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Encuentro ecuménico con el obispo de Málaga para abordar el Sínodo

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En la mañana del jueves 11 de noviembre, el Obispo de Málaga se ha reunido con varios sacerdotes diocesanos y numerosos líderes de las Iglesias cristianas presentes en Málaga para el ya tradicional encuentro anual que se celebra en Casa Diocesana.

Rafael Vázquez, delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Málaga, afirmaba de cara a este encuentro que su principal objetivo es «dar gracias a Dios por el camino realizado juntos y discernir qué es lo que el Espíritu Santo pide a la Iglesia que quiere seguir a Jesucristo en Málaga y qué pasos podemos ir dando para caminar más unidos todavía».

La reflexión ha estado centrada en el sínodo convocado por el Papa Francisco, y a este efecto, ha participado también el responsable de la fase sinodal diocesana, Rafael Pérez Pallarés.

Las distintas Iglesias han acogido con mucho entusiasmo este proceso sinodal, y están muy agradecidas de haber sido invitadas a formar parte y tener voz en este camino emprendido por la Iglesia católica en Málaga.

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Encuentro ecuménico con el Obispo

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En la mañana del jueves 11 de noviembre, el Obispo de Málaga se ha reunido con varios sacerdotes diocesanos y numerosos líderes de las Iglesias cristianas presentes en Málaga para el ya tradicional encuentro anual que se celebra en Casa Diocesana.

Rafael Vázquez, delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Málaga, afirmaba de cara a este encuentro que su principal objetivo es «dar gracias a Dios por el camino realizado juntos y discernir qué es lo que el Espíritu Santo pide a la Iglesia que quiere seguir a Jesucristo en Málaga y qué pasos podemos ir dando para caminar más unidos todavía».

La reflexión ha estado centrada en el sínodo convocado por el Papa Francisco, y a este efecto, ha participado también el responsable de la fase sinodal diocesana, Rafael Pérez Pallarés.

Las distintas Iglesias han acogido con mucho entusiasmo este proceso sinodal, y están muy agradecidas de haber sido invitadas a formar parte y tener voz en este camino emprendido por la Iglesia católica en Málaga.

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José Miguel Vila: «Para mí la pastoral es ocuparme de las personas»

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José Miguel Vila Pazos es natural de La Guardia (Pontevedra), nació en 1959 y fue ordenado el 14 de mayo de 2005 en Madrid y enviado a Venezuela, donde había vivido casi toda su vida. Ahora el obispo de Málaga le ha nombrado párroco de San Francisco Javier de Melilla, en relevo de Rafael Vega Corrales, que ha sido destinado a Madrid.

En el tiempo que ha estado de misionero en Venezuela, 14 años, lo ha dedicado como párroco de Nuestra Señora del Carmen en Cumaná y como profesor del Seminario, capellán de la cárcel, del hospital y de los colegios. Aquí en España ha sido vicario parroquial en Miraflores de la Sierra (Madrid) y administrador parroquial de Virgen de los Llanos (Madrid), y ahora ha sido enviado a Melilla.

Cuéntenos algo de su vida
Me escapé de casa a los pocos años, me fui del país y me adoptaron en Venezuela, a pesar de tener mis padres vivos aquí. Allí hice una carrera, gané mucho dinero pero un día, un sacerdote se me acercó (yo siempre me sentaba en la iglesia al final, porque pensaba que los demás eran superiores a mí) y me dijo: «Tú vas a ser santo». Me dejó petrificado y me fui a un retiro. Allí tuve la intuición y me levanté para el Seminario, sin saber qué iba a suponerme eso. Pude haberme casado, haber triunfado en muchas cosas, pero elegí esto. Ahora siento que no he perdido nada, al contrario, he ganado. No es poético, es que antes eran mis cosas y ahora soy yo.

Ahora su camino le trae a Melilla. ¿Cómo le han recibido en la comunidad?
La acogida muy bien, la gente me ha ofrecido incluso un vehículo con el que moverme. Llevo poco tiempo, apenas tres semanas. La toma de posesión está prevista el sábado 13 de noviembre a las 19.00 horas.

¿Le ha dado tiempo a conocer la comunidad, cuál es su primera impresión?
Me parece que aún es pronto, y mi experiencia me dice que primeras impresiones pueden ser sumamente erradas. Te fijas en lo que te incomoda, en lo que te disgusta, y puede acabar siendo lo contrario de lo que piensas. Y toca ir despacio, conociendo poco a poco. Ahora mismo, en esta parroquia hay ocho comunidades neocatecumenales, quizás la fuerza viva más numerosa de la comunidad. Luego, en la zona donde habito hay una mayoría musulmana y piensan de manera muy distinta.

¿Cuáles son los principales retos que le plantea este nombramiento?
El reto principal soy yo. Vengo de una larga experiencia de misionero, y veo tantos papeles que me abrumo. Entiendo la pastoral como ocuparnos de las personas, y yo no entiendo mucho de internet, por lo que ahora me toca actualizarme en ese tipo de gestión.

¿Y qué piensa que puede aportar a esa que es una nueva realidad para usted?
Estoy acostumbrado a tratar con gente que no conoce el Evangelio (los presos de Cumaná, los estudiantes, los enfermos en el hospital… y en esta nueva misión espero acompañarme de los compañeros sacerdotes y por los miembros de la comunidad.

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Málaga llora la muerte del P. Tejera SJ

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Tras el fallecimiento del Padre Tejera, jesuita muy conocido y querido en Málaga, la comunidad jesuita anuncia que su misa funeral se celebrará en el patio del colegio que lleva el nombre del Padre Tejera, el próximo martes 16 de noviembre, a las 17.15 horas. El miércoles 17, a las 19.30 horas, se celebrará la Eucaristía en la iglesia del Sagrado Corazón y la deposición de las cenizas en el columbario adjunto a la iglesia.

El Padre José Pablo Tejera nació en Sevilla en 1927, hijo de un director de periódico represaliado por la dictadura. Estudiante en Sevilla, con apenas 14 años sintió la llamada a ingresar en los jesuitas, donde se formaba, e ingresó en el noviciado en el Puerto de Santa María. Soñaba con ser misionero en Japón e Hispanoamérica, pero Dios quiso que entrara como maestro de Griego y Dibujo en el colegio jesuita de San Estanislao de Málaga en 1953. Desde sus inicios, fomentó en sus alumnos el gusto por la montaña, subiendo con ellos al Monte San Antón, donde tenía la costumbre de ascender cada 15 de enero, por su cumpleaños. incluso contando ya una edad avanzada. Él fue el precursor de las cruces que ahora coronan este monte, donde estableció ya en 1954 un pequeño altar a la Virgen de la Victoria. Fundó el grupo Scout Católico 125, y en declaraciones a La Opinión de Málaga, afirmaba que «con el contacto con la naturaleza y el huir de esta vida tan fácil, los niños aprenden a enfrentarse a una vida dura y a compartir».

Uno de los patios principales del colegio San Estanislao lleva su nombre, así como una calle en El Palo que luce una imagen suya hecha mosaico. En sus últimos años perdió mucha visión pero aún así su presencia era siempre alegre y edificante. Muchas generaciones de malagueños lo han querido y lo valoran como una influencia decisiva en sus vidas. Murió en paz, en su habitación de la comunidad jesuita de El Palo, a los 94 años.

REPERCUSIÓN EN MEDIOS Y REDES SOCIALES

En cuanto se conoció la noticia, medios de comunicación nacionales y locales, y personalidades de distintos ámbitos, se hicieron eco. Entre ellos, destaca el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que afirmaba «mi recuerdo agradecido por la ingente y valiosísima tarea educativa que el padre Tejera realizó durante muchos años en la ciudad de Málaga. Enseñó a miles a ser mejores. Mi más sentido y sincero pésame para toda la comunidad de Málaga y toda Andalucía de Jesuitas».

Escuelas Católicas enviaba a través de sus redes sociales el siguiente mensaje: «Nuestro más sentido pésame a la Comunidad jesuita por el fallecimiento de el padre Tejera, tras toda una vida dedicada al colegio de San Estanislao».

El Colegio San Estanislao, donde sirvió durante toda su vida, subió enseguida un tuit que decía: «Con infinita pena, informamos que nuestro muy querido Padre Tejera acompaña ya al Señor. Nos quedamos sin palabras para expresar el pesar tan grande que nos produce esta noticia. Descanse en paz en el eterno campamento, Padre». A ellos se unieron las comunidades educativas de SAFA-Icet y de San José.

Las parroquias del Palo, barrio donde residía y donde tenía hasta una vía dedicada a su nombre, también se han hecho eco de la triste noticia. La de San Juan de la Cruz escribía en sus perfiles: «En la Parroquia de S Juan de la Cruz de El Palo muchos tuvimos la suerte de haber tratado al p. Tejera. Damos gracias a Dios por su vida, y le pedimos ponga personas así en la nuestra; que nosotros lo seamos un poco para los demás. Un abrazo y oración a toda la comunidad jesuita».

La hermandad del Carmen de El Palo también escribió en redes: «Desde nuestra Hermandad nos unimos al dolor por la pérdida irreparable del Padre Tejera, rogamos una oración por su alma. Nuestro más sentido pésame a su familia».

La Archicofradía de los Dolores de San Juan, vinculada a la Compañía de Jesús como directores espirituales de la hermandad, lamentaba la noticia diciendo: «La Archicofradía se une a la familia jesuita de Málaga por la pérdida del Padre José Tejera, especialmente querido en la comunidad educativa de la zona este de la capital. “En todo amar y servir”.»

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Misa por el periodista José Luis Arranz

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El próximo miércoles 24 de noviembre, a las 19.00 horas, se celebrará en la iglesia de San Agustín la Misa por el eterno descanso del periodista malagueño José Luis Arranz, recientemente fallecido.

Arranz desarrolló su carrera profesional en medios como Radio Marbella, El Sol de España, Melilla Hoy (director) y Diario Sur, donde fue jefe de cierre. Miembro de la Adoración Nocturna Española, siempre estuvo muy implicado en las distintas parroquias con las que colaboró. 

Desde su privilegiado conocimiento del mundo de la información, asesoró a la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, siendo uno de los fundadores de la revista diocesana que cumplirá 25 años en 2022.

Tras su jubilación, se convirtió en colaborador habitual de los programas diocesanos de Cope y Popular Televisión.

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Comentario al evangelio del domingo 14 de noviembre, por Alejandro Pérez

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El sacerdote Alejandro Pérez Verdugo, profesor de los Centros de Formación Teológica y delegado de Liturgia de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario (Marcos 13, 24-32).

Hoy domingo, día de acción de gracias porque Cristo ha resucitado, y día de plegaria porque la historia y su futuro aún tienen muchos puntos oscuros; plegaria a Dios para que la Iglesia continúe trabajando, en sinodalidad, como siempre, por los demás, especialmente por los más pobres.

En cada labor gratuita a los demás tenemos que descubrir la presencia viva de Dios, porque su llegada definitiva ya se ha estrenado en lo pequeño de nuestra vida cotidiana, en nuestra historia concreta. En el día a día nos jugamos nuestro futuro. Cada uno es responsable de sus obras mientras se produce la venida definitiva del Hijo del Hombre que “está cerca, a la puerta”.

Vendrán falsos profetas que anuncien el fin del mundo y cosas parecidas. Nosotros vivamos siempre fieles al Señor pase lo que pase en la historia del universo y pase lo que pase en nuestra propia historia personal. Hemos de confiar en la Palabra de Jesús, cuya presencia resucitada y su promesa no nos engañan. En un mundo que vive de espaldas al Evangelio hemos de dar testimonio cada día, hasta el final.

Hoy en la Eucaristía, acción de gracias y plegaria, Cristo se ofrece en el altar y en esta diócesis. Que Cristo nos ilumine en la hora de la historia que nos toca vivir para que demos el testimonio adecuado. Él es la ofrenda, Él es la señal del Padre Dios para los hombres de todos los tiempos, Él es la Palabra que no pasará.

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La Diócesis de Asidonia-Jerez constituye el Consejo Pastoral Diocesano con motivo del Sínodo de los Obispos

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Este viernes se constituirá el Consejo Pastoral Diocesano que será el encargado de llevar a cabo los distintos trabajos tras la apertura de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos.

Tras la apertura de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos el pasado mes de octubre con una Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. El pueblo de Dios que peregrina en Asidonia-Jerez comienza los distintos trabajos en todas las realidades eclesiales con los documentos facilitados desde la Santa Sede con motivo de la celebración de este Sínodo. Por ello, después de la creación de la Comisión del Sínodo, este viernes se llevará a cabo la creación del Consejo Pastoral Diocesano. En este encuentro se planteará las pautas a seguir en las diversas delegaciones diocesanas, arciprestazgos y distintas realidades eclesiales, las cuales se centrarán en dos documentos

  • Documento preparatorio: comunión, participación y misión: Es el documento de reflexión para, a su luz y nuestra experiencia concreta, responder a las cuestiones del siguiente documento.
  • Documento preparatorio: núcleos básicos: Son diez núcleos o dimensiones a revisar e iluminar a la luz del documento de reflexión y nuestra experiencia. Las respuestas, en sus diversos niveles, no deben superar las diez hojas.

Por último, destacar que todo el trabajo realizado, que no debe superar más de diez hojas, deberá ser entregado antes del 18 de abril. Asimismo, se ha abierto un correo electrónico sinodoasidoniajerez@gmail.com para enviar el trabajo y las posibles dudas. Además, recordamos que toda la información se ofrecerá este viernes en el Consejo Pastoral Diocesano.

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Los consejeros del Proyecto Raquel profundizan sobre el acompañamiento en su primer encuentro presencial

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Los consejeros del Proyecto Raquel profundizan sobre el acompañamiento en su primer encuentro presencial

El pasado jueves 28 de octubre, el Arzobispado de Sevilla acogió el primer encuentro presencial de los consejeros del Proyecto Raquel, tras la merma de contagios por la pandemia.

Durante la jornada formativa, los once responsables del acompañamiento y la acogida a las mujeres que han abortado, profundizaron en la necesidad de imitar las virtudes de la Virgen María, “la escucha activa y el acercamiento hacia las personas que sufren, la oración constante y silenciosa, el discernimiento y la experiencia de vida espiritual”.

Los delegados de la Pastoral de Familia de la Archidiócesis de Sevilla, María Dolores Sánchez- Campa y Juan Manuel Granado, informaron que, durante la pandemia, las atenciones telefónicas no cesaron, aunque es cierto que bajó el número de llamadas, el acompañamiento continuó de manera permanente.

Para el próximo año, la Delegación organizará una serie de encuentros formativos para los voluntarios, quienes, entre otras cualidades, deben ser cristianos “con una fe adulta, con profunda vida interior, que sepan escuchar y vivir la experiencia de manera comunitaria, pensando siempre en a sinodalidad”. Personas, por tanto, “que sepan canalizar sus sentimientos y darle sentido al dolor, resolutivas y capaces de afrontar el conflicto”, expresaron los delegados.

Sobre el Proyecto Raquel

El Proyecto Raquel “es una apuesta por la sanación de las profundas heridas de la mujer que ha abortado”, refieren desde la Delegación. En esta línea, “para poder perdonarse a sí misma por los errores cometidos, es necesario que comprendan primero la verdad y gravedad de lo sucedido y pidan perdón a Dios, autor de la vida, y también al hijo muerto”.

Se trata de “reconciliarse con la vida, desde la experiencia que supone afrontar lo que ocurrió, experimentando al mismo tiempo la misericordia infinita de Dios, mirando la existencia de un modo nuevo, poniendo al Señor en el centro de su corazón”.

Esta iniciativa surgida en los Estados Unidos toma su nombre de un pasaje del profeta Jeremías: “Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven”.

El Proyecto Raquel comenzó en la Archidiócesis de Sevilla en septiembre del 2013 y desde entonces ofrece ayuda espiritual, psicológica y psiquiátrica, si fuera necesario, a las mujeres que han abortado. Ya han sido numerosas las personas atendidas por este equipo de consejeros que con total generosidad dedican su tiempo a formarse y a atender a quien llama a las puertas del teléfono del proyecto.

Para  más información acceder a la web proyecto-raquel.com o a través del correo proyectoraquel@archisevilla.org, o del teléfono 616 887 050 Los voluntarios garantizan la más absoluta confidencialidad.

 

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“La unidad entre los pueblos es siempre un bien”

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Homilía en la Eucaristía de acción de gracias en el 500 aniversario del traslado de los restos de los Reyes Católicos desde el monasterio de San Francisco en la Alhambra hasta la Capilla Real, el 10 de noviembre de 2021.

Muy queridos hermanos sacerdotes;
mis queridos hermanos y hermanas todos;
saludo especialmente a las autoridades que nos acompañan:

La oración de la Eucaristía que hemos hecho es de una Misa que hay de acción de gracias. La verdad es que todas las misas son de acción de gracias. En todas, en el Prefacio de la plegaria eucarística se dice que “es justo y necesario; es nuestro deber y salvación, darTe gracias”. Y la vida de un cristiano puede ser descrita como la vida de un hombre contento y agradecido, como el leproso curado por el Señor. Es verdad que no es una virtud demasiado frecuente, pero no podemos llamarnos cristianos si no vivimos en esa alegría del Evangelio. La alegría de la Buena Noticia, la alegría del amor que Dios nos tiene y que nos ha manifestado en Su Hijo Jesucristo y que nos ofrece cada día en la comunión de la Iglesia, y que nos permite vivir con una humanidad verdadera, bella, buena. Que desea el bien de todos. Que no quiere mal a nadie. Que se parece a lo que somos, imagen de Dios, y que, por lo tanto, expresa en nuestra vida, en el amor de Dios, y desea comunicárselo a los demás.

Hoy, damos gracias por un acontecimiento, en cierto sentido nimio, y no es un acontecimiento expresamente religioso, pero tampoco podemos desvincularlo de los muchos motivos de acción de gracias que tenemos en nuestra historia, nuestra historia cristiana, en nuestra historia de la España cristiana. Entre esos motivos de gratitud, está nuestra gratitud por la unidad de España y por el esfuerzo que los Reyes Católicos, y especialmente la sierva de Dios Isabel, hizo. Damos gracias por esta mujer excepcional. Claro que la damos.

Deseamos que un día la Iglesia pueda reconocer sus virtudes y su santidad de forma que podamos darle culto públicamente. Hoy no lo hacemos, no podemos hacerlo, pero sí que podemos dar gracias por una historia que es bella y de la que no nos avergonzamos en absoluto. Claro que habéis oído decir muchas veces que en esa historia hay heridas, hay torpezas y pecados. Sin duda. No sería una historia humana si no los hubiera. El pecado más grande de la Historia es la Pasión y la crucifixión de Jesús. Pero fijaros que nosotros los cristianos sabemos que ese pecado –“Vino a los suyos y los suyos no le recibieron”- ha encontrado por parte de Dios la respuesta de un amor desbordante; de la cruz brota la misericordia infinita de Dios, los sacramentos de la Iglesia; el Espíritu de Dios que ha inundado la humanidad y que hace posible una humanidad bella y nueva, que hace posible la fe, la esperanza, la confianza de unos con otros, el amor de unos para con otros.

Por lo tanto, el hecho de que en nuestra historia haya pecados no es un motivo para dejar de dar gracias por una mujer que, en medio de un mundo que estaba cambiando… los finales de aquella Edad Media tan clerical y tan podrida en su final, no invitaba fácilmente a que ella pudiese ejercer su gobierno de una manera que buscase ante todo el bien de sus súbditos, que no se doblegase. Me recordaban en la sacristía una expresión que ha circulado con respecto a ella, que era tierna con los pobres, fuerte con los poderosos. Un obispo andaluz me decía “¡pero cómo no vamos a desear su beatificación, sin ella nuestras iglesias no existirían! No seríamos un territorio cristiano”. Y la Iglesia, la mitad de la Iglesia, no hablaría hoy en español.

A mí me sorprende siempre en su testamento, cuando ella habla de sus “queridos hijos de América”, exactamente igual que de los españoles, exactamente igual. Consciente, desde el principio, de que eran seres humanos destinados a la vida eterna, igual que nosotros, y por lo tanto dignos de ser tratados con respeto, sin hacer daño a sus propiedades, a sus personas o a sus tierras. ¿Qué ella no fue obedecida? Bueno, tampoco muchos de los santos han sido seguidos. San Francisco proclamaba que la esperanza de este mundo, que empezaba entonces a ser rico y a ser capitalista, estaba en la pobreza y ya me contaréis qué hemos hecho de su mensaje. Pero ella proclamó y deseó. Deseó con toda su alma. No era para conquistar nuevas naciones o nuevas nuevos territorios. Era evangelizar a aquellos pueblos.

Hoy estamos en un momento sumamente inestable. También estamos en un momento de fin de una cultura. La cultura que ahora finaliza, se desmigaja y se desmorona. Es la cultura de la Ilustración. Es la cultura del mundo liberal de los siglos XVII y XVIII que no es capaz de sostenerse, que, por otra parte, ha puesto la felicidad del hombre en las manos del hombre y ha dejado de confiar en Dios y en la Ley de Dios. Y, como decía san Juan Pablo II, “los hombres podemos dar la espalda a Dios, pero cuando damos la espalda a Dios, las víctimas somos nosotros”. Un mundo contra Dios es un mundo que se vuelve contra el hombre.

Nietzsche, que era un ateo muy grande pero muy honesto, dijo en una ocasión al final de su vida, en una de sus obras, algo parecido: que cuando perdemos el más allá, que cuando nos olvidamos del más allá, no es el más allá lo que perdemos, lo que vamos a perder es el más acá. Yo creo que tenía razón. Lo que vemos cada día más es como una pérdida de humanidad, como una pérdida de sustancia humana en nuestras sociedades, de capacidad, de proposición y de caminos para una humanidad buena y verdadera. Un dejarnos arrastrar por las corrientes que nos llevan y nos llevan, y somos llevados por ellas sin tomar las riendas de nuestras vidas, de nuestros destinos, como personas, como familias, como pueblos, como naciones.

La unidad de España es un bien; es un bien moral que no hay que dejar sólo en manos de los políticos. Todos tenemos la responsabilidad de cuidar de él, porque la unidad entre los pueblos es siempre un bien. La propuesta, en este mundo del capitalismo global, de fraternidad universal que hace el Papa Francisco habla de eso. Ya dijo el Concilio que la misión de la Iglesia es descubrir a los hombres su vocación a la íntima unión con Dios y a la unidad de todo el género humano. Quien une, trabaja en favor de Dios. Quien une a las personas, quien une a una familia, quien une a unos grupos humanos, quien une a una ciudad. Quien separa, quien divide, trabaja siempre al servicio del diablo, que es el que separa, el que divide, el que nos divide a nosotros interiormente y a unos con otros.

En estos momentos, la unidad de España, está en peligro, no vamos a ocultarlo. Pero uno mira América Latina y se da cuenta también de cómo hay un conjunto de factores culturales muy grandes y muy complejos, pero que no tienen que ver tanto con deficiencias de la presencia española cuanto con otras cosas que vinieron después. Yo formaba parte en su tiempo del Consejo Pontificio para la Cultura y recuerdo que un día un obispo francés comentó allí que los problemas de los pueblos latinoamericanos tenían que ver con una insuficiente evangelización o conciencia o ayuda a la dignidad humana por parte de la Conquista española. Es un tópico repetido muchas veces. Y aquel hombre era latinoamericano, concretamente de Santo Domingo. Yo le dije: “Mire, la Conquista española ha tenido miserias, pecados y defectos, sin duda, pero la evangelización española es un hecho único en la Historia”. En los pueblos latinoamericanos se ha producido un mestizaje que nunca, nunca en la Historia se ha producido, al mismo tiempo que se daba un trasvase de culturas y de fe. De hecho, perdonadme, pero, ¿qué queda de los de los indios de América del Norte? Dónde quedan: es en la América Hispana, en Latinoamérica. Eso es porque aquello fue una obra católica y en esa obra la inspiradora, la madre es la Reina Isabel. Hay un arbolito pintado en 1500 y pico, que yo he visto en la Capilla Real, como un dibujo muy sencillo, como de un indio. En él estaban como los tres primeros santos de América Latina dibujados en las ramas, y ella estaba al pie del árbol y decía “madre de muchas Iglesias”.

Damos gracias. Pedimos por América Latina. Son hermanos nuestros. Yo diría que más que hermanos nuestros, o que lo son de una manera especial. Y pidamos por la unidad y, luego, que cada uno, en la medida de sus responsabilidades, contribuyamos a la unidad. (…)

Seamos constructores de unidad y demos gracias por una historia de santidad. En la iglesia de San Nicolás yo quiero dedicar una capilla como a cada continente, pero una, ciertamente, a América Latina, en torno a la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de las Américas. El problema que tengo es cómo se representa la cantidad de santos. No me caben en la capilla. No, no caben tantos santos en una sola capilla. Habrá que ver alguna manera de cómo se puede hacer bien.

Damos gracias por esa historia de santidad. Le pedimos al Señor que no nos haga demasiado indignos de ella; que podamos crecer, esforzarnos y caminar ayudados por la Virgen, sostenidos por la Virgen de Guadalupe. Sostenidos por Ella hacia una unidad más grande entre nosotros, más grande entre los españoles, en la que no prevalezcan intereses, luchas de poder, sino el deseo del bien común, del bien de todos, del bien para todos. Y eso sólo prevalece cuando tenemos conciencia clara de una cosa, que un vasco de hace muchos años, llamaba “cultura”. Era un maestro en una escuela de la Guipúzcoa profunda y les decía a los niños: “¿Vosotros sabéis que es cultura? Cultura es saber de dónde venimos y a dónde vamos”. Pues, sólo si sabemos que venimos de Dios y que vamos a Dios es posible tener las energías para luchar por esa fraternidad de unos con otros; por esa unidad de unos con otros que tanto necesitamos todos.

La pandemia nos lo ha puesto de relieve. Las mascarillas todavía nos alejan un poquito unos de otros. Señor, que desaparezca ya este límite. Que podamos ver nuestros rostros, esos rostros que son imagen del Dios vivo. Que podamos ver nuestras sonrisas. Que podamos acariciar, besar, abrazar, querer y expresar con nuestra sonrisa, con nuestros apretones de manos. Que podamos expresar que somos hijos del mismo Padre, que estamos hechos para una misma felicidad, para un mismo destino de la vida eterna en Dios.

Que así sea. Se lo pedimos a nuestra Madre también.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

10 de noviembre de 2021
Capilla Real (Granada)

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