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Formación para el equipo de matrimonios del COF de Córdoba

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En esta ocasión contaron con la presencia del Vicario Episcopal de la ciudad, Jesús Daniel Alonso

Como cada primer miércoles del mes el equipo de matrimonios acompañantes del COF San Juan Pablo II de Córdoba capital se reunió para continuar con su formación. Jesús Daniel Alonso, Vicario Episcopal de la ciudad, quiso participar en la jornada para interesarse por la situación real y actual del COF y animó a los matrimonios a ser “hospital de misericordia” para las familias que necesitan ayuda.

Ángel Cristo Arroyo, consiliario diocesano de la Delegación de Familia y Vida, se encargó de la formación, en esta ocasión titulada “La pandemia silenciosa de la pornografía”. Un problema actual que afecta a la sociedad cada vez más y que tanto daño en las familias que lo sufren.

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Ejercicios Espirituales para seminaristas menores

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Han tenido lugar en San Calixto del 8 al 12 de octubre y Antonio Gálvez ha sido el encargado de dirigirlos

Seis seminaristas del Seminario Menor de cuarto de la ESO y primero y segundo de Bachillerato han participado este fin de semana en los Ejercicios Espirituales Ignacianos para jóvenes que ha impartido Antonio Gálvez, director espiritual del Seminario Menor “San Pelagio”, en San Calixto.

Comenzaron el viernes 8 de octubre y terminaron el 12, Día de la Hispanidad. Los seminaristas de cursos inferiores tendrán sus Ejercicios próximamente.



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Encuentro de inmigrantes en la parroquia Ntra. Sra. de Linares

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La Delegación de Migraciones celebró el Día de la Hispanidad con una eucaristía y una convivencia

El 12 de octubre, Día de la Hispanidad, organizó la Delegación Diocesana de Migraciones un encuentro para celebrar dicha efeméride. Ochenta inmigrantes acudieron a la eucaristía y disfrutaron de una convivencia en la que compartieron platos típicos de sus países y representaron bailes con los trajes locales. Contaron también con la colaboración del grupo “Ermita Ntra. Sra. de la Salud”.

El Día de la Hispanidad conmemora la efeméride histórica del Descubrimiento de América y todos aquellos países que tienen el español como lengua materna y tienen una cultura heredada de España celebran este acontecimiento.



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Mons. Orozco: “la Virgen del Pilar pertenece al pueblo cristiano por naturaleza y al Cuerpo de la Guardia Civil por fundación, por historia y por tradición”

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Mons. Orozco: “la Virgen del Pilar pertenece al pueblo cristiano por naturaleza y al Cuerpo de la Guardia Civil por fundación, por historia y por tradición”

El Obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco, presidió la celebración de la Misa en la fiesta de la Virgen del Pilar, en Guadix. La celebración tuvo lugar en la catedral accitana, el 12 de octubre, y en ella se dieron cita miembros del Cuerpo de la Guardia Civil, familiares, amigos… También había números representantes institucionales, que acompañaron a los guardiaciviles en esta fiesta de su Patrona, la Virgen del Pilar.

Junto a los guardiaciviles del cuartel de Guadix, encabezados por su capitán, estaban el alcalde de Guadix, miembros de la corporación municipal, la jueza de la ciudad accitana, representantes de Protección Civil, Bomberos, Policía Local… Todas las instituciones accitanas quisieron acompañar a la Guarida Civil en este día de fiesta, que, este año sí se ha podido celebrar con normalidad en la catedral. Y es que, el año pasado, por culpa de la pandemia, los actos institucionales y la Misa solemne tuvieron que ser suspendidos. Solo se pudo celebrar una Misa, con limitada asistencia de fieles, en honor de la Virgen del Pilar, que fue presidida por el prelado accitano y a la que asistieron algunos guardiaciviles a título personal, ya que los actos institucionales fueron suspendidos.
Este año, sin embargo, sí que se ha podido celebrar con normalidad. El obispo, en la homilía, además de felicitar a la Guardia Civil, recordó que la Virgen del Pilar está muy presente en la catedral de Guadix, con una imagen en el trascoro y una vidriera en la capilla de San Torcuato. También recordó que esta devoción conecta con la tradición de San Torcuato, pues las dos hablan de la llegada del cristianismo a España, en aquellos primeros años de la evangelización. Una evangelización que también comenzó un día de la Virgen del Pilar en tierras americanas y sobre la que dijo Mons. Orozco que debemos valorar “todo el bien que se hizo en esa gran hazaña”.
Habló el obispo en su homilía del trabajo de la Guardia Civil, de su labor en situaciones difíciles y, de manera especial, en este tiempo de pandemia y en tragedias. “Es un salvoconducto para la paz” dijo, refiriéndose a la Guardia Civil, de la que destacó el gran cariño y devoción que le tienen a su Patrona. “La Virgen del Pilar, comentó, pertenece al pueblo cristiano por naturaleza y al Cuerpo de la Guardia Civil por fundación, por historia y por tradición”.
Terminó la celebración con una acción de gracias a la Virgen del Pilar por su patronazgo y por su protección.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de Mcs. Diócesis de Guadix

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Don Carlos Ros, sacerdote, músico y pedagogo

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Don Carlos Ros, sacerdote, músico y pedagogo

Una conferencia de Antonio Francisco Gabarrón sirvió para presentar la vida de Don Carlos Ros, pero también la cercanía y la admiración de la ciudad de Guadix, cuando se cumple un siglo de su nacimiento

 

Como acto inaugural del centenario del nacimiento de don Carlos Ros, benemérito iniciador de la Escolanía accitana y verdadero acreedor de la ciudad, el Centro Cultural del Hospital Real de la Caridad de Guadix acogió, el sábado 9 de octubre, la conferencia titulada “Don Carlos Ros, sacerdote, músico y pedagogo”, en la que el historiador y curador patrimonial Antonio Francisco Gabarrón, antiguo escolano, desveló la extraordinaria congruencia que, desde las primeras etapas de vida, fue dando forma a la transparente -y esclarecida- figura de don Carlos.

Trasluciendo una indagación documental pormenorizada, recta y afectiva a la vez, el ponente conmovió de inmediato a un abultado círculo de accitanos eminentemente cercanos a don Carlos (entre los que se contaban el actual alcalde, Jesús Lorente, y su predecesor y diputado nacional Santiago Pérez), al dibujar, con solvencia y entusiasmo, el trazo nítido, impecable, de una trayectoria biográfica brillante y humilde, esforzada y vivaz, terriblemente enamorada de Dios -al que don Carlos se consagró en la «via pulchritudinis», la vía de la Belleza (íntimamente personificada para don Carlos en la Santísima Virgen María), que luego ha dejado derramada tan palmariamente por esta ciudad-. En efecto, tal como expresó Sergio Villalba, sucesor de don Carlos como director de la Escolanía y quien en representación del Cabildo catedral presidió y cerró el acto, “toda biografía está llamada a convertirse en hagiografía”… Pues bien: precisamente la biografía de Don Carlos «sacerdote, músico y pedagogo” capaz de concitar tanta cercanía como admiración, y de conciliar dispares, es ejemplo mayor. Don Carlos se empieza ahora a revelar -gracias a trabajos fieles y competentes como el de Gabarrón-, como vivo componente de cohesión ciudadana.

Rafael Marruecos

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Miércoles, 13 de octubre

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Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.

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Huéscar acompañó a la Guardia Civil en la fiesta de su Patrona

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Huéscar acompañó a la Guardia Civil en la fiesta de su Patrona

La Guardia Civil de Huéscar celebró martes 12 de octubre la festividad de su Patrona, la Virgen del Pilar. El año pasado no hubo actos con público por las restricciones que imponía la pandemia. Pero este 2021, con la mejora de la situación sanitaria, aunque la normalidad no es completa porque se siguen manteniendo algunas medidas para evitar los contagios, sí se ha tenido la celebración de la Santa Misa.

La Eucaristía tuvo lugar a las 12 de la mañana, contando con un gran número de guardiaciviles del cuartel de Huéscar, vestidos de gala para venerar a su Patrona. Ellos, con la ayuda de los familiares, han sido los encargados de leer la monición de entrada, las lecturas y las peticiones. Como viene siendo habitual, uno de los momentos más emotivos es el recuerdo que ellos tienes hacia todos los compañeros que perdieron su vida en distintas circunstancias, cumpliendo con su obligación de ayudar a los demás.

La Eucaristía estuvo presidida por el párroco, José Antonio Martínez. También asistió el alcalde de Huéscar, junto con su corporación municipal, el alcalde de Castilléjar y un gran número grupo de fieles que quiso acompañar a la Guardia Civil en este día tan especial para ellos.

En la homilía, el párroco recordó la importancia de la labor que hoy en día sigue realizando este cuerpo, para el buen funcionamiento de nuestro pueblo. Una labor de cuidado, que, salvando las distancias, se puede comparar con la que la Virgen del Pilar hace en con cada uno de los guardias en sus momentos de servicio.

 

José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar

 

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Don Amadeo preside la Eucaristía en honor a la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil

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Este día 12 de octubre, con motivo de la festividad de la Virgen del Pilar, Patrona del  Benemérito Instituto de la Guardia Civil, se ha celebrado, en la Santa Iglesia Catedral, la Santa Misa presidida por nuestro Obispo Don Amadeo Rodríguez Magro y concelebrada por varios sacerdotes. A la misma han asistido diferentes autoridades civiles,  militares y un gran número de feligreses que han querido acompañar y arropar a los miembros de la Guardia Civil.

En su homilía, Don Amadeo ha comenzado saludando a los allí presentes, dedicando unas palabras de elogio para dicha Institución, por haber sabido elegir bien a su Patrona la Virgen del Pilar, porque se eligió la advocación que mejor representaba la identidad del pueblo al que tenían que servir y que dicha elección marcaría el modo de ser y de servir y de estar en la sociedad en cualquier tiempo y cualquier época.

También, el Prelado ha exhortado a todos los presentes a que la Eucaristía sirva para evocar la presencia de Dios en nuestras vidas, “porque no hay nadie que le dé mejor sentido y horizonte a lo que somos y hacemos, que Dios Nuestro Señor. Porque Jesucristo no es ajeno a la vida del hombre ni  al sufrimiento humano, dirigiéndose explícitamente a todos los miembros de la Guardia Civil, para decirles que Dios está siempre aunque no seamos conscientes de ello, en todas las tareas y misiones que realiza este benemérito Instituto”.

Al finalizar  la homilía Don Amadeo ha pedido a la Santísima Virgen del Pilar, que los proteja siempre y acompañe a lo largo de sus vidas.

Antonio Funes
Miembro del Cuerpo de la Guardia Civil

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Homilía del Obispo en la Misa de Canal Sur desde Baeza

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Queridos hermanos y hermanas:

Estamos reunidos en el templo parroquial de San Andrés, santuario de Nuestra Señora del Alcázar, Patronos ambos de Baeza. Hoy celebramos el patrimonio espiritual de una ciudad que es, por legado de su historia, Patrimonio de la Humanidad. En la conciencia cristiana de Fernando III el Santo, San Andrés protegió la conquista de esta ciudad el 30 de noviembre de 1128. La Virgen, que apareció un poco después, estuvo siempre en el Alcázar de Baeza (de ahí recibe su nombre), desde donde vela por todos, especialmente en aquellos difíciles avatares de la historia. El culto a los dos copatronos de Baeza se ha unido en este templo y desde hace 125 años una diligente Cofradía, que vela por una merecida devoción hacia los protectores de esta ciudad.

En esta mañana de domingo, día del Señor, empezamos, como siempre, la celebración eucarística por la escucha atenta de la Palabra de Dios que se nos ha proclamado. En le Segunda lectura, de la Carta a los Hebreos se señala la fuerza, la verdad y la eficacia de esa Palabra; se nos dice que es viva y eficaz y se nos señala incluso hasta dónde puede llegar, hasta el más profundo fondo de nuestra vida y de nuestra conciencia. Es una Palabra siempre llena de vitalidad, de luz y de exigencia. Es una Palabra que contempla y ama, porque es una palabra que nos lleva de la mano hacia nuestro sentido y nuestro destino, que no es otro que nuestra felicidad. De la Palabra de Dios nos llegan todos los bienes juntos, porque en manos de la Palabra hay riquezas y abundancia. La sabiduría es la más preciosa de las riquezas, como también se nos ha dicho.

Al escuchar hoy esta hermosa reflexión sobre la Palabra, es inevitable pensar en María, ella fue la más auténtica oyente de la Palabra del Señor, que en ella se hizo carne y en ella habitó, tanto en su corazón como en su vientre. Por eso nos dejó en el Magnificat lo que la Palabra, su propio Hijo, hizo en ella como creyente. El encuentro con Jesucristo, Palabra viva de Dios, que guardaba en su corazón, la sitúo en el destino y sentido de su vida y así fue como encontró la felicidad plena, la que en esa bendita oración, tan inspiradora para nosotros, canta y reza. ¿Qué otra cosa dice cuando exclama? Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la sencillez de su esclava”. Desde ahora me felicitarán todas las naciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

También, San Andrés, el primero en proclamar que ha visto al Mesías. Es testigo de una historia personal de encuentro decisivo con Jesucristo, de un encuentro que lo convierte en verdadero creyente. Andrés y Juan, el otro discípulo, son testigos ambos de una inquietud que no deja de sentirse siempre en el corazón humano: el deseo de conocer más y mejor a Jesús y el deseo de que nos muestre cómo es y dónde está la verdadera vida. Como nos dijo el Papa Benedicto XVI, el camino para ese encuentro es siempre la fe. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.”  

Se podría muy bien decir que el Evangelio de hoy es una hermosa guía para seguir el camino de la fe. En él aparecen preguntas decisivas que pueden llevar al encuentro con Jesucristo. Son esas peguntas que laten en nosotros, aunque no siempre seamos capaces de expresarlas o no tengamos la oportunidad de hacerlo, quizás por no poder encontrar un interlocutor a quien manifestarlas. Por eso la Iglesia ha de salir al encuentro de cada ser humano.

Cuando Jesús iba caminando (lo que él sabe hacer y lo que debe hacer la Iglesia unida), se acercó uno corriendo y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Pregunta importante que sólo se hace cuando una persona se da cuenta de que, teniéndolo casi todo, le falta algo esencial. Jesús, el maestro bueno, le indica el camino para lograr lo que pide. Pero lo hace con la pedagogía de ir poco a poco, de empezar por la vida ordinaria, Jesús le pregunta si sabe los mandamientos. ¿Para qué le va a pedir más si no sabe lo esencial? Quiere saber si cumple los mandamientos que afectan a su relación con el prójimo. Hay que empezar por ahí, por ser buena persona, honrada, honesta, buen hijo…

“Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño”. Con esa respuesta el joven parece decirle a Jesús que quiere algo más, necesita algo más. Lo que busca es sentirse bien, porque aún le falta algo más definitivo para ser feliz, aunque lo tengo casi todo. Jesús, naturalmente, le miro con cariño. Le gustó lo que escuchaba, le pareció que este joven sabía lo que quería y, además, daba la impresión de que estaba dispuesto a llegar más lejos, llegar hasta la plenitud de vida en Dios. Pero no fue así. Ante la propuesta de Jesús de vender todos sus bienes y dárselos a los pobres, y a pesar de que le prometió tener un tesoro en el cielo si le seguía, el joven “frunció el ceño y se marchó pesaroso”. Ahí se acabó el camino de su fe, así se acabó su búsqueda, su interés por Jesús. Buena persona, judío cumplidor, pero no quiso ser creyente.

Y el joven ya no siguió preguntando.  ¡Qué bien le hubiera venido hacer la misma pregunta que le hizo Andrés, nuestro San Adres a Jesús: Maestro, ¿dónde vives? Por mostrar su interés por seguir a Jesús, él y el otro discípulo, entraron con él a su casa, permanecieron con él, le conocieron y, desde entonces, les cambio la vida. Andrés, incluso se convirtió en discípulo y testigo del Señor.

Este joven del Evangelio, ya tenía el corazón ocupado cuando se acercó a Jesús, aunque del todo no era feliz. Su riqueza era lo más valiosos para él. Cuando supo lo que tenía que hacer, que no era otra cosa que poner a Dios en el centro, que reconocer que Dios vale infinitamente más que todo el oro del mundo, no lo hizo y, sobre todo, no quiso comprender que todo lo que tenía era para la comunión, para hacer un mundo mejor, más justo, más digno, más compartido. Jesús no le propone la pobreza, sino la generosidad de su vida; el uso solidario de sus bienes. Lo que Jesús propone es que hagamos de todas nuestras riquezas, materiales, culturales o espirituales, sacramento de comunión. Propone que entremos en la lógica de Dios, la lógica de su Reino: justicia, amor y paz.

Jesús sabe que la sabiduría divina que propone es difícil, que a los ojos humanos parece incluso imposible, por eso, como luego le dirá a sus discípulos, en el comentario que hace a lo que ha sucedido con el joven, Dios, cuando entra en nosotros, cuando nos convertimos por la fe y vivimos en su presencia y en su filiación, pone la fuerza en nuestros corazones para amar y hacer lo que parece humanamente imposible. Dios nos da fuerza y gracia para poner distancia ante la riqueza y utilizar lo que somos y hacemos con generosidad para ayudar a los otros. El que vive en el amor de Dios sabe que no nos pide sacrificios, nos pide multiplicación. Dios multiplica la vida cuando se lo damos todo. Dios hace florecer la vida en todos los sentidos, cuando todo en todo nos ponemos en sus manos.

Por si os sirve, esto es lo que dice un testigo de la fe de nuestro tiempo: Charles de Foucauld

Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor
de que soy capaz,
porque te amo.

Y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

 

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San Eduardo III el confesor

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eduardoPresentar como excusa para nuestra vida mediocre aquello de que los tiempos no son buenos o que las circunstancias presentan su cara adversa y así no es posible buscar y conseguir la santidad hoy y ahora, no deja de ser un recurso vulgar tras el cual se esconde la pereza para vivir las virtudes cristianas o la falta de confianza en Dios que lleva al desaliento.

De hecho, ni los tiempos en sus usos y costumbres, ni las circunstancias personales facilitaban lo más mínimo la fidelidad cristiana de Eduardo. Nace en Inglaterra en el año 1004, casi con el siglo XI, cuando las incursiones navales de los piratas daneses o escandinavos son causa de numerosos atropellos sangrientos y de represalias aún más crueles. El pueblo sufre desde hace tiempo violencia; está en vilo soportando la ignorancia y pobreza. Los palacios de los nobles están preñados de envidia, ambición y deseos de poder; en el lujo de sus banquetes se sirve la traición.

El mismo Papado en lo externo es en este tiempo más un signo de miseria que un motivo de emulación. Con las basílicas en ruinas, en la elección del Pontífice intervienen los intereses políticos y militares a los que se paga a su tiempo la cuota de dependencia. Hace falta una reforma que por más evidente no llega. Incluso el cisma de Oriente está a punto de producirse y lastimosamente se consuma. Nunca faltó la ayuda del Espíritu Santo a su Iglesia indefectible, pero hacía falta fe teologal para aceptar el Primado, sí, una fe a prueba de cismas y antipapas.

Con diez años tiene que huir Eduardo de Inglaterra, pasando el Canal, a la Bretaña o Normandía donde vivirá con sus tíos —hermanos de su madre— los Duques de Bretaña, en la región por aquel entonces más civilizada de Europa. Allí, al tiempo que crece en su destierro, va recibiendo noticias de la ocupación, saqueo y tiranía del rey Swein de Dinamarca. También de la muerte de su padre, el rey Etelberto, y de su hermano Edmundo que era el príncipe heredero. ¡Claro que su madre Emma llora estos sucesos! Pero un buen día lo abandona, partiendo misteriosamente; se ha marchado para hacerse la esposa de Knut, el nuevo usurpador danés. Tiene Eduardo 15 años y sigue escuchando los consejos de los monjes en Normandía; ya es un regio doncel exilado que se inclina en la oración al buen Dios. A la muerte de Knut, los ingleses le proponen la corona de Inglaterra, pero cuando está a punto de disfrutar del cariño de sus súbditos, le traiciona su madre que quiere el trono para el hijo nacido de Knut; él no quiere un reino ganado con sangre y regresa a Normandía. Los leales súbditos piden una vez más su vuelta y la de su hermano Alfredo; pero es una trampa, Alfredo es asesinado.

Llega a ser rey a los cuarenta años, después de una larga, fecunda y sufrida existencia. Es la hora del heroísmo. No alimenta odio. Está lleno de nobleza y generosidad. Contrae matrimonio con Edith, hija del pernicioso, intrigante y hábil duque de Kent. Relega al olvido el pasado, perdona y no castiga. Se dedica a gobernar. A su madre la recluye en un monasterio. Se entrega a buscar el bien de sus súbditos. De Normandía importa arte y cultura. Como su vida es austera, la Corona se enriquece y pueden limitarse los impuestos. Su dinero es el erario de los pobres. Dotó a iglesias y monasterios de los que Westminster es emblema.

Hoy, a la distancia de casi diez siglos, aún Inglaterra llama a su Corona «de San Eduardo». Fue patrón de Inglaterra hasta ser substituído por San Jorge.

(Fuente: archimadrid.es)

http://www.santopedia.com/santos/san-eduardo-iii-el-confesor

 

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