Carta del Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, con motivo de la Jornada Pro Orantibus que se celebra este domingo 31 de mayo.
Queridos diocesanos:
Quiero que sean estas palabras de Santa Teresa del Niño Jesús las que abran esta carta que escribo con motivo de la próxima celebración de la Jornada Pro Orantibus, el 31 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, en la que tenemos especialmente presentes a los monasterios contemplativos. Unidos todos en la comunión de la Iglesia, sus miembros oramos unos por otros, y es justo, en esta Jornada, hacerlo en comunidad por todos los contemplativos, singularmente por nuestras monjas contemplativas que, en seis monasterios, oran por nosotros: Agustinas de Huelva; Carmelitas de Aracena y Villalba del Alcor; Oblatas de Huelva; Carmelitas Descalzas de Cumbres Mayores; y Hermanas de Belén de Marigenta.
El lema de la Jornada 2026 dice: «Vida contemplativa: ¿por quién eres?». Y la respuesta es clara: en el corazón de la madre Iglesia son el amor; el amor que se derrama por la comunión de las Tres Divinas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; el amor que se traduce en la oblación por la Iglesia; el amor que lleva a estas religiosas a vivir los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, sublimados en su entrega silente y constante por todos nosotros. En sus monasterios late el corazón de la Iglesia: todas sus preocupaciones, todas sus actividades, la evangelización, el culto divino y la caridad. La vida contemplativa opera desde el silencio, pero fructifica en la vitalidad de toda la Iglesia. Como decía San Juan Pablo II: «Los Institutos orientados completamente a la contemplación, formados por mujeres o por hombres, son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y su misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura»
(Vita Consecrata, 8).
Hoy, que tanto se considera lo práctico, lo que cuenta, lo que da frutos inmediatos, los monasterios contemplativos son para nosotros un referente de eternidad, de la primacía de Dios. Os invito a orar por estos monasterios: para que encuentren vocaciones que aseguren su existencia; para que sigan siendo, en medio de nuestra diócesis, oasis donde beber y reponer nuestras fuerzas para anunciar al Señor; para que sigan siendo un ejemplo de dónde radica la fuerza de los débiles miembros de la Iglesia. Y os pido que ayudéis a los monasterios, que os acerquéis a ellos, que sus monjas sientan el cariño y el aprecio que les debemos. No en vano, han decidido ser el amor en el corazón de la Iglesia.
La Capilla del Monasterio de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote acogió en la mañana de este jueves, 28 de mayo, la celebración de la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, una cita profundamente arraigada en la espiritualidad sacerdotal y especialmente significativa para la Iglesia diocesana de Huelva.
La Eucaristía estuvo presidida por el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, y contó con la participación de sacerdotes, seminaristas, religiosas y numerosos fieles que quisieron unirse a esta jornada de oración y acción de gracias. La celebración tuvo además un marcado carácter conmemorativo al recordarse el centenario de la ordenación sacerdotal del venerable José María García Lahiguera, quien recibiera el sacramento del Orden el 29 de mayo de 1926 y que fuera pastor de la diócesis onubense entre 1964 y 1969.
Durante la homilía, Mons. Gómez Sierra subrayó la profunda actualidad del legado espiritual de García Lahiguera, cuya vida estuvo marcada por una intensa pasión por la santidad sacerdotal. El prelado recordó cómo el fundador de las Hermanas Oblatas entendía el sacerdocio inseparablemente unido a la santidad y a la unión con Cristo.
“El sacerdote no puede reducirse a una mera función o actividad pastoral”, afirmó el obispo, quien insistió en la necesidad de vivir el ministerio desde una auténtica vida interior, centrada en la Eucaristía, la oración y la configuración con Cristo Sacerdote.
En este sentido, Mons. Gómez Sierra hizo referencia también a las enseñanzas del papa León XIV sobre la santidad sacerdotal, destacando que “la Iglesia necesita sacerdotes configurados con Cristo, hombres cuya vida nazca de una relación viva con Él”. Asimismo, advirtió del riesgo de caer en el activismo y olvidar la dimensión espiritual del ministerio.
La celebración puso igualmente en valor la misión de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, nacidas precisamente del deseo de sostener espiritualmente a sacerdotes y seminaristas mediante la oración y el sacrificio. El obispo agradeció a la comunidad religiosa su entrega silenciosa y fecunda al servicio de la Iglesia.
En la Eucaristía se proclamaron las lecturas del libro del Génesis (22, 9-18), la carta a los Hebreos (10, 4-10) y el evangelio según san Mateo (26, 36-42), textos que ayudaron a profundizar en el misterio del sacerdocio de Cristo y de la entrega confiada al Padre.
La jornada concluyó en un clima de recogimiento y fraternidad sacerdotal, renovando el compromiso de la comunidad diocesana con la oración por las vocaciones y por la santidad de los sacerdotes, siguiendo el testimonio y la herencia espiritual del venerable José María García Lahiguera.
La Diócesis de Huelva invita a todos los fieles a continuar rezando por los sacerdotes y seminaristas, así como por el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales y de especial consagración.
HOMILÍA ÍNTEGRA DEL OBISPO DE HUELVA
Hermanos sacerdotes, queridas Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, queridos seminaristas, Hermanas y hermanos, amados por el Señor:
Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, una fiesta por la que luchó, sufrió y que más hondamente amó nuestro venerable don José María García Lahiguera, quien fue pastor de esta diócesis de Huelva y fundador de nuestras Hermanas Oblatas.
Y la celebramos en una fecha especialmente significativas, puesto que mañana se cumplirán cien años de su ordenación sacerdotal, recibida el 29 de mayo de 1926 de manos de don Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá. Aquel joven sacerdote tenía ya en el alma un fuego que no le abandonaría jamás: la pasión por la santidad sacerdotal.
Hoy damos gracias a Dios por ese fuego. Y pedimos que vuelva a encenderse en nosotros.
Porque la gran intuición del venerable García Lahiguera no fue una estrategia pastoral. Fue una convicción interior: la llamada a la santidad, particularmente, del sacerdote.
Él mismo lo escribió en unos ejercicios espirituales de marzo de 1939: En mí hay lo que llamaríamos dos vocaciones, la interior y la exterior. La vocación interior es: Ser sacerdote santo. La vocación exterior es: Ser el sacerdote de los sacerdotes. Primero: ser sacerdote santo. Después: ayudar a los sacerdotes a ser santos. No podía concebir el sacerdocio separado de la santidad. Y esta convicción le acompañó toda la vida. En su Diario espiritual, ya en sus últimos años, escribía: quise ser siempre sacerdote y jamás quise ser otra cosa. Algo parecido debo decir de la santidad. Nunca recuerdo una época en que no quisiera ser santo.
Queridos hermanos sacerdotes:
Quizá una de las tentaciones de nuestro tiempo sea reducir el sacerdocio a función, a actividad, a organización, a eficacia pastoral. Y corremos el riesgo de olvidar lo esencial.
Precisamente por eso resultan tan importantes las enseñanzas del papa León XIV sobre la santidad sacerdotal en este primer año de su pontificado. El Santo Padre nos recuerda que la Iglesia no necesita sacerdotes definidos por la multiplicación de tareas o la presión de los resultados, sino hombres configurados con Cristo, hombres cuya vida nazca de una relación viva con Él.
No somos gestores religiosos. No somos funcionarios de lo sagrado. No somos simplemente animadores de comunidades. Somos hombres configurados con Cristo Sacerdote. León XIV ha insistido con fuerza en que el sacerdote debe ser alter Christus: otro Cristo, por identificación interior; dejando que Cristo configure la vida, unifique el corazón y modele el ministerio.
Eso mismo vivió el venerable D. José María. Por eso su espiritualidad era profundamente eucarística. Él entendió que el sacerdote nace del altar y vuelve siempre al altar. Que la fecundidad pastoral no brota del activismo, sino de la unión con Cristo.
El Papa actual ha dicho recientemente: Sed adoradores, hombres de profunda oración. Y quizá hoy necesitamos escuchar estas palabras con especial humildad. Porque existe un peligro silencioso: acostumbrarnos a las cosas de Dios sin vivir de Dios. Hablar de Cristo y no permanecer con Cristo. Administrar la gracia mientras el corazón se seca interiormente.
León XIV ha usado una imagen impresionante: la del árbol que aparentemente sigue en pie, pero que por dentro está seco. Sacerdotes que mueren de pie: mantienen las estructuras, continúan las actividades, pero han perdido las raíces interiores.
Por eso la santidad sacerdotal exige vida sobrenatural. No basta trabajar mucho. No basta organizar bien. No basta mantener las obras.
Es necesario vivir desde Dios. Tener una mirada sobrenatural. Reconocer la acción de la gracia. Permanecer en oración. Custodiar el corazón.
Queridas hermanas Oblatas:
Vuestra congregación nació precisamente de esta intuición espiritual de vuestro fundador: que la santidad sacerdotal es obra de la gracia y que la gracia se implora de rodillas.
En 1936 escribía don José María: Como la santidad es obra de la gracia, y ésta se alcanza con la oración, urge de un modo apremiante lanzarse a una Cruzada ‘Pro Sacerdotio’, a base de oración y sacrificio. Y añadía: Debe irse pensando en la fundación de una orden religiosa de monjas de clausura cuyo fin principal (…) había de ser la oración y el sacrificio por la santificación de los sacerdotes y seminaristas.
¡Qué intuición tan verdadera y actual! Vosotras nos recordáis que los sacerdotes no se sostienen solamente con medios humanos, sino con oración, adoración, sacrificio y gracia.
Y esa intuición encontró providencialmente a quien compartiría plenamente ese ideal: la Madre María del Carmen Hidalgo de Caviedes. Y así, en medio de la guerra, entre sufrimientos y oscuridades, Dios hizo nacer una obra escondida y fecunda: la Obra Sacerdotal que después sería la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.
Queridos hermanos:
La Iglesia no se renueva principalmente mediante estrategias. Se renueva mediante santos. Y la santidad sacerdotal es, particularmente, necesaria. Recordemos, hoy, con que énfasis y apremio el Vaticano II llamaba a la santidad de los sacerdotes, diciendo: este sacrosanto Sínodo, para conseguir sus fines pastorales de renovación interna de la Iglesia, difusión del Evangelio en todo el mundo y diálogo con el mundo moderno, exhorta vehementemente a todos los sacerdotes a que, empleando los medios recomendados por la Iglesia, se esfuercen en alcanzar una santidad cada día mayor, que los haga instrumentos cada vez más aptos al servicio de todo el Pueblo de Dios (Decreto Presbyterorum ordinis, 12).
La llamada a la santidad sacerdotal no es una invitación al intimismo. Es señalar la fuente de la caridad pastoral, porque el sacerdote santo no vive encerrado en sí mismo. Vive entregado. Vive para Dios y para el pueblo. Por eso León XIV insiste en una santidad: pastoral, misionera, cercana, misericordiosa y humilde. El sacerdote santo acompaña, escucha, sostiene, reconcilia y evangeliza.
La santidad del sacerdote implica también la fraternidad sacerdotal. León XIV ha insistido mucho en que la fraternidad forma parte de la santidad ministerial. Qué importante es hoy: sostenernos, rezar unos por otros, cuidarnos, acompañarnos, vivir como verdadero presbiterio. Un sacerdote aislado se debilita. Un presbiterio unido transparenta a Cristo.
El Papa ha utilizado una imagen muy hermosa: el sacerdote como la fachada de una catedral. Visible, sí; pero no para exhibirse, sino para conducir hacia el misterio. Así debe ser nuestra vida: una transparencia humilde de Cristo.
La conclusión es clara, -son palabras radicales y verdaderas de García Lahiguera- y la expondremos en forma de dilema: o ser sacerdote santo o no ser sacerdote. Si no soy santo, ¿para qué soy sacerdote? Y si soy sacerdote, ¿por qué no soy santo?
Estas palabras nos recuerdan que nuestra primera responsabilidad pastoral es dejarnos santificar por Cristo. El mejor homenaje que podemos ofrecer a don José María García Lahiguera en el centenario de su ordenación sacerdotal no es solamente admirar su figura, sino acoger su herencia espiritual.
Volver a creer que la santidad sacerdotal es posible. Volver a creer que Cristo basta. Volver a creer que la oración sostiene la Iglesia. Volver a creer que la Eucaristía es el centro. Volver a creer que un sacerdote santo puede transformar el mundo.
Que Cristo Sumo y Eterno Sacerdote renueve hoy nuestro corazón.
Y que María, Madre de los sacerdotes, nos enseñe a vivir totalmente para Él.
Más de medio centenar de sacerdotes de la Archidiócesis de Sevilla, encabezados por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y por el obispo auxiliar monseñor Teodoro León, se han dado cita hoy en la Facultad de Teología San Isidoro para participar en el retiro para el clero con motivo de la fiesta de Jesucristo, Sumo y eterno sacerdote.
Este ha sido predicado por el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, monseñor Celso Morga, quien ha sido miembro del actual Dicasterio para el Clero en la Santa Sede y de la Comisión Episcopal para el Clero y los Seminarios en España.
El obispo emérito ha comenzado su disertación pidiendo a los presentes que asumieran su alocución como una oportunidad para rezar y que vivieran este tiempo en clave espiritual y de oración. Para ello, ha citado varios pasajes de las Sagradas Escrituras y ha reflexionado sobre la fidelidad sacerdotal.
“No es fácil ser hoy sacerdote”, ha señalado monseñor Morga, “se trata de tiempos de prueba y tentación, no solo por la propia debilidad personal, sino por el ambiente en el que nos movemos”. En este contexto, el arzobispo ha insistido en que “la vocación se fortalece cuando no olvidamos la voz del Señor, que nos llamó primero, que tiene la iniciativa siempre”. En esta línea, ha instado a los sacerdotes a mantenerse “enamorados del Señor”, a recordar y escuchar su Palabra “con pasión, porque Él nos ama, nos elige y nos llama”.
Además, ha destacado la importancia del acompañamiento espiritual “por expertos en la vida del Espíritu” y ha animado a apoyarse en la fraternidad sacerdotal para superar las crisis.
Más adelante, don Celso Morga ha hecho referencia a la nueva encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, en la que el Santo Padre advierte de una crisis humanista. Al respecto, el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz ha recalcado que la esencia del hombre está en peligro: “Su voluntad, su inteligencia, su moral…Y esta crisis del hombre lleva a una crisis de valores y a una crisis del cuerpo”. Sobre este ha lamentado que “no se reconoce su valor y se hace con él lo que se quiere”. Por eso ha exhortado a mirar a Cristo y “mantener firme la seguridad en Él”.
Tras su primera meditación, los sacerdotes han tenido un tiempo de adoración al Santísimo Sacramento en la capilla del Seminario, donde se ha celebrado la segunda prédica de monseñor Morga, también en torno al significado del cuerpo.
El arzobispo, además, ha hecho hincapié en que “el sacerdote debe ser un hombre de fe” y apoyarse en Jesús para llevar a buen término su ministerio y su labor pastoral. “La fiabilidad no viene de nuestras fuerzas -ha dicho don Celso-, sino de la roca sobre la que cimentamos nuestro ministerio. De lo contrario nuestra vida será triste y estéril”. Y ha continuado afirmando que “la fe es la que hace participar al sacerdote en el sacrificio de Cristo”.
Como conclusión, ha pedido al clero diocesano que confíe en el Señor y se mantenga firme en la fe.
La diócesis de Córdoba se prepara para la IV Misión Diocesana, que tendrá lugar del 20 al 27 de septiembre en Doña Mencía y Zuheros para celebrar la fe con actividades cultuales, actos religiosos con la centralidad de la Eucaristía que nos depara un tiempo de anuncio del Evangelio y cercanía
El Obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, hizo público el 26 de mayo de 2026, los nombramientos de los nuevos miembros del Consejo Episcopal, al día siguiente tuvo lugar la profesión de fe y juramento de fidelidad de los nuevos vicarios episcopales en el Obispado.
A una semana de la llegada del Papa a España en su próximo Viaje Apostólico el Obispo ha escrito una carta pastoral en la que pide rezar por León XIV, “verdadero referente ético” en momentos de “polarización y graves dificultades para el consenso”.
Toda la actualidad diocesana la puede consultar en la última entrega de Iglesia en Córdoba:
El pasado día 26 el nuevo equipo de la Delegación episcopal de Misiones, que comenzó sus actividades de forma oficial el pasado 1 de febrero, se ha reunido por primera vez con nuestro arzobispo D. José María Gil Tamayo, “para dar a conocer el itinerario que se llevará a cabo desde esta Delegación”.
La reunión comenzó con el rezo del Ave María, encomendando este encuentro a la Virgen María y a San Felipe Neri, coincidiendo con la fiesta litúrgica ese mismo día, informó la Delegación de Misiones.
En la reunión, D. José María expuso las líneas principales de actuación de la Delegación de Misiones y el nuevo equipo, al mismo tiempo que subrayó la importancia de las misiones dentro de la Diócesis, “como parte importante de la pastoral”. En este sentido, señaló que “la misión ‘ad gentes’ es una parte importantísima de las misiones al igual que dentro de la propia Diócesis”, informó la Delegación destacando así las palabras del arzobispo. “Destacó la importancia tanto de los laicos como de la mujer en la labor de este nuevo equipo”.
Por parte de la Delegación episcopal, cada miembro del equipo expuso sus líneas de acción dentro de la labor misionera, junto a su delegado D. José Francisco Mingorance.
“Todo el equipo de la Delegación Episcopal de Misiones emprendemos esta nueva etapa con mucha ilusión y entusiasmo con todo el apoyo recibido por nuestro arzobispo D. José María”, subrayó esta Delegación.
El evento se celebrará el próximo 26 de junio y reunirá a varias generaciones de escolares, profesores y familia salesiana
Bajo el evocador lema “¿Hace cuánto no caminas por los patios que te vieron crecer?”, la Casa Salesiana de Córdoba ha anunciado la celebración del 1° Encuentro Festivo de Antiguos Alumnos (AA.AA.). Este evento histórico, enmarcado en los actos de celebración de los 125 años de presencia salesiana en la ciudad, tendrá lugar el próximo miércoles 26 de junio a partir de las 20:30 horas.
La jornada está diseñada como una oportunidad irrepetible para el reencuentro entre compañeros de distintas promociones, educadores que han dejado huella a lo largo de los años y la comunidad salesiana en su conjunto.
Un programa que une tradición y fiesta
La cita comenzará con un emotivo momento de recogida en el Santuario, donde se realizará un saludo tradicional a la Virgen. Posteriormente, la celebración se trasladará al emblemático «patio verde», el corazón de la vida escolar de miles de cordobeses, que se vestirá de gala para acoger el grueso de la noche.
El programa del encuentro incluye: cena tipo cóctel a cargo del Bar Recreo, homenaje especial a los Salesianos de Don Bosco (SDB) nacidos en Córdoba, reconociendo su entrega y vocación y actuaciones musicales en directo con el grupo Los Tabernícolas, seguida de una fiesta nocturna de la mano de DJ Golden.
La CONFER Sevilla ha organizado un encuentro de final de curso para el próximo sábado, 30 de mayo. Se trata de una cita que busca reforzar vínculos entre las distintas congregaciones y realidades de vida religiosa presentes en la Archidiócesis de Sevilla, y que, en esta ocasión, permitirá a los participantes descubrir el Aljarafe sevillano.
La salida está prevista a las nueve y media de la mañana desde el centro de la capital. La primera parada será el santuario de Loreto, en Espartinas, donde se rezarán Laudes junto al padre guardián del templo. Además, se realizará una visita al museo histórico de los padres franciscanos.
Sanlúcar la Mayor será el siguiente destino de este encuentro. Concretamente, la delegada de turismo de la localidad presentará la historia de este pueblo a través de sus iglesias: Santa María, y San Eustaquio y San Pedro.
La jornada continuará con una visita a las hermanas carmelitas, OCD, para seguir hasta el colegio marista de Sanlúcar, donde se celebrará la Eucaristía y se compartirá un almuerzo.
El encuentro de la CONFER Sevilla concluirá con una oración mariana en la casa del Pilar de las salesianas y la vuelta en autobús hasta el centro hispalense.
Con estos encuentros fraternos la Conferencia Española de Religiosos busca promocionar la vida religiosa y acompañar a las comunidades locales en sus proyectos y dificultades, promoviendo que ninguna se sienta sola o aislada.
Unos quinientos sevillanos formarán parte de la peregrinación diocesana para participar en el encuentro del papa León XIV con los jóvenes en Madrid. El sacerdote Manuel Jiménez, delegado diocesano para la Pastoral con Jóvenes, afirma que la visita del Santo Padre “nos confirmará en la fe”.
¿Cómo vive el equipo de la Delegación de Juventud los días previos al encuentro con el Santo Padre?
Son dos encuentros con el Santo Padre en menos de un año, dentro de dos contextos diferentes. El primero fue durante el Jubileo de los Jóvenes, al inicio de su pontificado. El próximo se enmarca en la visita a nuestro país y a la Iglesia en España.
Sin duda, lo vivimos con entusiasmo, desde el servicio y la oración constante para que todo salga bien, sin incidentes y, por supuesto, por los frutos de esos días. Desde hace meses, nuestra reunión semanal de trabajo y coordinación siempre la iniciamos con la oración oficial por la visita y la ofrecemos para que sea fecunda entre los jóvenes.
¿Tenéis feedback de cómo los jóvenes de la Archidiócesis han ido preparando su participación en Madrid con los materiales propuestos por la organización?
El primer feedback ha sido la participación, junto a la Delegación de Familia y Vida y el Seminario Metropolitano, en la Cadena de Oración propuesta por nuestras comisiones episcopales para las diócesis de España. También la convocatoria de la Vigilia de Pentecostés, presidida por nuestro arzobispo el pasado 24 de mayo, tuvo esa intención principal. Además, muchos grupos han trabajado los temas propuestos por la Subcomisión de Infancia y Juventud, que nos ayudan a conocer mejor al sucesor de Pedro y su misión.
¿Cuáles son los perfiles de los jóvenes que acudirán a Madrid?
El grupo es variado y refleja lo amplia que puede ser la familia diocesana de Sevilla. Asistirán jóvenes de entre 14 y 30 años, en representación de todas las pastorales y, por supuesto, de grupos juveniles de nuestras parroquias, hermandades y movimientos.
En nueve autobuses nos desplazaremos 500 personas inscritas con la Delegación de Juventud. Nos acompañarán doce sacerdotes. También son muchos los que ya están en Madrid o acudirán en el último momento y nos piden poder compartir juntos las celebraciones.
¿En qué actos participaréis?
Saldremos hacia Madrid el viernes 5 de junio, sobre las cuatro y media de la tarde, desde la estación de metro de Blas Infante. Allí nos acogerá la primera noche la Parroquia San Pablo, en Getafe. Pernoctaremos en el polideportivo Juan de la Cierva.
La mañana del sábado nos desplazaremos tranquilamente a Madrid en transporte público. Una vez ubicados en las inmediaciones de la Plaza de Lima, esperaremos al Santo Padre para participar en la Vigilia de Oración a la que nos ha convocado, atentos a las palabras que nos dirija. Será en torno a las nueve de la noche.
Ese mismo sábado 6 de junio propondremos celebrar juntos la Eucaristía todos los peregrinos de Sevilla. Esa noche dormiremos en el Instituto San Isidoro de Sevilla para madrugar el domingo 7 y participar en la misa de la solemnidad del Corpus Christi, presidida por el Papa en la Plaza de Cibeles, a las diez de la mañana. Posteriormente está prevista la procesión con el Santísimo Sacramento del Altar.
Una vez desalojado el recinto, regresaremos en autobús a Sevilla, llegando al mismo punto de partida.
¿Qué esperáis, a grandes rasgos, de la visita del Papa?
Lo primero que esperamos del Santo Padre es que nos confirme en la fe; es su misión y también nuestro deseo. Cada peregrino lo vivirá, seguramente, de manera distinta, pero, en definitiva, el mensaje es que Cristo vive, la muerte ha sido vencida y es posible salir de la oscuridad del pecado. Él acompaña a la Iglesia como testigo privilegiado de este acontecimiento.
Esperamos que esto suponga para los jóvenes una oportunidad para alentarnos a crecer en la fe y así revitalizar nuestro encuentro con el Señor y redescubrir el rostro de Dios y de la Iglesia entre aquellos con quienes vamos a compartir este fin de semana junto al Santo Padre.
Sobre el lema de la visita del Papa, “Alzad la mirada”, ¿qué le sugiere esta frase?
Es una invitación a descubrir cuáles son las limitaciones que nos aíslan y nos encierran en nosotros mismos; es decir, aquello que nos impide mirar hacia lo alto. Se traduce en una llamada a la unidad y a la comunión, a descubrir que la Eucaristía es el lugar, fuente y culmen de la vida cristiana.
¿Qué pedís a la familia diocesana estos días?
Que nos acompañe con su oración. No todos pueden subirse al autobús y desplazarse a Madrid, pero sí es posible unirse desde la oración, pidiendo desde ahora que todo transcurra de la mejor manera posible y que la visita del Papa sea muy fecunda, especialmente para los jóvenes.
Extendemos también la invitación a seguir el paso a paso y el día a día de la visita apostólica a España a través de las retransmisiones, los medios diocesanos y las redes sociales, uniéndonos a la alegría y al ambiente de estos días.
El acto, celebrado este miércoles, 27 de mayo, a las 10:30 horas en el consistorio zalameño, contó con la presencia del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra; el alcalde de Zalamea la Real, Diego Rodríguez; el arquitecto responsable del proyecto, Carlos Hermoso; las cinco hermanas de la fundación; el propietario del terreno, Fernando Gutiérrez; el capellán Iván Huzo; así como representantes del Ayuntamiento, miembros de distintas formaciones políticas y representantes de las hermandades del municipio.
La convocatoria tenía como objetivo presentar públicamente el proyecto del monasterio antes de su registro oficial en el Ayuntamiento, compartiendo con la sociedad civil y eclesial los detalles de esta futura presencia contemplativa en la localidad.
Durante el encuentro, las hermanas expusieron las razones que las han llevado a establecerse en Zalamea la Real, presentando asimismo el carisma de la Familia Monástica de Belén y el sentido espiritual de esta fundación en la Iglesia diocesana. La comunidad quiso transmitir también su deseo de arraigarse en esta tierra desde una vida centrada en la oración, el silencio y la acogida.
Por su parte, el arquitecto Carlos Hermoso ofreció una explicación detallada del proyecto global del monasterio, deteniéndose especialmente en la primera fase, que contempla una construcción inicial de 1.000 metros cuadrados, ajustada a la normativa urbanística vigente y cuya tramitación será presentada de forma inmediata ante el Ayuntamiento.
Asimismo, durante la exposición se ofreció una visión de conjunto del desarrollo futuro del monasterio y de las distintas actuaciones que deberán abordarse progresivamente, especialmente en materias vinculadas a suministros e infraestructuras como electricidad, abastecimiento de agua y otros servicios necesarios para la vida de la comunidad.
La presencia de esta nueva fundación contemplativa supone un motivo de esperanza para la Iglesia de Huelva y para el municipio de Zalamea la Real, fortaleciendo la dimensión espiritual y orante de la diócesis.
La Diócesis invita a los fieles a acompañar con la oración este proyecto, para que esta futura comunidad contemplativa sea signo fecundo de presencia evangélica, silencio y comunión en medio de nuestra tierra.
El acto, celebrado este miércoles, 27 de mayo, a las 10:30 horas en el consistorio zalameño, contó con la presencia del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra; el alcalde de Zalamea la Real, Diego Rodríguez; el arquitecto responsable del proyecto, Carlos Hermoso; las cinco hermanas de la fundación; el propietario del terreno, Fernando Gutiérrez; el capellán Iván Huzo; así como representantes del Ayuntamiento, miembros de distintas formaciones políticas y representantes de las hermandades del municipio.
La convocatoria tenía como objetivo presentar públicamente el proyecto del monasterio antes de su registro oficial en el Ayuntamiento, compartiendo con la sociedad civil y eclesial los detalles de esta futura presencia contemplativa en la localidad.
Durante el encuentro, las hermanas expusieron las razones que las han llevado a establecerse en Zalamea la Real, presentando asimismo el carisma de la Familia Monástica de Belén y el sentido espiritual de esta fundación en la Iglesia diocesana. La comunidad quiso transmitir también su deseo de arraigarse en esta tierra desde una vida centrada en la oración, el silencio y la acogida.
Por su parte, el arquitecto Carlos Hermoso ofreció una explicación detallada del proyecto global del monasterio, deteniéndose especialmente en la primera fase, que contempla una construcción inicial de 1.000 metros cuadrados, ajustada a la normativa urbanística vigente y cuya tramitación será presentada de forma inmediata ante el Ayuntamiento.
Asimismo, durante la exposición se ofreció una visión de conjunto del desarrollo futuro del monasterio y de las distintas actuaciones que deberán abordarse progresivamente, especialmente en materias vinculadas a suministros e infraestructuras como electricidad, abastecimiento de agua y otros servicios necesarios para la vida de la comunidad.
La presencia de esta nueva fundación contemplativa supone un motivo de esperanza para la Iglesia de Huelva y para el municipio de Zalamea la Real, fortaleciendo la dimensión espiritual y orante de la diócesis.
La Diócesis invita a los fieles a acompañar con la oración este proyecto, para que esta futura comunidad contemplativa sea signo fecundo de presencia evangélica, silencio y comunión en medio de nuestra tierra.