Inicio Blog Página 4204

“Ser cristiano consiste en una experiencia de amor”

0

Homilía en la Eucaristía del VI Domingo del T.O, en la S. I Catedral el 13 de febrero de 2022, día de la Campaña de Manos Unidas contra el hambre en el mundo.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo;

queridos sacerdotes concelebrantes, Pueblo Santo de Dios;
hermanos y amigos:

En una escena que todos recordamos del Evangelio de la infancia, cuando la Virgen va a visitar a su prima Isabel, acerca de la cual le había dicho el ángel que estaba ya embarazada de seis meses; cuando llega la Virgen, Isabel le saluda y le dice: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Hay casi ahí un resumen del Evangelio, que luego se desarrolla en este Evangelio de hoy, que contiene también el corazón del Evangelio: “Dichosa Tú que has creído”. Hay una dicha en creer. Pero, para nosotros, acostumbrados al uso del vocabulario cristiano de tanto tiempo, y de tanto usarlo, “creer” significa a veces tener unas creencias. No significa más que eso y en eso no hay ninguna dicha particular. Y cuando la fe para nosotros es eso, pues, efectivamente, no experimentamos esa dicha.

La fe es confiar la vida a Cristo y, en ese confiar la vida a Cristo, que ha vencido al mal y a la muerte en su Misterio Pascual, con su Resurrección, como primicia nuestra; como aquel que abre un camino, como aquel que abre una brecha en un muro para poder entrar en la ciudad; como aquel que, en este caso, nos ha abierto el Cielo, que nos ha abierto la vida de Dios para nosotros. Y es engancharse a Él, colgarse de Él. Poner nuestra vida en Sus manos. Saber que si Él está con nosotros –“que merezcamos tenerte siempre con nosotros”, como pedíamos en la oración-; si Él está con nosotros, no hay nada que temer, nada. “¿Quién nos va apartar del amor de Cristo? ¿La espada, la muerte, la enfermedad, la peste, la persecución?”. Nada. Nada puede apartarnos, no de nuestro amor por Cristo, sino del amor de Cristo por nosotros.

“Todo lo poseo en aquel que me ha amado”. Y ese confiar la vida en Cristo que es en lo que consiste el cristianismo, sí que tiene una dicha, una dicha incomparable con ninguna de las luchas de este mundo. En las Lecturas de hoy se comparaba al árbol plantado al borde de la acequia que da fruto en su sazón (aunque haya sequía, no se agosta, tiene siempre una veta de agua de la que se alimenta, florece y da fruto). Esa es la vida humana cuando se apoya en Cristo y uno no puede sino dar gracias por ello. Un día, otro día, todos los días de nuestra vida. Entonces, sí se experimenta esa dicha. Sí se experimenta también la verdad de “¡maldito del hombre que confía en otro hombre!”, como decía la Primera Lectura. Que ponemos nuestra esperanza en lo que los hombres podemos hacer. Luego, hablaba de confiar en la carne, pero la carne ahí se refiere a las obras humanas, a las posibilidades humanas, el que nosotros podemos construir nuestra felicidad, darnos a nosotros mismos la dicha. A poquito que usemos nuestra inteligencia nos damos cuenta de que nosotros no nos podemos dar a nosotros mismos más que una dicha falsa. Una dicha enferma de cáncer, de un cáncer incurable. Una dicha en la que tenemos que disimularnos cosas a nosotros mismos, o tenemos que disimulárselas a los demás, o tenemos que tratar de disimulárselas a Dios. No. La dicha verdadera, la dicha profunda que nace, nace de la Presencia del Señor, no nace de nuestras fuerzas. El hombre que confía en otro hombre, el hombre que confía en la carne, que confía en sus fuerzas, en sus posibilidades, no es maldito porque Dios le maldiga, es maldito porque está condenado a vivir en la desesperación, en el cinismo, en esa falta de alegría profunda, verdadera, que sólo nace de Dios.

Mis queridos hermanos, otra consecuencia de esa expresión de la fe se ve en las bienaventuranzas que comienzan diciendo “dichosos”, dichosos los hombres. Ese es el Evangelio. El Evangelio es una proclamación de una noticia nueva, de una alegría, de un motivo de alegría. ¿Por qué? Porque el Reino de Dios está en medio de nosotros, porque Cristo ha venido.

Eso tiene una consecuencia inmediata de la que muy pocas veces nos damos cuenta. El Evangelio no se comunica con discursos. Se comunica con el testimonio y el testimonio, no de una vida moral muy difícil, muy ascética, muy sacrificada, sino con un testimonio de alegría, de una alegría que no se puede falsificar. Si fuéramos conscientes de esto, pediríamos al Señor la experiencia de tenerle con nosotros de tal manera que nuestra alegría sea desbordante.

Que nuestra alegría hable de verdad de que conocer a Jesucristo es una buena noticia. Que seamos difusores de esa alegría que nace de la experiencia de ser amado y de cómo uno comprende, a la luz de ese amor, el bien que hay en amar a los demás, amigos y enemigos. Personas más fáciles, personas más difíciles. Personas con las que me es más fácil entenderme. Personas con las que me es menos fácil entenderme o que chocan más los temperamentos.

Que nuestro amor, cuando recibimos el amor de Cristo, como ese amor es infinito y sin límites, en el corazón brota un deseo de amar. Y de ese deseo de amar y de esa capacidad de amar brota en primer lugar la alegría. Yo recuerdo, y lo he citado muchas veces aquí mismo, en la Catedral, haber oído a un sacerdote que está iniciando su proceso de beatificación, decir que “el primer fruto de haber encontrado a Jesucristo es el gusto por la vida”. La vida se hace bella, uno puede gozarla, disfrutarla, porque vive en la acción de gracias, porque en Jesucristo lo tiene todo.

Si Jesucristo fuese solo una creencia; si Jesucristo fuese solo una raíz de unos valores morales o una ocasión para pedirLe que me ayude a sacar bien los exámenes a pesar de que no he estudiado demasiado, o cosas de ese tipo, pues no. Pero cuando uno encuentra el amor de Jesucristo, cuando uno encuentra a Jesucristo como un amor invencible, clave del sentido de mi vida, no porque yo sea bueno, no porque yo haya hecho cosas que merezcan ese amor, sino que me lo encuentro gratuitamente, entonces brota una alegría pura en el fondo del corazón. Decía el Papa Francisco en una ocasión que una persona que hubiera vivido siempre contenta no había que hacerle proceso de beatificación, se la podría beatificar inmediatamente. ¡Por lo mismo! Porque cuando confiamos en nosotros mismos, en nuestras fuerzas, en nuestros proyectos, en nuestros planes, pues somos como la caña en el desierto, somos paja, como la hierba del campo. Cuando confiamos en el Señor somos el árbol plantado al borde de la acequia. Ser cristiano consiste en una experiencia de amor, una experiencia de que somos amados con un amor inimaginable, inconcebible. Me faltan las palabras y me falta también la pasión por comunicároslo, pero quisiera comunicaros ese amor, porque es la única manera de evangelizar y es la única manera de que nuestro corazón cambie y se haga capaz de amar a los demás.

Hoy la Iglesia celebra el día de Manos Unidas, la campaña Contra el Hambre, y el Evangelio de hoy decía “dichosos los pobres. Dichosos los que lloran”. Eso no son elogios de Jesús. “Dichosos los que lloran” no significa “hala, seguid llorando”. Anuncia a un mundo que llora, a un mundo que es pobre, a un mundo que vive lleno de miserias, que hay la posibilidad de una dicha, que hay la posibilidad de una alegría. Esa posibilidad de la alegría y de la dicha está vinculada a Su persona y a la experiencia de acoger Su persona en nuestra vida. Esa acogida nos hace capaz de amar a los hombres, de desear que también ellos puedan sentirse acogidos. De nada sirve dar una limosna si nuestro corazón está frío, seco y árido. Lo que el Señor quiere es que nuestro corazón esté verdaderamente abierto a las necesidades de todo tipo que los hombres tienen, a los llantos de todo tipo que los hombres lloran. Vivimos en un hospital de campaña. ¡Cuánto dolor hay a nuestro lado! ¡Cuánta pobreza hay a nuestro lado! ¡Una pobreza tan grande! A veces se cree que consiste sólo en la falta de dinero. ¡Dios mío! El Evangelio cambia las categorías del mundo. Nos pone el mundo al revés. Nosotros pensamos que la felicidad consiste en tener dinero. Pensamos que la felicidad consiste en el estatus social. Pensamos que la felicidad consiste en disponer de toda clase de medios a nuestro hogar, a nuestra disposición en el mundo de hoy y, si es posible, el último modelo mejor que el penúltimo. El Evangelio le da la vuelta: “Dichosos vosotros los pobres, pero ay de vosotros, ricos. Ay de vosotros los que ahora reís, porque lloraréis!”, cuando reímos simplemente por la satisfacción o el placer que nos dan los bienes de este mundo. Nos reímos de verdad al acoger a Cristo.

Acoger el amor de Cristo hace que la vida tenga sentido, hace que la muerte tenga sentido, hace que la risa tenga sentido. Hace que el cantar y el bailar puedan tener sentido y ser algo bello que acogemos en nuestra vida, y que deseamos comunicar a los demás. La mayor parte de los bailes tradicionales europeos han nacido en las plazas que había delante de las parroquias y es normal: la experiencia del encuentro con Cristo produce un pueblo, un pueblo alegre, un pueblo.

La evangelización en este mundo es algo tan difícil, porque no caemos en la cuenta que lo único que tenemos que comunicar al mundo es la alegría de haber encontrado a Jesucristo, y sólo se puede hacer mediante el testimonio. Yo lo estoy haciendo ahora en forma de discurso, pero porque pienso que vosotros lo habéis encontrado y deseo que sean vuestras vidas como la mía, que lleve por el mundo esta alegría que se refleja en la mirada. Se refleja en una mirada clara, transparente, que no tiene miedo ni siquiera al mal del otro, ni siquiera a la torpeza, a la miseria, o a la incapacidad del otro. No tiene miedo a nada, porque lo tiene todo en Cristo.

Si el Señor nos concediera este don, veríais lo fácil que era evangelizar, lo fácil que era comunicar… ¡Si es que la alegría se difunde sola! No hace falta organizarla. No hace falta pensar unos ratitos para mostrar que estamos contentos. Se vive contento y se comunica hasta casi sin querer.

Sed generosos en la colecta de hoy. Pero no lo seáis por obligación, no lo seáis por mis palabras. Sed generosos como una forma de súplica. Señor, que podamos encontrar tu amor, de tal manera que nos demos cuenta de que todo en la vida, que todo lo que somos y todo lo que tenemos, también nuestras cualidades, también nuestros bienes, son todo regalo y gracia tuya.

Que así vayamos aprendiendo a hacer de nuestra vida un regalo que comunique nuestra felicidad; que pueda hacer felices a los que tenemos cerca o a los que tenemos lejos.

Concédenos Señor ese don. Tú, que Te vuelves a dar a nosotros, haz de nuestras vidas un don para nuestros hermanos. Que podamos decir “dichosos”, a la humanidad, y si nos persiguen por ello, pues “dichosos vosotros cuando os persigan, que también persiguieron a los profetas y a Él hasta la muerte”. Esa dicha no nos la puede arrebatar nadie

En pocas semanas vamos a beatificar aquí a unos mártires de la persecución religiosa en España en los primeros días, vinculada con el comienzo de la Guerra Civil, que dieron su vida por Jesucristo. Ellos son el testimonio más claro de que la gracia de Jesucristo, el conocimiento de Jesucristo, vale más que la vida. No sólo que las cosas de la vida, sino más que la vida. Nos recuerdan cuál es el bien del que ellos ya disfrutan y que nosotros Le pedimos al Señor poder compartir un día con ellos en el Reino de los Cielos. Pero empezad ya aquí, porque el amor de Jesús lo tenemos ya aquí.

Se lo pedimos al Señor juntos. Le damos gracias por ser hijos de un pueblo de santos, de un pueblo de mártires, de un pueblo que ha experimentado el amor de Dios y que no tiene miedo a vivir de ese amor, cueste lo que cueste, porque sin ese amor no habría alegría y, con ese amor, aunque uno pierda la vida, lo gana todo en esta vida y la otra.

Que así sea para cada uno de nosotros.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

13 de febrero de 2022
S.I Catedral de Granada

Escuchar homilía

“Bienvenida, señora, a esta casa que es la Iglesia”

0

“Bienvenida, señora, a esta casa que es la Iglesia”

El obispo de Córdoba ha recibido a la Virgen de Araceli en el templo principal de la Diócesis tras procesionar por las calles de la ciudad

Entre vítores, flores y una inmensa multitud de fieles, María Santísima de Araceli ha recorrido en la mañana de este domingo, 13 de febrero, las calles de la ciudad hasta llegar al templo principal de la Diócesis, donde ha sido recibida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, dejando estampas para el recuerdo de los lucentinos y todos sus devotos en una jornada histórica, pues ha sido la primera vez en su historia que procesiona en Córdoba.

La Virgen de Araceli radiante con su bendito Niño tras la restauración a la que se han sometido durante más de cuatro meses en el taller Regespa, comenzó su desfile procesional desde la parroquia de San Francisco y San Eulogio rumbo al templo principal de la diócesis rodeada de multitud de fieles, llevada por su cuadrilla de santeros y acompañada por la Sociedad Didáctico Musical de Lucena.

Minutos antes de las once de la mañana, la Patrona del Campo Andaluz hacía su entrada al templo principal de la diócesis vitoreada por quienes la rodeaban hasta llegar a la Puerta de las Palmas, donde la esperaba el Obispo.

Monseñor Demetrio Fernández ha dado la bienvenida a la imagen y a todos los presentes aclamando: “Sed bienvenida, señora, a esta casa que es la Iglesia, la comunidad de los hijos de Jesucristo. Los lucentinos y los aracelitanos damos hoy gracias a Dios por tener Madre”.

En su alocución, el prelado ha instado a la Virgen a bendecir a todos los que la han acompañado en este día gozoso, “a todos los devotos de tu advocación, María Santísima de Araceli” y ha añadido: “Madre de la Iglesia protege a todos los que te invocamos y que tu paso por esta Santa Iglesia Catedral de Córdoba nos llene a todos de alegría y nos haga sentirnos hijos fieles de la Iglesia”.

Seguidamente, ha dado comienzo la celebración de la santa misa ante unas naves catedralicias repletas de fieles.

Mirar siempre a María

En su homilía, monseñor Demetrio Fernández ha comenzado saludando a la Virgen y elogiando su rostro, pues “nos hace conectar con nuestra Madre del cielo”. “La Virgen mueve los corazones y hoy a los lucentinos os ha traído a la Catedral de Córdoba para celebrar la misa del domingo y venerarla”, ha manifestado.

El pastor de la Diócesis ha recordado además la importancia de confiar en Dios, asegurando que “cuando Dios está ausente en el trabajo, en la vida social o en la vida pública, el hombre sale perdiendo”. Al hilo de esto, ha indicado además que si nuestro corazón no está puesto en Dios, tendremos una felicidad a corto plazo.

Ha concluido recordando que la vida cristiana es mirar a María, porque “al mirarla a Ella entendemos lo que Dios quiere de nosotros, Ella ha confiado siempre en Dios, produce la paz en los corazones, en Ella se cumplen las bienaventuranzas de su hijo Jesucristo y en Ella está el espejo donde podemos mirarnos”. “Ella te dará la paz y la alegría en el alma y en el corazón, como ha experimentado Lucena, donde la devoción a la Virgen de Araceli se ha convertido en un pueblo entero que ha experimentado que teniendo a María tiene todo”, ha aclamado.

Encuentro de novios

La celebración ha coincidido además con el Encuentro diocesano de Novios organizado por la delegación de Familia y Vida.

Una treintena de parejas han acudido al templo principal de la diócesis a celebrar la santa misa y recibir la bendición del Obispo, quien les ha animado a tener siempre presente en los hogares que van a construir una imagen de la Virgen para acudir a Ella.

La entrada “Bienvenida, señora, a esta casa que es la Iglesia” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Caricia de Dios” para los residentes de la Casa Sacerdotal

0

El pasado viernes, 11 de febrero, a las 18:00 horas, nuestro obispo Antonio ha festejado a Nuestra Señora de Lourdes en la casa sacerdotal y ha celebrado, con todos los residentes, el Sacramento de la Unción de Enfermos.

En la homilía, citando al profeta Oseas, les dijo que este sacramento era una caricia de Dios. Que salíamos de las manos de Dios y a sus manos volvíamos. “En este momento el Señor nos alza a sus mejillas como un padre a su hijo pequeño para besarlo”, afirmó el prelado almeriense. En la postcomunión todos dieron al Señor gracias por su vida y D. Antonio dio gracias a los sacerdotes presentes por su vida entregada por Cristo y su Evangelio.

Después hubo una cena de fiesta y terminó la tarde con una tertulia donde los sacerdotes le preguntaron sobre la visita Ad Límina.

Todos han agradecido a nuestro obispo el gesto de celebrar la Jornada Mundial del Enfermo con ellos.

Mostrar más

Ver este artículo en la web de la diócesis

Venciendo juntos la indiferencia. Jornada de Manos Unidas

0

Hace más de sesenta años un grupo de mujeres de Acción Católica Española lanzó la primera Campaña contra el hambre, respondiendo a un llamamiento de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a fin de luchar contra el hambre. Desde 1960 se han sucedido sin interrupción campañas anuales para dar a conocer y denunciar la existencia del hambre y de la pobreza, sus causas y sus posibles soluciones. Inspirándose en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, Manos Unidas trabaja para que cada persona, hombre y mujer, en virtud de su dignidad, sea por sí misma responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual, de modo que pueda gozar de una vida digna. Las campañas tienen un doble objetivo: denunciar ante la sociedad española la existencia del hambre y lograr medios económicos que permitan financiar los proyectos de desarrollo integral. Mostrando sin complejos su identidad católica, la primera campaña denunció “el hambre de paz, de cultura y de Dios que padece gran parte de la humanidad”.

La campaña de 2022 pone el dedo en la llaga de las causas del hambre en el mundo y declara con valentía: “Nuestra indiferencia los condena al olvido”. A estas alturas del siglo XXI sabemos bien que el hambre en el mundo no es un problema de falta de recursos sino de mala distribución de los mismos. Para vencer la desigualdad que causa el hambre es necesario derrotar la indiferencia. Que la pobreza y el hambre no sean invisibles depende de nosotros. No nos engañemos: la luz de la fe se apaga si cerramos los ojos a la desigualdad. La indiferencia es hija del egoísmo y de la apatía. Para derrotarla debemos salir de nosotros mismos y sentir como propias las necesidades de los demás. Contra el hambre es necesario actuar.

La campaña de este año se lanza cuando la Iglesia Católica se prepara a la celebración de un Sínodo que se ocupará de una dimensión que le es inherente, la sinodalidad: si la Iglesia es misterio de comunión, quienes formamos parte de ella vivimos el gozo de “caminar juntos”. Generosidad y compasión (“padecer conjuntamente”) brotan cuando aprendemos a caminar juntos. Por eso, caminando juntos vencemos la indiferencia, hacemos visibles los rostros de la desigualdad y empezamos a derrotar el hambre.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

Ver este artículo en la web de la diócesis

Presentación de la “Campaña Mundial del Enfermo” y Semana del Matrimonio, en Iglesia Noticia

0

Presentación de la “Campaña Mundial del Enfermo” y Semana del Matrimonio, en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 13 de febrero, a las 09:45 horas.

Anunciamos el inicio de la Campaña Mundial del enfermo, que durará hasta el próximo 22 de mayo. Hablamos para ello con el delegado de la Pastoral de la Salud y capellán del Hospital Ruiz de Alda, que nos da los detalles de esta campaña que es la más larga de las que propone la Iglesia.

A su vez hablamos de la Semana del Matrimonio. Una iniciativa que forma parte de la celebración de este “Año de la Familia Amoris Laetitia”. Informamos de las propuestas que habrá cada día de la próxima semana, incluida la Ruta Romántica por el Albaycín, pensada para fortalecer el vínculo de los matrimonios de la diócesis de Granada.

Escuchar programa

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Emisora Diocesana cumple 26 años

0

El obispo de Canarias, José Mazuelos, entrevistado en la Emisora diocesana 

Se cumplen 26 años del inicio de las emisiones y la radio de titularidad diocesana ha contado este miércoles, 9 de febrero, con la presencia del obispo de Canarias. José Mazuelos ha sido entrevistado en una edición especial del programa La casa de la iglesia. En la entrevista, el obispo habla de diversos asuntos de actualidad como la ruta migratoria, la acogida a los migrantes, la situación de pobreza y exclusión social que viven muchas familias, la reciente visita ad limina, los retos diocesanos, el sínodo de los obispos o la importancia de los medios de comunicación.

En su visita a la Emisora diocesana, el obispo ha bendecido los nuevos estudios situados en Tafira, junto al Centro de pastoral y el Istic. El obispo ha estado acompañado por los consiliarios de la Emisora diocesana, Jorge Martín de la Coba y Venerando Novelle.

Un proyecto nacido en Tamaraceite 

La Emisora diocesana es fruto del proyecto que nació en la parroquia de Tamaraceite, gracias a la iniciativa del sacerdote Jesús Vega, bajo la denominación de Radio Tamaraceite Onda Parroquial. En la actualidad, este medio se ha convertido en un referente de la comunicación en la diócesis. Una herramienta audiovisual para transmitir los valores del Evangelio.

Cada día son miles de personas las que sintonizan la Emisora diocesana para seguir una valiosa programación pastoral, social y cultural hecha por más de cuarenta voluntarios.

¡FELICIDADES! a todos los que forman parte de la historia de esta radio que tanto significa en la vida de los diocesanos.

 




















 

Artículos relacionados:

La entrada La Emisora Diocesana cumple 26 años aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.

Ver este artículo en la web de la diócesis

El rap evangeliza a los jóvenes de Córdoba

0

El concierto de Grilex en La Salle congregó a casi doscientos jóvenes de la diócesis de Córdoba

A su corta edad, Grilex ha conseguido encontrar a Jesús en sus letras. Sus canciones están abiertas a todo el mundo para transmitir esperanza y optimismo, especialmente a los jóvenes que una vez más, acudieron el sábado, 12 de febrero, a la cita organizada por la comisión del Sínodo para los Jóvenes en el salón de actos del colegio La Salle.

El concierto de este joven rapero madrileño con una fuerte experiencia de conversión despertó a unos doscientos jóvenes de la Diócesis que vibraron y disfrutaron de su música en una jornada festiva, que sirvió además para compartir la fe entre cada uno de los grupos que conforman el Sínodo en la Diócesis.

Guillermo Esteban, Grilex, es actualmente un referente en el mundo de la música, especialmente en el rap. Su deseo es llevar una palabra de esperanza al mundo de hoy, especialmente a los jóvenes, de ahí sus conciertos que no dejan indiferentes a los asistentes.

Grilex se define como “un joven rebelde que disfruta evangelizando, cuyo sueño es que Cristo llegue a cada corazón”. A través de sus letras, confesaba en una entrevista a “Iglesia en Córdoba”, deja ver “la sed de Dios” que habita en él. Con esta sed de Dios y sus ganas de evangelizar, el concierto celebrado en Córdoba resultó todo un éxito.

La entrada El rap evangeliza a los jóvenes de Córdoba apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Juan José Feria Toscano, nuevo sacerdote para la Diócesis de Huelva

0

La Santa Iglesia Catedral de Huelva ha acogido esta mañana de sábado, 12 de febrero, la ordenación presbiteral de Juan José Feria Toscano por la imposición de manos del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra.

La celebración, acompañada en el canto por la Coral Polifónica de la Catedral de Huelva, se inició a las 11.00 de la mañana con la participación del vicario general, los vicarios episcopales y miembros del clero diocesano, así como de la comunidad del seminario, autoridades del ámbito civil y universitario, familiares y una numerosa representación de Lepe, su localidad natal, encabezada por su alcalde, Juan Manuel González, y de la diócesis, que han querido arropar al nuevo presbítero en este día tan importante.

En su homilía, el Obispo de Huelva empezaba recordando la solemnidad y fiesta de este día en la diócesis, con motivo de la celebración del aniversario de la dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Huelva, cuya consagración hizo Mons. Rafael González Moralejo el 12 de febrero de 1977, tras la restauración que sufrió el edificio a causa de los daños sufridos en el terremoto de 1969. Y coincide en este 12 de febrero en que la alegría se acrecienta «porque el Señor nos da con la ordenación sacerdotal de nuestro querido Juan José un trabajador más para seguir construyendo la Iglesia, la morada de Dios entre los hombres».

D. Santiago Gómez ha señalado que «la Catedral es un símbolo de la Iglesia visible de Cristo» y las lecturas proclamadas en la celebración esta mañana nos introducen «en este misterio de la Iglesia, presentada como templo santo de Dios». Al hilo del Evangelio –¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Cfr. Mt 16,13-19)-, ha subrayado que «hay dos modos de ver y conocer a Jesús: uno, el de la multitud; el otro, el de los discípulos, que reconoce la singularidad de la persona de Jesús, su novedad». De esta manera, «los discípulos llegaron, poco a poco, a comprender que era el Mesías, es decir, no sólo un hombre enviado por Dios, sino Dios mismo hecho hombre. Así, Él es el Templo auténtico y vivo de Dios, Dios con nosotros».

El Pastor de la diócesis se dirigió posteriormente al ordenando para decirle: «Querido Juan José, por la sagrada ordenación que vas a recibir, colaborando con los obispos sucesores de los Apóstoles y como miembro de un presbiterio, vas a tener la misión de edificar la Iglesia como Templo del Espíritu Santo. Por el sacramento del Orden, por la unción del Espíritu Santo, vas a quedar sellado con un carácter particular, y así configurado con Cristo, de suerte que puedas obrar como en persona de Cristo cabeza (cf. P.O. 2)».

Asimismo, Mons. Santiago Gómez continuó su homilía destacando que «el presbítero edifica la Iglesia como ministro de la Palabra de Dios», ya que «nuestra misión es evangelizar aquí y ahora, respondiendo a la llamada permanente del Señor resucitado y vivo» y ha recordado que «los problemas eclesiales cotidianos no pueden hacernos olvidar el asunto fundamental de nuestra Iglesia que es la deserción y la descristianización, incluso de muchos que se siguen considerando cristianos».

De igual modo, «el presbítero edifica la Iglesia como ministro de los sacramentos, de la Eucaristía: es la celebración de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, el lugar privilegiado del encuentro con el Señor«. En este sentido, volvió a dirigirse especialmente a Juan José Feria para recordarle que «al recibir el ministerio sacerdotal, además de ser presencia actual de Cristo ante la comunidad cristiana cuando celebres la Eucaristía, vas a ser también ministro del sacramento de la Penitencia. Es una responsabilidad y misión que tenemos todos los sacerdotes, pongamos atención y dediquemos tiempo a este ministerio».

D. Santiago Gómez también ha apuntado que «el presbítero edifica la Iglesia como pastor del pueblo de Dios: no puede darse por satisfecho con el anuncio del Evangelio, sino que debe invitar a las personas a convertirse en piedras vivas del Templo de Dios, incorporándose a la comunidad de fe que es la Iglesia» y ha aludido a que “Cristo sí, la Iglesia no” es «un lema imposible que no se sostiene». Sólo amando a la Iglesia «mostraremos que hemos tomado conciencia de lo que en ella y a través de ella nos ha sido regalado: Dios mismo. Sin entusiasmo por la Iglesia de hoy no puede surgir una pastoral misionera». Además, ha dicho que «usamos el término comunidad cristiana para describir nuestras parroquias y grupos cristianos, pero la reunión de un grupo de individuos, a veces aislados, anónimos y con escasas relaciones personales, no constituye una comunidad. La Iglesia no puede ser una colección de practicantes individuales». También ha recordado que «cada uno de los creyentes está orgánicamente unido a Cristo, pero también al resto de los creyentes. Querido Juan José, hermanos sacerdotes, trabajemos con tesón por fortalecer el tejido comunitario de la Iglesia».

El Obispo de Huelva ha concluido su homilía llamando a la santidad, una exhortación que «me la hago a mí mismo, para el nuevo sacerdote y el presbiterio, y para todos vosotros, hermanos», porque «para entrar como piedras vivas en la construcción del Templo de Dios que es la Iglesia necesitamos ser santos. Es urgente renunciar a nuestras comodidades, sacudir nuestras rutinas y alcanzar el fervor. Es preciso salir de una espiritualidad de mínimos. Necesitamos levantar una ola de fervor y de entusiasmo evangélico».

Durante los últimos meses desde que fuera ordenado diácono, el pasado 26 de junio de 2021, Juan José Feria ha desarrollado su pastoral como diácono colaborador de las parroquias Beata Eusebia Palomino y Sagrada Familia de Huelva y como delegado diocesano para la Pastoral Universitaria.

Quien es ya nuevo sacerdote de la Diócesis de Huelva celebrará mañana domingo, 13 de febrero, a las 17.30 horas, su primera Misa en la parroquia Santo Domingo de Guzmán de Lepe.

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Este domingo, bendición de novios en la catedral

0

Este domingo, bendición de novios en la catedral

 

Desde la delegación de Familia y Vida se ofrece una manera diferente de vivir San Valentín, con esta bendición de novios y con una Semana del Matrimonio

 

El domingo 13 de febrero, víspera de San Valentín, el obispo bendecirá a las parejas que novios que así lo deseen. Será en la Catedral, en el transcurso de la Misa de 12, en una celebración preparada por la delegación diocesana de Familia y Vida. Para asistir, conviene comunicarlo antes en el email de la delegación familiayvida@diocesisdeguadix.es o en los teléfonos 617387539 y 647995512.

No es la primera vez que se realiza este acto, entrañable y significativo para las parejas de novios que reciben la bendición. De hecho, el año pasado, a pesar de ser un año de pandemia, fueron seis las parejas que quisieron que las bendijera Mons. Francisco Jesús Orozco.
Esta bendición tiene lugar en unos días en los que las relaciones de pareja, el noviazgo, el matrimonio y el amor conyugal tienen una relevancia social especial: el 14 de febrero es San Valentín y, a pesar de que pueda ser una fecha muy comercial, lo cierto es que cada vez son más las parejas que aprovechan esta celebración para expresarse su amor.
También, desde la Conferencia Episcopal Española y desde la delegación de Familia y Vida de la diócesis de Guadix, se ha querido aprovechar esta fecha para convocar una Semana del Matrimonio, que tendrá lugar del 14 al 20 de febrero en nuestra diócesis. Esta bendición de novios es el primer acto de esta semana pero habrá más: una oración y meditación en Face Retama, el martes; una oración juvenil el viernes, en Santa Ana; un paseo romántico por Guadix y una vigilia de oración, el sábado; y la celebración de la Misa en la Catedral, el domingo 20.
Sin duda, todas estas propuestas son una manera diferente de vivir San Valentín y la alegría de estar enamorados.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

Familia Bendición novios catedral 2 13 2 2022

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés