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“El Corpus nos pone delante de los ojos la grandeza de este sacramento”

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Monseñor Demetrio Fernández ha celebrado la misa de la solemnidad del Corpus Christi en la Santa Iglesia Catedral

La solemnidad del Corpus Christi se ha celebrado en Córdoba con una eucaristía en la Santa Iglesia Catedral, presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y la procesión del Santísimo por las calles del casco histórico de la ciudad. La Custodia de Arfe ha salido al Patio de los Naranjos, pero finalmente no ha podido procesionar portando al Santísimo porque “ha sufrido una avería mecánica relacionada con las baterías que lo impulsan, quedando bloqueado en el interior del Patio de los Naranjos. No ha sido posible subsanar el fallo y ha tenido que continuar la procesión con el Santísimo portado por el obispo de la Diócesis, monseñor Demetrio Fernández”, informa el Cabildo Catedral.

El Obispo comenzó la celebración recordando que la fiesta del Corpus Christi, del Cuerpo y la Sangre del Señor, se celebra en cada eucaristía pero que una vez al año, como prolongación de Jueves Santo, la celebramos solemnemente llevando a Jesús por las calles bendiciendo a toda nuestra ciudad.

En su homilía el prelado ha resaltado que la fiesta del Corpus nos pone “delante de los ojos la grandeza de este sacramento, en que Cristo es nuestra comida”. La eucaristía ha suscitado “las mejores expresiones de fe, de caridad, literarias, de devoción popular” ha añadido. Ha continuado monseñor Demetrio Fernández incidiendo que “somos herederos de una historia larga en torno a este sacramento y que es una fiesta grande en honor de Jesucristo Sacramentado”.

Hoy celebramos el día de Cáritas, el día de la caridad fraterna, ha recordado el Obispo. Participar en la eucaristía “nos lleva al amor de unos y otros, nos envía a buscar a los pobres y necesitados en todas sus expresiones porque Dios tiene especial predilección por ellos”. El amor fraterno de unos y otros es el que nos lleva a “despojarnos de lo nuestro y ponerlo a los pies de los Apóstoles para que se reparta entre los más necesitados de la comunidad” ha apuntado. Una comunidad en la que no circule la caridad no sería una comunidad cristiana, no sería la comunidad que Jesucristo ha instituido. La caridad es esencial dentro de la vida cristiana en torno a la eucaristía, ha destacado el Pastor de la Diócesis.

Monseñor Demetrio Fernández ha terminado su alocución alentando de que la eucaristía “nos invita a la caridad de la convivencia que debe llevar a los cristianos a transformar el mundo”. La comunidad cristiana diocesana, alentada por Cáritas o por otras instituciones eclesiales, “sale continuamente al paso de las necesidades de los pobres, basta con escuchar a los que acuden a Cáritas para ver la labor de la entidad, y hace presente el amor cristiano con las personas necesitadas”.

La caridad cristiana tiene que circular entre nosotros si no la eucaristía que celebramos “es estéril y este día del Corpus Christi debemos tomar conciencia de lo que es participar en la eucaristía para llevar el amor a los más pobres de nuestra sociedad” ha concluido.

Al regreso del cortejo procesional a la Santa Iglesia Catedral, que ha estado compuesto por representantes de Hermandades de Gloria, Penitencia y Sacramentales de la ciudad, órdenes religiosas, sacerdotes, seminaristas, niños de primera comunión y un gran número de cordobeses, monseñor Demetrio Fernández ha impartido la bendición a los fieles y ha concluido una celebración única y especial del Corpus Christi. El Obispo ha resaltado que “las circunstancias técnicas que han impedido que la Custodia de Arfe pueda servir de trono para el Rey del Universo, se han suplido centrándonos en lo fundamental, Jesucristo no nos ha faltado, hemos ido acompañándole y nos ha ido bendiciendo”.




























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Corpus Christi

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Solemnidad del Corpus Christi. C. 2022

La solemnidad del Corpus Christi es una fiesta muy especial para todos los cristianos, porque es la exaltación del Cuerpo y de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que desde tiempo inmemorial celebra la Iglesia Católica. Los cristianos atestiguamos nuestra gratitud y adoración a tan inefable regalo de la presencia real de Nuestro Señor en la Eucaristía y por los méritos de la muerte, pasión y resurrección de Nuestro Señor. En ese día se echan las campanas al vuelo, porque es Jesucristo Sacramentado quien pasea por nuestras calles y barrios, quien se acerca a nuestros hogares, se acerca a nuestras inquietudes, esperanzas y sufrimientos, porque son muchos cristianos los que en la procesión del Corpus elevarán oraciones por todas las necesidades. Nuestras ciudades y pueblos de la Diócesis dan testimonio de esta solemne tradición.

 

¡Es a Dios mismo, al Señor del cielo y de la tierra, al que ven nuestros ojos, bajo las sagradas especies del pan y el vino! Si sabes que Dios te quiere y te ofrece tantas oportunidades para la santidad y la salvación, sabrás también que se lo ofrece al hermano, al prójimo, y ello te lleva a ser respetuoso con el otro. Dios nos ha concedido esta capacidad de reconocer, promover y ayudar a los hermanos, esto está grabado en la naturaleza misma del ser humano, ¡qué bien nos ha hecho el Señor! ¡Cuánto hemos de trabajar para no romper el proyecto divino! Es más, lo que identifica y causa la admiración de todos, no es otra cosa, que el amor. En los Hechos de los Apóstoles se nos describe la vida de las primeras comunidades y expresamente se dice que todo lo tenían en común (Hch 2,41-47), que vendían sus posesiones y el producto de la venta lo ponían a los pies de los Apóstoles, que los destinaban a socorrer las necesidades de los débiles. En estos momentos de la Iglesia naciente, la gente se sorprendía del clima fraterno en el que vivían los hermanos en la fe: «Con un solo corazón y una sola alma».

 

El amor y la caridad que debemos vivir tiene un estilo samaritano, es la respuesta más lógica de un corazón que conoce a Dios. El amor verdadero a Dios nos exige atender a los menesterosos que nos vamos encontrando por la vida. La caridad pide respuestas prácticas en el momento y a la hora que se exigen, como nos dice el Papa Francisco. Esto mismo hacen todos los voluntarios de Cáritas, de Jesús Abandonado… ¡Cuántas gracias doy al Señor por tantos voluntarios que entregan su tiempo! Y los tenemos cerca, no son superhéroes de cine, sino que son tus compañeros de trabajo, tus vecinos, las amas de casa…, que tienen un gran corazón y una sensibilidad especial para salir al encuentro del otro. El santo Cura de Ars, en un sermón sobre la limosna, decía: «La caridad no se practica solo con el dinero. Podéis visitar a un enfermo, hacerle un rato de compañía, prestarle algún servicio, arreglarle la cama, prepararle los remedios, consolarle en sus penas, leerle algún libro apropiado…». La caridad es el fundamento de todas las virtudes.

 

Responded a la llamada de la caridad siempre, que el que comienza a compadecerse de la miseria del otro, empieza a abandonar el pecado. Os ruego que consideréis cómo podéis colaborar con la obra que lleva adelante Cáritas para ayudar a los más desfavorecidos.

 

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

La Gran Teofanía

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Se aproxima la gran fiesta del Corpus Christi, y ya nuestras ciudades y pueblos preparan la procesión que atravesará las calles para manifestar que Cristo ha resucitado, que camina en medio de nosotros y nos guía hacia el Reino de los Cielos. Aquello que Jesús nos ha regalado en la intimidad del Cenáculo, lo sacamos a la calle, abiertamente. Porque el amor de Cristo no queda reservado en un sitio para unos pocos. Está destinado a todos. Por eso, nuestros gestos de amor y de devoción son también un potente testimonio.

En un tiempo en que Dios es olvidado, queremos, como Pueblo suyo, custodiar su presencia, guardar sus palabras en la custodia de nuestro corazón, como hizo María, la Virgen. Eso nos convierte a nosotros, también en custodias, en manifestadores de su presencia.

La procesión que celebraremos es una auténtica teofanía, es una manifestación de Dios al mundo; y Dios, cuando se manifiesta, no deja las cosas igual. ¿Qué transformación puede obrarse en nosotros este fin de semana, recibiendo a Cristo Eucaristía? Que nos hagamos uno con Él, y así, que seamos uno entre nosotros, pues el corazón de Cristo clama por la unidad, y el Espíritu Santo realiza la comunión. Sólo en esta comunión de amor la Iglesia es un testimonio creíble en medio de la sociedad (Cf. Jn 17, 21).

De hecho, es un fruto del sacramento eucarístico, tanto que cuando lo recibimos, decimos «recibir la comunión»: comunión con Cristo, y en Cristo con el otro. Es un gran regalo de Dios, la comunión, en este tiempo tan convulso en el que vivimos; y lo desea nuestro corazón: la comunión en la Iglesia, en el mundo, en la familia, en los matrimonios… Y lo desea ardientemente el mundo.

Dejémonos transformar por el Amor de los Amores; que su presencia nos lleve a la reconciliación, la paz, la unidad, el servicio al que lo necesita. Os invito a participar de la Solemnidad del Corpus Chirsti, que ya preparamos a través de diversas actividades, destinadas a generar en nosotros una disposición. Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, ¡sea por siempre bendito y alabado!

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Cinco nuevos presbíteros

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Es una gracia inmensa para la diócesis, para la Iglesia, para estas familias, para el Seminario. El día de Sagradas Órdenes es un día especial en el calendario del Seminario y de la diócesis. En los más de doce años que sirvo a la diócesis de Córdoba, el Señor ha estado muy grande con nosotros, y por eso estamos muy alegres.

 

Este sábado 18 de junio, cinco jóvenes que han seguido los cursos de formación propios del Seminario, reciben el sacramento del Orden en el grado de presbíteros: Manuel, Abrahám, Pedro, Pablo para la diócesis, y Jesús del Hogar de Nazaret. Fueron ordenados diáconos en la fiesta de la Inmaculada del año pasado. Y han ejercido su ministerio diaconal de múltiples maneras en distintas parroquias de la diócesis. Ahora llega el día soñado, en que se hace realidad aquella intuición de hace años, por la que se sintieron llamados por Dios.

 

El camino no es fácil, como no lo es ningún otro camino en el que uno quiere hacer lo que Dios quiere. Ha habido momentos de lucidez, momento de turbulencias, momentos de paz y certeza absoluta, momentos de duda y perplejidad. En la serenidad de la oración, con el consejo de los formadores y con la ayuda de los hermanos seminaristas, el horizonte va aclarándose hasta llegar a la certeza moral: Dios me llama para ser su sacerdote, Jesucristo me llama para que sea suyo totalmente, la gente necesita del sacerdote para acercarse a Dios. Aquí estoy, envíame, como dijo el profeta.

 

Por eso, el día de Sagradas Órdenes es día de júbilo para todos. No sólo para los que son ordenados, sino para toda la Iglesia diocesana. Las familias viven un momento de plenitud al ver que Dios se ha fijado en uno de sus hijos, de sus nietos, de sus hermanos para un ministerio tan grande. Cada una de estas familias se siente bendecida especialmente por Dios. Las parroquias han visto crecer en la fe a cada uno de estos jóvenes, han apoyado su maduración en la vocación, y hoy sienten un gozo grande, al ver que Dios sigue enviando sacerdotes a su Iglesia. Los compañeros seminaristas no acaban de creérselo, se trata de un compañero, de un amigo con el que han compartido momentos de todo tipo, y les emociona profundamente que se acerquen al altar y reciban por la imposición de manos el don del Espíritu Santo que los configura con Cristo Cabeza y Esposo de su Iglesia. Un día de Órdenes es un día de gran estímulo para los que se sienten llamados a la misma vocación.

 

Hemos de seguir pidiendo continuamente al Dueño de la mies que mande trabajadores a su mies, porque la mies es abundante y los obreros son pocos. No hay mayor tristeza para una diócesis que no tener seminaristas, aspirantes al sacerdocio, y por tanto no conocer días como éste. Y no hay mayor alegría para una diócesis que tener seminaristas, que van ordenándose sacerdotes para el servicio del Pueblo santo de Dios.

 

La Iglesia no puede vivir ni sobrevivir sin sacerdotes. Se trata de una necesidad vital. Porque no puede vivir sin la presencia de Cristo que la vivifica continuamente por los sacramentos, y especialmente por la Eucaristía. Sin sacerdotes no hay Eucaristía ni perdón sacramental de los pecados, ni acompañamiento a tantas personas que buscan esa presencia de Cristo a su lado. Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, nos promete Jesús. Y lo cumple con creces.

 

Jóvenes, si el Señor te llama por este camino, no tengas miedo. De tu misma pasta son estos jóvenes que hoy son ordenados. Y si tienes alguna inquietud en esta dirección, ponte en manos de algún sacerdote que te ayude a discernir. Te aseguro que si das este paso, serás feliz, porque no hay mayor felicidad que la de entregar la vida para el Señor y hacer felices a los demás, dándoles al Señor.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

 

 

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

D. Antonio visita los altares del Corpus Christi

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Como ya tuvo lugar el año pasado, nuestro obispo ha visitado los altares que las hermandades han colocado para adornar el recorrido de la procesión del Corpus Christi. D. Antonio ha tenido la ocasión de charlar con los cofrades interesándose por esta tradición y por los motivos de cada altar.

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D. Antonio ejerce su derecho al voto: “Votar con la razón y el corazón pensando en el bien de la sociedad, especialmente de los más vulnerables”

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Mons. Gómez Cantero ha ejercido hoy su derecho al voto en el Archivo provincial de la capital almeriense. «Participar en las elecciones es un derecho y un deber. Votar con la razón y el corazón pensando en el bien de nuestra sociedad, especialmente de los más vulnerables”, ha declarado a la salida del colegio electoral

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La celebración de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Catedral cierra los cultos del Corpus Christi 2022 en Huelva

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La Iglesia celebra en esta solemnidad en conexión con el Día de la Caridad. En este sentido, el Obispo ha recordado en su homilía que “la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía nos lleva también al compromiso. Así nos lo recuerda el gesto de la colecta, por el que en la Iglesia siempre ha estado unida la celebración de la Misa con el compartir de los bienes, especialmente con los más pobres”. Precisamente, Mons. Santiago Gómez Sierra ha escrito una carta con este motivo titulada «De la adoración al compromiso», tomando el lema del mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la Promoción Humana de la CEE para este día.

La celebración ha culminado con la procesión claustral con el Santísimo Sacramento por las naves de la Catedral, acompañado de los hermanos mayores de las hermandades y cofradías de Huelva ciudad.

También, el Obispo ha querido agradecer a la Coral de la S.I. Catedral, dirigida por Sergio Lazo, que ha acompañado la liturgia con la interpretación de la Misa de San Juan Pablo II y los cultos que en estos días han tenido lugar en la Catedral en honor al Cuerpo y Sangre de Cristo.

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«El corazón de la Iglesia está en la Eucaristía, y la Eucaristía hoy está en la calle»

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El obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, presidió, la mañana del domingo 19 de junio, en la S.A.I. Catedral de Cádiz, el Solemne Pontifical con motivo del Corpus Christi.

Tras una semana cargada de actos y celebraciones, la celebración del Corpus Christi recuperó la normalidad prácticamente en su totalidad, después de dos años de limitaciones y restricciones a causa de la pandemia. En primer lugar porque se pudo ver una Catedral llena de fieles, sin límites de aforo, y en segundo lugar por volver a salir la procesión. Un cortejo que estuvo marcado por una salida atípica por la puerta de Arquitecto Acero, a excepción del Santísimo, que sí lo hizo por el pórtico principal, bajo palio y portado por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza.

A las nueve y media de la mañana, más temprano que en otras ocasiones, debido a la coincidencia con la jornada de elecciones en Andalucía y con el “Carnaval Chiquito”, daba comienzo el Solemne Pontifical. Mientras, media hora antes, se celebraba en la Parroquia de Santa Cruz la misa para los niños y niñas que este año han recibido su Primera Comunión.

Durante la ceremonia, a la que asistieron distintas autoridades civiles y militares de la ciudad, el obispo diocesano aseguró que “hoy tenemos una importante cita de fe para alabar a Cristo, manifestar nuestro amor a El, mostrar nuestra alegría e invitar a todos a participar de ella. También el Señor tiene un gran compromiso con nosotros porque su gozo es estar con los hijos de los hombres. Si en el origen de la fiesta de Corpus Christi estuvo la intención de fortalecer la fe de los creyentes en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, también hoy, debemos mirar a Cristo Eucaristía para reconocer un amor eterno que devuelve el sentido a la vida y saca al hombre de la desesperanza, de la soledad y del agotamiento extenuante del narcisismo y la ausencia de Dios”.

Así, en este regreso del Corpus a las calles,  Mons. Zornoza afirmó que “Cristo Jesús está aquí presente porque Dios se hizo hombre por amor infinito a los hombres, dio su vida por nosotros muriendo en la Cruz, nos amó hasta el extremo y sigue amándonos con una intensidad divina excesiva, hasta el punto de salir a buscarnos a cada uno para sanar nuestras heridas, consolar nuestros afectos y colmarnos de esperanza. Como en los caminos de Galilea sale hoy a nuestras calles pues pasó por el mundo haciendo el bien. Jesús se acerca hoy a nosotros y nos dice: ‘Venid a mi los que estáis cansados y agobiados, que yo os confortaré’. Y a los que viven la vida perdidos, sin sentido: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida’. Y a los desconsolados y abatidos por el pecado: ‘Hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por cien justos que no necesitan conversión’”.

En esta celebración también del Día de la Caridad, el prelado manifestó que “La Eucaristía, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, nos adentra en el acto oblativo de Jesús. No sólo recibimos de modo pasivo al Señor, sino que nos implicamos en la dinámica de su entrega. Él nos atrae hacia sí de modo que la Eucaristía es la fuente de la verdadera caridad. En la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo que consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amó también a la persona que no me agrada y ni siquiera conozco”.

En ese sentido, Mons. Zornoza afirmó que “la Eucaristía es así el fermento de solidaridad en el mundo que llega a curar las heridas diarias infligidas a la fraternidad. Esto es un aldabonazo a los cristianos, a nuestras necesidades y bienes, pero porque la Eucaristía nos capacita para atender al prójimo mirándole con los ojos de Cristo. Es sacramento del amor entre nosotros y es impulso de fraternidad y de paz en medio del mundo. Sin embargo, la caridad exige de nosotros una constante conversión que nos permita vencer todo egoísmo y olvido de los demás, y asumir la entrega generosa de lo que somos y tenemos, por lo que Caritas Diocesana nos apremia a colaborar para remediar las graves situaciones de pobreza y exclusión que nos circundan”.

Una vez finalizado el Solemne Pontifical tuvo lugar la Solemne Procesión del Stmo. Corpus Christi en la Custodia de “El Cogollo”, que recorrió la calle Arquitecto Acero, plaza de la Catedral, calle Santiago, plaza de Candelaria, calle Santo Cristo, calle Sánchez Barcáiztegui, calle San Francisco, calle Nueva, plaza de San Juan de Dios, calle Pelota y plaza de la Catedral, para entrar de nuevo por la calle Arquitecto Acero en el interior de la Seo . En ella participaron distintos colectivos de la Iglesia gaditana, al igual que los niños de Primera Comunión.

Después de dos años volvieron a verse en el cortejo las imágenes del Dulce Nombre de Jesús, el beato Diego José de Cádiz, los santos patronos, San Servando y San Germán, y de la patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Rosario. Igualmente, se recuperó la tradicional alfombra de sales en la Plaza de San Juan de Dios, que fue confeccionada por un grupo de jóvenes de la Pastoral Juvenil.

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Abrucena concluye las fiestas en honor a san José con la visita del Obispo diocesano

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Mayo es un mes de especial importancia para el pueblo de Abrucena, ya que celebra las fiestas patronales en honor a san José. Este año, además de las tradicionales celebraciones y festejos, entre las que destacan la solemne Eucaristía en honor a su Patrón así como las procesiones con su bella imagen por las calles del municipio, la Parroquia ha tenido la suerte de recibir por primera vez la visita de D. Antonio Gómez Cantero, Obispo diocesano de Almería, acompañado por el párroco, José María Parra Verdú. Así pues, en el marco de una emotiva celebración eucarística, d. Antonio administró los 3 sacramentos de la iniciación cristiana a una joven catecúmena de 21 años que, tras recibir la formación propia en las etapas propias del catecumenado de adultos, quedaba constituida como hija de Dios y miembro de la comunidad cristiana que camina en Abrucena. Asimismo, el Obispo diocesano administró el sacramento de la confirmación a otros 28 catecúmenos que recibían así la gracia del Espíritu Santo que nos constituye en discípulos misioneros.

Todo el pueblo quiso volcarse en este día tan especial para la comunidad parroquial de Abrucena y, por ello, no faltó la presencia de las autoridades civiles en la citada celebración, que estuvo animada por el coro rociero de la Parroquia. Como signo de gratitud a tan anhelada visita, ya que hacía algunos años que no se recibía al Pastor diocesano en este precioso pueblo situado a los pies de Sierra Nevada, los feligreses quisieron hacerle entrega de productos típicos de la zona: algunos agrícolas, como por ejemplo miel, aceite, cerezas, fresas, almendras, nueces….; un pack de artículos para hacer senderismo; así como diferentes objetos de devoción tales como un cuadro de san José y medallas de las diferentes Hermandades parroquiales.

Para concluir la jornada se realizó una visita institucional al Ayuntamiento y una cena en un restaurante del municipio, donde de forma distendida el Obispo pudo conocer más a fondo el carácter y personalidad de todos los abruceneros/as.

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La coronación canónica de Nuestra Señora de las Nieves, de Los Palacios y Villafranca, será en octubre 2023

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La coronación canónica de Nuestra Señora de las Nieves, de Los Palacios y Villafranca, será en octubre 2023

La coronación canónica de Nuestra Señora de las Nieves, de Los Palacios y Villafranca se llevará a cabo el 12 octubre de 2023. Esta ceremonia la presidirá el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz.

Así lo ha informado el secretario de la hermandad, Manuel García Mayo, al tiempo que ha agradecido tan alta distinción concedida a la patrona del pueblo, cuya devoción profesan todos los fieles, hermanos, miembros de la comunidad parroquial y el pueblo en general.

“Es una hermosa y esperada noticia. La coronación de nuestra patrona supone un gran acontecimiento, algo desconocido para todos y que se hará realidad el año próximo”, añadió.

García Mayo ha adelantado que parte de las actividades que organizará la comisión para celebrar tan importante evento, será “una misión general evangelizadora cuyo esquema están trabajando actualmente”.

Patronazgo

Los vecinos de Los Palacios padecían, con suma frecuencia, los estragos de pestilencias, carestías agrícolas y grandes arriadas, pese a cuyas adversidades supervivió el núcleo poblacional, al anteponerse la formidable fertilidad y ubicación estratégica del lugar a las hecatombes, por lo que, el Concejo del pueblo tuvo que terminar nombrando a la Santísima Virgen de Las Nieves como patrona y abogada defensora de sus fatalidades. A mediados del siglo XVII, la devota imagen figuraba nombrada como tal y “ricamente vestida en el corazón del altar”.

En la actualidad, Ntra. Sra de las Nieves procesiona la tarde del 5 de agosto, mismo día en el que se celebra su función religiosa por la mañana.

“Todavía se mantiene intacto el compromiso religioso y la perseverancia de aquellas mujeres y hombres que, durante tantos siglos pasados, mantuvieron intacto el legado cultural recibido de sus antepasados.  La Santísima Virgen de Las Nieves ha cristalizado ahora en una auténtica seña de identidad local que aún encarna ser el símbolo de unidad más logrado de la sociedad de Los Palacios y Villafranca”.

Fotografías: José Moguer y Antonio Jaén

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