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Monseñor Rico Pavés visita el Hogar San Juan

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El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha visitado y presidido la Eucaristía en el Hogar San Juan junto al Hermano Juan Carlos y los voluntarios del hogar.

El Hogar San Juan ha recibido esta tarde la visita de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. El prelado que sigue con su labor de conocer las distintas realidades de la Iglesia Asidonense, ha querido esta vez conocer de primera mano el trabajo que se realiza en la antigua sede de las Hermanitas de los Pobres en Jerez, la cual se convirtió hace ya 11 años en el Hogar San Juan a cargo del Hermano Juan Carlos.

Siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, el Sr. Obispo ha presidido la Eucaristía en la capilla que se encuentra dentro del hogar junto al presbítero diocesano, Juan Carlos, y los voluntarios que ayudan día a día en el funcionamiento de esta realidad de la Iglesia diocesana. En esta celebración, Monseñor Rico Pavés ha recordado la importancia de la Eucaristía ya que es “la fuente y la cima de la vida cristiana”. Asimismo, ha mencionado que en la imagen del pasaje del Evangelio de hoy debemos percatarnos de que aunque en la cruz Cristo parece derrotado, es en ella donde Él nos salva y nos muestra que tenemos una madre, María, que nos acompaña siempre.

Por otro lado, el prelado ha querido destacar que el amor que Dios nos regala debemos enseñarlo a los demás, ya que en ese amor vemos la misericordia que es capaz de curar nuestras heridas. De la misma forma, ha hecho referencia a la labor que en el Hogar San Juan se realiza, ya que ahí se entrega el amor cada día a los demás.

Por último, antes de finalizar la Santa Misa, el Hermano Juan Carlos ha querido agradecer al pastor diocesano su presencia. Asimismo, ha querido rememorar y dar gracias a Dios por haber podido superar junto a los voluntarios las grandes dificultades vividas en los peores momentos de la pandemia.

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LECTURAS DEL DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

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LECTURAS DEL DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

Primera lectura

Sabiduría 2,12.17-20

Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Se dijeron los impíos: «Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.»

Salmo responsorial

Sal 53,3-4.5.6 y 8

R/. El Señor sostiene mi vida

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras. R/.

Porque unos insolentes se alzan contra mí,
y hombres violentos me persiguen a muerte,
sin tener presente a Dios. R/.

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/.

Segunda lectura

 Santiago 3,16–4,3

El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz

Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones.

EVANGELIO

Evangelio según san Marcos 9,30-37

El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaúm, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

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Iglesia Noticia Sevilla| Entrevista a Pedro Fernández Alejo, delegado diocesano de Pastoral Penitenciaria

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Iglesia Noticia Sevilla| Entrevista a Pedro Fernández Alejo, delegado diocesano de Pastoral Penitenciaria

Pablo Enríquez entrevista en la Iglesia Noticia Sevilla a Pedro Fernández Alejo, delegado diocesano de Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis,  para hacer un repaso de la realidad de este colectivo, atendido espiritualmente por la Iglesia hispalense, a pocos días de celebrarse la fiesta de Ntra. Sra. de la Merced, patrona de la Pastoral Penitenciaria.

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Los granadinos acuden durante todo el día a honrar a la Patrona

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Ofrenda floral en la Basílica este año 2021.

Ofrenda floral y solidaria durante todo la jornada, en la Basílica, hoy 15 de septiembre.

Los granadinos acuden durante el día de hoy miércoles a honrar a la Patrona, cuya festividad festejamos este 15 de septiembre. Lo hacen de modo progresivo a lo largo del día con la Ofrenda floral que se está celebrando desde por la mañana y que permanecerá hasta las 21 horas, según el horario previsto por la Hermandad Patronal.

Por segundo año consecutivo, se trata de una Ofrenda floral adaptada a la situación sanitaria de pandemia, que, sin embargo, a diferencia del pasado año, sí ha instalado las estructuras metálicas en la fachada de la Basílica para colocar los ramos que se depositan a la Patrona durante todo el día. Una Ofrenda que también es solidaria, con aportaciones económicas y productos de primera necesidad no perecederos o de higiene personal, para ayudar a las familias.

EUCARISTÍA EN HONOR A LAS ANGUSTIAS
A los momentos intensos que este 15 de septiembre cada granadino vive cuando se acerca a la Basílica se une la Eucaristía celebrada en honor a Nuestra Señora de las Angustias, presidida por nuestro arzobispo D. Javier Martínez.

Allí, nuestro arzobispo se dirigía al pueblo de Dios al término de la Santa Misa y explicaba por qué no hay procesión con la Sagrada Imagen de la Patrona, una vez la ciudad pasa a fase 1 en la situación de alerta sanitaria con motivo de la pandemia: “La Virgen de las Angustias reúne el día de su procesión entre 150.000 y 200.000 personas. Eso en la calle, nosotros –la Iglesia, los sacerdotes, los hermanos…- no podemos garantizar el orden de ese número de personas. Pero tampoco le podemos pedir a las autoridades civiles que lo controlen”.

LA MADRE DE DIOS, “SIGNO Y SÍMBOLO DE LA IGLESIA”
En su homilía, nuestro arzobispo también hablaba del amor infinito de Dios por cada uno de nosotros y de la Madre de Dios se refirió a Ella como “signo y símbolo de la Iglesia”.

“La Virgen ha sido vista siempre no sólo como una figura a la que nos acogemos y Le suplicamos y Le ponemos nuestras penas y dificultades, luchas y combates, y también nuestras alegrías, porque es nuestra Madre; es también el signo y símbolo de la Iglesia”.

“La Virgen acompañó a Su Hijo en la ofrenda de su vida por el mundo. Haz que la Iglesia, asociándose también a la Pasión de Cristo, podamos merecer la Resurrección, el Cielo, la vida eterna”, oró D. Javier mientras se dirigía nuestro arzobispo a los granadinos en su predicación. “Tenemos especial necesidad de recordar esto después del año y medio, o año y nueve meses, que hemos vivido y estamos viviendo, de dolor, de separaciones, de muertes, de preocupación, de miedo, de sufrimiento”.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

Escuchar homilía

Palabras de D. Javier sobre por qué no hay procesión

 

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La Soledad y el Descendimiento invita a orar por el final de la pandemia

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La Soledad y el Descendimiento invita a orar por el final de la pandemia

A las 19 horas del próximo viernes 17 de septiembre la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor, celebrará el primero de los «Viernes de la Soledad». Invitan a todos los fieles a orar juntos en el Real Monasterio de San Jerónimo junto a la comunidad de religiosas Jerónimas. Su intención es pedir por el fin de la pandemia de la Covid y por todos los fallecidos durante la misma.

La capilla de los Sánchez-Dávila del Monasterio de San Jerónimo será el escenario propuesto por la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor para interceder por los daños causados por la pandemia.

Será este el primero de esos “Viernes de Soledad” que la Hermandad anunció que llevaría a cabo en año del reconocimiento canónico de la Coronación de su titular, Nuestra Señora de la Soledad. Lo hará a lo largo de todo el año como una de las formas de celebración de este año especial para la hermanad, como lo anunció el pasado 7 de septiembre.

Este sencillo acto litúrgico, que acompañarán las Hermanas Jerónimas, estará presidido por el consiliario de la hermandad, D. Miguel Córdoba Salmerón. Entre las preces de este rezo de la Liturgia de las Horas, se pedirá especialmente por el eterno descanso de los fallecidos por causa de la pandemia y por el fin de la misma.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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Nuestro arzobispo D. Javier explica a los granadinos por qué no hay procesión de la Virgen de las Angustias

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En la Eucaristía esta mañana en la Basílica en honor a la Virgen.

Palabras de D. Javier Martínez dirigidas al pueblo de Dios al término de la Eucaristía celebrada en la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, el 15 de septiembre, en honor a la Patrona de Granada y su Archidiócesis.

La consejera de Cultura comunicaba, hace menos de una hora, que, por decisión, de la Junta de gobierno de la Junta de Andalucía pasábamos a fase 1 y los aforos desaparecían: estábamos al cien por cien, lo cual es una gran noticia. Eso no significa que haya que dejar de guardar las distintas de seguridad, pero ya no hay límites de personas que puedan estar en un recinto cerrado.

Inmediatamente después, me preguntaron a mi los medios de comunicación que si iba a salir la procesión de la Virgen de las Angustias y les tuve que decir con todo el dolor de mi corazón que no.

Porque la Virgen de las Angustias reúne el día de su procesión entre 150.000 y 200.000 personas. Eso en la calle, nosotros –la Iglesia, los sacerdotes, los hermanos…- no podemos garantizar el orden de ese número de personas. Pero tampoco le podemos pedir a las autoridades civiles que lo controlen. Y por lo tanto, por este año, la procesión no la podemos hacer. Podemos sacar la Imagen de la Virgen a la puerta, y en todo caso la desaparición de los aforos es una buenísima noticia y nos celebramos mucho por ella. Pero la procesión, por ahora, al menos ésta (luego algunas procesiones más pequeñitas se puede pensar que pueden dar una vuelta a la manzana o pueden hacer otras cosas) no hay manera de controlar el amor del pueblo. Al año que viene lo duplicamos.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

15 de septiembre de 2021
Basílica de Nuestra Señora de las Angustias

Para escuchar sus palabras, pinche en este enlace

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Julio Romero Fernández, nuevo delegado del obispo para Cáritas Diocesana

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El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha nombrado al sacerdote Julio Romero Fernández delegado episcopal de Cáritas Diocesana. Julio Romero es párroco de San Onofre de Alguazas y miembro del Consejo Presbiteral desde 2015.

El nuevo delegado de Cáritas es natural de Alcantarilla, en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción recibió el Orden Sacerdotal en 1996, de manos de Mons. Javier Azagra. En sus 25 años de ministerio sacerdotal ha sido coadjutor en San José de Águilas; y párroco en Santa María la Real de Aledo, en San Miguel Arcángel de Zarzadilla de Totana, en San Antonio de Padua de Cehegín, en San Bartolomé Apóstol de Librilla y en San Antonio de Padua de Mazarrón (junto a diferentes pedanías del municipio).

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Granada participa en la Asamblea Nacional del Movimiento Familiar Cristiano

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Granada participa en la Asamblea Nacional del Movimiento Familiar Cristiano

La Asamblea anual del MFC tuvo lugar los días 11 y 12 de septiembre en la Casa Diocesana del Buen Pastor en Toledo con la participación de los presidentes del Movimiento Familiar en Granada, D. Ángel García y su esposa Fini Martín, responsables de servicios y consiliarios.

En esta Asamblea se han presentado y aprobado los objetivos para el curso 2021-2022 y el nuevo temario para trabajar en los equipos y grupos, dedicado a la Doctrina Social de la Iglesia, realizado por don José Ramón Peláez Sanz.
También contó con la presencia y mensaje de Dolores García Pi, presidenta del Foro de Laicos que destacó la necesidad de trabajar por la evangelización, cada uno desde su responsabilidad animando a promover la cultura del diálogo: fraternidad y amistad social.

Asimismo, D. Luis Manuel Romero Sánchez, director del Secretariado de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, habló a los presentes de la sinodalidad y la comunión “que deben traducirse en una Iglesia en salida, también hacia los que piensan diferente a nosotros”.

DAR FRUTOS

“Esta Asamblea Nacional ha sido una experiencia gozosa, fructífera y esperanzadora. Ha quedado patente una vez más que el Espíritu Santo nos guía, nos acompaña y nos ilumina. Esto implica a su vez el compromiso personal de cada una de las familias que formamos parte de él”, resalta Fini Martín.

Asimismo, también destacó que “a pesar de la pandemia, del parón, el Movimiento está vivo, hay un deseo y necesidad de seguir trabajando por las familias cristianas”.

INICIO DE CURSO EN FAMILIA

El próximo 25 de septiembre tendrá lugar en la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, a las 20 horas, la Misa de inicio de curso para el Movimiento Familiar Cristiano en nuestra diócesis que continuará su servicio a la Iglesia a través de las familias en la formación de los matrimonios sobre la Doctrina Social de la Iglesia, colaborando con los más necesitados en distintas iniciativas como Proyecto Hombre, el acompañamiento a mayores, el comedio social Regina Mundi, el comedor público Edicomsa, en la parroquia de San José Obrero en Almanjáyar o atendiendo a niños y jóvenes desfavorecidos en la localidad de Peligros.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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La mujer y la familia centran la primera jornada del curso Amor Humano 2021

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El sábado 11 de septiembre tuvo lugar la primera sesión de un nuevo ciclo del curso “Amor Humano: matrimonio y familia”. Impartido en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada, esta primera sesión estuvo centrada en el papel de la femineidad de la mujer y en varias cuestiones de fondo que ayuden al acompañamiento de las familias primerizas.

Los responsables del curso “Amor Humano” retomaron con gran alegría la “presencialidad” de sus clases en el centro de La Inmaculada. Varias decenas de alumnos completaron la primera jornada de formación, de las cuatro que componen cada curso.

Lo hicieron dentro de ese clima de convivencia tan familiar, fomentado por los propios responsables del curso, y que caracteriza de manera especial a cada una de estas jornadas destinadas a formar a adultos llamados a acompañar a las familias en sus parroquias o en sus movimientos apostólicos.

EL GENIO FEMENINO

Esta primera sesión de septiembre comenzó con una charla que habló sobre la “Mujer: el genio femenino”, impartida por los profesores Juan José Medina y Mª Isabel Rodríguez. En ella se puso en alza el papel de la mujer como custodia de la vida, el amor o la cohesión social. También se hablaron de las agresiones que sufre la mujer en el mundo en forma de explotación, pobreza, prostitución y demás formas de violencia.

Tras revisar las últimas corrientes de pensamiento como el feminismo, la ideología de género o la evolución de la conferencia mundial sobre la mujer de la ONU, la segunda parte de la charla sobre la mujer se centró en la visión de la Iglesia desde la aportación de las Sagradas Escrituras, observando especialmente el papel de María en el Magníficat y el Apocalipsis, así como los encuentros de las mujeres con Jesucristo en el Evangelio.

Se hizo un repaso por la aportación del Magisterio de la Iglesia sobre la mujer a lo largo del siglo XX. Entre ellos, se recordó el mensaje final de Pablo VI en el Concilio Vaticano II o el contenido de la “Mulieris Dignitatem” como en su carta de San Juan Pablo II a las mujeres. Finalmente, se repasó el magisterio del Papa Francisco en su denuncia de la cosificación de la mujer y su apuesta por abordar todos los temas de promoción de la mujer tanto en la Iglesia como en la sociedad.

ACOMPAÑANDO A LAS FAMILIAS QUE NACEN

Por la tarde, el curso cambió de rostro al contar con la presencia de Carmela Baeza, médico especialista en lactancia materna. En su ponencia habló sobre la importancia del cuidado de la persona en sus primeros estadios de vida, dentro de su familia. Recordó que el bebé está llamado a aprender lo que es el amor desde el momento mismo de su nacimiento. En ese sentido, las madres adquieren en esos primeros años un papel fundamental, especialmente por medio de la lactancia. A través del contacto piel con piel después del parto, de la lactancia materna y la crianza cercana, los bebés aprenden que son queridos y comienza el desarrollo de su inteligencia emocional y social.

El desarrollo sexual de cada niño también viene también marcado por esta primera etapa infantil. El valor del afecto resulta fundamental, pues en ese saberse querido, protegido y digno de merecer cuidados desde el nacimiento sólo por el hecho de ser, se encuentra una de las bases de la persona. Esta certeza del propio valor es la base de la educación sexual.

Por último, la médico abordó el tema de la comunicación en el matrimonio y su relación con la crianza de los hijos pequeños. “Los hijos aprenden no de lo que decimos sino de lo que hacemos. Por tanto, saber que sus ojos están pendientes de nosotros puede ayudar a cuidarnos más, a mostrar más nuestro afecto, a pedirnos perdón delante de ellos. En este sentido, los hijos son un recurso inestimable para los padres, si éstos tienen la sencillez de dejarse cambiar”, dijo Baeza, reconociendo que esta época de los primeros años está repleta de cansancio y trabajo, a veces de dificultades, pero que también es una oportunidad para el crecimiento de la pareja.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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“En este día de la Virgen de las Angustias, es un día para pedir por todos”

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Homilía en la Eucaristía con motivo de la festividad en honor a la Patrona de Granada y su Archidiócesis, Nuestra Señora de las Angustias, el 15 de septiembre de 2021.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada (amada hasta el límite, sin límites) de Jesucristo, el Hijo de Dios;

muy queridos sacerdotes concelebrantes;

Junta Directiva de la Hermandad de la Virgen de las Angustias, con su Hermano Mayor;

representantes de la Hermandad de la Virgen del Rosario y de Santa María de la Alhambra;

y muy queridos hermanos y amigos todos (los que estáis aquí, los que no habéis podido entrar y los que nos seguís a través de la televisión diocesana o de los medios de comunicación):

Jesucristo es la Revelación del Amor de Dios. Un amor que no se limita a unos pocos. Un amor que no hace selección entre buenos y malos. Un amor que se ofrece a todos los hombres. Los brazos abiertos de la cruz de Jesucristo son unos brazos que llegaban adonde llegaban, pero, como quien abría esos brazos era el Hijo de Dios, abrazaba al mundo entero. Te abrazaban a ti, me abrazaban a mí. A cada hombre y a cada mujer nos llega ese amor infinito de Dios.

Pero Jesús no revela sólo el Amor de Dios. Revela que Dios es Amor y que ese Amor es para nosotros; que ese amor infinito es para cada uno de nosotros y para todos los hombres. Justo porque es amor infinito, todos podemos apropiarnos de todo el que necesitamos y no le quitamos nada a nadie, porque no disminuye, por mucho que yo coja. No hay lugar para la envidia, ni para esas comparaciones que tanta importancia damos en nuestra vida, entre unos y otros. Dios ama a todos con un amor sin límites. Si acaso, uno podría decir que ama más a la oveja perdida, porque va detrás de ella, porque no la abandona, porque no la abandona nunca. El pecador tiene a lo mejor más cerca la misericordia de Dios y el amor de Dios, y hasta puede comprenderla mejor. Pasó en la vida de Jesús: que los justos, los fariseos y los escribas no reconocieron en Jesús la Misericordia de Dios y la llegada del Reino de Dios. Y los pecadores y las prostitutas y los publicanos lo comprendieron y se colgaron de esa Misericordia, le daban gracias y tenían una actitud que los justos no tenían.

Jesucristo revela el Amor de Dios. Revela que Dios es Amor. Y no lo revela haciendo un discurso. Lo revela entregándoSe por el mundo, por la vida de los hombres, por la vida del mundo: “Nadie me quita la vida. Yo la doy porque quiero”. Y Él se pone -por así decir- entre los pecados y las miserias del mundo y Dios, para protegernos a nosotros de la justicia divina, para protegernos a nosotros con Su Misericordia; para que, cuando Dios se acerque a nosotros, lo que vea en nosotros no sea nuestra mezquindad y nuestra miseria, sino que pueda ver a Su Hijo Jesucristo y no pueda mas que llorar de ternura por el amor que Su Hijo nos tiene.

Ese es Jesucristo, fundamento y meta de nuestra fe, que ha vencido al pecado y a la muerte en su propia carne y que, como decía tantas veces san Juan Pablo II, por Su Encarnación, que se consuma en la Cruz, se ha unido de un cierto modo a todo hombre y a toda mujer. No es un amor a la humanidad abstracto, genérico, sino a cada uno de nosotros. Se ha unido a cada uno de nosotros de una forma inefable, de una forma que nosotros no nos podemos representar siquiera, pero que se hace uno con nosotros.

Y la Virgen, Su Madre, le acompaña en Su ofrenda, le acompaña en Su cruz, le acompaña en Su entrega. Nadie como Ella ha entendido lo que significaba la cruz de Jesús, el amor que había en la cruz de Jesús, pero, en su humanidad, quien le había enseñado a Jesús a amar era la Virgen. Nos podemos imaginar algo de lo que sería el corazón de la Virgen. Un corazón preparado para educar, en la vida y en el amor, al Hijo de Dios. Cómo habría el Señor cuidado ese corazón para que cupiera Él y, cabiendo Él, para que cupiéramos todos los demás, como Jesús nos entregó en el momento de la muerte.

La Virgen ha sido siempre vista por la Iglesia no sólo como una figura a la que nos acogemos y a la que Le suplicamos y Le ponemos nuestras penas, y nuestras dificultades, y nuestras luchas, y nuestros combates, y también nuestras alegrías, porque es nuestra madre. Es también el símbolo y el tipo de la Iglesia. Y eso es lo que hemos expresado en la oración de la Misa de hoy. La Virgen acompañó a Su Hijo en la ofrenda de Su vida por el mundo: “Haz que la Iglesia, asociándose también a la Pasión de Cristo, podamos merecer la Resurrección, el Cielo, la vida eterna”. Tenemos especial necesidad de recordar esto después del año y medio (año y nueve meses casi) que hemos vivido y que estamos todavía viviendo, de dolor, de separaciones, de muertes, de preocupación, de miedo. Tantas veces de sufrimiento por no poder acompañar o ver sufrir, y no poder acompañar a los seres queridos. En este tiempo, hemos descubierto todos que tenemos necesidad de Dios y necesidad unos de otros. Y que nos podamos asociar -asociar nuestros sufrimientos- a la Pasión de Cristo, como hemos pedido en la oración de la Misa. Cristo se ha asociado a los nuestros, ya se asoció en la cruz y se asocia constantemente, intercede constantemente por nosotros.

Nadie, creyente o no creyente, sufre en esta tierra sin que su sufrimiento sea una parte de la Pasión de Cristo; sin que Dios, cuando ve ese sufrimiento, no le acompaña de algún modo. Pero no es lo mismo ser acompañado sin darte cuenta de que lo eres, o poder tener la experiencia de que, efectivamente, mi sufrimiento no es estéril. Mi soledad, mi angustia, mis ansiedades, mis preocupaciones, mi pequeñez, que la experimento todos los días, no es estéril, no es como un desierto. No es algo que carece de significado, sino que forma parte de la Pasión salvadora de Cristo, de la Cruz salvadora de Cristo. Que mis sufrimientos ya estaban abrazados en la cruz y siguen. Yo ya estoy, en este momento, abrazado por el amor infinito de Dios.

Es verdad que para que eso no sea algo que uno ha oído, sino que pueda ser vivido. Y vivirlo cambia la vida, os lo aseguro. No es lo mismo sufrir en la oscuridad que sufrir sabiendo qué significado tiene el sufrimiento; que sufrir sabiendo que el sufrimiento, el mal y hasta la muerte, y hasta el pecado, no son el poder últimos sobre nuestras vidas, porque más poderoso que la muerte y más poderoso que el pecado es el amor con el que Cristo nos ama a cada uno. Saber eso cambia la vida, cambia el modo de vivir. Abre el corazón a la esperanza y a una esperanza que no defrauda. Pero no es un ejercicio mental ni es un ejercicio voluntarista.

Si releemos la Pasión de Cristo, junto a la Pasión estaban María, Su Madre; el discípulo a quien Jesús tanto quería, Juan; María la de Salomé; María la de Santiago; la otra María, la Magdalena. Dios mío, había como un grupo de personas, era como el germen de la Iglesia. No podemos vivir nuestra vida en solitario, porque ya nadie vivimos en solitario. Porque Cristo se ha unido a nosotros. Pero si Cristo se ha unido a nosotros y el mismo Cristo que se ha unido a mí, está unido también a ti y a mi y a cada uno de nosotros: nosotros somos una sola cosa. No lo podemos ser ni experimentar con todos, ni siquiera con todas las personas de la casa o del barrio o de la ciudad, pero con todas las que el Señor me ponga cerca. De esa manera, puedo yo experimentar esa Presencia de Cristo que no me abandona.

Tampoco me abandona si estoy solo. Pero si estoy solo, seré muy frágil al pensar “¿pero, no será esto una comedura de coco?”, como dicen los jóvenes. “¿No será esto que me estoy dando vueltas a la cabeza y me lo creo para tranquilizarme?”. Y somos muy frágiles ante esa tentación. Sin embargo, si no estamos solos, yo os aseguro que uno dice “no, Señor, aquí estás Tú, en medio de nosotros. Aquí estás Tú y Te pedimos por todos”.

Y hoy, en este día de la Virgen de las Angustias, es un día para pedir por todos, toda la comunidad cristiana de Granada, por toda la ciudad de Granada. Por sus autoridades también, por los que se sienten más abandonados, por los que se sienten más solos, por los que sufren más, por los que no tienen esperanza. Así nos unimos a la Pasión de Cristo, que entregó Su vida por la salvación de todos y, unidos a la Pasión de Cristo, un día participaremos plenamente de la belleza infinita de Su Gloria: Su Gloria y Su Amor; de la belleza y del gozo infinito de Su amor por nosotros.

Que así sea.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

15 de septiembre de 2021
Basílica de Nuestra Señora de las Angustias

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