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Mons. Orozco veneró las reliquias de San Torcuato en Celanova

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Mons. Orozco veneró las reliquias de San Torcuato en Celanova

El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha visitado la localidad de Celanova, en Orense, para venerar las reliquias de San Torcuato, el Patrón de la ciudad accitana y de la diócesis de Guadix. Lo hizo el viernes 6 de agosto, acompañado por el vicario general, José Francisco Serrano, aprovechando que tenía una reunión en la ciudad de Santiago de Compostela, preparatoria de la JMJ de Lisboa 2022 y de la Peregrinación Europea de Jóvenes de 2023. D. Francisco Jesús pertenece a la Subcomisión de Juventud de la CEE y se ha reunido en la ciudad gallega con obispos españoles y otros de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

Antes de llegar a Santiago, se desvió a Celanova, en Orense, para venerar las reliquias del Patrón accitano. Dichas reliquias, con el paso del tiempo y los avatares históricos, acabaron en aquella localidad gallega para preservarlas de la dominación musulmana, que las habría destruido si las hubiesen encontrado en tierras accitanas. Desde entonces, Celanova y Guadix se encuentran vinculadas por la devoción a San Torcuato y comparten las reliquias del Varón Apostólico, desde el siglo XVI, cuando una pequeña parte de los restos de San Torcuato fueron trasladados hasta Guadix para su veneración. Llegaron a Guadix el 28 de febrero de 1593 y entraron por la ermita de San Lázaro, junto a la cual, en la rotonda que se va a construir para dar acceso al Hospital, se va a colocar un tondo conmemorativo de aquel acontecimiento histórico, obra de José Amezcua. Aquel día llegó parte de un hueso del brazo que, en la ciudad accitana, se conserva en la catedral y es procesionado cada año con gran devoción.

En Celanova se conserva, sobre todo, el cráneo de San Torcuato y otros restos, que también son venerados en aquella ciudad. Y hasta allí se desplazó D. Francisco Jesús Orozco para rezar ante las reliquias de San Torcuato y para encomendar a la diócesis de Guadix y sus tareas pastorales. Mons. Orozco es hoy el sucesor de San Torcuato, el primer obispo de Guadix, que anunció el Evangelio en el siglo primero de nuestra era y que hizo que Guadix pueda ser considerada Prima Sedes Hispaniae, la primera diócesis de España.

Así, el 6 de agosto coincidieron en Celanova el primero y el último de los obispos de Guadix, símbolos de toda una historia de 2000 años de fe en tierras accitanas, sembrando la semilla del Evangelio y proclamando la Buena Noticia de Jesús.

Antonio Gómez

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El amor no tiene envidia

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El papa Francisco propuso el Año Familia Amoris Laetitia, que se inauguró el 19 de marzo de 2021 y se clausurará el 26 de junio de 2022 con la celebración del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma. Este año se enmarca en el quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia y, desde la Delegación de Pastoral Familiar, os animamos a profundizar con estas pinceladas y testimonios.

Toda la información del Año Amoris Laetitia y más testimonios en la web pastoralfamiliar.diocesismalaga.es

Amoris laetitia

“Significa que en el amor no hay lugar para sentir malestar por el bien de otro. El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida. Entonces, procura descubrir su propio camino para ser feliz, dejando que los demás encuentren el suyo. El amor nos lleva a una sentida valoración de cada ser humano, reconociendo su derecho a la felicidad” (AL 95-96).

Testimonio

Diego y Gabri: Vivimos en una sociedad cada vez más individualista, en la que se piensa que cada uno debe realizarse y ser feliz solo. Sin darnos cuenta, podemos contagiarnos de esa mentalidad y olvidar que en el matrimonio ya no somos dos sino uno, y que todo lo que es bueno para uno de los dos es bueno para los dos. No debemos ver los logros de uno de los miembros de la pareja como de él solo, sino como algo que ha merecido y disfruta toda la familia.

 Cuando hace un par de años a Diego se lo ofreció la posibilidad de dar un salto en su carrera y realizar un trabajo en gestión pública en otra localidad, para el que estaba más que capacitado, yo no dudé en animarlo a aceptar, aunque suponía estar algunos días a la semana fuera de casa, ya que era en otra ciudad. Por supuesto que sabía que yo iba a estar más ocupada en las cosas del día a día, como estudiar con la pequeña o traer y llevar hijos de un lado a otro… y que lo iba a echar mucho de menos. Pero vimos los dos juntos, delante de Jesús, que era una oportunidad que no podíamos dejar pasar y que era muy bueno para Diego y, por tanto, también para mí y para la familia, sin olvidar el indudable beneficio económico que conllevaba. A él le hacía muy feliz y, por tanto, a mí también.

Pero la experiencia no consistía solo en animarle a hacer algo que le suponía gran progreso profesional (mientras yo me quedaba igual, incluso sin menos tiempo para ciertos hobbys, intereses, etc). La experiencia continuaba cada día cuando le llamaba intentando no quejarme de que había tenido que estar toda la tarde estudiando con la pequeña, (algo que tradicionalmente hacía él), o que no había parado en todo el día… Continuaba cuando me ponía contenta con todos sus logros y experiencias gratificantes en su nuevo trabajo, o cuando intentaba compartir sus dificultades (sin decir, por ejemplo: no te quejes, que tú te lo has buscado). No siempre lo conseguía, pero lo intentaba. También me daba cuenta de que no era amor hacerle ver que todo iba estupendamente sin él, como si no hiciera falta para nada (lo que está muy de moda ahora en la sociedad: todos autosuficientes, sobre todo las mujeres para no estar «sometidas») sino que viera que le echábamos de menos, pero sin que esto fuera una carga excesiva para él y. por supuesto, manifestar alegría porque, gracias a este nuevo trabajo, teníamos mayores ingresos.

Al tiempo de estar separados, vimos que era mejor que nos fuéramos todos con él (los dos hijos que quedaban en casa y yo) y, aunque me resultó bastante difícil salir de mi zona de comfort, empezar en una ciudad nueva, trabajar en un instituto nuevo (después de llevar 25 años en el mismo), etc, la experiencia ha sido preciosa para todos. Nuestros hijos han ampliado sus horizontes y a nosotros nos ha hecho rejuvenecer como pareja (¡en algunos momentos nos hemos sentido como recién casados!) y a la vez madurar en nuestra relación. 

Realmente, lo que aparentemente era una oportunidad profesional para Diego, se ha convertido en una ocasión para el crecimiento para toda la familia.

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Antonio Rubio: «Los salesianos me enseñaron a conocer a Jesús y a su Madre»

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Antonio Rubio Núñez es el aspirante al diaconado permanente que hoy comparte su testimonio vocacional con los lectores de DiócesisMálaga. Está casado con Pepi Sepúlveda desde hace casi 35 años.

Es padre de dos hijos: José Antonio y Alejandro, ya independizados, y trabaja en Renfe desde hace más de cuarenta años. Su parroquia es Santa María de la Victoria y San Lázaro.

«A lo largo de mi vida he podido comprobar el amor de Dios en ella», explica Antonio Rubio, quien quedó huérfano con 10 años e ingresó en un internado de los Salesianos, «que me enseñaron a conocer a Jesús y a su Madre, María Auxiliadora, tanto que estuve a punto de ser salesiano. Entonces era muy joven y pensaba que yo no podría hacer lo que Dios me pedía, pensaba que debía ser cosa de mi esfuerzo personal, sin tener en cuenta la gracia de Dios que nos habilita para la misión que Él nos encomienda en cada momento. Me regaló la familia que tengo y a los 25 años de casados, en la parroquia de Santiago, le pedí que me dijera qué quería de mí. ¿Cómo le pagaré al Señor el bien que me ha hecho?», añade.

Antonio hizo el acceso a la Universidad y comenzó los estudios en el Instituto Superior
de Ciencias Religiosas San Pablo, concluyendo la licenciatura en el curso 2016/2017, a falta de la tesina, en que la que está trabajando. «Agradezco a todos los profesores del centro, y en especial a D. Gabriel Leal, al cual le manifesté mi vocación, la ayuda y la enseñanza ofrecida en mi preparación para que este servicio, al Señor y a su Iglesia, sea como Él lo querría», expresa Antonio, y concluye que es «toda una bendición que Dios me haya puesto en este camino de discernimiento vocacional, en el que estoy aprendiendo, gracias a nuestro formador D. Antonio Eloy, cómo debo configurarme con Jesús, en el servicio a Él y a su Iglesia».

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El Nuncio Apostólico visita Ceuta en honor a la Virgen de África

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El pasado miércoles 4 de agosto, Mons. Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico de España y del Principado de Andorra llegó a Ceuta acompañado del Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza para celebrar la solemnidad de la Patrona de la Ciudad Autónoma. Pero además, recorrió la Ciudad para conocer de primera mano el perímetro fronterizo, el sistema migratorio y ver en persona, las costas que unen Europa con África.

Visitó también la Basílica Tardo Romana con la presencia de varias autoridades como el Consejero de Educación y Cultura de la Ciudad Autónoma de Ceuta, la Asesora-Delegada de la Consejería de Educación y Cultura, y por el arqueólogo municipal. Tras la visita hicieron la ofrenda floral a la Virgen de África.

El jueves 5 de agosto, el Presidente de la Ciudad recibió en el Palacio Autonómico a Mons. Cleopas Auza, a Mons. Zornoza y a Francisco Fernández Alcedo, Vicario General de Ceuta. Posteriormente, presidió la misa solemne en honor a Santa María de África, concelebrada por el Obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza y por el Vicario de Ceuta.

En la celebración estuvieron presentes las autoridades ceutíes; el Presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, el General Segundo Jefe de la Comandancia General. También varios miembros de la Asamblea de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Parlamentarios Nacionales por Ceuta, autoridades civiles y militares, el Presidente y la Mesa Permanente del Consejo de Hermandades y Cofradías del Obispado de Ceuta, la Hermana Mayor y Junta de Gobierno de la Primitiva, Fervorosa e Ilustre Cofradía de Caballeros, Damas y Corte de Infante de Santa María de África Coronada.

Durante su homilía, Mons. Cleopas Auza transmitió un saludo a todos los ceutíes de parte del Papa Francisco y reconoció lo especial de la ocasión “La fiesta de hoy es muy especial por la devoción y el cariño que tenéis a Dios, a la Santísima Virgen y al Papa”. El Arzobispo hizo un breve análisis de los gestos que expresa la imagen señalando que debido a que la imagen “sostiene a su hijo muerto en su regazo”, está incluida en la iconografía religiosa como “una piedad”, resaltando que “tiene una hermosa peculiaridad: alza su brazo izquierdo con gesto de elevarlo a su corazón” mientras que “lo sostiene con la derecha poniéndolo ante nuestros propios ojos”, explicando que “hace falta mirar a Jesús, para llevar las obras al corazón”.

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MONSEÑOR RICO PAVÉS BENDICE LA CAPILLA DEL NUEVO TANATORIO DE JEREZ

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El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez visito en la tarde de ayer las instalaciones del nuevo tanatorio donde bendijo la capilla.

Acto de bendición de la capilla del nuevo tanatorio de Jerez

En la tarde de ayer Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez bendijo la capilla del nuevo tanatorio de Jerez de la Frontera situado justo en frente del cementerio de Nuestra Señora de la Merced. Asimismo, la gerencia de este allí presente aprovecho para mostrar al prelado las nuevas instalaciones que ya permanecen abiertas para su utilización.

Palabras de Monseñor Rico Pavés en el acto de bendición de la capilla del nuevo tanatorio de Jerez

Durante la celebración de la bendición, que siguió las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, Monseñor Rico Pavés explico los distintos signos que podíamos ver en la capilla, la cual una vez bendecida se convertirá en un lugar dedicado al Señor. Asimismo, recordó que “la presencia de Cristo es la única que pone luz y esperanza en el momento oscuro de la muerte”.

Por último, el prelado recordó que la muerte no es el final, por lo tanto no tiene la última palabra ya que Cristo ha vencido a la muerte. Igualmente, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez dio las gracias en nombre de la Diócesis al nuevo tanatorio por tener esta capilla donde todas las personas encontraran ese consuelo de Cristo ante el fallecimiento de sus seres queridos.

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Misiones: “Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia” (Mc 16,15) “Ahora sí, hijo mío, ahora sí” – Antonio Viera Rodríguez – Agosto 2021

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Biblia

 

“Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia” (Mc 16,15)
“Ahora sí, hijo mío, ahora sí”

Antonio Viera Rodríguez

Me han pedido que escriba, en nuestra hoja informativa de la Delegación para el Clero, un testimonio sobre mi partida a la misión ad gentes el próximo curso. Y lo primero que me vino a la mente es algo, muy sencillo y experimentado en otras ocasiones, pero que me sigue conmoviendo: percibir, desde una mirada de fe, cómo el tiempo de Dios no es el mío, no es nuestro tiempo. Dios tiene su propio, único e irrepetible momento para llevar adelante el proyecto que Él ha soñado para cada persona.

Saben ustedes que llevo varios años solicitando poder ir a misiones; y ahora, cuando menos lo esperaba, cuando pensaba que algo había fallado en el discernimiento, que quizás era más un deseo personal que proyecto Dios… envuelto interiormente en estas reflexiones, que además lo vivía con paz, y cuando me encontraba realizando los ejercicios espirituales de este año, llega el momento, el tiempo de Dios: “Ahora sí, hijo mío, ahora sí”. Sin duda, necesito conversión. Necesito seguir convirtiéndome a la confianza en el Señor Jesús, “al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo: apártate de mí, Señor, que soy un pecador… No temas desde ahora serás pescador de hombres” (Lc 5,8-10)

Ya desde adolescente sentía este impulsó a la misión. Recuerdo cuando la Delegación de Misiones estaba en las HH. Nazarenas y D. Eulalio era el delegado. Allí acudía cada semana a hacer alguna tarea para las misiones (paquetes para los misioneros y misioneras, preparar la propaganda para el Domund u otra campaña…). Recuerdo también guardar todos los sellos de correos, porque ayudaban a las misiones… Son pequeñas experiencias con las que el Señor me iba preparando hasta tomar conciencia de esta llamada.

Experiencia fundamental, en el 2002. Siendo responsable del Centro Diocesano de Solidaridad con los Pueblos Empobrecidos, tuve la oportunidad de pasar un mes en Mozambique, con los misioneros y misioneras combonianas.

En los días previos a iniciar el viaje, escribí en el cuaderno de vida: “Necesito prepararme para vivir esta experiencia en profundidad, para salir al encuentro del Dios que me espera. Dejar que el Espíritu actúe en mi interior, gestando su obra, para que todo lo vivido sea fecundo. Descubro tres claves necesarias a cultivar siempre, pero quizás con más intensidad en estos momentos y una vez que me encuentre con la realidad de aquellas gentes: Preparar la mirada, para estar atento a lo que pasa, a las personas, a su entorno, a los pequeños detalles, descubrir el “alma” de aquel pueblo… Algo así como Jesús miraba, mirada penetrante, profunda, dirigida al corazón de las personas, al centro de los acontecimientos, para no quedarme en lo superficial. Que nada de lo que acontece ante mis ojos no tenga una referencia y encuentre eco en el evangelio. Preparar el oído: para escuchar lo que el Señor quiere decirme a través de las personas con las que me voy a encontrar. Estar atento a sus gritos de dolor, a sus expresiones de alegría y gozo, a escuchar sus esperanzas y asumirlas. “He oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias” (Ex 3,7). Y preparar el corazón, con entrañas de ternura, de compasión y misericordia, para acogerlo todo como María “guardaba estas cosas en el corazón” y presentarlo ante el Padre. Y concluía con esta súplica: “¡Haz, Señor, que mi corazón se resquebraje, se rompa, se parta y reparta! ¡Que sea sacramento del amor y la ternura del Padre!”

El encuentro con el pueblo mozambiqueño, con sus comunidades cristianas; impresionado por la simplicidad, el coraje, la alegría, la fiesta, la fe y esperanza. El encuentro con la vida de tantos misioneros y misioneras que fui conociendo, me marcó definitivamente. Allí sentí que el Señor me invitaba a entregar, al menos algunos años de mi ministerio, como misionero.

Al regresar de aquella experiencia anoté, de nuevo en el cuaderno de vida y misión que me había acompañado en el viaje: ¿Por qué tanto dolor, tanta muerte? Yo sé que Tú escuchas el grito de tu pueblo sufriente y pobre, Señor. Que, en esta noche, fría y oscura, sepa tender hacia los más débiles manos de solidaridad y esperanza. Y, como el pequeño Samuel, le dije al Señor: “Aquí estoy Señor, dispuesto, envíame”. Y el Señor me envío, a otra misión, a vivir y experimentar la espiritualidad del cuidado. Durante catorce años estuve pendiente de cuidar de mis padres que comenzaban a vivir los achaques de la última etapa de la vida, hasta que marcharon en paz al encuentro definitivo con el Padre.

Una vez finalizada esta etapa, coincidía con los 25 años de ministerio y me parecía un buen momento para hacer una parada, realizar el año pradosiano y después marchar a misiones. Así que volví a contarle al Señor de mi disponibilidad, ¿Puedo ir ya? Pero no debía ser aún el momento… y me envió a la Parroquia Virgen de la Vega y más tarde San Cristóbal y San José y al CIE de Barranco Seco, en la Pastoral de Migraciones. Y estando allí tuve también la oportunidad de hacer experiencias misioneras los veranos en Centroamérica (Nicaragua y Honduras). Esta experiencia mantenía vivo en mí la pasión por la misión, de la cual hacía partícipe a las Comunidades parroquiales, dando a conocer la realidad de aquellos pueblos, así como colaborando en proyectos solidarios. Estoy convencido que nuestra Iglesia diocesana, cada una de nuestras comunidades, cada asociación y grupo cristiano, cada cristiano debe sentir este envío misionero, “Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia” (Mc 16,15) allí donde están y de la manera en que el Señor les llame.

¡Ahora empiezo a comprender! Ahora me viene a la memoria aquella parábola que Dolores Alexandre recoge en una de sus obras, “La sabiduría de la anciana abadesa” (1). Como la hermana Clara, el Maestro me fue enseñando a ser débil y a sentirme pequeño, a experimentar el sufrimiento del otro como el mío propio, “a tocar el cuerpo de Cristo en el cuerpo llagado de los pobres” (Papa Francisco), a nombrar a tantos innombrables. Aprendí a acoger, a abrir las puertas del corazón; experimenté que los pobres, las personas migrantes y refugiadas, los más vulnerables, me estaban evangelizando. Aprendí a no mirar para otro lado ante las injusticias y la vulneración de los Derechos Humanos… y así mi corazón se fue llenando de rostros, de nombres, de historias… “Ahora sí, hijo mío, ahora sí”.

La hermana Clara “se dejó querer y recobró la paz. Cuando regresó al monasterio, la Madre abadesa la miró gravemente: la encontró más humana, más vulnerable. Tenía la mirada serena y el corazón lleno de
nombres. ‘Ahora sí, hija mía, ahora sí’. La acompañó hasta el gran portón del monasterio, y allí la bendijo imponiéndole las manos. Y mientras las campanas tocaban para el Ángelus, la hermana Clara echó a andar hacia el valle para anunciar allí el santo Evangelio…”

Este tiempo de preparación, lo estoy viviendo con alegría y agradecimiento profundo al Señor, a nuestra Iglesia diocesana por la generosidad de compartir, desde su propia pobreza, como la viuda del evangelio, de lo que le es necesario para vivir (Lc 2, 1-4); a los hermanos y hermanas de camino, que comparten esta alegría conmigo.

También, no lo escondo, que con cierto desgarro interior, pero que no me quita la paz y la serenidad, pues la llamada a la misión es más fuerte y me educa en aquella pobreza evangélica que tan bellamente describió Pedro Casaldáliga:

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.
Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo, dada.
Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada,
por testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y “mais nada”!

Marcho a Venezuela, a la diócesis de Acarigua-Araure, en el Estado de Portuguesa. Voy con mucha ilusión y deseando ponerme al servicio de la Iglesia que peregrina en Venezuela, tan golpeada; acompañar al pueblo empobrecido que cree, sufre y espera; colaborando al conocimiento de Jesucristo y a la evangelización de los pobres.

Y un ruego, pidan al dueño de la mies que gaste mi vida con alegría, ilusión y entrega, sin condicionamiento alguno. Que sea un humilde y valiente servidor del Evangelio y del Reino. Yo rezaré por nuestra Iglesia diocesana y por nuestro presbiterio. Pues les llevo en el corazón.
¡Gracias hermanos!

(1) Cuento que recoge Mª Dolores Alexandre en su obra, Círculos en el agua. La vida alterada por la Palabra, Ed. Sal Terrae, 1975, Santander, pags.243-245.

(Publicado en DELEGACIÓN PARA EL CLERO – Hoja Informativa nº 18 – Julio 2021).

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Horario de las celebraciones en la Basílica de Candelaria

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DOMINGO,  8 de agosto:

  • 8, 10, 12, 18h., eucaristías
  • 17,15h., Santo Rosario

DIAS LABORABLES, 9 – 13 de agosto:

  • Lunes 9, se abre a las 15h.
  • 8 Y 18h., eucaristías
  • 17,15h., Santo Rosario

SÁBADO, 14 de agosto:

  • 8, 10, 12, 18, 20h., eucaristías
  • , Santo Rosario

DOMINGO, 15 de agosto:

  • 6, 8, 10, 12, 18h., eucaristías
  • 17,15h., Santo Rosario

DIAS LABORABLES, 16 – 21 de agosto:

  • Lunes 16, se abre a las 10h.
  • 8 Y 18h., eucaristías
  • 17,15h., Santo Rosario

DOMINGO de la OCTAVA, 22 de agosto:

  • 8, 10, 12, 18h., eucaristías
  • 17,15h., Santo Rosario

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 Estos  días la Basílica permanece abierta desde las 7,30h. hasta las 21h.

* Habrá sacerdotes para la celebración del sacramento de la reconciliación en todo momento, excepto durante las eucaristías.

El mejor regalo a la Madre de la Candelaria es la comida para sus hijos.  No olvides traer alimentos, artículos de aseo o limpieza, para CARITAS, son muchos los necesitados.

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Don Antonio visita la Casa de Nazaret

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En la mañana del viernes 6 de agosto D. Antonio Gómez, Obispo coadjutor de Almería, visitó la Casa de Nazaret, en la que las religiosas de la Institución benéfica “Sagrado Corazón” atienden a casi cuarenta personas que viven acogidas en ella. Don Antonio tenía mucho interés en conocer esta Casa que aúna tanto voluntariado en nuestra ciudad y tanta caridad que allí se hace efectiva.

Admirado por la gran gruta con la Imagen de la Virgen de Lourdes que ya conoció en uno de sus primeros paseos por la ciudad, Don Antonio ha celebrado la Eucaristía en la fiesta de la Transfiguración del Señor y después ha charlado con cada uno de los que allí viven como si fuera un miembro más de esta familia que vive de la Providencia, como le relataban las tres religiosas que allí entregan su vida cada día. Ha manifestado su total apoyo a estas religiosas y a la inmensa labor de caridad que realizan junto con el Patronato de esta Casa, los voluntarios y tantos bienhechores, y ha expresado su deseo de que los seminaristas puedan colaborar los fines de semana en las tareas de la casa para aprender a estar cerca del dolor y la pobreza que tanto nos enseña.

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El Arzobispo de Sevilla celebró la indulgencia de la Porciúncula en Alcalá de Guadaíra

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El Arzobispo de Sevilla celebró la indulgencia de la Porciúncula en Alcalá de Guadaíra

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió la Eucaristía en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra, junto a la familia franciscana y a la Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna.

Durante la homilía, monseñor Saiz reflexionó sobre la relación de San Francisco de Asís con la Santísima Virgen, a través de la capillita de Nuestra Señora de los Ángeles, o de la Porciúncula, en Asís, como también es conocida, y de la intensa relación del santo italiano con el Santísimo Sacramento, por lo que calificó como muy apropiada la relación que tiene en Sevilla  la Adoración Nocturna con la Orden Franciscana y con la Madre de Dios.

La Indulgencia de la Porciúncula es una gracia concedida por la Iglesia, denominada así por estar referida a la minúscula capillita originaria de Nuestra Señora de los Ángeles en Asís. Esta visita a la sección adoradora alcalareña, es la primera que mons. Saiz realiza a Alcalá desde que tomara posesión de la Archidiócesis el pasado 12 de junio.

El arzobispo recordó también su vinculación personal con la Adoración Nocturna, ya que en su juventud se inscribió en la del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, del Tibidabo, en Barcelona, donde realizaba las vigilias.

Al concluir la Santa Misa, el arzobispo firmó en el Libro de Honor de la Archicofradía Sacramental, para dar fe de que había recibido la Medalla Conmemorativa, reconociéndolo como Hermano Adorador de la sección alcalareña de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento, al tiempo que reafirmó su condición de adorador.

Sobre  la Adoración Nocturna Española 

La Adoración Nocturna Española es una asociación de fieles reconocida por la Iglesia Católica, que tiene como principal finalidad la adoración, durante la noche, del Santísimo Sacramento. Creada en 1877 por Luis de Trelles y Noguerol, está presente en prácticamente todas las diócesis españolas.

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Mons. Saiz celebra en Los Palacios y Villafranca la función principal de instituto en honor a Ntra. Sra. de las Nieves

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Mons. Saiz celebra en Los Palacios y Villafranca la función principal de instituto en honor a Ntra. Sra. de las Nieves

La función principal de Instituto en honor a Nuestra Señora de las Nieves, de Los Palacios y Villafranca fue presidida este jueves 5 de agosto, por monseñor José Ángel Saiz. La Parroquia Santa María La Blanca acogió la solemne Eucaristía, donde mons. Saiz reflexionó sobre la presencia e intercesión de la Santísima Virgen, en el día en que la Iglesia celebraba la dedicación de la Basílica Santa María la Mayor en Roma.

Expresó a lo largo de su homilía, que “la presencia de Dios en la historia es siempre salvadora , y esto es tan cierto como el crecimiento de los brotes en el campo y de las semillas en el jardín”. Por eso, “el profeta anima al pueblo a un gozo semejante al novio que va a las nupcias. Hay que cambiar el vestido de duelo por el de fiesta, porque el tiempo de la angustia y del llanto va a pasar y llegan los días del gozo y de la felicidad”. Se trata, por tanto, “de la misma alegría que María cantó en el Magníficat, por las maravillas obradas por Dios en su vida y en su persona”.

María, es “la persona que llevó con más fuerza la Palabra de Dios, ella respondió al anuncio del ángel con humildad y confianza y desde allí su vida quedó absolutamente comprometida”, expresó.

Cristo hace nuevas todas las cosas

“Celebramos un año más las fiestas patronales y debe resonar en nuestras mentes y en nuestros corazones la Palabra del Señor: Mira, yo hago nueva todas las cosas“. De manera que, “Cristo hace nueva todas las cosas y su historia está jalonada por momentos de renovación de especial intensidad, a través de personas que han dejado actuar al Espíritu Santo en sus vidas, para llevar a cabo esas reformas”.

Exhortó a “recordar a María en todo momento, a reavivar las raíces cristianas, que a lo largo de los años, han dado frutos de fe, de cultura y de solidaridad”.  Por tanto, “que María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves nos ayude a escuchar la Palabra de Dios y a ponerla en práctica”.

Después de la Eucaristía, acompañada musicalmente por la Escolanía de Los Palacios, mons. Saiz compartió con los miembros de la comunidad parroquial y consagró al pueblo y a sus habitantes a la protección maternal de la Santísima Virgen María.

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