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Ordenación diaconal y Día de las Personas Sin Hogar, en “Iglesia Noticia”

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Ordenación diaconal y Día de las Personas Sin Hogar, en “Iglesia Noticia”

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 31 de octubre de 2021, a las 09:45 horas.

En este programa de información diocesana hablamos sobre la próxima ordenación diaconal de Mariusz Kubajek, del seminario diocesano Redemptoris Mater, que tendrá lugar en la próxima fiesta de Todos los Santos.

También informamos sobre el Día de las Personas Sin Hogar, recordando la campaña de Cáritas Diocesana de Granada con el delegado pastoral. A su vez, volvemos a recordar la convocatoria del rezo del Santo Rosario a los pies del monumento de la Inmaculada Concepción en la Plaza del Triunfo.

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Visita Pastoral a la parroquia de Santa Ana y San Joaquín (Málaga)

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Homilía pronunciada por Mons. Jesús Catalá en la Misa durante la Visita Pastoral a la parroquia de Santa Ana y San Joaquín (Málaga)

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

(Málaga, 31 octubre 2021)

Lecturas: Dt 6, 2-6; Sal 17,2-4.47.51; Hb 7, 23-28; Mc 12, 28b-34.

(Domingo Ordinario 31- B)

1.- El libro del Deuteronomio, que hemos escuchado, exhorta al pueblo de Israel; a escuchar el mandato principal de la ley: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es único. Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6, 4-5).

 Dios es el más importante; Dios es infinito. El pueblo de Israel vivía en medio de pueblos que tenían otros dioses; como el pueblo de Málaga y la parroquia de Santa Ana y San Joaquín vive en medio de gente que tienen otros dioses. Pero Dios no es lo más, sino el más importante, al único al que tenemos que adorar y dar gracias, porque Él se ha revelado de esa manera; se ha revelado como amor a través de Jesucristo.

2.- Según el evangelio de hoy un escriba, es decir, un entendido de la ley, se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» (Mc 12, 28).

¿Vosotros pensáis que un especialista de la ley le preguntara a Jesús cuál era el principal mandamiento? Esto tiene una explicación, porque la ley de los judíos contenía más de seiscientos mandamientos: trescientos sesenta y cinco, uno por cada día del año; y el resto hasta más de seiscientos. En medio de ese bosque de mandamientos algunos israelitas ya no sabían qué era lo más importante y qué era lo menos.

Jesús, para responder a este escriba, cita el texto que hemos escuchado del Deuteronomio: «El primero es: Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser» (Mc 12, 29-30).

3.- ¿Cómo hacemos para vivir de modo que nuestra vida esté enfocada, repleta, llena de la presencia de este único Dios, en medio de muchos dioses? Éstos nos atraen, pues no somos de piedra; nos atraen los dioses falsos que no dan felicidad; nos atraen a igual que al resto de nuestros contemporáneos. Entonces, ¿qué hacer para que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Dios de la gloria, sea nuestro único Señor?

¡Corresponded a su amor! Si Jesucristo nos ha manifestado el amor de Dios de manera tan plena, entregándonos su vida en la cruz, debemos corresponder.

Nosotros no amamos primero, como dice san Juan evangelista en su carta. El amor no consiste en que nosotros amemos primero, sino en que Dios nos amó primero (cf. 1 Jn 4, 10). Solo nos toca corresponder al amor recibido.

4.- En el Salmo que hemos cantado, haciendo oración de él, hemos dicho que Dios es nuestra fortaleza: «Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza» (Sal 17,2). Y fijaros la cantidad de nombres que el salmista le dedica a Dios para expresar que es el más importante: «Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte» (Sal 17,3).

¿A qué persona le diríais todo lo que el salmista le dirige a Dios? ¿Hay alguna persona a la que le dedicaríais todos estos nombres? Ni siquiera al esposo, a la esposa o al hijo. Solo a Dios, porque solo Dios salva. Solo Dios es la roca sobre la que se asienta nuestra vida y que da sentido a nuestra existencia de personas. Él es la fuerza salvadora.

A todos nos queda un buen trecho, un camino largo que recorrer para que Dios sea realmente el único Señor en nuestra vida.

5.- El segundo mandamiento de la ley mosaica, según la respuesta del Señor al escriba especialista de la ley, es: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 31).

Son la cara y la cruz de la misma moneda. ¿Podéis separar las caras de una moneda? Vamos a suponer que tenéis una técnica con la que sois capaces de cortar la moneda y separar las dos caras. ¿Qué le ocurriría a esa moneda? Pues que perdería su valor; ya no sería moneda. La moneda tiene valor porque forma una unidad con las dos caras inseparables. Si las separas deja de ser moneda.

¿Qué ocurre con los dos mandamientos principales? Si los separamos, ya no son mandamientos, ya no los podemos cumplir. Si decimos que amamos a Dios, que es nuestra roca, nuestra salvación, nuestro Señor; pero despreciamos al hermano, no amamos a Dios; y viceversa.

6.- El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él. Y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios» (Mc 12, 32-33). ¿Amamos así nosotros?

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios» (Mc 12, 34).

¿Qué nos respondería Jesús a nosotros si hubiéramos entablado con él el diálogo que tuvo con el escriba? Nos diría: estáis dentro del reino de Dios. Fijaros que el Señor le dijo al escriba: no estás lejos; pero no le dijo: estás dentro.

¿Vosotros, queréis estar cerca o estar dentro del reino de los cielos? Estar dentro, ¿verdad? Estar dentro implica muchas cosas; implica vivir los dos mandamientos unidos; implica corresponder al amor de Dios a través del amor al prójimo.

7.- El amor a Dios y al prójimo es el doble mandamiento del Amor, que Jesucristo nos ha enseñado con hechos y palabras.

Queridos fieles de la parroquia de Santa Ana y San Joaquín, el Señor os invita a vivir hoy este mandamiento de amor, tratando a los demás como verdaderos hermanos e hijos del mismo Padre del cielo.

No hay ningún ser humano que no sea hijo de Dios. Los cristianos somos hijos de Dios de una manera especial por el bautismo. Pero todo ser humano, aunque no sea cristiano, es hijo de Dios; es imagen de Cristo que merece ser amado como Cristo. Y amándole, amamos a Cristo.

La Iglesia os anima a vivir vuestro compromiso bautismal en fidelidad a Jesucristo y al servicio de los más necesitados.

8.- La Visita pastoral pretender ser un alto en el camino, un discernimiento, una reflexión, una revisión de cómo vivimos nuestra vida de cristianos.

Estas son las lecturas que nos ofrece la liturgia de este domingo; no hemos buscado unas lecturas preparadas para la Visita pastoral; aunque las hay también si se celebra en otro tiempo que no sea domingo. La Palabra de Dios hoy nos ha dicho esto y viene como anillo al dedo.

Esta comunidad parroquial, no solo en sus individuos, sino como comunidad debe vivir este doble mandamiento.

Decían los paganos viendo a los primeros cristianos: «¡Mirad cómo se aman!» (Tertuliano, siglo II). ¿Cómo tienen que reconocer a esta comunidad cristiana? Por el amor. El distintivo del cristiano es el amor, a Dios y al prójimo.

La barriada de Nueva Málaga tendría que decir cuando os vea: “¡Mirad cómo se aman!”. Creo que estamos aún en camino de alcanzar ese listón, pero aún nos queda. Esta va a ser una meta de cada día.

9.- Pedimos a Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, a los titulares de la parroquia, Santa Ana y San Joaquín, y a las demás devociones de la Virgen, que nos acompañen en el camino que Dios nos propone a recorrer y en el que ya estamos metidos, pues no partimos de cero.

Cada uno está en un punto de su vida, en un momento de su proceso de conversión y de configuración con Cristo, y de calidad de amor a Dios y a los hermanos. Pues cada uno desde donde esté, ¡a continuar! Y no importa la edad. Queridos jóvenes, no esperéis a amar cuando tengáis cuarenta o cincuenta años. El amor a Dios y al prójimo se debe realizar desde la infancia. Todos los presentes tenemos que amar a Dios y al prójimo.

10.- Os animo a dar buen ejemplo y a vivir la fe con gozo, con alegría, sin tantos prejuicios y sin tantos miedos. No debemos tener miedo a la sociedad. No la tuvieron los primeros apóstoles y los discípulos. La época imperial romana no fue mejor ni peor que nuestra sociedad. ¡Adelante, pues! Revisemos cómo caminamos y cómo debemos proseguir.

Mi felicitación a los sacerdotes. Hoy nos acompaña también D. Andrés Merino, que fue antes párroco vuestro. Mi felicitación a los párrocos por el trabajo que han hecho, caminando con vosotros, porque estáis construyendo una hermosa comunidad.

¡Os felicito! ¡Adelante! Siempre adelante, no os quedéis como estáis. Que así sea.

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«La acogida de la Cruz y el Icono ha sido un regalo de Dios»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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El Obispo se une a la jura de bandera que pone fin a la estancia de la Guardia Real en la provincia

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El obispo de Huelva, Santiago Gómez, se ha unido al acto de jura de bandera de la Guardia Real desarrollado esta mañana de sábado en las carpas de la Avenida de Andalucía y en el que han participado también otras autoridades locales y provinciales. La jura de bandera ha sido el broche final de la visita de la Guardia Real a la provincia onubense con motivo de la realización del ejercicio Huelva 2021.

El pasado martes, 26 de octubre, D. Santiago Gómez, recibía en el Obispado al coronel jefe de la Guardia Real, Juan Manuel Salom, que estuvo acompañado por el comandante Hugo José O’Donnell, jefe de Relaciones Institucionales de la Guardia Real, en un encuentro en el que también estuvo el vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime Jesús Cano.

Asimismo, el jueves, 28 de octubre, el Escuadrón de la Guardia Real cubrió la distancia entre la Aldea de El Rocío y Almonte, en cuya parroquia Ntra. Sra. de la Asunción realizó una ofrenda a la Virgen del Rocío, concretamente, una mantilla de caballería que se utilizó durante la proclamación de S.M. el Rey D. Felipe VI. El acto fue presidido por el párroco y vicario episcopal del Condado, Francisco Miguel Valencia,

Por otro lado, ayer viernes, 29 de octubre, la Santa Iglesia Catedral acogió una Misa presidida por el Obispo, a la que asistió una representación de la Guardia Real, encabezada por el jefe del Cuarto Militar de la Casa de Su Majestad el Rey, teniente general Emilio Juan Gracia y el coronel jefe de la Guardia Real, Juan Manuel Salom, y que contó además con la presencia de autoridades civiles y militares de la provincia onubense. A su término, la Guardia Real hizo la ofrenda de un ros a la Virgen de la Cinta, Patrona de Huelva.

El acto de esta mañana en la Avenida de Andalucía pone así el punto final al despliegue de la Guardia Real a lo largo y ancho de la provincia desde el pasado martes, 26 de octubre, con el desarrollo de múltiples eventos. La Guardia Real es la unidad militar al servicio de la Jefatura del Estado que proporciona guardia militar, rinde honores y presta escolta solemne, tanto a Sus Majestades los Reyes como a los miembros de la familia real que se determinen, y a los jefes de Estado extranjeros cuando así se ordene, tal y como establece el Real Decreto 434 de 1988.

 

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Don Amadeo pronuncia el acción de gracias en la beatificación de cuatro operarios diocesanos en Tortosa

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Esta mañana se ha celebrado en la Catedral de Tortosa la ceremonia de beatificación de cuatro sacerdotes operarios diocesanos que entregaron su vida a causa de la fe. El Administrador Apostólico, Don Amadeo Rodríguez Magro, ha acudido representando a la Diócesis de Jaén ya que dos de ellos perdieron su vida en la provincia cuando desarrollaban su misión de formadores en el Seminario de Baeza.

Monseñor Rodríguez Magro ha sido el encargado de leer el acción de gracias después de la comunión en la beatificación que ha estado presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos.

 

Acción de gracias en la Beatificación de cuatro mártires Operarios Diocesanos en Tortosa

Eminentísimo Señor Cardenal, Marcello Semeraro, legado del Santo Padre Francisco en este acontecimiento de gracia y santidad que acabamos de celebrar; eminencias, excelencias reverendísimas, señor nuncio apostólico, hermanos en el episcopado; queridos sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas; familiares de los mártires y hermanos y hermanas en el Señor.

Con estas breves palabras de gratitud al Señor, recojo los sentimientos de los pastores de las diócesis en las que estos cuatro mártires dieron la vida por su fe y por su condición de sacerdotes. Dos de ellos (Aquilino Pastor y Manuel Galcerá) encontraron el martirio en lugares de Jaén, cercanos a Baeza, donde ejercían su ministerio como formadores en aquel seminario. Francisco Cástor Sojo y Millán Garde fueron martirizados en Ciudad Real y Cuenca respectivamente. Los cuatro encontraron la muerte tras un itinerario martirial y doloroso en sus últimos días, en el que manifestaron la evidencia que el martirio es la consecuencia de una vida santa y apostólica.

Los cuatro, miembros de la Hermandad de Operarios Diocesanos, dedicaban su vida a una misión esencial en la Iglesia, a la formación de los futuros sacerdotes, encomendada en muchos seminarios de España a la institución fundada por el Beato Manuel Domingo y Sol. Los cuatro mártires, hoy beatificados, procedían por origen, de lugares en los que la Hermandad tenía una presencia fecunda en vocaciones sacerdotales. Su recorrido ministerial, en unos más dilatado, y en alguno aún “nuevecito y flamante”, es también especialmente evocador para los que conocen la geografía por la que anduvieron estos sacerdotes servidores de la vocación sacerdotal y acompañantes del seguimiento de Jesucristo Buen Pastor, hasta dar la vida por sus ovejas. En esta geografía del ministerio de los formadores de sacerdotes, permítanme que evoque especialmente a Extremadura, no sólo por ser el lugar de nacimiento de dos de estos nuevos beatos; también por haber pasado prácticamente todos ellos por el Seminario de Plasencia, uno de los lugares emblemáticos de la Hermandad.

No quiero dejar de hacer mención del especial significado del Seminario de Baeza, en el que eran educadores dos de ellos. En él se recogía la herencia de San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia, Patrón del clero español y Maestro en la formación sacerdotal. En este seminario se le daba continuidad, de algún modo, a la Universidad que en aquella ciudad puso en marcha y en la que se educaron en ciencia, santidad y celo apostólico los discípulos de la Escuela Sacerdotal Avilista.

Por todo lo que dejaron de bien y servicio a lo largo de sus vidas y por su sangre derramada en su cruento martirio, semilla de tanto seguimiento de Cristo, le damos gracias a Dios Nuestro Señor. También le damos gracias a la Santa Madre Iglesia por el cuidado que está poniendo en que nunca se pierda la memoria martirial de la Iglesia en España.

 

+ Amadeo Rodríguez Magro
Administrador Apostólico Diócesis de Jaén

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DISCURSO EN LA APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO 2021-2022

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Señores profesores y alumnos del Instituto Superior de Ciencias Religiosas

Queridos amigos:

Comenzamos este nuevo curso académico después del difícil curso pasado, en el que hemos tenido que superar las vicisitudes que nos ha impuesto una pandemia que aún dura, a pesar de la mitigación de la misma gracias a las medidas sanitarias tomadas por las autoridades y la vacunación en aplicación que ha ido inmunizando a la población, al menos en gran medida. Para sacar adelante la labor académica, hemos tenido que ensayar y hacernos con los medios que hoy la tecnología pone a nuestro alcance y que, en cierta medida, han ayudado a superar las dificultades planteadas por la pandemia.

Gracias al auxilio de las clases por videoconferencia y la utilización del correo y mensajes electrónicos, combinados con la asistencia presencial al aulario en la medida que lo ha permitido la situación sanitaria, hemos podido llevar adelante la docencia y la dirección tutorial de los trabajos exigidos para la graduación que corresponde a cada curriculum académico. Cuando ahora comenzamos el nuevo curso, damos gracias a Dios, porque la situación sanitaria ha cambiado notablemente, aunque esto no significa que no pueda variar y empeorar de nuevo. Esperamos de la responsabilidad de profesores y alumnos que se tomen las precauciones que en cada momento vayan aconsejando las circunstancias sanitarias.

A pesar de las limitaciones impuestas por la situación sanitaria en el curso académico pasado, hemos llevado adelante no sólo la docencia y el trabajo tutorial que son requeridos en este Instituto Superior de Ciencias Religiosas, sino que hemos sabido mantener el espíritu de superación frente a la adversidad, lo cual ha supuesto un reto moral que hoy nos alegramos de haber superado. No hemos podido, sin embargo, llegar todo lo lejos que de ordinario nos proponemos lograr, en tiempos no perturbados por situaciones no previsibles como la creada por el virus que ha puesto en jaque a toda la humanidad. Así, no nos ha sido posible realizar cumplimentar la programación deseada de la Extensión Cultural, que hemos venido desarrollando en la colaboración con el Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario Conciliar de San Indalecio, ahora ha suspendido su actividad de modo transitorio. Sin embargo, gracias a la colaboración de la plataforma presencial telemática «Moodle», que la empresa «Ofinnet S.L.» de Oviedo ha puesto a nuestra disposición mediante convenio, hemos podido impartir los cursos de Declaración Eclesiástica de Capacitación Académica (DECA), para la necesaria y obligatoria habilitación del profesorado de Religión católica, conforme a la normativa vigente.

La experiencia nos ha permitido mejorar el tenor del convenio, a plena satisfacción para la empresa y para el Instituto Superior de Ciencias Religiosa, cuyo promotor es el Obispado de Almería. El nuevo convenio fue firmado el 24 de mayo de 2021 y esperamos que a su amparo siga ofreciendo unos cursos, cuya edición interesa a tantos profesores que necesitan esta habilitación, que la Iglesia Católica exige normativamente para la impartición de la enseñanza de Religión católica. El alto número de alumnos que se matricularon en las cuatro ediciones del pasado curso 2020-2021 llegó a ser de 2952 matrículas curriculares.

Resaltaré que el crecimiento del alumnado de matriculación completa, conforme a los datos de la Secretaría general del Instituto llegó a ser de 28 alumnos el año pasado, y para el nuevo curso se han matriculado 35. Una cifra ciertamente estimable, lo que significa que ha tenido y sigue teniendo éxito el notable esfuerzo que venimos haciendo, por superar los obstáculos que la legislación pone a la enseñanza de la Religión en la escuela. Un esfuerzo que merece la pena, porque acaba dando su resultado. La Iglesia necesita profesores de Religión verdaderamente preparados para afrontar la docencia con los resultados deseados, los que exige la labor de instrucción que la materia requiere.

Ciertamente la enseñanza de la Religión no es asimilable a la catequesis, que tiene su lugar en la iglesia parroquial y en la escuela católica, con la particular colaboración de las familias cristianas.        Se trata de obtener una buena transmisión de la Religión católica en su cuadro dogmático o sistema de creencias basadas en la revelación divina, tal como ésta es comprendida en la fe y propuesta por la Iglesia para ser creída por quienes aceptan la fe cristiana que dimana de la predicación del Evangelio de Cristo. Se trata de exponer también el código de conducta que la Iglesia ha recibido de la predicación evangélica; y también las prácticas sacramentales que junto con las otras prácticas rituales configuran el cuerpo litúrgico de la de la fe católica, así como las expresiones culturales en las cuales se vierte y manifiesta la vida religiosa.  Todo lo cual exige asimismo la exposición de la historia de la Iglesia como comunidad de fe y su proyección sobre la ordenación de la sociedad y la cultura. Un programa amplio y que exige conocimientos y dedicación al estudio, que debe ser evaluado junto con los demás conocimientos de las ciencias y las humanidades.

Como puede verse, este programa se sostiene sobre el diálogo que la fe tiene en permanente dialéctica con la razón. Por esto mismo, cualquiera puede comprender que el cubrir los puestos del profesorado de Religión exige rigor y seriedad, sin hacer concesiones al tráfico de influencias y a la acepción de personas, que quienes tienen la responsabilidad de preparar y seleccionar el profesorado de Religión deben excluir de todo punto. Los responsables en la diócesis de procurar la formación y las condiciones en las cuales los profesores de Religión católica han de ejercer su labor, han de poner el mayor interés en lograrlo. Para que así sea y con resultados tangibles, el ISCR de Almería en colaboración con la Delegación para la Enseñanza católica ha de proponerse el mayor empeño en lograr un cuerpo de profesores verdaderamente capacitado y habilitado para la enseñanza.

Al mismo tiempo que se procura la preparación en conocimientos del profesorado de Religión católica, se ha de poner también gran interés en que la vida cristiana de los profesores respalde el cometido que se les encomienda. De hecho, la Iglesia incluye en la selección de los profesores que presenta a las autoridades encargadas de la Educación que estos candidatos cuenten con una vida acorde con la profesión y práctica de la fe cristiana. Corresponde a la competencia de las autoridades eclesiásticas la presentación de candidatos idóneos por su preparación académica y una coherente vida cristiana, precisamente para que los que son presentados no estén en contradicción con aquello que van a enseñar, para lo que se supone que están preparados. Que sea así, es algo que es preciso considerar como exigencia ética de quien se propone transmitir unos conocimientos de la Religión cristiana como realidad viva que tiene su propio estatuto social, amparado por el derecho a la libertad religiosa.

Nuestro marco de actuación está dado en la normativa sobre los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas emanada por el Congregación para la Educación Católica, y que tiene un referente de actualidad en la Constitución Apostólica Veritatis Gaudium del Papa Francisco, de 1 de enero de 2018, por cuanto estos institutos superiores requieren el patrocinio y control de una Facultad de Teología. La impartición de Ciencias Religiosas tiene un estatuto de grado universitario y sus tres ciclos (Grado, Máster y Doctorado) son los que exigen los curricula propios de la naturaleza universitaria, que abre el camino a la investigación científica y a la docencia. Nuestro Instituto cuenta con el patrocinio de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, que tiene en ella la garantía de sus enseñanzas, de la cual formamos parte en la medida que nos toca, y cuya tutela agradecemos como verdadera Alma Mater.

Queda inaugurado el curso académico 2021-2022 en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería.

Almería, a 21 de octubre de 2021

+ Adolfo González Montes

Obispo de Almería

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El Vaticano prorroga las indulgencias por la conmemoración de los fieles difuntos

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La Penitenciaría Apostólica del Vaticano publicó el pasado 28 de octubre el decreto que establece la posibilidad de ganar indulgencias plenarias con ocasión de la conmemoración de todos los fieles difuntos durante todo el mes de noviembre.

El texto afirma que la decisión se ha tomado tras haber escuchado las diversas súplicas recibidas recientemente de varios obispos, debido al estado de pandemia que continúa.

La Penitenciaría Apostólica, por tanto, «confirma y prorroga para todo el mes de noviembre de 2021 todos los beneficios espirituales ya concedidos el 22 de octubre de 2020».

Cardenal Piacenza: una devoción muy sentida

El presente Decreto, al igual que el emitido el año pasado, en plena pandemia, pretende responder a la necesidad «de evitar las reuniones, causa potencial de la propagación de la covid-19, que aún afecta en mayor o menor medida a la población mundial».

En una entrevista concedida a Vatican News el pasado 23 de octubre, el cardenal Penitenciario Mayor, Mauro Piacenza, explicó que «la costumbre codificada es la de una indulgencia plenaria en todos los días del Octavario, del 1 al 8 de noviembre, para todos aquellos que visiten los cementerios rezando por los difuntos, y el 2 de noviembre, concretamente, la visita a una iglesia u oratorio rezando el Pater y el Credo. Esta es el estándar».

El cardenal Piacenza continuó diciendo que se trata de una forma de devoción muy sentida, que se expresa participando en la misa y visitando los cementerios, y por ello, para que la gente pueda diluir sus visitas sin crear una multitud, «se ha decidido diluir en el tiempo la posibilidad de utilizar las indulgencias y así durante todo el mes de noviembre se podrá adquirir lo previsto para los primeros 8 días de noviembre».

Revivir la fe en la vida eterna

En cuanto a la relación entre la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los difuntos, el Penitenciario Mayor recordó que: «Estamos llamados en estos días a reavivar nuestra certeza en la gloria y la bienaventuranza eternas» y recomendó pedir «humildemente y con confianza perdón por los que nos han dejado, por sus pequeñas o grandes faltas, ellos que sin embargo ya están salvados en el amor de Dios, y renovemos nuestro compromiso de fe».

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Las colectas del 7 de noviembre se destinarán a la Iglesia Diocesana

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La Iglesia Católica se dirige un año más a los fieles para renovar el sentimiento de pertenencia a esa porción más cercana, más local: la Iglesia Diocesana. Y lo hace con un lema sugerente: ‘Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo’.

Este año se celebra la jornada el domingo 7 de noviembre. Ese día, las colectas que se hagan en todos los templos de la Archidiócesis tendrán este destino, colaborar en el sostenimiento de la Archidiócesis, con la conciencia clara de que no vivimos la fe en solitario. Formamos parte de una comunidad, que se visibiliza de forma clara en las parroquias, proyectos y servicios diocesanos.

“Somos una familia dentro de una gran familia”. De esta forma se nos sitúa en la clave diocesana a la que la Iglesia dedica esta jornada. Hablamos del templo al que acudimos para los momentos claves de nuestra vida, de la comunidad que sale a nuestro encuentro en caso de necesidad, la que acompaña, ampara y nos acerca al misterio de nuestra fe. Hablamos de “nuestra casa”.

Desde hace años, la Archidiócesis comunica los balances económicos de la Iglesia Diocesana, con una detallada información contable que muestra de dónde sale el dinero y en qué se invierte. Esta transparencia es una garantía más del uso que la Iglesia hace con el dinero que obtiene en colectas como la del 7 de noviembre.

 

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Octubre misionero en la Parroquia de Monserrat

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En el mes misionero de octubre que ahora acaba y con motivo de la Jornada Mundial para la Evangelización de los Pueblos (Domund) visitó la parroquia de Ntra. Sra. de Montserrat en la ciudad de Almería Mons. Cyprien Mbuka, obispo emérito desde marzo de 2021 de la diócesis de Boma (República Democrática del Congo).

El Obispo africano conoce nuestra diócesis almeriense, a través de la misionera seglar almeriense María Dolores Zamora Cánovas (Carboneras, 1958) que trabaja en la diócesis congoleña situada en la Provincia Eclesiástica de Kinshasa donde se atiende espiritualmente a más de novecientos mil católicos entre una población que supera el millón y medio de habitantes que suponen un 59,4% de la población.

A la llegada a la parroquia de Ntra. Sra. de Montserrat fue recibido por el párroco, Manuel Pozo Oller, el diácono permanente, Joaquín Espino Parra, y una representación de la Escuela de Catequistas junto a un grupo de niños que este año recibirán la primera comunión.

En la Misa se utilizó como guía litúrgico el guion elaborado por las Obras Misionales Pontificias, se realizó el envío de los asistentes parroquiales y se hizo entrega a los padres de los niños en iniciación cristiana de la luz y la Palabra de Dios.

El Sr. Obispo, en unas breves palabras, invitó a la comunidad a vivir con intensidad la comunión con todas las comunidades cristianas del mundo entero al tiempo que pidió a los presentes ofrecieran oraciones para que el envío misionero de Jesucristo llegue al mundo entero.

Antes de la distribución de la eucaristía los niños presentes, que superaban en mucho el centenar, se acercaron al Obispo para pedir su bendición. Momento de gran intensidad y emoción fue al finalizar la celebración cuando muchos fieles se acercaron al Obispo para compartir con él e interesarse por su diócesis al tiempo que pedían su bendición.

Después del encuentro sosegado con los fieles presentes el Obispo administró el sacramento del bautismo a un niño acogido en la casa de infancia al cuidado de las RR. de la Inmaculada Niña (Divina Infantita) con gran participación de adolescentes y jóvenes.

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Recobró la vista y lo seguía por el camino

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Lecturas bíblicas: Jr 31,7-9; Sal 125, 1-6 (R/. «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres»); Hb 5,1-6; Aleluya: 2Tm 1,10 («Nuestro Salvador, Cristo Jesús destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio»); Mc 10,46-52.

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos en el domingo trigésimo del tiempo ordinario y, como todos los años en el penúltimo domingo de octubre, celebramos el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), una jornada para recordar que la misión constituye la razón de ser de la Iglesia, que Dios ha querido sea sacramento de salvación para el mundo, constituida en testigo de la redención, acontecida en la muerte y resurrección de Cristo, y enviada para anunciar el Evangelio o Buena Noticia de salvación. La Iglesia es portadora de un mandato universal de Cristo a los apóstoles: «Id y haced discípulos de todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu San y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he enseñado» (Mt 28,20).    El Vaticano II declara que, por su misma constitución, la Iglesia como portadora de este anuncio con destino universal, es católica y, «obedeciendo el mandato de su Fundador, se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres». Fue así desde el principio, por eso continúa el concilio: «En efecto, los mismos Apóstoles, en quienes está fundada la Iglesia, siguiendo las huellas de Cristo, “predicaron la palabra de la verdad y engendraron las Iglesias” (S. Agustín). Es deber de sus sucesores perpetuar esta obra para que la palabra de Dios se difunda y glorifique (2Ts 3,12) y se anuncie e instaure el Reino de Dios en toda la tierra»[1].

La misión es, por esto mismo, irrenunciable y constituye la razón profunda de la misión de la Iglesia en el mundo, a fin de que se cumpla el designio de Dios, «que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1Tm 2,4). El Plan de pastoral vigente en la diócesis nos propone «ser Iglesia en conversión misionera», y tiene una particular orientación evangelizadora, centrado en dar a los objetivos generales y específicos de la Iglesia diocesana en estos años una orientación particularmente misionera, siguiendo las pautas del magisterio de la Iglesia: del Papa Francisco y de los obispos, que nos invitan a ser coherentes con la fe que profesamos y testigos de Cristo en el mundo. La misión no está sólo en la frontera de tierras de misión, sino que es tarea personal de cada bautizado, de las comunidades parroquiales y educativas. Todos estamos comprometidos con la misión[2].

El lema que se nos propone para este año, al celebrar la nonagésima quinta jornada o domingo mundial de las misiones es el de «Cuenta lo que has visto y oído», basado en el evangelio de este domingo y explicado y comentado por el mensaje del Santo Padre Francisco para esta importante jornada de la Iglesia. También es importante tener presente que la Iglesia en España viene renovando sus planes pastorales proponiendo a los católicos una toma de conciencia del sentido misionero y evangelizador de la vida cristiana, que pasa por el testimonio de Cristo en la sociedad de hoy; y orientando sus acciones pastorales con espíritu misionero, en fidelidad al mandato de Cristo.

En el evangelio de este domingo veamos a Jesús como hace de las curaciones que lleva a cabo en cojos y paralíticos y en ciegos incluso de nacimiento un signo de salvación que nos remite a su misión como enviado del Padre para devolver al mundo la salud perdida por el pecado. Jesús está movido a compasión por el estado de los enfermos que cura, y en sus sentimientos de compasión se revela la misericordia de Dios que perdona el pecado de los hombres devolviendo la salud a los enfermos por la palabra de su Hijo. De esta manera Jesús aparece como el enviado de Dios en los tiempos últimos, es decir, en los tiempos escatológicos o finales, cuando Dios mismo lleve a plenitud el mundo marcado por el pecado venciendo la enfermedad y la muerte. Una transformación anunciada en las curaciones de Jesús.

No se trata en la curación de una acción mágica, sino del poder recreador de la palabra de Dios operativa en la palabra de Jesús, verdadera Palabra encarnada de Dios. Esta palabra obra como respuesta a la fe de los enfermos que acuden a Cristo con la confianza puesta en el poder de la palabra divina. La súplica humilde del ciego Bartimeo, que pedía limosna sentado al borde del camino de Jericó a Jerusalén, es verdadera confesión de fe en Jesús por la que el ciego invoca la vista que espera recibir de Jesús al que confiesa como Hijo de David, que es tanto como profesar fe en la misión mesiánica de Jesús, reconociendo en él al Mesías. La alegría de Bartimeo de haber sido llamado por Jesús le pone en pie de un salto y una vez su fe es respondida por la palabra de sanación de Jesús, le sigue por el camino, se incorpora al seguimiento de Jesús. La fe le ha llevado a la experiencia de la salvación recobrando la vista, y esta experiencia de salvación mueve al ciego a incorporarse al camino (Mc 10,52).

La fe movió asimismo a los israelitas que retornaban gozosos a la patria perdida por la cautividad a esperar la salvación que les liberaría de la cautividad babilónica, a la que la desobediencia a la palabra de Dios les había conducido. El fragmento que hemos escuchado del profeta Jeremías nos habla de cómo esta fe se mantuvo en el “resto” de Israel, el núcleo creyente que espera en su debilidad, sometidos los israelitas al poder de Babilonia, en el retorno que profetiza Jeremías: cuando este resto creyente se transforme en el centro de las naciones y sean castigados por el Juez supremo de los pueblos los que sometieron a Israel. Un retorno contemplado como un nuevo éxodo, como repetición de la gesta que dio origen a la liberación de los hebreos por Moisés, que fueron conducidos por la mano de Dios de la esclavitud de Egipto a la libertad, abriendo el camino hacia la tierra prometida[3]. Un nuevo éxodo de una comunidad de fe que retorna del “norte”, de los “confines del mundo” (Jr 31,8) de los límites del país con Asiria, donde habían estado cautivos y de donde vuelven gozos, transformándose a su paso la naturaleza, acontecimiento milagroso de recreación del desierto, del cual manan torrentes de agua. Los expertos ven en los prodigios del primer éxodo, cuando Moisés sacó agua de la roca (Éx 17,1-7; Nm 20,1-3) en trasunto de la descripción del retorno de los desterrados en la visión profética de Jeremías; y entre los que retornan «hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una grana multitud retorna» (31,8). Se fusionan debilidad y cuidado por el pastor de las ovejas, que a todas socorre y guarda, en oposición bien marcada frente a los malos pastores (cf. Jr 23,1s; cf. Ez 34,11-16→Jn 10,11-14): Dios se comporta como padre amoroso del resto de Israel, de los débiles y pobres y sólo él es el pastor del rebaño, junto al cual las ovejas estarán seguras. Se cumple así la imagen del retorno que canta el salmista: «al ir, iban llorando, / llevando la semilla, / al volver vuelven cantando, / trayendo sus gavillas» (Sal 126,6).  Hemos contestado a esta primera lectura recitando el salmo responsorial, que se recapitula todo el versículo del estribillo: «El Señor «ha estado grande con nosotros / y estamos alegres» (126,3).

El contenido profético de cuanto Jeremías y los profetas de Israel anuncian se hace realidad definitiva con la irrupción del reino de Dios en Jesucristo, en el gozo y la alegría de los sanados por su palabra poderosa. Dios está en medio de su pueblo: él viene y nos salvará. Nos ha salvado mediante la entrega de su propio Hijo a la muerte por nosotros. El autor de la carta a los Hebreos presenta a Jesús participando en debilidades de los hombres, a los que ha venido a salvar como sumo sacerdote que, «tomado de entre los hombres, está capacitado para «comprender a ignorantes y extraviados, porque también él está envuelto en flaqueza» (Hb 5,2). Jesús ejerce el sumo sacerdocio ofreciendo por el perdón de los pecados el sacrificio de su propia entrega para rescatar a los pecadores. Él tiene el sumo ministerio de la reconciliación (cf. 2Cor 5,18-21), no por haberlo recibido por herencia, como sucedía en la antigua alianza, ni tampoco por haberse arrogado su ejercicio de sumo sacerdote, sino en razón de aquel que le constituyó sumo sacerdote según el orden de Melquisedec (Hb 5,6). La carta a los Hebreos alude así a la ofrenda de pan y vino que el rey y sacerdote del Dios Altísimo Melquisedec, hizo a Abrahán cuando volvía de combatir a sus enemigos (cf. Gn 14,18-ss).  Este misterioso personaje sagrado aparece ante el autor de la carta como la figura del sumo sacerdocio que ejercería el propio Mesías Jesús, mediante la ofrenda de sí mismo, que él quiso adelantar en la entrega del pan y del vino en sus discípulos en la última Cena.

La Eucaristía se convierte así en el gran sacramento del ministerio sacerdotal de Jesucristo, que sigue haciéndose presente mediante el ministerio que el sacerdote ejerce en la persona del mismo Jesucristo, que la Iglesia celebra para que la acción redentora del Señor llegue a todos los que se incorporan su Iglesia acogiendo el anuncio misionero del Evangelio.

S.A.I. Catedral de la Encarnación

24 de octubre de 2021

+ Adolfo González Montes, Obispo de Almería

Ilustración. Duccio di Buonisegna. Curación del ciego Bartimeo en el camino de Jericó. Retablo La Maestà (1308-1311). Catedral de Siena.

[1] Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia Lumen gentium, n. 1; cf. San Agustín, Enarr.in Ps. 44,23: PL 36,508; BAC 246 ed. bilingüe Obras completas XX (2º) (Madrid 22018, rev.) 254.

[2] Mons. A. González Montes, Ser Iglesia en conversión misionera. Plan pastoral para el cuatrienio 2019-2023 (Almería 2019) 19-21.

[3] G. P. Couturier, CSC, «Jeremías», en R. E. Brown-J.A.Fitzmyer-R. E. Murphy (eds.), Nuevo Comentario bíblico San Jerónimo. Antiguo Testamento (Estella, Navarra 2005), n.18:84.

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