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Solemnidad de la Asunción, Fiesta de la Virgen de los Reyes

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Carta del Arzobispo de Sevilla, Mons. Saiz Meneses con motivo de la festividad de Ntra. Sra. de los Reyes.

Celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de los Reyes, patrona de Sevilla y de su Archidiócesis, en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Ella es «figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra», tal como proclamaremos en el prefacio. En esta celebración, contemplamos su destino de plenitud y bienaventuranza, la glorificación de su alma inmaculada y de su cuerpo virginal, de su perfecta configuración con Cristo resucitado. En esta fiesta, contemplamos la imagen y la seguridad del cumplimiento de la esperanza final (cf. Marialis Cultus, 6).

En la fiesta de hoy recordamos la victoria de Cristo Jesús, el Señor Resucitado, tal como hemos escuchado en la segunda lectura. Es el punto culminante del plan salvador de Dios. Él es la primicia, el primero que triunfa plenamente sobre la muerte y el mal, pasando a una nueva existencia. Por eso nuestra fiesta es una fiesta de alegría y esperanza, porque toda la humanidad está llamada a la gloria en Dios. “Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida”. Si Adán abrió la puerta a la muerte, Cristo abre el camino de la resurrección y la vida.

Contemplamos la victoria de la Virgen María, que, como primera discípula de Jesús, redimida desde el primer instante de su vida y asociada de modo único a la pasión y a la gloria de su Hijo, participa ya de su victoria, y es elevada también ella en cuerpo y alma. También es nuestra victoria, porque el triunfo de Cristo y de su Madre se proyecta a la Iglesia y a toda la humanidad. La comunidad eclesial es una comunidad en camino, en lucha constante contra el mal. La Mujer del Apocalipsis, la Iglesia misma, y dentro de ella de modo eminente la Virgen María, nos garantizan nuestra victoria final.

Hoy rendimos culto a la Bienaventurada Virgen María invocándola como Nuestra Señora de los Reyes, y nos acogemos a ella como hijos suyos, porque ella ejerce sobre nosotros una verdadera maternidad espiritual, desde el momento que Jesús le encargó desde la Cruz la misión de cuidar amorosamente de nosotros. El apóstol Juan la recibió en su casa como madre y en él estamos representados todos los discípulos de su Hijo. María es así verdadera madre espiritual de los discípulos de Jesús de todos los tiempos. Lo recordamos hoy con especial amor, porque acudimos a sus plantas para suplicar su protección como Patrona de nuestra ciudad y de toda nuestra archidiócesis.

Acudimos siempre a la Madre del Señor y madre nuestra en las grandes dificultades de la vida, en los problemas pequeños del día a día, en la enfermedad y el dolor, en las crisis económicas y sociales. A ella vamos acudiendo en este tiempo de pandemia, y hoy de nuevo nos encomendamos a su intercesión para vencer totalmente a este virus que nos impide volver a la plena normalidad y nos impide honrar a nuestra Madre por las calles y plazas de la ciudad. El Papa Francisco nos ha exhortado reiteradamente a que salgamos de la pandemia siendo mejores de como éramos antes de que se iniciara. Ojalá sea así, y salgamos de esta crisis más espirituales, más sensatos, y más solidarios; ojalá descubramos bien nuestras necesidades reales, los ritmos que nos conviene seguir, las auténticas prioridades; ojalá replanteemos nuestro estilo de vida; ojalá sea ocasión de conversión, de volver la mirada a Dios, de volver la mirada a los hermanos, de aligerar nuestro equipaje de peregrinos.

Nuestra fiesta patronal es un día de alegría. Es cierto que vivimos tiempos difíciles, y que nos llegan con facilidad las noticias más negativas y estridentes, y, en cambio, muchas buenas noticias pasan desapercibidas; son tiempos de desorientación y de desánimo para no pocas personas. Pero como creyentes, como cristianos y como hijos de María santísima, celebramos con gozo esta fiesta y pedimos al Señor que reavive nuestra esperanza. Porque la esperanza es un elemento antropológico fundamental que está en el centro de la vida humana y que en la actualidad adquiere una particular relevancia, por las graves dificultades que afectan a tantas personas, familias y entidades.

No es de extrañar que muchas personas se instalen en una actitud de sospecha y desconfianza ante los que rigen la sociedad y sus instituciones, desalentadas respecto a los cambios que necesita el mundo, en medio de las diversas crisis sociales, políticas, económicas, financieras, y también de una gran crisis de valores. En algunos casos el descontento se canaliza a través de protestas no exentas de violencia; en otros casos se desemboca en una especie de letargo colectivo porque se han desvanecido las expectativas de futuro ante la dificultad de encontrar un empleo estable, formar una familia, o llevar a término los proyectos personales.

A pesar de todo, el ser humano necesita esperanza y la busca, y se sigue preguntando dónde la podrá encontrar y quién la podrá ofrecer. Ciertamente, los bienes y recursos materiales por sí solos no son capaces de ofrecer una respuesta convincente a dichas aspiraciones. Por otra parte, la experiencia nos enseña que muchas expectativas que vamos concibiendo a lo largo de la vida, cuando llega el momento de verse cumplidas, tampoco sacian del todo la sed de sentido y de felicidad del corazón. ¿Y por qué sucede esto? En definitiva, porque la gran esperanza solo puede estar en Dios, porque va más allá de los bienes materiales, porque es mucho más que una idea, un sentimiento o un valor; es una persona viva, es Jesucristo.

Nuestra fiesta patronal es un sí a la esperanza. La Asunción nos recuerda que la vida de María es un camino de seguimiento de Jesús, con una meta precisa: la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte y la comunión plena con Dios. La Asunción nos recuerda que la vida del cristiano es asimismo una peregrinación de fe hacia la misma meta. Por el bautismo somos incorporados a Cristo y hemos resucitado con él, pero debemos alcanzar corporalmente lo que el bautismo ha comenzado en nosotros. María ya ha llegado a la plenitud de la unión con Dios y nos acompaña en este camino.

María fue elevada en cuerpo y alma al cielo, y es reina del cielo y de la tierra. ¿Eso significa que se ha alejado de nosotros? No, más bien al contrario, porque al estar con Dios y en Dios, puede estar espiritualmente muy cerca de nosotros. Es nuestra Madre, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos. Nos ha sido dada como madre y podemos acudir a ella en todo momento; ella nos escucha siempre y nos consuela y, siendo Madre del Hijo, participa del poder del Hijo, de su amor. Por eso, vivamos en la certeza de que podemos poner nuestra vida en manos de esta Madre, que siempre está atenta y solícita de sus hijos.

Desde tiempo inmemorial se venía considerando a la Virgen de los Reyes como patrona de Sevilla pero fue en 1946 cuando el Cardenal Arzobispo don Pedro Segura y Sáenz hizo llegar hasta el Santo Padre Pío XII la petición de confirmación y declaración de Celestial Patrona de la Ciudad y Archidiócesis de Sevilla a la Santísima Virgen bajo la advocación de “los Reyes”. Como respuesta el Santo Padre, en Roma, el día 15 de agosto del año 1946, emitió un Breve Pontificio que declara: “CONFIRMAMOS Y DECLARAMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN BAJO LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES, PRINCIPAL PATRONA ANTE DIOS DE LA CIUDAD Y ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA”.

Posteriormente, el cardenal Segura y Sáenz dio a conocer esta proclamación el 24 de noviembre de 1946 en la homilía de la solemne Misa de pontifical que se celebró por la mañana; por la tarde tuvo lugar una procesión magna.

Han pasado 75 años. Somos herederos de aquellos hermanos que nos han precedido en el amor y devoción a Nuestra Señora de los Reyes. También nosotros queremos expresar públicamente nuestro homenaje y amor a la Madre, y lo haremos cuando las circunstancias lo permitan. Porque ella lo merece, y porque nosotros también lo merecemos después de estos dos años tan aciagos; pero en este momento, hemos de proceder con toda la devoción y el amor de que seamos capaces, y a la vez con toda la responsabilidad que requiere la situación presente.

En este día de fiesta, que nada ni nadie nos arrebate la esperanza y la alegría; demos gracias al Señor por el don de nuestra Madre, Nuestra Señora de los Reyes; sigamos caminando cada día de su mano y bajo su intercesión. Así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

 

 

 

Asunción de Nuestra Señora la Virgen María

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Celebramos la Solemnidad de la Asunción de la bienaventurada Virgen María. Un día de gran fiesta para la Iglesia, en el que recordamos el momento en que nuestra Madre fue asunta en cuerpo y alma a la gloria de los Cielos. Aunque hunde sus raíces en la tradición de la Iglesia, este día fue declarado solemnidad en la liturgia católica en 1950 por el Papa Pío XII. Hoy es el santo de mujeres como Asunción, Alba, Paloma, Estrella, Reyes o Mar.

La Lumen Gentium recordaba que “la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte» (LG 59).

Este es el principal motivo de alegría de esta Solemnidad mariana, que nos recuerda que la Santísima Virgen participa de un modo singular en la Resurrección de su Hijo y que, mediante su Asunción, anticipa la resurrección de los demás cristianos.

La Solemnidad de la Asunción la celebran tanto los cristianos de Oriente como de Occidente, nos recuerda además las grandezas que hace el Señor por nosotros. En palabras del Papa Francisco, “la Virgen ha puesto sus pies en el paraíso: no ha ido solo en espíritu, sino también con el cuerpo, toda ella. Este paso de la pequeña Virgen de Nazaret ha sido el gran salto hacia delante de la humanidad”.

También conocido como el episodio de la “dormición de la Virgen”, esta escena suele representarse con la Virgen rodeada de los apóstoles mientras es asunta en cuerpo y alma junto al Padre. Algunas representaciones incluyen en la imagen a Jesús en el centro, que tiene entre sus brazos una niña, que es la misma Virgen María, que se hizo “pequeña” por el Reino y fue llevada por el Señor al cielo.

No hay una evidencia científica suficiente pero se cree con probabilidad que este hecho acontecido a la muerte de la Virgen María sucedió en su casa de Éfeso, actual santuario mariano de la localidad turca de Esmirna, donde se dice que el apóstol San Juan condujo a la Virgen tras la muerte y resurrección del Jesucristo. De hecho, su última restauración se completó el mismo año en que la Iglesia instituyó esta Solemnidad.

El 15 de agosto celebramos así este auténtico misterio de esperanza y de alegría, pues es en María donde vemos la meta hacia la cual caminamos todos los que queremos unir nuestra propia vida a la de Jesús, siguiéndolo al estilo de María.

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Huéscar vivió una jornada de puertas abiertas de sus templos y ermitas

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Huéscar vivió una jornada de puertas abiertas de sus templos y ermitas

 

 

Huéscar ha vivido una jornada de puertas abiertas en las ermitas y en el templo de Santa María, que se desarrolló con gran participación.  Fue el pasado miércoles 4 de agosto y se pretendía dar a conocer el gran patrimonio religioso que posee la parroquia. Acompañados por el sol veraniego, numerosos vecinos y veraneantes que cada año vuelven al lugar que los vio nacer aprovecharon el día para visitar y conocer el templo y las ermitas del municipio. Las ermitas que se visitaron fueron la de la Soledad Coronada, sede canóniga de la Hermandad de la Virgen de la Soledad Coronada, y la Ermita de la Aurora, sede canóniga de la Hermandad de San Juan Evangelista. En ambas se pudieron contemplar los sagrados titulares de ambas hermandades y rezar ante las imágenes. También se abrió la ermita del Calvario y la ermita del Ángel, que ha pasado a ser propiedad de la parroquia, gracias a la generosidad de una familia que ha tenido a bien donarla, a la cual la parroquia le está muy agradecida.

 Por la noche, en la parroquia también hubo una visita nocturna para contemplar los objetos litúrgicos que se usan en la Eucaristía. Y se pudo contemplar la reliquia del Lignun Crucis, envuelta en una cruz de plata que por su calidad artística es un inmenso tesoro y habla, por su belleza, de la importancia del objeto que encierra. Es un relicario cruciforme de 60 cm de altura, elaborado en plata sobredorada y ornamentado con cabujones en esmaltes de color. En el cruce de los brazos de la cruz se observa la teca del relicario y en su interior y guardado por cristal, la reliquia en forma de cruz tallada en oro. Realizado en un taller de Alcalá de Henares,  fue regalado por la catedral de Toledo a Huéscar.

Otro de los tesoros artísticos que se pudo contemplar en la parroquia de Santa María de Huéscar es la  Torrecilla Custodia, de unos 60 cm de altura, confeccionada en plata en su color, fundida, repujada y cincelada con figuras ornamentales en plata sobredorada. Fue confeccionada en el siglo XVI, en Jaén, por el afamado orfebre Francisco Muñiz. Está compuesta por una base hexagonal y tres cuerpos: en el inferior se sitúa el viril en plata sobredorada; en el segundo cuerpo, una imagen de bulto redondo de una Inmaculada en plata sobredorada; y coronando el conjunto, un Cristo Resucitado triunfante, confeccionado en el mismo material.

Todas estas actividades pastorales se han preparado en torno a los actos realizados en torno del día 5 de agosto, uno de los días señalados en los que se pueden ganar las Indulgencia en la parroquia de Huéscar, ya que está unida a la Basílica de Santa María La Mayor, de Roma.

José Antonio Martínez

Párroco de Huéscar

 

Párroco de Huéscar

 

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La Catedral de Sevilla usará piezas de orfebrería de primer nivel en la festividad de la Virgen de los Reyes

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La Catedral de Sevilla usará piezas de orfebrería de primer nivel en la festividad de la Virgen de los Reyes

Para la celebración de la Eucaristía de este domingo 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, se usarán entre otras piezas de orfebrería de primer nivel, un excepcional incensario de oro del siglo XVIII, donado por Manuel Paulín de la Barrera, así como el cáliz de oro donado por el cardenal Delgado y Venegas al tesoro de la sede hispalense en 1777. Algunas de estas piezas en su mayoría en uso litúrgico, están expuestas en las vitrinas del tesoro para visualización de los visitantes, reseña la página web de la Catedral.

Ajuar de la Virgen de los Reyes

Por su parte, la imagen de la Virgen de los Reyes lucirá el manto rojo que donó la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa de Montpensier. Bordado en oro, tiene una guardilla y contiene flores. Su estilo es barroco y está realizado en el siglo XIX. La pieza procede de una ampliación de otro de tonalidad blanca y fue fruto del agradecimiento de la infanta a la Virgen tras el complicado parto que sufrió con su hija Amalia. En el año 1981 se restauró por última vez en el taller de Esperanza Elena Caro.

La Virgen completará su ajuar con el pecherín de brillantes, y el que porta en la procesión de cada 15 de agosto figurando en el centro la medalla de la Infanta María Luisa, hija adoptiva.

Coronas sufragadas por los devotos

En este día tan señalado, la Virgen de los Reyes y el niño, lucirán las coronas llamadas “de salida”, sufragada por los fieles devotos. Se trata de unas de las piezas más valiosas de todo su ajuar, que puede contemplarse habitualmente en el denominado Tesoro de la Catedral.

La obra de estilo bizantino de Pedro Vives y Ferrer, fue ofrecida a la Virgen en su coronación de 1904.

En la jornada de este día se mantendrá el mismo rito de siglos con la excepción de la suspensión de la procesión por el perímetro exterior de la Catedral. A las cinco de la mañana se abrirán las puertas de San Miguel y Campanillas para que comiencen a entrar los devotos y peregrinos.

 

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Profesión perpetua de hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret (Santuario de la Victoria-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía con motivo de la profesión perpetua de dos hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret celebrada en el Santuario de la Victoria el 15 de agosto de 2021

PROFESIÓN PERPETUA DE HERMANAS

MISIONERAS EUCARÍSTICAS DE NAZARET

(Santuario de la Victoria – Málaga, 15 agosto 2021)

Lecturas: Ap 11, 19a; 12, 1-6a.10ab; Sal 44, 11-12.14-18; 1 Co 15, 20-27; Lc 1, 39-56.

1.- La figura de la Virgen María

Un saludo fraterno al Sr. Cura párroco, a dos sacerdotes de Valencia y a otro de Sevilla, que se unen con gozo a esta celebración. Saludo con afecto a las Hermanas Nazarenas y a todos los fieles.

En esta fiesta de la Asunción de la Virgen el libro del Apocalipsis nos ofrece dos grandes signos. Un primer signo presenta la figura de María como una mujer vestida de sol: «Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12, 1).

Esa mujer está encinta y grita con dolores de parto para dar a luz (cf. Ap 12, 2): «Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones» (Ap 12, 5).

Tres palabras nos ayudan a entender este signo: el cielo, la luz y la esperanza. La mujer aparece en el cielo; está nimbada de luz y va a dar a luz un hijo; es decir, va a dar vida y esperanza.

En este mundo en que nos encontramos con tantos problemas, dificultades, enfermedades. Mucha gente, sobre todo los que no tienen fe, se deprimen, no encuentran sentido a su vida e incluso se quitan la vida.

La fiesta de hoy es una fiesta de esperanza: la mujer aparece en el cielo, rodeada de luz y da vida. La Virgen María es nuestro mejor signo de esperanza; porque está llena de gracia, es inmaculada y es la Madre de Dios, que ha engendrado al Salvador del mundo y nos ofrece el camino de esperanza.

Lo que Ella ya es, lo que Ella vive y disfruta, estamos llamados nosotros. Por ser la Madre de Cristo ella es también madre nuestra, porque su propio Hijo nos la ha entregado, nos la ha regalado como madre.

Esa Mujer no es una simple figura apocalíptica, sino una realidad. ¡Vivid la presencia de María en vuestra vida de fe! 

2.- La batalla entre los partidarios del bien y los del mal

El otro signo que apareció en el cielo: «Un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos» (Ap 12, 3), con cuya cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arroja sobre la tierra.

Y hubo un combate en el cielo: «Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón, y el dragón combatió, él y sus ángeles» (Ap 12, 7). Al final la vitoria es de Miguel y sus ángeles (cf. Ap 12, 9). Triunfa la Verdad, triunfa el Amor, triunfa la Luz.

En esa batalla estamos también nosotros representados, porque podemos ser seducidos y engañados por el dragón y sus secuaces, que tienen muchas armas y nos seducen. Hay muchas cosas en esta vida, que nos atraen y a la vez nos apartan de Dios y podemos caer en esa tentación; por eso rezamos al Señor en el Padrenuestro: “No nos dejes caer en la tentación”. Todos somos tentados; todos somos seducidos. Por eso pedimos a la Virgen María, que no cayó en la tentación, que nos ayude a seguir el camino que Dios nos indica.

En nuestra sociedad existe una aversión a lo religioso, que es combatido y atacado. Los cristianos somos el blanco de muchos ataques, porque el Bien y la Verdad no son aceptados. Es decir, Jesucristo y los cristianos somos rechazados en esta sociedad, porque molestamos.

3.- Triunfo de Cristo

Pero Cristo triunfará sobre sus enemigos, como dice el Apocalipsis: «Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche» (Ap 12, 10).

Al final Cristo triunfará, y los cristianos con Él. La resurrección de Jesucristo es la victoria final sobre el pecado y sobre la muerte, como nos ha dicho san Pablo: «Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto» (1 Co 15, 20). Ahí está nuestra esperanza. La Virgen María ya está viviendo junto a Dios; ya está gozando de esa victoria. Nos encontramos en el Santuario de la Virgen de la Victoria: la victoria sobre el mal, sobre el dragón, sobre el pecado y la muerte. Esa es nuestra esperanza.

Nosotros ya tenemos un anticipo o prenda de inmortalidad, que se nos regaló en el bautismo: «Cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo, en su venida» (1 Co 15, 23). Estamos celebrando una fiesta de “esperanza”, fiesta de “luz” y fiesta de “cielo”.

4.- Religiosas Nazarenas: Esposas de Cristo

Queridas Nazarenas, María-Francisca y Ana-María, que hoy profesáis solemnemente vuestra entrega al Señor en la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret.

El Señor os ha elegido como “esposas suyas” y os entrega su Amor infinito para toda la eternidad; no solo para toda la vida temporal, sino para la eternidad. La Virgen María sigue siendo la Madre del Señor y la Esposa del Espíritu en la eternidad. Él quiere hacer alianza perpetua de Amor con cada una de vosotras.

El Salmo nos ha recordado que el Rey está prendado de la belleza de sierva, que a la vez es su amada: «Prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor» (Sal 44, 12). Aunque Dios sea vuestro Amor, no olvidéis que sois sus siervas, como la Virgen María, que se consideraba la “esclava del Señor”.

Es preciso renunciar a lo propio para entregarse plenamente al Amado: «Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna» (Sal 44, 11). El amor exige sus renuncias. ¡Renunciad a lo que os aleja del amor de Dios! ¡Ofrecedle lo mejor de vuestro corazón y de vuestra vida! Como dice la oración de bendición que haremos en breve: “Movidas, Padre, por este mismo Espíritu, estas hijas tuyas se han entregado hoy a Ti para siempre, dejándolo todo para seguir a tu Hijo”.

Algunas cosas son difíciles de dejar, porque no son cosas materiales externas a nosotros, sino que pertenecen a nuestro interior. Renunciar a bienes materiales puede que sea fácil; pero renunciar a la propia voluntad, a los propios deseos y proyectos, cuesta mucho más.

¡Vivid con gozo los votos solemnes de castidad, pobreza y obediencia, que hoy profesaréis de modo solemne! Meditad las palabras de la oración de bendición para vuestra consagración, referidas a Jesús: “Vivió humilde, pobre, virgen y obediente, oculto en Nazaret y anunciando después la Buena Nueva”. Esa es vuestra misión. Para eso os desposa el Señor.

5.- El Poderoso ha hecho otras obras grandes

La Virgen María irrumpió con su canto de alabanza, dando gracias a Dios por las maravillas que había realizado en ella.

María creyó en el anuncio del ángel; por eso fue proclamada “bendita” por su prima Isabel: «Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1, 45).

María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» (Lc 1, 46-48). Al final de esta celebración lo cantaremos.

Queridas hermanas Nazarenas, María-Francisca y Ana-María, proclamad la grandeza del Señor por las maravillas que ha obrado en vosotras y en vuestra congregación.

Hoy es un día de acción de gracias y de alabanza al Señor por todo lo que os ha regalado a lo largo de vuestra historia, de vuestro camino vocacional y del don de la consagración religiosa. Hoy no termina ese camino, sino que comienza una etapa nueva, más plena, más perfecta y más madura, si cabe.

Termino con unas palabras de la oración de bendición, que haremos después: “Te pedimos les des tu bendición y tu gracia, a ellas, que desean vivir unidas a los sentimientos del corazón de Cristo herido por nuestros pecados, para orar, trabajar, padecer y morir por Él, con Él y en Él, y en comunión con la gloriosa Virgen María le rindan el homenaje de su amor y de una cumplida reparación”. Amén.

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Los 4 jinetes del verano a la Madre, en la Solemnidad de la Asunción

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Podcast de la sección Los 4 Jinetes del Verano del programa Iglesia Noticia emitido en COPE Málaga el domingo 15 de agosto de 2021.

En dicha sección participan Cristina Sánchez Lamarca, joven Hija de la Caridad; Juan Baena, párroco de La Cala de Mijas; Ana María Aldea, delegada en Málaga de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada; y Francisco Guzmán, presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

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Dionisio Arcos: «Mi vida se ha transformado. Es un camino de conversión plena»

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Dionisio Arcos es otro de los aspirantes al diaconado permanente de la Diócesis de Málaga. El pasado mes de julio celebró 18 años de matrimonio con Pepi, con quien tiene dos hijos mellizos: Rodrigo y Amelia.

Dionisio se dedica a la abogacía desde hace 22 años y pertenece a la Cofradía de la Sentencia y al grupo de fieles de Medinaceli.

Fue la fiesta de Jesús de Medinaceli del año 2018 un punto clave dentro de su proceso vocacional: «Aunque siempre he orado ante Él, en la parroquia de Santiago, en su festividad de 2018 sentí su llamada durante una oración nocturna. Lo escuché, pero no me atreví a responder. Tras un año de darle vueltas a la cabeza, inmerso en mi día a
día y en mis problemas, llegó la festividad de 2019, y me volvió a llamar. En ese momento, el peso de la cruz que cargaba sobre mis hombros era insoportable; pero Él me aligeró el peso, me levantó del suelo y no pude decir no a tanto amor. Como decía Jeremías, “tú me sedujiste, Señor y yo me dejé seducir”».

Ahí comenzó su proceso de discernimiento hacia el diaconado en el que «me acompaña el coordinador Antonio Eloy, mis hermanos aspirantes, Miguel Ángel Gamero como director espiritual y mi querido amigo Isidoro Rodríguez, a quien le debo mucho por acercarme a Jesús de Medinaceli. Solo tengo palabras de agradecimiento por la forma en que mi vida se ha transformado en todos sus aspectos, en lo familiar y en lo profesional. Es un camino de conversión plena. Como decía el poeta Machado: “se hace camino al andar”».

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El amor no hace alarde, no es arrogante

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El papa Francisco propuso el Año Familia Amoris Laetitia, que se inauguró el 19 de marzo de 2021 y se clausurará el 26 de junio de 2022 con la celebración del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma. Este año se enmarca en el quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia y, desde la Delegación de Pastoral Familiar, os animamos a profundizar con estas pinceladas y testimonios.

Toda la información del Año Amoris Laetitia y más testimonios en la web pastoralfamiliar.diocesismalaga.es

Amoris laetitia

“Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino que, además, porque está centrado en los demás, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro. La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder, sino que «el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mt 20,27). En la vida familiar no puede reinar la lógica del dominio de unos sobre otros, o la competición para ver quién es más inteligente o poderoso, porque esa lógica acaba con el amor. También para la familia es este consejo: «Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes» (1 P 5,5)” (AL 97-98).

Testimonio

Julieta y Agustín: Quien ama sabe estar, no pretende ser el centro. A veces nos podemos creer grandes porque sabemos más que otros, pero cuando amamos, comprendemos, cuidamos, protegemos al débil… es cuando nos convertimos en grandes a los ojos de Dios. Esto también nos puede pasar al tratar con familiares poco formados en la fe cristiana, o no creyentes.

En nuestro caso, vivimos en un ambiente familiar de múltiples convicciones, ya que en ambas familias hay mucha diversidad de creencias. Cuando nos propusimos hacer el bautizo de nuestro hijo queríamos que fuera un momento especial, queríamos que todos se sintieran acogidos; además de celebrar el sacramento, deseábamos que fuese un momento de familia, haciendo partícipes a todos sin prejuzgar si creían o no.

Tanto en los preparativos del momento de la Iglesia, como en la merienda que hicimos después, tratamos de involucrar a todos: unos haciendo los recuerdos, otros ayudándonos en la logística, la decoración de la sala. Fue bonito porque incluso nuestros amigos se ofrecieron a ayudarnos con algunos flecos que nos quedaban como el pastel, o encargarse de hacer las fotos…

Ese día fue muy especial para nosotros porque pudieron encontrarse nuestras dos familias, algo que, por la distancia, es muy difícil; y también porque pudieron asistir muchos amigos, incluso algunos musulmanes. Todos estaban felices de poder celebrar este momento con nuestro hijo, por lo que nos parecía que el bautizo adquiría su sentido: darle la bienvenida a la comunidad cristiana, pero también acogiendo a todos.

No siempre es fácil, en algunos casos nos puede hacer daño (o resultar ofensivo) las formas de expresar ciertas ideas, convicciones: por ejemplo con temas sociales, puntos de vista de la Iglesia, o incluso a la hora de afrontar ciertos sacramentos (bodas, bautizos,…) Pero intentamos escucharlos, comprender, incluso a veces disculpar, y apoyarles en el camino que cada uno ha elegido.

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Comentario al evangelio de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

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El sacerdote Fernando Motas, SJ, profesor de Sagrada Escritura, ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo, 15 de agosto (Lc 1, 39-56), Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

El autor del tercer evangelio, pese a ser de origen pagano y de cultura helenística, conoce, como pocos autores del Nuevo Testamento, la literatura y poesía bíblicas. Suyos son, aparte de nuestro Magnificat (Lc 1, 46-51), el cántico de Zacarías (Benedictus, Lc 1, 68-79) y el de Simeón (Nunc dimittis, Lc 2,29-32) que la Iglesia canta cada día, respectivamente, en los oficios de Vísperas, Laudes y Completas. 

El canto de María, respuesta a la bendición de Isabel (“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”), tiene su clarísima inspiración en el canto de Ana (1 Sm 1-10) que da gracias a Dios, tras años de lágrimas y súplicas por su esterilidad, al saberse embarazada. María comienza, como Ana, glorificando a Dios por lo que ha hecho en ella (vv 46-48) para pasar enseguida a las “grandes proezas” a favor de los hombres que no son otras que echar abajo las grandes hazañas de la lógica humana (planes de los soberbios, tronos de los potentados y satisfacción de los ricos) y hacer que se imponga la lógica de Dios (ensalzar a los humildes, colmar a los hambrientos). Así muestra Dios su grandeza, en su ponerse junto a los nadies.

Todo ello lleva a María a destacar la fidelidad de Dios a su promesa de misericordia hecha a Abrahán.

En este día en que celebran sus fiestas más de la mitad de los pueblos de España no estaría de más que recordemos que lo que de verdad debemos festejar es que Dios, y María, se pone decididamente al lado de los que menos cuentan en nuestro mundo.

(Recomiendo escuchar hoy el Magnificat de J.  S. Bach, en la versión de Jordi Savall en You Tube).

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LOS JÓVENES DE LA DIÓCESIS PEREGRINAN HACIA TAIZÉ

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Esta mañana ha tenido lugar en la Parroquia de San Benito la Eucaristía presidida por Monseñor Rico Pavés junto a los jóvenes de la Iglesia Asidonense antes de partir en peregrinación hasta Taizé.

Siguiendo todos los protocolos y medidas higiénico-sanitarias correspondientes los jóvenes de la Diócesis de Asidonia-Jerez, además de un pequeño grupo de la Pastoral Universitaria de la Archidiócesis de Sevilla partían esta mañana en peregrinación hacía Taizé. Esta comunidad monástica cristiana ecuménica acogerá durante la próxima semana a 130 jóvenes, además de 5 sacerdotes diocesanos y seminaristas que se unirán junto a otros jóvenes de todo el mundo y buscarán a través de la experiencia vivida y la oración un encuentro con el Señor, fuente de vida eterna.

Taizé

Tras no poder realizar ningún tipo de peregrinación durante estos años debido a la situación de pandemia que hemos vivido, la Diócesis va recuperando la normalidad poco a poco y cumpliendo las distintas medidas establecidas por las autoridades civiles.

Con ilusión y nerviosismo se encontraban todos los jóvenes en la Parroquia de San Benito donde antes de partir hasta Francia han celebrado juntos la Santa Misa presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Tras esta celebración salían en autobús hacia Taizé.

TESTIMONIO

“Taizé es lugar de encuentro para conocernos a nosotros mismos” : Pedro García, es uno de los jóvenes que participa en la peregrinación y que ha podido realizarla otros años.


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Pedro García tiene 26 años y pertenece a la Parroquia de Santa María Madre de la Iglesia de Jerez de la Frontera, como nos cuenta ha podido realizar esta peregrinación 3 veces y para él cada año es distinto. Nos recuerda que Taizé es un lugar de encuentro para conocernos a nosotros mismo, asimismo, destaca como conoces a jóvenes de todo el mundo y junto a ellos compartes la fe en Cristo.

Por otro lado, Pedro nos menciona la ilusión y ganas que hay en todos y más después de la situación de pandemia que estamos viviendo, donde no podían compartir con otros jóvenes la oración, experiencias y sobre todo su fe. Igualmente para él es un ocasión necesaria, ya que “es un retiro espiritual pero adaptado a los jóvenes” donde recargan las pilas y se llena de Cristo para así afrontar todo lo que nos toca vivir durante el curso.

Taizé

Por último, nos pide a todos la oración para este grupo de jóvenes que esta de camino a Taizé para que todo salga bien y puedan disfrutar de una semana llena de frutos y vivencias.

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