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Cartagena se postra ante la Virgen de la Caridad en su día grande

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La basílica de la patrona, aún en obras, vuelve a abrir sus puertas para celebrar el Viernes de Dolores.

Un año más, hoy, Viernes de Dolores, la ciudad de Cartagena celebra el día de su patrona, la Virgen de la Caridad. A lo largo de todo el día miles de cartageneros se acercan hasta su basílica para llevarle flores y elevar peticiones a su Madre.

A las 6:00 horas tenía lugar la primera Misa de la jornada, durante el Vía Crucis de la cofradía del Santísimo y Real Cristo del Socorro, la primera procesión de la Semana Santa española. Pero, sin duda, la celebración central del día se iniciaba a las 11:30 horas, la Misa de la Onza. El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha presidido la celebración, acompañado por el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín; el vicario episcopal de Cartagena, José Abellán; y un grupo de sacerdotes.

Debido a las obras que se están realizando en el templo, la imagen de la Virgen de la Caridad no ha presidido la celebración desde su camarín, sino que se encontraba en la capilla de San José, que es el lugar donde reside en estos momentos. Además, también por las obras, el aforo se ha limitado, por lo que se ha instalado una pantalla gigante a las puertas del templo, para que todos los cartageneros pudieran participar de la Eucaristía.

En su homilía, Mons. Lorca ha pedido la intercesión de la Virgen «reconociendo su protección y cercanía en este tiempo de tantos problemas (…) y los que están todavía vivos como la pandemia, las consecuencias de la violencia y de la guerra».

Ha agradecido al hermano mayor del Santo y Real Hospital de Caridad el esfuerzo llevado a cabo para poder volver a abrir las puertas de la basílica: «Hoy Cartagena entera podrá visitar a su Madre y decirle, desde lo más hondo del corazón: Gracias». El obispo ha invitado a los presentes a fijarse en la figura de la Virgen: «Es el mejor modelo a imitar, porque nos ha enseñado la fortaleza de la fidelidad, aunque su condición se percibe humilde y sencilla. (…) Solo en ella podemos sostenernos en nuestros dolores, sufrimientos y en nuestras muertes». Asimismo ha señalado que «en la maternidad de la Virgen» cada creyente puede ver «la maternidad de la Iglesia que recibe a todos».

La alcaldesa de la ciudad, Noelia Arroyo, ha realizado la tradicional ofrenda de la Onza de Oro, que cumple 260 años, y que ha alcanzado la cifra de 50.000 euros -un 40 % más que el año pasado-, destinado a la atención de las necesidades del Hospital de Caridad y con motivo de las obras de la basílica. La edil ha dirigido unas palabras a la patrona de Cartagena: «Hoy, tu pueblo, desfilará de nuevo ante ti. Celebrará con flores y música a su patrona. Vendrán de barrios y diputaciones para agradecer el amparo que nos diste cuando la pandemia oscureció nuestras vidas y para pedirte por los que se nos fueron y sus familias». También ha recordado a los que sufren por la guerra de Ucrania: «Los cartageneros hemos vuelto a demostrar la caridad que nos enseñaste, movilizándonos para enviar ayuda urgente a las víctimas y abriendo nuestros brazos a las familias que dejan atrás su casa, su patria y a sus seres queridos. Les daremos refugio, protección y consuelo hasta que puedan regresar de su exilio».

Un año más, el pueblo de Cartagena ha acudido a la cita con la Virgen de la Caridad, que a lo largo de todo el día seguirá recibiendo las ofrendas de flores de los fieles de la ciudad portuaria.

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Presentada la revista Semana Santa 2022 de COPE Granada

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Portada de la revista.

Incluye sendos artículos de nuestro arzobispo y del obispo de Guadix.

Cadena COPE Granada ha presentado esta semana su publicación dedicada a la Semana Santa 2022. El volumen, editado con una cuidada fotografía y formato, incluye distintos artículos de personas vinculadas a nuestra Semana Santa.

Asimismo, aporta dos artículos de los obispos de la provincia: Granada y Guadix. Nuestro arzobispo D. Javier escribe sobre la Semana Santa con la mirada puesta en el Crucificado de cada día que está presente en las miles de víctimas, en estos momentos especialmente en Ucrania. También escribe D. Francisco Jesús Orozco, Obispo de Guadix, que escribe sobre “La Semana Santa, síntesis del Misterio cristiano”. Junto a todos ellos, también escribe el presidente ejecutivo de Ábside Media, Fernando Giménez Barriocanal.

La revista, así como el Programa oficial de cultos e itinerarios de Semana Santa de Granada, puede obtenerse en la sede de la propia emisora, en la calle Gran Vía de Colón. También puede descargarse en internet en este enlace: https://cope-cdnmed.agilecontent.com/resources/pdf/8/4/1649404279948.pdf .

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Cristo está siendo crucificado en Ucrania

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Artículo de nuestro arzobispo para la revista Semana Santa 2022 de COPE Granada y COPE Motril.

¡Dios mío, Cristo es crucificado todos los días! ¡Y en todas las partes del mundo! ¡Y por mí, y por muchos de nosotros que nos decimos cristianos! Siempre que un niño es utilizado como esclavo, abusado o explotado; siempre que una mujer es maltratada, manipulada, insultada, humillada; siempre que una persona es utilizada, manipulada, torturada, o es víctima de la violencia, de la humillación o del desprecio, Cristo está siendo crucificado en ella. No era infrecuente, hace años, preguntarse dónde estaba Dios en Auschwitz, en Buchenwald o en Treblinka. Pues bien, Dios estaba en todas y cada una de las víctimas. San Juan Pablo II decía que Dios, mediante la Encarnación del Verbo, es decir, de su Hijo, se había unido en cierto modo a todo hombre. A la luz de la Encarnación —esa Alianza que se consuma en la Pasión y que nos abre a todos a la luz de su amor infinito en la mañana de Pascua—, no hay peripecia en la historia humana, no hay soledad, ni dolor ni sufrimiento, ni humillación ni abuso, que no sea parte de la pasión de Cristo. Que no haya sido transfigurado en su victoria sobre el mal y sobre la muerte, que no desemboque en el océano de la vida divina, en la caricia de su amor y su misericordia eternos. El día de los Santos Inocentes se celebra tres días después de Navidad, sólo después del primer mártir y del evangelista San Juan, el evangelista de la Encarnación. ¡Qué pena que esa fiesta, tan sobrecogedoramente actual, haya quedado reducida entre nosotros a una ocasión de burla y de chascarrillos!

El misterio de la libertad humana —y de sus casi innumerables posibilidades de hacer el mal, por más que el mal (a diferencia de la caridad) no tiene imaginación alguna, es asfixiantemente monótono y repetitivo, aunque sus armas cambien de modelo cada pocos años—, es tan grande, que con frecuencia su magnitud nos abruma. De hecho, y aunque la palabra “libertad” sea una palabra mágica, y la usemos como talismán, la mayoría de los hombres no quieren ser libres, como decía un autor antiguo, lo que quieren es tener buenos amos. La libertad da vértigo. Hasta el punto, de que, sin Cristo, la libertad tiende a ser vista únicamente como una fuente de riesgo, como un peligro, hasta como la causa misma del mal. Y entonces parece que la tarea de poner orden en el caos de la historia consiste tan sólo en suprimir (o reprimir, u oprimir) la libertad. ¡De ahí nacen todos los tiranos!

Y es que sólo hay en la historia (y este “en la historia” es absolutamente esencial) una realidad más poderosa que el mal, y esa realidad es el amor de Dios, que abraza al mundo —al mundo entero— en Jesucristo. Los brazos abiertos de la cruz, clavados, para que nada dé lugar a la tentación de huir de él, son un abrazo. Son un corazón abierto, sin armas, sin protección y sin defensas. Es el abrazo de Dios a la marea del mal y del sufrimiento humano. Son el corazón de Dios abierto a todas nuestras mezquindades y nuestras miserias. Ese abrazo desvela que la libertad (y su capacidad de hacer el mal) no es lo último, sino lo penúltimo de la historia. La libertad es un bien indispensable (porque no hay amor verdadero más que si es libre), pero la libertad está en función del amor, es bella y buena cuando es fruto y fuente de amor.

Gracias a Dios, vamos a poder volver a celebrar este año, después de dos años de pandemia, una Semana Santa “normal”. Nuestras imágenes sagradas, nuestros Cristos y nuestras Vírgenes dolientes —dolientes y reinas a la vez, asesinadas y rescatadas por la mirada de su Hijo, signo y reflejo de nuestra humanidad herida y redimida—, van a recorrer de nuevo las calles de Granada. Lo que proclaman es precisamente eso: que no hay dolor humano que no haya sido asociado a la Pasión de Cristo, que no hay lágrimas que el Señor no recoja en sus manos como perlas preciosas, que no hay víctimas que no tengan cobijo y paz bajo el manto de la Virgen o en el corazón abierto de Cristo. El día de los Santos Inocentes, el día en que las innumerables víctimas inocentes de la historia —de Ucrania y de todas partes— son abrazadas por Cristo, son ensalzadas por Dios, es el Viernes Santo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

Abril de 2022

Domingo de palmas y olivos

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Entre palmas y olivos entramos en la Semana de Pasión de Nuestro Señor, ¡cómo me recuerda esto el salmo 42!: «Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?». Esta semana tiene que ser muy especial para todos nosotros, porque la hemos estado esperando con una preparación larga y nuestra alma de creyentes tiene ya sed de Dios, de participar en este gran misterio de amor. Jesús la ha preparado con sumo cuidado, sin hacer ruido, con la misma humildad que ha pasado por la historia, construyendo, pieza a pieza, el modelo más sublime de obediencia al Padre, con un especial amor fiel y entregado, poniéndose de cara a la voluntad del Padre. ¡Está comenzando el tiempo de nuestra redención! Esta semana veremos momentos de dolor y humillación, de fidelidad a la voluntad del Padre, de triunfo y de gloria. En la liturgia de este domingo se mezclan los cantos, la alegría y las alabanzas a Jesús, con los gritos de la gente, el dolor y la Pasión de Nuestro Señor. Aquello nos llena de gozo, pero esto nos desgarra el corazón.

No podemos olvidar que aquel Domingo de Ramos no fue el único, porque aún hoy se repite la misma escena en nuestros días, hoy somos nosotros mismos los que portamos ramas de olivo y palmas en nuestras manos cantando el «Hosanna al Hijo de David». En el salmo 42 escuchamos esta historia cumplida: «Recuerdo otros tiempos… cómo entraba en el recinto santo, cómo avanzaba hacia la casa de Dios entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta» (v.5). El salmista nos consuela porque abre una puerta a la esperanza y termina diciéndonos: «¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué gimes dentro de mí? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: Salud de mi rostro, Dios mío» (v.12).

Comenzamos este domingo de palmas y olivos proclamando la Pasión de Nuestro Señor, pero la liturgia nos ayuda a conocer ya la meta, que es la resurrección. El Señor nos pide que le acompañemos con confianza y que no temamos. Será necesario saber escuchar, especialmente desde el Jueves Santo hasta la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección. Pasaremos por el momento doloroso de la cruz en el Viernes Santo, pero hay que seguir escuchando, porque se nos explicará que van unidas la pasión y la resurrección: «Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen, y al tercer día resucitará». Las lecturas nos muestran la seriedad del dolor de Cristo, y de su aceptación de la cruz, pero también, que Jesús conocía su suerte y la aceptó por amor, que su aventura de dolor no solamente está seguida por el gozo, sino que ya lo contiene en sí. Jesús nos lo ha dicho antes muchas veces, recordad la Última Cena, cuando dijo a sus Apóstoles: «Vosotros os entristeceréis, pero vuestra tristeza se cambiará en alegría» (Jn 16,20). Cristo, sometiéndose a la muerte, será exaltado sobre todo nombre.

Debemos prestar atención a la ternura de sus miradas, a los consejos para el alma, a sus manos extendidas y a su vida ofrecida; fíjate cómo acepta el dolor de la pasión con gozosa serenidad, su aplomo y su paz interior, es que sus ojos no han dejado de mirar al Padre.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Han llegado los días santos

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Todos los días son buenos y santos para alabar a Dios, pero hay algunos especialmente señalados, en los que Dios se acerca más a los hombres y los hombres se acercan más a Dios. La liturgia de la Iglesia señala el calendario, y fija en el tiempo y en la historia los días santos. Uno no puede celebrar la Semana Santa cuando le apetezca o elegir los días como elige sus propias vacaciones. La liturgia la señala la Iglesia, que es prolongación en el tiempo de Cristo para los hombres.

Comenzamos la semana santa con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, a lomos de la borriquita. La escena está llena de alegría, de bulla y de esperanzas satisfechas. En ese momento, Jesús no reprocha las aclamaciones como rey. Viene como rey a salvarnos del pecado y de la muerte eterna, está deseando consumar su entrega. Entra en Jerusalén a lomos de una borriquita humilde, no como han entrado tantos conquistadores a lomos de caballos potentes. En la segunda parte de esta fiesta se nos lee la Pasión del Señor, este año según san Lucas, para introducirnos en los misterios de la pasión del Señor. En la mañana, la borriquita. En la tarde, las procesiones de pasión. Entremos con Jesús en Jerusalén. La piedad popular nos irá poniendo ante los ojos distintas escenas de la pasión de Jesús, acompañado siempre por su bendita Madre.

El martes, como anticipo de una de las celebraciones del jueves santo, celebramos la Misa crismal. Todos los sacerdotes en torno al obispo en medio del Pueblo santo de Dios. En esta celebración la Iglesia profundiza en la conciencia de esposa santa, adornada con los dones del Esposo, ungida por el Espíritu Santo, que brota a raudales del corazón de Cristo, para ungir a sus hijos con el santo crisma en el bautismo, en la confirmación, en el orden sacerdotal. Es una celebración que expresa la sinodalidad de la Iglesia: el centro es Jesucristo, el ungido por el Espíritu santo, que unge a su esposa la Iglesia para santificarla, llenándola de sus dones.

El jueves es el día de la reconciliación de los penitentes, y en la tarde celebramos la Misa de la Cena del Señor con el lavatorio de los pies. Cristo anticipó su entrega sacrificial, invitándonos a este banquete, que perpetúa la Iglesia por el ministerio de los sacerdotes. Así nos dejó el testamento de su amor y nos mandó “lavarnos” los pies unos a otros, es decir, ponernos en actitud de humilde servicio ante los demás. Es el icono de Cristo y del cristianismo a lo largo de la historia. Prolongamos la adoración eucarística fuera de la Misa, para subrayar la grandeza de este sacramento.

El viernes es día de dolor con Cristo doliente. Dejemos que nos entre por los ojos y por todos los sentidos y que golpee nuestra sensibilidad para poder entrar en el secreto de esta pasión redentora, en el corazón de Cristo, que ama al Padre hasta el extremo y nos ama a los hombres sin medida. “Amó más que padeció”, nos recuerda san Juan de Ávila. Y si contemplamos los dolores a todos los niveles, físico, psicológico y espiritual, es para dejarnos conmover por tanto amor, que ha de cambiar nuestra vida. No podemos pasar indiferentes ante tanto amor, y hemos de ser pregoneros del mismo para todos los hombres. “Sepan todos que nuestro Dios es amor”, sentencia el santo doctor.

El sábado es día de silencio contemplativo junto al sepulcro del Señor. Con María, como María, acompañando a María en su soledad. Y haciéndonos cargo de tantos sufrimientos que padecen los hombres de nuestro tiempo, sufrimientos peores que la misma muerte. Es una llamada al acompañamiento. Todos podemos acompañar a alguna persona que sufre, para aliviarla, para dar sentido a su dolor, puesto que el sufrimiento es el ingrediente que Dios ha tomado sobre sí para expresar el amor. El sufrimiento ya no es una desgracia, sino la ocasión de conectar con lo más hondo de la persona, que es su capacidad de amar y de ser amada.

En la próxima carta me detendré en la resurrección del Señor.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

Viernes de Dolores y Campaña de la Renta, en “El Espejo”

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Viernes de Dolores y Campaña de la Renta, en “El Espejo”

“El Espejo de Granada”, que cada viernes emite COPE Granada y COPE Motril, dedica su espacio de esta semana a la presentación de la Revista de Semana Santa 2022 de COPE Granada, que tenía lugar el miércoles 6 de abril. Entre otros, al acto asistió el consiliario de hermandades y cofradías, D. José Gabriel Martín Rodríguez, cuyas palabras reproducimos en el programa.

También entrevistamos al ecónomo diocesano de Granada, D. Eduardo Criado, para hablarnos de la Campaña de la Renta que se inició también el 6 de abril. Nos cuenta para qué sirve la X que señalamos en la Declaración de la Renta cuando indicamos que sea para la Iglesia y Otros fines sociales.

Nos hacemos eco también de la bendición apostólica del Papa Francisco a nuestro arzobispo D. Javier Martínez, con motivo, el pasado 3 de abril, de sus bodas de oro de Ordenación Sacerdotal, celebrada ese día de 1972.

El programa regresará tras la Semana Santa. El Viernes Santo COPE retransmitirá su programación especial de Semana Santa, entre ellas la conexión con el Campo del Príncipe ante el Cristo de los Favores, en la llamada Oración de las cinco llagas.

Escuchar programa

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La hermandad de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora del Valle de Motril estrena la talla de San Juan Evangelista

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La hermandad de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora del Valle de Motril estrena la talla de San Juan Evangelista

La Cofradía de Nazarenos de la Santa Vera Cruz, María Santísima del Valle y San Juan Evangelista celebrará este Viernes de Dolores rezando las catorce estaciones de penitencia con un “lignum crucis” a las 19:30 en la Encarnación. La hermandad saldrá con la nueva talla de San Juan Evangelista por vez primera este Viernes Santo.

La vida de muchas hermandades ha estado atravesada por muchas dificultades, entre ellas destaca la de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Vera Cruz y María Santísima del Valle y Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús y Primitiva.

Una hermandad que tuvo que ser suspendida durante un año por problemas económicos y a la que siguió, como a todas, las consecuencias de la suspensión de las procesiones públicas por el virus. Su Hermana Mayor, María Jiménez Muriel, asegura que ha sido “una época bastante dura” pero que cuentan con “un grupo importante lleno de mucha ilusión”.

Ahora regresan con sus pasos, que hablan de la muerte y resurrección, a las calles de Motril tras la suspensión de las restricciones a las procesiones de Semana Santa. Unas salidas que afrontarán con “un nuevo ahínco” tal como afirma su consiliario, D. José Albadalejo.

VIERNES SANTO

El Viernes Santo comenzará con el toque de corneta a las 15 horas en el interior de la iglesia de la Encarnación, que precede a algunas lecturas sobre la Pasión del Señor y a las celebración de los santos oficios a las 17 horas.

La hermandad saldrá con su Calvario a las 19:30 horas desde el templo pasando por Plaza de España, Romero Civantos, Plaza Díaz Moreu, Catalanes, Zapateros, Plaza de los Agustinos, Ruiz, Señor de Junes, Manjón, Cañas, Jazmín, Plaza de la Libertad, Cardenal Belluga, Curucho, Arco Oliver, Cruz de Conchas, Chispas, Nueva, Teatro, Plaza de Bustamante y Plaza de la Cruz Verde antes de comenzar la carrera oficial.

“Debemos participar en este acto tan importante que es la Semana Santa en la muerte y resurrección del Señor con toda la fe y la ilusión”, dice Jiménez Muriel, “después de los últimos años de austeridad, en las salidas procesionales para revitalizar la celebración de la muerte y resurrección de nuestro Señor.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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Una exposición fotográfica sobre los cristianos perseguidos recorrerá nuestra diócesis

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En las próximas semanas la exposición ¿Y si fuera yo? Cristianos perseguidos hoy podrá ser contemplada en distintos puntos de nuestra diócesis en las próximas semanas. A través de esta muestra, que está pasando por distintas diócesis de España, se da a conocer de primera mano testimonios de cristianos perseguidos o discriminados a causa de su fe, en la actualidad. El objetivo es que todos aquellos que se acerquen a contemplarla conozcan la realidad que viven muchos cristianos en el mundo y que profundicen en su fe mediante las preguntas que les formula. Además, esta exposición nos invita a cuestionarnos nuestro compromiso personal con nuestra fe, a la vez que nos informa, forma, y pretende ayudar a nuestra conversión personal.

Organizada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, ¿Y si fuera yo? Cristianos perseguidos hoy pasará por Cádiz, Puerto Real, Chiclana y Vejer para terminar otra vez en Cádiz en la celebración de la Semana Por la Iglesia Perseguida, que se celebrará en la Parroquia de Santo Tomás de Aquino, del 28 de mayo al 5 de junio.

Asimismo, la exposición tendrá el apoyo de un sacerdote iraquí, el P. Naím, que dará una Charla – Testimonio el 31 de mayo en la Parroquia San Juan Bautista de Chiclana, y el día 1 de junio en la Parroquia de Santo Tomás de Aquino de Cádiz.

Desde Ayuda a la Iglesia Necesitada afirman que «conocer esta realidad, rezar por esta Iglesia sufriente y ser generosos con ellos, nos acrecienta y fortalece la fe. Además nos ayuda a mirar más allá de nuestro pequeño mundo y a tener una visión más universal de la Iglesia a la que pertenecemos. Una sociedad que tiene más presente a Dios, que sufre por Él y que comparte su cruz con heroicidad en su día a día, es un ejemplo de vida para los católicos de Occidente, más distraídos por lo material y por las muchas necesidades que nos creamos». 

Itinerario de la Exposición ¿Y si fuera yo? Cristianos perseguidos hoy

Instituto Drago (Cádiz): Del 21 al 28 de abril

Parroquia de San Sebastián (Puerto Real): Del 28 de abril al 5 de mayo

Parroquia del Divino Salvador (Vejer de la Frontera): Del 13 al 19 de mayo

Parroquia de San Juan Bautista (Chiclana de la Frontera): Del 20 al 26 de mayo

Parroquia de Santo Tomás de Aquino (Cádiz): Del 28 de mayo al 5 de junio

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Órgiva ilusionada con el florecer procesional de su Semana Santa

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Cofradía de Jesús Nazareno de Órgiva.

La localidad de Órgiva recibe visitantes y fieles de distintos puntos de España para vivir la Semana Santa acompañando el Jueves Santo a la Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Jesús Nazareno y a la Cofradía Virgen de los Dolores y Santo Sepulcro que procesiona el Viernes Santo.

Siguiendo la estela del Santísimo Cristo de la Expiración que procesiona en Órgiva las semanas previas a la Semana Santa congregando a un gran número de fieles y visitantes llegados de distintos puntos de la geografía andaluza y española, la Semana Santa órgiveña se vive con la misma devoción especialmente el Jueves y Viernes Santo, días en los que la localidad ve pasar por sus calles sus dos hermandades procesionales, la Cofradía de Jesús Nazareno y la de Nuestra Señora de los Dolores y el Sepulcro.

“Tenemos mucha ilusión y deseo a todos los cofrades orgiveños mucho ánimo para seguir viviendo nuestra Semana Santa procesional con la misma fe y devoción de hace dos años, hay que continuar viviendo y perpetuando nuestras tradiciones”, destaca Enrique Fernández, Hermano Mayor de la Cofradía del Nazareno.

ÓRGIVA TRAS LOS PASOS DE JESÚS NAZARENO

Desde la parroquia de Nuestra Señora de la Expectación esta Hermandad procesionará el próximo Jueves Santo, día 14, a partir de las 20 horas y su recorrido será Calle Real, Estación, Ermita Barrio Alto, Libertad y Cristo Expiración. La vuelta Plaza García Moreno frente a la parroquia a medianoche.

“Me da mucha alegría que vengan personas de distintos lugares a Órgiva a vivir la Semana Santa, el Jueves Santo además de la procesión lo vivimos intensamente porque celebramos primero la Santa Cena, el Oficio en el templo y después de la procesión, a la vuelta rezamos juntos la hora Santa”, afirma Enrique Fernández.

DOLORES Y SANTO SEPULCRO

La Cofradía de la Virgen de los Dolores y Santo Sepulcro de Órgiva también comparte sede con Jesús Nazareno en Nuestra Señora de la Expectación desde la que efectuará su salida en procesión el próximo Viernes Santo.

“Para nosotros el Viernes de Dolores y el Viernes Santo son días clave”, destaca Mari Ángeles López, Hermana Mayor de la corporación con 90 hermanos. En la jornada de hoy tendrá lugar la Misa en la parroquia a las 20 horas y después habrá un breve concierto a cargo de la Banda Musical orgiveña “Exoche” seguido de la imposición de medallas a los nuevos hermanos y la presentación del cartel de Semana Santa a las 21 horas.

“Estamos viviendo el Triduo intensamente, es muy especial. La Semana Santa aquí se vive con pasión y nerviosismo y con muchas ganas de salir a la calle”, comenta Mari Ángeles.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Carta pastoral del Arzobispo de Sevilla con motivo de la Semana Santa 2022

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Llega la Semana Santa del año 2022, tan esperada, tan deseada, tan preparada desde hace mucho tiempo, en particular desde el Miércoles de Ceniza, en que comenzábamos la Cuaresma. Celebramos el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Somos conscientes de que no se trata simplemente de hacer memoria de unos acontecimientos históricos, sino de actualizar los misterios de la vida de Cristo con toda su fuerza redentora, que es capaz de transformar nuestra vida, aquí y ahora.

En cada celebración tenemos presente el Misterio Pascual en su totalidad, pero subrayamos especialmente los hechos que conmemoramos en cada oficio concreto. Lo más importante es que en cada oficio, en cada celebración, en cada procesión, en cada estación, en cada práctica de piedad, contemplemos el amor de Dios hacia la humanidad y el amor hacia cada persona hasta dar la vida por nuestra salvación. Esto es lo esencial. Nos encontramos en un año muy especial para nosotros, porque vamos a poder celebrar la Semana Santa después de dos años para olvidar en no pocos aspectos. Para mí será muy especial porque será mi primera Semana Santa en Sevilla, entre vosotros. Esta es la tierra de María Santísima, por eso os propongo que viváis estos días santos, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, de la mano de María.

María es Madre y Maestra de la Iglesia y de cada cristiano. Jesús nos la entrega realmente como Madre desde la cruz: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» dice a María, y después dice al discípulo Juan, en quien todos estamos representados: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 26-27). Estas palabras determinan y expresan el lugar de María en la vida de los discípulos de Cristo. De la mano de la Madre y Maestra rememoraremos la entrada triunfal en Jerusalén el Domingo de Ramos y lo aclamaremos como Mesías Señor. El Jueves Santo contemplaremos emocionados la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio ministerial, el lavatorio de los pies de los apóstoles y el mandamiento del amor. El Viernes Santo meditaremos su Pasión y muerte en la cruz, y desde la Vigilia Pascual, gozaremos celebrando su Resurrección, su triunfo sobre la muerte y el pecado.

María, a lo largo de toda su vida, vive unida profundamente a Jesús, y se entrega en su colaboración única en la obra de la salvación. En el episodio de la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén escucha del anciano Simeón que ese niño será Luz de las naciones y gloria de Israel, pero también que será un signo de contradicción y que a ella una espada de dolor le traspasará el alma (Cf. Lc. 2,22 ss.). Quedaba anunciado el drama de la muerte de Cristo en la Cruz y el inmenso dolor que la Madre experimentaría en el Calvario al ver morir a su Hijo. Un dolor incomparable por su capacidad única de sufrimiento y de amor. Incomparable sería también el gozo del encuentro con el Hijo resucitado. No hay palabras para describir ese encuentro.

Vivamos estos días profundizando especialmente en los misterios que vamos contemplando en los oficios, en las procesiones, en nuestra oración personal. Recibamos también a María como Madre, Madre y Maestra que nos enseñará el camino del seguimiento de Cristo, de la unión con Él. Acojamos el don de Cristo presente en la Eucaristía, presente en la Iglesia hasta la consumación de los siglos y acojamos el don de María, la Madre, presente también en la familia eclesial como lo estuvo en los inicios de la Iglesia, congregando, uniendo, acompañando a sus hijos.

+José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

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