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“Jesucristo nos ha mostrado que cada uno de nosotros tenemos un valor infinito para Dios”

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Homilía de D. Javier en el inicio de curso de la Universidad de Granada, celebrada en la Colegiata de los Santos Justo y Pastor, el 10 de septiembre de 2022.

Excelentísima y magnífica Rectora, muy querida, doña Pilar;

queridos miembros del equipo rectoral, autoridades académicas, profesores, alumnos, personas de administración y servicios, que estoy seguro de que hay alguno;

queridos amigos todos;

Tal vez nunca como este año tiene sentido el celebrar, el dar gracias (porque lo que hacemos los cristianos siempre cuando celebramos la Eucaristía es dar gracias a Dios) por el comienzo de curso. Supongo que dentro de una gran normalidad ya, después de estos años que hemos vivido tan especiales, tan singulares; al comienzo de los trabajos del curso académico en la Universidad.

Damos gracias a Dios por la existencia de la Universidad, que es una institución que nace de lo más profundo de la fe cristiana, en el sentido de que es la afirmación, paradójicamente, de que Jesucristo es el centro de la Creación y de la Historia; el que nos permite amar todas las cosas creadas, poniéndolas en su debido lugar, y amar al prójimo. Amarlo como un don que recibimos de Dios y cuidarlo; cuidarlo con cariño. Como decía el primer Catecismo de la Iglesia que yo conocí: “¿Dónde está Dios?”, “Dios está en todas partes”. En una hoja de árbol está Dios, en una mota de polvo está Dios. Por supuesto, en las criaturas vivas está Dios. En nosotros no sólo está, sino que somos imagen y semejanza suya, y todo eso lo conocemos gracias a Jesucristo.

Nuestra fe cristiana no nos añade absolutamente nada en cantidad con respecto al conocimiento del mundo creado y ni siquiera con respecto al conocimiento del hombre. Las ciencias pueden darnos muchísima más cantidad de datos y de conocimiento de lo que nos puede dar la fe. Sin embargo, el incremento del conocimiento científico, por muy grande que sea, no nos garantiza ni una gota de sabiduría. La sabiduría viene de otro lugar. Viene del corazón del hombre, que está hecho para unas relaciones humanas buenas y bellas, aunque nos sea muy difícil mantenerlas. Ahí es donde entra el Espíritu de Dios, que pedimos también que nos acompañe en este camino. Porque, hasta las relaciones más bonitas -lo vemos cada día en los mismos matrimonios, en las mismas familias-, hasta las relaciones que podrían ser más satisfactorias, más bellas, más preciosas, se rompen. Se rompen porque nos cansamos, porque somos criaturas mortales y heridas, por toda una historia de mal y de daño que nos hacemos los hombres.

Entonces, necesitamos esa sabiduría y necesitamos pedírsela a Dios, no porque no lleguemos a ella nosotros solos, que a veces llegamos, pero llegamos como una intuición que nos parece siempre que puede ser una utopía, que puede ser algo inalcanzable, luego nosotros nos fatigamos y nos cansamos de ella. Ella nos puede sostener en un permanente amor a la verdad y a la búsqueda de la verdad y a la búsqueda honesta de la verdad. En un amor al bien, no sólo a mis intereses profesionales o de otro tipo, sino al bien de todos y cada uno de aquellos con los que comparto el camino de la vida; y el amor a la belleza, que siempre queda al final como un aspecto algo más decorativo. La belleza es inseparable del bien y de la verdad, inseparable también de la realidad. Forma parte de la realidad. Un bien que no fuera bello o una verdad que no fuera bella tampoco despertaría ningún interés verdadero y menos aun por amarlo.

He leído en algún lugar que cuando Einstein descubre la teoría de la relatividad dice que primero le atrajo su belleza y que, sólo después, hizo los experimentos necesarios que la confirmaban de algún modo. A mí me parece que eso es profundamente humano, porque la belleza está hecha para eso, para atraernos. Sin belleza, ni la verdad ni el bien terminan teniendo interés alguno, y los conocimientos (no hace falta detenerse mucho en poner ejemplos porque los tenemos todos los días, en las noticias que oímos o que vemos) pueden servir para el bien o para herirnos unos a otros, para destruirnos, y es evidente que en muchos sentidos, no me refiero sólo a la guerra que tantas consecuencias tiene, sino al daño que hemos hecho a la Creación, al mundo… Hemos envenenado muchas de nuestras aguas, hemos perdido muchas de nuestras fuentes de vida. Envenenamos también de alguna manera el aire. Podemos hacer mucho daño.

Tenemos un poder enorme con nuestro conocimiento. Pero, ¿para qué usamos ese poder? No está dicho de antemano por el hecho de tener el conocimiento, sino que forma parte más bien de la sabiduría de una cultura, del sentido de un fin y de una meta para el universo y para nuestras vidas. Ahí es donde entra lo que, sin mucha precisión solemos llamar la religión, ahí es donde entra nuestra fe cristiana. Jesucristo nos ha mostrado que cada uno de nosotros tenemos un valor infinito para Dios, y que la vida está hecha para el bien del ser humano, para el bien verdadero de cada ser humano y de todos los seres humanos.

Siempre digo que la primera belleza no es la que está en nuestros museos. La primera belleza es la de las relaciones humanas, y es lo que más necesitamos: que nuestras relaciones humanas sean bellas, que nuestras relaciones humanas puedan darnos algo del gusto por la vida que Dios quiere que tengamos cuando acometió la tarea de nuestra redención y salvación. Pues, eso pido yo para el curso que empezamos: que nuestras relaciones humanas sean bellas. Que podamos tener ese gusto por la vida que llena de sentido el trabajo académico, el estudio, el cooperar unos a otros, para hacer un mundo más humano, más bello, en el que sea más fácil dar gracias, porque estamos vivos y estamos juntos en este camino de la vida.

Lo pido para todos nosotros y para mí también, porque todos lo necesitamos.

Palabras de D. Javier, antes de la bendición final

Tenemos que recurrir a Dios. A Dios, que se le ha llamado muchas veces, a lo largo del siglo XX, el Dios “tapa agujeros”, que es siempre un Dios falso.

Si lo que descubrimos en nuestra búsqueda de la verdad y del bien y de la belleza es el Dios verdadero y no el ídolo “tapa agujeros”, pues lo descubrimos siempre como alguien que está, no al final, sino al principio; al principio de nuestra búsqueda, al principio de nosotros mismos, al principio de todo. Es una paradoja, pero es la paradoja probablemente más honda de la vida humana. Nosotros buscamos a Dios y, si lo encontramos, lo que descubrimos es que Dios nos busca a nosotros, que ha sido Dios el que nos ha querido, el que nos ha deseado, el que nos desea y el que nos busca y nos quiere.

Le descubrimos, no como el final de nuestra búsqueda, allí donde por hoy todavía no podemos llegar, sino como Aquel que está al principio. También en la meta, también en el fin, pero al principio también de todo. Y si no, no es Dios. No es una creación humana expuesta a todas las críticas que durante el siglo XIX se le han hecho -y con mucha razón, muy bien hechas- a la fe entendida de esa manera.

No me podía quedar tranquilo sin aclarar ese punto que me parece especialmente adecuado para el contexto en el que estamos. La otra cosa que se me había quedado sin decir, no quiero dejar de decirla. En dos palabras, es que nunca, como en las circunstancias en que estamos de inestabilidad, no sólo económica, sino social, cultural de tantos tipos en nuestro mundo, se hace necesaria, útil y valiosísima la misión de la universidad. Por lo tanto, no tiréis la toalla, por grandes que sean las dificultades; por grandes que puedan ser los intereses o la fatiga que requiere, siempre ensanchar el conocimiento y difundirlo. Que no os canséis. Tenéis una misión preciosa y además insustituible. Nadie más que una universidad puede ayudar a que el conocimiento sea lo que está llamado a ser en la vida de una sociedad cualquiera, de una sociedad sana y buena.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

10 de septiembre de 2022
Colegiata de los Santos Justo y Pastor (Granada)

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“Dios es misericordia”

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Homilía del arzobispo D. Javier Martínez en la Eucaristía de toma de posesión del nuevo párroco en Corpus Christi, D. Vicente Guerrero, el 10 de septiembre de 2022.

Me parece muy adecuado para este día que la Lectura del Evangelio haya sido el de las tres parábolas de la misericordia.

La oveja perdida donde ningún pastor, dicho sea de paso, deja 99 ovejas en el desierto para irse a buscar una. Lo que Jesús subraya es precisamente que eso que los pastores no hacen lo hace Dios. La historia de las monedas de la mujer es más complicada, porque esas monedas eran como el precio de su libertad, en el mundo antiguo; era su dote. En realidad, todavía hay tribus beduinas en el Medio Oriente donde las mujeres llevan esas monedas en su frente para no perderlas. Y la razón de ser era que esas monedas, en el caso muy frecuente de la muerte del marido, devorado por una fiera, o en una guerra, o en una escaramuza entre tribus beduinas, pues que ella pudiera salir adelante y sacar adelante a sus hijos. Por eso tenía tanta importancia esa moneda que no era cualquier cosa. Nosotros, por una moneda, no perdemos la casa, ciertamente (a lo mejor por un billete de lotería premiado, sí, pero por una moneda, desde luego no). Y sobre todo, el hijo pródigo. El hijo que se había marchado de casa, que había obrado tan mal con su padre, que al mismo casi le daba vergüenza volver y que el padre sale corriendo.

Todo el ministerio, toda la Buena Noticia de Jesucristo es esa, está contenida en esas parábolas de la misericordia. La misericordia no es sólo un nombre de Dios. Es Dios. Dios es misericordia. Y gracias a Dios que nuestras relaciones con Él no se basan en nuestras ideas de la justicia. Como las que tenía el hijo mayor, porque si no, entonces, estaríamos todos perdidos. Porque todos, absolutamente todos, sin excepción, tenemos necesidad de esa misericordia.

Pero esa misericordia existe y la tenemos. Ha venido a estar entre nosotros. Cuando el Señor dice “Dichosos vosotros pobres; dichosos vosotros los que lloráis. Dichosos cuando os persigan. Alegraos y regocijaos”, el Señor introduce una dicha que nada de este mundo tiene el poder de destruir. Y esa dicha es la certeza de la misericordia del amor de Dios para con nosotros, pobres, pecadores; pobres, necesitados de la gracia, del perdón y de la paciencia de Dios con cada uno de nosotros.

Parroquia significa “junto a las casas”. Parroquia es una palabra griega y es el “Señor junto a las casas”. Y eso está muy bien descrito. Es decir, cuál es el significado de una parroquia. Cuando la Iglesia empezó a crecer y al principio había una sola Eucaristía que era celebrada por el obispo con sus presbíteros, (…) a medida que las ciudades se desarrollaban y crecían, era necesario que Cristo llegase a cada casa, que Cristo y Su misericordia, y Su perdón, y Su amor pudiese llegar a las familias. Y para eso nacen las parroquias. Y eso describe -entre las parábolas de la misericordia del Evangelio de hoy y el significado de lo que la parroquia es- de una manera muy sencilla, muy bella. Porque Cristo va a estar junto a las casas en este barrio. Gracias a Ti, gracias a Tu presencia. Y tú no tienes que hacer otra cosa más que ser esa presencia viva de Cristo que comunique la vida nueva, esa vida hecha de fe, esperanza de caridad, de amor mutuo, esa vida de fraternidad que Cristo ha sembrado en el mundo y que nosotros nos empeñamos, una y otra vez, en romper o en deteriorar, o destruir, que hay tantas y tantas circunstancias que contribuyen a que se deteriore (nos parece normal y justo que se deteriore). Pues, la misión de un párroco es hacer presente a Cristo en el barrio, con vosotros, junto a vosotros y al lado vuestro, a Cristo, y a Cristo vivo y resucitado. A Cristo que es capaz hoy de perdonar nuestros pecados, como lo hizo en su ministerio público, y que es capaz de darnos la vida divina, comunicándonos el perdón, a través de los demás Sacramentos, el Espíritu Santo que necesitamos para vivir esa vida común como hijos de Dios y en la libertad de los hijos de Dios.

Damos gracias al Señor por eso, porque Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Damos gracias al Señor por los sacerdotes, que han hecho posible la vida de esta comunidad hasta el día de hoy. Y Le pedimos al Señor por Vicente. Ya empieza su ministerio y yo sé que os quiere antes de conoceros. Incluso aunque parezca a veces que no están seguros de que os quiere y porque algunos de vez en cuando tenemos un temperamento más fuerte (pero eso está muy bien, porque hay que decir las cosas “al pan, pan y al vino, vino”), pero eso no significa en absoluto nunca falta de cariño, al contrario, significa que os quiere tanto que no es capaz de andar con medias tintas ni con compromisos delante de vosotros.

Yo doy gracias al Señor por eso. Doy gracias al Señor por su ministerio que sé que va a hacer presente a Cristo en vuestras casas, en vuestras familias, en vuestra vida. Y con la ayuda de la comunidad cristiana, porque todos misioneros, todos somos portadores de Cristo en nuestros lugares de trabajo, en nuestras relaciones de vecinos, en nuestra conciencia de que hay una persona que vive sola y que está más necesitada. Todos estamos llamados a hacerlo. Todos estamos llamados a que se pueda mostrar desde la parroquia, y a través capilarmente de todo el barrio, que el amor de Cristo es más fuerte que nuestros pecados, que nuestros límites, que nuestra muerte. El amor de Cristo no nos abandona jamás.

Vicente, yo doy gracias a Dios por que vengas a esta parroquia. Doy gracias a Dios por que puedas desarrollar toda la riqueza que el Señor te ha dado en el servicio a estos fieles y en la evangelización. Hoy hay ya generaciones enteras de niños, de jóvenes que no saben que Dios es Amor y que piensan que Dios es algo así como “el emperador de la Guerra de las Galaxias” o se lo imaginan de cualquier manera y piensan que eso, que Dios, ese Dios no puede existir. Tienen razón: ese Dios no puede existir. No es el Dios verdadero. El Dios verdadero es el Amor, la fuente de todo amor verdadero que en nuestro corazón todos buscamos y necesitamos. Si sabemos, si el Señor nos da la gracia de ser testigos de ese amor, ese amor se difunde como el aceite, porque todo ser humano está hecho para ser querido y para quedar bien.

Y toda nuestra tarea de crecer como cristianos es aprender a querernos más y a querernos mejor. Y cuando no sabemos acoger la misericordia de Dios y disfrutar del banquete con el ternero cebado que el Señor nos dará (porque nos lo da siempre, no se echa para atrás nunca de querernos); cuando Le buscamos, lo encontramos. Cuando Le pedimos perdón, nos acoge siempre con los brazos abiertos. Ese es el Dios verdadero y ese Dios lo necesitamos todos. Absolutamente todos, empezando por mí.

Que el Señor haga muy fecundo tu ministerio. Que continúes y hagas vivir en estos nuevos tiempos, tan inestables como son los tiempos que vivimos en estos momentos, el amor fiel, permanente y eterno de Jesucristo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

10 de septiembre de 2022
Parroquia Corpus Christi (Granada)

Centenario de la Coronación Canónica de la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios

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Homilía del Sr. Obispo de Málaga pronunciada en la Eucaristía con motivo del Centenario de la Coronación Canónica de la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios de Antequera

CENTENARIO DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

 (Antequera, 10 septiembre 2022)

Lecturas: 1 Co 10, 14-22; Sal 115, 12-13.117-18; Ap 11, 19a; 12, 1-6a-10; Lc 6, 43-49.

1.- Queridos sacerdotes y ministros del altar, miembros de la Esclavitud de Nuestra Señora de Los Remedios, excelentísimas autoridades, representantes de hermandades e instituciones y fieles todos. Hoy es un gran día para Antequera.

Nos convoca Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de Antequera desde 1546, Alcaldesa Perpetua desde 1984 y Medalla de Oro de la Ciudad, con motivo del Centenario de la Coronación canónica de su imagen. 

¿Cómo no venir a esta hermosa cita sus hijos queridos? No podemos dejar de dar gracias a Dios por el regalo de tan tierna y amorosa Madre, que Jesucristo nos regaló desde la cruz en el Calvario; este momento del regalo fue muy significativo, porque expresaba al amor infinito de Cristo a nosotros.

Vuestros antepasados quisieron mostrarle su amor y su devoción filial con el gesto de la Coronación de su imagen. Hoy nosotros queremos expresarle nuestro amor recordando aquella gesta y comprometiéndonos a vivir con mayor profundidad la devoción a Nuestra Señora de los Remedios Coronada.

2.- En 1711 se fundó la Venerable Esclavitud de Nuestra Señora de Los Remedios con el deseo de darle culto y extender su devoción. ¡Enhorabuena, porque habéis cumplido este objetivo! En 1922 tanto las autoridades eclesiásticas como municipales solicitaron Papa Pío XI que la Virgen de Los Remedios fuera canónicamente coronada. 

En la preparación y celebración participaron muchas hermandades e instituciones de Antequera. El día 8 de septiembre, festividad de la Patrona, presidió la Eucaristía el entonces Obispo de Málaga, D. Manuel González García, hoy santo, que tiene raíces familiares antequeranas. Y la coronación fue realizada por el arzobispo de Granada, D. Vicente Casanova Márzol. Hoy damos gracias a Dios por este gran evento. No hacemos un simple recuerdo histórico, sino una actualización o celebración en la que damos gracias a Dios. 

La Coronación canónica de la Virgen de Los Remedios de Antequera fue la primera de una advocación de la Virgen en la provincia de Málaga y una de las primeras de Andalucía, constituyendo un hito clave en la historia de la devoción mariana a la Virgen de Los Remedios. ¡Enhorabuena!

3.- La Coronación coincidió con el IV Centenario de la aparición de la Santísima Virgen en la ciudad (1522), que dio gran fruto y promovió una fuerte devoción del pueblo antequerano. 

Según cuenta la tradición, al recibir la imagen Fray Martín de las Cruces se le dijo: “Aquí tienes el remedio de tus fatigas y el remedio para Antequera”. El pueblo ha vivido esta hermosa devoción dedicándole las mejores manifestaciones de fe, de cultura, de arte y de espíritu de fraternidad. Os felicito por haber manifestado así vuestro amor a la Virgen.

La imagen de la Virgen de los Remedios está presente en Antequera desde hace cinco siglos. En este largo tiempo muchos han sido los favores, las gracias y los dones que este pueblo ha recibido por intercesión de la Virgen. 

Cada uno podría añadir otros dones y gracias personales, recibidos por su mediación, que no constan en los anales antequeranos, pero están presentes en vuestro corazón. Es bueno que nos alegremos de ello.

4.- La Venerable Esclavitud de Nuestra Señora de los Remedios ha propuesto con ocasión del Centenario promover un conjunto de iniciativas, que ayuden a tomar conciencia de su significado y a renovar su devoción mariana. Por eso decimos que este Centenario no es un simple recuerdo, sino una verdadera misión.

Nuestra Señora de los Remedios ha estado siempre junto a sus hijos en todas las circunstancias vividas a lo largo de su historia, tanto en tiempos de bonanza como de dificultad: peste, cólera, epidemias, terremotos, inundaciones, crisis de alimentos. El pueblo antequerano ha recurrido a Ella con procesiones, rogativas y oración confiada; y Ella nunca os ha abandonado; siempre ha estado como una Madre buena y cariñosa junto a vosotros, siendo remedio en vuestras necesidades.

5.- Los cristianos somos tentados de muchas maneras por el maligno, para que abandonemos la vida de gracia y el seguimiento del Señor Jesús, lo cual significaría la destrucción de nuestra propia vida. 

El libro del Apocalipsis, que hemos escuchado, narra la batalla entre la descendencia del maligno, significado por el dragón, y la descendencia de la mujer. 

Nosotros somos hijos adoptivos de Dios y, con Jesucristo, descendencia de esa mujer; estamos metidos en esa batalla contra el mal. Tenemos una Madre, que no desea la aniquilación de sus hijos por manos del maligno; Nuestra Señora de los Remedios, intercede por nosotros al Rey celestial, que escucha con bondad la petición de nuestra Madre y Reina.

Ella ama a sus hijos con amor de Madre, porque fuimos encomendados a Ella por el Hijo de sus entrañas, cuando ofrecía en la cruz el sacrificio de su vida (cf. Jn 19, 26).

La Virgen María es Madre de la gracia, porque llevó «en (su) seno virginal al Dios y hombre verdadero» (Antífona de entrada) y nos dio al mismo «Autor de la gracia» (Oración colecta). Ella es remedio de nuestros males, porque estuvo asociada a Cristo en la obra de procuramos la gracia suprema; esto es, la redención, la salvación, la vida divina y la gloria sin fin (cf. Lumen gentium, 61). 

6.- Para todos nosotros la fiesta de hoy es de gran alegría, de alabanza y de gloria a Dios. Así lo hemos cantado con el salmo (cf. Sal 66, 4-5).

Según el Evangelio de Lucas proclamado, Jesús explica a sus discípulos que hay que dar frutos buenos. Quien escucha sus palabras y las pone en práctica se parece al hombre que construyó una casa sobre roca: se mantiene firme, a pesar de los vientos, lluvias, tormentas, embestidas. Nosotros permaneceremos firmes sobre la roca de Cristo contra los vientos y ataques de hoy a la Iglesia. No podemos construir nuestra casa sobre arena, porque se derrumbará. 

7.- Hemos de purificar nuestra fe, sin fundamentarla fe en actos externos; debe penetrar y transformar nuestra mente y nuestro corazón. Esto no es una crítica a los actos externos que hacemos. Como seres humanos necesitamos expresar nuestro amor con gestos de afecto. 

También expresamos nuestro amor a la Virgen con gestos externos: cantos, rezos, besamos su imagen, la sacamos en procesión. Esta tarde celebraréis la “procesión magna”, que suena en toda Málaga. ¡Enhorabuena y felicidades! Esto es muy importante; pero no debemos quedarnos solo con “la magna”. Nuestro amor a la Virgen debe expresarse en la vida diaria. Terminado el Centenario de la Coronación, debemos seguir viviendo la devoción filial a Nuestra Señora de los Remedios cada día, cada semana y cada año hasta llegar al segundo Centenario, que un servidor desea contemplar desde “arriba”. Para ello debéis comprometeros a mantener la devoción a las generaciones que vienen detrás; porque, si se corta la devoción, no podrá haber un segundo Centenario. 

8.- Afianzados sobre la roca de Cristo no tenemos miedo a sucumbir frente a las tempestades y los ataques. Gracias a la intercesión de nuestra Madre, podemos mantenernos firmes en la fe, la esperanza y el amor.

La coronación de la imagen de Nuestra Señora de los Remedios fue entonces una manifestación de nuestro amor hacia Ella; un amor, que ahora llena nuestros corazones; un gesto de fraternidad que nos une y nos congrega en torno a Ella, aclamándola como Reina y como Madre. El maligno intenta dividir; esta división se encuentra en todos los ámbitos: dentro de uno mismo, en las familias, en las instituciones, en las hermandades y cofradías, en la política; pero la devoción a la Virgen ha unido al pueblo antequerano. ¡Mirad siempre a Cristo y cogeros de la mano de la Virgen! ¡Aclamémosla como nuestra Reina y nuestra Madre!

9.- Pedimos a Nuestra Señora de los Remedios que el recuerdo y la celebración de la coronación de su imagen grabe en nuestra memoria y en nuestro corazón una huella imborrable, que nos recuerde siempre que somos sus hijos amados y que debemos corresponder a ese amor como tales.

Caminemos cada día junto a nuestra Madre, venerándola como Reina y Señora de nuestras vidas, siguiendo a su Hijo Jesucristo en comunión y fraternidad con todos los cristianos, con las parroquias y con toda la Iglesia. 

Queridos fieles y devotos de la Virgen, queridos antequeranos, mantengamos la fe, la esperanza y la caridad que el Señor nos regaló en nuestro bautismo. Y caminemos siempre de la mano de María para compartir con Ella la victoria de su Hijo y conseguir también la corona de gloria que Ella ya recibió, que no se marchita (cf. 1 Pe 5, 4). 

¡Viva Nuestra Señora de los Remedios Coronada! Amén.

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CASA DE NAZARET: “GRACIAS HERMANAS, BIENVENIDOS HERMANOS”

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Querida comunidad diocesana.

         Como bien sabéis, hace cincuenta años un grupo de cristianos de la ciudad de Almería, comprometidos con la realidad de pobreza y marginación social de aquel momento, decidieron abrir la CASA DE NAZARET, que todos conocemos.Desde sus inicios fue encomendada a la Institución Benéfica “Sagrado Corazón de Jesús” fundadas por la Madre Rosario Vilallonga. Tanto la comunidad religiosa y el Patronato de la Casa, junto un nutrido grupo de voluntarios, han formado una gran familia en la que los más pobres han tenido un hogar y, desde la caridad que nace del Evangelio, han sido la luz que ha animado la acogida y el crecimiento de todos los que por ella han pasado. Las hermanas que han dado su vida por esta casa, desde el carisma que en su vocación han recibido, han dejado su impronta durante medio siglo, en muchas personas necesitadas.

Una vez que el Consejo General de esta Institución me hizo llegar la decisión de trasladar a las hermanas a otras comunidades y dejar la Casa de Nazaret, mi preocupación ha sido encontrar una solución viable para que nunca se cerrara este hogar y seguir dando vida a las personas necesitadas.

Pude contactar con la Congregación de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, presentes en toda Andalucía menos en nuestra tierra, aunque cuentan con con vocaciones almerienses, para que pudieran fundar aquí una comunidad y atender la Casa de Nazaret. Ellos, que son “familia que acoge, acompaña y transforma” según la intuición de su fundador, el Hno. Isidoro Lezcano, sin duda continuarán esta labor junto con todos los voluntarios que les ayudarán generosamente.

         Os invito a todos: parroquias, hermandades y movimientos, comunidades religiosas, sacerdotes y diáconos, a la

Eucaristía en la Catedral el sábado 17 de septiembre a las doce del mediodía.

para dar gracias a Dios por las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, que se marchan tras estos cincuenta años de permanencia y entrega entre nosotros. A la vez recibimos, con los brazos abiertos, a la nueva comunidad de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, que mantiene en número de la presencia de comunidades religiosas en nuestra diócesis y nos enriquece con su carisma. 

En esta nueva etapa continuemos viviendo en Caridad para que el camino de la Casa de Nazaret sea también nuestro camino, en el que juntos, parroquias, hermandades, asociaciones y personas de bien, formemos parte de esta gran familia de voluntarios para seguir dando vida, según el corazón de Cristo.

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo.

 

 

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Palabras de pésame de nuestro obispo D. Antonio al obispo anglicano D. Carlos López

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Querido hermano Carlos. Quiero estar a vuestro lado, del tuyo y de las comunidades del Reino Unido en Almería, en este momento de dolor y esperanza por el fallecimiento de la Reina Isabel II. Todas las naciones se hacen eco de su grandeza. Ha sido “La Reina” para todos.

Que el Señor resucitado le acoja en su seno y Ella pueda gozar de su rostro y de su paz.

Mi oración y mi sentido pésame,

+ Antonio, obispo de Almería

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EL ESPEJO DE LA IGLESIA: Nuevo impulso a la devoción de San Nicolás de Tolentino y la Virgen del Mar de Adra

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El Obispado acoge el acto de toma de posesión de los nuevos delegados

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En la tarde de hoy, 9 de septiembre, la capilla del Obispado de Huelva ha acogido el acto de toma de posesión de los nuevos encargos pastorales que se hicieron públicos el 29 de junio pasado. De este modo, ante el obispo, Mons. Santiago Gómez Sierra, han hecho pública profesión de fe y juramento de fidelidad: el sacerdote D. José Antonio Sosa Sosa como delegado diocesano para la Pastoral Social y la Promoción Humana; el matrimonio almonteño formado por D. Juan Miguel Jiménez Bocanegra y Dª. Rocío Padilla Díaz de la Serna como delegados diocesanos para la Familia y Vida, junto con el sacerdote D. Manuel Beltrán Borrero como consiliario de esta delegación; la seglar miembro de la Asociación de Cooperantes de la Institución Teresiana (ACIT), Dª. Lola Galán Pérez, como directora del secretariado diocesano de Movimientos Apostólicos, que ha estado acompañada del delegado para el Apostolado de los Laicos, D. Juan Diego González Sanz; y, finalmente, el sacerdote D. Francisco Jesús Martín Sirgo como consiliario del movimiento Vida Ascendente. En el acto también han estado presentes el vicario general, P. Emilio Rodríguez Claudio, el vicario episcopal del Condado y párroco de Almonte, D. Francisco Miguel Valencia Bando, y el secretario canciller, Juan Bautista Quintero Cartes.

Previo al acto, el Obispo ha querido dirigir unas palabras de agradecimiento por la disponibilidad y ofrecimiento de los presentes y ha recordado el sentido y funciones del servicio que van a prestar como colaboradores de la acción pastoral del Obispo, coordinados por el Vicario General quien, al final del acto, también ha agradecido y animado a trabajar juntos contando también con su apoyo.

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Beato Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa

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Beato Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa

En el semanario Fiesta digital les hablamos de la beatificación el 4 de septiembre en Roma de Juan Pablo I que en 1978 ocupó durante 33 días el trono de Pedro, en uno de los pontificados más breves de la historia.

Además de la actualidad de las Iglesias de Granada y de Guadix, en “Cultura” les ofrecemos un artículo que realiza un recorrido por la figura de los últimos arzobispos titulares y coadjutores de nuestra diócesis siendo el último D. José María Gil Tamayo, nombrando arzobispo coadjutor de Granada recientemente por el Papa Francisco.

En “Voz del Papa” les acercamos las palabras dirigidas por el Santo Padre a la delegación de Cáritas Española en su reciente visita al Vaticano en conmemoración de la celebración este año del 75º aniversario de su fundación.

Asimismo, en “Testimonio” pueden encontrar la vida de Santa Francisca Rubatto, testimonio femenino del franciscanismo y conocida en Uruguay como “la monja del pueblo”.

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Misericordia

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En la liturgia de este domingo escuchamos todo el capítulo 15 del Evangelio de san Lucas, que contiene las tres parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la dracma perdida y el hijo pródigo. En primer lugar, conviene tener calma para escuchar y no precipitarnos en decir que ese evangelio ya lo conozco, para pasar página. Con calma, escuchar con calma, la parábola no es solo la historia de una reconciliación entre padre e hijo y todos sabemos cuán vital es una reconciliación tal para la felicidad de padres e hijos. En estas parábolas lo que sobresale es la enorme grandeza del amor de Dios, que en la Sagrada Escritura se llama la misericordia de Dios, que llama la atención precisamente en aquellos que se alejaron de Él, la oveja perdida, el hijo pródigo… o puede ser tu mismo caso, todas las veces que te has alejado. Dios siempre nos deja en libertad y me imagino que todos conocemos esta experiencia; el Señor nos deja hacer, no interviene, pero está activo y vigilante, porque, siempre es posible que recapacitemos y decidamos volver. Este es el primer paso de la conversión, reconocer que he pecado. Entonces es cuando yo mismo me doy cuenta de que Dios no está lejos, porque me ha estado esperando y ha salido rápido a mi encuentro con su gracia, para restablecer amorosamente mi dignidad y colmarme con toda suerte de dones. No escucha mis excusas, ya no importan, son historia pasada, ahora es tiempo de alegría de celebrar en el banquete de la Eucaristía el retorno del hijo.

Jesús es el salvador de los pecadores, que enseña a valorar el regalo de la alegría del perdón, la recuperación de la dignidad humana, en la que el Dios creador y el hombre hijo de Dios se reencuentran en una misma alegría. Este es el amor de entrega de Jesús, que lo hace vida hoy para ti, su amor es capaz de llegar hasta la cruz. Esta es la razón por la que Jesús sale al encuentro de la oveja perdida, de la que le resulta imposible volver sola, pero necesita ayuda. Allí se encuentra a Jesús que va a su rescate. Ahí está el testimonio del mismo san Pablo, que se presenta a Timoteo como testigo de la compasión, de la misericordia y del perdón de Dios, experimentados en carne propia: «Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero».

Jesús en el Evangelio nos enseña a asumir el verdadero amor del que sale al encuentro del otro, que no margina, que se entrega, que te da tiempo, que sabe esperar y cuidar. De Jesús hemos de aprender todos los días, porque perdemos el tiempo si no amamos y servimos a los demás como nos enseña el Señor, hasta dar la vida. En la cruz encontraremos siempre al Señor, con aquellos con quienes Él se identifica, con los pobres, los marginados y necesitados de la tierra. No tenemos otro modelo más grande y hermoso que el de Cristo.

El perdón, el amor, la alegría son los componentes de la Palabra que hoy celebramos y que nos debemos obligar, como cristianos, a vivir y festejar.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Monseñor Rico Pavés visita y bendice instalaciones de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez

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En esta jornada ha visitado la tienda que tiene la entidad en El Puerto, así como la Casa Encuentro del Santo Ángel y su nave de trabajo.

En la jornada de hoy Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, ha mantenido un encuentro junto al equipo de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez con su director al frente, Juan Pérez González.

En primer lugar, el prelado ha bendecido la tienda con la que cuenta Cáritas Diocesana en El Centro Comercial El Paseo. En este establecimiento, ha conocido más sobre las líneas de producción que desarrolla la entidad a través de su empresa de inserción Casa Común. Ha comenzado su visita en la sección de la iniciativa de reciclaje textil, Moda re-, que desarrolla Cáritas Diocesana como parte de una cooperativa de iniciativa social promovida por Cáritas Española. A continuación, ha podido conocer más sobre Devuelta, la labor de restauración de muebles y objetos de decoración que desarrolla la entidad, así como sobre su nueva marca patentada de suprarreciclaje, Fantoche.

Sin duda, todas estas iniciativas son un reflejo de la apuesta de Cáritas por seguir el llamamiento del Papa Francisco, en su encíclica Laudato si, de poner en marcha acciones ecológicas que cuiden nuestra Casa Común.

A continuación, ha visitado las instalaciones de la Casa Encuentro del Santo Ángel, en la barriada rural El Portal. En este espacio, actualmente se desarrollan acciones formativas, así como talleres del proyecto de infancia y juventud de Cáritas Diocesana, «Imagina», así como del proyecto de mujer «Juntas Avanzamos».

Finalmente, Monseñor José Rico ha conocido la nave de Cáritas Diocesana, en la que se desarrolla toda la labor que concierne a las líneas de producción de Casa Común. Asimismo, en este espacio se encuentra el área de Empleo de Diocesana y es sede de las acciones formativas que imparte la entidad. Por supuesto, también ha bendecido las instalaciones de este centro de trabajo.

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