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Teología al alcance de todos

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Teología al alcance de todos

La Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla afronta el nuevo curso con una amplia oferta académica que podrá seguirse tanto de forma presencial como a distancia. El 5 de septiembre dio comienzo el período de matriculación, que se prolongará hasta el día 22.

Una de las novedades del pasado curso en la Facultad de Teología San Isidoro fue la implantación de la opción a distancia. De este modo se facilitaba el acceso a estos estudios a las personas con dificultad para desplazarse de forma asidua al centro diocesano. Los dos años de pandemia facilitaron la adaptación del sistema lectivo a una modalidad online, y han servido de banco de pruebas para una opción que ha llegado para quedarse.

Por lo demás, los alumnos que se asomen al plan de estudios de la Facultad encontrarán una oferta bastante completa, que va desde los ciclos oficiales de Teología (bachillerato, licenciatura y doctorado) a los títulos oficiales de bachillerato y licenciatura en Ciencias Religiosas. El bachillerato en Teología consta de un bienio de Filosofía y el primer ciclo de Teología. Este último dura tres años y ofrece materias que capacitan en las distintas funciones eclesiales. Esta formación puede ampliarse con dos años de licenciatura o el máster.

Con la intención de extender estas materias a todos los fieles, la Facultad que dirige el sacerdote Manuel Palma ofrece los ciclos de bachillerato y licenciatura en Ciencias Religiosas, y lo hace en horario vespertino. El primer ciclo tiene una duración de tres años y proporciona una formación sistemática y una visión de conjunto de las materias teológicas y filosóficas más importantes. El segundo ciclo, por su parte, dura dos años y amplía la formación teológica, litúrgica y pastoral.

Títulos propios

En la Facultad de Teología se imparten también cursos de títulos propios. El alumno cuenta con un diploma y un curso de experto universitario en Liturgia y Religiosidad Popular, y otro en Nueva Evangelización y formación para el liderazgo. Esta formación tiene una duración de un año.

¿A qué público se dirige la Facultad de teología San Isidoro? La respuesta nos muestra un perfil muy diverso, que va desde los diáconos, catequistas y candidatos a formar parte de juntas de gobierno de hermandades, a los agentes de pastoral litúrgica de parroquias y hermandades, miembros de coros y aspirantes al lectorado y al acolitado, agentes de pastoral familiar, profesionales en mediación familiar, orientación familiar, profesores de programas de orientación familiar, profesionales docentes, agentes de comunicación de la Archidiócesis, de las delegaciones e instituciones diocesanas, interesados en la formación en técnicas de comunicación, miembros de los grupos de Cáritas parroquial y agentes de pastoral social, así como personas que lleven a cabo voluntariados. También atiende las necesidades formativas de los abogados que pueden ayudar, en la fase de asesoría, para introducir la causa en el Tribunal competente, y de las personas potencialmente interesadas en la verificación de la nulidad de su matrimonio o los propios párrocos.

Matrículas, becas y DECA

La matriculación tendrá un coste que oscila entre los 150 euros (diplomas) y los 200 euros (experto universitario), con posibilidad de becas de hasta el 80 % de la matrícula.

Finalmente, la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla también ofrece la posibilidad de estudiar la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica (DECA) para el profesorado de Religión tanto de Infantil y Primaria, como de Secundaria y Bachillerato.

Más información aquí 

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El arzobispo de Sevilla ordenará el sábado a cuatro nuevos diáconos

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El arzobispo de Sevilla ordenará el sábado a cuatro nuevos diáconos

La Iglesia en Sevilla contará la mañana del 17 de septiembre con cuatro nuevos diáconos. Será en el curso de una ceremonia cargada de solemnidad que presidirá el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz, a partir de las once de la mañana. Manuel Franco, Germán Carrasco, José Pablo Hoyos y Julio Sánchez son los cuatro seminaristas que dentro de una semana recibirán el orden del diaconado, un ministerio con entidad propia, más allá de ser un paso previo a la ordenación sacerdotal.

La pastoral vocacional se traduce en numerosas realidades. Una de ellas son las ordenaciones. Y de unos años acá estamos asistiendo en Sevilla a lo que en algunos sectores eclesiales se ha bautizado como “primavera vocacional”, con un Seminario al que no dejan de llegar jóvenes y unas parroquias que cada año se enriquecen con la sabia nueva que ofrece este centro diocesano tras unos años de discernimiento y formación.

Este curso pastoral se estrena con una ceremonia muy esperada. Cuatro jóvenes verán culminados cinco años de preparación en el Seminario Metropolitano, y a pocos días de recibir de la Iglesia el ministerio de la diaconía, los jóvenes seminaristas comparten sus sentimientos de alegría y de gratitud por el don recibido.

“Me supera el hecho de que Dios se haya fijado en mí, con mis fallos, mis debilidades, me supera saberme amado por Dios tal y como soy”, confiesa Julio, consciente de que “recibir este ministerio implica comprometerse, dar un sí y permanecer fiel a pesar de las dificultades y las ofertas que en ocasiones presenta el mundo”. Por su parte, Germán apunta que en pocos días su vida “cambiará inexorablemente para siempre, lo cual también produce vértigo”. José Pablo se detiene en la liturgia de una ceremonia largamente esperada: “Las promesas que haremos, la oración de la Iglesia y, esencialmente, la imposición de manos del obispo, esconden tras de sí el misterio de la acción del Espíritu en el hombre, que toca los corazones de algunos de sus fieles para que ejerzan un especial ministerio eclesial”. Manuel Franco reconoce sentirse “totalmente desbordado”, y afirma que “el sentimiento que más se repite es la gratitud al Señor por tanto bien como ha hecho y por haberse fijado en mí para esta misión”.

“El Señor allanó mi camino”

Es también ocasión para volver la vista atrás y detenerse en aquel momento en que sintió una llamada que terminaría por cambiar sus vidas. Germán reconoce que lo tuvo claro desde muy pronto –“toda la familia y amigos cercanos a casa lo veían claro: Germán tiene vocación sacerdotal”- y que pronto se derrumbaron algunas barreras: “El Señor allanó mi camino, puesto que no encontré ninguna dificultad en mi familia”. Tampoco olvida la ayuda que recibió de un sacerdote, Antonio Mellet, crucial en aquella decisión. Se trata de una llamada que llega cuándo y cómo Dios quiere. Que se lo digan a Julio Sánchez, que sintió “el abrazo de un Padre” mientras trabajaba en una campaña de restauración del patrimonio en el convento de las Clarisas de Zafra (Badajoz): “Él vino a mi encuentro, de ningún modo entraba en mis planes seguir a Jesucristo y dejarlo todo”. Manuel, por su parte, guarda un recuerdo agradecido de los sacerdotes y seminaristas de su pueblo (Écija): “Sin ninguna duda, su testimonio alegre me interpeló y me llevó a preguntarme si no sería ese el camino que Dios tenía pensado también para mí”.

En estos cinco años, el Seminario se ha convertido en casa y escuela. “Allí es donde he recibido formación humana y espiritual para descubrir la voluntad de Dios en mi vida”, afirma Julio. Al respecto, José Pablo Hoyo repasa lo más significativo de una película que ha durado cinco años, un lustro en el que “sentía que llegaba todo muy rápido”. “Conforme se acerca la fecha, me embarga la ilusión y la alegría, pero también el temor y temblor”, añade.

“Estar en el mundo, sin ser del mundo”

Los cuatro son perfectamente conscientes de lo que significa la diaconía en este proceso de vida, de entrega a Dios. Germán lo resume afirmando que “ejercer el ministerio de la diaconía en la actualidad es ser actual, valga la redundancia”. De hecho, “el servicio al altar y a los pobres no son dos dimensiones estancas ni separadas entre sí”. Quien esto afirma es José Pablo, que destaca hasta qué punto “no se centra solo en el plano material, ya que hay otras muchas pobrezas, a menudo más dolorosas y complejas”. A su juicio, la diaconía es también “estar en el mundo, analizando quiénes son aquellos que deben compartir nuestra mesa… Pero sin ser del mundo”, sabiendo que la llamada viene de lo alto y “no es un asistencialismo vacío”. Julio Sánchez tercia en el debate subrayando que esta diaconía “implica obediencia a Cristo y a su Iglesia, dejando a un lado el ego y los propios intereses”. Así, apunta que “vivimos en una sociedad que tiene sed de Dios, que tiene sed de escucha, que necesita conocer la paz que solo ofrece Cristo”. Hoyo añade: “Sólo viviendo el diaconado desde el servicio al altar, la liturgia de las horas y la oración personal, podré tener el combustible necesario para hacer ver que Jesús sigue entre nosotros”. Esta etapa les abre las puertas a vivencias nuevas. Así, Franco destaca la ilusión que supone “el hecho de poder empezar a administrar algunos sacramentos como el Bautismo”.

Alabanza a Dios

Han tenido tiempo de repasar sus vidas y de abrazar algunas referencias en el santoral. Germán Carrasco tiene especial predilección por san Cirilo de Alejandría. Reconoce que le fascina “el ardor con el que defendió nuestra fe cristiana en los primeros siglos de nuestra era”. Julio Sánchez destaca a san José –“ejemplo de obediencia y humildad”- y san Francisco de Asís. Este último “por vivir alabando a Dios a pesar de las espinas de la vida y ser fiel al Evangelio abrazando la Cruz”. José Pablo se detiene en san Benito Abad, patrón de Europa: “Aunque no seamos monjes, muchas de sus enseñanzas me siguen ayudando, y lo seguirán haciendo en el futuro”.

En los cuatro encontramos un sentimiento de alabanza a Dios por la vida, por cuidarles y por haberse fijado en ellos.  También un sentido recuerdo hacia los sacerdotes, religiosos y laicos que han sido, de una forma u otra, determinantes para que en el plazo de pocos días estén en disposición de dar un sí que marcará sus vidas. Por delante, todos son retos. Manuel Franco resume esta nueva misión: “No es otra sino dar a conocer al único que ha colmado de felicidad nuestra vida y que sabemos que puede dar también la plenitud a tantos que la buscan y no la encuentran”. El futuro es suyo.

 

 

 

 

 

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Conferencia en Guadix: «Los Franciscanos en Hispanoamérica arte y evangelización. Fray Junípero Serra»

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«Los Franciscanos en Hispanoamérica arte y evangelización. Fray Junípero Serra» es el título de la conferencia que tendrá lugar en Guadix, el miércoles 14 de septiembre, a las 20:00 horas, en el patio del Ayuntamiento accitano. La profesora de la Universidad San pablo-CEU de Madrid, Sirga de la Pisa, será la ponente de esta conferencia, abierta a todos los que quieran asistir.

 

Fray Junípero Serra AS 800x
Organizada por la Fraternidad de la Orden Franciscana Secular de Guadix, la conferencia permitirá mantener un diálogo para conocer mejor la labor que desempeñaron los franciscanos en Hispanoamérica y, de manera particular, fray Junípero de Serra.
Los franciscanos seglares de Guadix invitan at todos a esta conferencia, de acceso libre, que tendrá lugar a las 8 de la tarde, en el patio del Ayuntamiento de Guadix.

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Vivamos bien

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La reina Isabel ha muerto. Como murieron millares de personas. Muchas a causa de la guerra. Otras por enfermedad. Otras porque ya les tocaba… 

Desde la fe, el misterio de la muerte es eso: un misterio. Un misterio, vinculado estrechamente a la resurrección de Cristo que, según cómo lo encajamos, afectará, en mayor o menor medida, a nuestra vivencia cristiana y a cómo vivimos. 

Conviene vivir bien, que son dos días. Aunque luego nos espere la vida eterna. Vivir bien significa disfrutar de lo pequeño, de la luna de la cosecha, otorgar sentido a lo que hacemos. Vivir bien es hacerse respetar, valorar a los demás y quererse mucho. Sí, eso es vivir bien, no le demos muchas vueltas, que la vida es sencilla, más de lo que la hacemos. 

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«Un cristiano no se improvisa, hacen falta procesos»

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El sacerdote José Emilio Cabra (Málaga, 1969) es el nuevo director de la Escuela Teológica San Manuel González en la que se han formado ya más de 1.700 malagueños y cuyo periodo de matriculación en la sede de Málaga será del 12 al 16 de septiembre, de 18 a 20 horas.

¿Cómo le explica usted a la gente qué es la Escuela Teológica?

Es un cauce de formación que ofrece la Diócesis de Málaga a cualquiera que quiera profundizar en su fe. Tiene la característica de que, aunque se llama escuela, no da una formación solamente intelectual, no vamos solamente a aprender una materia, a conocer cosas con nuestra mente, si no a tratar de formarnos integralmente. Y para mí, la formación cristiana significa parecernos más a Jesús. Esa es la gran tarea del Espíritu Santo desde nuestro bautismo, eso de «tener los mismos sentimientos que Jesús» que decía san Pablo. 

¿Cómo se logra esta interacción de lo estudiado con la vida personal?

Hay una serie de temas muy bien organizados y estructurados, pero luego hay un material, unas preguntas que sirven para contrastarlo con nuestra vida y para ponerlo en común con otros compañeros. Esa es la gran originalidad, que lo que estudiamos se filtra también por nuestra vida y por nuestro día a día. 

Los seglares reclaman mayor protagonismo en la Iglesia, pero sin una apuesta decidida de estos por la formación va a ser difícil…

A todos nos resulta muy fácil ir a una charlita, asistir a un ciclo de conferencias, cuatro sesiones de formación, etc. y ya parece que están cubiertas nuestras necesidades formativas. Pero lo que de verdad transforma son los procesos y un proceso lleva tiempo. Hacer un cristiano no se improvisa en 15 días. Hace falta un tiempo prolongado, como el catecumenado de la Iglesia primitiva que era largo. A muchos les da pereza al principio, pero cuando lo prueban, se enganchan porque se dan cuenta de que eso es lo que de verdad les va cambiando.

¿Cuál es la experiencia de los alumnos que terminan su formación en la escuela?

Cuando invito a alguien a que se matricule, siempre digo: «pregúntale a fulanito que lo ha hecho». Es siempre la mejor publicidad, porque te encuentras con gente entusiasmada. 

La escuela cuenta con sedes en toda la provincia: Málaga, Antequera, Marbella, Mijas-Costa, Axarquía, Ronda e incluso una modalidad semipresencial. Es una apuesta decidida por llegar a todos.

Es que los cristianos de hoy tenemos que dar razones de nuestra fe, porque el ambiente tiene sus dificultades, porque hay que saber en dónde apoyamos lo que creemos. Para servir bien a la Iglesia es bueno estar bien preparado. Además, la riqueza de la escuela es abrirte más allá de tu parroquia, tener una experiencia más amplia de diócesis pues compartes tu vida con cristianos de otras parroquias de tu zona.

La Escuela está abierta a todos, pero el perfil principal es el de personas con una responsabilidad concreta en su parroquia, en su movimiento o cofradía…

Nuestro obispo insiste mucho en que cualquiera que esté dispuesto a realizar una tarea diocesana es bueno que reciba esta formación. Por eso, cualquiera que desempeñe una tarea en catequesis, en liturgia, en una hermandad, etc. está invitado especialmente. Verdaderamente es una oportunidad excelente, porque abre mucho el campo de visión, da mucha luz.

¿Es necesaria alguna formación previa para acceder al centro?

No es necesario. Todos los requisitos y el resto de información para formalizar la matrícula, cuyo periodo de tramitación en la sede de Málaga va del 12 al 16 de septiembre, se pueden encontrar en ceset.edu.es.

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«La Escuela Teológica te cambia»

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Antonio Javier García Oliveros está casado y es padre de dos hijos de 17 y 19 años. Es profesor de Matemáticas en el colegio de La Presentación, de la Fundación Victoria, cofrade de Las Penas, ha estado comprometido con Pastoral Penitenciario y durante toda su vida, ha estado vinculado a la parroquia de los Dolores del Puerto de la Torre junto a su mujer, con quien se ocupa de preparar a parejas que van a recibir el sacramento del Matrimonio.

¿Cuándo y por qué estudió en la Escuela Teológica «San Manuel González»?
Estudié en la escuela entre otoño de 2018 y junio de 2021. Llevo toda la vida en actividades de pastoral y, aunque accedes a formaciones puntuales, sentía la necesidad de tener una formación más profunda y continuada. He de decir que tanto en mi trabajo como mi párroco, José Emilio Cabra, me animaron mucho a hacer este proceso. 

¿Qué valoración hace del proceso?
Como en todas las cosas de las que uno se alegra, el camino a veces es duro, pero está repleto de parabienes. Especialmente, con mi grupo, construimos unos lazos de unión y confianza que estarán ahí para toda la vida. Muy especialmente con mi compañera, Laura Berrocal. Si ahora pudiera continuar, lo haría a ciegas.

¿Para qué le ha servido en su misión dentro de la Iglesia?
 Para crecer, para avanzar desde esa “Fe del carbonero” en la que, a veces, nos encontramos cómodos y nos estancamos. Para fortalecer mi fe haciéndola dialogar con la razón. Y, con todo ello, realizar mejor la labor de pastoral que se nos encomienda. 

¿Por qué la recomendaría?
Es una experiencia intensa, pero te cambia. Aunque no seas consciente, te cambia. Y he sido muy feliz durante este tiempo. Y debo decir que, en gran medida, por el monitor y los compañeros de grupo con los que tuve la suerte de hacer este camino. Repetiría.

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Comentario al evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario

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El sacerdote Gabriel Leal, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario (Lucas 16, 1-13).

“No podéis servir a Dios y al dinero”. Estas palabras suenan especialmente duras en nuestro contexto social, donde hay tanto afán de acumular bienes. La parábola con la que comienza el evangelio y los dichos de Jesús que le siguen ayudan a comprender esta afirmación.

La parábola presenta a un administrador acusado de derrochar los bienes que debía administrar. Cuando es despedido, no se ve capaz de trabajar y le da vergüenza mendigar, llama a los deudores de su amo y les rebaja una parte importante de su deuda, a costa de la comisión que él debía recibir, con la esperanza de que le ayuden cuando deje la administración.

Sorprende la alabanza que hace el amo del administrador. No lo alaba por su mala gestión, sino por la astucia con que ha actuado de cara a su futuro. Y es que, como afirma Jesús, “los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz”, que los cristianos. Jesús invita a los discípulos a usar los bienes de este mundo con la misma sagacidad y diligencia, para ganarse amigos que los “reciban en las moradas eternas”. ¿Cómo ganarse los amigos? Compartiendo los bienes con los necesitados, como indica el evangelio de Lucas en muchos textos, especialmente en la parábola del rico y del pobre Lázaro. Todos necesitamos medios para vivir, representados en el evangelio por el dinero, al que Jesús llama injusto, vil. Y esto porque los bienes tienen un gran poder de esclavizar y alienar a las personas que, incluso inconscientemente, tienden a buscar en ellos la seguridad y la salvación.

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Karlsruhe: un ecumenismo del corazón

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El delegado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, Rafael Vázquez, comparte su experiencia tras participar, del 31 de agosto al 8 de septiembre, en la XI Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias

En un clima de fraternidad y alegría se celebró en Karlsruhe (Alemania) la XI Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, bajo el lema: “El amor de Cristo lleva al mundo a la reconciliación y la unidad”. Unos días en los que participantes de más de 300 Iglesias de todo el mundo tuvieron la posibilidad de dialogar sobre cuestiones de gran actualidad, como la guerra en Ucrania, la crisis ecológica y el cuidado de la Creación, el papel de los jóvenes y la mujer en las Iglesias, el racismo o el conflicto en Oriente Próximo. Todo ello bajo una pregunta, ¿cómo pueden las Iglesias ser testigos de unidad ante esta realidad?

Desde que se fundara el Consejo Mundial de Iglesias en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, este organismo ha buscado la unidad visible de aquellas Iglesias que profesan la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y reconocen a Jesucristo como Salvador. Actualmente está compuesto por 352 Iglesias de distintas confesiones. La Iglesia católica no es miembro pleno del mismo por cuestiones organizativas, aunque sí participa activamente a través de una de sus comisiones más importantes, la conocida como Fe y Constitución, encargada de afrontar la cuestión de la unidad desde una perspectiva teológica y eclesiológica. A esta Asamblea asistió una delegación formada por una treintena de observadores, entre los que se encontraba el Card. Koch, presidente del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos; su secretario, Bryan Farrell, así como representantes de otras instituciones ecuménicas.

Un grupo de doce españoles tuvimos la oportunidad de imbuirnos en este gran acontecimiento ecuménico, dejándonos contagiar por el clima de alegría, de oración y diálogo en el que se desarrolló el encuentro. El esquema de trabajo de cada jornada se desarrollaba según el conocido método “ver-juzgar-actuar”. La mañana comenzaba con una oración ecuménica, que nos ponía en presencia del Señor y nos lanzaba a contemplar la realidad con una reflexión sobre el tema del día; después una profundización en la Palabra de Dios, desde la que poder discernir; y, de ahí, a la asamblea ejecutiva, los seminarios y conversaciones ecuménicas, que se desarrollaban a lo largo de la tarde, para concluir de nuevo con la oración. Interesantes eran los temas discutidos en las asambleas ejecutivas, donde las decisiones eran tomadas por unanimidad, dando espacio a la confrontación, a la escucha y a la propuesta, en un ambiente de profunda sinodalidad.

En estos tiempos que corren, la Asamblea nos invitó a poner en práctica el “ecumenismo del corazón”, que amplía el horizonte de un ecumenismo intelectual, institucional y formal, y reclama la oración común, el afecto y el amor mutuo, que nos hace sentir al otro como hermano por encima de nuestras diferencias. Lo que pudimos vivir todos en Karlsruhe.

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Mons. Catalá: «la devoción a la Virgen ha unido al pueblo antequerano»

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El Sr. Obispo de Málaga presidió el 10 de septiembre la Eucaristía con motivo del Centenario de la Coronación Canónica de la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de Antequera. En su homilía, recordó que «la imagen de la Virgen de los Remedios está presente en Antequera desde hace cinco siglos. En este largo tiempo muchos han sido los favores, las gracias y los dones que este pueblo ha recibido por intercesión de la Virgen».

En la Misa previa a la procesión magna celebrada en la localidad, D. Jesús felicitó a los antequeranos por su amor a María y por la iniciativa de sacar la fe a la calle: «¡Enhorabuena y felicidades! Esto es muy importante; pero no debemos quedarnos solo con “la magna”. Nuestro amor a la Virgen debe expresarse en la vida diaria. Terminado el Centenario de la Coronación, debemos seguir viviendo la devoción filial a Nuestra Señora de los Remedios cada día, cada semana y cada año hasta llegar al segundo Centenario, que un servidor desea contemplar desde “arriba”. Para ello debéis comprometeros a mantener la devoción a las generaciones que vienen detrás; porque, si se corta la devoción, no podrá haber un segundo Centenario». 

En la homilía que puede leerse íntegra en este enlace, Mons. Catalá recordó que «la coronación de la imagen de Nuestra Señora de los Remedios –hace ahora 100 años– fue entonces una manifestación de nuestro amor hacia Ella; un amor, que ahora llena nuestros corazones; un gesto de fraternidad que nos une y nos congrega en torno a Ella, aclamándola como Reina y como Madre. El maligno intenta dividir; esta división se encuentra en todos los ámbitos: dentro de uno mismo, en las familias, en las instituciones, en las hermandades y cofradías, en la política; pero la devoción a la Virgen ha unido al pueblo antequerano. ¡Mirad siempre a Cristo y cogeros de la mano de la Virgen! ¡Aclamémosla como nuestra Reina y nuestra Madre!».

Finalmente, el prelado pidió a Nuestra Señora de los Remedios «que el recuerdo y la celebración de la coronación de su imagen grabe en nuestra memoria y en nuestro corazón una huella imborrable, que nos recuerde siempre que somos sus hijos amados y que debemos corresponder a ese amor como tales».

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«Un cristiano no se improvisa en 15 días, hacen falta procesos formativos»

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El sacerdote José Emilio Cabra (Málaga, 1969) es el nuevo director de la Escuela Teológica San Manuel González en la que se han formado ya más de 1.700 malagueños y cuyo periodo de matriculación en la sede de Málaga será del 12 al 16 de septiembre, de 18 a 20 horas.

¿Cómo le explica usted a la gente qué es la Escuela Teológica?

Es un cauce de formación que ofrece la Diócesis de Málaga a cualquiera que quiera profundizar en su fe. Tiene la característica de que, aunque se llama escuela, no da una formación solamente intelectual, no vamos solamente a aprender una materia, a conocer cosas con nuestra mente, si no a tratar de formarnos integralmente. Y para mí, la formación cristiana significa parecernos más a Jesús. Esa es la gran tarea del Espíritu Santo desde nuestro bautismo, eso de «tener los mismos sentimientos que Jesús» que decía san Pablo. 

¿Cómo se logra esta interacción de lo estudiado con la vida personal?

Hay una serie de temas muy bien organizados y estructurados, pero luego hay un material, unas preguntas que sirven para contrastarlo con nuestra vida y para ponerlo en común con otros compañeros. Esa es la gran originalidad, que lo que estudiamos se filtra también por nuestra vida y por nuestro día a día. 

Los seglares reclaman mayor protagonismo en la Iglesia, pero sin una apuesta decidida de estos por la formación va a ser difícil…

A todos nos resulta muy fácil ir a una charlita, asistir a un ciclo de conferencias, cuatro sesiones de formación, etc. y ya parece que están cubiertas nuestras necesidades formativas. Pero lo que de verdad transforma son los procesos y un proceso lleva tiempo. Hacer un cristiano no se improvisa en 15 días. Hace falta un tiempo prolongado, como el catecumenado de la Iglesia primitiva que era largo. A muchos les da pereza al principio, pero cuando lo prueban, se enganchan porque se dan cuenta de que eso es lo que de verdad les va cambiando.

¿Cuál es la experiencia de los alumnos que terminan su formación en la escuela?

Cuando invito a alguien a que se matricule, siempre digo: «pregúntale a fulanito que lo ha hecho». Es siempre la mejor publicidad, porque te encuentras con gente entusiasmada. 

La escuela cuenta con sedes en toda la provincia: Málaga, Antequera, Marbella, Mijas-Costa, Axarquía, Ronda e incluso una modalidad semipresencial. Es una apuesta decidida por llegar a todos.

Es que los cristianos de hoy tenemos que dar razones de nuestra fe, porque el ambiente tiene sus dificultades, porque hay que saber en dónde apoyamos lo que creemos. Para servir bien a la Iglesia es bueno estar bien preparado. Además, la riqueza de la escuela es abrirte más allá de tu parroquia, tener una experiencia más amplia de diócesis pues compartes tu vida con cristianos de otras parroquias de tu zona.

La Escuela está abierta a todos, pero el perfil principal es el de personas con una responsabilidad concreta en su parroquia, en su movimiento o cofradía…

Nuestro obispo insiste mucho en que cualquiera que esté dispuesto a realizar una tarea diocesana es bueno que reciba esta formación. Por eso, cualquiera que desempeñe una tarea en catequesis, en liturgia, en una hermandad, etc. está invitado especialmente. Verdaderamente es una oportunidad excelente, porque abre mucho el campo de visión, da mucha luz.

¿Es necesaria alguna formación previa para acceder al centro?

No es necesario. Todos los requisitos y el resto de información para formalizar la matrícula, cuyo periodo de tramitación en la sede de Málaga va del 12 al 16 de septiembre, se pueden encontrar en ceset.edu.es.

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