Inicio Blog Página 4514

Primera reunión sinodal en la parroquia de la natividad de Nuestra Señora de Villanueva de la Reina

0

El pasado sábado tuvo lugar la primera reunión del mes de octubre en nuestra parroquia, de Villanueva de la Reina. Comenzamos, juntos, rezando el Padre Nuestro.

Tras breve explicación del significado de la sinodalidad y lo que va a  acontecer durante el Sínodo 2021-2023, comenzamos reflexionando cómo debemos ser verdaderos misioneros en una sociedad donde nuestra credibilidad como cristianos, muchas veces se ve mermada por la pérdida de confianza, pero a la vez tenemos que caminar juntos para ser verdaderos evangelizadores.

En la reunión hubo una representación de los grupos parroquiales, cofradías, catequistas y feligreses de la comunidad parroquial.

La sesión, tras el miedo del primer momento por la incertidumbre de no saber comunicar el sentido de dicha reunión, transcurrió de forma amena y distendida, escuchándonos los unos a los otros y caminando unidos como comunidad.

Terminamos con la oración al Espíritu Santo, al que invocamos para que las próximas reuniones, nos bendiga e ilumine como en ésta.

Jesús Beltrán
Diácono permanente

Ver este artículo en la web de la diócesis

Ángel Nuño: «La formación es una herramienta fundamental para la sinodalidad»

0

Ángel Nuño acaba de sacar adelante su segunda tesis doctoral, en este caso en Filosofía. Este seglar, padre de familia, es profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis desde hace más de diez años. «Me siento muy afortunado y agradezco mucho al Señor poder colaborar con esta misión de la Iglesia en nuestra diócesis», afirma. Se encuentra vinculado desde niño a la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza y San Eugenio de Mazenod, en Ciudad Jardín, donde trabajan los Oblatos de María Inmaculada, a quienes se siente muy unido. Sobre su carims escribió su tesis doctoral en Teología.

Su tesis doctoral en Filosofía lleva por título «Camus en Kieslowski: el vitalismo como justificación de la vida. Una biodicea de la honestidad y la solidaridad». ¿Cómo explicaría su contenido a alguien que no entienda de filosofía?
Cuando estudiaba en Roma, en la Gregoriana, un compañero y amigo cursaba una asignatura sobre Fe y Cine. Una de las tareas que le encomendó su profesor fue la de visionar algunas películas del director de cine polaco K. Kieslowski. Me pidió que las viera con él para poder luego comentarlas. Poco a poco fui profundizando en la obra cinematográfica  de este genio polaco. Descubrí que en varias ocasiones había afirmado que el pensador que más había influido en su obra era Albert Camus. La tesis parte una pregunta: ¿podemos encontrar en el cine de Kieslowski la impronta de la obra del Nobel francés? La hipótesis a partir de la cual inicié el trabajo fue la afirmación de Kieslowski a la que me he referido. Y la respuesta a la cuestión es que existe en la obra de ambos autores una evidente afirmación y defensa de la vida y  una búsqueda constante del sentido de la misma, a pesar del dolor y del sufrimiento. 

¿Cuál ha sido el más valioso hallazgo de esta investigación para usted?
Por una parte, descubrir cuán profundo es el nexo entre el cine, la literatura y la filosofía, en lo que podríamos llamar la vía narrativa de la filosofía. Por otra parte, la búsqueda de sentido que late con fuerza en la obra de estos dos grandes genios. En cierta ocasión preguntaron a Kieslowski cómo compaginar el pesimismo existencialista de Camus con la esperanza cristiana  que respiraba su obra. Kielowski respondió que los personajes de Camus son seres atormentados, infelices, golpeados por las vicisitudes de la vida. Y, sin embargo, capaces de atisbar, de algún modo, la luz. Son seres capaces de esperanza. Lo que dijo de los personajes de Camus puede aplicarse a los personajes del propio Kieslowski. Y, por qué no, también cada uno de nosotros. 

Honestidad, solidaridad… ¿están en horas bajas en la sociedad actual? ¿Por qué es importante reflexionar sobre ellas?
Esa capacidad de atisbar la luz, esa capacidad de esperanza de la que hemos hablado antes, se plasma en los personajes de Camus en su defensa de la vida a partir de los principios de la honestidad  y la solidaridad. Puede apreciarse, de un modo especial en el protagonista de La peste, el Dr. Rieux. También en Kieslowski puede percibirse un anhelo de integridad, honestidad y solidaridad. En definitiva, un buen antídoto frente al individualismo, el egoísmo y todos los males actuales que amenazan al ser humano y que procuran la fragmentación de la persona y la sociedad. 

Laico y doctor en Teología y Filosofía. ¿Cómo invitaría a otros cristianos a formarse «para dar razones de su esperanza»?
Recuerdo mi primer día en la universidad como uno de los más emocionantes de mi vida. Humildemente, he de decir que me apasiona el estudio. Descubro cuán honda es mi ignorancia y encuentro en ello toda la motivación para seguir estudiando. Doy gracias a Dios por todo lo que he recibido. La pasión que percibí en mis profesores y compañeros despertó en mí una pasión que no ha dejado de acompañarme. También encuentro un gran estímulo en mis alumnos. Ojalá sepa yo, cuando doy clase, transmitir esta misma pasión. 

La formación ¿es una herramienta útil para la sinodalidad a la que nos llama el Papa? ¿Cómo ayuda a configurar una Iglesia más participativa y corresponsable?
Sin duda alguna, se trata de una herramienta fundamental. Y cada uno está llamado a aportar lo que esté en su mano. Iglesia somos todos en Cristo. Y todos estamos llamados a participar del carácter sinodal de la Iglesia, como dimensión constitutiva de la misma. No hacerlo, no participar, es desentenderse. Creer que no tiene uno nada que aportar, equivocarse. La Iglesia nos llama a todos a seguir esta senda y seguirla es motivo de gozo y alegría.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Cáritas Málaga inaugura un proyecto pionero de viviendas sociales

0

Ante la Jornada Mundial de los Pobres, la Iglesia de Málaga, por medio de Cáritas Diocesana, pone en marcha un programa de viviendas de integración social (VIS) de carácter temporal que pretende ofrecer una respuesta a personas y familias en exclusión o riesgo de exclusión social y residencial que por diferentes causas no pueden acceder al derecho a una vivienda.

Tras muchos años de experiencia en el trabajo directo con familias en situación de vulnerabilidad y exclusión social, Cáritas constata que la vivienda, aun siendo un derecho humano transversal, fundamental y necesario para preservar la dignidad de todas las personas, no siempre se garantiza.  

Cáritas viene acompañando las realidades de exclusión residencial a través de la mediación, el asesoramiento jurídico y el acompañamiento. Las Cáritas parroquiales vienen siendo testigos de las grandes dificultades que atraviesan las familias a las que acompañan y cómo un derecho básico como el de la vivienda es vulnerado de manera sistemática.  Los datos recabados en las últimas memorias constatan esta realidad. En el último informe anual, el problema de la vivienda (falta de vivienda, viviendas en mal estado…) alcanzaba al 62% de las personas acompañadas, el 13,5% de las ayudas fueron dirigidas a este fin y un 21,8% al pago de suministros en el hogar.  

Ante esta realidad, el director de Cáritas Diocesana, Francisco José Sánchez, apunta que «este proyecto es un testimonio más de la Iglesia malacitana para los hermanos más necesitados, pero nunca palia todas las necesidades, ni mucho menos sustituye a las políticas públicas que deben garantizar el derecho a la vivienda. Se necesitan viviendas públicas, hogares donde las personas puedan vivir dignamente. La vivienda es actualmente un eje nuclear en el ámbito de la pobreza y la exclusión. Cáritas viene reclamando constantemente la necesidad de voluntad política para garantizar el derecho a la vivienda, la necesidad de un pacto por la vivienda, así como el desmantelamiento de espacios en gran exclusión social de nuestra ciudad, gravemente afectados en este derecho, como son Los Asperones». 

La diócesis de Málaga se ha mostrado sensible ante la dificultad de acceso a la vivienda que sufren muchas familias malagueñas en los últimos años con varios proyectos y centros para personas sin hogar, ya que esta situación supone un gran obstáculo en su proyecto vital individual y comunitario. «Con este gesto, que nace en el marco de la V Jornada Mundial de los Pobres, Cáritas Diocesana quiere no solo poner el foco en este problema, sino también asumir de forma comprometida una acción significativa, que además de ofrecer a estas personas un lugar digno donde vivir, les brinde el acompañamiento y el apoyo necesarios en su proceso de inserción social», explica Antonio Collado, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Málaga.  

Esta obra es posible gracias a la asociación benéfica “Casa del Niño Jesús”, que después de muchos años de un generoso y admirado servicio a los niños más necesitados en nuestra provincia donó el inmueble a Cáritas, que ha decidido seguir prestando un servicio a los más vulnerables con este proyecto. 

La vivienda como medio de inserción 

Esta es una experiencia novedosa en el ámbito de la vivienda en la ciudad de Málaga, ya que ofrece una vivienda autónoma como medio para la inserción.  Situado en el centro histórico de la ciudad de Málaga, el edificio consta de cinco plantas habitables, ascensor, dos patios interiores y escaleras comunes, y tiene capacidad para acoger a 19 familias que de manera transitoria podrán hacer uso de ellas hasta que puedan acceder a una vivienda normalizada a través de sus propios medios y programas públicos de vivienda.               

El régimen de tenencia de las viviendas es de alquiler social y se ha formalizado mediante la firma de un contrato social normalizado y adaptado a cada situación económica, lo que supone un gran paso para las familias, que pueden así empadronarse y acceder a las prestaciones públicas de los Servicios Sociales correspondientes.  

Este recurso cuenta con el apoyo de un amplio equipo humano, técnico y voluntario, integrado en el Área de Acción Social de Cáritas Diocesana, que se encarga de atender las necesidades de las familias y velar por el cuidado de las instalaciones.  

Para la valoración de las solicitudes se han mantenido los criterios habituales de actuación de Cáritas, procurando alcanzar a aquellas personas y familias que se encontrasen en las situaciones más difíciles detectadas al ser atendidas por la comunidad cristiana en la diócesis. 

Bendición de las viviendas 

Las viviendas, que actualmente se encuentran ocupadas en su totalidad, serán bendecidas el próximo sábado 13 de noviembre por el Sr. Obispo, Jesús Catalá a las 12 horas.   

Ver este artículo en la web de la diócesis

Manos Unidas Málaga invita esta semana a encender la llama que mueve el mundo

0

La Delegación de Manos Unidas en Málaga se suma a la campaña nacional con la que invita a iluminar la vida de millones de personas en los países del Sur con la campaña “24 horas que mueven el mundo”.

Bajo el lema “Enciende tu compromiso», la semana del 8 al 13 de noviembre, tiene lugar la IX edición de esta iniciativa de sensibilización, que se desarrollará con un objetivo claro: crear un halo de luz virtual que ilumine el mundo para acabar, juntos, con las “partes ensombrecidas” causadas por el hambre, las desigualdades y las injusticias que siguen existiendo.

En qué consiste

Cualquier persona puede sumarse a la IX edición de las “24 horas” de Manos Unidas con su foto para “Enciende la Llama”.

Se trata de subir una foto con una vela encendido, a partir del 8 de noviembre, a la web http://www.manosunidas.org/24horas

Podrá subir tantas fotos como desee y dejar un mensaje de apoyo a la acción y a su significado (máximo 200 caracteres).

Las fotos se harán visibles en un mapamundi y en una galería, en esa misma página web, localizadas y clasificadas por país de envío, a partir del 13 de noviembre a las 20 horas.

Estas fotos se convierten «en un símbolo de la esperanza en un mundo mejor. Cientos de luces que, juntas, llevarán la luz de la solidaridad, de forma virtual, a aquellas zonas del mundo que no solo padecen la pandemia del coronavirus, sino tremendas situaciones de pobreza, hambre, conflictos armados, desplazamientos forzados… Y la llevarán, como ya ocurrió en ediciones anteriores, no solo de Norte a Sur, sino de Sur a Norte, entre países de los cinco continentes, en una ola que “contagiará” unión, compromiso, solidaridad y la esperanza en un mundo mejor», explican desde Manos Unidas.

«En la delegación de Málaga, desde la primera edición hemos apostado por el mundo del deporte, y gracias al Área de Deportes del Ayuntamiento de Málaga, la Diputación provincial y los centros deportivos, club de golf, etc, conseguimos llegar a un gran número de malagueños que se solidarizan con los más necesitados. Además, las parroquias de toda España participan con la lectura del manifiesto y encienden la llama al final de las eucaristías», afirma Ana Tórrala, presidenta de Manos Unidas Málaga. 

Centros deportivos que se suman

Manos Unidas va a distribuir, como en ediciones anteriores, camisetas para los monitores, pegatinas para los asistentes, globos para ambientar el entorno y velas para  encender en las clases colectivas o individuales. La oenegé propondrá a los entrenadores la lectura de un mensaje previo a las fotos grupales o individuales, con la preservación de todas las normas Covid y subir las instantáneas a continuación a las redes sociales.  

Los gimnasios y centros en los que van a estar las «24 horas para iluminar el mundo» son: Pabellón Deportivo de la Universidad de Málaga, Áccura Málaga Centro Wellness, Centro Wellness O2, Centro acuático Inacua, Centro de raqueta Inacua, Go-fit Huelin, Go-fit Segalerva, Forus Trinidad, Forus El Torcal, Forus Conde Guadalhorce, Vallsport El Cónsul, Vallsport Churriana, Vallsport Ciudad jardín, Vallsport Teatinos, Real Club Mediterráneo, Club de golf Guadalhorce, Club de tenis-pádel Málaga, Pabellón deportivo Ciudad Jardín

Ver este artículo en la web de la diócesis

Círculo de Silencio, este miércoles, con la Jornada Mundial de los Pobres

0

Este miércoles día 10, la Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga convoca a un nuevo círculo de silencio, a las 20.00 h. en la Plaza de la Constitución.

Los participantes están llamados a llevar carteles, hechos de folios o cartulinas, con su mensaje con ocasión de la Jornada Mundial de los Pobres.

Este encuentro persigue hacer visible en la plaza pública la realidad de los migrantes y refugiados desde un silencio contemplativo y reflexivo. Se desarrolla respetando escrupulosamente las medidas sanitarias establecidas por las autoridades andaluzas.

El círculo de silencio se celebra también ese día en Álora (a las 18.30 horas); en Churriana (a las 19.45 horas y en Alhaurín de la Torre.

[embedded content]

José Luis Fernández Orta afirma que «nuestro silencio es el de las personas que han visto ahogados sus gritos (por desgracia su ahogo, en la mayoría de las ocasiones no es simbólico). Es el lamento ante el dolor de quienes sufren el hambre, la persecución política, cultural o religiosa. Es una llamada a mejorar las condiciones laborales en los países de origen para que quien quiera no tenga que emigrar y reclamar que entre todos debemos buscar una solución en el origen del problema. Es una denuncia de quienes se lucran con la miseria de los más pobres. Es un intento de cambiar legislaciones que hieren y laceran los derechos más fundamentales de las personas. Es una repulsa ante las actuaciones de gobiernos que permanecen impasibles ante las llamadas de los necesitados y ponen trabas físicas, judiciales, policiales y armadas a sus demandas, cuando levantan muros y vallas imposibles de atravesar y que se han convertido más en una trampa mortal que en un obstáculo».

Ver este artículo en la web de la diócesis

«Seguimos creciendo en esta gran familia que somos contigo»

0

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

enllamasfortes Ver este artículo en la web de la diócesis

«Con mucha ilusión, estrenamos Conversión, el musical sobre san Ignacio de Loyola»

0

NoticiaIglesia Noticia

Óscar Santos, autor del musical sobre san Ignacio

Publicado: 08/11/2021: 15

<!–

–>

Con motivo del Año Ignaciano, sale a la luz el musical Conversión, de manos de un malagueño, el cantautor Óscar Santos. El sábado 12 de noviembre se estrena, a las 20.00 horas, en La Caja Blanca de Málaga y este fin de semana nos habló de él Óscar, y la ilusión que sintió cuando recibió la llamada del encargo.

[embedded content]

Ver este artículo en la web de la diócesis

«Asumo este servicio con esperanza y con responsabilidad, queriendo seguir caminando juntos»

0
NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 08/11/2021: 3

<!–

–>

El sábado 6 de noviembre se celebró en la parroquia de El Salvador, en Málaga, el Encuentro Interparroquial, organizado por la Acción Católica General, en el que Cristina Vera daba el relevo en la presidencia de la ACG Málaga a Vicky Ramos. Así expresaban en COPE Málaga la ilusión con la que habían servido y estaban dispuestas a seguir sirviendo.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

enllamasfortes

Más noticias de: Iglesia Noticia

Ver este artículo en la web de la diócesis

«Comprender la vida de la Iglesia es comprender la vida del Señor»

0

En la mañana de hoy la Seo gaditana ha acogido la celebración por el Día de la Iglesia Diocesana, con un eucaristía presidida por Mons. Rafael Zornoza.

En su homilía, el obispo diocesano recordó que «la Iglesia es un misterio de fe que nos conoce. Sigue siendo santa a pesar de nuestros pecados, sigue ofreciendo al mundo la belleza de la fe. Pertenecemos a esta Iglesia, y con todas nuestras limitaciones dejamos el rastro de Cristo en el mundo».

«Comprender la vida de la Iglesia es comprender la vida del Señor, -continuaba Mons. Zornoza- Ella recibe la luz del sol y la proyecta sobre nosotros. Hoy nos pide la Iglesia en España que ahondemos en esta pertenencia, y para eso necesitamos entregarnos como la viuda del evangelio de hoy, y ser generosos con una entrega mayor, de corazón, efectiva y afectiva».

Carta de Mons. Rafael Zornoza por el Día de la Iglesia Diocesana

Queridos amigos:

El Día de la Iglesia Diocesana se celebra con el lema “Somos los que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo”. De este modo, profundizamos en el ser y la misión de la Iglesia, y por tanto de todos los bautizados. Como dice el Concilio Vaticano II, “la Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza”, y a través de ella quiere Dios “llamar a los hombres a la participación de su vida no sólo en particular, excluido cualquier género de conexión mutua, sino constituirlos en pueblo, en el que sus hijos que estaban dispersos se congreguen en unidad (Cf. Jn, 11,52). “(AG, 2).

La evangelización pertenece al ser de la Iglesia, que es misionera o no es: “de hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo”. (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, 2017). Esta misión la lleva a cabo el Pueblo de Dios, pues la misión de evangelizar pertenece a todos los bautizados: laicos, sacerdotes, y consagrados, somos “corresponsables” y protagonistas de la misión; somos fraternidad en misión, llamada a congregar en la unidad, en Cristo, a todo el género humano.

Impulsemos, pues, la corresponsabilidad en los diversos niveles de nuestra Iglesia diocesana. Nuestra diócesis tiene afortunadamente mucha vitalidad eclesial, hay abundante participación en la vida de las parroquias, muchos fieles laicos activos, asociaciones, cofradías, seminarios donde se forma un buen grupo de aspirantes al sacerdocio; se acoge a los pobres, a los emigrantes, a los sin techo, se atiende a los reclusos, a las mujeres en exclusión… es una diócesis misionera. Sacerdotes, consagrados y laicos son corresponsables.

Hemos de preguntarnos: ¿Cómo puedo ayudar a ser Iglesia, fraternidad en misión? Tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración son los primeros caminos. Cuando miramos nuestra Iglesia Diocesana, nuestras parroquias y comunidades, vemos con afecto el bien que nos hacen. Colaboremos para seguir viviendo la experiencia cristiana, que crezca nuestra fe, y que mantengamos vivo el mandato misionero de Jesús: “Id al mundo entero”.

Vivir la misión en estos tiempos complejos y difíciles nos exige mayor unión y colaboración entre nosotros, caridad fraterna y solidaridad apostólica. Seamos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento. Que no falte tu ayuda para cultivar la caridad con los demás, viviendo con coherencia evangélica, en un ambiente de amor, de amistad, de confraternidad, de comunicación. Juntos vivimos la Iglesia diocesana, que es comunidad, parroquias vivas, comprometidas, apasionadas por Jesucristo y entregadas a los demás.

Esta fraternidad misionera es una esperanza para el mundo, llamado a la unidad que tanto ansía. Vivimos en la paradoja de una aparente interconexión global que no oculta síntomas de todo lo contrario. “Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de una amistad, de una reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo, tienen apariencia de sociabilidad. No construyen verdaderamente un “nosotros” sino que suelen disimular y amplificar el mismo individualismo que se expresa en la xenofobia y en el desprecio de los débiles.” (Fratelli Tutti, 43).

Demos hoy la respuesta que exige este momento histórico para fortalecer nuestra fe, nuestras instituciones, y nuestra comunicación cristiana de bienes con la que podemos curar tantas heridas y mostrar la caridad que nos define como discípulos del Señor. La iglesia es portadora de esperanza. El Evangelio es Buena Noticia y nos corresponde hacerlo presente con coherencia, audacia y creatividad hoy. El momento presente demanda de nosotros dar razón de nuestra esperanza y mostrar una caridad sin fisuras. El mejor argumentario es siempre el amor cristiano.

+Rafael Zornoza Boy

Obispo de Cádiz y Ceuta

Ver este artículo en la web de la diócesis

“La Iglesia es una familia”

0

Homilía en la Eucaristía en el XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, en la S.I Catedral, y Día de la Iglesia Diocesana, el 7 de noviembre de 2021.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios;
muy querido sacerdote, diácono:

En el día de hoy, el diácono que nos acompaña desde hace más de un año todos los domingos en esta liturgia acaba de perder en Venezuela a su padre y a su madre. Con lo cual, yo os pido que en la oración de los difuntos, hoy, os acordéis de ellos.

Todos conocemos casos donde las personas han perdido familiares o seres queridos sin poder acompañarlos, y el dolor que eso significa. Y aunque la fe da una paz muy grande, y él lo vive con paz, como formamos todos parte del mismo Cuerpo, yo no quiero dejar de decíroslo, y así también sentimos que ese Cuerpo no son sólo los que estamos por casualidad -no existen las casualidades- en esta Eucaristía, sino también los que están cerca de nosotros, de una manera o de otra, hasta el horizonte del mundo entero. Pedimos por él y por su familia, por los que están en Venezuela y los que están aquí.

Eso nos abre al Misterio de la Iglesia. ¿Qué es la Iglesia? Porque hoy habréis oído decir que celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. La Iglesia es un Cuerpo. La Iglesia no son una serie de principios morales o unas creencias o unas ideas que compartimos, participamos de la misma manera de pensar, de las mismas ideas. La gente dice “pues, sí, porque tenemos las mismas ideas”; o participamos de una cierta concepción de la vida humana. Sin duda que eso es verdad, pero eso no es la Iglesia. La Iglesia es un Cuerpo. La Iglesia es una familia. Del lema de hoy, “Somos una familia contigo”, en la medida en que podamos vivir nuestra pertenencia, nuestra condición de cristianos como perteneciendo a una familia y manteniendo en la vida de familia, ese tipo de relaciones que solían caracterizar a la vida de familia.

Yo leí hace unos días, y lo he dicho en otra Misa hace un momento (porque se celebra el 75 aniversario de la creación de la Hermandad Obrera de Acción Católica); les decía que hace poco había leído una definición del neoliberalismo global, no simplemente como unas sociedades que viven en torno a la economía y a los mercados, sino como un tipo de sociedad que trata de crear un nuevo tipo de hombre. Y ese tipo de hombre es un tipo de hombre y de mujer que todas sus relaciones tienen la lógica de las relaciones comerciales. Eso está inscribiéndose de tal manera en nuestro ser que, de alguna manera, determina a veces también las relaciones entre marido y esposa en el seno de la familia, hasta entre los padres y los hijos. Yo recuerdo a una hija cuyo padre había hablado de que era una inversión; u otra hija que había crecido toda su vida oyendo a su madre que ella había sido una equivocación y que no tenía que haber nacido. Todo ese tipo de comentarios, las dos lo decían llorando a lágrima viva, con una herida muy grande en su ser y en su vida.

Las relaciones familiares si algo las caracteriza es que son relaciones gratuitas, y por eso son humanas. Por eso son más humanas. Y la gratuidad engendra gratuidad. En cambio, el dejarse llevar por el interés hace que los demás reaccionen dejándose llevar por el interés. Son procesos donde crece la comunión de los santos o donde se deterioran nuestras relaciones por el poder del mal.

Que la Iglesia pueda vivir como una familia hace posible que las familias puedan vivir como familias también. Que Cristo sea el centro de ese pueblo, de ese Cuerpo que es la Iglesia, hace posible que nuestras familias, que los pueblos, en la medida en que siguen existiendo, puedan ser verdaderos pueblos. Es decir, que no seamos una masa anónima que sólo se relaciona mediante contratos. Claro que la Iglesia es una familia y la diócesis es la realización del misterio entero de la Iglesia en una determinada comunidad. Porque si la Iglesia fuese el mundo entero y fuese todo como una especie de anonimato enorme, que abarcase el mundo entero, al final no habría posibilidad de relaciones verdaderamente humanas entre nosotros. Yo sé que una parte, razonablemente grande, de quienes asistís muchos domingos a esta Catedral sois personas que estáis de visita, pero eso no obsta para deciros que viváis donde viváis, busquéis en vuestra parroquia, en vuestra diócesis, en vuestro país, una diócesis y que podáis sentir eso como vuestra propia familia.

La estructura de la Iglesia no es piramidal, como la de los gobiernos: es Eucarística. Y la Iglesia está reunida entorno a un discípulo de los apóstoles, a un sucesor de los apóstoles -ojalá que sea también discípulo-, que no es importante porque sea el que manda. La gente piensa que es como un gobernador provincial, o algo así, porque los modelos que tenemos son los modelos del mundo. Es importante porque es la garantía, si él está unido al Sucesor de Pedro, de que cuando vosotros hoy comulgáis, recibís el Cuerpo de Cristo. Que cuando ese sacerdote que está sentado ahí en ese lado de la Catedral perdona los pecados, no es su poder o su virtud quien os perdona. Es Cristo quien os perdona. Cristo se hace contemporáneo nuestro a través de la sucesión apostólica, y de los múltiples carismas y formas. Yo sé que hay formas de la vida de la Iglesia, pero la única forma en que la Iglesia se realiza plenamente son las diócesis. Lo demás son formas, que tal vez sean internacionales, que tienen una extensión más grande que una diócesis, como la espiritualidad de san Francisco, de santa Brígida o la de cualquier santo que se ha extendido más allá de las fronteras de un país. De san Ignacio de Loyola o de santa Teresa de Jesús con los carmelitas. Pero, sin embargo, todos vivimos en una diócesis y esa diócesis es nuestro vínculo esencial con Jesucristo. Y lo que hace importante la diócesis es eso, que es el lugar donde Jesucristo se hace, a través de un sucesor de los apóstoles, y de los Sacramentos, que Él garantiza sencillamente para que cuando yo los reciba, sepa que es Jesucristo quien actúa en esos Sacramentos que yo estoy recibiendo. Ese es el valor de la diócesis, y el valor y significado del obispo.

Yo soy seguramente mucho mas indigno de la vida divina que el Señor nos regala a todos que muchos de los que estáis aquí asistiendo a esta Eucaristía. Ojalá pudiera ser también para vosotros un ejemplo en santidad y en el seguimiento de Jesucristo. Y se lo pido al Señor. Y Le pido al Señor al menos no ser un obstáculo grande para vuestra relación con el Señor en vuestra vida. Pero sé que mi ministerio es esencial, para que las Misas sean Misas; para que los Sacramentos sean Sacramentos y para que vuestros hijos, cuando se bauticen, tengan la garantía de que reciben el Espíritu Santo y la vida nueva que Jesucristo nos da a todos. Esa es la única importancia. Verdaderamente, ese es el corazón de la vida de la Iglesia, porque ese Cuerpo que es la Iglesia y que vive en cada diócesis en plenitud, como dice el Concilio recogiendo la Tradición de los Padres: el misterio de la Iglesia plena se realiza en cada diócesis, porque la diócesis recoge todos los Sacramentos y, por lo tanto, tiene todas las dimensiones de la vida de la Iglesia y ninguna otra realidad, por muy importantes que sean, por mucha ayuda moral que nos puedan dar en la vida, por muy cercanos que nos sintamos a una determinada espiritualidad o determinado santo, ninguna otra realidad de Iglesia realiza ese Misterio de la Iglesia que se realiza plenamente en la vida de la diócesis.

Cuando el obispo celebra siempre dice “por mí, indigno siervo tuyo”. Uno lo puede decir en broma. Yo os aseguro que cuando lo digo, no lo digo en broma. Soy indigno del Señor y soy indigno de serviros a vosotros que sois la Esposa de Cristo; que sois la prolongación en la Historia de la Virgen; que sois la Esposa que se sienta a la casa y a quien el Señor ha venido, no a ser servido, sino a servir.

Pedid por vuestra diócesis y ser conscientes de que el ser cristiano es pertenecer a ese Cuerpo. El alma de ese Cuerpo, decía el Concilio, es el Espíritu Santo que vive en vosotros, que vais a recibir renovadamente cuando comulgáis al recibir el Cuerpo de Cristo. Porque Cristo viene a nosotros para comunicarnos Su Espíritu, el Espíritu del Hijo de Dios, la libertad de los hijos de Dios, la vida divina. Salís de la Eucaristía y lleváis a Dios en vuestro cuerpo de una manera igual de misteriosa que lo llevó la Virgen, pero igual de real que lo llevó la Virgen. Cuando celebramos el verdadero Corpus Christi, el verdadero Cuerpo de Cristo, sabemos que recibimos a Dios. Dios está en nosotros y habita en nosotros y va con nosotros al supermercado, y va con nosotros al metro, y va con nosotros a visitar los monumentos que visitamos, y va con nosotros cuando estamos cenando en casa o cuando estamos celebrando un cumpleaños.

Vamos a pedir al Señor que proteja a nuestra Iglesia y que nosotros nos sintamos parte de ella. Parte de ella significa sentir que yo, que llevo la vida divina y la llevo porque formo parte de este cuerpo, me siento responsable de comunicar esa vida a quienes no la tienen. Y en este mundo nuestro, no hay nada, ni siquiera el aire para respirar, que sea tan importante como esa vida. Porque sin esa vida estamos muertos, aunque tengamos salud, aunque tengamos un buen trabajo. Se nos muere nuestra humanidad por dentro. Porque estamos hechos para la vida divina. Y sólo la participación en esa vida divina es capaz de darnos la alegría y la libertad que anhelamos, con toda la profundidad.

Mis queridos hermanos, pidámosLe al Señor que seamos, efectivamente, “somos contigo una familia”. Somos todos una familia y cada uno tiene una función en esa familia. Pero nuestra alegría y nuestro gozo es pertenecer a esa familia, contribuir a la vida de esa familia, amar a esa familia, aprender a querernos en esa familia. Eso salvará nuestras vidas, salvará nuestras familias también, salvará nuestros pueblos. Podremos volver a ser un pueblo.

Que el Señor escuche nuestros deseos, escuche nuestra oración.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

7 de noviembre de 2021
S.I Catedral de Granada

Escuchar homilía

Enlaces de interés