No quedó otro remedio que entrara por la puerta de atrás, la ‘de servicio’. Tuvo que pasar por la cocina hasta llegar a mi despacho. Como siempre que esperas a un desconocido, estás expectante, no sabes por qué derroteros irá la conversación.
Laura es una mujer que se explica con los ojos y con las manos, llena de vitalidad, con la que empatizas rápidamente. A veces, hasta que no te encuentras con una persona y pones un rostro de referencia a toda una asociación, es difícil asimilar lo que unas siglas entrañan.
Entró con una sonrisa, lo que hizo fácil el saludo inicial. Venía con fuerza representando a aspaym: ellos lo escriben en su folleto con minúsculas, mucho más ligero. Es la asociación de personas con lesión medular y otras discapacidades físicas. Nos sentamos en triángulo: Fina que la acompañaba, Laura, en su silla de ruedas, y yo.
Como toda asociación sin ánimo de lucro, están ayudados por diversas entidades, aunque nunca es suficiente. Pero no venían a pedir, sino a ofrecerse, a decir que existían, que intentaban mejorar la vida de personas como ella y la de sus familias y cuidadores. Solo querían darse a conocer. Seguro que creyentes que van por las parroquias, me decían, conocen a familiares, amigos o vecinos que nos necesitan, simplemente buscamos a alguien que nos ponga en contacto.
Trabajan para conseguir mayor autonomía, para ser un referente de la defensa de los derechos de personas con lesión medular, para ayudarlos a ellos y a sus cuidadores… Me pasaron los folletos y los informes últimos de la asociación, miré las fotos y descubrí personas de todas las edades con una sonrisa en el rostro haciendo diversas actividades, incluso danza, y las personas que les ayudan. Después, Laura y Fina marcharon de nuevo por la puerta de atrás: el obispado no está preparado para ciertas discapacidades, aunque todos tengamos la nuestra.
Cuando marcharon, no dejaba de pensar en los distintos discapacitados físicos que aparecen en los evangelios ayudados por el Señor. Hice memoria de los relatos, cómo se acerca a ellos, les toca, les sana y, sobre todo, rompe con los impedimentos religiosos y sociales de la época. Nosotros, como Jesús, estamos obligados a devolverles la dignidad, integrándoles y haciéndoles protagonistas, cimientos de la inclusión, la dignidad humana y la trasformación espiritual.
Pensé en la declaración de la renta. La casilla 105, que destina un 0,7% a la Iglesia, y la casilla 106, que puedes destinar a esta ONG, otro 0,7%. Estas casillas ni te hacen pagar más ni recibir menos, simplemente decides con el corazón a dónde va, sobre ruedas, un pequeño porcentaje de tus impuestos. ¡Ánimo y adelante!
Más de 100 madres han dado a luz a sus bebés tras ser acogidas en la Casa Virgen de Espera de Antequera. Este proyecto de Cáritas, de acogida y cuidado de las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, nació en 2007 en la Casa Virgen Madre de Marbella y en 2021 se amplió a Antequera. En este primer domingo de mayo, mes de María, y Día de la Madre, nos acercamos a estos hogares de esperanza para cientos de madres para quienes la mejor de las noticias, la llegada de un bebé, venía acompañada de la angustia de verse sola y desamparada.
Un equipo de voluntarios de las parroquias y las cáritas de Antequera y Marbella acoge, acompaña y cuida a los cientos de madres que llegan a la Casa Virgen Madre y a la Casa Virgen de Espera.
Son dos sedes de un mismo proyecto. Reyes Trillo es la coordinadora de la casa de Marbella y María José Frías de la de Antequera, quien explica que, «durante estos cinco años han nacido ya 103 niños. Para nosotros, el hecho de apostar por la vida y de que esas madres, a pesar de todas las dificultades que tienen, digan sí a la vida, es una alegría inmensa».
«Que a pesar de todas las dificultades digan sí a la vida, es una alegría inmensa»
En cada una de las casas hay un equipo de voluntarios de las parroquias y de las cáritas, «cada uno tiene una función, una actividad. Como técnica, afirmo que me quito el sombrero por cada una de las voluntarias porque prestan un servicio impresionante y están muy pendientes de cada una de las chicas. Muchas de ellas tienen muchos momentos de subida y bajada emocional unidas a las dificultades que han vivido, y nuestras voluntarias están siempre atentas, creando vínculos de confianza con ellas, respetando siempre sus tiempos y su libertad. Mientras están en la casa, somos su familia y su apoyo», explica María José.
Cada madre permanece en la casa una media de nueve meses en los que participan de diversos talleres y herramientas que las ayuden en su futura búsqueda de empleo. «Adquieren muchas herramientas y habilidades y, cuando se van de la casa, llevan su documentación al día (un porcentaje grande son mujeres inmigrantes), un empleo y un lugar donde comenzar una vida digna con su bebé. Para nosotros es una satisfacción enorme», añade María José.
Testimonio
Una de las mamás acogidas en uno de estos hogares, a la que mantenemos en el anonimato por su seguridad, explica que, cuando llegó a España «al poco tiempo de llegar a Málaga me enteré de que estaba embarazada. Todo se me complicó. Estaba en situación irregular, no encontraba trabajo embarazada… Me hablaron de Cáritas y me acerqué a la de una parroquia de Torremolinos. Allí me hablaron de la casa Virgen de Espera de Antequera y hasta allí me fui. María José y el equipo me acogieron con mucho cariño y me dieron, sobre todo, la tranquilidad que yo necesitaba. Me ayudaron a que disfrutara de los últimos meses de embarazo tan lejos de mi familia, sin nadie conocido. Fueron un apoyo fundamental para seguir adelante con mi bebé, que actualmente ya tiene ocho meses».
Las madres no se van de esta casa con los brazos vacíos, en primer lugar porque se llevan a sus bebés y en segundo lugar porque «nos ayudan a buscar un empleo y poder ahorrar para buscar un lugar seguro donde vivir con nuestros bebés. Tienen un corazón enorme, a nuestros bebés nunca les ha faltado de nada, y yo estoy realmente agradecida y deseo que muchas madres puedan ser acogidas en esta casa», afirma nuestra madre.
José Manuel Vega guía el encuentro abierto, convocado por Cáritas Diocesana de Málaga junto a la Delegación de Migraciones, que se celebra el martes, 28 de abril, a las 18.00 horas, en los Servicios Generales de Cáritas. Su objetivo: acercar a la realidad migratoria desde la experiencia, la reflexión y la humanidad compartida. Este encuentro se enmarca en la reciente publicación “La educación social entre fronteras. Una historia de vida para la resiliencia”, una obra que invita a reflexionar sobre lo que supone emprender un proceso migratorio y luchar, muchas veces en condiciones extremas, por una vida mejor.
A través del relato personal, el libro abre un espacio para comprender las fronteras visibles e invisibles que atraviesan quienes migran. El acto propone adentrarnos en la historia de vida de Abdel, una persona inmigrante cuyo testimonio nos permite poner rostro a la realidad que hoy viven miles de personas y descubrir, a través de su recorrido vital, la fuerza de la resiliencia como motor de esperanza y transformación.
El autor es José Manuel Vega, miembro de la Parroquia de Santa Rosa de Lima y miembro del equipo motor del proyecto “Comunidades de Solidaridad y Acogedoras con las Migraciones y la Movilidad Humana” puesto en marcha por Cáritas Diocesana. José Manuel ayudará a profundizar en el contenido del testimonio y en las claves sociales y humanas que se desprenden de esta experiencia. Como señala el propio protagonista del libro: “la inmigración no es [solo] cruzar la frontera”, sino un camino lleno de desafíos, pérdidas, aprendizajes y sueños. En esta entrevista invita a participar a todos los malagueños.
¿Qué cree que aporta este tipo de espacios de diálogo a la sociedad malagueña en el momento actual, con el tema de las migraciones candente?
Este tipo de espacios de diálogo son esenciales hoy en día. Nos ofrecen la oportunidad de pararnos, de escucharnos y de encontrarnos para para poder construir de manera conjunta la realidad que nos rodea. Y esto no es fácil actualmente, estamos ensimismados en nuestras pantallas, en nuestras rutinas, viviendo instantes de vida que se resumen en un minuto y, resulta complejo poder encontrarnos en entornos comunes donde, además, no prime la prisa. Y eso es lo que nos ofrece este tipo de espacios. Nos ofrece la posibilidad de mirarnos, escucharnos, reconocernos y poder asentar cómo construir juntos desde lo común.
¿Quiénes están invitados especialmente?
Especialmente, todas aquellas personas que quieran conocer la historia de Abdel, que quieran ponerle rostro y quieran ponerle voz a una persona que abandonó su país en busca de una vida mejor, no solo para él, sino también para su familia, para sus padres y sus hermanas. Todas aquellas personas que hoy día sientan inquietud, inseguridad o miedo ante lo que han escuchado que puede “representar” la realidad migratoria, tiene la oportunidad de conocer una historia real.
El drama migratorio se polariza en el discurso político y social. ¿Cómo puede la escucha y el diálogo desde la base del Evangelio contribuir a cambiarlo?
Desde mi humilde fe, el evangelio está cargado de momentos donde Jesús se acercaba a las personas, las miraba a la cara, les ponía nombre, las escuchaba, las tocaba y las sentía, ¿no? Querer escuchar y dialogar es para empezar un primer paso para no dejarse llevar por ningún tipo de discurso. Al final querer encontrarse es propiciar el único camino que nos permite construir vínculos, que nos permite sentir qué nos rodea y poder confrontar cualquier discurso de la realidad desde nuestro propio criterio. El amor de Dios en torno a la fraternidad, el perdón y el sacrificio son tres pilares que transforman cualquier tipo de encuentro y, sobre todo, cualquier tipo de desencuentro.
¿Qué espera que se lleven las personas asistentes tras escuchar la historia de Abdel?
Quien se acerque a escuchar la historia de Abdel va a conocer la historia de alguien que, como tantas otras, lo pasó mal, sufrió y no tuvo un camino fácil en la vida ante el reto de conseguir una vida mejor. Sin embargo, tuvo la posibilidad de cruzarse con personas que lo supieron ver, que lo supieron comprender y que quisieron caminar junto a él. Y ahí surgió la esperanza. Abdel aprovechó esos apoyos y pudo revertir lo que de primeras parecía un destino fatal. No sin trabajo, esfuerzos ni sacrificios. Pero lo más importante es que no lo hizo solo. Y esa es la clave en estos momentos dentro de cualquier problemática social. Pero dentro de muchas historias de migración, afrontar este proceso desde el apoyo social es uno de los elementos que te vas a llevar cuando compartes la historia de Abdel.
¿Por qué es importante poner rostro y nombre, como el de Abdel, a la realidad migratoria?
Es importante poner rostro y poner nombre porque son personas. Y aunque parezca algo obvio, es una necesidad urgente dentro de la sociedad hoy día. Parece que poner etiquetas o nombrar de manera colectiva ciertas problemáticas sociales ha ayudado a desvirtuar la realidad, posibilitando que nos olvidemos de quién hay detrás de esas situaciones. Y, en consecuencia, seamos más fríos ante estas realidades dolientes que no sentimos. Pienso que poner rostro y nombre a cada persona que migra nos ofrece la posibilidad de conocer su historia, nos permite sentir y, nos permite compartir todo lo que en sí supone… sus penas, sus dolores, pero también sus alegrías, sus esperanzas, sus luchas. Y cuando uno comparte, comparte todo eso, vive la historia de manera diferente.
¿Qué lecciones de vida cree que las personas migrantes pueden aportar a la sociedad de acogida?
No creo que se trate de lecciones de vida. Se trata de recordarnos a nosotros mismo que es una vida digna, que es una vida con derechos, que es una vida con oportunidades y lo que simboliza todo eso. La fortuna, en sí misma, que es tener todo eso. A mí, personalmente, compartir camino con personas migrantes me ayuda a ser consciente del “privilegio” que es tener una buena vida, me ayuda a dar valor a mi día a día y a lo afortunado que soy por muchas cosas que disfruto en muchos instantes.
¿Qué pistas puede adelantar de este encuentro para ser una comunidad más acogedora?
Pienso que querer ser una comunidad más acogedora es querer ser valiente hoy día. Es querer coger el evangelio y dejarlo todo, como diría Jesús, y seguirlo. Al final, es un acto de fe, es un acto de valentía. Y, por supuesto, es un acto de sacrificio, de voluntad, de querer encontrarse con aquellas personas que peor lo están pasando, que peor viven su lucha de querer una vida más justa, más humana. Querer ser una comunidad más acogedora implica enfrentarnos a nuestros miedos, complicarnos la vida, confrontar la realidad en torno a esos discursos de odio que nos enfrentan. Implica querer seguir a Jesús, querer seguir el mensaje del Evangelio sin importarnos qué perdemos en el camino, sino bajo la única certeza de que querer encontrarnos en torno al amor de Dios nos ayuda a transformar la realidad que nos rodea.
El 26 de abril es el IV Domingo de Pascua, llamado “Del buen Pastor”. En este domingo con el lema «Oramos todos por todos» celebraremos dos jornadas vocacionales: la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. Las dos comparten objetivos fundamentales: vocación y oración. El lema trata de seguir el rumbo marcado por el Congreso de Vocaciones que la Iglesia en España celebró en febrero de 2025, «una asamblea de llamados para la misión». En aquel encuentro se reunieron más de tres mil personas procedentes de todas las realidades eclesiales: diócesis, congregaciones religiosas, movimientos apostólicos y asociaciones laicales. De la Archidiócesis de Sevilla hubo una importante presencia de delegaciones diocesanas que acogieron el compromiso de hacer crecer una cultura vocacional que favorezca el reto de plantear la vida como vocación y de promover todos los caminos vocacionales en nuestra diócesis. Especialmente en esta jornada estamos convocados a orar y acompañar las vocaciones que la Iglesia necesita.
Como fruto de aquel encuentro nacional, la diócesis organiza mensualmente vigilias de oración por las vocaciones. El pasado 11 de abril, la Pastoral Vocacional Diocesana, en colaboración con la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada y las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, Apostolado Seglar, Misiones, Pastoral con Jóvenes y Universitaria, organizó un encuentro en el Seminario Metropolitano para toda la familia bajo el lema ‘Para el Señor en los hermanos’. Un encuentro marcado por la oración y la presentación de testimonios vocacionales al ministerio ordenado, a la vida consagrada y a la vida matrimonial y familiar. Todo en un clima de oración y de formación, de fe compartida, de escucha y de llamada a la santidad. Estas iniciativas y encuentros diocesanos deben darse a conocer en nuestras parroquias, movimientos, hermandades y comunidades cristianas. Todos necesitamos recordar la frase del papa Francisco: “Yo soy una misión”. No podemos olvidar que toda pastoral con jóvenes y adultos es pastoral que debe estar cualificada vocacionalmente.
Para esta Jornada de Oración por las Vocaciones y de Vocaciones Nativas, el papa León XIV nos recuerda en su mensaje la dimensión interior de la vocación, entendida como descubrimiento del don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros. Qué importante es cultivar iniciativas de oración y silencio que abran las puertas para que cada creyente descubra el proyecto de amor que Dios tiene para todos. El Papa nos recuerda la misma experiencia de san Agustín cuando, en el libro tercero de las Confesiones, al manifestar sus propios pecados y errores juveniles, reconoce a Dios como lo «más interior que lo más íntimo mío». Dice el Papa que en esa expresión “más allá de la conciencia de sí mismo, descubre la belleza de la luz divina que lo guía en la oscuridad. Agustín atisba la presencia de Dios en lo más interior de su alma, y eso implica haber comprendido y vivido la importancia del cuidado de la interioridad como espacio de relación con Jesús, como camino para experimentar la belleza y la bondad de Dios en su propia vida”.
Unidos a esta llamada del Papa en esta jornada, quiero invitar a todos —familias, parroquias, comunidades religiosas, obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, educadores y fieles laicos— a comprometerse en cuidar la dimensión vocacional en todo cuanto hagamos, creando contextos favorables con el fin de que el don de la llamada pueda ser acogido, alimentado, custodiado y acompañado para dar fruto abundante. Afirma el Papa que es necesario enseñar y aprender a detenerse, a construir espacios de silencio interior para poder escuchar la voz de Jesucristo. De esta manera conocerán al Señor y desde esa amistad con Él descubrirán cómo entregarse a los demás, ya sea en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, del diaconado permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar. Que María, modelo de acogida interior del don divino y maestra de la escucha orante, nos acompañe en la respuesta al don de la vocación en todo miembro de la Iglesia.
Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez y Presidente de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, ha estado presente junto a los demás Obispos de las Diócesis españolas en la 129ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada del 20 al 23 de abril en Madrid.
En el marco de esta reunión, el prelado asidonense ha presentado una reflexión sobre los ministerios laicales instituidos, abordando el estado actual de su implantación en las Diócesis, especialmente en lo referente a los ministerios de lector, acólito y catequista, aprobados por la Asamblea Plenaria en noviembre de 2022 con carácter experimental.
Asimismo, en su intervención se ha planteado la posibilidad de desarrollar nuevos ministerios laicales dentro de la Iglesia en España. En este sentido, la Asamblea ha propuesto la creación de un ministerio de la caridad, que requeriría un adecuado proceso formativo y que podría implantarse también de manera experimental. La Comisión Episcopal continuará trabajando en esta propuesta para su posterior presentación en la Comisión Permanente.
La Asamblea Plenaria ha abordado además otros asuntos de relevancia para la Iglesia en España, como la preparación de la próxima visita del Papa León XIV, prevista del 6 al 12 de junio, así como diversas cuestiones pastorales, formativas y organizativas.
La cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto es un referente en la Semana Santa hinojoseña que cuenta con 500 hermanos
La cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, con la Cruz a Cuestas y Virgen de los Dolores fue fundada el 10 de marzo de 1958 en la localidad de Hinojosa del Duque en la parroquia de San Juan Bautista. Este grupo de hermanos deciden adquirir el primer titular de la cofradía: la imagen de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto. Un año después de la fundación de la cofradía, llega a la localidad esta talla. Por ello, el 2 de abril de ese mismo año, siendo Miércoles Santo, se bendice la imagen y se coloca en el paso, para procesionar por primera vez en la historia de esta cofradía el 3 de abril.
Por otro lado, la imagen de Nuestro Padre Jesús con la Cruz a Cuestas se encontraba ya en la parroquia. Conocido como el “Nazareno” de Hinojosa durante el siglo XV, cambia al nombre que recibe actualmente cuando se crea esta cofradía.
Con respecto a la imagen de la Virgen de los Dolores, hay que remontarse a siglos anteriores, ya que la primera talla data del siglo XVII. Sin embargo, no fue hasta el año 1961 cuando se adquiere la figura mariana de la hermandad. Fue donada por las hermanas Torrico López. Su imagen se encontraba en la casa de estas, y fue el párroco del momento, Don Juan Manuel Murillo, quien intercedió para que se le empezase a dar culto en la cofradía. Además, por mediación también del párroco, la Virgen fue compartida por la Cofradía del Santo Sepulcro. No fue hasta el año 1985 cuando la Virgen pasó a ser únicamente parte de esta santa cofradía. Es, finalmente, en 1989, cuando la cofradía pasa a llamarse como la conocemos actualmente.
Los titulares de esta cofradía son protagonistas claves en la Semana Santa de Hinojosa del Duque. La Virgen de los Dolores abre nuestra semana grande el Viernes de Dolores procesionando por las calles aledañas de la parroquia de San Juan Bautista. El Jueves Santo procesiona Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto acompañado de la Virgen de los Dolores. Por último, el Viernes Santo procesiona Nuestro Padre Jesús con la Cruz a Cuestas y, acompañado, también, de la titular mariana.
Además, esta cofradía cuenta con una Agrupación Musical propia. La Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, con la Cruz a Cuestas y Virgen de los Dolores se fundó en el año 1965 como banda de Cornetas y Tambores. Entre sus hitos más importantes destacan la entrada de las mujeres en el año 2005, y el cambio de banda de cornetas y tambores a agrupación musical en el año 2008. Esta banda cuenta con varias marchas propias como “Y desde el cielo brillará tu luz”, “En mi oración un lamento” o “Dolores, madre Soberana”. Cuenta con casi 100 componentes y es dirigida por David Collado.
Entre los grandes proyectos de esta cofradía, se encuentra la restauración del paso de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto y con la Cruz a Cuestas. Un proyecto, que actualmente, se encuentra en su segunda fase, y que está siendo restaurado por D. José Carlos Rubio Valverde
La cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto es un referente en la Semana Santa hinojoseña que cuenta con 500 hermanos. Pese a los años de antigüedad con los que cuenta esta cofradía, hay un grupo humano que lucha cada día por hacerla aún más grande.
Con motivo del V centenario de la ordenación sacerdotal de San Juan de Ávila, la Iglesia celebra un Año Jubilar desde el pasado 6 de enero hasta el próximo 31 de mayo en la basílica dedicada al santo en Montilla, donde se veneran sus reliquias. En este contexto jubilar, un relicario peregrinante está recorriendo distintos seminarios como signo de comunión e impulso vocacional.
La Diócesis de Huelva ha solicitado acoger este significativo signo, que estará presente en el Seminario Diocesano los días 27, 28 y 29 de abril. La visita se presenta como una ocasión privilegiada para profundizar en la figura de este gran maestro espiritual, patrono del clero secular español y doctor de la Iglesia.
La acogida de las reliquias comenzará el lunes 27 de abril, a las 19:00 horas, con su llegada al Seminario, seguida de la celebración de la Santa Misa con Vísperas a las 20:00 horas.
Durante la jornada del martes 28 de abril, la capilla del Seminario permanecerá abierta de 10:30 a 13:30 horas para la oración personal ante las reliquias. Por la tarde, a las 18:30 horas, se celebrarán las Vísperas en el monasterio de las Hermanas Oblatas, y a las 20:30 horas tendrá lugar la oración de Laudato (Hora Santa) en el propio Seminario.
El miércoles 29 de abril, a las 10:30 horas, se celebrará un retiro del clero, tras el cual las reliquias partirán de nuestra diócesis, continuando su recorrido.
La presencia de las reliquias de San Juan de Ávila constituye una invitación a renovar la vida espiritual, especialmente en el ámbito sacerdotal y vocacional, y a dejarnos interpelar por el testimonio de quien supo ser pastor según el corazón de Cristo.
“Laudato”: encuentro de jóvenes en adoración
El “Laudato”, que se celebrará el lunes 28 de abril a las 20:30 horas en el Seminario Diocesano, está especialmente dirigida a los jóvenes de la diócesis. Se trata de una Hora Santa que combina la adoración eucarística con cantos, momentos de silencio y oración compartida, en un ambiente cercano y participativo.
Este espacio quiere ofrecer a los jóvenes una oportunidad de encuentro con el Señor, favoreciendo la escucha, la alabanza y el discernimiento personal, particularmente en clave vocacional. En el contexto de la visita de las reliquias de san Juan de Ávila, la oración “Laudato” se presenta como una invitación a abrir el corazón a Dios y a dejarse interpelar por su llamada.
El 26 de abril la Iglesia celebra el día de san Isidoro, “la figura sevillana más importante que tenemos en la historia”, afirma Fernando Carranco, párroco de San Isidoro del Campo y San Geroncio, en Santiponce.
Como cada año, para celebrarlo, la feligresía de esta parroquia procesionará hasta el monasterio de San Isidoro del Campo, con la imagen del santo portada por “las damas de la fe”, donde se celebrará la misa anual en honor a su patrón y alcalde perpetuo de la ciudad. La Eucaristía, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, tiene lugar a las siete y media de la tarde.
La devoción al santo sevillano ha ido ganando terreno durante las últimas décadas en la localidad, gracias, en gran parte, a la Hermandad de San Isidoro, cuya sede radica en esta parroquia santiponceña. Esta “se encargan de organizar distintos actos a lo largo del año, cultos mensuales, una romería preciosa y el año pasado celebramos un año isidoriano”, explica Carranco. Destaca también que esta joven corporación, erigida canónicamente en el 2020, “ha logrado conectar con el pueblo y reivindicar la importantísima figura de san Isidoro”. Un personaje que la tradición vincula a Santiponce porque, según cuenta la leyenda, había sido enterrado en una antigua ermita mozárabe (más tarde el monasterio de San Isidoro del Campo), aunque sus restos fueron trasladados posteriormente a León, donde actualmente descansan.
Con motivo de esta festividad, Fernando Carranco exhorta a conocer la figura del que fuera arzobispo de Sevilla durante tres décadas y uno de los grandes sabios de la época visigótica en España, “no solo desde su erudición o el aspecto más intelectual, sino sobre todo desde sus enseñanzas espirituales y su faceta pastoral”.
Una parroquia abierta
Para el párroco este mensaje es fundamental: “La parroquia debe estar abierta a todos, acogerlos y recibirlos con cariño. Que todos se sientan como en casa”. ¿Cómo conseguirlo? “Como lo haría Jesús, de forma natural y sencilla, de tú a tú con la gente”, responde Fernando Carranco, y añade que siempre procura -junto a todos los grupos de pastoral- que la parroquia “sea un lugar donde encontrar al Señor, que irradie luz a todos los niveles; que sea un lugar donde haya vida. Nos encanta el jaleo”.
San Isidoro del Campo y San Geroncio cuenta con todos los grupos parroquiales habituales en una comunidad parroquial: Pastoral de la Salud, Catequesis (Primera Comunión, post-Comunión, pre-Confirmación, Confirmación de jóvenes y de adultos), Pastoral Familiar y, por supuesto, Cáritas Parroquial. Al respecto, Carranco comenta que “hay mucho trabajo, porque cada vez hay más necesidades, por eso agradezco especialmente su labor”.
Las hermandades radicadas en la parroquia son también un bastión de evangelización y un medio por el cual se acercan los jóvenes a la Iglesia. Concretamente, esta parroquia italicense cuenta con tres hermandades (una de penitencia y dos de gloria) y con una asociación de fieles.
Fernando Carranco asegura que el trabajo se realiza de manera conjunta entre todos los grupos de pastoral y agradece la acogida de la feligresía a la que describe como “solidaria y generosa”.
La institución capitular ha trasladado sus mejores deseos de éxito para el equipo cordobesista en la recta final de la competición liguera
El deán-presidente del Cabildo Catedral de Córdoba ha recibido la visita institucional del CEO del Córdoba Club de Fútbol, Antonio Fernández Monterrubio. El encuentro se enmarca en la relación fluida que la entidad blanquiverde mantiene con las diferentes instituciones, autoridades y agentes sociales de la ciudad.
Durante la recepción, desarrollada en un clima de absoluta cordialidad, Joaquín Alberto Nieva y Antonio Fernández Monterrubio compartieron impresiones sobre el presente y el futuro de Córdoba, así como sobre el papel que desempeñan la Mezquita-Catedral y el Córdoba C.F. como dos grandes referencias de la ciudad. La primera, desde su dimensión espiritual, cultural y patrimonial; el segundo, desde el ámbito deportivo, social y emocional.
Desde la institución capitular se ha querido poner en valor la importancia del deporte como transmisor de principios fundamentales como el esfuerzo, la solidaridad y el trabajo en equipo. Asimismo, la institución ha trasladado sus mejores deseos de éxito para el Córdoba C.F. en sus próximos retos deportivos, unos logros que siempre redundan en la alegría y el beneficio de toda la ciudad.
Con esta visita, el Cabildo Catedral y el Córdoba C.F. reafirman su voluntad de mantener una relación estrecha, fluida y de colaboración, unidas por el firme compromiso común de sumar esfuerzos en favor de Córdoba y de su proyección exterior.