Paz a vosotros es el lema de la XXX marcha-peregrinación al monumento del Corazón de Jesús en Monteagudo, que, tras dos años de parón por la pandemia, vuelve a organizarse el próximo 24 de junio, para realizar el camino entre Murcia y esta pedanía de la ciudad. Como es habitual, este trayecto se realiza en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y a ella se unen parroquias, movimientos y otras realidades eclesiales de la Diócesis de Cartagena.
Los participantes iniciarán el recorrido en la plaza de Santo Domingo de Murcia, a las 21:00 horas. Durante el itinerario se realizarán cuatro meditaciones que ayudarán a la oración en el camino y estarán dirigidas por Pedro López Baeza, delegado de Pastoral Juvenil; Alberto Rodríguez, coordinador del grupo universitario Centro Loyola; Juan Manuel Martín Moreno, SJ; y Alberto Martínez Pallarés, párroco de Nuestra Señora de la Antigua de Monteagudo.
Está previsto que la marcha concluya, sobre las 23:00 horas, con la celebración de la Eucaristía, en la explanada del cerro, a la espalda del monumento al Corazón de Jesús de Monteagudo. Para el regreso hasta el centro de la ciudad habrá servicio de autobuses.
En torno a esta solemnidad, desde el 16 de junio, la iglesia de Santo Domingo de Murcia celebrará todos los días, a las 20:00 horas, la novena al Sagrado Corazón de Jesús.
El acto tuvo lugar en la parroquia Santa Marina de Aguas Santas el pasado domingo, 12 de junio
Setenta familias de la feligresía de la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas de Villafranca se consagraron el pasado domingo, 12 de junio, al Sagrado Corazón de Jesús. De la preparación de la ceremonia se hicieron cargo miembros del apostolado del Sagrado Corazón pertenecientes al movimiento Regnum Christi. La eucaristía la presidió el Padre Jorge Ranninger, del apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, y concelebró Fernando Luján, párroco de Santa Marina de Aguas Santas.
Tras la consagración de las familias, éstas recibieron una imagen del Corazón de Jesús para entronizar en sus casas y el “Kit del Corazón de Jesús”, que incluye detentes y libros sobre esta espiritualidad. Cada vez son más las provincias en las que están presentes los equipos del apostolado del Sagrado Corazón y cada vez son más las familias consagradas que ponen a Cristo en el centro del hogar y de la vida de cada uno de los miembros.
A finales del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, una corriente de piedad eucarística cuyo centro fue la Abadía de Cornillón. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi. La religiosa Juliana de Mont Cornillón, fue la gran promotora de la celebración de esta fiesta.
Pocos años después, en la localidad italiana de Bolsena, se produjo un milagro eucarístico que fue determinante para la universalización de la fiesta del Corpus Christi. Cuenta la tradición que un sacerdote al celebrar la Santa Misa tuvo dudas de la presencia real y sustancial de Cristo en las especies eucarísticas. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre, quedando empapado en seguida el corporal.
El Papa Urbano IV movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia mediante la promulgación de la bula Transituru. El romano pontífice fija la fiesta el jueves después de la octava de Pentecostés, otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.
Según una antigua creencia, el Papa Urbano IV encargó los textos para el oficio de la fiesta del Corpus -la liturgia de las horas- a Santo Tomás de Aquino.
Aunque no desde su origen, pero sí desde muy antiguo se vinculó esta fiesta con la celebración de una procesión pública con el Santísimo Sacramento. Estas públicas manifestaciones de piedad Eucarística se generalizaron a lo largo del siglo XIV. En España se introdujo a través de Cataluña. En el año 1320 se celebró en Barcelona la primera procesión del Corpus Christi. En pocos años se extendió esta práctica litúrgica por toda nuestra patria.
Sobre las procesiones eucarísticas el Concilio de Trento afirma que “muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.”
El actual Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristía fuera de la Misa, promulgado a la luz del magisterio del Concilio Vaticano II contempla la celebración de las procesiones eucarísticas.
Así, el Ritual afirma que: “El pueblo cristiano da testimonio público de fe y piedad hacia el Santísimo Sacramento con las procesiones en que se lleva la Eucaristía por las calles con solemnidad y con cantos.”
Dice también el Ritual que: “Entre las procesiones eucarísticas tiene especial importancia y significación en la vida pastoral de la parroquia o de la ciudad la que suele celebrarse todos los años en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, o en algún otro día más oportuno, cercano a esta solemnidad. Conviene, pues, donde las circunstancias actuales lo permitan y verdaderamente pueda ser signo colectivo de fe y de adoración, que se conserve esta procesión, de acuerdo con las normas del derecho.”
El sacramento de la Eucaristía tiene su máxima expresión y centralidad en la celebración de la Misa, por eso el Ritual afirma que: “Conviene que la procesión con el santísimo Sacramento se celebre a continuación de la Misa, en la que se consagre la hostia que se ha de llevar en la procesión.” Adoramos la presencia real de Aquel que se ha hecho presente en la Eucaristía para ser alimento del cristiano. La adoración eucarística —y la procesión del Corpus lo es de forma pública y solemne—se ha de entender en continuidad con la celebración de la Misa.
“Las procesiones eucarísticas se organizarán según los usos de la región, ya en lo que respecta al ornato de plazas y calles, ya en lo que toca a la regulación de los participantes. Durante el recorrido, según lo aconseje la costumbre y el bien pastoral, pueden hacerse algunas estaciones o paradas.” Todo en esta procesión ha de ser signo de nuestra creencia firme en la presencia real y sustancial de Cristo en las especies eucarísticas. Pues el pan consagrado es su verdadero Cuerpo y el vino consagrado es su verdadera Sangre. El ornato externo, el debido decoro y respeto en nuestro procesionar, los cantos y las plegarias, todo debe apuntar a que Cristo va en medio de nosotros. Por eso afirma el ritual: “Los cantos y oraciones que se tengan se ordenarán a que todos manifiesten su fe en Cristo y se dediquen solamente al Señor.”
En este mismo sentido apunta el Ritual: “Utilícense, según los usos de la región, cirios, incienso y palio, bajo el cual irá el sacerdote que lleva el Sacramento.” Los signos externos nos ayudan a introducirnos en el Misterio celebrado y adorado.
La celebración de la Misa que precede a la procesión concluye con la oración de postcomunión, se omite la bendición habitual, ya que según nos recuerda el Ritual: “Al final se da la bendición con el Santísimo Sacramento en la iglesia en que acaba la procesión, o en otro lugar oportuno; y se reserva el Santísimo Sacramento.”
En la noche del 11 de junio, día de la Virgen de la Capilla, tuvo lugar el «I Pregón de Gloria» del pueblo de Villargordo.
Ya eran muchas las ganas e ilusión las que la Unión de Cofradías tenía para llevar a cabo este proyecto que ya es más que una realidad en el pueblo.
El recién estrenado acto fue presentado por D. Miguel Ángel Navarro, presidente de la Unión Local de Cofradías de Villargordo, que hizo alusión a las ganas e ilusión que ya había por parte de las diferentes cofradías, al principio de algo que se espera que siga perdurando todos los años con la importancia que conlleva para el pueblo y todos los cofrades.
Seguidamente, dio paso a Dña. Amparo Gutiérrez Carazo, presentadora de la pregonera, amiga y maestra de María, que han forjado una tremenda amistad años anteriores, gracias al espíritu misionero humano en el contexto escolar, social y religioso.
Gutiérrez hizo un recorrido por la trayectoria de calidad humana de la pregonera, destacando sus aficiones, su manera de ser para con los demás y el servicio que le brinda al Señor a través de sus jóvenes y de los más necesitados. Enumerando gran cantidad de voluntariados como por ejemplo con reclusos a través de la Pastoral Universitaria y Penitenciaria de la Diócesis de Jaén, Hogares de Nazaret, misión en Colonia Nuevo San Juan de Honduras, campamento de mayores, participación activa en la Delegación de Misiones de Valencia con la Asociación LUMA, etc. Así como sus actuales cargos dentro de la comunidad parroquial y fuera de ella, destacando siempre el cariño y enlace especial con sus jóvenes del Karicoro.
Posteriormente, fue el turno de Dña. María Carmona Delgado, la pregonera 2022 de glorias, que abrió paso a este pregón invocando al Espíritu Santo.
Carmona, aludió con sus palabras a la importancia de la FE en su vida, a la manera de vivir que tenía Jesús y la manera de actuar de la Virgen María. Envolvió las glorias del pueblo mezclando historia, peculiaridades personales y poesía, generando entre los asistentes momentos realmente emocionantes.
Una mezcla de sentimientos removía el estómago al recordar momentos tan emotivos de Nuestro Cristo de la Salud, la Virgen de las Flores y la Virgen de la Cabeza, entre otras.
Ya que María es vicepresidenta de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza no dudo en elogiar y hacer un recorrido de intenso cariño a su cofradía, en el que habló de sus inicios, con apenas 8 meses de vida.
Asimismo, recordó el paso de los presidentes con mucho cariño hasta la actual junta, donde se desnudó el alma para explicar el verdadero objetivo humano y cristiano de una cofradía. Esa aventura, esa experiencia de fe diferente que solo con el cariño del Señor y la Virgen es capaz de trabajar, y subrayó la importancia del esfuerzo y la paciencia para seguir luchando, a pesar de las adversidades, internas y externas, que una cofradía tiene que afrontar si quiere dar ejemplo del mensaje de Jesús en el Evangelio.
Un pregón cargado de emociones, sentimientos y muy emotivo, que ha sido elogiado por todos los presentes al acto. Y que pueden verlo en el siguiente enlace: https://youtu.be/Mgs9_e6jGEo
Finalmente, el párroco, D. Germán García, hizo entrega de un detalle conmemorativo de dicho acto a la pregonera. La cual recibió multitud de felicitaciones y muestras de cariño. ¡Enhorabuena!
Invita a hacer del amor “un referente para alumbrar horizontes de esperanza, de oportunidades y de vida nueva”
Hoy arranca la Semana de la Caridad, una convocatoria que lanza Cáritas Española con motivo de la celebración, el domingo 19 de junio, fiesta del Corpus Christi, del Día de Caridad. Bajo el lema “Somos lo que damos. Somos amor”, la campaña invita a “orientar nuestros anhelos y propósitos desde el aprender a amar y el dejarnos amar por los demás”.
La convocatoria, que este año coincide con la celebración del 75 aniversario de Cáritas Española, recuerda que el amor es “lo único que da sentido a nuestra existencia” y, por ello, es el motor que “nos hace avanzar y proyectar el bien común” y, a la par, “alumbrar horizontes posibles de esperanza, de oportunidades y de vida nueva”.
Tras dos años de pandemia seguimos transitando tiempos desolados, marcados por una profunda crisis que nos hace aferrarnos al presente. El informe FOESSA presentado recientemente nos muestra una dura realidad: la del empeoramiento de las oportunidades laborales y sociales de miles de familias que ya estaban en situación de exclusión. A ello se suma la gravedad de la guerra en Ucrania y los 6,5 millones de personas que han tenido que huir del país causando en Europa la mayor crisis humanitaria después de la II Guerra Mundial.
Brotes de fraternidad
Esta creciente inestabilidad global -como se explica en los materiales editados por Cáritas con motivo del Día de Caridad- “nos afecta a todos de una manera u otra y nos recuerda con insistencia un presente del que no podemos escapar: todos los seres humanos somos frágiles y vulnerables, no podemos afrontar solos y de forma unilateral ni las crisis ni los desastres”.
En medio de esta fragilidad y a pesar de las incertidumbres que plantea el mundo actual surgen a la par numerosos “brotes de una fraternidad universal que traspasa todas las fronteras y que tiene su origen en el amor que somos”.
“Desde Cáritas queremos poner en valor el amor por los demás como propuesta de vida: una invitación a la comunidad cristiana y al resto de la sociedad a construir nuestros proyectos personales y colectivos de vida desde un amor concreto y social, un amor agapé de mesa compartida, comprometido con todo lo que nos importa: con las personas, y en especial, con aquellas más frágiles y vulnerables; con la Creación y nuestra casa común, su cuidado y preservación; con la justicia y los derechos humanos para conducir nuestras relaciones y el bienestar común”, explica Eva San Martín, coordinadora de la campaña institucional de Cáritas.
En Cáritas -añade- somos testigos de que este amor mueve los corazones de muchas personas que quieren ayudar, colaborar, participar en un proyecto de sociedad nueva que se construye menos desde el individualismo y más desde un nosotros compartido que piensa en el para todas las personas.
Gestos sencillos y cotidianos
En esta Semana de la Caridad, Cáritas propone gestos sencillos que permitan a las personas ser esperanza, justicia y amor para los demás. Se trata de situaciones concretas y cotidianas, como mirar con ternura, escuchar con paciencia, cuidar la fragilidad, compartir con generosidad o denunciar la incoherencia que genera injusticia.
En este 75 aniversario de Amor por los demás, Cáritas quiere celebrar con toda la sociedad que todos los seremos humanos “somos capaces de una solidaridad y una generosidad inmensas que brotan de nuestro interior cuando nos conmovemos ante el dolor de los demás”.
En su mensaje para el Día de Caridad, los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social agradecen “la respuesta e implicación solidaria de la sociedad en su conjunto” ante el sufrimiento causado por la pandemia de la Covid-19 y la guerra en Ucrania y urgen a “un compromiso solidario y estable”. A lo largo de estos días, las distintas Cáritas diocesanas aprovechan la proximidad de la fiesta del Corpus Christi para presentar a la sociedad sus memorias, es decir, la labor realizada y los recursos invertidos durante el año 2021.
El sacerdote Alejandro Pérez, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio de la Solemnidad del Corpus Christi, 19 de junio, (Lucas 9, 11.17).
Jesucristo nos deja la huella de su presencia, marcada en nuestros corazones. En la Eucaristía, Jesús resucitado está presente y nos ofrece su propio cuerpo y sangre como alimento. Esta es la grandeza de la pequeñez de un poco de pan y vino consagrados con las palabras de Cristo, quien, en aquel descampado, atendió a todos cuando les asaltó el hambre, la impotencia, el desamparo, el cansancio… Todos comieron y se saciaron. Nos ha llenado tanto que le seguimos hasta su vuelta definitiva, y proclamamos su muerte por nosotros, no sólo de palabra, sino con obras.
Cuando hay problemas o necesidades, la solución inicial es simplona: “despide a la gente…”; pero entonces, la respuesta de Jesús es: “dadles vosotros de comer”. Tras las palabras de bendición, la solidaridad de Jesús se prolonga en las manos de los discípulos: “se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente”.
Eucaristía es sacrificio porque dio su vida; lo compartió todo. En el día del Corpus, comemos su Cuerpo y Cáritas nos pide generosidad. Sacrificio y solidaridad son necesarios para dar vida ahí donde falta hasta lo preciso para vivir.
Mientras haya gente que se haya dejado cautivar por Cristo será posible el amor auténtico y la caridad, su expresión más clara. Jesucristo nos deja la huella de su presencia en nuestras calles y en el descampado de nuestros corazones para alimentarnos y para que nuestras manos sean sus manos para alimentar a todos.
La parroquia de San Sebastián, en Coín, acogió al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, dentro de la Visita Pastoral que viene realizando al arciprestazgo, en una jornada que el párroco, Antonio José Acurero, define como “una bendición”.
El Sr. Obispo llegó a la parroquia alrededor de las 4 de la tarde, al son del toque de campanas que le daban a bienvenida. Los miembros del Consejo Pastoral lo recibieron en la entrada de la parroquia y, tras un tiempo de oración ante el Santísimo, el párroco abrió la Visita con unas palabras y dio la palabra al pastor de la diócesis.
Junto al párroco y el Consejo visitó los salones y las dependencias parroquiales y se encaminó a visitar a dos enfermas de la parroquia: Francisca y Sebastiana, con quienes oró y a quienes dirigió palabras de ánimo y consuelo. «Fueron momentos muy significativos para ellas y para para la responsable de Pastoral de la Salud de la parroquia», en palabras del párroco.
De regreso al templo parroquial, D. Jesús Catalá dedicó más de media hora a confesar a cuantos fieles se acercaron. Para ello, utilizó una de las dos estolas (una blanca y otra morada) que le regalaron, en las que se podía ver bordada la imagen del buen pastor.
Después tuvo lugar la asamblea parroquial, en la que participaron los fieles con sus preguntas, a las que el Sr. Obispo respondió con amabilidad: «D. Jesús nos habló de la necesidad de que seamos testigos de Cristo fuera del templo y que dejemos que la luz de Cristo ilumine todos los aspectos de nuestra vida cotidiana», explica el párroco.
“¿Cómo atraer a los jóvenes?” fue una de las preguntas que los participantes hicieron al prelado, a lo que respondió que «lo más importante es que pongamos a los jóvenes ante la realidad de sus vidas. Debemos mostrarles la plenitud y felicidad que nos provoca a los cristianos seguir a Jesucristo».
La celebración de la Eucaristía fue la siguiente parada de la visita: «Al ser víspera del Domingo de Ramos, D. Jesús quiso comenzar con una mini procesión de palmas. Al terminar la celebración litúrgica, D. Jesús Catalá agradeció la acogida que la parroquia le había ofrecido y, sobre todo, por ser Iglesia y transmitir la fe en esta comunidad. He de decir que el vídeo con estas palabras de aliento y agradecimiento está en todos los móviles del pueblo y a todos emociona volver a escuchar sus palabras», explica Acurero, para quien esta visita «es un estímulo para continuar con nuestro trabajo. Yo sentí lo que uno siente cuando el padre lo visita. En los tres años que llevo en la diócesis, monseñor Catalá ha sido conmigo un padre y pastor. Me maravilló su predicación tan centrada en Jesucristo que nos abrió la semana Santa con broche de oro; y estuvo cercano, tanto que la gente no le dejaba irse. Para mí, la palabra clave de toda la visita es “una bendición”».
En la jornada estuvo presente la televisión local y varios representantes del Ayuntamiento como Francisco Javier Jiménez, concejal delegado de Urbanismo, y Vanessa Sedeño, concejala de Barrios y Jardines.
Los Delegados Diocesano de Apostolado Seglar de Asidonia-Jerez, Antonio Alcedo y María Ángeles González, asisten a la Asamblea final de la conclusión de la fase diocesana del Sínodo organizado por la Conferencia Episcopal Española.
Fuente: Conferencia Episcopal Española
“Id, amigos y hermanos. El Señor os envía como sembradores de la buena semilla del Reino. Ahondad en vuestra participación en el Misterio, para que la Comunión se afiance y ensanche y la Misión se adentre en la espesura de la historia, hasta que Él vuelva”. Con estas palabras del secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Luis Argüello, ha concluido esta tarde la fase diocesana del Sínodo 2021-2023, “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión”.
La Iglesia en España ha celebrado hoy la fiesta del Sínodo. Pasadas las 11.00 horas daba comienzo, en la Fundación Pablo VI, la Asamblea final con la que se cierra la fase diocesana del Sínodo 2021-2023, “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión”.
Han sido testigos de este gran acontecimiento de la Iglesia en España alrededor de 600 personasde todos los ámbitos eclesiales. Han estado presentes 58 obispos; el nuncio apostólico en España; 80 sacerdotes; 360 laicos; así como más de 100 representantes de la vida consagrada: religiosas y religiosos, monjas de clausura, miembros de Institutos seculares, vírgenes consagradas; y miembros de otras confesiones religiosas.
Ellos han representado hoy a los casi 220.000 implicados en este recorrido sinodal que comenzó a caminar el 17 de octubre de 2021.
Sesión inaugural
El encuentro ha comenzado con los saludos de bienvenida del arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro; el presidente de la CEE y arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella; y el nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza. El secretario general del Sínodo de los Obispos, cardenalMarioGrech, se ha hecho presente con un vídeo mensaje, y ha manifestado su deseo de que “continúes reforzando este estilo de sinodalidad escuchando a todos, sin excluir a ninguno”.
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También han dirigido unas palabras a los asistentes dos de los miembros del Equipo Sinodal de la CEE, su secretario, el sacerdote Luis Manuel Romero, y la laica Olalla Rodríguez.
Después de los saludos, una oración compartida invocando al Espíritu Santo, verdadero protagonista del Sínodo, que ha dirigido laHna. María José Tuñón, ACI, también miembro del equipo Sinodal.
Además, durante toda la jornada ha estado expuesto el Santísimo en la capilla de la Fundación Pablo VI, acompañado en todo momento por miembros de la Adoración Nocturna Española (ANE) y de la Adoración Nocturna Femenina Española (ANFE). Y en el tiempo libre, por los participantes en este encuentro. De este modo, esta Asamblea ha vuelto a recordar la importancia del Espíritu en el discernimiento sinodal, que con su presencia renueva la acción de la Iglesia para llevar el mensaje del Evangelio a todos los pueblos.
El proceso sinodal en la Iglesia en España: testimonios y síntesis final
La Asamblea llegaba a las 12.00 horas escuchando lo que ha supuesto en las personas implicadas estos meses de experiencia sinodal. Algunos han estado de manera presencial. Otros, a través de vídeos. Pero gracias a cada uno de ellos, una treintena, se han resaltando los distintos aspectos que les han marcado en este proceso.
El momento central del encuentro ha sido en torno a las 12.30 h. Es el tiempo que estaba marcado para conocer la síntesis final. Isaac Martín, laico de la diócesis de Toledo; Dolores García, presidenta del Foro de Laicos; y Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica han sido las voces del equipo sinodal, que ha redactado este documento a la luz de todas las aportaciones que se han recibido desde las 70 diócesis, de la vida consagrada, movimientos, asociaciones y todos aquellos colectivos o personas individuales que han querido sumarse a esta invitación del papa Francisco.
El acontecimiento eclesial que más gente ha convocado para un trabajo continuado en la Iglesia en España: casi 220.000 personas implicadas
La presentación de esta síntesis es una radiografía de lo que ha supuesto la fase diocesana del Sínodo, el acontecimiento eclesial que ha conseguido convocar a más gente para un trabajo continuado en la experiencia de la Iglesia en España. Ha implicado a casi 220.000 personas, con más de 14.000 grupos, la mayoría en parroquias, pero también en numerosas congregaciones religiosas, regionales, monasterios de clausura, Cáritas diocesanas, movimientos y asociaciones laicales e institutos seculares.
De hecho, este movimiento sinodal comenzó su andadura superando las dificultades de la pandemia y de la falta entusiasmo, especialmente por parte de algunos sacerdotes. Y al terminar el proceso, los grupos han mostrado su profundo agradecimiento por este tiempo vivido: un momento de gracia, construido desde la escucha mutua, activa y respetuosa, la apertura para hablar con franqueza, compartiendo experiencias gratificantes y con intercambios constructivos.
Por eso, lo más valorado ha sido el proceso mismo:una Iglesia que se encuentra para escucharse y ponerse en discernimiento, dando continuidad al camino que se emprendió en el Congreso de Laicos de febrero 2020.
Conversión personal y proximidad para avanzar en la misión de la Iglesia
Desde los grupos sinodales se lanzan dos ideas para avanzar en la misión de la Iglesia: la conversión personal y la proximidad. Una fuerte conversión personal, comunitaria y pastoral a través de la oración, los sacramentos y la formación. Y la proximidad, siendo una Iglesia que escucha, acompaña y se hace presente donde están quienes necesitan tanto acompañamiento material como espiritual.
Para hacerlo posible se resalta la importancia de la complementariedad y la corresponsabilidad de las tres vocaciones: laicado, sacerdocio y vida consagrada. Para ello, se advierte, hay que evitar el clericalismo, la falta de compromiso laical o perder la esencia de la vida consagrada. Y crecer en la identidad que cada uno tiene y en su misión en cada campo de la Iglesia.
También se hace necesaria la formación continua de todos y en todos los temas de la vida pública y de la enseñanza de la Iglesia.
Temas que han tenido incidencia en el proceso sinodal
Respecto a los temas que han tenido mayor incidencia en este proceso sinodal, destacan el papel de los laicos, especialmente el de la mujer, en los órganos de responsabilidad y de decisión en la Iglesia; los abusos sexuales, de poder y de conciencia en la Iglesia, manifestando la necesidad de perdón, acompañamiento y reparación; y la necesidad de institucionalizar y potenciar los ministerios laicales.
También se ha hablado, aunque con menor incidencia, de la ordenación de las mujeres y el celibato opcional. En este sentido, se ha plasmado la necesidad de saber transmitir mejor a la sociedad la importancia del Magisterio de la Iglesia en torno a esas cuestiones.
Además, se ha llamado la atención sobre la importancia de que la Iglesia tenga una mirada específica respecto al tema de la diversidad. La Iglesia se ofrece de manera especial a aquellas personas que se sienten en las periferias por su origen étnico, por su situación familiar o económica o por su orientación sexual.
Tres llamadas entrelazadas: Sinodalidad, participación y superar el clericalismo
En las aportaciones de los grupos de trabajo se resumen tres llamadas entrelazadas entre sí. Crecer ensinodalidad, lo queexige formación en sinodalidad, capacidad de acogida, escucha activa, comprensión, acompañamiento y discernimiento. Dar cabida a las preguntas con el fin de conocer, a partir de la escucha abierta a las aportaciones de todos, el plan de Dios para este tiempo y para este lugar.
Promover la participación de los laicos, empezando por definir los asuntos respecto de los cuales sus participaciones tienen carácter decisorio, especialmente en aquellos campos que son más propios de su vocación en el mundo.
Y superar el clericalismo, compartiendo responsabilidades, lo que también implica, en ocasiones, vencer la pasividad y la falta de implicación de muchos fieles laicos en la edificación de la Iglesia.
Tras la presentación de las conclusiones, en torno a las 13.30 h., los participantes se reúnen por grupos para reflexionar a nivel personal y grupal. En estos encuentros se comparten impresiones y se podrán añadir nuevas aportaciones.
Presentación de propuestas, comienza la sesión de la tarde
Unas aportaciones con las que se abría, a las 16.30 h., la jornada de la tarde. Todo ello con el objetivo de quecada uno de los participantes en este proceso sinodal de la Iglesia en España se vean reflejados en la síntesis final.
La sesión ha comenzado con la evaluación de proceso sinodal, que ha obtenido un 7,5 según los participantes. El resultado de los trabajos por grupo se resume en diez ideas fundamentales. También se han expuesto algunas lagunas.
Subrayados (a modo de decálogo)
Conversión personal
Formación
Liturgia
Sinodalidad
Mujer en la Iglesia
Clericalismo bilateral
Acogida
Discernimiento
Pastoral familiar y jóvenes
Continuidad del proceso
Lagunas
La ausencia de niños, mayores y discapacitados
Pastoral vocacional y la referencia al diaconado permanente
Palabra, Primer anuncio, misión, comunicación
Después de exponer los resultados de los trabajos por grupos, el arzobispo emérito de Zaragoza, Mons. Vicente Jiménez, coordinador del equipo sinodal, ha entregado al presidente de la CEE un pendrive con la síntesis final y las nuevas propuestas. Una vez incorporadas, la síntesis se enviará a la Secretaría General del Sínodo junto con todos los materiales y anexos recibidos.
Eucaristía presidida por el cardenal Juan José Omella
También por la tarde, a las 17.00 horas, se ha celebrado la Eucaristía“para dar gracias al Padre por haber puesto a la Iglesia universal en el camino sinodal”, como ha señalado el cardenal Omella al iniciar su homilía. Agradecimientos también al Santo Padre y a los grupos sinodales por todo el trabajo realizado en esta fase diocesana. “Estoy seguro de que, pese a las dificultades que hayan podido surgir, todos nos hemos sentido llamados a hacer camino juntos, animados por el Espíritu Santo”.
El presidente de la CEE ha recordadoque “Jesús, durante su vida terrenal, caminó y caminó mucho” y “también hoy, en pleno siglo XXI, Jesús quiere continuar haciendo camino con nosotros para que compartamos con él todo aquello que nos inquieta”. Por eso ha resaltado la importancia de que “este proceso que hemos iniciado no se acabe hoy aquí. Que no sea un momento puntual, sino el inicio de un largo recorrido, porque el Señor nos quiere juntos, quiere que avancemos juntos como «pueblo de Dios en marcha» bajo la guía del Espíritu Santo”.
Estamos llamados a ser signo de comunión en medio de nuestra sociedad
Esta Asamblea se celebra en el marco de la solemnidad de la Santísima Trinidad, “ojalá que una mayor comunión con Dios Trinidad nos haga crecer en la comunión con los hermanos para vivir con dinamismo la misión que el Señor nos ha confiado. Estamos llamados a ser signo de comunión en medio de nuestra sociedad”. Y ha manifestado su esperanza de que este camino sinodal “nos anime a avanzar en la comunión con Dios y a vivir unidos a nuestros hermanos y hermanas”.
Bajo la guía del Espíritu Santo, ha explicado, la sinodalidad propone “un modo de hacer que busca conjugar las diferencias a partir de la escucha sincera. La sinodalidad es una herramienta al servicio de la comunión, en tanto en cuanto trata de articular la diversidad por la vía del consenso que lleva hacia la unanimidad, de manera que pueda surgir la armonía o la sinfonía. Hablar de sinodalidad es reconocer la pluralidad, las polaridades, caminar hacia la comunión que es obra del Espíritu, renunciando a la tentación de la uniformidad y la homogeneidad de todos”.
Romper los muros que nos separan y tender puentes
Además, ha propuesto como resumen del proceso sinodal el texto de los Hechos de los Apóstoles que narra la conversión de Cornelio porque nos muestra “que la iniciativa para que Pedro y Cornelio se encuentren es de Dios. Ambos están abiertos a que Dios entre en sus vidas y las transforme. ¿Estamos nosotros dispuestos a ello? ¿Estamos dispuestos a dejar a un lado proclamas ideológicas, nuestros intereses particulares, para proponer aquello que verdaderamente nos sugiere el Espíritu?”
También nos recuerda, ha puntualizado “que tenemos que contar con la ayuda de otros hermanos y hermanas para construir una comunidad más fraterna y unida. Para ello es necesario romper los muros que nos separan y tender puentes. Que estos trabajos del Sínodo nos enseñen a acoger a los demás, a superar las diferencias y a contemplar a nuestros hermanos con la mirada de Dios Padre. Seamos una Iglesia sinodal, como la que nos pide el papa Francisco: una Iglesia en salida, misionera, familiar, con las puertas abiertas.”
Encontrar, escuchar y discernir
En la homilía ha tenido un recuerdo especial para los monjes y monjas contemplativas, en vísperas de la Jornada Pro Orantibus. “Sepamos descubrir y agradecer – ha pedido- durante estos días la vocación de tantas personas que dedican su vida a orar por las necesidades de la Iglesia y del mundo. Necesitamos especialmente su oración para que Cristo, luz del mundo, ilumine nuestros pasos en este camino de recuperar la sinodalidad en la Iglesia”
El presidente ha terminado la homilía resaltado los tres verbos que proponía el papa Francisco en Eucaristía de la apertura del Sínodo: Encontrar, escuchar y discernir. “Tres acciones que marcan un estilo de ser y de estar en la Iglesia y en el mundo. Ojalá sepamos integrarlos bien en nuestras vidas para estar con el Señor y para favorecer el encuentro entre nosotros.Escuchemos a los demás con el corazón y discernamos, con la ayuda del Espíritu, qué nos pide el Señor hoy, aquí y ahora”.
Y para ello ha pedido que “María sea la estrella que nos oriente en esta nueva etapa” y “nos ayude a mantenernos en este camino sinodal que hemos empezado con gozo, generosidad y esperanza”.
Mons. Argüello cierra la Asamblea con el acto final de envío
El secretario general, Mons. Luis Argüello, ha sido el encargado del acto final de envío: “ahora, somos enviados a seguir peregrinando como discípulos-misioneros por quien es Camino, Verdad y Vida y a sembrar en nuestra sociedad la novedad del Evangelio”.
El también obispo auxiliar de Valladolid ha invitado a salir a los caminos“para cantar a diferentes voces”; para “edificar <tiendas de encuentro y hospitales de campaña>: y para “escuchar y acompañar a cada uno en la verdad de su situación y del proyecto del Amor de Dios para cada uno y para todos”.
Salgamos a los caminos “sin que nos escandalicen y desanimen las dificultades, pues la mesa de la Comunión está definitivamente puesta y la senda de la Misión está definitivamente abierta”.
Como símbolo de “envío” se ha entregado a los participantes un pequeño saquito de semillas, elaborado por las Monjas Concepcionistas de Osuna (Sevilla).
Concluía así esta Asamblea convertida en un día festivo, de encuentro, de experiencias compartidas y con la esperanza puesta en este camino que se ha comenzado, pero que hoy no termina.
Salió en la mañana del lunes 13 de junio desde el Seminario Mayor en dirección a Polonia, con 18 toneladas.
La ayuda de emergencia desde el Arzobispado de Granada para Ucrania con motivo de la guerra de Rusia no cesa. El Arzobispado ha enviado en la mañana del lunes 13 de junio un nuevo tráiler con 18 toneladas de ayuda humanitaria, con destino a la frontera con Polonia, desde donde se dirigirá a Ucrania para seguir atendiendo las necesidades básicas de alimentación y ayuda sanitaria de los ucranianos ante la guerra.
El tráiler contiene alimentación no perecedera y material sanitario y quirúrgico, gracias a las aportaciones de los granadinos y entidades donado para este fin. La recepción de donativos en alimentación y material sanitario Paseo de Cartuja, 49. De igual modo, pueden realizarse aportaciones económicas para ayudar a los refugiados ucranianos acogidos en Granada en el bizum 04975.
El Arzobispado continúa trabajando en la atención a los refugiados traídos hasta Granada, ayudándoles en su alimentación, vestido, vivienda y asistencia médica y educativa.
Asimismo, el Arzobispado de Granada agradece a los granadinos su solidaridad, donaciones y colaboración en el Programa “Ayuda a Ucrania”, de acogida a ucranianos en Granada y para el envío de ayuda humanitaria.
Paqui Pallarés Delegada de Medios de Comunicación Social
Manifiesto del movimiento Comunión y Liberación, en Andalucía, con motivo de las próximas elecciones en esta Comunidad Autónoma, que se celebrarán el 19 de junio de 2022.
Se acerca la convocatoria de Elecciones al Parlamento Andaluz, las primeras tras lo acontecido en 2019, cuando cambió la fuerza política de gobierno por primera vez en 36 años. La Junta de Andalucía, junto con los Ayuntamientos, son las administraciones más cercanas en nuestro quehacer diario. Por eso no queremos dejar de aportar nuestro juicio ante este acontecimiento. Para ello partimos de los hechos que hemos visto en estos dos últimos años. Frente a acontecimientos como la pandemia o la reciente invasión de Ucrania, miles de andaluces se han lanzado a ayudar a otros, ofreciendo tiempo, manos y bienes, anticipándose a gobiernos e instituciones. La política debe, ante todo, reconocer la realidad que tiene delante, un pueblo que está vivo, que reacciona con una gratuidad que va más allá de cálculos electorales. Los políticos deben, ante esta realidad, dar espacio a la sociedad que tienen delante y a la que están llamados a servir. Creemos que, en este sentido, Andalucía ha experimentado un avance en esta última etapa.
Nosotros conocemos el origen de la generosidad de este pueblo, inscrito en el corazón del hombre y desarrollado por una religiosidad que va más allá de la repetición de unas tradiciones. El cristiano se mueve por agradecimiento al don recibido de Dios. Tenemos la experiencia de que el bien reclama ponerse al servicio de todos, de que estamos llamados a construir una sociedad donde todos tengan cabida, donde los gobernantes, sean del partido que sean, trabajen por el bien común. Por ello, deseamos colaborar con todos para seguir avanzando en lo que el papa Francisco propone en la encíclica Fratelli tutti, «la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos».
Dar el protagonismo a este pueblo es garantía de una sociedad más libre y menos cris-pada, donde exista más espacio para la participación social en la creación de escuelas y obras sociales, donde las familias tengan apoyo para crecer y educar a sus hijos (un pueblo que no tiene hijos está abocado a la desaparición). Para la vida de este pueblo, es una prioridad fomentar la creación de nuevas empresas que generen empleo digno, reduciendo trabas burocráticas e impositivas que frenan su desarrollo. Estos espacios (familia, escuela, empresas, asociaciones) son fundamentales para el crecimiento de cada persona que busca ser protagonista de su historia, y por tanto de nuestra sociedad.
Ante estas necesidades, nuestra experiencia nos enseña que la amistad cristiana ha participado y participa activamente en la generación de la realidad social. Por esto, no queremos quedarnos al margen de lo que se elige el 19 de junio. Animamos a todos los andaluces a votar, a ser protagonistas de su presente y a buscar la creación de una sociedad abierta, acogedora y libre, donde todos podamos crecer y construir.