora la labor de Cáritas?
“La acción caritativa y social forma parte constitutiva de la vida y misión de la Iglesia. Es el modo de poner en práctica el mandamiento de Jesús: ‘Amaos los unos a los otros como yo os he amado’. Como dice el Concilio Vaticano II: ‘El fin que Cristo le asignó a la Iglesia es de orden religioso’ . Pero… donde sea necesario, según las circunstancias de tiempo y de lugar, la Iglesia debe crear obras al servicio de todos, particularmente de los necesitados. En la estructura de la Iglesia hay muchas instituciones y personas voluntarias que se ocupan de atender a los más necesitados y vulnerables, en gran medida, gracias a las contribuciones de toda la comunidad cristiana. Entre estas instituciones está Cáritas, que es el organismo diocesano que encauza la Comunicación Cristiana de Bienes. Presta su servicio en todas las parroquias y mediante proyectos de acogida y promoción de personas necesitadas. A consecuencia de esta pandemia, la demanda de ayuda se ha duplicado y Cáritas está incrementando su actividad, gracias también a que ha crecido la generosidad de muchas personas. Siempre procuramos no solo atender las emergencias que surjan, sino -de manera especial- ayudar a las personas a valerse por sí mismas”.
La iglesia conoce bien, gracias a las misiones, la situación que viven muchos de los migrantes que están llegando a nuestras costas. ¿Qué opinión le merece la situación actual de las Islas, con pateras llegando a diario y macrocentros de acogida como el de Las Raíces?
“¡Uf!, menudo reto estamos viviendo con la llegada masiva de migrantes provenientes de África, a los que hay que unir los que proceden de otros lugares, particularmente de Latinoamérica. Ya, en noviembre pasado, los dos obispos de las islas manifestamos nuestro parecer sobre la situación y pedíamos a las autoridades que se tomaran medidas, acordes con la dignidad humana y el respeto a los derechos de las personas. Se han dado algunos pasos, pero insuficientes y en muchos casos inadecuados. Unos centros de acogida como el de Las Raíces o las Canteras no pueden ser un almacén o aparcamiento de personas. En un estudio que está realizando Cáritas, que saldrá a la luz en breve, solo en Tenerife, sin contar con los migrantes, hay más de mil personas sin techo. Si a esto añadimos los migrantes, la situación es insostenible. Es inadmisible, por ejemplo, que a un menor proveniente de África acogido en un centro público se le mande a la calle al cumplir los 18 años sin ningún recurso ni seguridad. Creo que es fundamental posibilitar que estas personas puedan continuar su viaje a la Península o a otros países donde ya tienen familiares y amigos que les pueden acoger y donde pueden encontrar trabajo”.
CON CRISTO UNA VIDA BUENA, PLENA Y FELIZ ES POSIBLE”
El obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, quiso enviar, al término de la entrevista, el deseo de una feliz Pascua a los creyentes, a través de DIARIO DE AVISOS, en una jornada de especial significación como la de hoy, Domingo de Resurrección, con la que finaliza una Semana Santa marcada, una vez más, por la pandemia del coronavirus. “Hoy más que nunca debemos recordar a todos que Cristo ha resucitado y vive para siempre. Que fiel a su promesa está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, para que, por Él, con Él y en Él podamos ser personas nuevas”, manifestó Bernardo Álvarez, que recordó que “con Cristo una vida buena, plena y feliz es posible. Aprovechemos lo que Él nos ofrece, dejemos que actúe en nuestra vida con esa energía que Él tiene. Si lo escuchamos y acogemos con fe revivirá nuestro corazón, nos llenaremos de alegría y seremos constructores de la civilización del amor, de la libertad, de la justicia y de la paz. Es lo que deseo para todos. ¡Feliz Pascua!”. Que así sea.
Fuente: Reproducimos algunas cuestiones del Digital de Diario de Avisos.
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Campaña vocacional en el Seminario
Como es costumbre en nuestro Seminario, en torno al día de San José, solemos hacer nuestra tradicional Campaña Vocacional. El año pasado tuvo que ser suspendida debido a la situación de pandemia; este año, desde el Seminario le hemos dado un nuevo enfoque para poder llegar a toda la Diócesis manteniendo las precauciones que las autoridades sanitarias recomiendan para evitar la propagación de la COVID-19, por lo que nos hemos centrado en el envío de material a todas las parroquias de nuestra Diócesis, volcándonos muy especialmente en las redes sociales.
El Señor se vale de las personas para tocar los corazones; es por esta razón que los seminaristas hemos compartido nuestros testimonios vocacionales a través de las redes. Conocer las historias de los que ya hemos dado el paso de discernir la vocación puede ayudar a los jóvenes con inquietudes a reconocer la voz del Señor.
Además, en este año jubilar de San José, convocado por el Papa Francisco con motivo del 150° aniversario de su declaración como patrono de la Iglesia Universal, en el Seminario hemos celebrado un triduo en su honor, pues San José también es patrono de los Seminarios.
El triduo ha tenido lugar durante los días 18, 19 y 20 de marzo en nuestro Seminario. Debido a la actual situación de pandemia, no ha sido posible la apertura al público, por lo que los tres días se ha emitido a través de YouTube.
El primer día, meditamos acerca del corazón de padre de San José, modelo para Jesús y modelo también para nosotros los seminaristas, que debemos de forjar nuestros corazones para servir al Pueblo Santo de Dios. El segundo día, contemplamos a José en su misión de custodio, él protegió a María y a Jesús de la persecución de Herodes, y de la misma forma, le pedimos que proteja siempre a la Iglesia y que interceda para que no falten pastores dispuestos a entregar su vida por los hermanos. El tercer y último día, nos encomendamos a San José como patrón del Seminario, para que los que estamos discerniendo la vocación, tanto fuera como dentro del Seminario, seamos capaces de realizar la voluntad de Dios en nuestras vidas.
Durante los tres días, meditamos también las palabras de nuestro obispo Don Amadeo en su carta pastoral con motivo del Día del Seminario, así como la Carta Apostólica «Patris Corde» de nuestro Papa Francisco, y la Exhortación Apostólica «Redemptoris Custos» de San Juan Pablo II.
Le pedimos al Señor, por intercesión de San José, que dé valentía a los jóvenes y envíe abundantes vocaciones sacerdotales a su mies.
Comunidad del Seminario Diocesano de Jaén
HOMILÍA DE LA CONMEMORACIÓN DE LA MUERTE DEL SEÑOR
Lecturas bíblicas: Is 52,13-53,12. Sal 30, 2 y 6.12-13.15-17.25 (R/. «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu»). Hb 4,14-16; 5,7-9. Versículo: Flp 2,8-9 («Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte…»). Jn 18,1-19.42. Queridos hermanos y hermanas: La conmemoración de la muerte del Señor llena de conmoción y humilde recogimiento al pueblo fiel. La …
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Luis Rueda: “La Pascua es para vivirla como verdaderos resucitados, recién salidos de la pila bautismal”
“Así como la Cuaresma es símbolo de nuestro camino en la Tierra, la Pascua lo es de nuestra vida en el cielo”. Luis Rueda, delegado diocesano de Liturgia reflexiona sobre cómo los cristianos debemos vivir estos cincuentas días previos a Pentecostés.
La primera semana de la Pascua se llama la Octava Pascual. “Es una semana dedicada a la mystagogia, es decir, el tiempo en el que los neófitos, que han recibido los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la noche santa, profundizan en el significado y vivencia de los dones recibidos. Durante todo el tiempo pascual las oraciones de la liturgia piden por estos nuevos bautizados y expresan la alegría por su incorporación a la Iglesia”.
El tiempo de Pascua es, también, el tiempo del Espíritu, “porque la Iglesia pide, en este tiempo, para que Dios envíe el Espíritu Santo sobre los creyentes. La solemnidad de Pentecostés es el broche de la Pascua, es la fiesta de la efusión del Espíritu Santo”.
Por tanto, “tenemos que tener muy en cuenta que el misterio de Pascua y el misterio de Pentecostés es uno solo, es fruto de la Resurrección, es la donación del Espíritu Santo. Dentro del mismo lapso, los cristianos revivimos el acontecimiento de la venida del paráclito sobre los apóstoles”, explicó.
Pascua es tiempo de celebración permanente
“Toda la cincuentena pascual tenemos que vivirla como si fuera un solo domingo, se trata de la solemnidad de solemnidades”, de allí que durante este tiempo el cirio pascual permanezca ardiendo como la misma Pasión de Cristo, desde la Resurrección hasta Pentecostés”.
En este sentido, la actitud de los cristianos en este tiempo litúrgico, “no puede ser otra que vivir como pascuales, eso quiere decir, que, si durante la Cuaresma nos hemos convertido del pecado, ahora tenemos que vivir como hombres nuevos, recién salidos de la pila bautismal, resucitados con Cristo, viviendo en su máxima expresión todas las virtudes, vivir cada instante como resucitados”.
Rueda explica que, durante la Pascua, el color litúrgico es el blanco. “Se entona nuevamente el Aleluya, los templos lucen exornos florales, se usa el mejor ajuar litúrgico, porque celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte”.
Pascua florida
El delegado de Liturgia describió que la Iglesia celebra dos pascuas a lo largo del año litúrgico. “Pascua, significa paso, el primero lo celebramos en Navidad, cuando Dios se encarna y pasa por este mundo como verdadero Dios y verdadero hombre; el segundo paso es el de Jesús en la cruz antes de retornar al Padre, de allí la expresión Pascua florida”.
Manifiesta que otra forma de profundizar y ahondar en el misterio de la Resurrección es a través del rezo del Vía lucis, las estaciones donde se medita la Resurrección, el camino de la luz. “Igual que hemos seguido los pasos de Cristo camino a la cruz mediante la meditación del Vía crucis, siguimos ahora los pasos de Cristo que se ha convertido en luz del mundo”.
Finalmente, el delegado de Liturgia de la Archidiócesis recomendó vivir estos cincuentas días con alegría y confianza. “Que no decaiga la fiesta de Pascua, debemos aprovechar todas las oportunidades que nos ofrezcan las parroquias para meditar el Vía lucis, para profundizar en las catequesis mistagógicas, para sostenernos en estos días de celebración con el mismo entusiasmo”.






