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La Catedral de Cádiz amplía los horarios de las visitas turísticas

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Desde que el primer templo de la diócesis volviera a abrir su puertas al turismo el pasado 14 de mayo, tan sólo se podía visitar los fines de semana. El levantamiento del estado de alarma, que ha propiciado una mayor movilidad entre provincias, ha hecho que durante las últimas semanas veamos por las calles de Cádiz a más personas que se decantan por nuestra ciudad como destino turístico. Así, tras casi un mes de la apertura de la seo, y viendo el buen ritmo de asistencia de visitantes, el Cabildo Catedral junto con la empresa que gestiona las visitas turística, Artisplendore, han decido ampliar, desde mañana martes 8 de junio, el horario para poder contemplar el monumento más visitado de la ciudad.

De esta manera, el horario de la Catedral de Cádiz será el siguiente:

  • Martes, miércoles y jueves: Catedral y Torre del Reloj. De 10.00 a 15.00 horas
  • Viernes y sábados: Catedral y Torre del Reloj. De 10.00 a 19.00 horas
  • Domingos: Torre del Reloj, de 12.00 a 16.30 horas. Catedral, de 13.30 a 16.30 horas (12.00 horas celebración de la Eucaristía dominical)

La Catedral de Cádiz garantiza el cumplimiento de las medidas de seguridad y sanitarias. Para evitar colas y esperas se recomienda la compra de entradas a través de la web (www.catedraldecadiz.com).

Además de los requisitos generales de seguridad, tales como el uso de mascarillas, gel hidroalcohólico o el mantenimiento de la distancia de seguridad, la Catedral de Cádiz ha tomado medidas como la desinfección del dispositivo de audioguía tras su uso para garantizar la seguridad de todos los usuarios. También se ofrece la posibilidad de escuchar la audioguía en los móviles de los usuarios a través de un código QR.

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La Diócesis vive la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo

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La Santa Iglesia Catedral acogió en la tarde de ayer la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo presidido por D. Federico Mantaras.

AQUÍ PUEDE VER LA SOLEMNIDAD COMPLETA

El primer templo de la Diócesis de Asidonia-Jerez vivió en la tarde de ayer la celebración de la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. Siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, esta Eucaristía, que contó con distintas personalidades de corporaciones e instituciones, estuvo presidida por D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez quien recordó la importancia de acercarnos al Santísimo Sacramento del Altar, ya que Dios con su amor transforma nuestra vida.

Asimismo, D. Federico Mantaras recordó como Cristo nunca nos abandona y se queda con nosotros para siempre, a través del pan y el vino que serán su Cuerpo y Sangre entregada por amor a todos nosotros.

AQUÍ PUEDES VER COMPLETA LA HOMILÍA DE D. FEDERICO MANTARAS

Por último, antes de finalizar la Eucaristía, tuvo la lugar la exposición del Santísimo Sacramento del Altar, momento en el que se profundizo y rezo en torno a esta Solemnidad, para acabar con su bendición a todos los presentes en la Santa Iglesia Catedral.

EXPOSICIÓN Y BENDICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO ALTAR

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La iglesia colegial del Divino Salvador retoma su visita cultural

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La iglesia colegial del Divino Salvador retoma su visita cultural

Mañana martes, 8 de junio, se retoman las visitas culturales a la iglesia colegial del Divino Salvador, de Sevilla, tras quince meses cerrada debido a las restricciones derivadas de la pandemia de Covid-19.  Con esta reapertura, el Cabildo de la Catedral complementa la oferta turística- cultural de su conjunto monumental:  Catedral, Giralda y Colegial del Salvador.

En un primer momento, el horario de visitas a la iglesia del Salvador será de martes a sábados, de diez y media de la mañana a dos y media de la tarde (último acceso a las dos de la tarde). de ese modo, se cumplirá con el mismo criterio de apertura progresiva implantado en la Catedral.

Tarifas oficiales

Se mantendrán las tarifas aprobadas el 1 de enero de 2020, es decir, la entrada general a 5 euros (incluyendo audioguía) y entrada gratuita para naturales o residentes en la Diócesis de Sevilla, menores de hasta 14 años acompañados por un adulto, discapacitados y un acompañante y/o desempleados (todos estos supuestos deben acreditarse mediante documento oficial).

Asimismo, existe la modalidad de visita conjunta a la Catedral, Giralda e iglesia colegial del Divino Salvador. En este caso, la entrada general tiene un precio de 10 euros, siendo de 5 euros para pensionistas y estudiantes de hasta 25 años. Tendrán acceso gratuito, previa acreditación oficial, los naturales o residentes en la Diócesis de Sevilla, menores de hasta 14 años acompañados por un adulto, discapacitados y un acompañante y/o desempleados. Por otro lado, la audioguía tendrá un coste de 5 euros.

Desde el Cabildo se informa que Adquiriendo la entrada de la visita conjunta no tendrá que guardar cola en la entrada de la visita cultural a la Catedral, ya que el acceso es directo, siempre que se muestre, en el control de acceso, el ticket correspondiente. Por este motivo, recomiendan que se inicie la visita cultural por la iglesia colegial y, a continuación, se visite la Catedral y la Giralda.

El segundo templo más grande de Sevilla tras la Catedral

La iglesia del Salvador es la más importante de la diócesis de Sevilla después de la Catedral y uno de los templos más bellos de Europa. Está situada en pleno centro de la ciudad y su fachada monumental da a la plaza que lleva su mismo nombre. Está construida en el solar de la primitiva mezquita mayor sevillana, Inn Adabbas, erigida durante el reinado de Abd al Rahman II, en el siglo IX. Restos del oratorio islámico son el patio de los Naranjos y el arranque de la torre del templo, cuyo actual cuerpo de campanas es del siglo XVII, obra de Leonardo de Figueroa. La construcción de el Salvador se inició en 1674, previa destrucción llevada a cabo tres años antes, trabajando en ella varios artistas, siendo el último de ellos Leonardo de Figueroa, entre 1696-1712, dirigiendo el cierre de bóvedas y cúpulas y la ornamentación interior.

La iglesia tiene una planta de salón dividida en tres naves separadas por arcos de medio punto que determinan sus cuatro tramos. Los arcos se sustentan mediante pilares cuadrangulares con medias columnas adosadas y profusa decoración de cantería. El crucero se eleva a la altura de la nace central y, al igual que ésta, se cubre mediante bóveda. En uno de los laterales exteriores se encuentra el retablo cerámico del Cristo del Amor, titular de la cofradía del mismo nombre. Fue realizado en 1930 por Enrique Mármol Rodrigo y es el retablo más grande de Sevilla, ya que representa al Cristo en su tamaño real. La capilla sacramental está presidida por un magnífico altar de plata que guarda la imagen de Jesús de la Pasión, obra de Martínez Montañés, que sale en procesión el Jueves Santo. La iglesia alberga, además, las imágenes del Cristo del Amor y el popular paso de la Borriquita. Cabe destacar el Retablo de la Virgen de las Aguas, del siglo XIII pero modificado en el XVII. El presbiterio presenta uno de de los conjuntos decorativos barrocos más hermosos del siglo XVIII.

 

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SENTIR: ¡GRACIAS!

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El refranero español es muy sabio y trae a cuenta con sus refranes realidades  que nos iluminan y dicen mucho en cada circunstancia. Hoy me voy a fijar en aquel que dice “No hay mal que por bien no venga”. Estoy viviendo una realidad  que se podía ver como una  dificultad, un momento difícil, es una intervención quirúrgica, pero se ha llenado de posibilidades y de ver cuanto bueno aparece, cuanta cercanía, acogida, servicio. No me canso de dar gracias a Dios por este regalo que me abren los ojos a esa dimensión de una acción de gracias constante por los que estoy viviendo, lo que vivimos cada día.

La verdad que no es nuevo cuando una piensa que la Palabra de Dios está llena de esas paradojas evangélicas: que de la muerte nace la vida, el grano de trigo que muere para dar fruto, el último será el primero…

Durante esta pandemia estamos viendo tanta solidaridad, tanta entrega, tanto pensar en los otros….¡cuantos testimonios se dieron y se siguen dando! Hoy, al compartir mi experiencia, solo pretendo compartir el confiar en Dios que se manifiesta en los demás y que nos invita a querer vivir atentos a lo que podamos dar y recibir en cada momento. Dice el papa Francisco: “Tener fe no quiere decir que no tengamos dificultades en la vida, sino que somos capaces de afrontarlas sabiendo que no estamos solos”. No estamos solos porque Jesús es el Amigo fiel y está a tu lado, junto con los hermanos.

No podría terminar sin decirnos que la Virgen  María fue mujer de fortaleza en los momentos difíciles de la Vida: Cuando escuchó la profecía de Simeón (Lc 2,22): “una espada te atravesara el corazón”, y en el momento cumbre cuando Jesús, su Hijo, muere en la cruz (Jn 19,17). Que María, la llena de GRACIAS nos invite a vivir con Ella el Magnificat: “Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”.

 

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Misa de acción de gracias por el episcopado de mons. Asenjo en Sevilla

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Misa de acción de gracias por el episcopado de mons. Asenjo en Sevilla

Monseñor Asenjo pelegrina se despidió de la que ha sido su diócesis en los últimos doce años y medio, con una Eucaristía de acción de gracias que se celebró la mañana del sábado 5 de junio de 2021 en la Catedral de Sevilla. Más información aquí.

Puede ver el vídeo en este enlace: https://youtu.be/wI-LTtbpjYQ

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El convento de Santa Cruz la Real, centro granadino de peregrinación en el Año Jubilar de Santo Domingo

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El convento de Santa Cruz la Real, centro granadino de peregrinación en el Año Jubilar de Santo Domingo

El pasado 24 de mayo la Orden de Predicadores celebró el aniversario de la traslación de los restos de su fundador, Santo Domingo de Guzmán. El Papa Francisco publicó ese día la “Predicator Gratiae” una carta dedicada a la familia de la Orden de Predicadores, ahora que se celebra el Año Jubilar el VIII Centenario de la muerte del santo. En la diócesis se recuerda que los fieles pueden recibir la indulgencia plenaria peregrinando al convento dominico de Santa Cruz la Real hasta finales de este 2021. 

Fue en 1233 cuando se produjo uno de esos acontecimientos memorables en la historia de la Iglesia. Los restos de Santo Domingo de Guzmán, muerto doce años antes, iban a ser trasladados a una nueva sede eclesial. A pesar de que los hermanos dominicos querían hacerlo discretamente, se encontraron con una gran afluencia de fieles boloñeses, presbíteros y obispos que acudieron a comprobar si los restos del santo estaban corrompidos. Lejos de toda expectativa, al abrir la tumba para el traslado de los restos, un olor agradable impregnó todo el ambiente. Aquello motivó que el fundador de la Orden de Predicadores fuese canonizado al año siguiente.

En la diócesis de Granada no ha habido este año una celebración especial con motivo de tal efeméride, por coincidir la fecha con la festividad de Santa María, Madre de la Iglesia. Desde la Orden de Predicadores de Granada recuerdan no obstante lo excepcional de este Año Jubilar 2021, en el que la figura del santo cobra especial relieve, además de la carta que el Sumo Pontífice les dedicó por esta fecha.

“PREDICATOR GRATIAE”
El de “Predicador de la Gracia” fue uno de los apodos con el que se conocía a la figura del santo de Guzmán y es también el de la carta firmada por el Papa Francisco en la que convoca el 2021 como el Año Jubilar de Santo Domingo de Guzmán y hace especial mención a toda la familia de la Orden de Predicadores.

La Orden de los Predicadores nació de la inspiración de este santo, que entendió la urgencia de la predicación del anuncio evangélico. “Domingo reconoció la importancia vital de proporcionar a los futuros predicadores una sólida formación teológica basada en la sagrada Escritura, respetuosa con las cuestiones planteadas por la razón, y preparada para entablar un diálogo disciplinado y respetuoso al servicio de la revelación de Dios en Cristo”, dice el Papa en la carta. “Junto con san Francisco de Asís, Domingo comprendió que la proclamación del Evangelio, verbis et exemplo, implicaba la edificación de toda la comunidad eclesial”.

“Lo fundamental es acercarnos a la figura de Santo Domingo y tomar en consideración lo que son los rasgos distintivos del carisma de predicador. Estudiando, predicaba; contemplando, predicaba ” cuenta el Superior del Convento de Santa Cruz la Real de Granada, fray Antonio Bueno. El santo fundador de la Orden de Predicadores también es destacado por el Papa por su fuerte sentido de obediencia y de vida fraterna. “Santo Domingo pedía vivir en comunidad y la obediencia, que consiste básicamente en ponerse a la escucha de la Palabra de Dios”.

INDULGENCIA PLENARIA
Las fiestas mayores de este VIII Centenario de la muerte de Santo Domingo serán durante el mes de agosto, cerca del 6 de agosto, en la fiesta de la Transfiguración del Señor, que es cuando este santo subió a los Cielos. 

Mientras tanto, además de ser una ocasión para volver a descubrir la vida de esta gran santo de la Iglesia, los fieles granadinos pueden peregrinar para lograr la indulgencia plenaria, peregrinando en este caso el convento de Santa Cruz la Real en el Realejo. Junto con las condiciones ordinarias de Confesión, Comunión y oración por las intenciones del Santo Padre, cualquier persona podrá obtener esta gracia especial de remisión y reparación de sus pecados.

Un santo que, como recuerda el superior del convento dominico en Granada, vivió desde sus entrañas la llamada a la misericordia de Dios por todos los hombres. «Para Santo Domingo el tema de la compasión es fundamental. Es sintonizar con la situación con los hombres, asaltado siempre por esa pregunta: ¿qué será de los pobres pecadores?, ¿qué será del ser humano? Esa es la fuente de su motivación», dice Bueno. 

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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Corpus Christi (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la solemnidad del Corpus Christi en la Catedral de Málaga el 6 de junio de 2021.

“CORPUS CHRISTI”

(Catedral-Málaga, 6 junio 2021)

Lecturas: Ex 24,3-8; Sal 115; Hb 9,11-15; Mc 14,12-16.22-26.

Invitados a la mesa del Señor

1.- La fiesta litúrgica del “Corpus” nos transporta a la última Cena que Jesús hizo con sus discípulos para celebrar la Pascua, invitándolos a su mesa (cf. Mc 14, 14-16.).

«Mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: Tomad, este es mi cuerpo» (Mc 14, 22). Lo mismo hizo con el cáliz, invitándoles a beber de él, como su «sangre de la Alianza, que es derramada por muchos» (Mc 14, 24).

Estas palabras, pronunciadas por Cristo en la noche de la institución de la Eucaristía el Jueves Santo, contienen en síntesis toda la esencia del Evangelio y del misterio de la Encarnación. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, es el mismo Verbo Encarnado que nos invita a su mesa.

2.- Desde entonces la Eucaristía se ha convertido para nosotros, los cristianos, en el verdadero alimento, de donde obtenemos las fuerzas para nuestra vida cristiana. La Eucaristía ha sido y sigue siendo la fuerza de los mártires; la fortaleza de la Iglesia, que a lo largo de la historia ha superado tantos intentos por destruirla o manipularla, pero no lo han conseguido porque es Cristo la Cabeza de la Iglesia y por ello es indestructible; la Eucaristía es también la razón de la fidelidad a la gracia en medio de las dificultades de la vida; es la fuerza que nos ayuda a superar los obstáculos.

Invitados a la Mesa del Señor recobramos la energía para el camino; y le decimos: “Sólo Tú, oh Pan Divino bajado del cielo y entregado por nosotros, eres la única fuerza para nuestra vida; sólo Tú eres nuestro único alimento para la vida eterna”.

No es solo alimento para esta vida terrena, sino que es prenda de inmortalidad; es alimento de vida eterna. Y esta perspectiva transcendente la necesita nuestra sociedad; es necesario mirar hacia el más allá, al que estamos llamados.

3.- En el discurso sobre el pan de vida Jesús recuerda a los judíos que fue Dios-Padre quien ofreció pan del cielo al pueblo de Israel en el desierto; y que no fue Moisés, sino Dios quien da el verdadero pan del cielo (cf. Jn 6,30-35).

En nuestra sociedad hay muchos tipos de alimento, detrás de los cuales va la gente. Podríamos enumerar una gran variedad, que no solo se refiere al alimento corporal, sino a todo aquello que el ser humano busca para saciar su hambre de felicidad. En el camino de la vida terrena somos seducidos y atraídos por muchos alimentos, que se nos ofrecen como manjares suculentos para saciar nuestros sentidos, nuestro deseo de felicidad, en definitiva. Pero esos alimentos no sacian la sed de felicidad eterna que anida en el corazón del ser humano.

Jesús mismo nos ha dicho: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que crea en mí nunca tendrá nunca sed» (Jn 6,35); porque el alimento que ofrece Jesús es “Pan del cielo”, es decir, el pan verdadero y eterno.

4.- Dios quiere que todos los hombres se salven. La voluntad del Padre es «que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna» (Jn 6,40). Por eso es tan importante la misión que nos encomienda el Señor a todos y cada uno de nosotros, a los cristianos de hoy, de llevar a los hombres de nuestro tiempo la palabra y el pan de vida; es decir, la salvación eterna.

En la celebración eucarística los fieles que peregrinamos en esta vida somos los convidados del Padre, que acoge a sus hijos en su casa y les ofrece la comida festiva de la reconciliación y del perdón, que les devuelve su dignidad perdida (cf. Lc 15,7.10.23-24.32). Cuando pecamos nos rebajamos a nosotros mismos como hijos de Dios; nos deterioramos y perdemos valor; el encuentro con Cristo en el banquete pascual y su perdón nos devuelve el valor y la dignidad de hijos de Dios; nos regenera por dentro y nos revitaliza; el pan eucarístico tiene una fuerza divina y eterna. El Señor nos invita a esa mesa, que ha preparado con tanto esmero (cf. Pr 9,2-3.5).

“Nuestra asistencia y participación es indispensable, pero es el Padre el que invita, movido por el mismo amor que le impulsa a salir a nuestro encuentro, el amor que se traduce en misericordia y se manifiesta en la alegría. No podemos, por tanto, rechazar la invitación y negarnos a entrar como el hijo mayor de la parábola (cf. Lc 15,28-30)” (Conferencia Episcopal Española, La Eucaristía, alimento del pueblo peregrino, 22; Madrid, 4.III.1999). Hemos de entrar y participar en el banquete al que estamos invitados por el Padre.

5.- En la solemnidad del “Corpus” celebramos en España el “Día de Caridad”. Ser invitados a la Mesa del Señor nos hace partícipes del amor de Dios y nos exige acercarnos al hermano necesitado con solicitud y afecto.

El lema que la Subcomisión episcopal de Acción Caritativa y Social nos ofrece este año es: “Conmigo lo hicisteis”; en base al pasaje evangélico: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).

En este tiempo de pandemia, con la convicción de que el Señor camina con nosotros, nos acercamos al hermano necesitado para tocar las llagas de Cristo. En las heridas y en el sufrimiento de nuestros hermanos descubrimos el misterio de Cristo crucificado y resucitado. El hermano, sobre todo el más necesitado, es presencia de Cristo; como es presencia visible del amor de Dios. Tocar las llagas de la humanidad es tocar las llagas de Cristo; es tocar la misericordia de Dios.

6.- Encontramos aliento en las palabras de san Manuel González, que dice: “En la Eucaristía, está el Corazón incansablemente misericordioso, que a cada quejido de nuestros labios y a cada lágrima de nuestros ojos… responde –¡estad ciertos!– con un latido de infinita compasión” (Un corazón hecho Eucaristía, 107).

El Señor cura nuestras heridas, nuestras lágrimas, nuestros sollozos, nuestros dolores, nuestros sufrimientos, porque los asumió en la cruz y desde entonces la humanidad quedó ya redimida; estamos redimidos, estamos curados, estamos salvados.

Y la Eucaristía es la prenda de eternidad, que nos lo certifica. Acudamos a este banquete al que nos invita el Señor. No lo hagamos de tarde en tarde o una vez al año o cada varios años; hagámoslo celebrando la pascua de cada domingo.

7.- Queremos agradecer en este Día de Caridad el servicio generoso de tantos fieles cristianos, de tantas personas de nuestras parroquias, comunidades cristianas, cofradías, hermandades, asociaciones, movimientos eclesiales, que, movidas por su fe y amor a Dios se comprometen con los más necesitados y excluidos de nuestra sociedad. Repetimos: tocar las llagas del hermano necesitado es tocar a Cristo; lo que hacemos al hermano lo hacemos a Cristo.

Invitados a la Mesa del Señor le suplicamos que nos haga dignos de participar en su banquete eucarístico y nos dé fuerza para acercarnos a los hermanos más necesitados.

Y pedimos a Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, que interceda por nosotros, para ser buenos adoradores de Cristo sacramentado y solícitos de nuestros hermanos, los hombres. Amén.

Meditaciones sobre la caridad en la Fiesta del Señor

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La fiesta del Corpus Christi prolonga la adoración del Señor presente en el sacramento de la Eucaristía en la atención a los hermanos más necesitados. La Iglesia ha elegido esta fiesta grande del Señor como jornada de Cáritas, que hoy adquiere una resonancia mayor a causa de la crisis económica y social que ha desencadenado la pandemia contra la que luchamos sin tregua. La crisis que estamos viviendo ha dejado desprotegidos a millones de seres humanos en todo el mundo, incluidos los países de la zona europea del bienestar como el nuestro. Los pobres se han multiplicado y las necesidades de familias enteras duran más tiempo que el esperado, a pesar de que los signos de recuperación vayan afianzándose en la sociedad, dando lugar a un tímido optimismo.

  1. Somos un solo cuerpo formado por hermanos

En este contexto social, la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo nos devuelve al fundamento de nuestra fraternidad, razón de ser de la preocupación que sentimos por nuestros hermanos más necesitados: que, siendo distintos, formamos un solo cuerpo, pues si comparamos la Iglesia con el cuerpo humano, con san Pablo tenemos que decir: «Si todo fuera un solo miembro, ¿dónde quedaría el cuerpo? Por tanto, muchos son los miembros, pero uno solo el cuerpo. Y no puede el ojo decir a la mano: “¡No te necesito!”. Ni la cabeza a los pies: “¡No os necesito!” (…) Y si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo» (1Cor 12,19-21.26).

Esta comparación del cuerpo social de la Iglesia con el cuerpo humano tiene una fuerza plástica tan contundente, que nos lleva a dar un paso más y preguntarnos por el origen de la unidad del cuerpo de Cristo, para responder que es el designio creador y redentor de Dios, en Jesús se ha revelado como Padre de todos los hombres. Esta afirmación contundente del Nuevo Testamento puede repetirse con san Pablo, que en la carta a los Efesios revela el dinamismo amoroso del designio divino, pues es el Dios creador el que nos ha perdonado y redimido haciéndonos hijos suyos, eligiéndonos antes de la fundación del mundo y destinándonos a vivir en su presencia con santidad y justicia «para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo conforme a su voluntad» (Ef 1,4-5).

Esta paternidad universal de Dios es la que nos hace hermanos, porque somos hijos en el Hijo de Dios estamos hechos a la medida del Hijo que entregó su vida por nosotros; y, en consecuencia, sólo el dinamismo benevolente de quien se abre al otro pone la convivencia al servicio integrador de los más necesitados de amor. Así lo sostiene con gran alcance para una civilización del amor el Papa Francisco, al poner de relieve el fundamento cristológico del dinamismo social de la fe cristiana: «El amor nos pone en tensión hacia la comunión universal. Nadie madura ni alcanza su plenitud aislándose. Por su propio dinamismo, el amor reclama una creciente apertura, mayor capacidad de acoger a otros, en una aventura nunca acabada que integra a todas las periferias hacia un pleno sentido de pertenencia mutua. Jesús nos decía: “Todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8)»[1].

El Papa, siguiendo la tradición del magisterio de los grandes maestros de la fe, se detiene en la dinámica del amor cristiano, que funda sociedades abiertas y benevolentes como fruto de la acción divina. Dice el Papa que este dinamismo es consecuencia de la caridad que Dios infunde, y apela al magisterio de Benedicto XVI, que se remite al criterio del amor como medida de valoración definitiva, positiva o negativa, de una vida humana, conforme a las palabras de Jesús sobre el amor como criterio de la decisión de Dios en el juicio final (cf. Mt 25,31-46)[2].

  1. La Iglesia, el cuerpo social por el que pasa el dinamismo de la acción divina generando comunión

Este magisterio prolonga y desarrolla la enseñanza permanente de la fe cristiana que da razón de la misma naturaleza de la Iglesia, cuerpo místico del Señor inseparable del cuerpo social que configura su realidad humana como comunión orgánica de personas que siguen a Jesucristo. Dios mismo ha querido hacer de la Iglesia «sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad del género humano»[3]. Es lo que explica que, entre las imágenes de la Iglesia que ayudan a comprender su misterio, el Vaticano II recuerde que la comunión eclesial es la que corresponde a una sociedad definida como pueblo de Dios. Una definición de la Iglesia que el Concilio justifica apelando a la voluntad de Dios que «quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente como excluyendo su mutua conexión, sino hacer de ellos un pueblo para que le conociera de verdad y le sirviera con una vida santa»[4].

Recordar estas verdades de fe nos colocan ante la inevitable exhortación a los fieles cristianos a no sucumbir a la tentación de destruir la comunidad de la Iglesia con su conducta inmoral, dejando sin razón evangélica la llamada a la caridad con el prójimo y al servicio de los más necesitados. Si el cristianismo ha de fecundar la civilización del amor, la llamada a la fe que integra a quienes vienen a formar parte de la comunión eclesial mediante el bautismo sólo manifiesta el ser de la Iglesia si va acompañada de una vida que evidencie y respalde su misma naturaleza como cuerpo místico de Cristo, donde no haya oposiciones pecaminosas y perturbadoras que amenazan la comunión en Cristo sin destruir la diversidad de los miembros del cuerpo.

Con esta enseñanza Francisco nos recuerda también que nada es tan contrario a esta naturaleza de la Iglesia y de la comunión eclesial como el ejercicio impositivo y violento del poder sobre el cuerpo eclesial de quienes así quieren hacer triunfar su propia visión de la Iglesia y de la evangelización. Así a la definitividad de l amor como razón del juicio divino sobre una vida humana, agrega el Papa: «Sin embargo, hay creyentes que piensan que su grandeza está en la imposición de sus ideologías al resto, o en la defensa violenta de la verdad o en grandes demostraciones de fortaleza. Todos los creyentes necesitamos reconocer esto: lo primero es el amor, lo que nunca debe estar en riesgo es el amor, el mayor peligro es no amar (cf. 1Cor 13,1-13)» [5].

De ahí que quienes viven al margen de la comunión eclesial y apelan a ella sólo por motivos de interés ideológico, cuando estratégicamente creen que ha llegado su tiempo para imponer sobre el cuerpo eclesial sus propias ideas, sólo contribuyen a la destrucción del cuerpo social de la Iglesia. Desfiguran la naturaleza sacramental de la comunión eclesial, ya que apartados de esta última como estilo y talante de vida y de procedimiento constante en la Iglesia, cuando pretenden imponer su propia ley de plegaria y su propia forma de administrar la gracia divina, olvidan que la gracia de Dios es indisponible, no está a su merced porque no es manipulable, porque es imposible domesticar lo que la Iglesia es como obra de Dios. Incluso cuando algunos pastores pretender crear una Iglesia nueva, suponiendo que esa obra de sus manos será la Iglesia renovada que el mundo necesita, yerran gravemente en la fe al no concebir el misterio de la Iglesia como nos ha sido transmitido por la tradición apostólica de la fe, sino como un cuerpo discrecional.

  1. La caridad se realiza en la verdad

La caridad que viene de Dios sólo puede ejercerse en la verdad, porque sin la verdad no es caridad que Dios infunde, sino mera filantropía humana. La pretensión de separar la obra de Caritas de la Iglesia es obra de los adversarios de la Iglesia, porque en Caritas se manifiesta el dinamismo de la gracia de aquel que dio su vida por nosotros y está presente en la mesa del altar donde la Iglesia celebra el sacrificio eucarístico. Esta presencia de Cristo glorioso, que se ha llevado al cielo las marcas de su cruz redentora, alarga la mesa para que, el partir y compartir el pan de la caridad cristiana satisfaga el hambre de cuantos padecen las muchas maneras de pobreza que pueblan la tierra. Esta es la secreta y al mismo tiempo manifiesta verdad que encierra la Eucaristía como fundamento del dinamismo cristiano de la caridad.

Benedicto XVI, refiriéndose a la improcedencia de la “contraposición usual entre culto y ética” afirma que «en el “culto” mismo, en la comunión eucarística, está incluido a la vez el ser amado y el amar a los otros. Una Eucaristía que no comporte un ejercicio práctico del amor es fragmentaria en sí misma. Viceversa, el “mandamiento” del amor es posible sólo porque no es una mera exigencia: el amor puede ser “mandado” porque antes es dado»[6]. Jesús exhorta a sus discípulos a permanecer en el amor y les pide cumplir el mandamiento de amor recíproco, y extender su contenido de amor más allá de parientes y conocidos, e incluso más allá de la tierra de Israel, como amor universal a todos los hombres. Hay una relación intrínseca entre el amor a Jesús y el cumplimiento de los mandamientos de Jesús a sus discípulos que ellos han cumplir como Jesús ha cumplido los mandamientos de su Padre (cf. Jn 15,10). La Eucaristía que integra en el amor a Jesús se prolonga así en el cumplimiento de sus mandamientos.

  1. La Eucaristía desencadena y nutre el dinamismo de la caridad

Si los mandamientos se recapitulan en el amor a Dios y al prójimo (cf. Mt 22,36-40), el culto a la Eucaristía será inseparable del amor a los que padecen hambre y sed de justicia y a cuantos sucumben al hambre física que los convierte en indigentes en riesgo de enfermedad y de muer. Así, pues, el Señor nos dice: «Dadles vosotros de comer» (Lc 9,13). Participar en el Pan de la vida eterna nos apremia a atender las situaciones de pobreza, porque «el alimento de la verdad nos impulsa a denunciar las situaciones indignas del hombre, en las que a causa de la injusticia y la explotación se muere por falta de comida y nos da nuevas fuerzas y ánimo para trabajar sin descanso en la construcción de la civilización del amor»[7].

Al rendir en el día del Corpus Christi la adoración que tributamos a Cristo presente en la Eucaristía, se nos concede renovar el compromiso de atención cuidado de cuantos necesitan de nosotros, colaborando con Caritas diocesana y haciendo posibles sus programas y proyectos en favor de los hermanos necesitados: unos, víctimas de la crisis económica; otros, abandonados a su suerte o refugiados en su soledad y en su enfermedad crónica; demasiados, portadores de las carencias que trae consigo la pérdida del empleo cotidiano; no pocos, inmigrantes en un país que necesita organizar su acogida… Por ello, al adorar la santísima Hostia donde Cristo se ha hecho presente para seguir siendo alimento de resucita y da vida eterna, en la fiesta grande del Señor, la fe eucarística nos ayudará a recordar que cuanto hicimos con uno de los peños hermanos lo hemos hecho con el mismo Señor.

Almería, a 5 de junio de 2021
Víspera de la solemnidad del Corpus Christi

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

[1] Francisco, Carta encíclica sobre la fraternidad y la amistas social Fratelli tutti [FT] (3 octubre 2021), n. 95.

[2] FT, n. 92, nota 71; cf. Benedicto XVI, Carta encíclica Deus caritas est (25 diciembre 2005), n. 15.

[3] Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia Lumen gentium [LG], n. 1.

[4] LG, n. 9.

[5] FT, n. 92

[6] Carta encíclica Deus caritas est, n. 14.

[7] Benedicto XVI, Exhortación apostólica postsinodal Sacramentum caritatis (22 febrero 2007), n. 90.

Matricular a sus hijos en clase de Religión, la opción que más eligen los padres

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Matricular a sus hijos en clase de Religión, la opción que más eligen los padres

 

Esta semana que comienza termina el plazo para matricular a los niños de Infantil y Primaria de cara al curso que viene. Y es ahora, como se nos recuerda desde la delegación de Enseñanza, cuando los padres deben matricular a sus hijos en al asignatura de Religión, si así lo desean. Para que el curso que viene los más pequeños cursen esta asignatura, los padres deben solicitarlo expresamente al formalizar la matrícula, algo que no ocurre con otras asignaturas.

Sin embargo, a pesar de todos estos trámites que hay que hacer cada año para asistir a clase de Religión, los padres eligen mayoritariamente esta asignatura para sus hijos. La media de Andalucía de niños que cursan Religión sobrepasa el 73% de todos los alumnos. En la diócesis de Guadix llega a sobrepasar el 85%, lo que indica la aceptación que tiene la asignatura de Religión y el valor que le dan los padres a la educación en valores que ofrece, así como la riqueza cultural que aporta, necesaria para entender el mundo actual.
Incluso los más jóvenes, los que cursan Secundaria y Bachiller, en edades en las que los mismos jóvenes toman sus propias decisiones, estos eligen mayoritariamente la asignatura de Religión en sus currículos.
Pues bien, los padres de niños en edad de Infantil o de Primaria tienen hasta esta semana para formalizar las matrículas y, si es lo que quieren, apuntar a sus hijos a la asignatura de Religión, como hace la gran mayoría. Aunque es previsible que haya algunos días de prórroga, ese periodo de matrículas termina el miércoles 8 de junio.
Estas son las fechas de matriculación en los centros de enseñanza en Andalucía son:
– Infantil/Primaria: del 1 al 8 de junio de 2021.
– Secundaria/Bachillerato: del 1 al 12 de julio de 2021.

 

Antonio Gómez

 

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En la víspera del Corpus, 41 jóvenes se confirmaron en Huéscar

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En la víspera del Corpus, 41 jóvenes se confirmaron en Huéscar

El sábado 5 de junio, en las vísperas de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, a las 7 de la tarde, tenía lugar en la parroquia de Santa María, la celebración del sacramento de la Confirmación de 41 jóvenes de la parroquia, que se han estado preparando para dicho momento durante tres años.
La celebración estuvo presidida por el obispo de la diócesis, Don Francisco Jesús Orozco, acompañado por los sacerdotes de la parroquia. La iglesia ya estaba engalanada para la celebración del Corpus, con la Torrecilla y los altares preparados en el interior del templo, pues este año de nuevo todo será claustral.

Tras la presentación de los confirmandos, por parte de una de las catequistas, D. Francisco Jesús comenzaba la homilía, toda ella en un tono muy cercano al lenguaje de los jóvenes, centrada en cómo se fundó dicha solemnidad, cuya vísperas estábamos celebrando. Terminó, recordándoles a los jóvenes que la Confirmación les tenía que empujar a ser cristianos adultos, capaces de colaborar en la parroquia.
Aunque siguen siendo unas confirmaciones totalmente diferentes a las de años anteriores, pues tenemos que ser responsables y seguir todas las medidas sanitarias establecidas, ha sido una celebración llena de alegría y de oración. Todos pudieron rezar e invocar al Espíritu Santo, para que siga acompañado a esos jóvenes y para que, como dijo al final de la Eucaristía Don Francisco Jesús, “los jóvenes nunca dejen de ser amigos de Jesús que se nos da por medio de la Eucaristía”.
José Antonio Martínez
Párroco de santa María de Huéscar

 

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