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El Obispo preside la celebración de la Solemnidad de la Natividad del Señor en la Catedral

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Imagen de la Santa Misa Estacional de la Solemnidad de la Natividad del Señor celebrada esta mañana en la Catedral.

El obispo de Huelva, Santiago Gómez, ha presidido la celebración de la Solemnidad de la Natividad del Señor en la Santa Iglesia Catedral. Con el deseo de “que llegue a todo el mundo el anuncio gozoso de la Navidad”, el Obispo celebraba la Misa de Medianoche.

Misa de medianoche, presidida por el Obispo de Huelva en la Catedral.

En su homilía, señaló que en la oscuridad de la noche ha brillado la Luz del mundo para iluminar a todos los hombres y que la misericordia y la ternura divina se han manifestado en el pobre Niño nacido en Belén. De esta manera, “Dios ha querido compartir nuestra condición y se ha hecho cercano, identificándose de una forma especial con los pobres y necesitados”.

D. Santiago Gómez durante su homilía, en la misa de medianoche.

La señal que vieron los pastores que velaban el rebaño, “es la misma que hoy nos indica dónde podemos encontrar la verdadera alegría: en el Dios- con – nosotros, el Enmanuel”.

Por otro lado, D. Santiago Gómez ha presidido también la Santa Misa Estacional de la Solemnidad de la Natividad del Señor celebrada en la mañana de este 25 de diciembre en la seo onubense, un templo cuyo aspecto ha presentado estas celebraciones adornos acordes con el tiempo de Navidad, entre los que destaca un hermoso nacimiento delante del altar.

Aspecto de la Catedral durante las celebraciones de la Navidad.

«La Encarnación de Dios que celebramos en esta Navidad ha cambiado todo en la vida del hombre, en nuestra propia existencia».

El Obispo de Huelva, esta mañana en la Catedral.

D. Santiago Gómez, durante la Santa Misa Estacional de esta mañana, ha señalado respecto al canto de entrada de la misa del día de Navidad, que nos presenta a Jesús así: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el imperio y tendrá por nombre Ángel del Gran Consejo» (Is 9,5). En relación a las lecturas del día, empezando por Isaías (Is 52, 7-10), ha recordado que «el Niño que ha nacido es el Verbo de Dios, la Palabra encarnada. Ahora que esta Palabra se ha encarnado, de un extremo al otro de la tierra se verá la salvación de nuestro Dios». Por su parte, la carta a los Hebreos (Heb 1, 1-6) «muestra cómo Dios nos ha hablado en esta etapa final por su Hijo».

El Obispo también ha subrayado la importancia de reencontrar la Persona de Cristo para redescubrir nuestro ser cristiano. Así, es fundamental nuestra comprensión de Dios, que «ya no es un ser lejano o imaginado, sino alguien de nuestra condición, hombre, menos en el pecado»; los sacramentos, que «no son signos incomprensibles o gestos para expresar nuestras convicciones, sino un modo actual de actuar Dios-con- nosotros»; la oración, que «no es pura interioridad o ejercicio psicológico, sino diálogo interpersonal con quien ha salido a nuestro encuentro»; nuestro actuar en el mundo, que «no está guiado por ideologías y limitado a nuestras fuerzas, sino orientado por la voluntad del que nos ha revelado el camino en su Hijo, Jesús, y que nos permite vivir en comunión con Él y caminar a su encuentro en la vida eterna».

Así, podemos releer con gratitud el sermón para el día de Navidad del papa San León Magno: «Reconoce, cristiano, tu dignidad, y puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro». Y ha añadido: «La Encarnación de Dios que celebramos en esta Navidad ha cambiado todo en la vida del hombre, en nuestra propia existencia».

Durante el tiempo de Navidad, el Pastor de la Diócesis presidirá otras celebraciones en la Catedral. La primera de ellas será mañana, 26 de diciembre, Jornada de la Sagrada Familia, a las 12.00 horas. El próximo 6 de enero, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, así como el 9 de enero, fiesta del Bautismo del Señor, presidirá las celebraciones, ambas a las 12.00 horas.

 

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Evangelio de la Fiesta de la Sagrada Familia en Lengua de Signos Española- ciclo C

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Evangelio de la Fiesta de la Sagrada Familia en Lengua de Signos Española- ciclo C

Evangelio de la Fiesta de la Sagrada Familia  (26 de diciembre) en Lengua de Signos Española.

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

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¡Feliz Navidad!

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Y hasta que el dragón de siete cabezas no cesó en sus rugidos no caímos en la cuenta de cómo echábamos de menos el silencio. Será ahora, cuando las noches han recuperado una oscuridad que de pronto -qué paradoja- nos hace sentir seguros… Ahora será cuando en medio del dolor compartido resuene como nunca antes el mensaje de que nuestra fragilidad ha sido vencida.

Dios se ha hecho carne. Y con esa verdad entre las manos nos atrevemos a esperar, contra toda esperanza, en que una nueva luz se abra paso entre las tinieblas. Y sólo por ese Niño que viene nos arriesgamos a anunciar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que la vida se abrirá camino. 

En medio de nuestras cenizas, Dios ha plantado su tienda. En mitad de la noche de todos los tiempos, Dios ha rasgado el silencio para pronunciar su Palabra definitiva: renaceremos. 

¡Feliz Navidad! Desde el departamento de comunicación: Gracias por compartir nuestro reto de hacer un mundo más humano, más parecido a Dios.

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Navidad en la residencia asistida de la Diputación

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Ayer jueves, 23 de diciembre, el grupo “María del Silencio” de la parroquia de Pechina y el capellán de la residencia asistida de la Diputación, Alberto Pelegrina, visitaron a los ancianos de dos unidades. Siguiendo el protocolo de prevención sanitaria, tras una prueba de antígenos, y las mascarillas reglamentarias, los ancianos pasaron una tarde llena de gozo al rezar y cantar con numerosos villancicos la cercanía del nacimiento de nuestro Salvador

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Felicitación de Navidad de D. Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva

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Recordando una cita de un artículo sobre la Navidad del Siervo de Dios Manuel Siurot, aparecido en su famoso libro «Cada Maestrito» (1930), el obispo de Huelva, D. Santiago Gómez Sierra, felicita a todo el pueblo de Huelva y provincia la Navidad y desea un año nuevo cargado de bendiciones.

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Navidad 2021 (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada en la Catedral de Málaga el 25 de diciembre de 2021, festividad de la Natividad del Señor.

NAVIDAD

(Catedral-Málaga, 25 diciembre 2021)

Lecturas: Is 52, 7-10; Sal 97, 1-6; Hb 1, 1-6; Jn 1, 1-18.

La Luz de Cristo transforma las culturas

1.- Según la carta a los Hebreos, que ha sido proclamada, Dios habló en muchas ocasiones y de muchas maneras por los profetas (cf. Hb 1, 1). Pero «en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos» (Hb 1, 2).

El Verbo eterno, que era Dios y estaba junto a Dios (cf. Jn 1, 1) se ha encarnado en el tiempo como ser humano. Él es la Palabra creadora (cf. Jn 1, 3), reveladora y salvadora, que se manifestó en el A.T. y que se ha revelado en el N.T. de manera plena como una persona divina.

El Verbo es reflejo de la gloria de Dios e impronta de su ser, que sostiene el universo con su palabra poderosa (cf. Hb 1, 3). Estas imágenes, inspiradas en la doctrina sobre la Sabiduría (cf, Sb 7, 25-26) iluminan el misterio de las relaciones del Hijo Jesús con Dios Padre.

2.- Este Verbo o Palabra eterna se ha dirigido a toda la humanidad, a todo ser humano de todas las épocas, culturas, lenguas, razas y religiones.

Por eso hemos cantado en el Salmo que «los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios» (Sal 97, 3).

Queridos hermanos, todo el mundo puede escuchar esta Palabra de salvación, que ilumina; y toda la humanidad puede cantar «al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas» (Sal 97, 1) y ha revelado a todas las naciones su justicia (cf. Sal 97, 2).

Este misterio de nuestra fe es el que celebramos en Navidad: El Nacimiento de Jesucristo, Hijo de Dios, cuyo nombre “Enmanuel” significa «Dios-con-nosotros”» (Mt 1, 23).

3.- La Virgen María ofrece a la humanidad el gran regalo de la presencia del Salvador. Dios en persona se hace presente entre los hombres y su Luz infinita ilumina la tiniebla en que vive el ser humano (cf. Jn 1, 4-5).

La Luz de Cristo ilumina la experiencia del hombre para afirmar la prioridad y la superioridad de la persona sobre las cosas y de la ética sobre la técnica. La persona humana deber ser el centro de toda actividad, sea educativa, cultural, económica, política o de cualquier índole. Las cosas materiales están por debajo de la persona; pero a veces invertimos y damos más valor a las cosas que a las personas; y para obtener cosas o bienes materiales, tratamos mal a la persona. Cristo nos da una gran lección al asumir la naturaleza humana, para que valoremos al ser humano por encima de los demás seres creados.

La Luz de Cristo genera también una forma de vida nueva, como dice San Pablo: «No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios» (Rm 12, 2). El criterio de nuestra conducta deber ser Jesucristo, como centro de nuestra vida y como punto clave de la historia humana.

4.- La Luz de Cristo penetra en todas las culturas y las purifica de lo que no es genuinamente humano, porque no está en consonancia con el plan de Dios, que creó al hombre a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No todos los elementos de todas las culturas son buenos, porque algunos no tienen en cuenta a la persona.

El anuncio del Evangelio debe penetrar las culturas transformándolas y renovándolas desde dentro. El término «aculturación» o «inculturación» expresa uno de los componentes del misterio de la Encarnación, como dijo el papa Juan Pablo II (cf. Discurso a los miembros de la Comisión Bíblica. 26.04.1979). Porque Cristo, el Hijo de Dios, al nacer como hombre impregna a toda la humanidad de su presencia.

La fuerza del Evangelio es transformadora y regeneradora, sin «reducir a nada la cruz de Cristo» (cf. 1 Co 1, 17), que se encarna en las diferentes culturas y ambientes, siendo necesario tomar con prudencia y discernimiento los elementos culturales y religiosos, que forman parte del patrimonio de un grupo humano, para ayudarle a entender mejor la integridad del misterio cristiano.

El Evangelio enriquece las culturas, “ayudándolas a superar los puntos deficientes o incluso inhumanos que hay en ellas y comunicando a sus valores legítimos la plenitud de Cristo (cf. Jn 1, 16; Ef 1, 10)” (Juan Pablo II, Catechesi tradendae, 53).  

Para inculturar el Evangelio es necesario iluminar las culturas con la Luz de Cristo; purificarlas de sus debilidades, sanarlas y hacerlas crecer y madurar según el modelo de Cristo (cf. Francisco, Evangelii gaudium, 69).

No es adecuado confundir la cultura con la religión. Existe una moda desde hace unas décadas que identifica las tres religiones monoteístas con tres culturas: judaísmo, cristianismo e islamismo. Decir que la religión cristiana es una cultura es totalmente incorrecto; porque el cristianismo está presente en todas las culturas, sin identificarse con ninguna de ellas e impregnándolas y renovándolas desde dentro. La luz del evangelio de Cristo ilumina todas las culturas.

5.- Navidad es salvación para todos los hombres y renovación de todo. Cuando aceptamos a Jesús en nuestro corazón estamos dispuestos a renovarnos. Jesús trajo a la tierra la salvación y la verdadera transformación; renovó el corazón del ser humano, promovió la fraternidad universal y la paz, creó caminos de diálogo, dio contenido a la “cultura de la vida y de la solidaridad” en toda la actividad humana, personal y social.

Una última consideración: En este tiempo navideño no podemos olvidar a tanta gente que sufre y pasa necesidad. Jesucristo, con su ejemplo, al anonadarse y rebajarse hasta nosotros, aceptando nuestra pobreza, nos invita a compartir generosamente con los más necesitados.

¡Que las Fiestas Navideñas sean una ocasión propicia para saborear, gozar e interiorizar el amor de Dios y después compartirlo con los demás!

Pedimos a la Virgen María, la Madre del Señor, que nos acompañe en nuestra misión de anunciar el Evangelio y de transformar el mundo según la Luz de Dios.

¡Feliz Navidad a todos!

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Evangelio de la Natividad del Señor en LSE

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Evangelio de la Natividad del Señor en LSE

Evangelio de la Solemnidad de la Natividad del Señor (25 de diciembre) en Lengua de Signos Española.

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

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Ambiente navideño en los programas religiosos de COPE este fin de semana

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Ambiente navideño en los programas religiosos de COPE este fin de semana

La programación religiosa de COPE Sevilla de este fin de semana se centra, como no podía ser de otra manera, en la Navidad.

Por este motivo, el Espejo de la Iglesia, dirigida por Adrián Ríos, dedicará todo el programa a reflexionar sobre estos días en su tertulia de actualidad en la que participan Ernesto Holgado, Isabel Cuenca y Francisco Correal.

La cita es hoy, viernes, a partir de las dos menos veinticinco de la tarde en COPE Sevilla (99.6 FM). Más tarde, a las tres y media, habrá una redifusión por COPE MÁS (98.4 FM).

Por su parte, Pablo Enríquez, director del programa Iglesia Noticia Sevilla, entrevista el próximo domingo, a partir de las diez menos cuarto de la mañana, a Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural, que hará un recorrido por los Belenes y Nacimientos más emblemáticos de la Archidiócesis hispalense.

Podrá escuchar ambos programas descargando los podcasts en la página web de COPE o en nuestra sección de Audios.

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La Navidad del Papa al hilo de los recuerdos

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«Espero que la Navidad caliente los corazones de los que sufren, y que abra y fortalezca los nuestros para que ardan en deseos de ayudar más a los necesitados». Los periódicos italianos, Repubblica y La Stampa entrevistan a Francisco: su infancia en Buenos Aires, sus tradiciones familiares y sus libros favoritos.

El Papa Francisco responde a las preguntas de Repubblica y La Stampa en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, en vísperas de las fiestas. El significado de la Navidad de hoy y la de su infancia en Buenos Aires, sus lecturas y deportes favoritos, los niños pobres, enfermos y maltratados, el futuro de la humanidad: de esto y más habla Francisco en la conversación con los periodistas Paolo Rodari y Domenico Agasso.

Navidad en familia con «cappelletti»

Sobre sus recuerdos de la Navidad en Argentina, el Santo Padre cuenta que su familia solía celebrarla la mañana del 25 de diciembre, siempre en casa de sus abuelos. Una vez, dice, «llegamos y su abuela seguía haciendo cappelletti, los hacía a mano. ¡Ella había hecho 400 de ellos! Nos quedamos asombrados. Toda nuestra familia estaba allí: tíos y primos también vinieron».

Hoy, para el Papa, la Navidad «es siempre una sorpresa. Es el Señor el que viene a visitarnos», una sorpresa para la que se prepara predisponiéndose al «encuentro con Dios». Dijo que le encantaban las canciones navideñas como «Noche de Paz» o «Bajas de las estrellas» que «transmiten paz, esperanza, crean un ambiente de alegría por el Hijo de Dios que nace en la tierra como nosotros, para nosotros».

En sus pensamientos están los pobres y los niños hospitalizados

En Navidad su pensamiento se dirige a los pobres, que como Jesús nacieron pobres, y luego «a todos los olvidados, los abandonados, los últimos, y en particular a los niños maltratados y esclavizados». «Me hace llorar y me enfada -dice- escuchar las historias de adultos y niños vulnerables que son explotados».

Los niños que van a pasar la Navidad en el hospital también encuentran un espacio en su corazón. Ante su sufrimiento no hay palabras, «sólo podemos aferrarnos a la fe», mientras que a los padres de los niños sanos el Papa les recomienda no olvidar «lo afortunados que son» y dedicarse más a ellos. El Papa Francisco dice que admira el trabajo del personal médico y sanitario de los hospitales. «A menudo -dice- no nos damos cuenta de la grandeza del trabajo diario de estos médicos, enfermeras y personal sanitario, y en cambio todos deberíamos estar agradecidos a cada uno de ellos».

Jugar al fútbol como portero, los libros favoritos

Recordando que hace unos días cumplió 85 años, una de las preguntas realizadas al Papa fue que cuente cómo celebraba su cumpleaños cuando era niño.

«Era una fiesta para toda la familia», responde Francisco. «Mi madre solía hacer chocolate para beber, muy espeso». En cuanto a los juegos de su infancia, el Papa habla del fútbol que jugaba en una plaza cercana a su casa con todos los chicos del barrio. La pelota solía estar hecha de trapos, la «pelota de trapo», que se convirtió en un símbolo cultural en la Argentina de la época. Pero hablando de sí mismo, el Santo Padre dice que no se le daba muy bien:

«Así que estaba en la portería, donde me las arreglaba. Ser portero fue una gran escuela de vida para mí. El portero tiene que estar preparado para responder a los peligros que pueden venir de todos lados…». El joven Jorge Mario Bergoglio también jugaba al baloncesto, y en la familia se consideraba la lectura como un tesoro. En particular, su padre era un ávido lector. El Papa menciona algunos de los libros que le ayudaron a formarse y crecer, como «Cuore» (corazón) de Edmondo De Amicis, las novelas de Jorge Luis Borges y Fëdor Dostoevskij, y los poemas de Friedrich Hölderlin. También leyó «Los novios», obra de Alessandro Manzoni, y luego «La Divina Comedia», de la que su padre recitaba pasajes de memoria.

«De él escuché por primera vez estos versos: Virgen madre, hija de tu hijo, humilde y elevada más que una criatura, término fijo del consejo eterno, tú eres la que ennobleció tanto la naturaleza humana que su factor no desdeñó hacerse su hechura». Y luego el tercer canto del infierno: «Abandonad toda esperanza, los que entréis aquí». Mamá les hablaba a sus hijos de las óperas en la radio y también los llevaba al teatro. La lectura, dice Francisco, «es un diálogo con el propio libro, es un momento de intimidad que ni la televisión ni los tablets pueden dar».

Algunos momentos de nostalgia, pero no de melancolía

La conversación continúa con una pregunta que nos remite al Papa Francisco de hoy: ¿Hay en usted un poco de nostalgia de la juventud? Algunas veces, admite el Papa, recordando las cosas buenas. Como cuando cumplió 16 años, como era la tradición en Argentina, y se puso sus primeros pantalones largos, de hombre -y fue como una entrada en sociedad- y la emoción de su abuela materna María al verlo así. La abuela Rosa, «era más reservada, hablaba poco pero lo entendía todo». Tengo nostalgia de los momentos que viví con ellos y con mis abuelos», dice, pero «la melancolía no me llega», y añade: «Quizá por mi trayectoria personal, no me lo permito. Y tal vez porque heredé el carácter de mi madre, que siempre miraba hacia adelante». Las personas que más echa de menos son sus tres hermanos, pero piensa en ellos con serenidad, imaginándolos «en paz».

Un día que comienza a las cuatro de la mañana

Preguntado por su actual estado de salud tras la operación en el Hospital Gemelli, el Papa respondió que se encuentra bien, tanto que ha podido realizar varios viajes «y haré otros viajes, si el Señor quiere, en 2022». Describe su jornada, cuyo ritmo no ha cambiado: «Siempre me levanto a las 4 de la mañana y me pongo a rezar inmediatamente. Luego sigo con mis compromisos y citas varias. Sólo me permito una breve siesta después del almuerzo.

Nuestro futuro depende de la solidaridad a todos los niveles 

La entrevista concluye con la mirada del Papa sobre el futuro de la humanidad afectada por la pandemia, por los conflictos y las divisiones. El futuro dependerá, dice, «de si se construye o se reconstruye juntos», porque sólo nos salvaremos si vivimos la fraternidad universal. Y añade: «Sin embargo, esto significa que la comunidad internacional, la Iglesia, empezando por el Papa, las instituciones, los responsables políticos y sociales, y también cada uno de los ciudadanos, especialmente en los países más ricos, no pueden ni deben olvidar a las regiones y a las personas más débiles, frágiles e indefensas, víctimas de la indiferencia y del egoísmo».

A esto va mi oración, dice el Papa Francisco, «pido que en esta Navidad Dios transmita en la Tierra más generosidad y solidaridad», en los hechos. «Espero -concluye- que la Navidad caliente los corazones de los que sufren, y abra y fortalezca los nuestros para que ardan en deseos de ayudar más a los necesitados».

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