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«Cinco lobitos», premio SIGNIS en el Festival de Málaga

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La película ha sido destacada por sus valores, y ha conseguido además cuatro Biznagas en el Festival: a la mejor película española, al mejor guion, a la mejor interpretación femenina y el premio del público.

La entrega del galardón SIGNIS de este año tuvo lugar en el Museo Picasso Málaga y fue recibido por la directora y guionista de «Cinco lobitos», Alauda Ruiz de Azúa. En su acta, la Organización Católica para los Medios de Comunicación SIGNIS, a través de su jurado integrado por Jesús de la Llave, Lourdes Porras, Javier Martínez Santiago y Rafael Pérez Pallarés, ha decidido otorgar el Premio Signis en la 25 edición del Festival de Málaga Cine en español a esta película destacando la «calidad artística y técnica de esta película que, de modo natural y creíble, visibiliza la importancia de los lazos familiares, la necesidad de cuidar y ser cuidados y el papel que han de tener los padres, sin olvidar que también son hijos».

CINCO LOBITOS

La cinta, estrenada en 2022, narra la historia de Amaia (Laia Costa), que acaba de ser madre y se da cuenta de que no sabe desenvolverse en ese papel. Al ausentarse su pareja por trabajo unas semanas, decide volver a casa de sus padres, en un bonito pueblo costero del País Vasco y así compartir la responsabilidad de cuidar a su bebé. Allí tiene que combinar su recién estrenada faceta de madre con la que nunca dejará de ser: la de hija, y lidiar con las nuevas relaciones que su maternidad genera en el seno de su familia de origen.

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“Señor, aumenta nuestra fe”

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Homilía en la Eucaristía del IV Domingo de Cuaresma, celebrada el 27 de marzo de 2022, en la S.I Catedral.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada infinitamente de Jesucristo;
querido sacerdote concelebrante, seminaristas, acólitos;
queridos hermanos y amigos;
queridos cantores, que venís a ayudarnos a vivir mejor esta Eucaristía:

Yo os voy a invitar a que miréis al templete de plata que hay encima del Santísimo y en la imagen más alta, en el punto más alto del templete, hay una imagen humana que tiene una cruz en la mano, un cáliz en la otra y los ojos vendados. Es una representación típicamente moderna de la fe con los ojos vendados, con la Eucaristía como el misterio central de nuestra fe, subrayando su carácter misterioso, y con la cruz subrayando también la dimensión de dolor que tiene el Acontecimiento de Cristo y que tiene nuestra vida cristiana también.

Digo que es una imagen típicamente moderna y que, cuando eso se convierte en eslóganes, en frases más o menos vulgares, la tenemos tan metida en nuestro ADN que determina casi la cultura en la que vivimos y nuestro modo de ser cristianos. Yo oí, una vez hace años, a una persona que sé que es un cristiano de corazón, de alma y de vida, y en su vida concreta la manifiesta de mil maneras, hacer este comentario: “Eso, como es más difícil y más duro, tendrá que ser más cristiano”. Era en una especie de oración comunitaria. La paré y dije: “No, verás, la cruz está en nuestra experiencia cristiana como está en la experiencia del Señor, pero no porque somos cristianos, sino porque somos humanos”. Si a algo viene el Señor es a ayudarnos a vivir la cruz sin que perdamos la alegría, porque Él ya ha cargado con la cruz por nosotros. De hecho, a lo largo de los siglos cristianos, se pintaba muchas veces al Señor crucificado vestido de rey y con una corona en la cabeza. Él, vencedor del pecado y de la muerte, subrayaba de manera especial el carácter de sufrimiento que tiene la vida humana.

“Tener fe es creer lo que no vemos”. Mentira. Soy consciente de que hay aspectos de la fe que suponen un salto al Misterio, pero esa imagen de la fe hace que pensemos que, si nos quitamos la venda, entonces vemos las cosas como son, que todo lo que queda, que no es la fe, está sometido a la razón y, por lo tanto, lo comprendemos, lo dominamos de algún modo, lo controlamos. Es la fe lo que se ocupa de lo invisible. Mentira. Toda esa imagen ha generado nuestra cultura atea. Primero, porque la fe no es una ceguera, sino una luz. Lo que es ceguera es no tenerla. Lo que es ceguera es tener que estar condenados a quedarnos sólo con la apariencia del mundo, con la apariencia de las cosas. Lo que nos hace estar ciegos es no comprender el secreto último de la realidad, que es misteriosa, claro, pero es luminosa. El fondo de la realidad es, para quienes hemos conocido a Jesucristo, una luz preciosa que nos permite vivir la vida con los ojos abiertos; mirar a la muerte de frente sin que pueda con nuestra esperanza.

“¿Dónde está muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?”. El pueblo cristiano es un pueblo que vive con los ojos abiertos. El pueblo cristiano es un pueblo que no vive con el miedo de las circunstancias. Porque Cristo ha vencido al mal. Cristo ha vencido al pecado. Cristo se ha abrazado a nuestra humanidad pecadora con un abrazo de amor que es infinitamente más poderoso, y ese amor ilumina a nuestras vidas, ilumina la realidad del mundo. Entonces, es mentira que la fe sea una venda en los ojos.

La última encíclica del Papa Benedicto XVI (o, si queréis, la primera del Papa Francisco, porque Benedicto XVI la tenía ya escrita y el Papa Francisco simplemente completó el primero y último párrafo y la firmó) se titula así, “La luz de la fe”. La fe nos permite no saber más cosas sobre la energía atómica, no saber más cosas sobre el ADN, sobre el genoma humano, sobre la composición química de los minerales o el origen de los volcanes. La fe nos permite algo mucho más grande y más importante que todo eso. ¿Quiénes somos? ¿Qué significado tiene nuestra vida? ¿Qué es vivir? ¿Qué es morir? Y cómo el secreto último de la realidad es un Dios que es Amor y que hace que podamos percibir todo, todas las realidades, desde las piedras del suelo de esta catedral, hasta las piedras de las montañas, las estrellas, las galaxias… hasta el volar de un insecto, como un regalo, como un don, porque Dios es Amor. Y la fe nos permite vivir la vida sabiendo que todo es don, que todo es Gracia. Y cuando eso no se da, entonces, la vida queda reducida a lo que también en el mundo moderno se llama razón. La palabra razón es una palabra raquítica, porque significa cálculo y, por lo tanto, sólo puede aplicarse a las medidas de las cosas, no a su ser. Es mucho más interesante la palabra que usaban los filósofos anteriores a la modernidad: inteligencia. Inteligencia se deriva de una palabra latina que significa “leer dentro” (“intus-legere”), y poder leer dentro de las cosas, poder comprender su sentido, su relación y, sobre todo, poder comprender el significado de nuestra vida, de nuestra humanidad, nuestro destino… Eso es lo que más necesitamos y, cuando no tenemos eso, como pasa cuando hemos quitado la fe, porque la fe es para esas cosas que son del otro mundo y que no tienen que ver con esta vida, ¿en qué manos queda esta vida? En la de los poderosos, en la de los que tienen poder y dinero. Eso termina destruyéndonos a nosotros mismos y no pongo más que un ejemplo que es obvio y que lo tenemos todos delante de nuestros ojos que es la guerra de Ucrania. Destruyéndonos a nosotros mismos y destruyendo hasta el mundo en que vivimos, porque lo más importante sea del poder.

Perdonadme esta especie de reflexión, pero me parece que pone en luz el Evangelio de hoy. Era un ciego de nacimiento, como nosotros Yo os decía el domingo pasado: “Nosotros somos todos la samaritana”, que nos morimos de sed, de sed de Tu amor y que Tú te revelaste a ella sin que ella Te buscase, nosotros que tantas veces no te buscamos, Señor, revélate a nosotros. Pero te revelaste también al ciego de nacimiento a quien curaste la vista. Y la curaste de una manera muy rara, porque eso de poner barro en los ojos no es lo que le pueda a uno ayudar a ver. Lo digo también porque, como todo en el Evangelio tiene significado, nosotros vemos a veces que las cosas que nos hacen difícil la vida, Le pedimos al Señor que nos las quite. Y no, lo que tenemos que pedirLe es “Señor, que vea”, porque Tú estás en todas las cosas. Y le dio la vista y algo mucho más importante: la luz de la fe. Al final de un proceso donde él dice, al principio, “yo no sé quien me ha dado la vista”; y los judíos le dicen, “pues, no puede ser un hombre de Dios, porque hace estas cosas en sábado”. Eso es también otra enseñanza y es que la fe no son ideas, es una experiencia.

El ciego de nacimiento se agarraba cuando le decían “no es posible que a un pecador le hayan dado la vista”. Y él dice, “yo no sé si es pecador o no, yo sólo sé que antes estaba ciego y ahora veo”. El testimonio cristiano es eso. No es ser más buenos que los demás. Es poder decir: “Yo sólo sé que antes estaba ciego y ahora veo”. Eso es duro como una montaña. No hay quien lo mueva. “Yo sólo sé que estaba ciego y ahora veo”. Le abre los ojos, le da el don de la fe y le permite conocer al Señor, que es el comienzo de la vida eterna. Conocer a Dios y que Dios es Amor. Y que Jesucristo es ese amor de Dios hecho compañero, carne. Muchos vais a comulgar. El Hijo de Dios se hace carne vuestra y vosotros lleváis al Hijo de Dios, lleváis el Espíritu de Dios en vosotros por llevar a Cristo. Sois Cristo en medio del mundo. Sois la luz de Cristo en medio del mundo.

Señor, tenemos fe. Si no, no estaríamos aquí. Pero, como te dijo aquel centurión, “aumenta nuestra fe”, y que podamos ser luz en medio de este mundo que está tan a oscuras. Una lucecita pequeña. También David era el más pequeño de los hijos de Jesé, que ni siquiera su padre se lo presentó. Es un muchacho, que está con las cabras por el monte y le dijo “tráemelo”. Ese fue el que fue rey de Israel. Vosotros sois un pueblo de reyes, porque tenéis al Hijo de Dios en vuestra carne; porque Le recibís y Le recibís en vuestro cuerpo, como lo recibió la Virgen, y para darlo al mundo, como lo dio la Virgen.

Señor, aumenta nuestra fe.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

27 de marzo de 2022
S.I Catedral de Granada

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Informe FOESSA y la Casa Diocesana de la Familia, en Iglesia Noticia

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Informe FOESSA y la Casa Diocesana de la Familia, en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 27 de marzo de 2022, a las 09:45 horas.

Esta semana se publicó el Informe FOESSA, un riguroso estudio socioeconómico que da cuenta de la situación de la sociedad año a año. En nuestro programa Iglesia Noticia de este último domingo de marzo explicamos los datos de este informe concerniente a la comunidad andaluza.

Además, les contamos el estado de la reforma de la próxima Casa Diocesana de la Familia, así como la representación granadina de la reunión del Ordinariato para los fieles católicos orientales.

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En una Asamblea Diocesana se presentaron las aportaciones al Sínodo de la diócesis de Guadix

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En una Asamblea Diocesana se presentaron las aportaciones al Sínodo de la diócesis de Guadix

 

El Sínodo de los obispos, que el papa Francisco ha convocado para el año 2023, ha completado su primera fase en la diócesis de Guadix. Es la fase diocesana, una etapa de consulta al Pueblo de Dios, realizada a toda la Iglesia, cuyas conclusiones llegarán al Sínodo, el año que viene, tras pasar por otra fase nacional y otra continental. En una Asamblea Diocesana, celebrada el 27 de marzo en Guadix, el Consejo Diocesano de Pastoral y todos los que quisieron asistir, presididos por el obispo diocesano, conocieron el resumen de las respuestas ofrecidas a las preguntas planteadas con las que se ha comenzado a preparar el Sínodo.

Esta fase diocesana del Sínodo comenzó antes de Navidad y se ha prolongado hasta este mes de marzo. Han contestado grupos parroquiales, de catequistas, de hermandades, los distintos consejos diocesanos, asociaciones, jóvenes,… También ha habido personas que han contestado a título individual. ¿Cómo caminar en la Iglesia hacia la sinodalidad? es el tema de trabajo para el Sínodo, y el hecho de plantear las preguntas al Pueblo de Dios y escuchar su voz, incluso la de los más alejados, es ya caminar en esa sinodalidad a la que llama el Sínodo del año que viene.
Aunque había muchas preguntas para responder, fundamentalmente han sido tres las que más se han contestado: ¿cómo ves la Iglesia? ¿qué nos falta para caminar todos juntos y sentirnos todos implicados? y ¿cómo es la presencia de la Iglesia en los distintos ambientes, desde el mundo del trabajo o la economía a los medios de comunicación o la política? Y aquí ha habido respuestas para todo, en las que se apreciaban las debilidades y las virtudes de nuestra Iglesia local. En las respuestas se pudo observar que preocupa, sobre todo, la dificultad para transmitir a los jóvenes la fe y hacer que estos la vivan. Maika Fornieles, delegada de Apostolado Seglar, fue quien presentó el resumen de las respuestas.
Los jóvenes han ocupado una parte importante en la Asamblea Diocesana celebrada en Guadix, porque se presentó la labor realizada por los profesores de Religión en los cursos de Bachiller de los institutos. Los jóvenes han podido contestar a las preguntas del Sínodo y otras más, a modo de encuesta, dando sus opiniones sobre la Iglesia, pero, también, entablando un diálogo muy constructivo sobre la Iglesia y los jóvenes, en cada una de las clases. Carlos Valle, profesor de Religión, fue el encargado de presentar esta encuesta y la aportación de los jóvenes al Sínodo.

Terminó la Asamblea con una dinámica para concretar acciones a realizar tanto en las distintas áreas de la pastoral como a título individual. Son acciones que se concretan en cuatro itinerarios de trabajo  – primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública- y que se revisarán en el próximo Consejo Diocesano de Pastoral, que tendrá lugar al finalizar el curso, allá por el mes de junio.

Con la intervención de D. Francisco Jesús Orozco reconociendo el trabajo realizado y animando a vivir el espíritu al que nos convoca el Sínodo, desde ese “caminar juntos” al que llama la sinodalidad, terminó la Asamblea Diocesana. Finalizó con el anuncio que hizo Mons. Orozco de que habrá una convocatoria festiva, antes de que acabe el curso, para compartir, rezar y celebrar juntos la fe.

Terminada esta primera fase, las respuestas recogidas en la diócesis de Guadix serán puestas en común con las de las demás diócesis de España, a través de la Conferencia Episcopal. El Sínodo de los Obispos, que comenzó en 2021 con esta fase diocesana, tendrá lugar en 2023, en Roma. Entonces, todo lo aportado en nuestra diócesis formará parte de los documentos preparatorios del Sínodo.

 

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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LLUEVE EN EL DESIERTO

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El sábado, la Pastoral Juvenil, nos había convocado al Desierto de Tabernas para buscar ese punto de inflexión tan necesario entre las arenas y los paisajes cincelados por el tiempo. El desierto y sus paisajes no dejan de ser un icono de la vida. La primera vez que fuimos llamados fue para hacernos preguntas, de esas esenciales, las que realmente pueden trasformar, trastocar y trastornar la vida.

El desierto, en su aridez, te impide escaparte por las ramas. Cada grieta, cada insinuación de sendero, cada planta que se escapa por las rendijas de la sequedad, cada piedra flotando sobre la arena, cada tortuosa cárcava, los brotes de humedad enterrada, el silencio y la luz, con sus sombras, son el mapa vital de una existencia. Solo hay que saber contemplar, solo hay que saber escuchar, vaciando tu cabeza y tu corazón, para encontrarte de nuevo.

En el desierto Dios se hace el encontradizo, con aquel que solo desea seguir su propia voluntad. Con Moisés, que se había acostumbrado, tras la huida, a la vida tranquila de pastor. Pero el fuego que no se consume le consumió y le hizo volver a buscar a su pueblo esclavo en Egipto. Con Elías, que también huía de la muerte, y Dios se le insinúa en una suave brisa, tan distinta a la violencia que él había utilizado con los idólatras. Con Jesús, que fue llevado por Dios al desierto, tras el bautismo, para que se afianzara ante las tentaciones que todos sufrimos: el deseo de acumular riquezas, el deseo de tener poder y el deseo de tener fama. Este es el egoísmo del pecado. Y el Señor, aquel adulto de Nazaret, eligió ser el último, el pobre de Yahvé, el cordero inmolado. Y es que solo por la humildad se vence. El orgullo, la soberbia, el acumular tesoros… se lo lleva el viento. No hay más que mirar las inmensas ruinas que rodean el Nilo. En el cementerio de mi pueblo la posesión de una tumba en “perpetuidad” dura cincuenta años.

Las benditas lluvias impidieron este encuentro entre jóvenes. Pero las preguntas quedan suspendidas en el aire. Dime, le decía a un joven el otro día por teléfono, ¿en qué bases cimientas tu vida? ¿sobre qué verdad entretejes la urdimbre de tu persona? Silencio al otro lado de la línea. Lo pensaré, me dijo, en serio que lo pensaré.

Soy un enamorado del desierto. Y no del de la hermosura fotográfica de las ondulantes y suaves dunas, sino el adusto, el cincelado, el plagado de roturas, el de los escondrijos, el de las huellas de ríos secos, el de las plantas supervivientes, el que te sorprende con un hilo de agua relamiendo en caída las piedras calizas, el de las posibilidades miles. Hoy tanto jóvenes, como adultos y también la infancia, necesitamos del desierto, de mirarnos en el espejo de sus paisajes para poder contemplar nuestra vida y caminar de nuevo.

Ahora, que no hemos podido salir al desierto, miro por la ventana y sigue lloviendo. Esta mañana, en la lectura, el profeta Oseas nos decía: “se manifestará el Señor como la lluvia de primavera que empapa la tierra”. Pues eso. ¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo

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«Una preciosa concreción de la comunión del Pueblo de Dios». Clausura de la Fase Diocesana del Sínodo

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“La sinodalidad que practicamos es una concreción preciosa de la comunión del Pueblo de Dios. Y sabremos que esa comunión está mucho más allá de una reunión asamblearia, porque nos hemos reunido en el Señor, nos hemos reunido en el Espíritu que sigue hablando a la Iglesia”.

Estas han sido algunas de las palabras que el P. Emilio Rodríguez Claudio, vicario general y coordinador de la fase diocesana del Sínodo, ha dirigido en la homilía de la celebración de la Palabra con la que daba comienzo la Clausura de la Fase Sinodal en nuestra diócesis. Un encuentro que ha tenido lugar esta mañana, 26 de marzo, en el Seminario Diocesano y al que han acudido representantes de todos los arciprestazgos y realidades de la Iglesia en Huelva que han participado de estos cuatro meses de trabajos sinodales.

El encuentro comenzaba con las palabras del obispo, D. Santiago Gómez, que ha presidido el encuentro y que recordaba la enseñanza de San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales sobre las adecuadas condiciones para un diálogo que nos lleve a discernir, verdaderamente, la voz del Espíritu: «salvar la proposición del prójimo, es decir, la buena intención al expresar sus opiniones; tener una disposición de buena acogida de todos en su diversidad; tener un diálogo positivo y directo en la que prime la confrontación caritativa, es decir, la corrección marcada por el amor; buscar todos los medios convenientes para llegar a la unidad, respetando esa rica diversidad, y recordando que lo verdaderamente importante es salvar aquello que se refiere a nuestra salvación«.

Tras estas palabras de bienvenida, los participantes se han trasladado a la capilla del Seminario para la Celebración de la Palabra, presidida por el Vicario General, en la que se han escuchado la lectura del sumario de los Hechos de los Apóstoles (Hch. 2, 42-47); el salmo 103 («Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra»); y el evangelio de Marcos que recuerda el momento en el que el Resucitado se aparece a las mujeres y les encomienda que vayan a Pedro y los apóstoles para decirles: «Él va por delante de vosotros…» (Mc 16, 1-7), lectura que inspira las nuevas Orientaciones Pastorales.


En su homilía, P. Emilio Rodríguez ha expresado, a la luz de estas lecturas, el recorrido de estos cuatro meses de trabajo sinodal. «Puede que veamos que lo que el libro de los Hechos de los Apóstoles refleja sobre la comunidad cristiana, difiere de lo que conocemos. Pero no nos desanimemos, porque aún lejos de la comunidad ideal caminamos juntos hacia ella… porque no depende de nosotros, sino de la acción del Espíritu. […] La Eucaristía construye la Iglesia y, en la medida que nosotros la vivamos con autenticidad, esto será cada vez más real… Sin Cristo non possumus, no podemos. […] Esta obra de la Iglesia no depende de nosotros, aunque necesite de nosotros, de nuestras pobres personas y de nuestra pobre participación para bien de todos». También, el Vicario General ha llamado a sentire cum Ecclesia, esto es sentir con la Iglesia, como clave para vivir la sinodalidad, «caminando juntos bajo el cayado del Pastor». Finalmente, ha recordado que la misión es el destino de este camino: «¿Hemos pensado que todo el tema del desarrollo de la sinodalidad ha de terminar en hacer de nosotros discípulos-misioneros? […] Él va por delante, ¡esa es nuestra fuerza!».









Tras este primer momento, los participantes se han dividido en ocho grupos de diálogo en el que se ha compartido la experiencia de este camino, sus dificultades y en qué modo los participantes se han visto enriquecidos. A continuación, ha habido un tiempo de descanso y café compartido para pasar a la presentación de las conclusiones sobre las aportaciones recibidas por los cerca de 50 grupos que han participado. Estas conclusiones han sido recogidas y presentadas por el equipo sinodal diocesano presidido por el Vicario General y formado por los laicos Luis Miguel Arroyo Arrayás y Coronada Baquero Sánchez, y la hermana Amelia López Gimeno, FdC.


El Pastor Diocesano ha cerrado la mañana con un eco sobre la participación que, de forma realista, ha calificado de escasa y en la que ha reconocido algunos desaciertos en el método de trabajo. También ha hecho una llamada a una formación más profunda «para salir de los tópicos en los que siempre nos movemos y abordar con más profundidad los retos que tenemos por delante». Finalmente ha presentado las nuevas Orientaciones Pastorales que, en adelante, se trabajarán «en un ejercicio práctico y continuado de sinodalidad», con la intención de que el texto definitivo pueda ser publicado a comienzos del próximo curso pastoral.

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La Iglesia en Sevilla celebró el Encuentro Diocesano Sinodal con una participación de laicos “diversa y generosa”

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La Iglesia en Sevilla celebró el Encuentro Diocesano Sinodal con una participación de laicos “diversa y generosa”

La Fundación San Pablo Andalucía CEU acogió este sábado el Encuentro Diocesano del Sínodo al que acudieron miembros de comunidades parroquiales, asociaciones, hermandades y otras entidades vinculadas al mundo educativo, cultural y social de la Archidiócesis hispalense.

La jornada inició a las diez y media de la mañana, con la intervención de Óscar Díaz, vicario episcopal para la Nueva Evangelización; María Albendea, presidenta-delegada de Manos Unidas de Sevilla, miembro de la Comisión Diocesana del Sínodo y Juan Jurado, vicepresidente de la Fundación San Pablo quienes dirigieron unas breves palabras a los asistentes para dar paso a las tres mesas redondas sobre cada uno de los ejes temáticos propuestos para la Fase Diocesana del Sínodo.

Participación diversa y generosa

Díaz ha referido que la participación en este Encuentro Sinodal  ha sido “grande, diversa y generosa y ha respondido a la pregunta sobre cómo se realiza hoy este caminar juntos en la Iglesia en Sevilla, teniendo en cuenta que en la Iglesia el anuncio es cosa de todos y para ello debemos recorrer el camino todos juntos”, expresó.

Una Iglesia sinodal en salida, que escucha y evangeliza ha sido el eje trasversal de las aportaciones de los participantes, quienes han respondido no solo a título personal sobre su experiencia en los trabajos sinodales, sino que también han respondido a la cuestión fundamental del sínodo y a interrogantes concretas en torno a sus realidades concretas.

El encuentro, a través del diálogo, la reflexión y la convivencia contó con la participación de diversos testimonios y experiencias que permitieron revivir los trabajos en los grupos, las inquietudes y propuestas planteadas.

“El encuentro ha sido fundamentalmente testimonial donde un grupo de fieles del Pueblo de Dios en Sevilla ha contado su experiencia acerca de su participación en el Sínodo. Esperamos que este proceso y esta forma de ser en la Iglesia sea cada vez más real y nos ayude a crecer en unidad y santidad”, ha manifestado el vicario episcopal para la Nueva Evangelización.

La animación musical estuvo a cargo de los jóvenes de la agrupación musical Hakuna, de la Casa de Hernán y de Manuel Badiola.

Elaboración de la síntesis

Óscar Díaz informó que un equipo conformado por 56 personas elaborará las Síntesis de las Experiencias Sinodales de los más de 500 grupos equivalente a 10.000 personas que han participado en esta Fase Diocesana del Sínodo que inició el pasado mes de octubre.

Finalmente, Teodoro León, vicario general de la Archidiócesis agradeció la celebración de este encuentro sinodal y animó a seguir caminando juntos guiados por el Espíritu Santo.

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“Lleváis en el alma la vida de Dios”

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La diócesis de Córdoba ha celebrado este sábado, 26 de marzo, el Gran Encuentro Sinodal Diocesano en el que se ha puesto en práctica la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”

Desde que el pasado 17 de octubre de 2021 el obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández González, abriera en la Santa Iglesia Catedral la fase diocesana del Sínodo convocado por el Papa Francisco, todos los grupos parroquiales, hermandades, instituciones, congregaciones religiosas, movimientos y asociaciones presentes en la Diócesis de Córdoba están reflexionando en torno al tema: “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación, Misión”. El objetivo principal es promover la escucha mutua y el discernimiento de todo el Pueblo de Dios, favoreciendo con ello una mayor conciencia de corresponsabilidad de todos para responder a la misión evangelizadora común de sacerdotes, consagrados y fieles laicos.

El Gran Encuentro Sinodal Diocesano se configura como un momento cumbre en este proceso, para el que se han reunido más de mil personas en el Colegio Trinidad de Córdoba este sábado, 26 de marzo.

Un intenso momento eucarístico ha abierto la jornada en la que los jóvenes, como protagonistas, han puesto de manifiesto la importancia de encontrarse con Dios a través del Adoremus. Seguidamente, el pastor de la Diócesis ha abierto la jornada agradeciendo la presencia de las mil personas que han acudido a la convocatoria y recordando que “es Dios el que nos reúne a través del Espíritu Santo”. “El Papa nos ha pedido reunir a todas las Diócesis en todos los niveles para sentirnos Iglesia, ver qué bonita es y sacar de dentro de su corazón todas las riquezas que lleva consigo”, ha indicado.

Monseñor Demetrio Fernández ha puesto de manifiesto la importancia de este encuentro, “la importancia de vivir unos con otros y vernos como Iglesia Santa de Dios”. “Estamos inmersos en esta Iglesia sinodal y hoy queríamos visibilizar que la Iglesia de Córdoba está viva, está aquí una representación de toda la Diócesis”, ha expresado el Obispo para quien es momento de ponerse en camino, preparar la sinodalidad y ponerse al servicio del mundo.

El prelado ha instado a los presentes a no permanecer en la Iglesia como “elementos puramente pasivos”, sino que todos contribuyamos a construir una Iglesia “arrimando el hombro, sugiriendo y corrigiendo”. “Es un momento de alegría porque vosotros lleváis en el alma la vida de Dios”, ha aclamado.

Itinerarios para trabajar juntos

Seguidamente, se han presentado los cuatro itinerarios de trabajo: primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública, con cuatro líneas temáticas de trabajo cada uno, en los que los participantes se han inscrito previamente.

Raúl González, como responsable del itinerario “Primer Anuncio”, “se siente llamado a acercar a la gente a ayudar a otras, pero no solo con el lenguaje sino la actitud”. “Cuando el Papa nos llama a esa Iglesia en salida, tenemos que pensar desde dónde debemos salir para no dejarnos a nadie fuera, estamos llamados a estar en los espacios públicos, a acompañar a las personas que con una alegría gozosa”, ha asegurado.

En el itinerario de “Acompañamiento”, los delegados de Familia y Vida, Darío Reina y Pilar Gálvez, han insistido en la importancia de acompañar a las personas que Dios pone a nuestro lado. “Tenemos que ser conscientes que debemos ser acompañados, que no podemos caminar solos”, han expresado.

Precisamente en esto ha coincidido el reconocido profesor Fernando Alberca, como responsable de “Procesos Formativos”, quien ha explicado que en la Iglesia no podemos ir solos, “no basta con querer trabajar por el bien común, sino que el camino eficaz es conocer bien el Evangelio y hacer que el ser humano conecte con el ser humano, pues hay que tener presente que somos más felices cerca de Dios”.

En lo que respecta al itinerario de “Presencia en la vida pública”, la directora del Museo Diocesano y responsable del itinerario, Mª José Muñoz, ha expresado las claves para estar presente en la sociedad: “Los cristianos tenemos que dar una respuesta a la fidelidad de Dios y la gran aportación que podemos hacer es vivir de un modo que no tendría sentido si Cristo no existiera. Cuando se trae el Evangelio al mundo, a nuestros ambientes con normalidad, eso transforma al mundo”.

Las Hermanas Clarisas de Santa Cruz, los sacerdotes misioneros que la diócesis tiene en Picota (Perú) y un matrimonio de misión en Suecia han formado parte también de la presentación de los itinerarios.

Cifras de los participantes

La participación de todos los presentes en el Encuentro se ha realizado en 33 grupos de trabajo de entre 20 y 35 personas. Asimismo, los participantes han sido representantes de los distintos sectores de la Iglesia en Córdoba (parroquias, hermandades y cofradías, familias religiosas, movimientos y asociaciones, educación, jóvenes, familias…). Concretamente, han sido fieles laicos en un 86%, el 9% sacerdotes y el 5% religiosas y religiosos. Las edades de los que se han congregado comprenden desde los 0 hasta los 87 años con una media de edad de 48 años. La mayoría, un 68% han procedido de la Vicaría de la Ciudad, el 21% de la Vicaría de la Campiña, otro 7 % procede de la Vicaría de la Sierra y el 4% de la Vicaría del Valle del Guadalquivir.

Broche de oro

Tras el trabajo por grupos en las diferentes líneas de los itinerarios, la jornada culmina con la acogida de los jóvenes participantes en la IX Marcha Misionera, una actividad paralela al Gran Encuentro Sinodal que ha confluido con esta cita.

Los más jóvenes han llegado al Gran Encuentro Sinodal para asistir al concierto del grupo de rock católico AAIRA, procedentes de Madrid y de gran prestigio en el mundo de la música cristiana contemporánea.

De esta forma, concluye un encuentro del que se extraerán unas conclusiones que serán enviadas a la Conferencia Episcopal Española para que, de esta forma, puedan llegar a Roma y formar parte así de la reflexión que se está llevando a cabo en toda la Iglesia de cara a la celebración, en octubre de 2023, del Sínodo de los Obispos que presidirá el Papa Francisco.















































































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Más de un centenar de jóvenes se dan cita en la Marcha misionera

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Carlos Acutis ha protagonizado este año la Marcha que ha llevado por lema “Sed callejeros de la fe”

Tras dos años sin poder llevarla a cabo, la Marcha Misionera ha vuelto a concentrar a más de un centenar de jóvenes en la ciudad, una iniciativa diocesana que lleva celebrándose más de diez años y que ha vuelto a ser una experiencia de Iglesia para la juventud de la Diócesis.

La Marcha comenzó a primera hora de la mañana en el Santuario de la Fuensanta, donde tras la acogida, se llevó a cabo una oración y los jóvenes iniciaron su caminar hacia el entorno de la Santa Iglesia Catedral. En el patio San Eulogio, se desarrolló una catequesis sobre la figura de Carlos Acutis, un santo joven y actual que alcanzó recientemente la santidad y que es modelo entre los jóvenes de hoy.

Seguidamente, la caminata continuó hasta el colegio Trinidad donde los participantes pudieron sumarse al Gran Encuentro Sinodal Diocesano, una cita a la que asistieron mil personas y que sirvió para abrir un camino sinodal y de comunión en la Iglesia.

El broche de oro de la Marcha será el concierto de AAIRA en las inmediaciones del colegio, donde los jóvenes disfrutarán de este grupo de Rock católico, procedente de Madrid, de gran prestigio en el mundo de la música cristiana contemporánea.






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El Obispo se une a la petición del Papa por Rusia y Ucrania

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En la parroquia de San Miguel Arcángel presidió la Vigilia de oración y consagración de Rusia y Ucrania

El Papa instó a todos los sacerdotes, religiosos y demás fieles a unirse el viernes, 25 de marzo, a la consagración al Corazón Inmaculado de María, Rusia y Ucrania, porque la «Iglesia está llamada a interceder» por la paz.

«La Iglesia, en esta hora oscura, está fuertemente llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto. En este sentido, agradezco a todos aquellos que están respondiendo con gran generosidad a mis llamamientos a la oración, al ayuno y a la caridad», aseguró en una misiva remitida a todos los obispos del mundo.

En la carta, hizo un llamamiento a los representantes episcopales para que se dispusieran «a invocar la paz renovados por el perdón de Dios», en la consagración al Corazón Inmaculado de María, Rusia y Ucrania que definió como «un gesto de la Iglesia universal» en este «momento dramático» lleva a Dios «el grito de dolor de cuantos sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la paz». Monseñor Demetrio Fernández se sumó a esta llamada y presidió este viernes la celebración en la parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba ante un templo repleto de fieles.








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