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Más de 200 participantes en el encuentro diocesano de conversión pastoral Gaudium

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Un ambiente acogedor, dos ponencias que nos ofrecieron el marco teórico y práctico de la conversión pastoral y ocho talleres para proporcionar herramientas a quienes están dispuestos a ponerse en camino para llevarla a cabo. Ese fue el contenido de Gaudium, el encuentro de renovación pastoral que vivimos el sábado 26 en nuestra Diócesis y que tardaremos mucho en olvidar.

Más de 200 personas se dieron cita procedentes de parroquias de la ciudad de Jaén, de la provincia de Jaén y también de Granada.

La acogida dio comienzo a las 9:30 de la mañana en el Seminario diocesano de Jaén. Todos los invitados eran recibidos con bombones y hospitalidad, y recibían la carpeta con materiales y la credencial.

A las 10 de la mañana en un salón de actos repleto de ilusión comenzaba la bienvenida a todos los participantes por parte del Vicario Episcopal de Evangelización,  Juan Ignacio Damas, y el responsable del Servicio de Parroquia Misionera, Pedro Pancorbo. Tras la breve presentación de los participantes,  el Consiliario y el equipo nacional de Acción Católica General, venidos de Madrid, dirigieron el rezo de Laudes.

La primera ponencia, bajo el título “La propuesta de conversión pastoral del Papa Francisco”, estuvo a cargo de Mª Teresa Valero, laica, delegada episcopal de Nueva Evangelización del Obispado de Solsona.

Comenzó planteando la conversión pastoral como el regreso a la identidad perdida. El Papa Francisco en varias ocasiones ha recordado el principio eclesiológico «Ecclesia semper reformanda est» («La Iglesia siempre ha de estar en proceso de reforma»). Con esta frase, el Papa no se refería a la reforma como un acto puntual de revisión o actualización de ciertas estructuras caducas, sino a un proceso constante y permanente de “conversión eclesial”, de “toda la Iglesia entera”.

Francisco, por otra parte, no pone el acento en la reforma de la mera organización interna de la estructura eclesial y su funcionamiento, sino en su misión: se trata de regresar a nuestra identidad como Iglesia y como bautizados. Este regreso a nuestra identidad implica un cambio muy profundo, pues sin un cambio de mentalidad, el esfuerzo funcional será inútil. Se trata de un cambio de cultura: pasar de una pastoral de conservación a una pastoral misionera.

¿Qué es la cultura de una organización? La cultura es lo que hace que una organización sea realmente “única”, especial y diferente. “Es la forma como aquí se hacen las cosas”. El cimiento de toda organización humana es la cultura de esa organización. Si nuestra misión como Iglesia está recogida en el mandato del Señor “Id y haced discípulos…”, el proceso de cambio de cultura estará impregnado de esa misma dinámica de hacer discípulos.

En resumen, si queremos dar fruto y pasar de una parroquia de conservación a una parroquia misionera que promueve y forma discípulos misioneros, eso implica cambiar nuestra manera de hacer las cosas, nuestra cultura:

-Revisar, clarificar y entender nuestros valores: ¿Qué nos mueve de verdad? ¿Cuál es nuestra prioridad y nuestra brújula?

-Adoptar creencias y formas de pensar posibilitadoras, acordes con esos valores.

-Esto nos impulsará a comportarnos de otra forma, en línea con nuestra verdadera esencia que es la misión evangelizadora de la Iglesia.

Mª Teresa, con delicadeza, fue comparando algunos tips de la cultura de conservación con los de la cultura misionera:

-La parroquia como dispensador de sacramentos y conservación de edificios, frente a la parroquia como el lugar donde se hacen y crecen los discípulos.

-Feligreses con mentalidad de consumidores, frente a feligreses corresponsables en la misión.

-Pastoral de actividades y festivales, frente a pastoral de procesos.

-Párroco «hombre orquesta», frente a párroco director de orquesta.

-Pastoral del “tapa-agujeros”, frente a la pastoral centrada en ministerios.

-Vivencia de la fe individual, frente a la vivencia comunitaria en grupos pequeños.

-Sentido de conveniencia (“misa a la carta”), frente a sentido de pertenencia (compromiso).

-Anonimato, frente a acogida.

-Homilías morales o sociales, frente a homilías kerigmáticas.

La eclesiología discipular-misionera que el Papa Francisco propone lleva en si el germen de una reforma eclesial en clave sinodal. Por eso, Mª Teresa Valero quiso concluir su conferencia dirigiéndose a los párrocos y proponiéndoles un liderazgo compartido, que tiene estos rasgos: El líder (el párroco) ha de ser responsable del todo, no de todo; reconoce y promueve los carismas y ministerios laicales; ejerce un ministerio de la presidencia articulado con la pluri-ministerialidad de un equipo; se trata de un ministerio itinerante que engendra en la fe (paternidad), reúne y convoca (comunión), y lanza a lo universal (misión); comparte su liderazgo con laicos (no le sustituyen); incorpora un equipo en la mirada al todo, como un ministerio que modela su ministerio ordenado; decision-making y el decison-taking; da importancia al discernimiento; es un liderazgo de servicio como el liderazgo de Jesús..

La reforma eclesial puede ser situada en tres niveles; “reforma espiritual, pastoral e institucional” (Aparecida, 367).Y ha de promover un modo eclesial de proceder en el que los laicos/as participen no solo del discernimiento, sino también de la toma de decisiones, la planificación, la ejecución de todo aquello que concierne a la cura pastoral, pues son todos los miembros de la Iglesia, como Pueblo de Dios, el sujeto evangelizador. Ver conferencia en YouTube: https://youtu.be/lKsPlZ_hqOA

Tras la primera ponencia, hubo media hora de descanso y, después, todos los participantes se distribuyeron entre los ocho talleres propuestos: Alpha, herramienta de primer anuncio, ¿Cómo compartir tu testimonio?, Células parroquiales de Evangelización, Acción Católica General, Liderazgo en equipo, WorshipExperience, Arte y nueva evangelización, Cursos de parejas y novios.

La mañana concluyó con una hora santa de adoración y alabanza ante el Santísimo, dirigida por el ministerio de alabanza de la parroquia de San Pedro Poveda de Jaén. Durante la adoración numerosos sacerdotes estuvieron confesando y varios equipos de laicos intercediendo por los hermanos. Ver adoración en YouTube: https://youtu.be/jVojYOOzg6M

En la comida, algunos optaron por el menú del Seminario y dos terceras partes eligieron comer en mesas preparadas por la organización, compartiendo la comida traída de las casas. Fue para todos un precioso y sanador rato de convivencia como hacía años que no teníamos.

Tras la comida, sobre las 4 de la tarde, regresamos al salón de actos para una dinámica divertida, con baile incluido, para despertar de la siesta. Hacia las 4:20 de la tarde dio comienzo la segunda conferencia bajo el título “La conversión pastoral y misionera de la Parroquia”, a cargo de Julio Segurado, párroco de San Pedro Poveda de Jaén y director de la extensión en Jaén del ISCCRR San Dámaso.

El ponente comenzó la conferencia centrando la misión de la Iglesia con las famosas palabras de Pablo VI en Evangelii Nuntiandi 14: “La tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia… Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”.

Este mismo fue el objetivo del Concilio Vaticano II: “Hacer a la Iglesia cada vez más apta para anunciar el evangelio a la humanidad del siglo XX” (Pablo VI). Juan Pablo II continuará en esta misma línea desde el famoso pronunciamiento en 1983 en Haití: Es necesaria una nueva evangelización «nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión». Benedicto XVI prolongará su misma propuesta creando en 2010 el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización y realizando en 2012 el Sínodo de la Nueva Evangelización.

En 2013 el Papa Francisco dio un paso más en Evangelii Gaudium 25: «Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una «simple administración». Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un «estado permanente de misión»»

La Iglesia parece haber perdido de vista su misión y propósito: La misión es una de las muchas tareas que la Iglesia “hace”, en lugar de convertirse en lo que la Iglesia “es”. Por eso, la conversión pastoral de la Iglesia debería ir en la línea de recuperar esta identidad misionera perdida, de la que se habló en la conferencia de la mañana. De ahí que el Papa Francisco subtitule a su exhortación Evangelii Gaudium “sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual”, frente a la Evangelii Nuntiandi de Pablo VI: “sobre la evangelización del mundo contemporáneo”. ¿Acaso no son lo mismo ambas cosas? No lo son. El ponente citó el famoso estudio del teólogo Xavier Morlans, El primer anuncio. El eslabón perdido, en el que el consultor del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización explica que según EN 24 la evangelización son siete elementos que son complementarios y mutuamente enriquecedores: 1) dar testimonio con las buenas obras, 2) El anuncio explícito del Evangelio o kerigma, 3) La conversión inicial (apertura del corazón), 4) El itinerario de iniciación cristiana (catecumenado), 5) La vida comunitaria (a través de los sacramentos), 6) El apostolado organizado y 7) La renovación de la humanidad. Según Morlans, en la Iglesia católica actual en occidente falta casi completamente el eslabón segundo, el anuncio explícito del Evangelio, que produce la apertura del corazón y la conversión al Señor (tercer eslabón).

A partir de estas premisas el párroco de San Pedro Poveda, defendió que el objetivo fundamental de una parroquia misionera es engendrar, formar y capacitar discípulos misioneros y presentó el proceso de formación de discípulos misioneros, inspirado en el documento de Aparecida (CELAM 2007), que están llevando a cabo en su Parroquia y en otras muchas parroquias en proceso de conversión pastoral y misionera, y que consta de cuatro etapas:

-Se comienza por el PRIMER ANUNCIO a los adultos como experiencia de encuentro con el Señor, que inicia la conversión al Maestro.

-Después se acompaña a los creyentes que deseen perseverar a través de un proceso integral de DISCIPULADO o catecumenado de varios años (cf. Hech 2,42).

-Se crean pequeños grupos de unas doce personas donde se vive la COMUNIÓN en clave de relación de amistad y donde se crece en el seguimiento de Jesús, con la ayuda de los acompañantes y los demás miembros del grupo.

-Se lleva a los discípulos a la madurez cristiana y al discernimiento del servicio y de la MISIÓN que Dios pide a cada uno.

Julio Segurado explicó las cuatro etapas en su conferencia, pero se detuvo especialmente en el comienzo del proceso, porque, al igual que Morlans, está convencido de que es en el PRIMER ANUNCIO donde está el atranque de la renovación y crecimiento de muchas Parroquias. Comentó que algunos pastores suponen que el primer anuncio sería equivalente a la “catequesis del despertar” de primero de primaria y por eso sería innecesario para personas adultas, cuando todos los expertos no dejan de insistir en lo contrario:

-«El anuncio del Evangelio con vistas a la conversión a Dios y la fe en Jesucristo es la primera y principal actividad de la Iglesia, su razón de ser. La Iglesia se constituye anunciando el Evangelio. Una comunidad cristiana se edifica, ante todo, anunciando el Evangelio» (J. Gevaert).

-«Nuestra actual situación pastoral se parece quizás al trabajo de un agricultor enamorado de su tierra. Cava, abona, riega, con gran dispendio de energías…, pero nadie se ha preocupado de sembrar en ese campo ¡y los esfuerzos resultan estériles! Si la catequesis corresponde al tiempo del cultivo, el primer anuncio corresponde al tiempo de la siembra, y es esta siembra la que falta, en gran parte, en nuestra pastoral ordinaria»(Comisión Catequética del Lazio 2002).

-«Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte… El primer anuncio o “kerygma”… debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial» (Francisco EG 164).

-«Cuando a este primer anuncio se le llama «primero», eso no significa que está al comienzo y después se olvida o se reemplaza por otros contenidos que lo superan. Es el primero en un sentido cualitativo, porque es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos» (Francisco EG 164).

-«Nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio» (Francisco EG 165).

La conversión pastoral y misionera de la parroquia conlleva un giro histórico en la formación de discípulos misioneros: supone priorizar el anuncio a los adultos, proponiendo un encuentro con el amor salvífico de Dios, animando a una experiencia de Dios, invitando a una elección personal y libre de seguimiento de Jesús. Esto supone un cambio metodológico y pastoral que deberemos abordar con la participación corresponsable de los laicos, pues ellos son los principales agentes evangelizadores del primer anuncio. A través del primer anuncio se despierta el “hambre profunda de Dios” que es lo que a menudo parece faltar en muchas de las personas que se acercan a demandar servicios religiosos a nuestras Parroquias. Ver en YouTube: https://youtu.be/FuNL72fy8h4

Tras la segunda ponencia, todos los participantes se volvieron a distribuir entre los ocho talleres propuestos.

Estos son los ocho talleres realizados en Gaudium:

  • Alpha, herramienta de primer anuncio
    Alpha es un método de primer anuncio del Evangelio, dirigido a los alejados de la fe, a personas ateas, agnósticas, a cristianos enfriados o sin una experiencia de conversión personal. Lo ha impartido el equipo nacional de Alpha: https://youtu.be/mLKmsHkymo8
  • ¿Cómo compartir tu testimonio?
    Prepárate para compartir tu historia, tu experiencia con Jesús, de forma que todos te puedan entender. Ha estado a cargo de IMPACT JCUM Madrid: https://youtu.be/qKXKW5zy25A
  • Células parroquiales de Evangelización
    Las células parroquiales son pequeños grupos que ofrecen un método muy concreto que aúna misión y discipulado. Hemos contado para este taller con el equipo nacional promotor de las células.
  • Acción Católica General
    Se trata de un Itinerario de Formación Cristiana de Adultos, impulsado por la Conferencia Episcopal Española, para el crecimiento y la vida de los grupos parroquiales. Lo ha impartido el equipo nacional de ACG: https://youtu.be/DHuCaw39wYQ
  • Liderazgo en equipo
    Para que la conversión pastoral sea una realidad necesitamos un nuevo modelo de liderazgo en equipo basado en la corresponsabilidad y en las fortalezas donde cada uno (sacerdotes, religiosos/as y laicos/as) ponga al servicio de la comunidad su carisma. Ha estado a cargo de Francisco Carrasco, párroco de Santa Isabel de Jaén.
  • WorshipExperience (Experiencia de adoración)
    Alabar a Dios y traer su Presencia en Comunidad a través de la música. Ha estado a cargo de IMPACTJCUM Madrid: https://youtu.be/BLXH0Vrd6wc
  • Arte y nueva evangelización
    Cómo dar a conocer a Jesús a través de tus dones y tu arte. Lo ha impartido el ministerio IMPACT de JCUM Madrid: https://youtu.be/Q-UvincbA60
  • Cursos de parejas y de novios
    El Curso para Parejas es una serie de siete sesiones semanales, diseñadas para ayudar a las parejas a invertir en su relación y construir un matrimonio fuerte. El curso para novios es una serie de 5 sesiones, diseñada para ayudar a las parejas a construir bases sólidas para una relación duradera. Hemos podido conoce estas herramientas con la ayuda del equipo nacional de Alpha: https://youtu.be/LdQ2-9JbbeI

Al final el Vicario Episcopal de Evangelización Juan Ignacio Damas, despidió a los asistentes, retándolos a un nuevo encuentro anual, pues la conversión pastoral y misionera de la Iglesia nos llevará décadas.

En esta carpeta están las conferencias y algunos materiales del encuentro Gaudium: https://1drv.ms/u/s!Aqumy7CotumWiqFsBa4VsKvWWePRmA?e=mAgZju

Esta es nuestra pequeña contribución a una tarea tan necesaria como apasionante, ir transformando nuestras parroquias para hacerlas más adecuadas para cumplir la misión que la Iglesia, con el Papa Francisco a la cabeza, le encomienda: engendrar, formar y capacitar discípulos misioneros.

Equipo organizador de Gaudium

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Nuestro obispo D. Antonio presentará el Sínodo en la Universidad de Almería

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El salón de grados del edificio de Ciencias de la Salud de la UAL acogerá el próximo martes, 5 de abril, a las 12 y media, la presentación de la fase diocesana del Sínodo a toda la comunidad universitaria. Será nuestro obispo D. Antonio quien se encargue de explicar a profesores, alumnos y personal no docente las claves de la de este momento eclesial tan importante de reflexión y discernimiento que está viviendo nuestra iglesia.

Organizado por la pastoral universitaria de Almería, su propósito es “aunar todas las sensibilidades creyentes presentes en la universidad y convocar este gran acto que puede ser el inicio de un grupo estable de reflexión creyente en el seno de la Universidad de Almería”.

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El sacerdote Antonio Mellet se incorpora como oficial a la Congregación para el Clero

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El sacerdote Antonio Mellet se incorpora como oficial a la Congregación para el Clero

El sacerdote Antonio Mellet se incorporará el 25 de abril a la Congregación para el Clero, como oficial del organismo que preside monseñor Lazarus You Heung-sik. Este nueva responsabilidad fue comunicada por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, el pasado domingo al término de la función principal de la Hermandad de la Esperanza Macarena.

Antonio Mellet (Sevilla, 1976) es doctor en Derecho Canónico y, desde abril de 2018, vicario judicial en el Tribunal Metropolitano. Entre sus responsabilidades pastorales destaca sobre todo su estrecha vinculación con la corporación de la Madrugada sevillana desde 2014, cuando fue nombrado director espiritual. Consiguientemente, fue nombrado rector de la basílica de Ntra. Sra. de la Esperanza, “centro de la fe de todo buen macareno”, y desde allí ha desarrollado una ingente labor pastoral y evangelizadora. Además, destaca su cargo como viceconsiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Sevilla o el cuidado pastoral de las Hermandades del Trabajo.

“Actitud de servicio a la Iglesia Universal”

La próxima semana se despedirá el Cursillos de Cristiandad con la celebración de una Eucaristía, dejando para la semana de Pascua su salida de la Hermandad de la Macarena y del resto de responsabilidades en la Archidiócesis, si bien él mismo ha manifestado que esta nueva etapa romana “no conlleva separarme de mi diócesis, ya que sigo perteneciendo al presbiterio diocesano hispalense”. Mellet ha subrayado que asume este cargo “con actitud de servicio a la Iglesia Universal”, y que continuará en comunicación y a disposición del arzobispo de Sevilla.

La competencia de la Congregación para el Clero se articula en tres secciones u oficios: clero, catequístico y administrativo. En la práctica atiende asuntos relacionados con el clero universal, los seminarios y, tras la última reforma de la Curia romana, las prelaturas personales.

 

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«Amplía tus puntos de vista», una invitación para apuntarse a clase de Religión

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La Comisión Episcopal para la Educación y Cultura anima a las familias a matricular a sus hijos e hijas a clase de Religión. «Amplía tus puntos de vista» es el lema de este año en el que se presenta la Religión como una asignatura que propone el conocimiento de la propia tradición religiosa y cultural, y el aprendizaje de valores necesarios para el desarrollo personal y social de niños y jóvenes, preparándoles para futuro.

Descubrir la mejor versión de la vida

Esta asignatura, destaca esta Comisión, invita a descubrir la mejor versión de la vida, recorriendo algunas de las contribuciones específicas que hace este área a la enseñanza básica del alumnado, como desarrollar autonomía y espíritu crítico desde la visión cristiana de la persona; aprender a dar razón de las propias creencias desde el respeto a las de los demás; acoger y escuchar la interioridad como base del proyecto vital; proteger y cuidar la naturaleza como creación de Dios y casa común de la humanidad; admirar y disfrutar del patrimonio religioso como expresión de la experiencia cristiana; buscar y estimar el bien común desde los principios y valores de la enseñanza social de la Iglesia.

Además, anima a elegir la asignatura de Religión Católica, subrayando su carácter escolar y académico, su aportación específica, necesaria para la formación integral de la persona y para la construcción de sociedades respetuosas con la diversidad cultural y religiosa.

– ACCEDER A MEAPUNTOARELIGIÓN.COM

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Cáritas pide al Gobierno que incluya a los más vulnerables en su plan contra los efectos de la guerra en Ucrania

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Cáritas pide al Gobierno que incluya a los más vulnerables en su plan contra los efectos de la guerra en Ucrania

Las repercusiones de la crisis derivada de la guerra de Ucrania no han tardado en notarse en los hogares españoles. El encarecimiento de los costes de vida está aumentando los niveles de precariedad de las familias. Ante esta situación, Cáritas Española ha entregado al Gobierno una serie de propuestas en víspera de la reunión del Consejo de Ministros en el que se va a aprobar el Plan de Respuesta ante los efectos socio-económicos derivados del conflicto en Ucrania.

“El Plan de Respuesta y las medidas que se adopten deberían tener presentes a las personas más vulnerables, que venían de una situación ya muy dura”, explica Ana Abril, coordinadora de Incidencia Política de Cáritas Española. Según el informe Foessa ‘Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España’, presentado a mediados del mes de enero, la población en exclusión social severa ha pasado del 8,6 % en 2018 al 12,7 % en 2021 y alcanza más de seis millones de personas. “Esta realidad marca una prioridad clara en las políticas que deben desarrollarse”, recuerda Abril.

En sus propuestas, Cáritas Española considera “imprescindible el desarrollo de la agenda legislativa prevista, que contemplaba normativa en temas esenciales, como la vivienda o el Ingreso Mínimo Vital”. “La normativa prevista en diferentes ámbitos tendente a la garantía de derechos y al fortalecimiento del Estado de bienestar es lo que permitirá afrontar con bases estructurales sólidas esta situación y las futuras, generando una red sólida que proteja efectivamente a todas las personas y, especialmente a las más vulnerables”, señala Cáritas Española en el documento entregado al Gobierno.

Entre las nueve propuestas de Cáritas Española se encuentra ampliar la cobertura del ingreso mínimo vital “para llegar a todas las personas en situación de pobreza severa que, por la extensión de la unidad de convivencia, por estar algunos de sus miembros en situación irregular o por ser menores de 23 años, entre otros motivos, se ven excluidas de esta prestación”.

Por otra parte, solicitan adaptar el reglamento de extranjería a la reforma laboral, modificando las autorizaciones de residencia para dotar de la misma estabilidad documental que se pretende con el fomento de la contratación indefinida.

En materia de vivienda exhortan a “mantener las medidas adoptadas en el contexto de pandemia a través del escudo social (mantenimiento de la prohibición del corte de suministros más allá del 30 de junio; suspensión de desahucios más allá del 30 de septiembre y recuperar la prórroga de los contratos de alquiler)”.

En cuanto a la administración electrónica, Cáritas Española insta al Gobierno a habilitar los medios públicos necesarios para que las personas puedan acceder de forma accesible a la Administración Pública y a las medidas que se establezcan en el plan de respuesta.

Igualmente, proponen –entre otras modificaciones- incrementar el porcentaje de la prestación por desempleo a partir del día 181 de percepción o anular la reducción del 70 % de la base reguladora al 50%.

En esta línea, se incluye la propuesta de “modificar y reducir para que sea menor el colectivo de mujeres que perciban el subsidio especial por nacimiento (no contributivo) y puedan acceder al contributivo. En el caso del subsidio especial por nacimiento, aumentar la duración de la prestación, aumentar la cuantía y ampliarlo a toda mujer que esté inscrita como demandante de empleo”.

Asimismo, Cáritas hace una llamada para incrementar la cuantía del subsidio por incapacidad temporal a trabajadores a tiempo parcial y par aponer en marcha la prestación o cobertura por desempleo de personas trabajadoras del hogar.

Finalmente, en su informe presentado al Gobierno pide “aumentar el límite de carencia de rentas o ingresos del pensionista y el aumento del importe de ayuda para el pensionista que acredite carecer de vivienda en propiedad”.

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Iglesia y Sociedad en el siglo XXI

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Iglesia y Sociedad en el siglo XXI

Colegio de Ingenieros de Sevilla

Fundación Cajasol. 29 de marzo de 2022

 Saludos

Señor Presidente de la Fundación Cajasol, don Antonio Pulido; Señor Presidente de la Asociación Territorial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental, don Germán Ayora; Señor Vicario General de la Archidiócesis de Sevilla, don Teodoro León; señoras y señores presentes. En primer lugar, quiero agradecer la amable invitación para participar en esta edición de los “Diálogos por Andalucía”. La disertación tratará sobre “Iglesia y Sociedad en el siglo XXI”.

 Constará de tres partes: en la primera haremos una aproximación a la sociedad actual, una época en cambio continuo, o como señalaba el Papa Francisco en su discurso a la Curia Romana el 21 de diciembre de 2019, “no estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época”[1]. En la segunda parte presentaremos tres modelos de relación de la Iglesia con la Sociedad, a partir de tres momentos significativos de su historia; por último, una síntesis de la Buena Nueva que proponemos, aquí y ahora, en Sevilla, en los inicios del tercer milenio.

Aproximación a la sociedad actual

Una época en cambio continuo

En primer lugar, conviene que nos aproximemos a la sociedad actual con realismo, que es un valor previo y básico en cualquier estudio serio.

  1. Transformación social

El Informe FOESSA de 2021[1], presentado el pasado mes de febrero, impulsado por Cáritas Española, corrobora lo que había afirmado con anterioridad el Informe FOESSA de 2019: nos encontramos en una gran metamorfosis social que tiene como causa profunda una sociedad desvinculada en la que crecen la desconfianza y el enfrentamiento. A esta situación se ha llegado a través de un proceso de cambios tecnológicos, económicos y culturales que han afectado a las diferentes dimensiones de la existencia, y que ha alcanzado su punto culminante en un intento de transformación antropológica promovida por el sistema dominante, por medio de un estilo de vida y de una organización de la convivencia que la van propiciando.

De este modo, la evolución económica ha provocado el paso acelerado de la sociedad española por la etapa industrial, mayoritariamente rural hasta finales de los años cincuenta. Ya no vivimos en una sociedad industrial en la que el trabajo era monótono pero estable. Esta transformación se produce además en medio de fuertes crisis económicas y sociales y de unos flujos migratorios extraordinarios. Por otra parte, aparecen nuevas situaciones de pobreza a causa de la soledad, la falta de afecto, de energías físicas, de sentido, de perspectivas de futuro, y también de fe. La nueva revolución tecnológica impone valores y estilos de vida concretos. Los sociólogos hablan de capitalismo de la vigilancia, generador permanente de la nueva cultura, en la que la inteligencia artificial se convierte en una especie de «voluntad artificial» que induce los deseos y las tomas de decisión, pues el poseedor de los «datos entregados» tiene acceso a las aspiraciones y pensamientos de cada uno de nosotros. Conoce nuestro perfil, y sabe lo que nos falta. Es el “gran hermano”.

  1. El relativismo, cultura dominante

La cultura dominante que ha ido gestándose a lo largo de décadas, es relativista. Para el relativismo no hay valores absolutos ni puede haber juicios universales, ya que todo está en función de la percepción subjetiva de cada uno y de los intereses de los grandes grupos de poder. En consecuencia, se hacen muy difíciles los compromisos estables y la vivencia de la fe. La vida humana queda desarraigada, sin ningún anclaje divino ni verdad absoluta. La norma suprema del comportamiento llega a través del consenso social positivista y todo queda a merced de los intereses de quienes pueden imponer su voluntad. Los más débiles y vulnerables quedan excluidos y no son tenidos en cuenta. Los jóvenes experimentan un extraño malestar, pero no saben bien por qué. En esta incertidumbre el nuevo imperio digital, que quiere borrar la distinción entre lo verdadero y lo falso, la realidad y la ficción, el bien y el mal, se ofrece como guía para el camino y la toma de decisiones. Los vínculos sociales de todo tipo se debilitan y quedan sustituidos por el enjambre digital, en expresión de Byung-Chul Han[1]. La comunidad digital es una suma de individualidades aisladas, pero que nunca llega a ser un «nosotros». Hay enjambre, pero no hay pueblo, porque la simple suma de individuos no hace comunidad. Los cambios digitales están afectando a todos los estratos de nuestra sociedad y contribuyen al nacimiento de nuevas condiciones laborales, nuevos modelos de vida, nuevas formas de comunicación y relación. En una palabra, un nuevo mundo.

En la raíz de este proceso transformador se encuentra el empobrecimiento espiritual y la pérdida de sentido. El olvido de Dios, la indiferencia religiosa, la despreocupación por las cuestiones fundamentales sobre el origen y el destino trascendente del ser humano, influyen en el comportamiento moral y social de los individuos. Se ha pasado de un ateísmo militante que necesitaba oponerse a Dios o declarar su muerte, a un ateísmo práctico, en el que se organiza la vida como si Dios no existiera. El empobrecimiento espiritual conduce a la pérdida de sentido, que desemboca en el vacío existencial y en el aburrimiento, el no ser capaces de saciar la sed de felicidad a pesar de disponer de más medios y posibilidades que nunca. Ni la acumulación de riquezas ni el consumismo vertiginoso llenan este vacío profundo. Ante la falta de significado solo queda el deber, impuesto desde fuera por las reglas del sistema económico o autoimpuesto por el afán de progreso personal, o la diversión para apartar la mirada de la nada o el vacío. Todo este proceso de transformación no tiene lugar simplemente como consecuencia de transformaciones tecnológicas y económicas, sino que es impulsado por un intento premeditado de «deconstrucción» de la cosmovisión cristiana. Tal como señala el Papa Francisco en la Carta Encíclica Fratelli Tutti, «se advierte la penetración cultural de una especie de “deconstruccionismo”, donde la libertad humana pretende construirlo todo desde cero. Deja en pie únicamente la necesidad de consumir sin límites y la acentuación de muchas formas de individualismo sin contenidos»[2]. Todo ello ocurre de manera suave y casi imperceptible, es más, la cultura de masas, basada en emociones y sensaciones, logra que este proceso se viva de manera que parezca un logro de la libertad.

¿Cuáles son las consecuencias de este modelo social? La desvinculación, la desconfianza y el enfrentamiento. El sociólogo polaco-británico Zygmunt Bauman acuñó la metáfora de la liquidez para describir los tiempos actuales[3]. Según él, hemos pasado de una sociedad moderna que buscaba la solidez en los grandes principios ideológicos y en las grandes causas, a una sociedad posmoderna que es líquida y voluble. Como consecuencia surgen la desvinculación y la desconfianza, la fragmentación de las vidas y la precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista de relaciones efímeras en las que no se mantienen ni la lealtad ni los compromisos adquiridos. «Tiempos líquidos, sociedad líquida, amor líquido», que desembocan en un hombre líquido que quiere ser simplemente un ciudadano del mundo sin ataduras, ni en el amor ni en la forma de vida. La realidad líquida es continuo movimiento, flujo y búsqueda de nuevas experiencias, pero sin echar raíces en ningún lugar, sin compromiso en el amor ni en el trabajo. Ciudadanos del mundo, pero de ningún lugar concreto. Es la era del consumismo, en la que lo importante no es conservar los objetos mientras son de utilidad, sino cambiarlos constantemente. A la vez, la vida líquida angustia a las personas porque no tienen nada estable y duradero. El mismo Bauman denomina a este período la «gran desvinculación», que supone un enorme desmoronamiento de las instituciones que sostenían la creación de valores y bienes públicos. Es la desvinculación respecto de sí mismo, de la realidad, del otro y de Dios.

  1. Aspectos positivos

Pero no todo es negativo. También podemos reseñar aspectos positivos de la sociedad. El ser humano sigue formulándose las preguntas fundamentales sobre la vida y su sentido más profundo, sobre el proyecto personal de futuro, sobre la vida eterna[1], y junto a la búsqueda de sentido, la búsqueda de la verdad. La humanidad, a lo largo de la historia, ha buscado la verdad, ha buscado el sentido de las cosas y sobre todo de su propia existencia. La exhortación “conócete a ti mismo”, que estaba esculpida sobre el dintel del templo de Delfos, es un buen reflejo de esta búsqueda y de la importancia que en la Grecia clásica se daba al conocimiento de uno mismo. Esta frase encierra algunas de las preguntas más antiguas del pensamiento filosófico: quién soy, de dónde vengo, adónde voy; son las preguntas fundamentales sobre la propia identidad, sobre la procedencia y el final de la vida, sobre el mal y la muerte, sobre el más allá, están presentes en todas las culturas[2]. Toda persona humana, también hoy, es impulsada por su propia naturaleza a buscar la verdad, el sentido de las cosas y, sobre todo, de su propia existencia. Y buscando la verdad nos encontramos con Cristo, Verdad y Vida. La vivencia religiosa, la fe en Dios, aporta claridad y firmeza a nuestras valoraciones éticas. La vida humana se enriquece con el conocimiento y aceptación de Dios, que es Amor y nos mueve a amar a todas las personas. La experiencia de ser amados por un Dios que es Padre nos conduce a la caridad fraterna y, a la vez, el amor fraterno nos acerca a Dios.

En segundo lugar, podemos afirmar que en la actualidad se da un mayor respeto a la persona humana y a su dignidad, y en líneas generales tiene lugar una mayor sensibilidad por la promoción de los derechos humanos, aunque se constaten también dolorosas excepciones en temas fundamentales que afectan a la vida y a la familia. Este hecho permite nuevas posibilidades de evangelización porque facilita una propuesta antropológica, teológica y espiritual que la Iglesia está llamada a poner al servicio de nuestra sociedad y de la cultura. La Iglesia propone unos principios que se fundamentan en el amor a Dios y el respeto absoluto a la persona y a la vida humana. Este respeto incondicional a la persona se convierte en un testimonio nuevo y eficaz, que es capaz de crear una cultura de la vida. Este camino, a su vez, nos permite entrar en el diálogo sobre la cuestión de la conciencia y de la experiencia del ser humano, de su búsqueda del sentido de la vida y de su capacidad de abrirse a la trascendencia.

En tercer lugar, es necesario poner de relieve la realidad del voluntariado, tan extendido hoy, que se manifiesta en múltiples campañas de ayuda al Tercer y Cuarto Mundo. A la vez, se va generalizando la participación en iniciativas de defensa de la naturaleza y el medio ambiente; crece la conciencia de que la sostenibilidad es responsabilidad de todos y que la conservación del planeta se convierte en una cuestión cada vez más urgente. El voluntariado es un modo de ser, una visión de la responsabilidad social a través de grupos organizados cuya finalidad es defender los derechos y la dignidad de las personas, la paz en el mundo, promover valores como la solidaridad, la gratuidad y la igualdad, mantener la formación, el acompañamiento, las acciones transformadoras. En definitiva, una escuela de vida que educa para la solidaridad y la donación de sí mismo. En los meses de confinamiento fuimos testigos de ejemplos admirables de solidaridad, y lo mismo está pasando con ocasión de la invasión de Ucrania y la guerra consecuente.

 Modelos de relación de la Iglesia con la sociedad

Esta descripción de la realidad social interpela a la Iglesia con una pregunta fundamental: ¿cuál es su papel en medio del mundo? ¿Cómo podrá entenderse su relación con la cultura? A lo largo del tiempo se han puesto en juego varios modelos de entender este vínculo. Vamos ahora a centrar la mirada en tres de ellos, que pueden considerarse una síntesis y, al mismo tiempo, un prototipo:

  1. El cristianismo, “alma del cuerpo social” según la Epístola a Diogneto

En la Epístola a Diogneto, un escrito del siglo II, aparece el modelo más antiguo y emblemático del vínculo profundo entre Iglesia y sociedad, que ha sido actualizado recientemente por las llamadas continuas de los obispos y de san Juan Pablo II, Benedicto XVI y en la actualidad el Papa Francisco, a que Occidente tenga alma, espíritu, y no sea sólo una esstructura económica.

Situémonos en el día a día de los cristianos de los primeros siglos. Nos podemos preguntar sobre su vida, sobre su espiritualidad. Tenían que confrontar su fe y sus costumbres con los sistemas filosóficos y religiosos del momento, así como con las costumbres de su entorno. De hecho, se encontrarán con el judaísmo y el paganismo, que representaban dos concepciones del mundo muy diferentes entre sí.

“Los cristianos, en efecto, –dice el autor anónimo del escrito– no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. Porque no habitan ciudades exclusivas suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un estilo de vida aparte de los demás […] Habitan sus propias patrias; toman parte en todo como ciudadanos. […] Por decirlo brevemente: lo que el alma es en el cuerpo, esto son los cristianos en el mundo. […] Habita el alma en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; así los cristianos habitan en el mundo, pero no son del mundo”[1].

La inculturación del cristianismo en la sociedad sigue aquí un sentido preciso: procede del interior de la fe cristiana –entendida como comunicación gratuita de Dios a la que el hombre se adhiere– y se extiende hasta la visibilidad social de la cultura. De esta manera, el arranque de la inculturación es la fe viva de la Iglesia y el punto de llegada será la traducción de la fe en formas de vida, en cultura, con referencias personales y sociales.

La antigua cristiandad europea

La influencia del cristianismo en la conformación de la unidad europea es un impresionante ejemplo de cómo el curso de la historia es modificado y determinado por la intervención de nuevos influjos espirituales. De igual modo, en el mundo antiguo, vemos que la civilización material del Imperio Romano tuvo necesidad de alguna inspiración religiosa, de algo más profundo que el culto oficial. Esta inspiración religiosa llegó y fue el cristianismo.

Según el historiador Giuseppe Alberigo, las condiciones particulares de homogeneidad sociocultural, la hegemonía indiscutible del cristianismo romano, favorecieron la formación de una realidad histórica singular que tomó el nombre de “cristiandad”, y que pretendió a lo largo del tiempo identificarse con el cristianismo. Se trató, precisamente, de un bloque histórico grandioso, que, de España a Polonia, y del Báltico al Mediterráneo, abrazó durante muchos siglos (VIII al XVI) a los pueblos de la Europa central y occidental. Como el mismo nombre de “cristiandad” indica, el elemento unificante estaba formado por el cristianismo, o, mejor dicho, por una cultura, una ideología y una política “cristianas”, que se identificaban a sí mismas y se presentaban como cimentadas en el cristianismo y deducidas de él coherentemente.

Se podría decir que las divisiones religiosas, que siguieron a este periodo de cristiandad, bien definidas por la norma cuius regio eius religio, fueron pensadas sobre todo para consentir las divisiones políticas, los aislamientos nacionales y, finalmente, las guerras. Bajo un modelo de unidad religiosa los conflictos eran considerados fratricidios y se hacía lo posible para superarlos. Después, cuando se produce la división de los cristianos, los conflictos pasaron a ser una especie de gloria nacional. Sin embargo, como la conciencia cristiana y europea no había muerto, esas guerras, sobre todo en Europa, a muchos le parecieron guerras civiles. Porque la conciencia de la común unidad nunca se perdió del todo. El escritor ruso Soloviov reclamó que la Iglesia, así como unificó a Europa con los Francos, después con los Sajones, debería tratar de reunificarla con la justicia social, superando las divisiones de clase, de casta y raza. Es decir, eliminando las mayores causas de conflicto.

  1. La misión de la Iglesia en la sociedad desde la perspectiva del Concilio Vaticano II en la Constitución Gaudium et Spes[9]

La constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, presenta la cuestión de la mutua relación entre la Iglesia y el mundo. La Iglesia comunica la vida divina al hombre, y tiene como misión elevar la dignidad de la persona, consolidar la firmeza de la sociedad y dotar a la actividad diaria de la humanidad de un sentido y significación más profundos. De esta forma intenta dar un sentido más humano al hombre en su historia. Por ello, la Iglesia católica valora la colaboración de todas las personas individuales y de toda la sociedad humana a fin de la realización de su misión. ¿Cuáles son los principios de esta ayuda mutua?

En primer lugar, la ayuda que la Iglesia procura prestar a ser humano. La Iglesia puede ayudar al ser humano a descubrir el sentido de su propia existencia, la verdad más profunda sobre sí mismo; responde a las más profundas aspiraciones del corazón humano; puede ayudar a consolidar y defender la dignidad humana. El Evangelio proclama la libertad de los hijos de Dios, rechazando así todas las esclavitudes, que derivan, en última instancia, del pecado, y respetando la dignidad de la conciencia y su libre decisión. La Iglesia proclama los derechos del hombre y favorece el dinamismo social cuando promueve tales derechos.

En segundo lugar, la ayuda que la Iglesia procura dar a la sociedad. La misión que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social; el fin que le asignó es de orden religioso. Pero de esa misión religiosa derivan funciones y energías que pueden servir para establecer la comunidad humana según la ley divina. La Iglesia puede y debe crear obras al servicio de todos, particularmente de los más necesitados[1]. Al no estar ligada a ninguna forma particular de civilización humana ni a ningún sistema político, económico y social, la Iglesia, por su universalidad, puede constituir un vínculo entre las diferentes naciones y comunidades humanas.

En tercer lugar, la ayuda que la Iglesia procura prestar a la actividad humana. Los cristianos deben cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. No se pueden evadir de las tareas temporales amparándose en la ciudad futura, y tampoco deben sumergirse en los negocios temporales sin referencia religiosa o moral alguna. Los laicos deben encargarse de las actividades temporales con competencia, respetando las leyes propias de las diferentes disciplinas, con iniciativa y creatividad, cumpliendo su función propia con sabiduría y según los principios cristianos. Están llamados a cristianizar el mundo, y además, su vocación se extiende a ser testigos de Cristo en todo momento en medio de la sociedad humana.

Y, por último, en cuarto lugar, la ayuda que la Iglesia recibe del mundo. Es de justicia reconocer a la Iglesia como realidad social y fermento de la historia. De igual modo, la Iglesia reconoce los muchos beneficios que ha recibido del género humano a lo largo de la historia. La experiencia del pasado, el progreso científico, los tesoros de las diversas culturas, permiten conocer más a fondo la naturaleza humana, abren nuevos caminos para la verdad y aprovechan también a la Iglesia. La Iglesia debe escuchar, discernir e interpretar los signos de los tiempos. Con las palabras del Evangelio, la Iglesia cumple su misión como sal y luz y como fermento en la masa. Respeta la autonomía del orden temporal y actúa desde la autoridad moral, y con actitud de servicio

La Buena Nueva que proponemos

Una vez presentado este panorama, nos preguntamos: ¿qué puede aportar la Iglesia a la sociedad del siglo XXI? La Iglesia comparte las dificultades y las esperanzas de la humanidad, de la cual forma parte, y tiene como misión elevar la dignidad de la persona, afianzar la sociedad y dar a la actividad humana un sentido y una significación más profundos. Vivimos en una sociedad desvinculada, en la que cada vez es más difícil hacernos cargo de los que se quedan atrás, de los descartados, y, por ello, necesitamos re-vincularnos. Revincularnos con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación. Veamos algunas respuestas a los retos del momento presente.

1.Ante la cultura dominante relativista: la centralidad de la Persona de Jesucristo y unos principios morales fundamentales

La esencia del cristianismo es la Persona de Cristo, y la vida cristiana comienza a partir de un encuentro con Él[1]. La Persona de Jesucristo ha de ser el centro de la vida y de la misión de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI, en la introducción de su encíclica Dios es amor, lo resume magistralmente: «No se empieza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva»[2]. También ofrecemos unos principios morales fundamentales: la grandeza de la vida humana, el valor incomparable de cada persona, que está llamada a participar de la misma vida de Dios, tal como señala el papa san Juan Pablo II[3]. La Iglesia está llamada a ofrecer al mundo una moral que se fundamenta en el amor a Dios y el respeto absoluto a la persona y a la vida humana, especialmente cuando esa vida es más débil e indefensa; una moral que consolida y defiende la dignidad humana.

2. Ante el empobrecimiento espiritual: el sentido de la trascendencia y el culto a Dios en espíritu y en verdad

Con su testimonio de palabra y de vida, la Iglesia ofrece a la sociedad actual el sentido de la trascendencia: la seguridad de que el ser humano es capaz de encontrarse con Dios. En primer lugar, el sentido de la trascendencia de la vida humana, es decir, que hemos de vivir enraizados en la tierra, en la aventura de la historia, pero siempre aspirando hacia el horizonte supremo del Reino de Dios. En un mundo secularizado que invita a mirar y a vivir a ras de tierra, la Iglesia procura ayudar a nuestros coetáneos a alzar la mirada, a mirar hacia el cielo y elevar el nivel de sus horizontes vitales. Por eso, la comunidad cristiana ha de ser un pueblo de testigos de Dios y maestros de la fe, que enseñan a rezar, a vivir la relación con Dios y a recordar la verdad más profunda del ser humano: que Dios lo ha creado y lo mantiene en la existencia. Este es el don fundamental recibido, desde su origen en la tierra: el hombre está llamado a la unión con Dios, al diálogo con Dios.

 3. Ante las situaciones de pobreza y el fenómeno migratorio: solidarios con el sufrimiento humano y testigos de la misericordia de Dios

Hoy más que nunca hemos de vivir aquellas palabras del Concilio Vaticano II, que mantienen toda la actualidad: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los más pobres y de cuantos más sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón»[1]. Por consiguiente, ayudar a los hermanos necesitados, es algo esencial para la Iglesia, forma parte de su naturaleza íntima. La actividad de la Iglesia en todos sus miembros tiene que ser expresión del amor de Dios. Un amor recibido, compartido y proyectado, que busca el bien de la Iglesia y el bien de toda persona que encontremos en nuestro camino. El papa Francisco nos pide insistentemente que vivamos como una Iglesia que sale a las periferias al encuentro del pobre, del más débil; una Iglesia que se conmueve, que se compadece y se acerca, que afronta las situaciones y aplica los remedios adecuados, que cura las heridas y aporta calidez al corazón[2].

 4. Ante la liquidez del sujeto posmoderno: un ideal de vida

El ideal de vida cristiana, que se compone, en primer lugar, de una espiritualidad recia y profunda, una vida de oración intensa, que se alimenta de la Palabra de Dios y de los sacramentos, que descubre la Eucaristía como la fuente y cumbre de su vida cristiana y de la vida de la Iglesia, y el sacramento de la Reconciliación como el encuentro con Cristo que libera del pecado, de la esclavitud más radical. La Sagrada Liturgia será la escuela donde se aprenden los aspectos más esenciales de la espiritualidad católica. Por otra parte, la situación actual constituye un desafío cultural continuo, que requiere una sólida formación integral, una síntesis entre fe, cultura y vida que fortalece las convicciones. Por último, el cristiano proyecta su fe a través de la acción apostólica actuando como un hijo de Dios llamado a la santidad y al apostolado. Evangeliza a sus contemporáneos viviendo en medio de ellos, en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, dando respuesta a las nuevas situaciones de la economía y de la política, de la cultura, la ciencia y la investigación, fermentando con el Evangelio los ambientes y las estructuras.

5. Ante la desvinculación del enjambre digital: la amistad vivida en la comunidad cristiana

Nuestros contemporáneos tienen necesidad y capacidad de convivir y colaborar con otras personas, porque el ser humano es relacional, comunicativo, dialogal. La experiencia de la comunidad cristiana responde a esta búsqueda, a este deseo del corazón. La comunidad cristiana es relación profunda, comunicación de espíritus. Por eso hace falta que haya conocimiento y amor mutuos: vivir en amistad, en clima de familia, con la solidaridad de los que forman una única realidad, hasta llegar a compartir los bienes materiales y las situaciones interiores, hasta llegar a responsabilizarse los unos de los otros. Nuestras comunidades cristianas, religiosas y parroquiales, las realidades y movimientos de Iglesia, las hermandades y cofradías, están llamadas a ello, tienen que ofrecer la posibilidad de vivir esta experiencia. Ser comunidad es identificarse todos los miembros del grupo con un proyecto común. Cada miembro de la comunidad ha de tener conciencia de desarrollar una función en el grupo. Cada cual tiene que sentirse útil, sentir que aporta su colaboración a la obra común. Como el cuerpo humano en que todos los miembros tienen su función y todos son importantes.

6. Ante las prisas, el ruido, la superficialidad: la vía de la belleza

La Iglesia ha de prestar una especial atención al camino de la belleza, una vía capaz de guiar la mente y el corazón hacia las alturas de Dios. El arte y la fe constituyen un binomio muy presente en la historia de la Iglesia que hoy debemos valorar especialmente en la tarea de llevar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo el anuncio del Evangelio, del Dios que es Belleza, Verdad y Amor infinito. La experiencia y necesidad de salvación está presente en las obras y en la creatividad de los artistas, y pone de manifiesto que la herida de la belleza eleva la mirada hacia Dios, el Artista supremo. En su Discurso a los artistas, hablaba Benedicto XVI de la «”via pulchritudinis”, un camino de la belleza que constituye al mismo tiempo un recorrido artístico, estético, y un itinerario de fe, de búsqueda teológica»[1]. El camino de la belleza nos conduce, entonces, a tomar el Todo en el fragmento, el Infinito en lo finito, Dios en la historia de la humanidad. Nuestra ciudad está llena de tesoros de arte que expresan la fe y nos remiten al encuentro con Dios.

Una palabra final: aportación a la vida pública

La Iglesia está llamada a hacer una aportación a la vida pública de nuestra sociedad actual. Tiene que ofrecer hombres y mujeres formados en el humanismo cristiano, en el sentido de la justicia y del bien común; que luchen por el establecimiento de unas leyes que favorezcan el bien común y la paz y la dignidad de las personas, especialmente de las menos favorecidas.

Insistamos sobre ello: la misión que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social. La finalidad que le asignó es de orden religioso. Pero de esta misión derivan funciones y energías que pueden servir para establecer la comunidad humana según la voluntad de Dios. Además, la Iglesia tiene que crear obras al servicio de todos, particularmente de los más necesitados. En definitiva, la Iglesia sólo pretende una cosa: el advenimiento del Reino de Dios, que es reino de justicia, de amor y de paz, y que la salvación llegue a toda la humanidad. Todo el bien que el Pueblo de Dios puede ofrecer a la familia humana durante el tiempo de su peregrinación en la tierra deriva del hecho de que la Iglesia es sacramento universal de salvación, que manifiesta y, al mismo tiempo realiza, el misterio del amor de Dios a la humanidad[1].

 Muchas gracias por su atención.

+ José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla

[1] FRANCISCO, Discurso a la Curia Romana con motivo de las Felicitaciones Navideñas, 21 de diciembre de 2019.

[2]  Además del Informe FOESSA tienen interés los Estudios Jóvenes españoles de la Fundación SM: Jóvenes españoles entre dos siglos (2017) y Jóvenes españoles 2021. Ser joven en tiempos de pandemia (2021).

[3] Cf. BYUNG-CHUL HAN, En el enjambre, Herder Editorial, Barcelona 2016.

[4] FRANCISCO, Carta Encíclica Fratelli Tutti del Santo Padre Francisco sobre la fraternidad y la amistad social, n. 13.

[5] ZYGMUNT BAUMAN, Vida líquida, Austral, Barcelona 2006.

[6] VIKTOR FRANKL, El hombre en busca de sentido, Alemania 1946.

[7] Cf. SAN JUAN PABLO II, Fides et Ratio n.1.

[8] Epístola a Diogneto, v. 1-3; 5-8; VI, 1-4.

[9] Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, nn. 1-3, 40-44.

[10] Cf. BENEDICTO XVI, Deus caritas est.

[11] Cf. ROMANO GUARDINI, La esencia del cristianismo (Madrid 1945) 12.

[12] BENEDICTO XVI, Carta Encíclica Deus caritas est, n. 1.

[13] Cf. JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, nn. 2-4.

[14] CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, n. 1.

[15] Cf. Entrevista del P. Antonio Spadaro al papa Francisco en Civilta Cattolica, septiembre 2013.

[16] BENEDICTO XVI, Discurso del Santo Padre Benedicto XVI en el Encuentro con los Artistas, 21 de noviembre de 2009.

[17] Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución Dogmática Lumen Gentium n. 1.

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El Proyecto Maparra inicia una Escuela de Padres y Madres

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El Proyecto Maparra inicia una Escuela de Padres y Madres

Este proyecto educativo de la Cáritas de Jesús Obrero inició el pasado mes de febrero una Escuela de Padres y Madres con la intención de “trabajar con las familias de los niños que participan en este proyecto de infancia y de promover la cohesión entre culturas y la convivencia desde el respeto ante la diversidad de pensamientos”.

Este grupo de padres y madres se reunirá una vez al mes para reflexionar y trabajar temas como la importancia de la educación, la educación como base de la sociedad y un mundo mejor, los límites en el ámbito familiar, la organización familiar y las pautas educativas o las pautas de convivencia entre las diferentes culturas, según han informado los coordinadores del proyecto.

Sobre el Proyecto Maparra

Este programa de la Cáritas Parroquial de Jesús Obrero es una iniciativa de acompañamiento educativo dirigido a niños y jóvenes del Polígono Sur. Sus objetivos se orientan a la promoción humana, educativa y social de menores en riesgo de exclusión social; y a la lucha contra el absentismo y el fracaso escolar.

Durante el curso escolar, este proyecto ofrece espacios de estudio y alternativas de ocio y tiempo libre a menores de familias en riesgo de exclusión social a través de apoyo escolar, refuerzo de la lectura, talleres de habilidades plásticas, escuelas de padres y madres, charlas-coloquio dirigidas a las familias en clave formativa y encuentros y convivencias.

Además, suele organizar una Escuela de verano durante el mes de julio para acompañar a los menores con actividades lúdico-formativas también en el periodo estival.

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El sacerdote diocesano Carlos Rordríguez, nuevo doctor en Teología

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El sacerdote diocesano Carlos Rordríguez, nuevo doctor en Teología

La Facultad de Teología san Isidoro de Sevilla acogió el pasado lunes, 28 de marzo,  la defensa pública de la tesis doctoral del sacerdote diocesano Carlos Rodríguez, vicerrector del Seminario Menor de Sevilla, para la obtención del Doctorado en Teología.

La disertación titulada ‘Acompañamiento pastoral a personas con orientación homosexual: un estudio a partir de G. Van Den Aardweg, J. Nicolosi y R. Cohen’, ha sido dirigida por el profesor Juan José Pérez-Soba, de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, y por el profesor José Manuel Martínez Guisasola, de la Facultad de Teología san Isidoro de Sevilla, como tutor.

El evento tuvo lugar en el Aula Juan Guillén de la Facultad de Teología de Sevilla y a este acudió una numerosa representación del clero diocesano y de la comunidad académica de la Facultad.

Por su parte, el Arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, que también asistió a la defensa de la tesis, felicitó al nuevo doctor con estas palabras: “¡Enhorabuena! La Facultad, el Seminario y toda la familia diocesana se alegra y te felicita. Nuestra Facultad sigue haciendo camino. Demos gracias a Dios”.

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Úbeda homenajea a su Semana Santa

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Entre una gran expectación, en la tarde del pasado domingo, cuarto de Cuaresma, se bendijo el monumento dedicado a la Semana Santa de Úbeda, declarada de Interés Turístico Nacional. En el acto estuvieron presentes el Obispo de la Diócesis de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez; sacerdotes de la ciudad; la alcaldesa de Úbeda, Antonia Olivares; el presidente de la Unión de Cofradías de Semana Santa de Úbeda, Luis Carlos Martínez; así como la Corporación Municipal; Hermanos Mayores de las Hermandades de Semana Santa; Guardia Civil; Policía Nacional: Policía Local e instituciones de la ciudad.

El monumento está ubicado junto a la iglesia de la Santísima Trinidad y a pocos metros de la sede de la Unión de Cofradías, en un tramo ya finalizado de la renovada calle Corredera de San Fernando, que es paso de una gran mayoría de desfiles procesionales.

Con la marcha Agrupación de Cofradías, interpretada por la Agrupación Musical Ubetense, daba comienzo el acto. Este siguió con el descubrimiento del anhelado monumento y la bendición por parte de Monseñor. Así, Don Sebastián intervino destacando: “Con la bendición de este monumento, queremos recordar que ese sentimiento cofrade no es algo impostado, sino real, escrito en el ADN de muchos ubetenses que viven el ser Hermandad no solo dos meses al año, sino durante los 365 días. Este imponente monumento lo recordará cada día”. Además, resaltó: “Vuestra bella y acogedora ciudad, Patrimonio de la Humanidad, es también lugar con profundas y hondas raíces cristianas. Un patrimonio espiritual que, legado de padres a hijos, generación tras generación, os configura, también, como pueblo que camina en el misterio de fe en Cristo Jesús.” De este modo, Monseñor confirmaba en sus palabras que presidiría la Magna Procesión General de la capital de la Loma con motivo de su 125 aniversario.

La escultura, diseño de Alfonso Ruiz Esteban, está inspirada en S. Jorge: una escultura de estilo renacentista del artista florentino Donatello. El monumento muestra a un penitente vestido con una túnica, un cíngulo, una capa, un rosario y descalzo. La figura muestra tres planos visuales, estéticos y temáticos distintos. En el primer plano se ve al penitente descalzo, con un escudo homónimo de la Unión de Cofradías de Semana Santa de Úbeda, que porta una medalla con su mano derecha. En el plano medio, la escultura representa a un penitente como defensor de la fe, de las tradiciones y con la obligación de perpetuarlas para las generaciones futuras. En la parte superior de la imagen, se exhibe un elemento circular, en el que se incluye una cruz acompañada de cuatro ráfagas, circundadas por pequeñas estrellas, representando al ciclo lunar con fase completada, a la cúpula celeste iluminada de estrellas como las coronas de nuestras Vírgenes, símbolo procedente de la iconografía de la Inmaculada Concepción, basado literalmente en el bello poema del Cantar de los Cantares, del Antiguo Testamento; junto a una cruz arbórea y potencias o ráfagas en número de cuatro. La parte posterior se ha completado con un estandarte con la leyenda ‘Úbeda, ciudad de Semana Santa’, atributo de especial relevancia, con el que se simboliza a la Luna de Parasceve, que determina la fecha de la celebración de la Semana Santa desde el Concilio de Nicea, desarrollado en el año 325.

Con el himno de Úbeda finalizaba el acto y Don Sebastián se fotografiaba con los colectivos de la ciudad. Después, el prelado jiennense visitaba la Casa de Cofradías donde los Hermanos Mayores lo recibían en la puerta y el Presidente de la Unión de Cofradías le enseñaba las estancias recién estrenadas. Así, Mons. Chico Martínez firmaba en el Libro de Honor de la máxima institución cofrade ubetense y era entrevistado por el programa cofrade ubetense “Paso a Paso” del canal televisivo de DiezTv.

Unión Local de Cofradías de Semana Santa de Úbeda

Galería fotográfica: «Bendición del monumento cofrade de Úbeda»

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Estudiantes malagueños visitan a la Iglesia Evangélica y Anglicana de Málaga para avanzar en el camino ecuménico

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NoticiaEcumenismo y diálogo interreligioso

Publicado: 30/03/2022: 79

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Alumnos del colegio de los Maristas de Málaga han visitado la iglesia anglicana de San Jorge, en el Cementario Inglés, y la iglesia del Redentor, en calle Ollerías, de la Iglesia Evangélica Española.

Estas visitas se han organizado a través de la Delegación Diocesana de Ecumenismo de Málaga y la Fundación Diocesana Lux Mundi y el objetivo es dar a conocer a los jóvenes el camino de unidad al que todo cristiano está llamado.

Han sido acogidos por los pastores responsables de estas comunidades y han compartido con ellos su reflexión y un momento de oración. Este acercamiento es promovido como parte del movimiento ecuménico en la Diócesis de Málaga.

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