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La iniciativa «24 horas» de Manos Unidas celebra su décimo aniversario

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Desde las 20 horas del 12 de noviembre a las 20 horas del 13 de noviembre, Manos Unidas invita a participar en la iniciativa «24 horas» que cumple su décimo aniversario bajo el lema «Un aniversario de luz, compromiso y solidaridad global».

El inicio de las 24 horas será la retransmisión de la Eucaristía, en directo, a través del canal de YouTube de Manos Unidas, el 12 de noviembre a las 20.00 horas, desde la iglesia conventual de San Francisco, en Santiago de Compostela. «Desde ese momento, y hasta las 20.00 horas del domingo 13 de noviembre, la luz emitida por las fotografías que los participantes suban a la página web de la iniciativa y a las redes sociales, iluminará el mundo, aportando, un año más, un motivo de esperanza», explican desde Manos Unidas. 

La Eucaristía estará presidida por el obispo auxiliar de la ciudad, D. Francisco José Prieto, y contará con la presencia del vicepresidente de Manos Unidas, José Valero, y de las cuatro presidentas-delegadas de Galicia, en representación de las 72 delegaciones de la organización. Durante la Eucaristía se leerá el Manifiesto 2022 (especialmente dedicado a la unión entre luz, justicia y paz, tan necesaria estos días) y se encenderá una vela, símbolo de esperanza, de unión entre personas y pueblos, de solidaridad y fraternidad; y, desde ese momento, en la página web de la iniciativa (manosunidas.org/24horas) se podrá ir viendo cómo el mapa del mundo se va iluminando con las fotografías que van llegando desde muchos lugares del planeta, formando parte, un año más, de la seña de identidad de la iniciativa la acción “Enciende la llama”.

Desde esta web, se podrán ver los vídeos y testimonios especiales, llegados de todo el mundo, como reconocimiento a la labor llevada a cabo por esta acción solidaria creada por la ONGD en 2013, con un “canal virtual” para hacer llegar la luz de desarrollo de Norte a Sur, y conectar los deseos de las personas por un mundo mejor. «La ONGD, que cada año “ilumina” la vida de millones de personas en los países del Sur, a través de los más de 500 proyectos de desarrollo que apoya en 51 países, pone en marcha una nueva edición de esta acción solidaria, que sigue la estela de la anteriores», añaden desde Manos Unidas. 

Enciende la llama

Una acción sencilla, accesible a todos, que mediante un sencillo gesto (la toma de una fotografía con una vela encendida) busca ofrecer a la sociedad la forma de mostrar, de manera activa, su solidaridad con los países del Sur y con las personas que en ellos viven.

Una acción que se podrá llevar a cabo de forma individual o colectiva, de forma particular o uniéndose a los llamados “Eventos de Luz” que las Delegaciones de Manos Unidas realizarán para acompañar esta décima edición.

Cómo participar

Cualquier persona puede sumarse a la X edición de las “24 horas” de Manos Unidas con su foto para “Enciende la Llama”. La forma de hacer llegar su foto es subirla directamente, a partir del 7 de noviembre, a la web de la iniciativa: http://www.manosunidas.org/24horas. Podrá subir tantas fotos como desee y además dejar un mensaje de apoyo a la acción y a la organización, con un máximo de 200 caracteres. 

También podrá subirla directamente a sus redes sociales el mismo día 12 de noviembre, a partir de las ocho de la tarde -hora española- con el hashtag o etiqueta #EnciendeTuCompromiso.

Las fotos subidas a la página se harán visibles en un mapamundi, y también en una galería, localizadas y clasificadas por país de envío, cuando comiencen las 24 horas 2022 (el 12 de noviembre a las 20 horas).

Además, todas aquellas personas que, además de unirse a esta iniciativa, desean dar un paso más y apoyar económicamente la labor que Manos Unidas desarrolla desde hace 63 años, la Organización pone a su alcance los canales habituales de donación: 

Página web: manosunidas.org y manosunidas.org/24horas

Bizum: Código 33439

Teléfono: 900 811 888

Apoyo de la Conferencia Episcopal Española y adhesión de rostros conocidos

El cardenal D. Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha querido mandar este año un mensaje de apoyo a la organización y a la décima edición de las “24 horas” (ver vídeo adjunto): “Con esta décima edición de las 24 horas de Manos Unidas sumamos ya 240 horas que, probablemente, se han multiplicado enormemente a lo largo de 10 años (…) Os felicito por hacer visible, escuchar y ayudar a los que necesitan ser vistos, escuchados y ayudados en los lugares más vulnerables del planeta. A todas las personas que lo hacéis y que encendéis una vela, os ánimo a seguir avanzando (…). Andar juntos nos permite, siempre, llegar más lejos”.

A este apoyo se han sumado otros, llegados desde los países donde Manos Unidas lleva a cabo su labor, a través de mensajes y vídeos de varios de los socios locales con los que la ONGD trabaja en América, África y Asia.

Estos mensajes, la adhesión de rostros conocidos de varios ámbitos de la sociedad y otras acciones destacadas podrán verse en la página web de la iniciativa en los próximos días, como el spot que se ha creado con motivo de la décima edición y que será proyectado, ese fin de semana, en las pantallas exteriores del Cine Callao de Madrid.

Aunque el mundo atraviese circunstancias difíciles de muy diversa índole, debemos recobrar la fe en la humanidad y pensar que, entre todos, podemos hacer de este planeta un lugar mejor. La participación de todos en las “24 horas” de Manos Unidas será, un año más, un momento en el que volver a demostrar que la solidaridad sigue siendo una realidad en este mundo.

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Mireia de la Linde: «Monte Horeb es una experiencia que invita a descubrir el plan de Dios en tu vida. Suena heavy, pero es posible»

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Mireia de la Linde Romero

Publicado: 02/11/2022: 166

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Vocacional

Mireia de la Linde Romero es una joven malagueña que ha participado en la experiencia vocacional Monte Horeb, una experiencia destinada a jóvenes a de 16 a 26 años que quieren plantearse su vida y por dónde les llama el Señor, ya sea la vocación laical, religiosa o sacerdotal. El próximo 5 de noviembre hay una nueva convocatoria. Así explica Mireia qué es Monte Horeb.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Fran Ruiz Guillot: «La Virgen de la Victoria está presente en cada clase de los Colegios Diocesanos»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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La comunidad cristiana reza por sus sacerdotes difuntos

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En los días cercanos a la conmemoración de todos los fieles difuntos, la comunidad cristiana reza por las personas con quienes han compartido su vida y que aguardan ahora la resurrección de los muertos. Las comunidades parroquiales rezan especialmente por sus pastores, en recuerdo y agradecimiento a su servicio durante tantos años.

Es el caso de un grupo de fieles de la parroquia de San Patricio que, el pasado 30 de octubre, oró ante la tumba donde reposan los restos de quien fuera su párroco, Francisco Acevedo Ponce de León. Los feligreses pertenecen a la primera comunidad neocatecumenal de la parroquia a la que pertenecía el sacerdote, que falleció en 2016 a la edad de 100 años.

El rezo fue dirigido por quien también fuera párroco de San Patricio, actualmente adscrito a la parroquia de la Encarnación de Marbella, Adrián Troncoso, en el cementerio del Rincón de la Victoria, donde se encuentra actualmente el sepulcro de este sacerdote tan recordado por quienes lo conocieron.

Si deseas mandarnos tu foto rezando ante la tumba de tus seres queridos, puedes hacerlo a esta dirección: diocesismalaga@diocesismalaga.es

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11 de NOVIEMBRE. Una Misa por tus difuntos

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Ayuda a la Iglesia Necesitada, a través de su Delegación en Málaga, convoca a una Misa el 11 de noviembre a las 19.30 horas en la parroquia de El Salvador, de la capital, para rezar por los difuntos de todos aquellos que participen.

La parroquia de El Salvador está en calle Canillas de Aceituno, 8, de Málaga. La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada invita a todos aquellos que lo deseen a unirse a la celebración de la Santa Misa por sus familiares y amigos fallecidos.

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Un nuevo Cursillo de Cristiandad en noviembre

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El próximo Cursillo de Cristiandad tiene lugar del 24 al 27 de noviembre en Villa San Pedro (Málaga). Este movimiento de Primer Anuncio es un ejemplo del trabajo diocesano en torno a la Primera Prioridad Pastoral de este curso: Caminar juntos después del Congreso de Laicos. Primer anuncio y acompañamiento.

Para participar en este Cursillo o recibir más información, se puede llamar a los teléfonos: 663 32 92 96 y 626 13 21 89.

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Marisol Fernández: «Desde Cáritas Torre del Mar ofrecemos un servicio de higiene, ropa y calzado para las personas sin hogar»

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Marisol, miembro de Cáritas parroquial de San Andrés, en Torre del Mar

Publicado: 02/11/2022: 39

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Tu Cáritas más cercana

Marisol Fernández es miembro de la Cáritas parroquial de San Andrés, en Torre del Mar, y cuenta, ante los micrófonos de COPE Málaga, la labor que realizan desde allí, sobre todo, con las personas sin hogar, para las que ofrecen un servicio de higiene.

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María Rosa Gutiérrez: «En el 30 aniversario de la campaña Nadie Sin Hogar, apostamos por la centralidad absoluta de tantas personas que están fuera de cobertura»

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Visita del Sr. Obispo al Hogar Pozo Dulce

Publicado: 02/11/2022: 25

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Personas Sin Hogar

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, María Rosa Gutiérrez, responsable de Acción Social de Cáritas Diocesana, y Francisco Jiménez, director del Hogar Pozo Dulce, comparten, ante los micrófonos de COPE Málaga, cómo se vive la acogida a las personas sin hogar en la diócesis de Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast.

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Emilio López: «La certeza de la muerte pasa de ser una amenaza infranqueable a convertirse en un cruzar una puerta a la deriva y encontrar lo que tanto se buscaba»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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“Cristo, el Santo, está permanentemente con nosotros”

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Homilía en la Eucaristía del reconocimiento pontificio de la Coronación Canónica de la Virgen de la Soledad, en la S.I Catedral, el 1 de noviembre de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada -infinitamente amada- por Jesucristo, Pueblo Santo de Dios;

muy queridos sacerdotes concelebrantes;

presidente de la Junta de Gobierno de la Federación de Cofradías;

querida Madre Superiora;

querido José Cecilio;

muy querido señor alcalde;

queridas autoridades civiles y militares que nos acompañáis;

queridos hermanos y amigos todos:

La Fiesta de Todos los Santos es una de las fiestas más bellas, a mi juicio, del calendario litúrgico. Por la sencilla razón de que recuerda la fecundidad del Misterio Pascual de Cristo, el don que Cristo ha hecho a los hombres en Su Pasión y en Su Resurrección, y en el don del Espíritu Santo, de Su vida divina y de la posibilidad de vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Y de ese Acontecimiento en el que participaron muy poquitas personas en la cruz (como en el Arca de Noé), no había más de ocho ó diez personas allí fieles al pie de la cruz. Una de ellas nuestra Madre. Pero de aquel Acontecimiento ha salido un río inagotable de vida, de esperanza, de amor, de conciencia, del valor inapreciable de la persona humana. Juan Pablo II dijo en su primera encíclica -aquella que fue su escrito programático y que está llena de toques de una sabiduría singular-: “El estupor ante la dignidad de la persona humana se llama Evangelio. Se llama también Cristianismo”. Para nosotros, parece algo evidente que la persona humana tiene una dignidad singular. Y que no es tan evidente nos lo empiezan a hacer patente los signos de que esa conciencia se pierde a medida que se pierde, digamos, en la vida social: la conciencia de la Presencia de Cristo en medio de nosotros y del significado de esa Presencia en medio de nosotros. Y en pueblos que no han tenido nunca esa Presencia, que no han conocido el Cristianismo, pues, esa realidad de la dignidad absoluta de la persona humana, es decir, sencillamente no forma parte de su acervo cultural, de su patrimonio cultural.

Los santos y todos los santos no son sólo los que ha reconocido la Iglesia, que ha reconocido muchos más de los que ninguno de nosotros seríamos capaces de conocer, incluso dedicando nuestra vida entera a ello. Porque a lo largo de los siglos son verdaderas multitudes. Pienso en los santos de las grandes órdenes religiosas que tienen su santoral, su santoral particular, que tienen prácticamente santos todos los días. La Compañía de Jesús, por ejemplo, o los dominicos son órdenes que han producido verdaderas multitudes de santos. Pero no son esos los que celebramos hoy. Hoy celebramos la multitud enorme de los santos, podríamos decir casi anónimos. El Papa, citando un escritor francés muy bueno pero muy poco famoso, Joseph Malet, ha hablado varias veces del santo “de la puerta de al lado”. Y si tuviéramos los ojos suficientemente abiertos, todos conocemos a santos de la puerta de al lado o santos de nuestra familia, o santos del pueblo o vecinos con los que hemos compartido a veces un trocito del camino de la vida. Otras veces, un momento apenas. Y en ese momento, ha servido sencillamente para ayudarnos a reconocer la Presencia de Dios en la vida de ese hombre, de esa mujer, o de ese joven, o de ese niño.

Esos son los santos que celebramos hoy. Y eso es una multitud que nadie podría contar. Una multitud de toda raza, lengua, pueblo, nación. Y ahí tenemos que abrir nuestro corazón y nuestro horizonte de muchas maneras. Estamos muy acostumbrados un poco a que el centro de la Iglesia durante la Edad Moderna, sobre todo los siglos XVII y XVIII, pues, era España. Hoy, el centro del mundo no está en Europa. Y el centro de la vida cristiana y de la vida de la Iglesia tampoco está entre nosotros. Más bien estamos un poquito en la periferia. Llamaría la atención poder asomarse un poquito a la cantidad de mártires vietnamitas que son, sin duda, el suelo fértil de donde en este momento la Iglesia está extrayendo tanta vida cristiana, hasta el punto de que Vietnam es el país donde la Iglesia -a pesar de la película “Apocalypse Now” y de tantas otras películas sobre la guerra de Vietnam y, por lo tanto, de todo aquel destrozo-…, el lugar donde más crece la iglesia en el mundo ahora mismo es Vietnam. Pero santos, de otros muchos lugares; de Persia en la Antigüedad, han hecho muchos santos. Pero los que celebramos hoy son los que la Iglesia no ha reconocido que son millones. Si yo en mi corta vida, porque la vida de un ser humano es siempre corta, he podido conocer a personas ante las cuales tendría yo que arrodillarme, sencillamente reconociendo, desde una hija cuidando de su madre con cáncer en una aldea perdida, por lo que nosotros llamamos los montes orientales, pero no en la provincia de Granada, hasta una cría de 13 años que le preguntabas qué quiere ser de mayor y dice “yo no quiero más que ser santa”, en unos ejercicios espirituales. Y lo está siendo. Su matrimonio ha sido una tortura, la vida de sus hijos casi una tragedia. Y esa mujer vive con paz y con alegría, sabiendo que todos, su marido, sus hijos, su vida está en las manos del Señor.

Pero también hay que corregir un poquito nuestra idea de la santidad. Parece que está sólo en las heroicidades morales que somos capaces de hacer. Cuando decimos que la Iglesia es santa no decimos que los que formamos la Iglesia somos santos. Lo que decimos es que Cristo, el Santo, está permanentemente con nosotros. Eso es lo que decimos. Y en ese sentido, la Iglesia es siempre santa, porque Jesucristo no abandona jamás a los hijos de Dios. Y si hemos sido marcados con la cruz de Jesucristo y hemos participado por el bautismo de su Misterio Pascual, el Señor está con nosotros. Nosotros podemos no estar con Dios. Nosotros podemos ser pecadores, pero el Señor no deja de amarlos, no deja de estar con nosotros. Por lo tanto, es legítimo decir, por esa Presencia fiel, constante y permanente de Jesucristo, la Iglesia es el Pueblo santo de Dios. La liturgia romana, que es muy fina en sus matices, cuando habla del pueblo, siempre pone pueblo santo. Y cuando se refiere a los sacerdotes, siempre dice “nosotros, tus siervos”. El Pueblo de Dios es santo, un santo, porque nunca le falta la Presencia salvadora de Cristo, el único Santo. Y Santo porque en ese pueblo, de maneras siempre nuevas y creativas, el Señor hace suscitar constantemente santos que nunca serán canonizados. La inmensa mayoría de los santos nunca serán canonizados. Sólo el Señor conoce su luz, sus vidas. Pero que han buscado al Señor. Estos son los que buscan al Señor. No hace mucho el Papa, y lo había insinuado ya Juan Pablo II en su ministerio, decía que tenemos que empezar a canonizar santos que no son católicos. Pienso, por ejemplo, en la cantidad de misioneros protestantes que dieron su vida cuando el genocidio armenio en los años de la Primera Guerra Mundial en Turquía, y dieron su vida por salvar vidas de armenios. Y no eran católicos, pero daban testimonio de Jesucristo.

Piensa uno en personas, incluso personas no creyentes o no cristianas siquiera, en las que resplandecen de alguna manera la presencia del Amor de Dios. Cuando uno reconoce esa Presencia, uno está en Presencia de Dios. De hecho, el hombre es la imagen de Dios. La semejanza de Dios y nuestra capacidad de amar está impresa a nuestra vocación, nuestra vocación al amor de Dios, que es Amor. Podemos no reconocerLe, podemos no habernos encontrado con Él. Podemos haber sido escandalizados por la vida de los cristianos. Muchas cosas. Pero sí hay en nuestra vida gestos de verdadero amor, no de interés disfrazado; de amor verdadero, de amor limpio y puro que desea el bien de los demás, que desea el bien de la otra persona, que desea verdaderamente ayudar.

Eso es de Dios. No es solamente una fuerza que Dios nos da a nosotros. Es que eso pertenece al Ser de Dios. Eso es la santidad. Y que de esa santidad hay realidades y personas que participan fuera del Pueblo santo de Dios, tenemos el testimonio mismo en los Evangelios. El Señor nunca, nunca trató con dureza más que a los fariseos. Pero los elogios que hay en el Evangelio son casi todos para personas que no eran judíos, que eran paganos: la mujer cananea, el centurión, el buen samaritano, el leproso samaritano, que vino a darLe gracias a Jesús por su curación. Todos los elogios del Evangelio van dirigidos a paganos. Y en el Antiguo Testamento está Rut, la abuela de David. Era una persona extranjera. Era una extranjera pagana. La santidad se da fuera de la iglesia, mis queridos hermanos, y hay personas fuera de la iglesia que pueden ser más santos que algunos que podemos ser a lo mejor que son de comunión diaria, pero que tal vez nuestras vidas están dominadas por el egoísmo, por la avaricia, por la envidia.

Celebrar la fiesta de Todos los Santos, abrir nuestro corazón a este horizonte bello que no es sólo para nosotros, que no es sólo para los católicos, que es para el mundo entero. No me detengo más, pero es una fiesta tan importante. Otra fiesta que celebra algo parecido es la fiesta de los Inocentes. Y es penoso que nuestra corrupción del contenido cristiano, de nuestras celebraciones litúrgicas, la fiesta de los inocentes haya quedado como una fiesta de bromas. Es la fiesta de todas las víctimas. Los inocentes, los niños de Belén no conocían a Jesús, gracias a Dios, porque si lo hubieran conocido y sabido que ellos estaban muriendo por amor por aquella mujer y aquel niño que estaban allí a las afueras del pueblo, seguramente hubieran ido a matar a la Virgen por ser la causante de todo aquel desastre. Y sin embargo, la Iglesia los celebra tres días después de Navidad, sólo después de San Juan Evangelista y de San Esteban, el primer mártir. Después vienen los Santos inocentes: todas las víctimas, mujeres maltratadas, niños muertos, niños abusados, niños comprados o vendidos, niños descuartizados para hacer mercancía de órganos o de cosméticos a lo largo del mundo. Víctimas injustas de todo tipo en la historia son objetos del abrazo singular del Señor. Y porque sabemos que la historia nuestra no termina con nuestras vidas, con nuestras muertes, esperamos. Ellos van a ser glorificados más que nosotros y bendito sea Dios. Pero yo no podía dejar hoy de abrir vuestro corazón, de abrir el mío también a este horizonte maravilloso que nos abre al que no sabe nuestra fe.

Luego, en este día estamos celebrando algo mucho más y muchos de vosotros estáis aquí por este algo más singular que es la Coronación Pontificia de la Virgen de la Soledad. Bienvenidos todos. Que el Señor bendiga vuestras vidas, vuestras familias. Que el Señor bendiga a todos aquellos que han hecho posible que lleguemos a este día, desde los que quienes han preparado las flores hasta quienes han cuidado de todos los detalles damos gracias. La Virgen de la Soledad, yo no voy a hablar de la imagen, evidentemente, porque muchos de los que estáis aquí conocéis infinitamente mejor la imagen y los detalles que yo; pero la imagen nos habla de una persona y nos habla de un mundo que es nuestro mundo. La soledad es probablemente una de las dos o tres plagas más profundas de nuestro mundo.

La imagen de la Virgen que hoy coronamos con la autorización y el poder y la potestad sagrada del Santo Padre, aunque había sido coronada a nivel diocesano ya hace 100 años o algo más, pero la coronamos de esta manera que es el Sumo de lo que se puede celebrar como una coronación de la imagen, no sólo en la expresión de reconocimiento de la devoción que el pueblo cristiano de Granada tiene a esta imagen, sino también porque nos sirva a nosotros de modelo en nuestras soledades, que tenemos muchas, las del dolor y de la enfermedad que nos aíslan. El dolor y la enfermedad. El dolor, cuando es muy agudo, rompe hasta el lenguaje. No somos capaces de decir una palabra, articular un discurso, nada. Somos capaces sólo de quejarnos, de quejarnos pobremente; poder saber que no hay soledad humana en la que no esté de acompañante nuestro Señor: que no estamos nunca solos. Y los bautizados tenemos el privilegio de saberlo. Los no bautizados también saben que si Dios es bueno, no les deja abandonados, pero también ayuda a los que lo saben. Está el Señor con ellos y no nos abandona. No hay soledad humana que no sea un vacío, no hay probablemente dolor humano tan grande como la soledad que no este acompaña por el Señor y por la intercesión de Su Madre. A esa intercesión nosotros nos confiamos, confiamos nuestra vida, confiamos los avatares de nuestra vida, buscamos los días de sol como hoy. Confiamos también que no nos falte la lluvia.

Yo decía que alguien ha dicho qué día tan bonito para la coronación y qué día tan bonito para celebrar Todos los santos. Digo “sí, pero que empiece a llover esta noche, en cuanto hayamos metido la imagen”. Tenemos que pedirLe al Señor que, por favor, nos conceda el don de la lluvia, que no la merecemos, pero que por Su Gracia, por Su Misericordia. Tantos agricultores, tantos ganaderos, tantos. Y es fruto de la sequía, es fruto del cambio climático. Y todo eso que se dice es fruto del maltrato que los hombres hacemos a la tierra en gran medida. Pero hay que pedirla, Señor. Que los rebaños no mueran de sed; que puedan los pastores llevarlos a lugares donde hay agua para beber; que todos podamos tener el don de la lluvia que a veces hemos visto como un lujo, como algo así. Pero ahora mismo se convierte cada vez más en una grave necesidad por la que tenemos que pedir. Perdonadme la longitud, pero con que haya cuatro que os hayan servido algo de lo que he dicho yo me voy tan contento a casa después.

Vamos a hacer profesión de nuestra fe, porque es un día grande de nuestra liturgia y proseguimos.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

1 de noviembre de 2022
S.A.I Catedral de Granada

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