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Asamblea final: presentación de la síntesis final

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La Iglesia en España vive hoy la fiesta del Sínodo. Pasadas las 11.00 horas daba comienzo, en la Fundación Pablo VI, la Asamblea final con la que se cierra la fase diocesana del Sínodo 2021-2023, “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión”.

El momento central del encuentro llega a las 12.30 h. Es el tiempo marcado para conocer la síntesis final. Isaac Martín, laico de la diócesis de Toledo; Dolores García, presidenta del Foro de Laicos; y Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica son las voces del equipo sinodal que ha redactado este documento a la luz de todas las aportaciones que se han recibido desde las 70 diócesis, de la vida consagrada, movimientos, asociaciones y todos aquellos colectivos o personas individuales que han querido sumarse a esta invitación del papa Francisco.

El acontecimiento eclesial que más gente ha convocado para un trabajo continuado en la Iglesia en España: casi 220.000 personas implicadas

La presentación de esta síntesis es una radiografía de lo que ha supuesto la fase diocesana del Sínodo, el acontecimiento eclesial que ha conseguido convocar a más gente para un trabajo continuado en la experiencia de la Iglesia en España. Ha implicado a casi 220.000 personas, con más de 14.000 grupos, la mayoría en parroquias, pero también en numerosas congregaciones religiosas, regionales, monasterios de clausura, Cáritas diocesanas, movimientos y asociaciones laicales e institutos seculares.

Por eso, lo más valorado ha sido el proceso mismo: una Iglesia que se encuentra para escucharse y ponerse en discernimiento, dando continuidad al camino que se emprendió en el Congreso de Laicos de febrero 2020.

De hecho, este movimiento sinodal comenzó su andadura superando las dificultades de la pandemia y de la falta entusiasmo, especialmente por parte de algunos sacerdotes. Y al terminar el proceso, los grupos han mostrado su profundo agradecimiento por este tiempo vivido: un momento de gracia, construido desde la escucha mutua, activa y respetuosa, la apertura para hablar con franqueza, compartiendo experiencias gratificantes y con intercambios constructivos.

Conversión personal y proximidad para avanzar en la misión de la Iglesia

Desde los grupos sinodales se lanzan dos ideas para avanzar en la misión de la Iglesia: la conversión personal y la proximidad. Una fuerte conversión personal, comunitaria y pastoral a través de la oración, los sacramentos y la formación. Y la proximidad, siendo una Iglesia que escucha, acompaña y se hace presente donde están quienes necesitan tanto acompañamiento material como espiritual.

Para hacerlo posible se resalta la importancia de la complementariedad y la corresponsabilidad de las tres vocaciones: laicado, sacerdocio y vida consagrada. Para ello, se advierte, hay que evitar el clericalismo, la falta de compromiso laical o perder la esencia de la vida consagrada. Y crecer en la identidad que cada uno tiene y en su misión en cada campo de la Iglesia.

También se hace necesaria la formación continua de todos y en todos los temas de la vida pública y de la enseñanza de la Iglesia.

Temas que han tenido incidencia en el proceso sinodal

Respecto a los temas que han tenido mayor incidencia en este proceso sinodal, destacan el papel de los laicos, especialmente el de la mujer, en los órganos de responsabilidad y de decisión en la Iglesia; los abusos sexuales, de poder y de conciencia en la Iglesia, manifestando la necesidad de perdón, acompañamiento y reparación; y la necesidad de institucionalizar y potenciar los ministerios laicales.

También se ha hablado, aunque con menor incidencia, de la ordenación de las mujeres y el celibato opcional. En este sentido, se ha plasmado la necesidad de saber transmitir mejor a la sociedad la importancia del Magisterio de la Iglesia en torno a esas cuestiones.

Además, se ha llamado la atención sobre la importancia de que la Iglesia tenga una mirada específica respecto al tema de la diversidad. La Iglesia se ofrece de manera especial a aquellas personas que se sienten en las periferias por su origen étnico, por su situación familiar o económica o por su orientación sexual.

Tres llamadas entrelazadas: Sinodalidad, participación y superar el clericalismo

En las aportaciones de los grupos de trabajo se resumen tres llamadas entrelazadas entre sí.  Crecer en sinodalidad, lo queexige formación en sinodalidad, capacidad de acogida, escucha activa, comprensión, acompañamiento y discernimiento. Dar cabida a las preguntas con el fin de conocer, a partir de la escucha abierta a las aportaciones de todos, el plan de Dios para este tiempo y para este lugar.

Promover la participación de los laicos, empezando por definir los asuntos respecto de los cuales sus participaciones tienen carácter decisorio, especialmente en aquellos campos que son más propios de su vocación en el mundo.

Y superar el clericalismo, compartiendo responsabilidades, lo que también implica, en ocasiones, vencer la pasividad y la falta de implicación de muchos fieles laicos en la edificación de la Iglesia.

Son testigos de este gran acontecimiento de la Iglesia en España alrededor de 600 personas de todos los ámbitos eclesiales. Están presentes 58 obispos; el nuncio apostólico en España; 80 sacerdotes; 360 laicos; así como más de 100 representantes de la vida consagrada: religiosas y religiosos, monjas de clausura, miembros de Institutos seculares, vírgenes consagradas; y miembros de otras confesiones religiosas.

Ellos representan hoy a los casi 220.000 implicados en este recorrido sinodal que comenzó a caminar el 17 de octubre de 2021.

Sesión inaugural

El encuentro ha comenzado con los saludos de bienvenida del arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro; el presidente de la CEE y arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella; y el nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza. El secretario general del Sínodo de los Obispos, cardenal Mario Grech, se ha hecho presente con un vídeo mensaje, y ha manifestado su deseo de que “continúes reforzando este estilo de sinodalidad escuchando a todos, sin excluir a ninguno”.

También han dirigido unas palabras a los asistentes dos de los miembros del Equipo Sinodal de la CEE, su secretario, el sacerdote Luis Manuel Romero, y la laica Olalla Rodríguez.

Después de los saludos, una oración compartida invocando al Espíritu Santo, verdadero protagonista del Sínodo, que ha dirigido la Hna. María José Tuñón, ACI, también miembro del equipo Sinodal.

Además, durante toda la jornada está expuesto el Santísimo en la capilla de la Fundación Pablo VI, acompañado en todo momento por miembros de la Adoración Nocturna Española (ANE) y de la Adoración Nocturna Femenina Española (ANFE). Y en el tiempo libre, por los participantes en este encuentro. De este modo, esta Asamblea ha vuelto a recordar la importancia del Espíritu en el discernimiento sinodal, que con su presencia renueva la acción de la Iglesia para llevar el mensaje del Evangelio a todos los pueblos.

El proceso sinodal en la Iglesia en España: testimonios

La Asamblea llega a las 12.00 horas escuchando lo que ha supuesto en las personas implicadas estos meses de experiencia sinodal. Algunos están de manera presencial. Otros, a través de vídeos. Pero gracias a cada uno de ellos, una treintena, se han van resaltando los distintos aspectos que les han marcado en este proceso.

DOSSIER INFORMATIVO

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Retransmisión de la Asamblea Sinodal el sábado 11 de junio a partir de las 10.55 horas.

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El Archivo Diocesano recibe la vista pastoral del obispo y abre sus puertas en la Semana de los Archivos

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El Archivo Diocesano recibe la vista pastoral del obispo y abre sus puertas en la Semana de los Archivos

El Archivo Diocesano ha vivido una semana intensa, esta que termina, en la que se ha celebrado la Semana Internacional de los Archivos. Con motivo de esta celebración, ha abierto sus puertas virtuales -porque siempre las tiene abiertas en la vida real para los que necesitan investigar o consultar un documento- , ya que han hecho un vídeo con el que muestran el rico patrimonio documental y humano que tiene, así como sus instalaciones.

Esta ha sido la manera que han tenido de sumarse a los actos de conmemoración de esta Semana Internacional de los Archivos. El vídeo se puede ver aquí.

Visita pastoral
Monseñor Francisco Jesús Orozco Mengíbar, dentro de la visita pastoral a las instituciones propias del Obispado, la ha celebrado al Archivo Diocesano y a su biblioteca. EWl obispo anima al director, trabajadores y voluntarios del archivo a continuar dando a conocer las riquezas bibliográficas y archivísticas como un modo de realización del primer anuncio de la fe: a niños y jóvenes, por medio del alumnado de la clase de religión, a través de escenificaciones con personajes y marionetas, como también a los adultos en visitas guiadas, en comunión con el secretariado de turismo religioso de la Diócesis. Esta tarea divulgadora ha de ser compatible con el ejercicio de los investigadores y la catalogación de los fondos archivísticos y bibliográficos.
Además, se ha sumido el compromiso de establecer un plan de exhibición del archivo, para todas las edades en clave de “PRIMER ANUNCIO DE LA FE”.

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La familia trinitaria en Sevilla celebra su carisma en la solemnidad de la Santísima Trinidad

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La familia trinitaria en Sevilla celebra su carisma en la solemnidad de la Santísima Trinidad

El 2 de febrero de 1885 se fundó en Madrid el Instituto de Hermanas Trinitarias, una obra que hoy cuenta con numerosas iniciativas en los campos educativo, social, misionero o penitenciario en seis países, y que debe su fundación al venerable Francisco de Asís Méndez y a la madre Mariana Allsopp. Esta religiosa también ha sido declarada venerable por el papa Francisco, que ha reconocido sus virtudes heroicas el pasado 21 de mayo. Se trata de un paso previo en el consiguiente proceso de beatificación, aunque para ello habrá que acreditar un milagro atribuido a su intercesión.

Las hermanas trinitarias están presentes en Sevilla  en la céntrica calle Santa Lucía, muy cerca de la casa natal de santa Ángela de la Cruz. Allí dirigen un colegio, el Beaterio de la Santísima Trinidad, en cuyas aulas reciben formación unos setecientos alumnos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Inicialmente, los centros educativos de la institución estaban dirigidos a las jóvenes acogidas en ellos, pero progresivamente se abrieron a otras jóvenes externas, así como a la conversión de centros mixtos. Como reza la presentación de sus centros, “desde sus orígenes nuestros centros han tenido la peculiaridad de la atención especial a las necesidades de la juventud, y ha optado por una educación de calidad para quienes menos medios tienen”.

En efecto, las hermanas trinitarias se fundaron para “abrir una puerta de esperanza a muchas jóvenes que buscan llegar a ser lo que su corazón anhela,  realizar sus proyectos de vida, y necesitan quien las acompañe en su camino”. Una puerta abierta, este es el símil que mejor explica el objetivo de sus fundadores.

Al respecto, la hermana María Eliécer Peláez, superiora y directora titular de la Comunidad de las Trinitarias del Colegio Beaterio de la Santísima Trinidad, de Sevilla, manifiesta que lo que define la misión trinitaria en todos sus proyectos “es la manera de mirar, tratar y acompañar a las personas, desde la realidad que viven hacia la meta en la que sueñan, tratando de facilitar al máximo el desarrollo de sus posibilidades, y liberando de los condicionamientos y dificultades que cada situación presenta”.

Misión sin fronteras

En España, las hermanas trinitarias tienen presencia en Madrid, Santander, Barcelona, Sevilla, Granada, Bilbao, León, Málaga y Vigo. Fuera de España en México, Argentina, Uruguay, Guatemala e India.

Su misión apostólica la realizan a través de residencias de jóvenes, hogares de menores, centros Educativos, casas de acogida, Pastoral penitenciaria, y diferentes proyectos sociales y misiones en favor de la juventud y mujer necesitada.

“Nosotros atendemos a la juventud en los diferentes campos y necesidades en los que se encuentren. Pretendemos una atención integral y mantenemos la prioridad a las jóvenes más vulnerables. Es verdad que las situaciones y realidades de la juventud son diversas en los diferentes campos de apostolado, por eso tenemos programas diferentes y personal especializado según cada proyecto. Pero es él mismo fin, una misma pedagogía, los mismos objetivos esenciales, una manera concreta de actualizar la liberación de Jesús en nuestros tiempos”, añade la hermana María Eliécer.

Sobre la venerable Mariana

Las trinitarias destacan de la vida y obra de la venerable madre Mariana Allsopp “su amor desmedido por el Señor, proyectado en la juventud más necesita. La confianza desmesurada en las personas, incluso cuando nadie cree ni confía, cuando todo parece que no hay remedio. Mujer arriesgada y valiente que deja una vida de privilegio pues pertenecía a una clase social acomodada, para darse por completo en la tarea de preservar y rescatar a aquellas jovencitas que sufrían toda clase de pobreza y marginalidad. Así nos lo trasmite a sus hijas Trinitarias”, añadió.

 

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El Obispo de Jaén visita a los mayores de la residencia ‘Altos del Jontoya’

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En la mañana de hoy, 10 de junio,  el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, visitaba por primera vez la residencia de mayores ‘Altos del Jontoya’, gestionada por Edad Dorada- Mensajeros de la Paz. A su llegada, lo recibía el sacerdote diocesano y Presidente de Edad Dorada Andalucía, D. Julio Millán; el director del Centro residencial, D. Juan Cobo; y otros trabajadores de este hogar ubicado a las afueras de Jaén.

Minutos más tarde, Don Sebastián presidió una Eucaristía que estuvo concelebrada por D. Julio Millán y el Secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova.

Las lecturas y la oración de los fieles fueron participadas por los residentes y algunos trabajadores de ‘Altos del Jontoya’. El Evangelio fue proclamado por D. Julio Millán.

Homilía
El Obispo quiso comenzar su homilía reconociendo que está muy contento y muy sorprendido de esta hermosa tierra, la del Santo Reino. “Me he encontrado con una  hermosa tierra, llena de gente magnífica, sencilla y  acogedora… Como Obispo me he sentido muy bien acogido y siento que me tratan con mucho respeto, pero también con mucha cercanía”.

Don Sebastián quiso, además, dar las gracias a los mayores todo lo que han ofrecido a lo largo de su vida. “La iglesia de Jaén también es fruto de la vivencia de vuestra fe, tanto en vuestra familia, como en el ámbito parroquial. Gracias por todo lo que habéis dado y que ahora yo, como Obispo, estoy recibido en la Iglesia diocesana”.

En referencia a las lecturas de la Misa, el Pastor diocesano subrayó que “son una invitación a sentir cerca a la Virgen, a sentir ese consuelo y a sentir que nos mantiene cerca de Jesús, nuestro Señor. No debemos olvidarnos de que la Virgen María nunca nos deja solos, en ninguna etapa de nuestra vida. En la fragilidad de la enfermedad o la ancianidad, a los pies de nuestras cruces, también está la Virgen María y también nos podemos abrazar a ella”. Asimismo, explicó que  también le ha sorprendido “el amor tan grande que en esta Diócesis se le tiene a la Virgen, bajo las diversas advocaciones y, por supuesto, bajo la advocación de la Virgen de la Cabeza, nuestra patrona”. Para culminar: “Que el Señor os bendiga y la Virgen María nos sostenga a todos”.

Por su parte, el sacerdote diocesano D. Julio Millán tuvo unas palabras de agradecimiento a Don Sebastián por su visita. “Querido Obispo, Don Sebastián, bienvenido a esta residencia de Edad Dorada- Mensajeros de la Paz. Una residencia con capacidad para 176 residentes de los cuales alrededor de 70 son trastornos de conducta. Una residencia con más de 110 trabajadores, que junto con sus familiares nos permiten formar una gran familia, muy parecida a cualquier pueblo de nuestra provincia. Población frágil y vulnerable, que además de sus cuidados médicos, necesitan de mucha ternura y cariño, que muchas veces es la mejor medicina. Los demás son mayores que al final de sus días, por distintas razones, acaban aquí con nosotros y a los que sentimos nuestra familia, nuestros abuelos, a los que intentamos querer para que no pierdan la alegría”.

Asimismo, Millán quiso explicar que ‘Altos del Jontoya’ es una de las nueve residencias que Edad Dorada tiene en Andalucía, entre las que se encuentra una de discapacidad en Arquillos y un piso tutelado en Alcalá la Real.

D. Julio terminaba sus palabras recordando que queriendo a los mayores “solo le devolvemos tanto como ellos han dado por nosotros. Estos son los preferidos del Señor”.

Visita a las instalaciones

Tras la Santa Misa, el Pastor diocesano pudo visitar fabulosas instalaciones de esta residencia que cuenta con tres edificios diferenciados según el nivel de dependencia de los residentes.

Además, posee unas vistas espectaculares de la ciudad de Jaén, amplios jardines, terrazas, peluquería, podología, gimnasio…. Una construcción que ofrece un ambiente familiar, con una atención individualizada y adecuada a las necesidades de cada uno, favoreciendo la convivencia, el cariño y el apoyo mutuo.

La visita culminaba con un pequeño ágape en el que Don Sebastián pudo departir con los trabajadores, los residentes y sus familiares.

Galería fotográfica: «Vista del Obispo a la residencia Altos del Jontoya»

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Lecturas de la solemnidad de la Santísima Trinidad (ciclo C)

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Lecturas de la solemnidad de la Santísima Trinidad (ciclo C)

Primera lectura

Antes de que la tierra existiera, la Sabiduría fue engendrada

Proverbios 8, 22- 31

Esto dice la Sabiduría de Dios: El Señor me creó al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas.
En un tiempo remoto fui formada, antes de que la tierra existiera.
Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas.
Aún no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada.
No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe.
Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba las nubes en la altura, y fijaba las fuentes abismales; cuando ponía un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como arquitecto, y día tras día lo alegraba, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra,y mis delicias están con los hijos de los hombres.

Salmo responsorial

Salmo 8, 4- 5. 6- 7a. 7b- 9. (R.: 2a)

R. / Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

  •  Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?
  • Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus pies.
  • Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar que trazan sendas por el mar.

Segunda lectura

A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu

Romanos 5, 1- 5

Hermanos: Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Más aún, nos gloriamos incluso en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, la paciencia, virtud probada, la virtud probada, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

Evangelio

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo

Evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Comentario bíblico de Pablo Díez

Partiendo del Evangelio podemos ver como el Espíritu Santo es el que posibilita asomarse al misterio trinitario. En efecto, el Paráclito no enseña nuevos contenidos, sino que hace posible la apropiación y la profundización de la revelación cristológica que da acceso a la Verdad. Esta última no es una meta a alcanzar, sino un ámbito ya conocido, pero que el creyente debe apropiarse. Así el concepto de verdad ha de ser entendido cristológicamente. Se trata de la realidad divina tal como ha sido manifestada por y en la persona de Cristo encarnado. No solo manifiesta a Cristo como revelador del Padre (Jn 14,9), sino que proporciona una explicación definitiva al formular la unidad esencial que existe entre el Verbo y el Padre. Pone de manifiesto el origen transcendente del Logos, su naturaleza divina (Jn 1,1) y su papel en la creación. Por medio de él el mundo ha llegado a ser (Jn 1,3) y se ha constituido la relación entre Dios y el hombre. Es la Palabra creadora, la sabiduría que se autopresenta en el texto de Proverbios. El creyente accede a esta compresión de lo divino por la fe, iluminada por la acción del Espíritu Santo que derrama el amor de Dios en los corazones de los fieles (Rm 5,5), haciendo brotar la alabanza al ser consciente de la dignidad a la que ha sido elevado el hombre (Sal 8,4).

 

 

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Conoce la Gloria quien entra en trato con el Hijo, que nos llama a imitarle, a seguirle y a permanecer en Él

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PALABRA DE VIDA. Monseñor José Rico Pavés : “Conoce la Gloria quien entra en trato con el Hijo, que nos llama a imitarle, a seguirle y a permanecer en Él”

 

Después de celebrar la solemnidad de Pentecostés, la Liturgia nos invita a celebrar el misterio central de la fe y de la vida cristiana: el misterio de la Santísima Trinidad. Se ubica aquí la Jornada pro orantibus, oportunidad para rezar por los que rezan y dar gracias a Dios por las personas que consagran su vida a sostener con su oración a los demás en el claustro de un monasterio.

Al terminar el tiempo de Pascua la Iglesia pone una petición en nuestros labios: pedimos al Padre que nos conceda profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su Unidad todopoderosa. Tres acciones nos introducen en el Misterio: profesión de fe, conocimiento de la Gloria y adoración del Único Dios.

Profesa la fe quien la confiesa, es decir, quien la declara con los labios como expresión de lo que lleva en el corazón. Confesar la fe en la Trinidad implica entrar en el coloquio amoroso de las Personas divinas desvelándonos su misterio y el nuestro. En el Credo proclamamos lo que Dios realiza en favor nuestro: nos crea, nos redime, nos santifica. Al mismo tiempo, el Credo desvela nuestra dignidad: hemos sido creados capaces de Dios, redimidos por su amor misericordioso, llamados a compartir la misma vida divina.

Conoce la Gloria quien entra en trato con el Hijo, que nos llama a imitarle, a seguirle y a permanecer en Él. Misterio admirable de donación y acogida, que permite distinguir a las Personas en la Unidad de Dios. Conoce la Gloria de la Trinidad quien es introducido en los lazos amorosos de la comunión trinitaria. “Ves la Trinidad si ves el amor” (San Agustín).

Adora al único Dios quien reconoce su propia estatura ante Él y se postra. La adoración de Dios dignifica al ser humano porque le sitúa ante su propia verdad. Él es el Creador y nosotros somos sus criaturas. Plasmado a su imagen, dotado de dignidad personal, capacitado por la gracia para ser morada de la Trinidad, el ser humano reconoce en el Amor de la Santísima Trinidad su origen y su meta. Lo propio de Dios es hacer. Lo propio del ser humano dejarse hacer. Celebrar la Trinidad es vivir en la verdad plena.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

La vida contemplativa: lámparas en el camino sinodal

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Queridos hermanos todos:

El domingo 12 de junio celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, y ese día la Iglesia universal festeja y profesa su fe en el misterio de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios es adorado y contemplado en su misterio y en su grandeza por todo creyente que lo busca y que se encuentra con Él en la oración. Adorar y contemplar a Dios, y dedicar la vida en ello, se convierte en una vocación concreta en aquellos hermanos y hermanas que se han sentido llamados por el Señor para seguirle desde la vida contemplativa.

La Jornada Pro Orantibus, en la que somos invitados a valorar la vocación contemplativa y orar por los monjes, monjas y eremitas retirados en sus monasterios y eremitorios, tiene como lema este año, a propuesta de la Conferencia Episcopal Española, «La vida contemplativa: lámparas en el camino sinodal».

Meditando y reflexionando este lema, las lámparas nos evocan la luz, elemento de la naturaleza que se utiliza simbólicamente en el lenguaje bíblico y en la liturgia cristiana:

– En el Antiguo Testamento, la luz es lo primero que Dios crea: “Dijo Dios: ‘Exista la luz’. Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena” (Gn 1, 3-4). La luz se identifica aquí con la vida, el bien y la belleza; la tiniebla con la muerte, el mal y la informidad. En los salmos la luz aparece como atributo divino que aporta la felicidad mientras que su ausencia, la oscuridad, deja al hombre sumido en un vacío interior y en la desesperación: “¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?” (Sal 4, 7). Quien ama al Señor es iluminado interiormente por Él, y de ahí el rey David compondrá: “El Señor es mi luz y mi salvación” (Sal 27, 1). Dios no es solo la luz sino el que da sentido a lo que somos cada uno al iluminarnos, por lo que su luz se hace nuestra luz.

– En el Nuevo Testamento, la luz se define como la vida, como aparece en Juan 1:4: “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.  “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12). En Mateo tenemos un texto en el que se indica que la luz somos también nosotros, “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 14). Nuestra luz no es propia, porque proviene de Él, y debe remitir a Él cuando iluminamos al resto de las personas con la belleza de nuestra vida y acciones: “Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16).

Desde la Sagrada Escritura vemos que los consagrados contemplativos son quienes, con su vida dedicada a la oración, están en la presencia constante de quien para nosotros es la verdadera Luz del mundo, Jesucristo, convirtiéndose ellos en portadores de esa Luz con su testimonio que nos ilumina.

Aquellos que lo han dejado todo para vivir en intensidad los consejos evangélicos de la castidad, la pobreza y la obediencia son ahora los que nos alumbran en el camino sinodal que la Iglesia ha querido emprender, como propuesta del Papa Francisco. Se trata de un camino inaugurado por el Santo Padre el pasado mes de octubre y que nos conducirá a la celebración la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, con el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

Toda la Iglesia está en marcha, y también nosotros en nuestra diócesis de Guadix hemos trabajado en los últimos meses los documentos sinodales en la fase diocesana. Pero el camino continúa y lo debemos seguir haciendo alumbrados y apoyados en el ejemplo de los contemplativos que nos muestra los fundamentos de la “sinodalidad” desde su propia vivencia, siendo también pilares básicos de su vocación orante y evangélica:  la escucha, la conversión y la comunión.

Caminar no siempre es fácil, y en cada etapa nos encontramos con experiencias que nos fortalecen pero que también nos pueden hacer sentir la debilidad, pues la convivencia suele ser complicada, las grandes decisiones y la resolución de los problemas requieren de mucho entendimiento… Pero siempre es mejor hacer el camino juntos y unidos, al mismo tiempo que sentirnos acompañados por la oración de quienes están en continuo contacto con Dios. Todos los cristianos, de manera comunitaria y particular, peregrinamos hacia un horizonte que permita en la Iglesia espaciaos de diálogo, acogida y unidad. Para ello es muy importante la actitud de la escucha, de la cual los consagrados contemplativos son conocedores y buenos maestros. En un mundo de ruidos, saturados de las palabras y de los mensajes abundante en las redes sociales, medios de comunicación, etc., necesitamos del silencio y del sosiego. Debemos escuchar a Dios y escucharnos a nosotros mismo para poder escuchar al que tenemos junto a nosotros.  Escucha quien tiene la humildad de creer que no lo sabe todo y que cada jornada es una ocasión nueva para seguir conociendo y aprendiendo, para dejarse aconsejar y orientar.

En la Jornada Pro Orantibus, y como obispo y pastor de la Diócesis de Guadix, quiero invitaros a todos a tener presentes en este día a las dos comunidades femeninas contemplativas que se encuentran en el territorio diocesano y que se hallan en la ciudad de Baza: la comunidad de religiosas dominicas del Monasterio de la Santísima Trinidad y la comunidad de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia, que moran en el Convento de la Merced. Pidamos al Señor por ellas, por sus necesidades, por el aumento de vocaciones; agradezcamos su presencia, labor y testimonio entre nosotros, siendo esas luces silenciosas, calladas y en ocasiones incomprendidas, las que alumbran nuestros pasos en el camino de la fe. Estamos de fiesta también porque el próximo 18 de junio, en Sevilla, una de nuestras contemplativas dominicas, Sor Isabel Ascensión de San José, que murió mártir en Huéscar, en tiempos dela contienda civil, será beatificada, siendo luz y espejo para toda la Iglesia.

Quisiera terminar con un recuerdo especial y cariñoso por los consagrados contemplativos que han fallecido a causa de la pandemia o como víctimas de la guerra y de la persecución religiosa que sufren muchos países.

Muchas felicidades, queridos consagrados de vida contemplativa en esta Jornada Pro Orantibus, y que Dios, nuestro Señor, la Luz del mundo, que tanto necesitamos en nuestro tiempo, nos acompañe en el camino sinodal para construir una Iglesia más unida, dialogante y acogedora.

Que Dios os bendiga a todos e ilumine vuestras vidas.

 

 

 

 

+ Francisco Jesús Orozco Mengíbar,

Obispo de Guadix

Padre, Hijo y Espíritu Santo

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Solemnidad de la Santísima Trinidad. C. 22

Dios nos ha dado muchas señales de su presencia en medio de nosotros, ya podemos ver que, por pura misericordia, ha puesto en marcha una Historia de Salvación en la que los beneficiarios somos nosotros. Leed con atención las lecturas de la Eucaristía para conocer mejor cómo el Padre se revela en su Hijo Jesucristo y por medio de Él nos reconcilia consigo perdonándonos los pecados y haciéndonos hijos también (2Co 5), y cómo actúa el Espíritu Santo en la Iglesia. La belleza de la Historia de la Salvación se percibe en el amor que nos demuestra en cada instante Dios con toda la humanidad.

 

En el texto del Evangelio de este domingo Jesucristo nos promete el Espíritu Santo a todos los que creamos en Él (Jn 7,39; 20,22; Ac 2,33), con una tarea muy concreta pero intensa y rica en matices: se trata del Espíritu que nos guiará a la verdad plena; nos comunicará lo que pertenece al corazón de Dios; Cristo mismo envía el Espíritu para que permanezca en los discípulos y así den testimonio (Jn 14,16-17); el Espíritu glorificará a Jesús, que lo comunica para que no nos falte ni la fortaleza, ni el coraje a los evangelizadores.

 

Con el don del Espíritu se nos asegura una misión profética. La acción mesiánica y profética del Espíritu, desde el Antiguo Testamento, no es solo realidad presente, sino que es promesa escatológica y don universal. Se anuncia que quien tenga el Espíritu tiene asegurada la fidelidad (Ex 39,29) y que el don del Espíritu es universal, para todo hombre de cualquier raza y condición (Ac 2,23; Ef 1,2).

 

Haber elegido vivir en cristiano, con una decisión libre y firme, nos identifica con un estilo de vida muy definido: creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu, y esta fe nos lleva a creer y defender al prójimo, como hermanos, a respetar su dignidad, sus vidas y a valorarlos como hijos de Dios. Aceptamos el sufrimiento que nos viene por amor de Dios, los sacrificios que hacemos pero que nadie conoce, el olvido de uno mismo para bien del hermano, la vida en silencio, pasar desapercibidos, practicar la caridad sin que sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda, cargar con la cruz cada día, trabajar honestamente y con responsabilidad sin pisar a los demás… Sabernos en las manos del Señor, frágiles y débiles, nos lleva todos los días a pedir perdón y a buscar el alimento en el Sacramento de la Eucaristía… Como la Santísima Virgen María, podemos acudir a Jesús intercediendo por las necesidades de los otros y oyendo lo que Él quiera decirnos por medio de la oración.

 

En este día de la Santísima Trinidad, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón, no pongáis por delante vuestros méritos, sed sencillos y abrid vuestras mentes, que Dios ha planteado para todos nosotros una bella Historia de Salvación y nos la ofrece gratis. ¡Ah! y no os olvidéis de pedir por los religiosos y religiosas de clausura, para que su santidad sirva para gloria de Dios y para salvación de nuestras almas. Os bendice,

 

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

La vida contemplativa: lámparas en el camino sinodal

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Carta pastoral Jornada Pro Orantibus:
«La vida contemplativa: lámparas en el camino sinodal»

La Iglesia que peregrina en España celebra en este domingo, Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Jornada por la vida contemplativa, conocida como Jornada Pro Orantibus. Este año, los obispos españoles proponen como lema «La vida contemplativa, lámparas en el camino sinodal». Los contemplativos son lámparas encendidas a los pies del Señor, ofrecidas por cada uno de nosotros. Lámparas que intentan poner luz en medio de nuestra sociedad.

Es importante acoger esta luz en el mundo de hoy, en el que apenas tenemos tiempo para pensar y meditar con calma. Vivimos en una sociedad agitada. Nuestro día a día, repleto de preocupaciones, quehaceres y rutinas evitan que nos encontremos con nosotros mismos. El ambiente en el que nos movemos es poco propicio para la reflexión e incluso nos dificulta el poder encontrarnos con Dios.

Entre los muchos caminos que la Iglesia ofrece para seguir a Jesucristo, encontrarse y entregarse a Él, uno es el camino de los contemplativos. Mujeres y hombres dedicados íntegramente a Dios en la soledad, el silencio y la oración constante. Su testimonio de vida nos interroga acerca del sentido de la propia existencia, tan necesitada de apertura a Dios y a la trascendencia; a la vez que nos llama a una conversión que encamine nuestro vivir de cada día por la vía del seguimiento de Jesucristo.

Vivís separados de un mundo que, supervalorando todo lo material, pierde el sentido de lo divino y que, desorientado, se incapacita para vivir su propia vida humana. Y sin embargo, estáis en el mundo, cercanos a los hombres de una manera más profunda. Los contemplativos, aunque no estén «directamente presentes ante sus coetáneos, los tienen, sin embargo, presentes de un modo más profundo, en las entrañas de Cristo, y cooperan con ellos espiritualmente para que la edificación de la ciudad terrena se funde siempre en Dios y se dirija a Él, no sea que trabajen en vano los que la edifican» (LG 46). Se trata de una separación que os facilita el recogimiento para el encuentro con Dios, que habla al corazón; y la dedicación perfecta a Él. Pero no os aísla ni os evade de la solidaridad del mundo, sino que permanecéis en comunión estrecha con la familia de Cristo.

Desde estas sencillas líneas quisiera agradecer el testimonio de vuestra consagración religiosa. Doy gracias a Dios porque habéis sido fieles a la invitación especial que Él os dirige y que acogéis sin reservas, perfeccionando con la gracia del Espíritu Santo, la obra que Dios comenzó en el momento de vuestra consagración religiosa. Con vuestra existencia pregonáis silenciosamente la presencia de lo divino entre nosotros y la proyectáis sobre nuestro quehacer de cada día, haciéndonos recordar la necesidad que tenemos de Dios. Sois testigos de la resurrección de Jesús, servidores del amor, forjadores de la Iglesia, caminando en esperanza hacia la plenitud del que lo llena todo en todos. La Diócesis necesita, hoy, quizá más que nunca, de vosotros.

Con ocasión de esta Jornada quiero hacer una vigorosa llamada a la juventud para que se ponga en disposición de escuchar la voz del Señor, que no deja de hablar en lo más íntimo de nosotros mismos. Solo desde esa actitud de búsqueda y de escucha se pueden descubrir la autenticidad de la vida y los obstáculos que la falsean. Sólo desde esta actitud se alcanza la verdad sobre nosotros mismos que nos conduce a la verdadera libertad y felicidad.

Este año, el primero entre vosotros, voy a celebrar esta jornada  teniendo un encuentro de oración y diálogo junto a las 19 comunidades de vida contemplativa de nuestra Diócesis. La celebración tendrá lugar el domingo 12 de junio a las 11 de la mañana en el Monasterio de San Antonio de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara, en la ciudad monumental de Baeza.

Invoquemos la intercesión de la Santísima, Virgen de la Cabeza, sobre las comunidades contemplativas de nuestra Diócesis, para que crezcan, se fortalezcan y sigan aportando a la Iglesia la riqueza y la fecundidad de la oración.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

 

¿Sacerdocio femenino? Imposible

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En la diócesis de Córdoba estamos viviendo el proceso sinodal con la correspondiente reflexión en grupos y la participación en el gran Encuentro del pasado marzo. Un abanico multicolor, rico en aportaciones, sugerencias, propuestas. Y sobre todo la gran vivencia de pertenencia a la Iglesia santa de Dios, una experiencia de fuerte comunión eclesial de todos los miembros del Pueblo de Dios. Hemos respirado la armonía de la comunión de los fieles con los pastores, de los fieles entre sí provenientes de distintos grupos y sensibilidades. Jóvenes y adultos, religiosos y laicos, sacerdotes con el obispo. Bendito proceso sinodal que nos ha hecho percibir la belleza de la Iglesia, la Esposa del Señor. Qué bonita es la Iglesia.

 

En este domingo celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, que se nos ha revelado para acoger el misterio de Dios y entrar en su intimidad, a cuya imagen se va construyendo la Iglesia en sus distintos niveles. Un proceso que dura toda nuestra vida y que se prolonga en la historia hasta su consumación en el cielo.

 

Sin embargo, no han faltado voces disonantes en algunas diócesis de España y en otros lugares no tan lejanos. Voces que atentan contra la comunión eclesial, porque vienen a hacer propuestas que traspasan las líneas de esa comunión eclesial. Me refiero sobre todo a varias propuestas disonantes con la doctrina y la moral católica, y especialmente a la propuesta del sacerdocio femenino, como si la Iglesia tuviera que ponerse al día en esta reivindicación al socaire del feminismo reinante. A ver si de tanto proponerlo, se va creando la conciencia de esta reclamación de una supuesta igualdad y los pastores ceden concediendo esta reclamación.

 

No es nuevo. Estos aires corrían ya hace más de treinta años, y el Papa Juan Pablo II zanjó  la cuestión con su autoridad apostólica, aportando las razones que  señala en su Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis (1994). En el n. 4 nos dice: “Con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”. Vale la pena leer esta Carta del 22 de mayo de 1994, en la fiesta de Pentecostés de ese año.

 

No se trata de una cuestión simplemente disciplinar, sino de un asunto que afecta a la misma constitución divina de la Iglesia, y sobre la que el Papa ha hablado, elevando la doctrina a rango de definitiva, es decir, irreformable. La autoridad del Sucesor de Pedro puesta al servicio de la fe del Pueblo santo de Dios ha dejado zanjada la cuestión. Por eso, cuando al hilo de las propuestas sinodales, vuelven a oírse en distintos lugares –no en Córdoba- propuestas que traspasan la línea de la unidad de la fe, deben saltarnos las alarmas del sensus fidei. A eso no jugamos.

 

En el Sínodo cabemos todos, claro. Pero no caben propuestas que se salen de la comunión en una misma fe y que responden a ideologías de moda. Porque entonces habríamos convertido el Sínodo en juego peligroso de propuestas que no brotan de la fe de la Iglesia y que rompen la comunión eclesial. Eso ya no es el Sínodo al que el Papa nos ha convocado, eso es aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para infiltrar asuntos inadmisibles. Eso sería aprovechar la preciosa ocasión que se nos brinda para salirse del tiesto. Y con la fe de la Iglesia no se juega.

 

Que la fiesta de la Santísima Trinidad nos ayude a profundizar en esa plena comunión eclesial que tiene sus raíces en este gran misterio.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

 

 

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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