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Mª Asunción: «En Religión cultivamos el diálogo fe y cultura»

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NoticiaReligión Católica

Publicado: 04/06/2021: 16

María Asunción Lucio, profesora de Religión y Moral Católica en el IES Portada Alta, anima a la asignatura dentro del marco de la campaña de la asignatura de la Delegación Diocesana de Enseñanza de Málaga.

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Alumnas de 3º ESO: «Religión nos sirve para un futuro»

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Tres alumnas de 3º de ESO en el IES Portada Alta explican por qué eligen la asignatura de Religión Católica y animan a conocerla y matricularse en ella.

Esas tres alumnas de ESO del IES Portada Alta cuentan su experiencia con la asignatura de Religión dentro de la campaña por la asignatura, cuya matriculación tiene lugar estos días para la etapa de Primaria.

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El Colegio Diocesano de El Valdés celebró el Corpus Christi

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Los alumnos del Colegio Diocesano Nuestra Señora de Lourdes en El Valdés celebró este jueves 3 de junio el Corpus Christi, de la mano de su capellán Enrique Mateo.

Los alumnos de este Colegio de la Fundación Victoria situado en la barriada de El Valdés, presididos por el capellán se dispuesieron a comenzar la celebración «por los pasillos del centro, siguiendo todas las medidas de seguridad. Los niños que han recibido este año la comunión por primera vez me acompañaron por los altares que habían preparado por el centro y los demás, desde sus clases, se unían a nosotros cuando pasábamos por la puerta», explica Enrique.

A los niños de comunión les hicieron entrega de una medallita y, al final de la celebración, «en el huerto del colegio, los niños de sexto de primaria hicieron una oración de agradecimiento al Señor por su estancia en el cole y recibieron la bendición en representación de todos los alumnos», concluye el capellán. 

Corpus en El Valdés

Por otro lado, la barriada de El Valdés, ultima los detalles para la celebración de la Solemnidad de Corpus Christi el sábado, 5 de junio, a las 18.00 horas, en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, junto al Colegio Diocesano. 

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Hogar San Carlos, una casa para madres con dificultades sociales

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Con la intención de tender una mano a las mujeres más vulnerables, Cáritas Diocesana de Málaga se ha unido a las Religiosas Filipenses, una congregación con siglos de experiencia en la atención a mujeres en riesgo de exclusión y en la acogida de menores tutelados, en un proyecto educativo común conocido como “Hogar San Carlos”.

El Hogar San Carlos tiene su origen en el “Asilo de San Carlos”, que fue fundado en 1681 por fray Alonso de Santo Tomás. Ahora, junto a Cáritas las religiosas retoman este proyecto que próximamente abrirá las puertas para acoger a mujeres solas, de entre 19 y 35 años, con hijos a su cargo, que además pueden estar en estado de gestación, encontrarse en una situación de exclusión grave, carecer de redes familiares y sociales, que no puedan acceder a una vivienda…, y sobre todo, que estén motivadas para realizar un proceso de desarrollo personal y familiar de cara a la inserción sociolaboral. Como explica Madre Leonor, directora del centro «la comunidad, con el espíritu filipense que le caracteriza, compartirá, con las mujeres y sus hijos, casa, comida, descanso, etc., en una palabra, la vida de familia, lo que nos lleva a vivir en cercanía, apertura, servicio, sencillez, alegría, disponibilidad y, sobre todo, el gran enriquecimiento mutuo que supone».

Formar parte de esta familia

Junto a Madre Leonor, otras tres religiosas y una trabajadora social de Cáritas Diocesana, Pilar Delgado, forman el equipo de trabajo de este recurso situado en pleno centro de Málaga. Actualmente se están encargando de recibir las demandas, conocer y entrevistar a las interesadas que en breve espacio de tiempo podrán entrar a formar parte, junto a sus hijos, de esta gran familia. El Hogar tiene capacidad para cuatro mujeres y diez niños, que deben ser menores de 12 años, ya que con estas edades deben acudir a centros educativos. «La prioridad del proyecto es lograr la inserción sociolaboral de las mujeres participantes y estar dispuestas a formar parte de un plan de trabajo con este fin. En este sentido el apoyo que brinda la comunidad estando presente en la casa las 24 horas del día es una riqueza muy grande para las madres acogidas», afirma Pilar.

El equipo considera también imprescindible potenciar la autonomía y la responsabilidad de las madres, así como crear un ambiente que favorezca el crecimiento interior y la socialización.

Periodo de estancia

La entrada al hogar podrá realizarse por iniciativa propia de las mujeres o a través de las Cáritas Parroquiales de toda la Diócesis de Málaga y Melilla. Para la salida se plantea inicialmente un periodo de seis meses prorrogable hasta un año. También podrá prorrogarse este tiempo con motivo de la búsqueda de otra alternativa que les permita acceder a una vivienda o un empleo.

Quienes estén interesadas, pueden ponerse en contacto con el Hogar San Carlos a través del teléfono 952 61 48 28

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Emaús, un proyecto para la atención de personas mayores sin hogar

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Ser persona mayor, y vivir en la calle, son situaciones que provocan una gran vulnerabilidad y ocasionan un sufrimiento que no podemos dejar de mirar desde Cáritas. Ante esta realidad presente en nuestra Diócesis y tras la petición del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, la institución asume la gestión del proyecto “Emaús”, una casa de acogida para ellos y con ellos, que cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Málaga, además de la propia de Cáritas.

Situado en calle Cuarteles, 33, este recurso consta de dos amplios pisos unidos que permiten la acogida de un máximo de 19 personas con autonomía suficiente para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Por las características de las instalaciones, solo se pueden admitir hombres (que es el género más numeroso en estas circunstancias). La vivienda, cedida a tal efecto por el consistorio, cuenta con habitaciones y baños compartidos, así como con otras estancias comunes como comedor y sala de estar.

Espacio de vida

Cáritas quiere que “Emaús” sea ante todo un espacio de vida, una casa en la que la persona mayor pueda mejorar su situación previa trabajando elementos esenciales como la responsabilidad y la integración. Una de las características más relevantes de este proyecto es la temporalidad de la estancia, ya que se ha concebido como un espacio de transición en el que los acogidos puedan retomar su propio proyecto de vida: incorporándose a otros recursos residenciales, recuperando la convivencia con familiares o amigos, etc.

Patricio Jesús Fuentes, director del centro gerontológico El Buen Samaritano, asume la supervisión general del proyecto que cuenta con un equipo humano compuesto por una responsable y siete cuidadores (dos en la mañana, dos en la tarde y uno en la noche). Además, «la coordinación con los servicios sociales municipales, a través de un trabajador social, es fundamental para el correcto funcionamiento del centro, ya que serán ellos quienes estipulen las personas que pueden acceder a las plazas públicas de urgencia social», afirma Patricio.

De la coordinación del centro se encarga la trabajadora social Juana Estévez. «Desde que Puerta Única se pone en contacto con nosotros, nos encargamos de atender a la persona que llega, valorar su situación y gestionar las cuestiones sanitarias, ya que al tratarse de un centro para hombres mayores de 60 años, suelen traer alguna patología asociada a su situación social», explica Estévez. En el día a día de la casa, los acogidos realizan las tareas propias de cualquier persona de su edad colaborando en la medida de sus posibilidades con el funcionamiento del centro. Es habitual que salgan por las mañanas a realizar sus compras y todo tipo de gestiones. Para ella este trabajo es mucho más que un empleo porque reconoce recibir de los acogidos mucho más de lo que ella pueda llegar a dar, por eso afirma con clara convicción que «todos necesitamos abrir los ojos a esta realidad y mirarles cuando les vemos en la calle, porque no sabemos qué ha podido llevar a la persona a esa situación y quizás mañana seamos nosotros quienes tengamos que estar ahí. No solo los niños y los jóvenes tienen derecho a una oportunidad. Cualquier persona, hasta el último de sus días tiene que vivir con dignidad».

Alfred (77) es uno de los diecinueve hombres que reside en este centro. Llegó en el mes de marzo tras pasar por distintos recursos sociales, y a pesar de sus dificultades para caminar colabora activamente en todas las tareas que están a su alcance. «Llegué a la casa sin ganas de vivir y me cuesta mantener el ánimo, pero ahora sí me siento querido y valorado». También Rafael (76) llegó durante el periodo de confinamiento y desde el primer momento ha tenido una actitud atenta y servicial, iniciando su labor desde primera hora de la mañana con la organización del comedor. Ahora, emocionado, cuenta que este es su hogar. «No me gustaría tener que marcharme de esta casa en la que me siento muy a gusto e integrado. Tengo amigos, cariño y todo cuanto necesito», añade.

Los mayores en Cáritas

Aunque entre las personas sin hogar los mayores sean minoría, su situación es especialmente dolorosa por la dificultad añadida de este sector de población para adaptarse a un medio tan complicado como es la calle. Para Cáritas, las personas mayores desempeñan un papel fundamental, tanto para el funcionamiento de la institución como para la sociedad en general y es que la mayor parte del voluntariado de Cáritas tiene edades superiores a los 65 años. Sin su participación activa y desinteresada en beneficio de los más necesitados, sería imposible poder realizar toda la tarea sociocaritativa que viene desarrollando la institución en las Cáritas parroquiales, en los centros sociosanitarios o en los Servicios Generales.

También, para todos aquellos mayores que necesitan ser atendidos, acompañados o acogidos, Cáritas cuenta desde hace más de 25 años con el centro gerontológico El Buen Samaritano, en Churriana, o los apartamentos de mayores Tomás de Cózar y Obispo Ramón Buxarrais, en la capital. Además, desde las Cáritas parroquiales se desarrollan proyectos de acompañamiento para los mayores de su entorno, ofreciéndoles escucha, cercanía y afecto.

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Melilla celebra el Corpus Christi con procesión claustral

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Los actos con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi comenzaron en Melilla con un triduo y concluyen este domingo con la Santa Misa y la procesión claustral hasta el pórtico de entrada del templo.

Los días 3, 4 y 5 de junio está teniendo lugar el triduo eucarístico comenzando a las 19.30 horas, con la Adoración Eucarística, el rezo del santo rosario y la celebración de la Misa.

El domingo 6 de junio, Solemnidad del Corpus Christi, los actos comienzan a las 9.30 horas, con la Santa Misa; y a las 12.00 horas tiene lugar la celebración solemne de la Eucaristía, seguida de la Procesión Claustral hasta el pórtico de entrada en el templo, oración y bendición. Desde la Vicaría de Melilla se reuga a los fieles que reciban al Señor en la Plaza de Menéndez Pelayo, especialmente los niños y niñas de Primera Comunión, con sus trajes y vestidos y pétalos de flores.

El día concluirá con la celebración de la Misa a las 20.30 horas. 

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Yunquera ha vivido un Corpus inédito

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La fiesta del Corpus Christi en Yunquera es una de las más señaladas de la Diócesis de Málaga y, en este segundo año de pandemia del coronavirus, ha recuperado su celebración el jueves 3 de junio, aunque de forma claustral.

Por segundo año consecutivo, Yunquera, como el resto de la diócesis, ha vivido un Corpus sin procesión eucarística por las calles. Esto no ha impedido, sin embargo, su celebración fervorosa por parte de los fieles, que han podido vivirla en la iglesia y también a través del canal de YouTube de la hermandad del Santísimo Sacramento.

El olor del almoradux ha vuelto a impregnar este día grande. La Eucaristía se celebró a las 19.00 horas, presidida por el párroco, Óscar Daniel Acosta Pereyra y concelebrada por el párroco de Alozaina, José Luis Bellón. Un manto de helechos y mejorana cubrió el suelo del templo de la Encarnación, donde se recuperó también la presencia de los niños que han recibido la primera comunión en el año. Al término de la celebración, ellos fueron los encargados de lanzar una petalada de flores desde el coro de la parroquia al paso del Santísimo Sacramento por las naves, dejando una estampa única e inédita para el recuerdo de la comunidad. A continuación, el pueblo recibió la bendición con el Santísimo desde la torre del campanario, mientras los jóvenes de la hermandad que lo tiene por titular hacían caer de nuevo miles de pétalos de flores y repicaban las campanas.

En su homilía, el párroco insistió en la necesidad de experimentar la presencia de Jesús en la vida. «Recibir el Cuerpo de Cristo es pasar a formar parte de la vida pública. No es un Cristo encerrado, sino un Cristo que sale a través nuestro. Como el año pasado, este no hay procesión, pero sí puede salir a través de cada uno de nosotros. Podemos ser una custodia, no somos menos bellos que eso, y podemos llevar al Señor en nuestro corazón, pero eso es una decisión de cada uno de nosotros», afirmó. «Cada uno decide si va a llevar a Dios como una custodia o lo va a llevar escondido».

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Cáritas presenta la memoria de actividades del ejercicio 2020

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Esta mañana, los responsables de Cáritas Diócesis de Cartagena han presentado su memoria anual en la sala de prensa del Palacio Episcopal. Un documento que recoge los programas de acción social que esta institución de la Iglesia lleva a cabo en la Región de Murcia, así como un balance de ingresos y gastos de la entidad durante 2020, «un año marcado por la pandemia y la crisis económica y social que ha generado», según ha declarado el director de Cáritas, José Antonio Planes. El obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha destacado la importancia de la labor y la gratuidad de los voluntarios, que poseen «una enorme capacidad de sensibilidad, compromiso y un alto grado de vinculación con los sufrimientos de sus vecinos, aportando soluciones transformadoras y llenas esperanza». Este año, 30.660 personas han acudido de forma directa a Cáritas para participar en sus programas de acción social en la Región de Murcia. Esta cifra se traduce en 95.046 personas beneficiarias. El director de Cáritas, José Antonio Planes, ha señalado que «en el 62,48% de los hogares atendidos por Cáritas hay niños y jóvenes menores de edad». Según datos de la institución, el fenómeno de la transmisión intergeneracional de la pobreza corrobora que 8 de cada 10 personas que han vivido situaciones de pobreza siendo niños, se encuentran en situación de pobreza y exclusión social en la etapa adulta. Para romper la herencia de la pobreza, Cáritas ha destinado el 16,39% de su presupuesto de 2020, 1.795719,63 €, y ha atendiendo a 2.168 menores en su programa de Infancia y familia que recoge proyectos de refuerzo educativo, ocio inclusivo, talleres familiares, centros de conciliación familiar y escuelas infantiles. Así mismo, las dificultades en el acceso y mantenimiento de la vivienda han centrado gran parte de los esfuerzos de Cáritas en el último año, atendiendo a un total de 1.554 personas. Coincidiendo con el Estado de Alarma, Cáritas ha gestionado tres centros para personas sin hogar, que se han sumado a la red de casas de acogida, albergues y centro de baja exigencia que ya mantenía de forma previa. «El confinamiento ha servido para visibilizar el drama y la especial gravedad de las personas sin hogar que carecen de un hogar donde poder refugiarse, cuidarse o pasar el confinamiento inicial», ha afirmado el secretario general de Cáritas, Juan Antonio Illán.   Ver Memoria 2020

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Día de Caridad: «Ser más pueblo» para recrear nuestras relaciones y construir una normalidad más justa y fraterna

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En el marco de la celebración del Día de Caridad, el Equipo de Estudios de Cáritas Española lanza un avance de la cuarta oleada del informe del Observatorio de la Realidad Social, dedicado a analizar periódicamente cuál está siendo el impacto de la crisis de la Covid-19 en la población más vulnerable y en las personas acompañadas por Cáritas. Esta nueva entrega del informe se presentará a finales del próximo mes de junio.

1. Una ventana a la realidad de los más pobres

Al analizar la realidad de los más pobres, esto es, de las personas acompañadas por Cáritas, describimos una realidad caracterizada por:

1.1. Persisten las dificultades de acceso a un empleo y el incremento de la precariedad e inestabilidad laborales

La pandemia ha tenido una clarísima incidencia en las tasas de desempleo de nuestra sociedad. No obstante, la afectación está siendo muy diferente dependiendo del sector de actividad. Una vez más los sectores de actividad en los que se ocupan mayoritariamente las personas más vulnerables (hostelería, turismo, trabajo doméstico, peones agrícolas, etc.) han sido los más afectados.

La paralización de una parte importante de la economía ha provocado una rápida subida del desempleo, que en el conjunto de la sociedad española ha supuesto un incremento 625.000 personas y una situación de ERTE para más 700.000 personas. El incremento del desempleo para las familias más vulnerables (acompañadas por Cáritas) ha sido ocho veces superior al incremento medio, y ha situado la tasa de paro en el 73%.

Las altas tasas de desempleo y la baja calidad de los empleos describen la situación económica de muchas familias como la de un enfermo crónico con un episodio agudo, provocado por las consecuencias de este virus. Pero existen nuevos elementos de precariedad que la pandemia ha incorporado, como son la exposición al contagio (para el 40% de las personas vulnerables que trabajan) y la fragilidad ante eventuales cuarentenas, que dificultaría considerablemente el empleo y los ingresos para el 71% de las personas vulnerables que están trabajando.

1.2. El crecimiento del número de hogares sin ingresos y en situación de pobreza

El impacto en los ingresos de los hogares ha sido de tal envergadura que ha provocado que tres de cada diez hogares no dispongan ahora mismo de ningún ingreso: unas 258.000 personas que residen en hogares acompañados por Cáritas no ingresan ni un solo euro en estos momentos, lo que representa 75.000 personas más que antes de la COVID-19. Las familias con ingresos han visto cómo éstos se reducían un 33% desde el inicio de la crisis: esto se traduce en que más de 825.000 personas acompañadas por Cáritas están en situación de pobreza severa, es decir, con ingresos inferiores a 370 € al mes para un hogar unipersonal o a 776 € para hogares formados por dos adultos y dos niños.

1.3. El sistema de garantías de ingresos mínimos brinda poca protección a las familias que más lo necesitan.

El 48% de las familias atendidas por Cáritas no han recibido suficiente información como para tramitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

Esto implica que hay pocas solicitudes. Si a esto le sumamos las denegaciones y los casos que aún están esperando respuesta, obtenemos que solo el 16% de las familias acompañadas por Cáritas son perceptoras del IMV en mayo de 2021.

1.4. Se constatan múltiples vulneraciones del derecho a la vivienda

Esta crisis ha venido a agravar la delicada situación de vivienda que ya existía y nos sitúa más cerca de una posible emergencia habitacional: alrededor de 700.000 personas viven en hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda, es decir, no pueden calentarse adecuadamente o no pueden encender la luz siempre que lo necesitan. El 16% de las familias (cerca de 77.000) se han visto obligadas a cambiar de residencia para disminuir los gastos. Para casi el 45% de los hogares atendidos por Cáritas afrontar los gastos derivados de la vivienda suponen una grave dificultad.

1.5. La brecha digital ensancha la exclusión

El confinamiento y la adaptación a las restricciones actuales ha acelerado la imparable digitalización de la sociedad y ha incrementado la desigualdad. La brecha digital se convierte en un factor exclusógeno, es decir, es consecuencia y a la vez causa de la exclusión social. Más del 60% de hogares atendidos por Cáritas están en una situación de cierto apagón tecnológico al no contar con conexión, dispositivo o competencias suficientes para manejarse en internet, algo hoy casi indispensable para desenvolverse con éxito en ámbitos como puede ser el de la búsqueda de empleo, oportunidades formativas, relaciones con la administración, ámbito escolar, etc. A pesar de sus esfuerzos, no todas las familias logran subirse a la ola de la digitalización y casi 250.000 hogares viven un apagón tecnológico.

1.6. Dificultad para no quedarse atrás en el rendimiento escolar

Se ha producido una reducción severa del rendimiento escolar en una de cada tres familias. Muchas familias no se sienten con capacidad suficiente para apoyar la realización de tareas escolares, y se aprecia una importante influencia de la brecha digital, ya que el 60% de hogares en los que algún menor que tuvo dificultades educativas, están sufriendo el apagón tecnológico.

1.7. La fatiga de la pandemia hace mella en la salud
Un 51% de los hogares acompañados por Cáritas manifiesta que la salud psico-emocional de sus miembros había empeorado con respecto a la situación previa a la crisis. En lo que se refiere a la salud física, también se registra un 29% de familias que manifiestan un empeoramiento de la salud física. Ambas situaciones se explican por las circunstancias especiales que vivimos, como son las situaciones de estrés y ansiedad que la pérdida de empleos e ingresos están provocando, pero también por la gran cantidad de tratamientos de salud que han sido cancelados y/o retrasados.

1.8. Se aprecia un agotamiento de la ayuda mutua y aumento de la soledad

La conciliación y las oportunidades de una mayor convivencia no han sido igual para todos, han estado muy determinadas por la composición del hogar, por el tipo de empleo que se tenía y por los niveles de renta. Una de las consecuencias del estado de alarma y de las distintas intensidades de confinamiento han sido las dificultades y las necesidades relacionadas con la conciliación, que han vivido las familias con menores de edad o con personas mayores con una situación de dependencia o discapacidad. Mientras algunas familias han podido cuidar mejor y aprovechar la oportunidad de compartir más con las personas dependientes, otras se han visto expuestas a tener que elegir entre cuidar a su familia o mantener su trabajo.

Entre las personas acompañadas por Cáritas, el 18% tuvieron que renunciar a un empleo por atender a sus hijos/as y personas dependientes. Así, por ejemplo, la fase de confinamiento más estricto y la consiguiente suspensión de las clases presenciales en centros educativos, o las actuales situaciones de confinamiento temporal de las clases escolares, pone a muchas familias, y a las monoparentales especialmente, en la difícil tesitura de tener que elegir entre mantener los ingresos por vía del trabajo presencial o quedarse en casa cuidando de los suyos.

Las familias en situación de exclusión están perdiendo redes de apoyo. Aunque las relaciones entre familiares, vecinos, amigos, etc. se han fortalecido y son más estrechas, la capacidad de apoyo material de estas redes es cada vez menor. Es decir, las familias siguen teniendo buenas relaciones, pero la calidad de dichas redes se ha deteriorado, por lo que tienen cada vez menos posibilidad de brindar apoyo, lo cual se ha intensificado durante la pandemia.

De otro lado, el aislamiento, que afecta especialmente a las personas mayores se ha visto endurecido. Si bien no es una realidad nueva, la situación de aislamiento físico a la que se han visto sometidas muchas personas mayores, ha intensificado esta situación. La vulnerabilidad social evidenciada en esta crisis también pone de manifiesto los escasos recursos que existen para favorecer los cuidados en los domicilios, lo que propicia desprotección en las personas mayores y en quienes las cuidan, ya sean empleadas o familiares.

Si bien las redes de apoyo ven debilitada su capacidad de soporte material (ayuda a buscar empleo, préstamo de dinero…), una de cada tres familias ha dejado de poder prestar apoyo a otras personas con necesidades. En el otro extremo encontramos que ha aumentado notablemente el apoyo disponible en el ámbito de los cuidados, probablemente por una situación de mayor tiempo libre ampliado por el desempleo de algunas personas cercanas

2. Seamos más pueblo con las manos tendidas

Ante a toda esta realidad, Cáritas se encuentra adaptada a la pandemia y ha desarrollado todo tipo de ajustes para poder cumplir con su misión en todos los proyectos habituales, a pesar de las restricciones y dificultades añadidas que existen en esta situación. Cáritas acumula también un año de crisis, y lo hace con la invitación a ser más pueblo y a mantener las manos tendidas a nuestros vecinos y vecinas, lo que se traduce en muchas acciones, entre las que cabe destacar los siguientes polos de trabajo y actividad:

2.1. Un ritmo de trabajo elevado para dar respuestas al agravamiento de la situación de muchas familias por la prolongación de la crisis de la COVID-19, y también para responder a todas aquellas familias que “caen” por los efectos de esta nueva crisis

2.2 Un incremento de los recursos invertidos, gracias a la explosión de solidaridad que incrementó las donaciones, dedicados a dar respuesta a un mayor número de demandas y a demandas más complejas.

2.3. Una necesaria preferencia por abrir nuestras puertas a los inmigrantes en situación administrativa irregular, especialmente afectados por esta crisis, por la reducción de las oportunidades en la economía informal, y por la inexistencia de recursos y de otras puertas a las que llamar.

2.4. Un intenso acompañamiento en la solicitud del Ingreso Mínimo Vital y de otras prestaciones sociales, para apoyar a las familias en su acceso a los derechos establecidos, y para reclamar el papel de garante de derechos que la Administración Pública debería de cumplir.

2.5. Un apoyo continuo a las Cáritas de los países del sur, para poder atender las necesidades crecientes y para trabajar en los mecanismos que puedan acercar la realidad de las vacunas y de la protección frente al virus a los lugares y poblaciones con menos recursos.

2.6. La incorporación de nuevos voluntarios que se han acercado a Cáritas en los últimos meses, y el acompañamiento, formación y adaptación de los voluntarios veteranos en el escenario de necesidades y restricciones actual.

2.7. Apertura a nuevas formas de acercarnos a las personas y familias que más nos necesitan mediante canales digitales que nos han permitido seguir cerca cuando la recomendación sanitaria nos obligaba a estar distanciados

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Tejedores de comunidad de vida y amor

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En la solemnidad del Corpus Christi y la semana de la Caridad, el delegado episcopal de Cáritas Española, Vicente Martín, nos anima a estar cerca de aquellos con quienes Jesús se identifica.

La Solemnidad del Corpus Christi nos recuerda, en tiempos de crisis, que la Eucaristía nos introduce en la dinámica del amor y la unidad. La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega, de manera especial a los más pobres. La Eucaristía nos ofrece el don de poder amasar la caridad y la vida de los pobres ¿Cómo vivir la Eucaristía sin estar cerca de aquellos con quienes Jesús se identifica?

Esa comunión es una llamada a tejer una comunidad de vida y amor, en una sinfonía que se va creando en el encuentro, el vínculo y la comunicación. Comunidad samaritana que es portadora del cuidado de la vida, empeñada en acompañar, sanar y cargar con el dolor y el sufrimiento de nuestro pueblo.

Ser comunidad nos lleva a salir al encuentro de los hermanos y hermanas más vulnerables en la projimidad, la cercanía y la esperanza que brotan de la Eucaristía, alimento para la fraternidad y el compromiso. Por ello, nuestra manera de celebrar la Eucaristía ha de ser transformadora de una realidad que clama cuidados y justicia. La adoración lejos de alejarnos de la realidad se hace luz que abre nuestros ojos, levadura que fermenta nuestra compasión y profecía que nos convoca y provoca trabajar por un mundo mejor.

Este tiempo de pandemia está poniendo a prueba nuestra creatividad en la caridad. Es tiempo de respuestas osadas, de acciones en red, en comunión, en inventiva de nuevas formas de relación, de nuevos estilos de vida en búsqueda de un mejor servicio al bien común. Es tiempo de colaboración desde nuestros lugares de misión en el cuidado y protección de la vida. Compromiso que nos hacer ser tejedores de justicia en el amor y el servicio, como Jesús, el Pan partido.

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