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“Adorar a Dios es un reconocimiento de Su amor por nosotros”

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Homilía en la celebración de la Pasión del Señor, el Viernes Santo, el 15 de abril de 2022, en la S.I Catedral.

“Varón de dolores, ante quien los hombres se avergüenzan y vuelven y apartan la mirada y la cara, ante quien se vuelve el rostro. Humillado, llevado como un cordero al matadero. No habría la boca y, sin embargo, su posteridad la bendecirá el Señor, será eterna”.

Difícilmente uno puede ver una descripción casi tan precisa de la de la pasión de Jesús y del significado de Su vida que este pasaje de Isaías escrito probablemente cinco siglos antes de que naciera Jesús. Y si no cinco, siete. Pero los cristianos no podían leer ese texto sin ver en él –diríamos- como una figura de lo que iba a ser la pasión y la muerte de Jesús: “Tengo sed”. Sed del Señor. Sed de nosotros. Aquella misma sed que tenías cuando le pediste a la samaritana de beber. Sed de que nosotros podamos vivir como hijos de Dios, como hijos de tu Padre, como hermanos tuyos, partícipes de Tu misma vida y de Tu misma sangre.

Y como eso no era accesible para los seres humanos, para unas pobres criaturas aun creadas a imagen tuya, Tú quisiste hacerte imagen nuestra, participar de las mismas cosas de las que nosotros vivimos: la violencia, la mentira, el falso testimonio, la envidia, la avaricia, el celo por una ley que no era capaz de abrirse a la novedad de tu llegada ni acoger tu anuncio de la Buena Noticia de que se habían cumplido las esperanzas de los profetas, las promesas de los profetas y las esperanzas de las naciones, del mundo entero, con Tu venida. Tú ibas a abrir el Reino de Dios. Tú ibas a abrir la posibilidad de vivir aquí en la tierra, ya en este mundo de guerra y de odios, de divisiones, destrozado por el Enemigo del hombre, es decir, por Satán. Destrozado por el pecado, engañado y creyéndose que está la felicidad en mil ofertas, que ofrecen una felicidad de todo a cien, de todo a euro, que no vale nada, que nos deja vacíos. Tenías sed de que aquella mujer que había tenido cinco maridos y vivía con alguien que no era su marido. Pudiera vivir, pudiera respirar, pudiera reconocerse mirada y amada de un modo que cambiase su vida para siempre. E hizo de ella la primera apóstol de la que se habla en el Evangelio, que contó en su ciudad lo que le había pasado al encontrarse con el Señor, con aquel hombre que, siendo judío, no debía hablar con ella.

Y en la cruz, Señor, sigues teniendo sed. Sed de mí, de mi vida. No de mí. No para apoderarte de mi, ni para devorarme o para ser poseído por Ti, sino al revés: sed de que yo viva, de que Tú seas poseído por mí de tal forma que yo pueda vivir tu misma vida divina. Y participar de esa vida, y afrontar el mal, sabiendo que tu amor es más fuerte que el mal, que todo el mal del mundo, que todo el mal de la historia, que todo el mal de mi historia; y así reconciliar a los hombres, a todos los hombres, contigo y con Tu Padre, que desde Ti es el Padre de todos. Ya lo era, pero ahora lo podemos reconocer como un Padre que no niega el Espíritu Santo a quien se lo pide.

Ante la Lectura de la Pasión, en realidad sólo es el gesto que hemos hecho al principio de la celebración del Viernes Santo que pide la Iglesia a los sacerdotes que hagan, antes de comenzar, de postrarse todo lo largo que somos en el suelo y que, inmediatamente, genera un silencio en toda, en toda la Iglesia, siempre, en cada año, aquí y en el mundo entero. Pero sólo ese gesto probablemente expresa una reacción adecuada, más que ninguna de mis palabras, al amor infinito que se da a nosotros, que se entrega a nosotros, que nos ama, que nos desea. Pero, repito, no para poseernos, no para hacernos esclavos, sino para arrancarnos de la esclavitud. De la esclavitud del pecado. Para introducirnos en la vida divina, en la comunión de la vida divina. En una vida toda ella amor, toda ella comunión, toda ella afecto, toda ella deseo del bien de los demás, porque en ese deseo está ya viviendo, en esa sed del bien de los demás, está, Señor, Tu plenitud. Tú es la Palabra de Dios que nunca se ha hablado tan fuerte como cuando entregaste Tu Espíritu y Te quedaste en silencio. Porque ahí nos diste sin palabras la gran palabra de Tu amor. Un amor que se entrega por todos. En Navidad te llamábamos Emmanuel, Dios con nosotros. Y el día de Viernes Santo te tenemos que llamar Dios por nosotros.

Vuelvo a la Lectura de Isaías. Él cargó con las culpas de muchos. El cargó con nuestros crímenes. Dios le hizo portador de nuestras faltas. Las ha cargado sobre su espalda, sobre su espalda divina. Todas mis faltas, todas nuestras faltas, todas las faltas de todos los hombres a lo largo de la historia han sido asumidas por Dios.

Mis queridos hermanos, vamos dentro de unos momentos a adorar la cruz y os pediría que en vuestra casa esta noche, cuando podáis, cuando lleguéis, aunque sean cinco minutos, tres minutos, un minuto. Pero postraros como nos hemos postrado al principio de esta Eucaristía y recordar algunas de las palabras de Jesús: “A Tus manos encomiendo mi Espíritu“, por ejemplo. En Tus manos encomiendo mi vida, mi historia, mis defectos, mis mezquindades, las muchas veces que te doy la espalda y trato de vivir al margen de Ti. Y sin embargo, Tú no te echas atrás. Tú no retrocedes ante las burlas, ante los salivazos, las bofetadas que te dio el criado del sumo sacerdote y de las espinas de tu corona. Ante la carga de la cruz y ante el suplicio inmenso que no nos lo podemos imaginar de los dolores de la cruz, no te echas atrás. “Nadie me quita la vida. Una y otra vez, yo la doy porque quiero”. Y la das por mí, la das por nosotros, pobres criaturas. Tú has saldado la deuda de los 10.000 talentos, la deuda que nadie podríamos pagar. ¿Cómo podemos nosotros pagar una deuda a Dios? Cómo nosotros, desagradecidos, que nos olvidamos de que si somos algo, lo es por amor y por don de Dios, podremos nunca pagar el habernos olvidado de ese regalo. Pero la has pagado Tú. La has pagado Tú por mí, por cada uno de nosotros, por todos y la sigues pagando porque en cada Eucaristía te ofreces de nuevo. Como Tu Encarnación, no ha sido una broma. No, no, no tienes mil cuerpos para ofrecérselos a Dios en la cruz.

Te hiciste hombre una vez, y de una vez por todas entregaste toda tu humanidad, toda tu vida de Hijo de Dios, para rescatarnos a nosotros. Pero sin poder encarnarse de nuevo, porque se convertiría Tu Encarnación en una broma. Constantemente, segundo a segundo, día tras día, año tras año, te ofreces al Padre como diciendo “sí” y si mil cuerpos tuviera, mil cuerpos te daría para que ellos vivan como hijos, para que no vivan como esclavos, esclavos de la muerte, esclavos del pecado; para que puedan vivir en libertad, rotas las cadenas del pecado y de la muerte por mi amor infinito por cada uno de ellos.

Vamos a orar por el mundo entero. Luego adorar la cruz. Luego a recibir la comunión. No hay Eucaristía, porque la Eucaristía es siempre una fiesta. Siempre una fiesta de bodas. Y hoy, cuando conmemoramos y recordamos la muerte de Jesús, no podemos al mismo tiempo estar celebrando esa boda. Pero el Señor viene a nosotros de todos modos y viene a nosotros con ese amor infinito. Yo os pido que algún momento lo dediquéis a adorar ese amor.

La adoración es un gesto propio de los enamorados. Es un gesto propio del amor y adorar, también en la Iglesia, a Dios es un reconocimiento de Su amor por nosotros, es un abandono de nuestra vida en Tu amor sin límites.

“En Tus manos, Señor, encomiendo Mi espíritu”. Y el Señor respondió, el Padre respondió a esa súplica. Y del agua y la sangre que botaron de Su cuerpo ha nacido la Iglesia, ha nacido la nueva Eva, ha nacido esta humanidad transformada por Cristo y que Cristo sigue transformando día tras día, año tras año, en un pueblo de hijos libres de Dios.

Que así sea para todos nosotros, como fruto de tu Pasión y de tu Resurrección.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

15 de abril de 2022
S.I Catedral

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Ha fallecido el sacerdote diocesano Pedro Osete Martínez

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En este Viernes Santo ha fallecido, a los 53 años, el sacerdote diocesano y párroco de Nuestra Señora de los Llanos de El Algar (Cartagena), Pedro Osete Martínez. Sus restos mortales se velan en el Tanatorio Estavesa de Cartagena y mañana, Sábado Santo, se celebrarán sus exequias en la Parroquia de Nuestra Señora de los Llanos, a las 16:00 horas.

Pedro Osete nació en Cartagena el 11 de junio de 1968 y fue bautizado en la Parroquia Inmaculado Corazón de María de Cartagena el 20 de junio. Con 35 años ingresó en el Seminario Mayor San Fulgencio, donde realizó los estudios de Filosofía y Teología, siendo ordenado presbítero el 3 de julio de 2011 en la Parroquia San Fulgencio de Cartagena, por Mons. José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena.

A partir de su ordenación ocupó los siguientes cargos pastorales:

– 2011-2012: Coadjutor de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Murcia.

– 2012-2013: Coadjutor de la Parroquia San Francisco Javier de San Javier.

– 2013-2016: Párroco de San Bartolomé de Sabinar; Santa Bárbara de Benizar; San Juan Bautista de San Juan y Béjar; y Virgen de la Rogativa de Rogativa; y encargado de las iglesias de Otos, Mazuza y Calar de la Santa.

– 2016-2020: Párroco de Nuestra Señora del Rosario de Barinas (Abanilla).

– 2020 hasta hoy: Párroco de Nuestra Señora de los Llanos de El Algar (Cartagena) y encargado de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de los Urrutias.

Además, ha desempeñado los cargos de:

– 2015-2016: Arcipreste del Arciprestazgo de Caravaca Rural.

– 2016-2020: Arcipreste del Arciprestazgo de la Sierra de la Pila.

Descanse en paz.

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Celebración de la Cena del Señor, en imágenes

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En el lavatorio de los pies, ayer jueves.

El Jueves Santo, en la S.I Catedral.

La S.I Catedral acogía el Jueves Santo por la tarde la primera de las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascua, en esta Semana Santa de 2022.

Presidida por Mons. Javier Martínez, arzobispo de Granada, y concelebrada por el obispo emérito de Almería, Mons. Adolfo González Montes, ofrecemos en imágenes la celebración de la Cena del Señor, celebrada en la catedral el 14 de abril, realizadas por el Secretariado de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Granada.

Entre otros momentos, puede verse el lavatorio de los pies y la reserva del Santísimo Sacramento, con el que Viernes Santo y el Sábado Santo se da a comulgar a los fieles, ya que no se celebra la Eucaristía, hasta la Pascua de Resurrección.

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“Santísimo Cristo de la Misericordia, profeta de la vida, pregonero de la paz, concédenos superar la violencia fratricida”

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“Santísimo Cristo de la Misericordia, profeta de la vida, pregonero de la paz, concédenos superar la violencia fratricida”

Alocución del Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada, D. José Gabriel Martín Rodríguez, en la estación de penitencia de la Hermandad del Señor San José y Ánimas y Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia (del Silencio), el Jueves Santo de 2022.

Misericordioso, buen Jesús, sálvenos tu santa Cruz. Bondadoso, buen Jesús, eres Vida, Gozo y Luz.

Santísimo Cristo de la Misericordia, para salvar tus corderos te llamaste Buen Pastor, y con ese inmenso amor cruzaste nuestros senderos, Dios y hombre verdadero, nuestro guía y nuestra luz.

Santísimo Cristo de la Misericordia, el Reino fue tu programa, la justicia y la hermandad, la paz y la caridad que un nuevo mundo proclama y que el corazón inflama, Peregrino de Emaús.

Santísimo Cristo de la Misericordia, tras la noche más oscura se hace el mundo luminoso, porque el Cristo Misericordioso –como un astro de luz pura– sobre los pueblos fulgura desde el árbol de la cruz.

Santísimo Cristo de la Misericordia, multiplicas los portentos como en tu vida terrena, cambias en gozo las penas y en gracia los sufrimientos, a los tristes das contento y pan a la multitud.

Santísimo Cristo de la Misericordia, mira al pueblo en aflicción, Samaritano divino, auxilia al mundo entero que va haciendo camino entre gozos y dolor.

Santísimo Cristo de la Misericordia, profeta de la vida, pregonero de la paz, concédenos superar la violencia fratricida.

Cambia, Señor, las heridas en justicia y rectitud, misericordia y paz

Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

En el interior de la S.I.C confesamos el CREDO

Completamos nuestra Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral rezando la SALVE, a la Virgen María, que permaneció firme ante la Cruz de su Hijo.

Acompañados por el Santísimo Cristo de la Misericordia podéis continuar vuestra estación de penitencia, que deseo fecunda, pacífica y pacificadora.

José Gabriel Martín Rodríguez
Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada
Jueves Santo, 14 de abril de 2022

 

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“¡Ayúdanos a ser tu Cireneo cargando con nuestras cruces cotidianas!”

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“¡Ayúdanos a ser tu Cireneo cargando con nuestras cruces cotidianas!”

Alocución del Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada, D. José Gabriel Martín Rodríguez, en la estación de penitencia de la Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima de la Estrella, el Jueves Santo de 2022.

¡Señor Jesús de la Pasión, cargas con la cruz de la Pasión de toda la humanidad!

¡Gracias, porque Tu nos regalas la cruz como un signo de amor apasionado por nosotros!

¡Tu nos invitas a tomar nuestra cruz y a seguirte cada día!

¡Señor, Tu sabes cuánto nos cuesta seguirte con alegría y confianza, sin quejarnos y lamentarnos!

¡Que sea, Señor, la cruz nuestra amiga fiel para cada día amarte más y mejor! ¡Así la queremos acoger en nuestra vida! ¡Ayúdanos a aceptar siempre la cruz!

¡Ayúdanos a ser tu Cireneo cargando con nuestras cruces cotidianas!

¡Ayúdanos también a cargar con las cruces de nuestros hermanos para que juntos nos unamos más a Ti, empequeñecernos para que Tú brilles con mayor gloria!

¡Señor, Tú que en tu Pasión has llevado nuestras cruces y sufrimientos guíanos hacia el camino de la salvación, acude en ayuda de los que caminan siguiendo tus pasos, de los enfermos, de los desesperados, de los que no te conocen, de los sufrientes, de los desesperados, de los desterrados y refugiado por las guerras!

Señor Jesús de la Pasión, detrás de ti viene la Estrella luminosa de una nueva humanidad.

Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

En el interior de la S.I.C confesamos el CREDO

Rezamos la SALVE REGINA

Madre y Señora nuestra de la Estrella / Ruega por nosotros.

Acompañados por Jesús de la Pasión y Nuestra Señora de la Estrella podéis continuar vuestra estación de penitencia, que deseo fecunda, pacífica y pacificadora.

José Gabriel Martín Rodríguez
Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada
Jueves Santo, 14 de abril de 2022

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“Somos conscientes de que necesitamos un corazón grande y abierto a tu misericordia para perdonar”

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“Somos conscientes de que necesitamos un corazón grande y abierto a tu misericordia para perdonar”

Alocución del Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada, D. José Gabriel Martín Rodríguez, en la estación de penitencia de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora Coronada, el Jueves Santo de 2022.

¡Señor Jesús del Perdón, somos conscientes de que necesitamos un corazón grande y abierto a tu misericordia para perdonar, para olvidar todas las ofensas recibidas, para alejar de nosotros el rencor!

¡Concédenos la gracia de vivir según tus enseñanzas, aprender a perdonar para entrar en relación con el prójimo, rompiendo las barreras que nos separan de su corazón y tejer de nuevo estrechos lazos de convivencia, de encuentro, de amor, de comunión!

¡Te damos gracias, Señor Jesús del Perdón, porque el perdón es el gran don que nos das para vivir en consonancia contigo!

¡Te damos gracias, Señor, porque nos enseñas que quien mucho ama, perdona mejor que aquel que ama poco!

¡Señor Jesús del Perdón, te pedimos que nuestra identificación contigo nos transforme, nos renueve, nos cambie para hacer del perdón el gran valor en nuestra vida!

Señor Jesús del Perdón, viene la Aurora de un mundo de paz, Aurora de un mundo en paz.

Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

En el interior de la S.I.C confesamos el CREDO

Rezamos la SALVE REGINA

Madre y Señora nuestra de la Aurora / Ruega por nosotros.

Acompañados por Jesús del Perdón y Nuestra Señora de la Aurora podéis continuar vuestra estación de penitencia, que deseo fecunda, pacífica y pacificadora.

José Gabriel Martín Rodríguez
Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada
Jueves Santo, 14 de abril de 2022

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“¡Mientras sufrías, conquistabas la esperanza!

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“¡Mientras sufrías, conquistabas la esperanza!

Alocución del Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada, D. José Gabriel Martín Rodríguez, en la estación de penitencia de la Cofradía y Hermandad Salesiana del Santísimo Cristo de la Redención y Nuestra Señora de la Salud, el Jueves Santo de 2022.

¡Señor, gracias, porque moriste por notros en la cruz, gracias porque lo hiciste para redimirnos del pecado, para que pudiéramos alcanzar la vida eterna!

¡Gracias, por tu cruz nos acompaña en el camino de la vida, nos dirige la mirada hacia la eternidad y nos permite abrazar nuestras propias cruces!

¡Gracias, santa y redentora cruz de Jesús, porque sois nuestro amparo en la debilidad, nuestra fortaleza ante la fragilidad de nuestra vida, la guía que marca nuestro camino hacia el cielo!

¡Gracias, santa cruz de Jesús de la Redención, porque nos ayuda a comprender el sentido de nuestra vida cristiana, a alejarnos del mal y del pecado, nos invita a colocar nuestro corazón para caminar hacia la salvación!

¡Gracias, porque el triunfo de la cruz nos hace comprender el valor del sufrimiento que nunca desaparecerá de nuestra vida pero que nos permite caminar en tu presencia, en tu compañía!

¡Gracias, porque el triunfo de la cruz nos hace comprender que mientras estabas sufriendo colgado en la cruz, amabas; ante quien te ofendía y maltrataba, perdonabas; mientras morías nos dabas vida; mientras sufrías, conquistabas la esperanza!

¡Gracias, Señor, porque desde la Cruz, la redención y la salud-salvación se cernía sobre nuestras vidas!

Santísimo Cristo de la Redención, detrás de ti viene la Salud que tanto seguimos necesitando.

Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Santísimo Cristo de la Redención / Ten piedad de nosotros

En el interior de la S.I.C confesamos el CREDO

Rezamos la SALVE REGINA

Madre y Señora nuestra de la Salud / Ruega por nosotros.

Acompañados por Jesús de la Redención y Nuestra Señora de la Salud podéis continuar vuestra estación de penitencia, que deseo fecunda, pacífica y pacificadora.

José Gabriel Martín Rodríguez
Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada
Jueves Santo, 14 de abril de 2022

 

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“¡Jesús del Amor y de la Entrega, ayúdanos a llevar la Cruz de cada día con amor y entrega por y para los demás!”

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“¡Jesús del Amor y de la Entrega, ayúdanos a llevar la Cruz de cada día con amor y entrega por y para los demás!”

Alocución del Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada, D. José Gabriel Martín Rodríguez, en la estación de penitencia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Amor y la Entrega y María Santísima de la Concepción, el Jueves Santo de 2022.

La vida nos enseña —aunque sea difícil ponerlo en práctica— que todo sufrimiento hay que entregarlo por amor, que cada lágrima derramada debe transformarse en una sonrisa, que cada ofensa recibida debe transformarse en una oración, que cada golpe recibido debe llevar consigo el perdón, que cada desprecio tiene que volverse al otro con mirada de Misericordia al estilo de Jesús.

¡Señor Jesús del Amor y la Entrega, no queremos regocijarnos con nuestras penas y sufrimientos que te entregamos a Ti con amor para que los acojas todo con tus manos misericordiosas!

¡Te pedimos, Señor Jesús del Amor y la Entrega, que a la luz de la fe y la esperanza, envíes tu Santo Espíritu, para que seamos conscientes del profundo amor que sientes por nosotros y aceptemos siempre tu voluntad!

¡Dirige, Señor de bondad, tu mirada de amor hacia los afligidos, los que sufren, los que lloran, los que están desesperados, los que no sienten tu presencia, los que necesitan ser consolados!

¡Jesús del Amor y la Entrega, ayúdanos a llevar la Cruz de cada día con amor y entrega por y para los demás!

Señor Jesús del Amor y la Entrega, contigo viene la Concepción de un nuevo modo de servir y amar.

Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

En el interior de la S.I.C confesamos el CREDO

Rezamos la SALVE REGINA

Madre y Señora nuestra de la Concepción / Ruega por nosotros.

Acompañados por Jesús del Amor y la Entrega y Nuestra Señora de la Concepción podéis continuar vuestra estación de penitencia, que deseo fecunda, pacífica y pacificadora.

José Gabriel Martín Rodríguez
Consiliario de Hermandades y Cofradías de Granada
Jueves Santo, 14 de abril de 2022

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Ha fallecido el sacerdote diocesano Antonio López Belchí

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En este Viernes Santo ha fallecido, a los 79 años, el sacerdote diocesano y párroco de San Vicente Mártir de Molina de Segura, Antonio López Belchí. Sus restos mortales se velan en el tanatorio de la Consolación de Molina de Segura y mañana, Sábado Santo, a las 11:00 horas, será celebrado un responso, presidido por el obispo de Cartagena, en la Parroquia San Vicente Mártir.

 

Antonio López Belchí nació en Azuqueca de Henares (Guadalajara) el 18 de enero de 1943 y fue bautizado en la Parroquia San Miguel, de dicha localidad, el 14 de febrero de 1943. Con 16 años ingresó en el Seminario Menor San José, de la Diócesis de Cartagena, pasando después al Seminario Mayor San Fulgencio, donde realizó los estudios de Filosofía y Teología.

 

Fue ordenado presbítero el 12 de junio de 1969 en la Parroquia San Andrés Apóstol de Murcia, por Mons. Miguel Roca Cabanellas, obispo de Cartagena.

 

A partir de su nombramiento desempeñó los siguientes cargos pastorales:

 

– 1968-1972: Coadjutor de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Santomera.

– 1972-1975: Coadjutor de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Molina de Segura.

– 1975-1981: Cura ecónomo de la Parroquia Santiago Apóstol de Lorquí.

– 1977-1981: Encargado de la Parroquia la Purísima del Llano de Molina.

– 1981-1983: Cura ecónomo de la Parroquia San Pedro Apóstol de Alcantarilla.

– 1983-1992: Cura ecónomo de la Parroquia San Onofre de Alguazas.

– 1992-1994: Asignado de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Molina de Segura.

– 1994-1996: Párroco de Nuestra Señora de Fátima de Molina de Segura.

– 1996 hasta hoy: Párroco de San Vicente Mártir de Molina de Segura.

Descanse en paz.

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LAS LLAGAS DE JESUCRISTO, por Andrés F. Rodríguez Quesada

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Las jóvenes generaciones, desde una cosmovisión global y acomodada de la vida y del mundo, jamás se podían imaginar una situación tan esperpéntica como la que nos ha tocado vivir en la hora presente. Una guerra en el mismo corazón de la Europa de las «5G». Estos días estamos asistiendo al espectáculo de ver cómo millones de personas desplazadas vagan por múltiples países, así como a miles de personas que caen en una tierra que en vez de proveer para su presente y su futuro se convierte en una fosa donde ni siquiera se levantan unas dignas tumbas para cobijen sus restos. Pies cansados y doloridos de huir buscan en vano cireneos que los ayuden a levantar sus cruces. Sus voces resuenan como campanas al viento que nadie escucha.

Estamos en un mundo profundamente llagado y mientras las llagas sigan surcando la bendita tierra que el Creador nos regaló para que la administráramos, ¿quién puede traer un mínimo de esperanza a un mundo desolado y desesperanzado? ¿quién puede susurrarnos, quam suave brisa, que nos esperan días mejores y que lo mejor está por llegar? (cf. Jn 2, 1-12).

La respuesta emerge por sí sola: solo un Cristo llagado que ha pasado por la muerte puede infundirnos esperanza y vida: es el Cristo de la mañana de Pascua que seguimos hiriendo a causa de nuestros egoísmos. Un Cristo que conociendo el dolor extremo del desprecio y del abandono en la cruz es capaz de resucitar glorioso. Son las llagas con las que se presenta ante María Magdalena o ante sus discípulos (cf. Jn 20, 25). Y lo hace, porque son la seña de identidad del Señor Resucitado. En efecto, el cuerpo cubierto de llagas son la muestra del amor que Cristo tiene por cada uno de nosotros porque «nadie tiene amor más grande que aquél que da su vida por aquellos a los que ama» (cf. Jn 15,13). Un amor que Cristo comienza a derramar de forma sobreabundante desde la misma cruz.

El Cristo que hoy necesita el mundo no es el Cristo almibarado y timorato de épocas pretéritas. Un Cristo fracasado que ha vaciado nuestras Iglesias. El Cristo del cual el mundo tiene una imperiosa necesidad es el Resucitado. El único que puede desplegar ante un mundo transido por el pecado la garantía de la victoria en su propio cuerpo. Un cuerpo que se ofrece libremente por la salvación del mundo. Ningún otro dios que no haya experimentado en su propio cuerpo el egoísmo del corazón humano, el sufrimiento, el dolor o el abandono nos podrá aliviar en este momento trágico de nuestra historia.

Jesucristo no fue un profesor de moral ni un personaje modélico al cual admirar, sino nuestro Redentor. Aquel que fue capaz de tomar sobre sí lo peor de un mundo corrompido y convertirlo en ocasión de salvación por el poder de Dios. Cristo es aquél que desarmado puede entablar batalla con las únicas armas de la bondad, el amor y el perdón. Así las cosas, las llagas de Cristo nos enseñan que la vida es un combate y que solo si lo entablamos de su mano y con sus armas correremos su mismo destino. Sus llagas nos enseñan que la cruz de cada día es la llave de la puerta del cielo; que sin Viernes Santo no habrá Domingo de Resurrección. Que sin corona de espinas no habrá aureola de luz y que, si no sufrimos con Él, no reinaremos con Él. Pero, por otro lado, las llagas de Jesús nos recuerdan que ellas mismas son garantía de victoria y de salvación. Jesús dijo «yo he vencido al mundo» y nosotros lo haremos con Él si nos mantenemos a su lado.

Es urgente, pues, que despertemos del letargo del confort en el que nos hemos instalados casi impasibles ante lo que no nos afecte directamente a nosotros o, como mucho, a nuestros más allegados. Es hora de dejarnos fascinar por la figura de Aquel que entrega su vida por nosotros y de darlo a conocer con nuestra vida entera. Es el momento oportuno para dejarnos conmover como Él lo hizo por los hermanos que sufren a nuestro alrededor y entablar su mismo combate contra el mal. Estamos llamados a contemplar las llagas de Cristo en los que sufren y combatir con las mismas armas que nuestro Redentor contra aquellos que las provocan.

Que esta Semana Santa no pase de largo como una más del calendario, sino que nos haga conscientes de la urgencia de volver nuestro rostro a Cristo Redentor y, desde su mirada, entablar un combate decidido contra el mal que enraíza por doquier con nombres y formas muy diversas. Un mal que sigue agrandando las llagas de nuestro Señor, pero que no tiene la última palabra, pues ya fue derrotado el Domingo de Pascua.

Andrés Francisco Rodríguez Quesada

Párroco de El Alquian y Retamar

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