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«La Escuela Teológica te cambia»

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Antonio Javier García Oliveros está casado y es padre de dos hijos de 17 y 19 años. Es profesor de Matemáticas en el colegio de La Presentación, de la Fundación Victoria, cofrade de Las Penas, ha estado comprometido con Pastoral Penitenciario y durante toda su vida, ha estado vinculado a la parroquia de los Dolores del Puerto de la Torre junto a su mujer, con quien se ocupa de preparar a parejas que van a recibir el sacramento del Matrimonio.

¿Cuándo y por qué estudió en la Escuela Teológica «San Manuel González»?
Estudié en la escuela entre otoño de 2018 y junio de 2021. Llevo toda la vida en actividades de pastoral y, aunque accedes a formaciones puntuales, sentía la necesidad de tener una formación más profunda y continuada. He de decir que tanto en mi trabajo como mi párroco, José Emilio Cabra, me animaron mucho a hacer este proceso. 

¿Qué valoración hace del proceso?
Como en todas las cosas de las que uno se alegra, el camino a veces es duro, pero está repleto de parabienes. Especialmente, con mi grupo, construimos unos lazos de unión y confianza que estarán ahí para toda la vida. Muy especialmente con mi compañera, Laura Berrocal. Si ahora pudiera continuar, lo haría a ciegas.

¿Para qué le ha servido en su misión dentro de la Iglesia?
 Para crecer, para avanzar desde esa “Fe del carbonero” en la que, a veces, nos encontramos cómodos y nos estancamos. Para fortalecer mi fe haciéndola dialogar con la razón. Y, con todo ello, realizar mejor la labor de pastoral que se nos encomienda. 

¿Por qué la recomendaría?
Es una experiencia intensa, pero te cambia. Aunque no seas consciente, te cambia. Y he sido muy feliz durante este tiempo. Y debo decir que, en gran medida, por el monitor y los compañeros de grupo con los que tuve la suerte de hacer este camino. Repetiría.

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Comentario al evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario

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El sacerdote Gabriel Leal, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario (Lucas 16, 1-13).

“No podéis servir a Dios y al dinero”. Estas palabras suenan especialmente duras en nuestro contexto social, donde hay tanto afán de acumular bienes. La parábola con la que comienza el evangelio y los dichos de Jesús que le siguen ayudan a comprender esta afirmación.

La parábola presenta a un administrador acusado de derrochar los bienes que debía administrar. Cuando es despedido, no se ve capaz de trabajar y le da vergüenza mendigar, llama a los deudores de su amo y les rebaja una parte importante de su deuda, a costa de la comisión que él debía recibir, con la esperanza de que le ayuden cuando deje la administración.

Sorprende la alabanza que hace el amo del administrador. No lo alaba por su mala gestión, sino por la astucia con que ha actuado de cara a su futuro. Y es que, como afirma Jesús, “los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz”, que los cristianos. Jesús invita a los discípulos a usar los bienes de este mundo con la misma sagacidad y diligencia, para ganarse amigos que los “reciban en las moradas eternas”. ¿Cómo ganarse los amigos? Compartiendo los bienes con los necesitados, como indica el evangelio de Lucas en muchos textos, especialmente en la parábola del rico y del pobre Lázaro. Todos necesitamos medios para vivir, representados en el evangelio por el dinero, al que Jesús llama injusto, vil. Y esto porque los bienes tienen un gran poder de esclavizar y alienar a las personas que, incluso inconscientemente, tienden a buscar en ellos la seguridad y la salvación.

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Karlsruhe: un ecumenismo del corazón

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El delegado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, Rafael Vázquez, comparte su experiencia tras participar, del 31 de agosto al 8 de septiembre, en la XI Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias

En un clima de fraternidad y alegría se celebró en Karlsruhe (Alemania) la XI Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, bajo el lema: “El amor de Cristo lleva al mundo a la reconciliación y la unidad”. Unos días en los que participantes de más de 300 Iglesias de todo el mundo tuvieron la posibilidad de dialogar sobre cuestiones de gran actualidad, como la guerra en Ucrania, la crisis ecológica y el cuidado de la Creación, el papel de los jóvenes y la mujer en las Iglesias, el racismo o el conflicto en Oriente Próximo. Todo ello bajo una pregunta, ¿cómo pueden las Iglesias ser testigos de unidad ante esta realidad?

Desde que se fundara el Consejo Mundial de Iglesias en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, este organismo ha buscado la unidad visible de aquellas Iglesias que profesan la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y reconocen a Jesucristo como Salvador. Actualmente está compuesto por 352 Iglesias de distintas confesiones. La Iglesia católica no es miembro pleno del mismo por cuestiones organizativas, aunque sí participa activamente a través de una de sus comisiones más importantes, la conocida como Fe y Constitución, encargada de afrontar la cuestión de la unidad desde una perspectiva teológica y eclesiológica. A esta Asamblea asistió una delegación formada por una treintena de observadores, entre los que se encontraba el Card. Koch, presidente del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos; su secretario, Bryan Farrell, así como representantes de otras instituciones ecuménicas.

Un grupo de doce españoles tuvimos la oportunidad de imbuirnos en este gran acontecimiento ecuménico, dejándonos contagiar por el clima de alegría, de oración y diálogo en el que se desarrolló el encuentro. El esquema de trabajo de cada jornada se desarrollaba según el conocido método “ver-juzgar-actuar”. La mañana comenzaba con una oración ecuménica, que nos ponía en presencia del Señor y nos lanzaba a contemplar la realidad con una reflexión sobre el tema del día; después una profundización en la Palabra de Dios, desde la que poder discernir; y, de ahí, a la asamblea ejecutiva, los seminarios y conversaciones ecuménicas, que se desarrollaban a lo largo de la tarde, para concluir de nuevo con la oración. Interesantes eran los temas discutidos en las asambleas ejecutivas, donde las decisiones eran tomadas por unanimidad, dando espacio a la confrontación, a la escucha y a la propuesta, en un ambiente de profunda sinodalidad.

En estos tiempos que corren, la Asamblea nos invitó a poner en práctica el “ecumenismo del corazón”, que amplía el horizonte de un ecumenismo intelectual, institucional y formal, y reclama la oración común, el afecto y el amor mutuo, que nos hace sentir al otro como hermano por encima de nuestras diferencias. Lo que pudimos vivir todos en Karlsruhe.

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Mons. Catalá: «la devoción a la Virgen ha unido al pueblo antequerano»

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El Sr. Obispo de Málaga presidió el 10 de septiembre la Eucaristía con motivo del Centenario de la Coronación Canónica de la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de Antequera. En su homilía, recordó que «la imagen de la Virgen de los Remedios está presente en Antequera desde hace cinco siglos. En este largo tiempo muchos han sido los favores, las gracias y los dones que este pueblo ha recibido por intercesión de la Virgen».

En la Misa previa a la procesión magna celebrada en la localidad, D. Jesús felicitó a los antequeranos por su amor a María y por la iniciativa de sacar la fe a la calle: «¡Enhorabuena y felicidades! Esto es muy importante; pero no debemos quedarnos solo con “la magna”. Nuestro amor a la Virgen debe expresarse en la vida diaria. Terminado el Centenario de la Coronación, debemos seguir viviendo la devoción filial a Nuestra Señora de los Remedios cada día, cada semana y cada año hasta llegar al segundo Centenario, que un servidor desea contemplar desde “arriba”. Para ello debéis comprometeros a mantener la devoción a las generaciones que vienen detrás; porque, si se corta la devoción, no podrá haber un segundo Centenario». 

En la homilía que puede leerse íntegra en este enlace, Mons. Catalá recordó que «la coronación de la imagen de Nuestra Señora de los Remedios –hace ahora 100 años– fue entonces una manifestación de nuestro amor hacia Ella; un amor, que ahora llena nuestros corazones; un gesto de fraternidad que nos une y nos congrega en torno a Ella, aclamándola como Reina y como Madre. El maligno intenta dividir; esta división se encuentra en todos los ámbitos: dentro de uno mismo, en las familias, en las instituciones, en las hermandades y cofradías, en la política; pero la devoción a la Virgen ha unido al pueblo antequerano. ¡Mirad siempre a Cristo y cogeros de la mano de la Virgen! ¡Aclamémosla como nuestra Reina y nuestra Madre!».

Finalmente, el prelado pidió a Nuestra Señora de los Remedios «que el recuerdo y la celebración de la coronación de su imagen grabe en nuestra memoria y en nuestro corazón una huella imborrable, que nos recuerde siempre que somos sus hijos amados y que debemos corresponder a ese amor como tales».

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«Un cristiano no se improvisa en 15 días, hacen falta procesos formativos»

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El sacerdote José Emilio Cabra (Málaga, 1969) es el nuevo director de la Escuela Teológica San Manuel González en la que se han formado ya más de 1.700 malagueños y cuyo periodo de matriculación en la sede de Málaga será del 12 al 16 de septiembre, de 18 a 20 horas.

¿Cómo le explica usted a la gente qué es la Escuela Teológica?

Es un cauce de formación que ofrece la Diócesis de Málaga a cualquiera que quiera profundizar en su fe. Tiene la característica de que, aunque se llama escuela, no da una formación solamente intelectual, no vamos solamente a aprender una materia, a conocer cosas con nuestra mente, si no a tratar de formarnos integralmente. Y para mí, la formación cristiana significa parecernos más a Jesús. Esa es la gran tarea del Espíritu Santo desde nuestro bautismo, eso de «tener los mismos sentimientos que Jesús» que decía san Pablo. 

¿Cómo se logra esta interacción de lo estudiado con la vida personal?

Hay una serie de temas muy bien organizados y estructurados, pero luego hay un material, unas preguntas que sirven para contrastarlo con nuestra vida y para ponerlo en común con otros compañeros. Esa es la gran originalidad, que lo que estudiamos se filtra también por nuestra vida y por nuestro día a día. 

Los seglares reclaman mayor protagonismo en la Iglesia, pero sin una apuesta decidida de estos por la formación va a ser difícil…

A todos nos resulta muy fácil ir a una charlita, asistir a un ciclo de conferencias, cuatro sesiones de formación, etc. y ya parece que están cubiertas nuestras necesidades formativas. Pero lo que de verdad transforma son los procesos y un proceso lleva tiempo. Hacer un cristiano no se improvisa en 15 días. Hace falta un tiempo prolongado, como el catecumenado de la Iglesia primitiva que era largo. A muchos les da pereza al principio, pero cuando lo prueban, se enganchan porque se dan cuenta de que eso es lo que de verdad les va cambiando.

¿Cuál es la experiencia de los alumnos que terminan su formación en la escuela?

Cuando invito a alguien a que se matricule, siempre digo: «pregúntale a fulanito que lo ha hecho». Es siempre la mejor publicidad, porque te encuentras con gente entusiasmada. 

La escuela cuenta con sedes en toda la provincia: Málaga, Antequera, Marbella, Mijas-Costa, Axarquía, Ronda e incluso una modalidad semipresencial. Es una apuesta decidida por llegar a todos.

Es que los cristianos de hoy tenemos que dar razones de nuestra fe, porque el ambiente tiene sus dificultades, porque hay que saber en dónde apoyamos lo que creemos. Para servir bien a la Iglesia es bueno estar bien preparado. Además, la riqueza de la escuela es abrirte más allá de tu parroquia, tener una experiencia más amplia de diócesis pues compartes tu vida con cristianos de otras parroquias de tu zona.

La Escuela está abierta a todos, pero el perfil principal es el de personas con una responsabilidad concreta en su parroquia, en su movimiento o cofradía…

Nuestro obispo insiste mucho en que cualquiera que esté dispuesto a realizar una tarea diocesana es bueno que reciba esta formación. Por eso, cualquiera que desempeñe una tarea en catequesis, en liturgia, en una hermandad, etc. está invitado especialmente. Verdaderamente es una oportunidad excelente, porque abre mucho el campo de visión, da mucha luz.

¿Es necesaria alguna formación previa para acceder al centro?

No es necesario. Todos los requisitos y el resto de información para formalizar la matrícula, cuyo periodo de tramitación en la sede de Málaga va del 12 al 16 de septiembre, se pueden encontrar en ceset.edu.es.

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MISIONES. Boletín misionero septiembre-octubre

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Publicado: 12/09/2022: 18

La Delegación de Misiones de la Diócesis de Málaga lanza su Boletín Misionero para los meses de septiembre y octubre de 2022, que pone el foco en la próxima Jornada Mundial de las Misiones (Domund) y testimonios y propuestas misioneras para todas las edades.

Descárgalo aquí.

El boletín ofrece, además, el testimonio de Mari Carmen Martell y Pepe Montes, Misioneros de la Esperanza que han vivido una experiencia en Chad con el Centro Educativo Charles Lwanga con niños en situación de especial vulnerabilidad.

También aporta las claves para responder a la pregunta «Quiero ser misionero ¿qué tengo que hacer?» así como propuesta de trabajo con talleres, actividades y recursos misioneros.


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Antonio J. García Oliveros: «La Escuela Teológica te cambia»

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Antonio Javier García Oliveros está casado y es padre de dos hijos de 17 y 19 años. Es profesor de Matemáticas en el colegio de La Presentación, de la Fundación Victoria, cofrade de Las Penas, ha estado comprometido con Pastoral Penitenciario y durante toda su vida, ha estado vinculado a la parroquia de los Dolores del Puerto de la Torre junto a su mujer, con quien se ocupa de preparar a parejas que van a recibir el sacramento del Matrimonio.

¿Cuándo y por qué estudió en la Escuela Teológica «San Manuel González»?
Estudié en la escuela entre otoño de 2018 y junio de 2021. Llevo toda la vida en actividades de pastoral y, aunque accedes a formaciones puntuales, sentía la necesidad de tener una formación más profunda y continuada. He de decir que tanto en mi trabajo como mi párroco, José Emilio Cabra, me animaron mucho a hacer este proceso. 

¿Qué valoración hace del proceso?
Como en todas las cosas de las que uno se alegra, el camino a veces es duro, pero está repleto de parabienes. Especialmente, con mi grupo, construimos unos lazos de unión y confianza que estarán ahí para toda la vida. Muy especialmente con mi compañera, Laura Berrocal. Si ahora pudiera continuar, lo haría a ciegas.

¿Para qué le ha servido en su misión dentro de la Iglesia?
 Para crecer, para avanzar desde esa “Fe del carbonero” en la que, a veces, nos encontramos cómodos y nos estancamos. Para fortalecer mi fe haciéndola dialogar con la razón. Y, con todo ello, realizar mejor la labor de pastoral que se nos encomienda. 

¿Por qué la recomendaría?
Es una experiencia intensa, pero te cambia. Aunque no seas consciente, te cambia. Y he sido muy feliz durante este tiempo. Y debo decir que, en gran medida, por el monitor y los compañeros de grupo con los que tuve la suerte de hacer este camino. Repetiría.

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“La fe cristiana no es tener un Dios justiciero”

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El obispo de Córdoba ha presidido la misa dominical de la Catedral junto a los miembros de la Hermandad de Ntra. Sra. de Villaviciosa y el Colegio de Enfermería de Córdoba

El Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba, junto a la Primitiva Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa, se ha dado cita este domingo en la Santa Iglesia Catedral para celebrar la eucaristía y honrar así a su Patrona.

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha presidido la celebración acompañado por miembros del Cabildo Catedralicio. En su homilía, el pastor de la Diócesis ha aludido al amor de Dios y a los dones que recibimos de Él. “Dios siempre perdona porque su amor es más grande que nuestros pecados. Así lo refleja las lecturas de este domingo que nos muestran que Dios no es un Dios justiciero, sino que ha enviado a su hijo Jesucristo para buscarnos a cada uno de nosotros con los pasos perdidos y de perdición que cada uno haya dado”, ha explicado el Obispo.

El prelado ha expresado cómo Dios nos sigue queriendo incluso cuando somos pecadores y siempre está esperando que volvamos a su encuentro. “Jesucristo nos abraza y nos lleva a la casa del Padre para que recibamos el amor de Dios. Este es el gran mensaje del cristianismo”, ha aclamado añadiendo que “la fe cristiana no es tener un Dios justiciero, sino que es la religión de un Dios que tiene un corazón lleno de amor para los pecadores y nos perdona continuamente para que recuperemos la dignidad”.

Ha concluido su homilía invitando a los fieles a celebrar siempre el encuentro con Dios, “para que el corazón se nos llene de alegría” y ha encomendado a la Virgen de Villaviciosa que nos ayude a experimentar “el amor loco de Dios que brota de su corazón”.






La entrada “La fe cristiana no es tener un Dios justiciero” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Todos tenemos necesidad de la misericordia de Dios”

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Homilía de D. Javier Martínez en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral, el XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, el 11 de septiembre de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios;

queridos hermanos y amigos todos:

Cuando llegamos al final de la parábola del hijo pródigo, nos parece espontáneamente que el hijo mayor tiene razón. “Yo toda la vida aquí contigo, toda la vida trabajando para ti y nunca hemos celebrado una fiesta, y este sinvergüenza que se llevó lo tuyo, que lo malgastó, que lo dilapidó y se hizo pastor (-no habría seguramente ningún oficio más proscrito en el pueblo de Israel que de ser pastor y pastor de cerdos, un animal impuro por excelencia-), viene y, sin más, le celebras un banquete”. Tiene razón, pero pone de manifiesto cómo nuestros pensamientos, gracias a Dios, no son los pensamientos de Dios.

Porque si le damos la razón al hijo mayor, todos nosotros nos veríamos excluidos de la vida divina, porque ninguno podemos presumir. Más podría presumir San Pablo de haber perseguido a la Iglesia, porque lo hacía por ignorancia. Lo hacía pensando que, con ese perseguir a los cristianos cumplía la Ley, puesto que era la Ley del Sanedrín, que era el tribunal más alto de la Ley judía, el que había condenado a Jesús. Por tanto, perseguía a la Iglesia pensando que hacía bien, como tantos también en nuestro tiempo, que piensan que persiguiendo a la Iglesia, que esto es una patraña de curas, que esto del Evangelio es muy difícil tomárselo verdaderamente en serio, en profundidad y que sea eso el criterio y la luz de nuestra vida, piensan que hacen bien. Y sin embargo, todos nosotros tendríamos que tener la actitud del hijo pródigo, que dice “me levantaré, iré adonde mi padre (-es lo que hemos cantado en el salmo-) y le diré: ‘No, no merezco que me trates como un hijo, pero trátame como a uno de tus jornaleros. Que mejor estar siendo jornalero tuyo que viviendo por mi cuenta sin que nadie me dé ni siquiera las bellotas que les dan a los cerdos’”.

Las categorías de Dios no son las nuestras. Gracias a Dios. Dios no es justo con nuestra justicia. Es justo con una justicia que tiene otro nombre, que se llama misericordia. Hace unos días leí una frase que me chocó: “La misericordia no es uno de los nombres de Dios, es Dios mismo”. Es verdad, por misericordia hemos sido creados, pero por misericordia, a pesar de todas nuestras torpezas, nuestras mezquindades, nuestras pequeñeces, nuestros escándalos, nuestros pecados… los nuestros, los de quienes hemos conocido al Señor. Porque, repito, quienes no han conocido al Señor también pueden pecar, también pueden obrar mal, sin duda, pero muchos también obran bien, sin haber conocido al Señor. Pero, aunque obren el mal, tienen menos responsabilidad que nosotros, justo porque nosotros conocemos la Bondad de Dios, nosotros hemos conocido a nuestro Padre. Rezamos el Padrenuestro. Somos, nos sabemos hijos de Dios.

Todos, absolutamente todos, tenemos necesidad de la misericordia de Dios y, por lo tanto, no podemos escandalizarnos de la misericordia que Dios tiene con otros, en nombre de una supuesta justicia, que es nada más que justicia aparente. “Es que yo hago esto muy bien”. Bueno, pero si te pones delante de Dios con esa actitud, no has entendido nada de quién es Dios.

Las parábolas de la misericordia que hemos leído hoy son el corazón del Evangelio, junto con las bienaventuranzas, que son la proclamación que, para este mundo en el que lloramos, para este mundo en el que todos somos pobres, porque nuestra condición mortal nos hace a todos radicalmente pobres; ante la muerte, todos somos sumamente pobres, nadie podemos ponernos por encima de la muerte, ni dominarla, ni manejarla, ni controlarla. Jesús proclama que hay una dicha; que hay una dicha para los hombres. Para los hombres pobres que lloran, es decir, para todos los hombres. ¿Cuál es esa dicha? Señor, el conocimiento de Tu misericordia, la experiencia de Tu misericordia. Hemos pedido en la oración que “podamos experimentar el fruto de Tu misericordia”. ¿Cuál es el fruto de tu misericordia? Una vida alegre. Una vida que sabe que el Señor no nos va a abandonar jamás a pesar de nuestras torpezas, a pesar de nuestras mezquindades, a pesar de nuestros extravíos, a pesar de nuestras previsiones y nuestros conflictos. El imaginarnos un amor de Dios así nos cuesta y el pensar que un amor de Dios así pueda dirigirse a nosotros nos cuesta mucho más, porque nosotros nos conocemos un poquito y sabemos lo que somos en definitiva. Sabemos que hasta que muchas veces nuestra bondad es una pose o postureo, como se dice hoy, y que nuestras pasiones, en el fondo, la avaricia, la envidia o el egoísmo son las que rigen nuestra vida, son las que rigen de verdad nuestra vida.

Mis queridos hermanos, levantémonos, volvamos hacia nuestro Padre. Si lo que Dios quiere es que celebremos el banquete, lo que Dios quiere es que podamos ser felices con Él. Dios quiere nuestra felicidad. Dios no quiere otra cosa, precisamente porque Dios es Amor y porque el amor que Dios tiene para con su criatura, el hombre, creado a su imagen y semejanza, se llama misericordia. Es misericordia. Esa misericordia es el suelo más firme sobre el que podemos edificar nuestra vida. No hay otro.

El Evangelio es la Buena Noticia que hay. Si no has venido a llamar a los justos, viniste a llamar a los pecadores, dijo el Señor. No son los sanos los que tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Señor, nosotros somos pecadores, nosotros estamos enfermos, nosotros te necesitamos. Necesitamos tu amor que nos cure y que levante el corazón, que nos ilumine, que haga surgir el gusto por la vida y el gusto por la libertad. Esa libertad preciosa de quien se sabe hijo de Dios, a quien Dios no va a abandonar jamás. Señor, yo puedo abandonarte, yo puedo tropezar y caer mil veces, hasta mil veces, cada día, pero si mi corazón suspira por tu causa, si suspira por Ti, si desea sinceramente estar contigo, Tú estás. También estás cuando no lo deseamos. Porque tú no nos abandonas. No nos abandonas nunca.

Ese que es más pecador, que se burla de nosotros, que nos insulta, pensamos nosotros que está más lejos de Dios; es el que tiene a Dios más cerca. Él no lo sabe porque no lo conoce, por eso vive en el resentimiento. Tantas personas viven en la amargura hoy, en la desesperanza. La desesperanza es esa. Es como la soledad más profunda que se da en el hombre, se da especialmente en el hombre de hoy. Vivir en la desesperanza, esa soledad que reina por dentro de las entrañas del corazón. No, no hemos nacido para eso. El Señor, que es Amor, quiere que vivamos en el gozo de la misericordia encontrada, en el gozo del amor reconocido, de la pobreza reconocida. El Señor nos acoge en cada Eucaristía. Levantémonos, dirijámonos a nuestro Padre, pidámosLe: “Señor, acógenos. Acógenos a nosotros (…). Señor, acógenos Tú. Acógenos Tú en tu seno, en tu misericordia y toda nuestra vida será alegría y júbilo”, como dice el Salmo. Yo lo pido para mí. Yo lo necesito y creo que todos lo necesitamos.

Dirijámonos a nuestro Padre y celebremos el banquete, que no es el del novillo cebado, sino el de Su Hijo, la vida divina. El Señor nos entrega a cada uno de nosotros la vida divina para la que hemos nacido. La vida divina, que es lo que verdaderamente cumple los anhelos más profundos de nuestro corazón.

Que así sea.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

11 de septiembre de 2022
S.I Catedral (Granada)

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Ofrenda Floral y cultos a la Virgen de las Angustias, en Iglesia Noticia

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Ofrenda Floral y cultos a la Virgen de las Angustias, en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y Motril este domingo 11 de septiembre, a las 09:45 horas.

En este informativo diocesano “Iglesia Noticia” del 11 septiembre avanzamos las celebraciones de los cultos dedicados a la patrona de Granada, la Virgen de las Angustias, cuya ofrenda floral solidaria tendrá lugar esta semana.

Hablamos a su vez los preparativos para la coronación pontificia a Nuestra Señora de la Soledad del 1 de noviembre, que contará con una especial implicación de la juventud cofrade. Informamos de la despedida del párroco de Almuñécar, D. Vicente Guerrero, y de la convocatoria del VI certamen Domingo Sánchez Mesa.

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