

Entrevista a la autora del libro, la periodista y escritora María Teresa Álvarez, con motivo de la reciente presentación en Granada de su libro «Juana de Castilla», en el marco del V centenario del traslado de los restos de los Reyes Católicos desde el monasterio de San Francisco en la Alhambra a la Capilla Real.
«Intentaron quitarle todo cuanto era suyo. Crearon la leyenda de su locura. Y la encerraron durante cuarenta y seis años. Esta es su verdadera historia. Juana de Castilla fue la reina con peor suerte de nuestra historia”. Así presenta La Esfera de los libros “Juana de Castilla”, el libro presentado recientemente en la Capilla Real por su autora, la periodista y escritora María Teresa Álvarez, en el marco del V centenario del traslado de los restos de los Reyes Católicos desde el monasterio de San Francisco en la Alhambra hasta la Capilla Real. Con ella conversamos en el programa “El Espejo”, emitido el 12 de noviembre, en COPE Granada y COPE Motril, cuya entrevista ofrecemos a continuación.
– Un personaje que te ha hecho vibrar mucho.
Sí, indudablemente. Como bien sabes, el libro se llama “Juana de Castilla” con intención, por supuesto. Lo que intento, no es desmontar, sino acercarme a la realidad de la Reina, sin ningún tipo de prejuicios, teniendo en cuenta que en toda vida hay circunstancias atenuantes, no todo es blanco y negro. Y doña Juana ha pasado a la historia como “La loca” y creo que es un calificativo totalmente injusto.
– Qué sentiste al presentar un libro como “Juana de Castilla” en un lugar como es la Capilla Real, donde descansan sus restos junto a los de los Reyes Católicos.
Tengo la suerte de haber estado en la Capilla Real grabando dos capítulos. Uno, el dedicado a Beatriz Galindo “La latina”, porque yo hacía la serie “Mujeres en la historia” en televisión; y Beatriz Galindo “La latina” fue un poco “profesora” de la Reina Católica. Juntas leían a Aristóteles. Tuve esa oportunidad. Presento el capítulo en la Capilla Real. Y también el que dediqué a Juana de Castilla, en “Mujeres en la historia”, finaliza con el sepulcro. Fue muy emocionante para mi. Tuve que hacer esfuerzos para no transmitir, para no dejarme llevar de esa emoción. Cuando estábamos en la presentación, en un momento dado, intenté mirar atrás a la imagen yacente de Juana y dejé de hacerlo porque sabía que me iba a emocionar. Yo creo que Juana, que siempre estuvo ninguneada y ocupó segundos lugares, el tener un protagonismo ayer (ndr. en la presentación del libro de la Capilla Real) tenía que estar felizmente sorprendida. Y su madre Isabel agradecida de que tuviésemos ese recuerdo para su hija. Son de esas cosas que nunca olvidarás.
– De Juana de Castilla apenas sabemos nada. Que fue considerada loca…. Qué has descubierto y qué transmites en este libro que a nosotros nos abra los ojos para descubrir a la persona y al personaje.
No introduzco nuevos datos históricos. Hay muchísimas bibliografía escrita sobre ella. Y eso fue uno de los datos que me hizo dudar si escribir o no. Al final, me decidí porque el personaje, como te digo, lo había tratado en “Mujeres en la historia” y no era desconocido para mi. Lo que hago en el libro es meterme en la vida de Juana en el sentido de analizar todo su comportamiento. Y te encuentras que hay situaciones de su vida donde tiene unas reacciones que no son habituales ni comunes en la época, y esto ha sucedido a lo largo de la historia. Todas las mujeres que se han salido de los cánones establecidos por la sociedad en el momento que vivieron recibieron calificativos y casi siempre despreciativos y despectivos. Entonces, me metí en el personaje de Juana, y no es desmontar, pero es…, por ejemplo, ayer hablábamos del cuadro de Pradilla –ella con el ataúd de su marido a través de los campos de Castilla, se ha dicho que tenía celos necrofílicos…- eso se desmonta totalmente. Tiene reacciones que no son de una persona loca. Son de una persona cuerda. Lo que pasa que sorprenden. Hay que meterse en la situación de ella y en el contexto, y al final acabas comprendiendo que es una reacción fuera de lo normal, pero que es lo que tenía que hacer. Yo creo que queda demostrada que Juana no estaba loca.
– Cómo viviste el proceso de desarrollo de este libro, cuando te disponías a escribir.
Parte del libro lo he escrito en el confinamiento que tuvimos en el 2020. Eso me ayudó mucho a meterme en la piel de Juana. Ella tuvo un confinamiento –ríete del nuestro- de 46 años. Nosotros podíamos salir, ver el sol, ver la luz. A ella la tenían encerrada en una habitación, incluso con la única ventana que había tapiada. Me hizo meterme en ese sufrimiento. Es un libro que lo escribí en esos momentos… es duro el relato. He llorado. En la forma, en el contexto de la redacción del libro he utilizado el flashback, porque necesitaba poner un poco de luz en las sombras en las que vivía Juana. Entonces, permito que ella, en ese encierro, recuerde momentos felices. Fue muy importante para mi escribir el libro. Aprendí muchas cosas. Unas las aprendí y otras me reafirmé en algo que ya creía: que doña Juana estaba enferma, pero no de locura, sino de falta de afecto de sus seres queridos. Juana vivió sola. Y está clarísimo que la mejor medicina ante todos los problemas que tengas en la vida es el cariño y el afecto de quienes tienes cercanos.
Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social
Escuchar programa en cope.es/granada , cope.es/motril y en archidiocesisgranada.es







Instaurada hace cinco años por el Papa Francisco para clausurar el Año de la Misericordia, cada domingo previo a la solemnidad de Cristo Rey, la Iglesia universal pone a los pobres y las distintas pobrezas en el centro para crear conciencia sobre las personas más vulnerables de la sociedad.
Homilía
Don Amadeo también enfatizo que en “esta quinta Jornada de los Pobres el mensaje del Papa nos hace reflexionar que en los pobres descubrimos el bien del Evangelio, el rostro de Cristo, descubrimos el rostro misericordioso de Dios. Con el servicio y la donación de nuestra propia vida debemos ayudar a un mundo mejor y más digno en el que desaparezcan las terribles desigualdades y todos los grandes problemas endémicos de la sociedad en la que vivimos”. Y añadió: “Debemos poner nuestra propia espiritualidad en el encuentro con Cristo, en nuestra oración, en nuestra celebración eucarística, en nuestra vida sacramental, en nuestro desarrollo en nuestra vida de fe y en la búsqueda de la santidad, poniendo siempre esta solidaridad y cercanía con los pobres”. 










CARTA DE NUESTRO OBISPO









La base de la familia está en el matrimonio y, por ello, la familia es reflejo de la relación de los padres. Poner en valor y evaluar esa relación es, ni más ni menos, la fase previa a poder mejorar y actuar sobre la relación familiar. Pero no solo los padres “forman familia” también los hermanos, los abuelos y nietos, tíos y sobrinos forman esa red familiar que tan importante es para cada persona, para la sociedad y, por supuesto, para la Iglesia.