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Adviento, tiempo de caminar juntos

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El 28 de noviembre celebramos el primer Domingo de Adviento, con el que comenzamos un nuevo año litúrgico. Casi dos años después del comienzo de la pandemia, que aún sigue dejando dolor en muchos hogares, el Adviento de nuevo toca a nuestra puerta cargado de espera y esperanza por la mejor de las noticias: el Nacimiento del Señor. Niños, jóvenes y adultos de las parroquias se ponen en marcha para preparar lo más importante de este tiempo, su corazón. 

Cada rincón de la diócesis se viste hoy de Adviento. La parroquia Santa María de la Amargura, en Málaga capital, comenzó este tiempo de Adviento acogiendo al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, que llega en Visita Pastoral.

Salvador Gil, párroco de la Amargura, explica que este primer Domingo de Adviento ha sido especial porque «la Misa la presidió D. Jesús y, antes de la celebración de la asamblea parroquial con motivo de la Visita Pastoral, bendijo el Belén de la parroquia. También, durante la Eucaristía, colocamos en el templo el mural sobre el que, cada semana de Adviento, añadiremos una de las piezas del dibujo de Fano, que nos ayuda a centrarnos en ese domingo de Adviento».

Árbol de Navidad

Una de las propuestas más esperadas es el dibujo de Fano para este tiempo de espera y esperanza. Este año, la propuesta del dibujante Pachi Velasco Fano es un árbol de Navidad, que pueden descargar de la web diocesismalaga.es. «Cada semana escucharemos la Palabra de Dios, que nos hará crecer. Llenemos nuestro interior como se llena una regadera y movámonos a servir, haciendo el bien en nuestro mundo» es la invitación de Pachi Velasco Fano para ir añadiendo las piezas del árbol cada semana de Adviento. 

Infancia y Juventud

Tras el tiempo más duro de la pandemia, comienzan a retomarse los encuentros presenciales. “Sin Adviento no hay Navidad” es el lema del retiro que los jóvenes están viviendo este sábado en el Colegio de las Esclavas del Divino Corazón, en Málaga, organizado por la Delegación de Infancia y Juventud. En palabras del delegado, Francisco Ruiz Guillot, un día para «pararnos y replantear nuestra vida, escuchando la Palabra de Dios y descubriendo su presencia viva en la Eucaristía».

Y los niños de las parroquias también tienen una cita el sábado 11 de diciembre, en el Encuentro de Adviento de Infancia, bajo el lema «Anunciando a Jesucristo con obras y con palabras”. En palabras de la nueva presidenta de Acción Católica General de Málaga, Vicky Ramos, «el objetivo es que los niños de nuestras parroquias se acerquen a la Navidad desde la figura de san José y desde la mirada migrante de la Sagrada Familia. Estamos muy ilusionados por poder retomar los encuentros, siendo conscientes de la realidad actual y, por tanto, aplicando todos los protocolos y medidas  Anti-Covid».

Dulces de las monjas

El Adviento también es un buen momento para que recordemos, de forma especial, a las monjas que trabajan creando ricos pasteles, durante todo el año, pero que, en este tiempo de Adviento y Navidad, refuerzan su producción. Las Carmelitas Descalzas del Monasterio de San José, en Antequera, se lanzaron este verano a la venta online de sus dulces, desde la web dulcesdeconvento.org. Para ellas, «hablar de mantecados, polvorones, alfajores, roscos… sigue trayendo a la memoria y al corazón este tiempo precioso que se nos acerca, y que ojalá en el corazón de muchos sea celebrar realmente “el Nacimiento del Señor”».

Los “pasteles de las monjas” tienen algo especial que, según las propias hermanas sería que «la monja trabaja para el sustento de la comunidad y de los pobres, a quienes amamos en el Corazón de Cristo. Y al no ser “pasteleras”, sino “descalzas”, la monja tiene su mente y todo su ser, orientado totalmente hacia el Señor, de manera que todo, todo se convierte en oración… Al compás que una hija de Santa Teresa de Jesús va elaborando artesanalmente cada mantecado, o cada rosquillo, ofrece y ora por todo el mundo… Así que no es el pastel en sí, sino el amor con el que ha sido elaborado lo que le da ese toque tan especial y tan divino».

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Desafío pornográfico

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Artículo publicado por el delegado de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga, Rafael J. Pérez, en la sección de Opinión del Diario SUR.

Conviene hablar claro. Máxime en temas que destrozan la vida de millares de personas. Por regla general, si vemos peligro, no nos metemos en la boca del lobo. El problema surge cuando no se atisba peligro a corto, medio o largo plazo. Ocurre con las adicciones. Como en otras situaciones que, a veces, sin comerlo ni beberlo, nos enfrentamos.

Desde la libertad, la valentía y la honestidad hay que afrontar los retos que surgen en nuestras sociedades. Como la adicción a la pornografía o las consecuencias que se derivan del porno. Y hacerlo de manera concreta e interdisciplinar de forma que se puedan ofrecer respuestas adecuadas a cuestiones que afecta, un día sí y otro también, a la vida de millones de personas. Muchas de ellas creyentes.

La irrupción de las nuevas tecnologías provocó que el porno llegue a nuestros hogares sin previo aviso. Algunas estimaciones alertan de que el consumo de porno comienza en nuestros menores antes de los diez años. En otras estadísticas se alerta de que en España hay más de un millón de personas adictas a la pornografía. Con las consecuencias que de esto se deriva porque afecta a la vida emocional, de pareja, social; desestabiliza a nivel educativo, biológico, religioso… Sugiero que el lector profundice en las consecuencias de las adicciones. Adicciones que comienzan, en no pocos casos, de manera aparentemente inocua. Y que se cronifican.

La moral cristiana ha alertado de los riesgos del consumo de pornografía. Pero no solo para el consumidor, sino también para los actores de la industria o, en su defecto, para quien la genera a modo amateur con las nuevas plataformas. Todo un desafío sobre el que nuestra sociedad debería reexionar si no deseamos cosicar a la persona, abandonar a la juventud a su suerte y denigrar la dignidad humana.

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Rafael Vázquez, ponente en un Congreso Internacional sobre Ecumenismo en Valencia

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El delegado diocesano de Ecumenismo, Rafael Vázquez, participa en Valencia en el congreso ecuménico «Ut unum sint» organizado por la Cátedra Yves Congar de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y el Instituto de Estudios Ecuménicos de la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum) de Roma.

La aportación del delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso en Málaga se centrará en un análisis de la historia del Ecumenismo, especialmente en estos últimos 25 años, así como en los desafíos y retos a los que se enfrenta la sociedad en este momento ante la situación de diálogo ecuménico e interreligioso en España.

El XIX Simposio de Teología Histórica «Ut unum sint, el camino irreversible de la Iglesia» se celebra desde el 24 hasta el 26 de noviembre, en el Ateneo Mercantil de Valencia. La cita que analizará la Carta Encíclica de San Juan Pablo II «Ut unum sint» cuando se han cumplido los 25 años de su publicación, convoca a más de 45 especialistas e investigadores, nacionales e internacionales, de la cuestión ecuménica.

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, es el encargado de inaugurar este encuentro internacional en el que la primera conferencia es a cargo del Cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Entre los ponentes se encuentran Antoni Matabosch, Juan Usma, Margit Eckholt, Manuel Ángel Martínez, Martin Gelabert, Rafael Vázquez, Dorothea Sattler, Eloy Bueno o Fernando Rodríguez Garrapucho.

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17 al 19 DICIEMBRE. Retiro de Adviento en Villa Nazaret

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Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret organizan un retiro de Adviento del 17 al 19 de diciembre, dirigido por el sacerdote Antonio Eloy Madueño.

Tendrá lugar en la Casa de Espiritualidad Villa Nazaret, junto al Seminario Diocesano.

Para más información e inscripciones, pueden llamar a los teléfonos 952 65 32 61 y 644 829 105

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«Esta Visita ha supuesto un momento de comunión entre el pastor de toda la diócesis y el santo Pueblo de Dios»

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En la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, la parroquia de San Pablo, en el barrio de la Trinidad, recibió al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, dentro de la Visita Pastoral que viene realizando al arciprestazgo de Los Ángeles.

En palabras del párroco, José Manuel Llamas, «la Visita Pastoral de nuestro Obispo a la parroquia de San Pablo ha supuesto, además de una ITP (Inspección Técnica de la Parroquia) como Don Jesús nos recordó, un momento de comunión entre el pastor de toda la diócesis y el santo Pueblo de Dios, del que nosotros también formamos parte y al que servimos, como nos dice san Agustín. Una muestra de ello fue la reunión y el diálogo con el Consejo Pastoral Parroquial, al comienzo de la tarde; la visita a la casa de María, una mujer que convocó a sus vecinos porque venía el Obispo; la celebración de la misericordia y del amor de Dios en la confesión y en la Eucaristía, que la gente de la parroquia preparó muy bien; y el diálogo posterior con toda la asamblea parroquial».

Una tarde intensa con momentos llenos de emoción, como explica el párroco: «Yo destacaría, especialmente, las cartas que los niños de Iniciación Cristiana le escribieron a D. Jesús, en las que le explicaban qué hacen en la catequesis, y que él mismo nos leyó casi al final de la jornada. Para mí fue uno de los momentos especialmente entrañables de esta visita».

Uno de los jóvenes de la parroquia, Salvador Díaz, destaca también la alta participación en los actos de la Visita: «estuvieron presentes todos los grupos de la parroquia: el Movimiento de Apostolado Familiar San Juan de Ávila, las tres hermandades, los grupos de jóvenes y catequesis… Todos tuvimos la oportunidad no solo de celebrar juntos la Misa con el pastor de la diócesis, sino también de participar en una asamblea en la que el Obispo se mostró muy cercano y atento, y mostró interés por el estado actual de la parroquia y sus grupos. Nos invitó a trabajar en la evangelización, sin perder de vista nuestra misión y la necesidad de seguir ahondando en el primer anuncio. Como dato curioso destacaría cuando nos comparaba la Visita Pastoral con una ITV de los coches, llamándola ITP (inspección técnica de la parroquia). Nos hizo mucha gracia. Yo me quedo con esas sensaciones de encuentro, compartir y revisión».

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Santa Cecilia, música para los oídos de Dios

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El culto a la mártir Cecilia de Roma está documentado desde los primeros siglos del cristianismo y su tumba, en la Via Apia, ha sido lugar histórico de peregrinación.

Relatos sin mucho fundamento histórico cuentan historias sobre su matrimonio con Valeriano, un patricio a quien en la noche de bodas confesó su fe en Cristo y el voto de virginidad que había profesado. El joven esposo respondió aceptando hacerse catecúmeno y recibir el bautismo junto a su hermano, Tiburcio. Ambos fueron ejecutados por su conversión y, posteriormente, Cecilia, fue sometida a toda clase de tormentos que acabarían con su vida.

Su relación con la música, de la que es patrona, también es algo oscura pues no consta que tocara ningún instrumento. Parece ser que la antífona de la misa en su fiesta afirma que “mientras los órganos sonaban, ella cantaba en su corazón solamente al Señor”. Pero esos órganos hacen referencia, no a instrumentos musicales sino a los de tortura con los que fue martirizada. En cualquier caso, su testimonio de fe es música para los oídos, una alabanza armoniosa a nuestro Dios.

El Evangelio suena a Málaga

“Alabad al Señor, que la música es buena”, canta el salmo 146, y son muchos los malagueños que ponen sus dones musicales al servicio de la misión de la Iglesia. Algunos de ellos acaban de ser reconocidos con los premios Spera que, en diferentes categorías concede la Conferencia Episcopal Española. Es el caso de Unai Quirós, Alfonso Moreno o los componentes de los grupos IXCÍS y El Árbol de Zaqueo, que recibieron el galardón en el marco del VII Encuentro de Músicos Católicos Contemporáneos celebrado en Burgos.

Tras recoger su reconocimiento, el cantautor Unai Quirós, que acaba de estrenar disco –“Des(p)ierto”–, ha recordado que «los fines de la música católica no son los éxitos ni los premios, pues los músicos nunca deben ser los protagonistas, sino Jesús y su Palabra»; y ha afirmado que «la música es una poderosa herramienta de evangelización, un medio para hacer llegar el Evangelio al corazón de cada hombre y mujer».

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LA CARIDAD TIENE VOZ: Viviendas de integración social de Cáritas Diocesana

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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«Le llevamos al Papa la fuerza evangelizadora de la religiosidad popular de Málaga«

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NoticiaEl Espejo

Los representantes de la Agrupación de Cofradías ante el papa Francisco // VATICAN MEDIA

Publicado: 22/11/2021: 74

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La directora del Comité Científico del Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías, Paloma Saborido; y el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, Pablo Atencia, compartieron ante los micrófonos de COPE Málaga sus impresiones al regreso de la audiencia que mantuvieron con el papa Francisco, con motivo del Centenario de la institución.

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En el Reino de Dios entran los redimidos por aquel que los rescata con su sangre

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Lecturas bíblicas: Dn 7,13-14; Sal 92,1-2.5 (R/. «El Señor reina, vestido de majestad»); Ap 1,5-8; Aleluya: Mc 11,10 («Bendito el que viene en nombre del Señor…»); Jn 18,33-37.

Queridos hermanos y hermanas:

Con la solemnidad de Cristo Rey y la semana que sigue a este domingo XXXIV del T. O. concluye el año litúrgico; y el próximo domingo celebraremos ya el primero del tiempo santo del Adviento, que nos prepara para la celebración de los misterios de la Natividad del Señor. Esta fiesta del Señor que instituyó el papa Pío XI con un ánimo de promover la instauración del reinado de Jesucristo en las personas y en la sociedad de forma que el fruto de esta soberanía espiritual del Redentor del mundo trajera consigo la paz deseada y sólidamente fundada, capaz de conjurar las amenazas de la guerra tras la desoladora y cruel experiencia de la primera guerra mundial. El papa instauró esta fiesta mediante una encíclica[1], que publicó al final del Año Santo de 1925, convencido de que los males habían aquejado a las naciones cristianas de Europa y a cuantos países se vieron involucrados en los horrores de la primera guerra mundial se debían a al alejamiento de Jesucristo. Por ello proponía fundar la paz de las naciones aceptando la soberanía de Cristo en su proyecto de instaurar «la paz de Cristo en el reino de Cristo».

El papa instauró esta fiesta mediante una encíclica[1], que publicó al final del Año Santo de 1925, convencido de que los males habían aquejado a las naciones cristianas de Europa y a cuantos países se vieron involucrados en los horrores de la primera guerra mundial se debían a al alejamiento de Jesucristo.

La liturgia de esta solemnidad nos ofrece un oracional que recoge la luz que la sagrada Escritura proyecta sobre la humanidad redimida y salvada por Cristo. En el Antiguo Testamento encontramos la promesa de redención que Dios en persona llevará a cabo como pastor de su pueblo. La célebre alegoría del profeta Ezequiel sobre el pastoreo que Dios promete a su pueblo en el que él será el pastor que alimentará y cuidará a sus ovejas, una alegoría que vemos prolongada en el pasaje del Buen Pastor del evangelio de san Juan. La realeza de Jesús se manifiesta en la entrega de la vida por su rebaño como pastor verdadero de las ovejas.

La pasión y muerte de Jesús son expresión del amor del pastor que entrega su vida por las ovejas, pero frente al juicio de los que le condenan y lo entregan al prefecto romano Pilato para que sancione la pena de muerte que ellos sentencian como reo de muerte, Jesús se convierte en juez de quienes le juzgan. Veíamos el pasado domingo que el evangelio de san Marcos presenta a Jesús identificándose con el Hijo del hombre viniendo «sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad» (Mc 13,26), que ha de juzgar a vivos y muertos, consumando el juicio divino que el Padre ha entregado al Hijo la historia humana. La fiesta de Cristo Rey retoma de nuevo la imagen del Hijo del hombre del profeta Daniel para presentarlo como verdadero portador del juicio divino, en razón del poder y majestad que Dios Padre ha entregado al Hijo, investido de la realeza que sólo a él pertenece. Un reinado que se ejerce mediante el servicio y la entrega de la vida por amor a aquellos sobre los que el rey gobierna. Se lo había dicho a los apóstoles: «el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 26-28). El reino prometido que llega con Jesús no se conquista por la fuerza de las armas y de la violencia, sino que se instaura mediante el amor, porque es el reino de quien «nos ha amado y nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre haciendo de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre» (Ap 1,6). Se trata de un reinado sobre la humanidad que Jesús, contestando a Pilato cuando le pregunta si es rey, dice que no es de este mundo. El tenor de la respuesta de Jesús a Pilato orienta al prefecto romano al carácter espiritual de su reinado: «Mi reino no es de este mundo» (Jn 18,36); pero es en verdad reino y señorío, porque su autoridad se ha de ejercer sobre aquellos que el Padre le ha dado, que él no echará fuera, porque ha venido para que no se pierda ninguno de los que el Padre le da (Jn 6,39-40). Jesús se referirá de forma especial a los discípulos la noche de la última Cena, pero dirá de ellos lo que dice de todas las ovejas que forman parte de su redil, porque es su misma vida la que alimenta a las ovejas: «Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; y nadie las arrebatará de mi mano» (Jn 10,28). Los que pertenecen a Cristo son suyos para siempre, porque el señorío y realeza de Jesús está fundado sobre la condición divina de Jesús, «nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno» (Jn 10,29b-30).

La fiesta de Cristo Rey retoma de nuevo la imagen del Hijo del hombre del profeta Daniel para presentarlo como verdadero portador del juicio divino, en razón del poder y majestad que Dios Padre ha entregado al Hijo, investido de la realeza que sólo a él pertenece.

Jesucristo es contemplado por el libro del Apocalipsis como el Testigo fiel del Padre, que da testimonio ante el mundo y ante quienes tienen recibida de lo alto la autoridad que han de ejercer para implantar la justicia, poder que en el juicio contra Jesús tiene el prefecto romano Poncio Pilato, al que Jesús recuerda que ese poder que puede ejercer liberándolo o sentenciando su crucifixión, es un poder que le han dado «de arriba» (Jn 19,11). Ante Pilato, como dice san Pablo en la primera a Timoteo, Jesús «rindió tan hermoso testimonio» (1Tm 6,13), dando fe de su propia autoridad divina como enviado del Padre. El evangelio de san Juan ahonda en la razón por la cual Jesús ejerce su realeza sobre los que el Padre le ha dado: Jesús es uno con el Padre, su divinidad es causa de redención del género humano. El señorío de Cristo Jesús se funda en su divinidad que actúa por medio de su humanidad: en comunión con la humana condición de los pecadores, Jesús los redime y los salva, porque como dice la oración colecta de la solemnidad, «Dios todopoderoso ha querido fundar todas las cosas en su Hijo muy amado, Rey del universo»[2]. Salva a los seres humanos, porque es testigo de la verdad y aquel que ha venido al mundo para dar testimonio de la verdad y, en consecuencia, la interpelación que Jesús responde a Pilato declarando que, en efecto, Jesús es rey, coloca a cada ser humano ante el imperativo de su palabra liberadora: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz» (Jn 18,37).

El Apocalipsis revela a Jesús resucitado como «el Testigo fiel y Primogénito de entre los muertos» (Ap 1,5) justamente por el precio pagado derramando su sangre preciosa del que ha venido al mundo como luz, para liberar al pecador de la oscuridad de la muerte devolviéndolo a la claridad de la verdad «para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios» (Jn 3,21), arrancándolo de las tinieblas del mundo que oscurecen la verdad, para que no sean censuradas las obras del que obra mal (v. 3,20). El reino de Cristo Jesús es el reino de la verdad y de la justicia, frente al reino del mundo, donde los poderes «aprisionan la verdad en la injusticia» (Rm 1,18); por esto, queda en evidencia que cuando la autoridad es empleada por cuantos la ejercen para aprisionar la verdad en la impiedad y la injusticia, prostituyen su ejercicio y misión social, porque toda autoridad procede de Dios y quienes no la reconocen como autoridad delegada del único que la tiene no contribuyen al establecimiento del reinado de Cristo. En este reino que viene de Dios y es reinado de Cristo en el corazón del hombre que lo acoge, entran los redimidos por el amor de aquel que los rescata del pecado, porque es el reino de la gracia que libera, reino del amor y de la paz, como canta el prefacio de la Misa[3].

En este reino que viene de Dios y es reinado de Cristo en el corazón del hombre que lo acoge, entran los redimidos por el amor de aquel que los rescata del pecado, porque es el reino de la gracia que libera, reino del amor y de la paz, como canta el prefacio de la Misa[3].

El reino de Dios no es, en verdad, de este mundo, en cuanto mundo del pecado que no da cabida ni hace espacio a la revelación de la verdad y de la justicia divina, que justifica al pecador y libera su mente y su corazón del dominio, que es príncipe de este mundo, mentiroso desde el principio y padre de la mentira, que no se mantuvo en la verdad (cf. Jn 8,44). El demonio ejerce su señorío sobre el mundo tentando al hombre, para dominar sobre su alma, sometiendo al hombre interior. El mundo dominado por el pecado no acoge el reino de Dios que viene, no se abre a la gracia de la reconciliación que llega con el reino de Dios, que está en cada uno de los seres humanos que se abren a él, para ser rescatados por el Rey que otorga la gracia definitiva de la justificación al pecador.

Los cristianos sabemos que el reino de Dios está entre nosotros y hemos de pedir a Dios que venga su reino constantemente a nosotros y entre nosotros permanezca (cf. Lc 17,21). Hemos de anhelar que, siguiendo nuestra vocación de renovar en Cristo todas las cosas, injertados en aquel que el es Primogénito de entre los muertos, recuperados para Dios por la muerte por resurrección de Cristo, su reino venga a nosotros. Cuando pedimos con la oración que nos enseñó Jesús, que el reino de Dios venga a nosotros, como dice el padre de la Iglesia Orígenes, pedimos que «este reino, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando… Este reino llegará con nuestra cooperación, a su plena perfección cuando se realice lo que dice el Apóstol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a él todos sus enemigos, otorgue a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos [1Cor 15,28]»[4].

La fiesta de Cristo Rey tiene una importante dimensión social, al poner de relieve que el reino de Dios en la misma medida en que llega a nosotros, ser traduce en obras de justicia y de paz. De ahí que, rezando el padrenuestro, la oración que Cristo nos enseñó, nos veamos impulsados por la gracia divina a anhelar y procurar con nuestras obras que se afiance rentre los hombres el señorío real de Cristo, para que seamos capaces de aventurarnos en el cambio de las realidades del mundo tocadas por la injusticia y la mentira. Los movimientos apostólicos han encontrado siempre en esta fiesta de Cristo Señor como la gracia fortalece su compromiso con las realidades temporales del mundo, para que se convierta en imagen y anticipo incipiente del reino consumado de Cristo en la vida eterna, a imagen de cómo se transforman el pan y el vino en el alimento eucarístico. Que nos lo conceda la bienaventurada Virgen María, Madre del Rey del universo y Señora nuestra, por la gracia del sacramento de la Eucaristía que ahora celebramos.

S. A. I. Catedral de la Encarnación

Almería, a 21 de noviembre de 2021

+ Adolfo González Montes, Obispo de Almería

Ilustración. Duccio di Buonisegna. Jesús ante Pilato. Retablo La Maestà (1308-1311). Catedral de Siena.

[1] Pío XI, Carta encíclica sobre la fiesta de Cristo Rey Quas primas (11 de noviembre de 1925).

[2] Misal Romano. Oración colecta de la solemnidad de Jesucristo Rey del universo (Domingo XXXIV del T. O.).

[3] Misal Romano. Prefacio de la solemnidad de Jesucristo Rey del universo.

[4] Orígenes, Sobre la oración, 25: PG 11,495-499; cit. por Oficio de lectura: Liturgia de la Horas. IV, vers. española (2012).

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D. Antonio bendice el inicio del camino mozárabe de Santiago del grupo Scout Varhalla

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El grupo Scout católico Valhalla celebra su décimo aniversario de su fundación. Y qué mejor manera de celebrarlo que peregrinar a Santiago de Compostela. El pasado sábado, 20 de noviembre, se reunieron en la catedral de la Encarnación para visibilizar el inicio del camino mozárabe que parte desde la misma Plaza de la Catedral.

Recibieron la bendición del peregrino impartida por el obispo coadjutor, D. Antonio Gómez Cantero. En su alocución contó algunas de sus vivencias en el Camino y los presentes se llevaron una sorpresa al descubrir que el dibujo que aparece en la credencial oficial está diseñado por él mismo.

Sin duda, una aventura que comienza en nuestra tierra y terminará con el abrazo del Apóstol Santiago como signo de eclesialidad.

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