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Adalberto Martínez Solaesa, académico de San Telmo

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El organista primero de la Catedral de Málaga ha tomado posesión esta semana como miembro de número de la Academia de Bellas Artes San Telmo de Málaga. En el acto, celebrado en el primer templo de Málaga y que contó con la laudatio de Marion Reder Gadow, ofreció una visita guiada al órgano de la Catedral.

El acto fue presidido por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá; el alcalde, Francisco de la Torre, así como el presidente y el secretario de la Academia, a quienes acompañaron el resto de académicos y el público asistente. De entre los temas que podría haber elegido para su toma de posesión, Adalberto optó por destacar el valor de los músicos nacidos en el seno de la Iglesia católica. Sucede Adalberto Martínez Solaesa en esta institución al P. Manuel Gámez, recientemente fallecido, un gran maestro que se cultivó mediante la inmersión en la música. A propósito de ello, alabó su valía como músico de Iglesia, y en su discurso, destacó el papel de otros muchos y su relevancia en el origen y desarrollo de los conservatorios españoles, rememorando el origen del conservatorio de Málaga, con Eduardo Ocón, y del de Madrid, con Hilarión Eslava, que lo dirigió tras dejar una huella imborrable en Sevilla.

«Mi deseo es que se conozca el influjo de los músicos de la Iglesia en el panorama musical y artístico de nuestras ciudades», afirma. Marion Reder, miembro también de la Academia, hizo el elogio del nuevo académico, resumiendo sus méritos. El ya recibido como nuevo académico, efectuó, en la segunda parte del acto, una visita guiada virtual al órgano de la Catedral, favoreciendo el conocimiento de este instrumento. «Es una oportunidad para descubrir ese valiosísimo órgano, cuyo acceso está limitado a unos pocos, que es posible gracias al trabajo del Centro de Tecnología de la Imagen (CTI) de la Universidad de Málaga».

Para finalizar, Adalberto interpretó dos piezas en directo de forma breve, que pudieron ser seguidas visualmente además a través de las pantallas. «Una de las características de este instrumento son los cinco planos diferenciados que posee. Por eso he elegido, como primera pieza, «Diferencias sobre la gaita», de autor anónimo, donde se perciben dos instrumentos solistas: uno la gaita y otro, contrastante con ella, y se disfrutan cuatro de los planos posibles de este instrumento», explica. En la otra pieza, «Fanfarria imperial», del P. Soler, el organista pondrá en valor la trompetería exterior del órgano, la más rica del siglo XVIII en España, poniendo en diálogo las de la nave central con las de la nave lateral.

UN GRAN MÚSICO AL SERVICIO DE LA IGLESIA

Adalberto Martínez realizó sus estudios musicales (que había iniciado con su padre) en el Real Conservatorio de Música de Madrid y posteriormente en la Academia Chigiana de Siena, Haarlem, Malinas, Praga, Abadía de Solesmes, Universidad de Comillas, etc. Licenciado en Filosofía y Letras (Literatura Hispánica) por la Universidad Complutense y Doctor en Musicología por la de Granada, ha sido Organista Titular, por oposición, de la Catedral de Madrid y Profesor del Real Conservatorio de Música. Llegó a Málaga en calidad de Catedrático Numerario de Órgano del Conservatorio Superior. Ha sido igualmente Catedrático de Historia de la Música y Director del Secretariado de Cultura de la Universidad de la misma ciudad. Es en la actualidad Profesor Emérito. Cuenta con la Cruz de Alfonso X, es Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Granada y Organista Titular de la Catedral de Málaga.

Ha sido Premio de Honor del Real Conservatorio de Madrid, Premio Nacional de Música Fin de Carrera y Primer Premio en el Concurso Internacional de Órgano de Ávila. Ha actuado en prácticamente todas las ciudades y ciclos españoles, desde el Teatro Real de Madrid y el Palau de la Música de Barcelona hasta los Festivales Internacionales de Granada, Santander, San Sebastián, Palma de Mallorca, entre otros. Destaca su participación en los conciertos inaugurales de los grandes órganos del Auditorio Nacional de Música de Madrid y del Palau de la Música de Valencia y sus frecuentes colaboraciones con la Orquesta Sinfónica y Coros de la RTVE y con otras muchas orquestas sinfónicas y de cámara, nacionales y extranjeras.

Ciudades de Japón y del resto del mundo (París, Roma, Ravenna, Nápoles, Berlín, Hannover, Copenhague, Helsinki, Luxemburgo, Dublín, Londres, Bruselas, Varsovia, Praga, Munich, Bucarest, Túnez, Beirut….) han disfrutado de su maestría, por medio de conciertos y cursos sobre música española impartidos por él en diversos centros europeos.

También ha protagonizado numerosas grabaciones para emisoras de radio nacionales y extranjeras, especialmente para Radio Clásica de RNE y para TVE (Programa “La Buena Música”) y ha sido miembro del Jurado calificador de Concursos Internacionales (Ávila, Toledo, Saarbrücken, Berlín…).

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Beatos Tulio Maruzzo y Luis Obdulio Arroyo, mártires

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Los beatos cuya fiesta celebramos este 1 de julio suponen, por su cercanía en el tiempo (murieron en 1981 y fueron beatificados en 2018), un recordatorio a la llamada universal a la santidad en la que todos estamos implicados hoy.

El padre Tulio Maruzzo, franciscano, y Luis Obdulio Arroyo, seglar perteneciente a la Tercera Orden de San Francisco, fueron asesinados por quienes rechazaban que la Palabra de Dios se encarnase entre los más pobres.

El padre Tulio Maruzzo era de origen italiano, estudió con los franciscanos y terminó profesando como miembro de la Orden de Frailes Menores y ordenándose sacerdote. Con apenas 30 años, fue enviado como misionero a Guatemala, a las parroquias del Vicariato de Izabal, donde los pequeños agricultores veían cómo les eran arrebatadas sus tierras por el abuso de poder de los grandes terratenientes que contaban con el apoyo del ejército. Su servicio a los pobres y su denuncia profética le hizo ganarse la antipatía de quienes, despreciando la justicia, se aprovechaban de la gente sencilla.

Por su parte, Luis Obdulio Arroyo era un laico natural de Guatemala y catequista en su parroquia. Entre los servicios que desempeñaba, destaca el de chófer de los padres franciscanos y las religiosas en sus desplazamientos. Cuando su familia le advertía del peligro que corría haciendo este trabajo por las amenazas que pesaban sobre los frailes, él contestaba: «prefiero morir al lado del padre Tulio, y no al lado de un borracho en una cantina».

De ellos es el Reino de los Cielos

La tarde del 1 de julio de 1981, de regreso desde la localidad de Los Amates donde realizaban su trabajo apostólico en unos Cursillos de Cristiandad, los dos beatos fueron sorprendidos en una emboscada, acribillados a balazos y dejados en la cuneta.

Su delito: ponerse del lado de los pobres e indefensos defendiendo la Doctrina Social de la Iglesia, el destino universal de los bienes, el respeto a la relación de los pueblos indígenas con su tierra y sus recursos frente a los poderosos intereses agrícolas de unos pocos. Nuestros beatos de hoy hicieron carne la promesa de Jesús: «Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos» (Mt 5, 10).

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Manuel Lozano protagoniza el Boletín Misionero de este verano

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La Delegación de Misiones publica su Boletín Misionero de este verano dedicado al sacerdote misionero Manuel Lozano, fallecido recientemente en Caicara del Orinoco.

Aquí pueden leer y descargar el Boletín Misionero

En los meses de mayo-junio, el Boletín Misionero estuvo dedicado a los proyectos de la Misión Diocesana de Caicara del Orinoco, de la mano del testimonio del sacerdote Juan Manuel Barreiro. Estos meses de julio-agosto estaba previsto dedicarlo al testimonio de Manuel Lozano, y así ha seguido adelante.

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JULIO Y AGOSTO. Ejercicios Espirituales para laicos y religiosos, en el Valle de Abdalajís

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La Casa de Espiritualidad Madre Petra, en el Valle de Abdalajís, ofrece dos tandas de Ejercicios Espirituales para religiosos, religiosas y seglares que deseen participar. Tendrán lugar en los meses de julio y agosto.

Las Madres de Desamparados y San José de la Montaña, que son quienes dirigen esta casa, explican que «el verano es la época más propicia para realizar los Ejercicios Espirituales, estos nos ayudan a profundizar en la relación con Dios y a conocerse uno mismo; transforman nuestro corazón y nos permiten buscar y realizar la voluntad de Dios en nuestras vidas».

La primera tanda tendrá lugar del 28 de julio al 5 de agosto y estará dirigida por el P. Juan José Martínez (S.J). La segunda tanda, del 23 al 31 de agosto y estará dirigida por el P. Gabriel Castro, carmelita.

Los religiosos, religiosas y seglares que estén interesados en participar en estos días de ejercicios, pueden ponerse en contacto con Madre Dolores, llamando al teléfono 619 835 019. 

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Comentario al evangelio del Domingo XIV del Tiempo Ordinario, por Ana María Medina

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La profesora de los Centros Teológicos Ana María Medina ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo (Marcos 6, 1-6).

La Palabra de este domingo nos cuenta lo que bien podríamos definir como una etapa fracasada en la predicación de Jesús.

El pasaje del evangelio nos muestra el rechazo vivido por Jesús en su propio pueblo. Es fácil comprender que fue un gran deseo el que le hizo llevar la Buena Nueva a sus seres más cercanos, a sus parientes y vecinos, a aquellos que le habían visto crecer y con quienes había compartido gran parte de sus 30 años de vida. Ansioso de predicar con palabras y obras al Padre, Jesús recibe, sin embargo, incredulidad y escándalo. “¿De dónde saca todo eso? ¿No es éste el hijo del carpintero?” La Escritura nos dice que se extrañó de esa falta de fe y que tuvo que marcharse sin poder hacer allí ningún milagro.

Me pregunto cuántas veces me sitúo yo en el papel de los vecinos de Nazaret. Es fácil caer en la tentación de ignorar la presencia de Dios en aquellos que tenemos más cerca, de quienes conocemos defectos y debilidades. Y sin embargo, es también, y sobre todo, en lo pequeño, en lo cotidiano, donde Él nos habla cada día.

Del mismo modo, como seguidores de Cristo, la frustración vivida en su pueblo puede iluminar también nuestras propias decepciones. Estamos llamados a llevar al Señor como “custodias vivas” a nuestros ambientes, a quienes comparten vida con nosotros, aún a riesgo de que nuestras obras y palabras no encuentren en ellos la mejor audiencia. A Él también le pasó. No nos desanimemos.

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San Pedro y San Pablo en Palabras para la Vida

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El sacerdote Rafael Pérez Pallarés, delegado de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga, dedica su reflexión de hoy en el programa Palabras para la Vida, de Canal Sur Radio, a la fiesta de San Pedro y San Pablo.

Aquí puedes escuchar el programa

Palabras para la vida

‘Palabras para la vida’ es un programa diario, dirigido y presentado por Rafael J. Pérez Pallarés. Fruto del acuerdo entre RTVA y los obispos de Andalucía, ofrece una reflexión diaria a la luz de la fe y la actualidad.

Se emite de lunes a viernes a las 04:56h y los sábados y domingos a las 05:56h en Canal Sur Radio.

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Azucena de Plata de las Glorias a la Virgen de Araceli de Lucena

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La Agrupación de Glorias de Málaga ha concedido la Azucena de Plata a la Virgen de Araceli de Lucena, que ha celebrado su centenario fundacional, con una Eucaristía celebrada en su Santuario en el que participaron numerosas hermandades de gloria de Málaga, además de la filial.

El 26 de junio tuvo lugar la imposición de la Azucena de plata por el Presidente y de la Agrupación de Glorias de Málaga a la Stma. Virgen de Araceli (Lucena) en el Real Santuario Diocesano de María Santísima de Araceli. La concesión de la distinción se produjo en noviembre de 2019, coincidiendo con el centenario fundacional de la cofradía filial de la Virgen de Araceli en la ciudad de Málaga, pero no ha podido celebrarse hasta hoy por la pandemia.

Se trata de la máxima distinción que esta entidad concede a las imágenes marianas coronadas.  La Eucaristía fue presidida por Manuel Ángel Santiago, Vicario para el Laicado de Málaga, y contó con la participación de autoridades civiles, el Hermano Mayor de la Hermandad matriz, el Hermano Mayor de la filial de Málaga y representación de Hermandades agrupadas. Santiago bendijo la Azucena de Plata, así como las medallas entregadas como muestra de la unión de la hermandad con la ciudad de Lucena, como «símbolo del amor de las cofradías de Gloria de Málaga a la Virgen de Araceli», expresó.

En su homilía, el vicario destacó a la Virgen de Araceli «como un referente de la veneración el pueblo andaluz, ella es altar del cielo y en su altar, el pueblo cristiano pone la alegría y sus sacrificios, sus limitaciones, sus buenos deseos, para que Ella acrecente en nosotros el amor a Dios. María, altar del cielo, nos ayuda a no olvidarnos de los sufrimientos de los que continuamente peregrinamos en la tierra especialmente le pedimos por el fin de la pandemia que la humanidad sufre, pedimos la vida eterna para los difuntos y la fortaleza para todos aquellos que sienten el dolor profundo y silencioso del paro y la inmigración», añadió.

En sus palabras, el sacerdote invitó a todos los devotos de la Virgen a «que sigan infundiendo el amor a Cristo a través de la Virgen de Araceli, especialmente en los niños y jóvenes, y que sea Ella la Madre de los cielos quien bendiga a nuestras Hermandades y Cofradías de Glorias del pueblo hermano de Lucena y Málaga y muy especialmente a todos los que le invocan en este momento. Sea la Santísima Virgen la Reina de nuestras familias».

AMPLIA REPRESENTACIÓN MALAGUEÑA

Acompañando a la Agrupación de Congregaciones, Hermandades y Cofradías de Gloria de Málaga, peregrinaron hasta el Santuario de la Virgen de Araceli de Lucena su Hermandad Filial malacitana y numerosas hermandades de gloria agrupadas de la ciudad de Málaga como la de María Auxiliadora, Carmen del Perchel, Rosario de Santo Domingo, Divina Pastora, Candelaria, Virgen de las Cañas, Carmen de La Carihuela, Fátima, Carmen de Pedregalejo, Carmen de Olías, Carmen de Huelin, Rocío de Málaga, Rocío de La Caleta, Rosario del Palo, San Antonio Abad de Churriana, Alegría, Virgen de la Cabeza, Virgen de la Sierra, San Isidro Labrador, Carmen de la Colonia de Santa Inés, Carmen del Palo y Congregación de los Santos Patronos, Ciriaco y Paula.

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El Archivo Diocesano de Guadix en el del XXXII Congreso de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España

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El Archivo Diocesano de Guadix en el del XXXII Congreso de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España

El 9 de junio comenzó la celebración del XXXII Congreso de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España. Se está celebrando en varias sesiones durante el mes de junio, de manera online, y una sesión presencial en septiembre, en el Escorial.

Se trata de un evento organizado por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura de la Conferencia Episcopal Española y la Asociación de Archiveros de la Iglesia. Las sesiones se están grabando y las personas inscritas pueden acceder a las grabaciones a través del canal de YouTube.

En la inauguración del encuentro intervino Mons. Ángel Fernández Collado, presidente de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la CEE

Durante las jornadas del congreso están interviniendo diferentes archiveros de todas las regiones de España. El miércoles 16 de junio, en nombre de los Archivos de Andalucía, habló Manuel Amezcua sobre el Archivo Histórico Diocesano de Guadix sobre   “Los archivos eclesiásticos en Andalucía”. Ofrecemos aquí la posibilidad de ver la intervención del sacerdote accitano, Manuel Amezcua y director del Archivo Histórico Diocesano de Guadix

Programa del encuentro.

Intervención de Manuel Amezcua en el congreso: http://www.youtube.com/watch?v=EnogMI6BYvA

Antonio Gómez

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VIII Encuentro Kairós: Oficialmente: ¡somos comunicadores de la Alegría!

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El pasado viernes, 25 de junio, tuvo lugar el VIII Encuentro Diocesano Kairós, “María, comunicadora de la Alegría” con una dinámica nunca antes vista. Después de 16 meses sin un encuentro presencial, desde el Secretariado de Infancia y Adolescencia de la Diócesis de Jaén se propuso un programa de televisión “Ánima, un programa con alma”, donde María, Madre de los adolescentes, fue la protagonista. Todo giraba en torno a Ella y a su Hijo.

Todo estaba medido con el detalle de Dios para que tuviéramos una velada increíble y María tocara los corazones de los cerca de 70 adolescentes Kairós que acudieron al “plató” como público en el Seminario Diocesano y a los que nos seguían a través del YouTube de la Diócesis de Jaén. Con un público totalmente entregado a crear una atmósfera cálida y acogedora, el programa dio comienzo con un sencillo monólogo de uno de los presentadores, María Alejo, que, en tonos de humor, invitó a ser concretos y precisos en los mensajes que mandamos al prójimo, a ser como María, comunicadores de lo esencial, de la Buena Noticia.

Por ello, en la primera parte del programa se contó con la presencia de Antonio Moreno (@Antonio1Moreno), periodista de la Delegación de Medios de la Diócesis de Málaga, que se entregó completamente a la causa y nos mostró cómo llevar el Evangelio a través de nosotros y cómo, con solo 280 caracteres, es posible recoger el mensaje precioso del evangelio en un Tweets: “Dios te quiere tal y como tú eres y da la vida por ti. Está vivo y te espera”

El encuentro estuvo marcado por la presencia de otros comunicadores de la Alegría en su día a día. Nuestro obispo Don Amadeo que también quiso hacerse presente en el encuentro con un mensaje precioso sobre María y sobre buscar el proyecto de felicidad que tiene Dios pensado para cada uno de nosotros, la ilustradora del cartel del encuentro, Patricia Trigo (@pati.te) que nos mostró cómo evangeliza a través de los dibujos que realiza y como le sirve como vehículo de oración para acercarse más a nuestra Madre, canta autores católicos como Juan Susarte& Confia2 (@juansusarteyconfia2), Rhio Esteban (@rhioesteban), Jose Ibáñez (@joseibannez), D’colores Band (@decoloresband)mostraron cómo llevan el Acorde de Dios en sus canciones y quién es para ellos María, y, por supuesto, el verdadero anuncio que dieron los Kairós, acompañantes y párrocos de la Diócesis ante la pregunta “¿quién es para ti María?”

El programa dio paso a la segunda parte, donde de la mano de otro de los presentadores, Israel Sánchez, Antonio Moreno fue el invitado al concurso de “¿Quién quiere ser generoso?”. Un concurso en el que tenía que responder a 15 preguntas relacionadas con María, elevándose en grado de dificultad, y acumulando un total de 500 € para donarlos a Cáritas Diocesana de Jaén. El público animó el encuentro con aplausos, animando al concursante a gastar los comodines que tenía como ayuda: del 50%, dos comodines del público y uno de la llamada. La tensión se podía mascar en el ambiente a medida que se iban acercando a una cantidad superior y las preguntas se volvían más complicadas. Finalmente, Antonio logró acertar la última pregunta con el comodín de la llamada a don Jesús y se donó un cheque a la profusa labor que Cáritas está haciendo en nuestra Diócesis.

El punto central del encuentro fue el que cerró el programa, con una adoración en el salón de actos del Seminario y donde María, Madre de los adolescentes portaba a Jesús Eucaristía, rodeada de un gran lienzo en el que cada adolescente había dejado su huella y mensaje en torno a su imagen. Una adoración donde el silencio, respeto, ilusión, alegría, llanto, entrega, confianza, gracias fueron los que decoraron el ambiente. Allí, delante del Santísimo, todos nos pusimos de rodillas y solo había un punto de luz en el escenario. Una simple dinámica, donde los Kairós tuvieron que escribir en un posit lo que llevaban dentro (una acción de gracias, preocupaciones, proyectos, dificultades, alegrías…) fue lo que se entregó a los pies de Jesús, a los pies de María. Sin duda, fue el momento más bonito del encuentro, donde María se encargó de recordarnos que Ella es la que nos lleva a Jesús, Ella es el camino más directo para llegar a Jesús y que no tengamos miedo de mirarla, de mirarle a Él.

Realmente, el encuentro fue una auténtica maravilla para todos, para los que participaron, como los que estuvieron detrás empujando, trabajando y disfrutando para que todo saliese bien. Desde aquí, dar las gracias a todos los que habéis hecho posible este encuentro Kairós que nos ha animado a seguir adelante, a redescubrir que la ilusión la seguimos teniendo y que ellos, nuestros adolescentes, son, como dice nuestro obispo don Amadeo, la Iglesia viva, hoy y siempre, y, por eso, Jesús se ha fijado en cada uno de nosotros y somos la alegría y la esperanza del mundo.

 

Kairós Jaén
Secretariado diocesano de Infancia y Adolescencia

Galería fotográfica: «VIII Encuentro Kairós»

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«La mentalidad actual rechaza la debilidad y el dolor que forman parte de la historia humana y suponen un reto para la elevación del espíritu»

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Lecturas bíblicas: Sb 1,13-15; 2,23-25; Sal 29,2 y 4.5-6.11-12-13 («Te ensalzaré, Señor, porque me has librado»); 2Cor 8,7-9.13-15; Aleluya: 2Tim 1,10 («Nuestro Salvador, Cristo Jesús ha vencido la muerte…»); Mc 5,21-43.

Queridos hermanos y hermanas:

Veíamos el pasado domingo que Jesús pasó con sus discípulos el lago de Galilea, para adentrarse por poco tiempo en territorio de los pagos. Durante la travesía fueron sorprendidos por una violenta tempestad, que Jesús calmó causando el estupor de los discípulos y revelando ante ellos su autoridad como verdadero enviado del Padre. Ya en territorio de la Decápolis, Jesús expulsó en Gerasa el demonio que atormentaba a un hombre que se veía arrastrado por el poder del espíritu inmundo a vivir entre los sepulcros, lugar impuro que contaminaba de impureza a los que por allí pasan, tanto que para verse libres de esta impureza la ley le imponía un ritual de purificación con agua lustral (cf. Nm 19,11-16.18-21). El demonio conoce a Jesús y confiesa que Jesús es Hijo del Altísimo (cf. Mc 5,7). Jesús volvió de nuevo a la orilla del lago en territorio judío, lugar donde ahora se nos presenta la escena evangélica de este domingo.

Jesús predica de nuevo junto a la orilla del lago, cuando se le presenta uno de los jefes de la sinagoga de nombre Jairo, para rogarle por la vida su hija gravemente enferma, una niña de doce años, a la que su padre llama “mi hijita”, expresión llena de ternura de un padre verdaderamente angustiado pro la suerte de su pequeña. Mientras Jesús se detiene predicando y realizando otros signos de vida, llega una segunda misiva que comunica a Jairo la noticia de la muerte de la niña, y el ruego de no molestar ya al Maestro. Jesús, tomando a Pedro, Santiago y Juan y acompañados por los padres de la niña, realiza el milagro inesperado: devolver la vida a la niña ante la admiración general, mientras él pide que no digan a nadie nada, y todos guarden silencio sobre lo sucedido.

Como podemos ver por las palabras de Jesús a propósito de los exorcismos, es decir, de la expulsión de los demonios, el reino de Dios se revela por la aniquilación del dominio de Satanás, al que Jesús vence en las tentaciones del desierto (cf. Mt 4,10; Lc 4,8), en contraposición con los pecados de incredulidad y desesperanza de los israelitas durante la travesía del desierto. Como algunos autores han interpretado la victoria sobre Satanás, como simple símbolo de la victoria sobre el mal, pudiéramos pensar que en las referencias evangélicas al demonio se trata sólo de una figura o imagen del poder del mal, pero si hemos de ser fieles al Nuevo Testamento, no debemos pensarlo así. Jesús habla del demonio como espíritu caído y eternamente condenado por Dios creador de los ángeles. Jesús habla del significado de este signo, al decir: «Si yo expulso los demonios por el dedo de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros» (Lc 11,20)[1].

No saben interpretar los adversarios de Jesús que los exorcismos y curaciones que realiza Jesús son la señal de que en él ha llegado la salvación.

En el evangelio de san Juan, la disputa de Jesús con los judíos que no creen en él alcanza una fuerte tensión. Los adversarios de Jesús rechazan la fe en Jesús y le acusan diciendo que está endemoniado, pero Jesús responderá a sus adversarios: «Yo no tengo un demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí» (Jn 8,48). Jesús honra al Padre cumpliendo su misión. No saben interpretar los adversarios de Jesús que los exorcismos y curaciones que realiza Jesús son la señal de que en él ha llegado la salvación. Jesús viene revelar que Dios es el creador de la vida y sólo la envidia del demonio es la causa de la irrupción de la muerte en el mundo. Dios no se recrea ni en la muerte ni en la destrucción de los vivientes, porque «todo lo creó para que subsistiera» (Sb 1,14). Los judíos distinguían entre animales puros e impuros (cf. Lv 11), pero toda vida ha salido pura de las manos del creador y el libro de la Sabiduría lo expresa en sentencias que no inducen a error por su claridad: «las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo reina sobre la tierra, porque la justicia es inmortal» (Sb 1,14b-15). Cuando Pedro se niega a entrar en casa de paganos y a comer carne de animales impuros, es Dios mismo quien le disuade de este error, y la voz del cielo le dice durante la visión que Pedro tuvo cuando iba a la casa del centurión romano Cornelio: «Lo que Dios declaró puro, tú no lo declares profano» (Hch 10,15).

Jesús viene a restaurar la vida herida por el pecado, y llevar a cabo la redención de toda criatura del mal, cuya meta es la victoria sobre la muerte, que ya ha acontecido de modo incipiente, pero algo verdaderamente decisivo para la resurrección de toda carne.

Jesús viene a restaurar la vida herida por el pecado, y llevar a cabo la redención de toda criatura del mal, cuya meta es la victoria sobre la muerte, que ya ha acontecido de modo incipiente, pero algo verdaderamente decisivo para la resurrección de toda carne. Jesús es el buen pastor que declara sobre su misión redentora: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). El mismo Jesús es la vida y por eso su palabra y su cuerpo son el alimento que da vida eterna, quien tiene fe en que Jesús es el portador de la vida y come del pan que ha bajado del cielo, la carne del Hijo del hombre, ese vivirá para siempre y tendrá vida eterna, como Jesús declara sobre sí mismo en el discurso del pan de vida que tanto escandaliza a los que le habían seguido (cf. Jn 6,48-51).

Porque Jesús es el portador de la vida, de Jesús dimana la vida para cuantos se acercan a él con fe y dejan que el contacto físico permita que la vida pase de él a cuantos la enfermedad amenaza de muerte. Es el caso de la hemorroísa, la mujer que había padecido durante años flujos de sangre y había gastado su fortuna en los médicos y pensaba que con sólo tocar a Jesús sanaría. La mujer creyó que se vería libre de la enfermedad tocando a Jesús, aunque fuera la orla de su manto, porque los flujos de sangre la hacían además impura según la ritualidad de la religión judía. Jesús preguntaba a sus discípulos sorprendidos por las palabras del Señor, ya que la multitud se apretujaba en torno a él: «Quién ha tocado mi manto?» (Mc 5,30), porque conocía que una fuerza sanadora había salido de él. Una vez que la mujer descubierta confiesa su autoría, ante la fe de aquella mujer, Jesús exclamó: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu mal» (5,34). No se trata de que Jesús sea comprendido como un talismán del cual dimanan fuerzas mágicas, porque también otros muchos tocaron a Jesús sin experimentar transformación alguna, por eso el evangelista resalta la fe de esta mujer como condición del milagro, y Jesús alaba la fe de esta mujer como ejemplo para los demás. Con apertura confiada a la acción de Jesús, el que cree sabe que la salvación viene de Dios y los milagros que realiza acreditan que Jesús actúa «por el dedo de Dios».

Jesús recrimina la falta de fe a sus adversarios: «Me habéis visto y no creéis» (Jn 6,36), y en ello reside el pecado contra el Espíritu Santo, que «no se perdonará ni este mundo ni en el otro» (Mt 12,32), porque la fe es el principio de vida y creer en Jesús es garantía de vida eterna. Tal es la voluntad de Jesús, de modo que «todo el vea al Hijo y crea en él tendrá vida eterna y yo le resucitaré en el último día» (Jn 6,40). Ante el abandono de muchos de sus discípulos a causa del discurso sobre el pan de vida, Jesús sabía que había algunos que no creían (cf. Jn 6,64), y por eso les dirá que la fe en él como el enviado del Padre, como el Hijo, que es el pan y la vida del mundo, sólo se puede comprender a la luz de la fe que es don del Padre (cf. Jn 6,65).

Vivimos momentos difíciles, porque la cultura ambiente apuesta por la muerte y no por la vida. La eutanasia y el suicidio asistido se han convertido en ley que hace posible la eliminación de los seres humanos, inclinando progresivamente a la sociedad hacia una concepción de la vida placentera y útil como la única forma de vida digna de ser vivida. La mentalidad actual rechaza la vida cercada por la debilidad, la enfermedad y el dolor, que sin embargo forman parte de la historia humana y suponen un reto para la elevación del espíritu y la victoria sobre nuestras limitaciones. Se pretende hacer del aborto un medio de control de natalidad contra el sentido común, que no deja de hacer evidente que la eliminación de un ser humano, aún en estado embrionario, es un pecado contra el Creador de la vida. Una sociedad sin nacimientos es una sociedad sin futuro. Mientras se promueve la eutanasia y el aborto no se promueve la natalidad; y, mientras no se apuesta por lograr una ley de cuidados paliativos ampliamente compartida. Se trata de una alternativa válida que promueva la asistencia de las personas acosadas por el dolor de la enfermedad evitando que este acoso del ser humano se convierta en un fracaso. El fracaso, por su propia insuficiencia, del empeño por una ley de atención a la dependencia, que ha puesto de manifiesto que la desatención a las personas discapacitadas sigue siendo un reto para promover y compartir una gran cultura de la vida, íntegramente comprendida: la vida biológica, psíquica y espiritual a un tiempo, como es la vida del hombre compuesto de alma y cuerpo. Todo cuanto se haga, por proteger la vida humana —de hecho, no haremos nunca lo suficiente— redundará en pro de una sociedad más justa, y más equilibrada en la defensa de los derechos civiles convencionales, cuyo reconocimiento favorece la convivencia, aunque tienen un rango menor que los derechos fundamentales de la persona humana.

La mentalidad actual rechaza la vida cercada por la debilidad, la enfermedad y el dolor, que sin embargo forman parte de la historia humana y suponen un reto para la elevación del espíritu y la victoria sobre nuestras limitaciones.

La fe de la mujer que padecía flujos de sangre y la fe de Jairo, el jefe de la sinagoga, es la fe en que Jesús es portador de vida y de salvación han de estimular nuestra fe, a veces tan débil y apagada, incapaz de afrontar las dificultades de una sociedad como la nuestra. En el caso de Jairo esta fe alcanza una significación poderosa, si prestamos atención al hecho de que frente a los mensajeros que comunican a Jairo que la niña ha muerto y no merece ya la pena molestar al Maestro, Jairo acoge la palabra de Jesús que le anima a no desesperar declarando contra toda evidencia que la niña está dormida. En esta situación desesperada la fe tiene una mayor importancia porque son mayores los obstáculos con los que tropieza.

En efecto, «la fe es aquí la postura que permite al hombre esperar contra toda esperanza», ya que quien como Jairo se aferra a la palabra de Jesús está confesando que para quien cree todo es posible, porque para Dios nada hay imposible[2]. Mantengamos la fe que alimenta nuestra esperanza: la fe en Dios y en Jesucristo Hijo de Dios, porque, en verdad, para el que cree todo está abierto a un futuro donde todo depende de Dios.

S. A. I. Catedral de la Encarnación

26 de junio de 202

+ Adolfo González Montes, Obispo de Almería

Ilustración: Resurrección de la hija de Jairo. Bronzino (1570-1572). Basílica Santa Maria Novella, Florencia

[1] Cf. Sagrada Biblia, versión de F. Cantera Burgos y M. Iglesias Gonzalez (Madrid 1979): nota a Mc 5,1-20 (→Mt 8,28-34; Lc 8,26-39).

[2] Cf. J. Gnilka, El evangelio según san Marcos, vol. I (Salamanca 1986) 252s.

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