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Galería de fotos de la ceremonia de toma de posesión del arzobispo coadjutor

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Galería de fotos de la ceremonia de toma de posesión del arzobispo coadjutor

Ofrecemos una galería de imágenes con los momentos más destacados de la ceremonia de toma de posesión del nuevo Arzobispo coadjutor de Granada, Mons. José María Gil Tamayo.

La archidiócesis de Granada cuenta desde este 1 de octubre con un nuevo Arzobispo con derecho a sucesión. Tras la lectura de las Letras Apostólicas, que confirmaban el nombramiento, se procesión a la celebración eucarística junto al pueblo de Dios de la diócesis de Granada.

Después de la comunión, D. José María Gil Tamayo procedió a pronunciar sus primeras palabras como ministro episcopal de la archidiócesis, en una alocución dirigida a toda la Iglesia.

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Vida Ascendente celebrará una Eucaristía de inicio de curso en la Parroquia Santa María La Blanca

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Vida Ascendente celebrará una Eucaristía de inicio de curso en la Parroquia Santa María La Blanca

El próximo 4 de octubre, el movimiento Vida Ascendente dará inicio al nuevo curso con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia Santa María la Blanca, a las once de la mañana.

El movimiento laical de jubilados y mayores tiene la finalidad de crecer en la fe, fomentar la amistad y la pertenencia a la Iglesia y sociedad.

En este sentido, inician el curso 2022-23 con el nombramiento de José Luis López como su nuevo presidente, “que ha asumido el cargo con ilusión y responsabilidad”, en sustitución de Loli Fernández, “a quien estamos muy agradecidos por su aportación y experiencia”, manifiestan fuentes de Vida Ascendente.

Los mayores, miembros activos de la Iglesia y de la sociedad, “aportamos fe, experiencia y tiempo con alegría y esperanza” a los grupos y a los elementos básicos de la vida del movimiento.

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«No traigo otra cosa que el Evangelio de Cristo»

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Alocución de D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía de inicio de su ministerio como arzobispo coadjutor de Granada, al término de la Eucaristía que tuvo lugar en la S.I Catedral el 1 de octubre de 2022.

Sr. Arzobispo de Granada, cardenales, arzobispos y obispos presentes, expresión de nuestra comunión episcopal, Sr. Consejero Encargado de Negocios de la Nunciatura en España, queridos sacerdotes concelebrantes de Granada, de Ávila, de la CEE y de otras diócesis hermanas.

Autoridades (Autonómicas, provinciales y locales; civiles y militares. Saludo especialmente a los Alcaldes de Granada y Ávila). Gracias por vuestra presencia, señal de la colaboración institucional con la Iglesia en favor del bien común de los ciudadanos de Granada.

Miembros de la Vida Consagrada y de Hermandades y Cofradías, seminaristas. Hermanos y hermanas presentes en esta celebración y venidos de Ávila, de Madrid, Badajoz y de Zalamea de la Serena, mi pueblo natal, con su párroco.

Queridos familiares, entre los que echo de menos y presentes a la vez en la Comunión de los Santos a mi madre Isabel recientemente fallecida y a mi padre Juan Antonio y a mi hermano sacerdote Juan Antonio, también fallecidos. Lo mismo al arzobispo D. Antonio Montero, granadino total, de Churriana de la Vega, el obispo que me ordenó sacerdote y ha sido para mí un verdadero padre y maestro.

Hemos escuchado los textos bíblicos que han sido proclamados en esta celebración y que he escogido con permiso de S. Teresa del Niño Jesús, cuya fiesta celebramos hoy,

“Supliqué y me fue dada la prudencia, invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría…” (1ª Lectura. Sb 7,7-10). Pido para mí en mi ministerio la sabiduría para guiar en comunión al Pueblo de Dios, la sabiduría de la cruz, de la que habla S. Pablo, que es necedad y locura a los ojos del mundo, pero que expresa los valores del Reino que proclama Jesús: “Nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios” (1Co, 1, 23-24). Vengo a servir, a serviros. No soy ningún líder, ideólogo o superhombre, soy un obispo que el Sucesor de Pedro y Cabeza del Colegio Episcopal, que nos preside en la caridad, envía a serviros y no traigo otra cosa que el Evangelio de Cristo.

“Yo presbítero con ellos y testigo de la pasión de Cristo…” (2º Lectura: 1Pe 5, 1ss). Vengo a ejercitar mi servicio episcopal en misión compartida con D. Javier, en profunda comunión con él y con el presbiterio de Granada. Querido D. Javier, gracias por su acogida y cariño que me ha dispensado desde que el Papa nos notificó mi nombramiento. Queridos sacerdotes de Granada: sé por convicción y por experiencia que el obispo no puede nada sin los sacerdotes. La diócesis, nos dice el Concilio, se encomienda a un obispo para que la apaciente en colaboración con sus presbíteros (cfr. CD, n.11). Pido vuestra ayuda.

“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo… Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado…” (Evangelio: Jn 15, 9-17). Queridos hermanos: estamos llamados a poner en permanente práctica el Mandamiento Nuevo de Jesús, amar a todos con su corazón, a ser una Iglesia “hospital de campaña”, como nos pide el papa. La caridad en unidad es el gran impulso evangelizador para nuestro mundo. “Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn 17, 20), pide Jesús al Padre en la oración sacerdotal..

“El Señor es mi Pastor, nada me falta…”, no ha recordado el bello Salmo 22. El Señor es nuestro Buen Pastor, que nos apacienta a todos. Nos dice el Directorio para el Ministerio de los Obispos “Apostolorum successores” que “entre las diversas imágenes, la de Pastor ilustra con particular elocuencia el conjunto del ministerio episcopal, en cuanto que pone de manifiesto el significado, fin, estilo, dinamismo evangelizador y misionero del ministerio pastoral del Obispo en la Iglesia. Cristo Buen Pastor indica al Obispo la cotidiana fidelidad a la propia misión, la total y serena entrega a la Iglesia, la alegría de conducir al Señor el Pueblo de Dios que se le confía y la felicidad de acoger en la unidad de la comunión eclesial a todos los hijos de Dios dispersos (cf. Mt 15, 24; 10, 6).” (n.2). Pedidle, hermanos, que yo sepa ser buen pastor para esta querida diócesis de Granada. Que como nos dice el Papa sea un pastor vaya “delante para mostrar el camino, en medio para escuchar lo que siente el pueblo y detrás para ayudar a los que están algo rezagados y para que el pueblo sienta con sus instinto dónde están las mejores hierbas” (Discurso a la diócesis de Roma, 18-9-2021).

Queridos hermanos, Iglesia de Granada, me pongo hoy a caminar con vosotros, con esta Iglesia que lleva ya un largo camino llenos de santidad y de realidades cristianas vivas y con esperanza ante los retos evangelizadores que se nos presente, sabiéndonos como nos dice el Papa Francisco ser una Iglesia en salida. ¡No somos “administradores de decadencia”! ¡Que el pesimismo no nos contamine ni nos paralice! ¡Fortalezcamos la esperanza! Dios no nos va a faltar.

No tenemos más programa que el que el Papa Francisco nos recuerda en su exhortación Evangelii Gaudium llamándonos a una nueva etapa evangelizadora donde “la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”,

No se trata sino de dar cumplimiento al mandato misional de Jesús aquí y ahora: “Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todas las cosas que os he mandado” (Mt 28,19-20).

“Hoy, en este «id» -nos dice el Papa- están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”. Esta es la misión a la que de forma renovada estamos llamados en el aquí de nuestra tierra de Granada y de Andalucía, de España, en el ahora del siglo XXI, sin añoranzas estériles ni ilusionismo que nos paralicen o evadan de la tarea.

Anunciemos el Evangelio en nuestro mundo, que se ha secularizado, siendo “evangelizadores con espíritu”, con experiencia de Cristo, y así pongamos a Dios en el centro de nuestra vida, de nuestras costumbres, de nuestra cultura. En coherencia con la tradición cristiana de nuestros mayores y, en respeto exquisito a la libertad de nuestros conciudadanos, ser consecuentes sin complejos con nuestra fe en lo personal y en lo social. No basta con el culto externo, sino que estamos llamados a ser seguidores de Jesús con nuestra vida y ser transformadores de la sociedad con la luz del Evangelio. Cristo es la vocación suprema del hombre (cfr. GS 22).

¡Qué gran tarea cristiana de fortalecimiento de la fe de nuestro pueblo, de proclamar la primacía de Dios en los hombres y mujeres de nuestra tierra, la que tiene la gran realidad de nuestras hermandades y cofradías! Nos dice el Papa Francisco que “las realidades de la religiosidad popular son encarnadas, porque han brotado de la encarnación de la fe cristiana en una cultura popular. Por eso mismo incluyen una relación personal… con Dios, Jesucristo, María, un santo. Tienen carne, tienen rostros” (EG, 90) y contribuyen a mantener vivo el tejido social de la fe y de la propia ciudadanía en nuestra sociedad tan dada al individualismo y a la fragmentación. La religiosidad popular es una verdadera espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos.

Qué importante es para esta misión potenciar la iniciación cristiana y la educación en la fe. Que gran tarea la labor educativa cristiana tan presente en nuestra diócesis. Qué gran valor el del testimonio de la Vida Consagrada (Vida contemplativa). Así como el del apostolado seglar, de la familia, de la pastoral juvenil y cómo no pensar en el reto que tiene ante sí la pastoral universitaria, con esa riqueza humana y cultural que es para Granada la presencia de tantos miles de universitarios entre nosotros y de todo ello saldrá fruto de la pastoral vocacional. Dios sigue llamando, queridos seminaristas.

Nos dice el papa Francisco que “nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de la santa Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe —que nunca es cómoda e individualista— siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra” (EG 183)

Nuestra tarea, nuestra misión, no sería la de Jesús si no ponemos en un primer lugar a los pobres, a los enfermos, a los más desvalidos. “De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad. Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo” (EG 186-187), nos señala también el Papa Francisco. ¡Gracias por la labor que Cáritas y otras instituciones de la Iglesia como Manos Unidas, así como las que la Vida Consagrada desarrolla en favor de los más pobres!

Queridos enfermos, que nos seguís a través de 13TV os llevo en el corazón y me encomiendo a vuestras oraciones y sacrificio. En la Iglesia no existen clases pasivas. Ayudadnos en la misión evangelizadora.

Me pongo bajo la protección de Nuestra Señora de las Angustias, Madre y Señora de Granada. “María –decía S. Juan Pablo II, del que el próximo mes de noviembre se cumplirán 40 años de su visita a Granada- es lo que debe ser la Iglesia”. Que ella nos ayude a ser una Iglesia en comunión, en participación y misión compartida, en sinodalidad.

Que S. Cecilio, S. Juan de Dios, el beato Fray Leopoldo y demás santos granadinos, intercedan por nosotros.

Gracias a todos por vuestra presencia y mi agradecimiento de manera especial a los que habéis trabajado tanto por preparar esta celebración y mi llegada: liturgia, coro, logística, etc. Perdonad tanto trabajo. Gracias a todos. ¡Dios os bendiga!

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo Coadjutor de Granada

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“Me corresponde darte todo el espacio que te permita a ti vivir y expresar plenamente las muchas riquezas que Dios te ha dado, darte a esta Iglesia y amarla como Cristo la ama”

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El arzobispo Mons. Javier Martínez, se dirige a los fieles durante la celebración de la toma de posesión del nuevo arzobispo coadjutor.

Homilía de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, en la Eucaristía en el inicio del ministerio del arzobispo coadjutor D. José María Gil Tamayo, celebrada en la S.I Catedral el 1 de octubre.

1. Queridísima Iglesia del Señor, Esposa de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios, hermanos y amigos todos: Dejad, en primer lugar, que mi corazón exprese la profunda gratitud que hoy llena mi vida. No puedo, no podría dejar de dar gracias a Dios, antes que nada, por el regalo grande que nos ha congregado esta mañana: la inauguración del ministerio de D. José María Gil Tamayo como Arzobispo Coadjutor de nuestra diócesis de Granada. Es, en efecto, un regalo y un gozo. Un regalo que, en primer lugar, agradezco a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, origen y plenitud de todas las cosas y de todos los acontecimientos. Y en segundo lugar, al Santo Padre, que ha querido proveer con gran caridad y afecto a las necesidades de esta Iglesia de Granada, que sé que lleva en el corazón. Este último gesto se añade, ahora que ya no tengo la salud ni las fuerzas que tenía en aquel ya lejano 2003, a las otras muchas muestras de afecto paternal que me ha mostrado a lo largo de su pontificado. Y puesto que estamos hablando de gratitud, dejadme expresarla también en este momento a tantos hermanos que habéis querido acompañar a D. José María en su traslado a la montaña de Granada, a Sierra Nevada, como dice la bula papal de su nombramiento. Sres. Cardenales, D. Ricardo y D. Aquilino, gracias; querido D. Antonio, gracias por haber venido a ésta que hace años fue también su diócesis. Queridos hermanos arzobispos y obispos, gracias por vuestra comunión, por estar aquí esta mañana, por acompañarnos en esta nueva etapa de nuestras vidas y de la vida de la diócesis. También hago extensivas esas gracias a algunos arzobispos y obispos, y a muchos sacerdotes y fieles, así como a algunas autoridades de la universidad eclesiástica San Dámaso y de la UPSA, que no están aquí porque no pueden (las dos universidades tienen hoy su inauguración de curso), pero que sé que hubieran deseado mucho estar, y que están unidos a ella mediante lo que verdaderamente más vale, que es la comunión de los santos. Querido Mons. Daniele Liessi, Consejero Primero de la Nunciatura, gracias por haber venido a traernos la bula del Santo Padre; le ruego que transmita al Sr. Nuncio mi comunión y mi afecto grandes. Queridos Sr. Alcalde de Granada, Alcalde de Ávila, Sr. Delegado de la Junta de Andalucía en Granada, Presidente de la Audiencia, excelentísimas autoridades civiles y militares, así como de las fuerzas de seguridad del estado, de la universidad de Granada y de la Universidad Católica de Ávila, bienvenidos a esta celebración, solemne y familiar a la vez, gozosa y llena de esperanza, en la que acogemos a D. José María en nuestra diócesis.

2. Para quien ha encontrado a Jesucristo y lo conoce, la actitud fundamental ante la vida, y en todas las circunstancias de la vida, incluida la muerte o la proximidad de la muerte, es la gratitud. “Todo es gracia”, decía Santa Teresa de Lisieux, esa singular Doctora de la Iglesia, tan joven y tan de nuestro tiempo, cuyo nacimiento a la Vida celebramos hoy también con gozo. Y ese otro gran cristiano que fue Bernanos se hacía eco de esta frase suya en el dramático final del Diario de un cura rural. Pero es la misma liturgia, en el Prefacio de todas las plegarias eucarísticas, quien nos recuerda a diario que “nuestro deber” y “nuestra salvación” consisten en darte gracias a Ti, Señor, “siempre y en todo lugar”. La vida cristiana es una vida eucarística, y lo que eso significa, ante todo, es que nuestra vida lleva el sello de la gratitud y la alegría por la compañía eternamente fiel del Señor, que viene a nosotros en cada celebración eucarística, y de mil modos más cada día, y que está con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 21). Tengo que reconocer que mi vida, desde la infancia y en el Seminario, y luego después de la ordenación presbiteral, hace ya cincuenta años, y en mi ministerio episcopal desde el año 1985, ha estado marcada por esa compañía que nunca me ha abandonado, que siempre me ha protegido, y sobre todo de mí mismo, a pesar de mis límites y de mis muchos pecados, que bastantes de quienes estáis aquí conocéis. Y por ello, gratitud. Gratitud y alegría. De pertenecer a la Iglesia, cuya maternidad bondadosa he podido experimentar de innumerables maneras a lo largo de la vida; gratitud de poder servirla, como sabía o como se me alcanzaba, o como la Iglesia misma me enseñaba o me pedía; gratitud de poder amarla, “en la salud y en la enfermedad…”, en los días más brillantes y en los más difíciles, pero con todo mi corazón y con toda mi alma; por supuesto, desde la pobreza grande de una criatura totalmente inadecuada por sí sola a la misión confiada por el Señor. Sé bien que esta pobreza, esta desproporción, no es obstáculo para la acción del Dios, aunque yo la sienta como tal, porque es Él el único Salvador y la única esperanza de los hombres. Y gratitud y alegría, finalmente, por recibirte a ti esta mañana, como hermano y como compañero de misión. Como “amigo”, en el mismo sentido en que lo decía el Señor en el evangelio que acabamos de escuchar.

3. Desde esa alegría y con esa gratitud te recibo con los brazos abiertos, querido José María. Te recibe también con los brazos abiertos la Iglesia de Granada, una Iglesia viva, con cuerpo, con una bella historia de santidad y de presencia de santos y de hombres y mujeres de Dios desde sus orígenes, y luego desde su refundación tras los siglos de ocupación islámica, hasta nuestros días. Con una riqueza grande de vida consagrada, activa y contemplativa. Si la Iglesia es ante todo el pueblo santo de Dios, en el que se inicia y se muestra la obra redentora de Cristo en el mundo, la Iglesia de Granada es un pueblo cristiano conmovedor. Por su fe y por su caridad, puestas de manifiesto ambas muy recientemente: la fe en la celebración hace una semana de la Virgen de las Angustias, y la caridad en la campaña de ayuda a Ucrania, por desgracia todavía asolada por una sucia invasión que no deja de sembrar muerte y sufrimiento. Esta Iglesia, toda ella, pero especialmente las comunidades contemplativas, no ha dejado de orar por ti desde que se supo tu nombramiento. Todos hemos pedido y pedimos —y seguiremos pidiendo— para ti esa sabiduría que vale más que el oro y que las piedras preciosas, esos rasgos del buen pastor que le hacen modelo del rebaño, a imagen de Cristo que te ha elegido para que des fruto, y para que tu fruto permanezca.

4. El hecho de que se nos encomiende ahora ejercer juntos el ministerio episcopal al servicio de esta querida diócesis es una preciosa oportunidad que el Señor nos da de vivir y de mostrar a la Iglesia y al mundo lo más específico, lo más propio de esa realidad que es la Iglesia, a la vez humana y divina, a la vez anclada en la historia y partícipe ya aquí de la vida de la Jerusalén del cielo, a la vez pecadora y rescatada permanentemente del poder del pecado por Cristo, fuente inagotable en ella de santidad, esto es, de humanidad verdadera. Sin duda, no faltarán quienes traten de entender la lógica de tu venida, como todo en la Iglesia, mediante otras lógicas: sobre todo con la lógica de la vida política o de la vida empresarial, como una organización, y como una organización meramente humana, con sus objetivos e intereses, y con su énfasis en la eficacia y en los procedimientos para lograrla. “Izquierdas” y “derechas”, cerrazón o apertura… Mitos y fantasmas de nuestro mundo virtual. Ni siquiera es extraño que nosotros mismos participemos a veces de esa mentalidad del mundo y comprendamos a la Iglesia de esa manera mundana. Igual que en los siglos de la primera gran decadencia de la cultura cristiana en Europa (quiero hacer notar que me niego en absoluto a usar la designación “Edad Media”, alta o baja —en esa nomenclatura aquí me estaría refiriendo a la baja—, aunque no voy a explicar aquí el por qué de esa negación mía), la sociedad feudal imprimió sus rasgos en la vida de la Iglesia, hasta el punto de que los obispos se parecían no poco a los señores feudales, así también hoy, el dominio casi absoluto en nuestra sociedad de las organizaciones burocráticas (en la administración y en la empresa) deja su impronta en nuestra imaginación y en nuestras mentes, y presiona sobre ambas para que también nuestra comprensión de la Iglesia y hasta nuestro funcionamiento tenga lugar en esa misma clave. Inevitable tal vez, pero ¡qué pena! Tampoco una comprensión de la Iglesia que parte de la contraposición entre “institución y carisma” es verdaderamente adecuada a la profundidad y al significado del misterio. Esa comprensión tiene unos padres perfectamente reconocibles en el siglo diecinueve, y no pertenece en realidad a la Tradición. Entre las muchas figuras de la Iglesia que señala el Concilio, sólo la de “esposa”, que Cristo une a sí de tal manera que la hace su propio Cuerpo, es verdaderamente adecuada, está verdaderamente arraigada en la Escritura y en la Tradición. Pero hablar de la Iglesia como Cuerpo de Cristo es hablar de sacramento. Y la categoría de sacramento (de signo que contiene ya la plenitud a la que apunta) es acaso la categoría más extraña de todo el vocabulario cristiano para el hombre de nuestro tiempo. Paradójicamente, es a la vez la que ese hombre más necesita, en todas las esferas de lo real, y también en todas sus relaciones, y en todos los ámbitos de su actividad. Hablar de esto es hablar de la lógica del Sacramento, de la lógica específicamente cristiana, porque nace de la Encarnación del Verbo, de Jesucristo, en quien “habita corporalmente la plenitud de la divinidad” (Col 2, 9). La Iglesia como “cuerpo de Cristo”, como la realidad corporal que hoy permite a nuestra humanidad acercarse a Dios y llamarle “Padre” —y ver, tocar, abrazar, besar—, introducirse en cierto modo en Dios, unirse a Él. O mejor, en ella, en el Cuerpo de Cristo, Dios se acerca a nosotros, se introduce en nosotros y se da a nosotros, nos acoge en la intimidad de su comunión Trinitaria, nos transforma en hijos y nos da la posibilidad de vivir en “la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.

5. El sacramento del Cuerpo de Cristo. Esa es la Iglesia, esa es su novedad permanente a lo largo de la historia, y en la diversidad de las culturas. Lo dijo el Concilio en uno de sus textos claves: “la Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal de la vocación del hombre la intima unión con Dios y a la unidad de todo el género humano” LG 1). Y sólo en la medida en que la Iglesia vive en la verdad de esa comunión, es la Iglesia interesante, también para el mundo, también para nuestro mundo. En la Iglesia se verifica mucho más aún que en la sociedad secular ese principio teológico (y filosófico) fundamental para cruzar las aguas tantas veces pantanosas de la modernidad y de la post-modernidad que el Papa Francisco expresó tan lúcidamente en su Exhortación Apostólica programática Evangelii Gaudium, a saber, que “el todo es superior a la parte” (EG 234-237). La Iglesia no es sin más la suma de esas criaturas míticas del liberalismo que se ha dado en llamar “el individuo”. La Iglesia es un Cuerpo, y en la pertenencia a ese cuerpo, que se alimenta de la Eucaristía y vive de la vida que le da el Espíritu Santo, que es “Señor y dador de Vida”, precisamente de manera singular en y por los sacramentos, está ya aquí la Vida Eterna y el ciento por uno, “con persecuciones” (Mc 10, 29p.; cf. Jn 17, 3). Esa vida es la que hace posible que todos los miembros —no individuos, sino “personas”, términos de relaciones subsistentes— vivan en comunión, esto es, vivan para el bien de todo el Cuerpo, y así el mundo crea (Jn 17, 21), ya que la comunión es lo propiamente divino en la vida de la Iglesia, lo que no necesita de prueba o demostración, puesto que el corazón humano lo reconoce, con la ayuda de la gracia, como don sobrenatural, como aquello que uno no puede darse, pero a la vez como aquello que más corresponde a sus deseos.

6. Por supuesto, que el cuerpo se compone de multitud de órganos, de multitud de miembros, diferentes en su forma y en su apariencia, pero profundamente unidos en su vida y en su misión. Y lo mismo la Iglesia. Los carismas son dones de santidad, dados a algunos o a muchos para el bien del Cuerpo de Cristo, de todo el Cuerpo de Cristo. Los carismas no son, no constituyen, no crean, iglesias privadas. Ni siquiera ese carisma singular, sellado con un sacramento, que es la sucesión apostólica o el orden sacerdotal, hace a quien lo ha recibido propietario de la parcela o del sector de la Iglesia que le ha sido encomendada. Y de los carismas, sólo hay tres que permanecen, ahora y también en la Vida Eterna: “la fe, la esperanza y la caridad”. Todos los demás pasan, como pasan todas nuestras obras, perecederas excepto en la medida en que están traspasadas e informadas por esos tres “carismas” superiores, y sobre todo por la caridad, forma de todo en la vida cristiana, plenitud divina de lo humano.

7. La misión de la Iglesia, “proclamar el evangelio” y ofrecer la vida de la Iglesia como propuesta actual de una humanidad redimida, no es en absoluto una misión de proselitismo o de propaganda: la Iglesia no crece en proporción a nuestros “proyectos” o a nuestros empeños (lo que no significa que no haya que hacerlos), sino que crece crece en la medida que crece en nosotros la belleza inmensa de la comunión, fruto de la caridad divina. O, si se quiere, crece en la medida en que crece en nosotros un deseo de hacer el camino de la mano de nuestros hermanos los hombres, en una sinodalidad siempre más y más abierta y más ancha, hasta el horizonte del mundo entero y hasta la Vida Eterna.

8. “Conviene que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3, 30). Estas palabras de Juan el Bautista, “el amigo del esposo”, referidas a Jesús, Esposo de la Iglesia, expresan bien, sin hacer violencia alguna al texto, la misión de todo Pastor: llevar a la humanidad a su verdadero Esposo, al Único capaz de cumplir de manera rebosante los anhelos más profundos y verdaderos del corazón humano. En ellas se expresa bien, en cierto modo, la naturaleza sacramental de toda la Iglesia, instrumental en todo su ser y en todas sus obras al encuentro de los hombres con Cristo, “el centro del cosmos y de la historia”. Pero si esa es la misión de la Iglesia entera, ésa es también y especialmente, nuestra misión, en cuanto “modelo del rebaño”. Y yo la aplico también a la nueva relación que hoy empezamos: a mí me corresponde, aún como arzobispo de Granada, darte todo el espacio que te permita a ti vivir y expresar plenamente las muchas riquezas que Dios te ha dado, y a ti el darte a esta Iglesia y amarla como Cristo la ama, y a la diócesis amar a su nuevo pastor, y seguirlo y obedecerlo como al Señor. Porque “ni el que planta ni el que riega son nada, sino Dios que da el crecimiento” (1 Cor 3, 7).

9. San Efrén decía que las moradas de los apóstoles en el Paraíso tienen la belleza y el espacio que correspondan a los discípulos que han hecho en este mundo, y que les acompañan en el Reino de la Vida (Parad. I, 6-7). En esta Eucaristía yo le pido al Señor, por la intercesión de la Virgen de las Angustias, pero también por la de Nuestra Señora de la Antigua, cuya imagen nos preside en esta catedral, sobre todo dos cosas: la primera, algo que pedimos en todas, inmediatamente después de la consagración, a saber, “que el Espíritu Santo congregue en la unidad a todos los que participamos del cuerpo y la sangre de Cristo”. Y la segunda, que en este período que empieza, por su gracia y mediante nuestro ministerio, Cristo se haga más y más atrayente para un mundo que desespera ya en gran medida de que pueda darse en ninguna parte una humanidad verdadera, sana, franca y plena. Y que la morada con la que Dios premie tu vida de pastor entregada a Él resplandezca de belleza y resuene por todas partes con los cantos de alabanza y de acción de gracias de quienes han conocido a Cristo a través de ti.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
10 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

 

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Colegios Altaduna-Saladares: 30 años educando en valores humanos y cristianos

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El colegio Altaduna-Saladares ha inaugurado el 50 aniversario de la fundación de su grupo educativo Attendis, y el 30 aniversario de su presencia en Almería, con una misa de acción de gracias presidida por el Obispo de la diócesis de Almería, monseñor D. Antonio Gómez Cantero, y concelebrada por el prefecto de pastoral de la Catedral, D. Juan José Martín Campos, y por los capellanes del colegio.

La Eucaristía, que tuvo lugar en la santa iglesia catedral de la Encarnación, reunió a cerca de 300 personas. En representación del Consejo de Administración del Grupo Attendis asistió Anselmo Carretero, junto a los comités directivos de Altaduna-Saladares.

Asistieron además el coronel de la Guardia Civil de Almería, Jorge Montero, el delegado territorial de Cultura, Deporte y Turismo de la Junta de Andalucía, José Vélez, los concejales de Hacienda y Contratación, Maite Fernández; Familia, Loles Moreno; y Turismo y Playas, Francisco Barrionuevo, del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, y el presidente de Cáritas Almería, Luis Flores. Además, el alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat, quiso tener un detalle con el colegio cuya inauguración fue posible en 1992 gracias también al impulso del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, y saludó a los asistentes a la entrada a la celebración.

La Eucaristía fue también una ocasión especial que reunió a las familias promotoras del colegio, que hace treinta años hicieron un enorme esfuerzo para llevar a cabo este proyecto. En representación de todas ellas, muchas de ellas presentes en la celebración, Manuel Carretero realizó una acción de gracias.

También participaron los presidentes de las AMPAs, Cristóbal Salinas y Beatriz Gutiérrez, así como Ylenia Pérez, como presidenta de la asociación Alumni de Antiguos Alumnos, y Alfonso Rubí, en representación de los abuelos del colegio.

Especialmente emotivo fue el ofertorio en el que los delegados de la clase actual de 2º de Bachillerato, Juanma García Lea y María Monterreal, fueron explicando los símbolos que el colegio quiso ofrecer en acción de gracias. Los alumnos de 1º ESO Daniel Alarcón y María del Mar Alcoba entregaron los banderines del colegio, símbolo del cambio de etapa. Los profesores Antonio Perales y Aurora Peñalver, las becas del colegio. La familia Urquiza, abuelos, padres y alumnos actuales, entregó una cesta de flores; y por último, los directores del centro, Jaime Díaz y Gabriela Roldán, ofrecieron los dos logotipos de los aniversarios cincuenta y treinta.

Durante la celebración el señor Obispo bendijo la escultura “Reina de la Familia”, una imagen de la Virgen con el Niño realizada expresamente para este aniversario de Attendis por la escultora Maysa Valdés. Con la citada advocación se pretende extender la devoción a la Virgen Madre y pedir por todas las necesidades de las familias. La imagen podrá ser adquirida a través de la web de Attendis, y los beneficios de la venta serán destinados íntegra y exclusivamente a fines sociales.

En la homilía, monseñor Gómez Cantero recordó la fundación del Opus Dei, al estar tan cerca la fecha en la que se cumplirán 94 años, el 2 de octubre, y el sueño de San Josemaría de crear colegios donde las familias pudieran elegir la educación de sus hijos como son los colegios Attendis. Citó también El Quijote para explicar cómo la labor educativa hace que los alumnos se pregunten quién soy, quién quiero ser y qué necesito.

Con esta misa de acción de gracias, que en estos días se está celebrando en todas las ciudades en las que está presente el grupò, arranca el 50 aniversario de Attendis, cuya institución cuenta con 20 colegios y 13 Preschool entre Andalucía y Extremadura, al servicio de miles de familias; con un personal comprometido con las familias en una educación personalizada de raíz humanista y cristiana; y con la metodología pedagógica de vanguardia del Bachillerato Internacional (IB).

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Mons. Orozco presidió el encuentro de delegados de MCS de las diócesis del Sur de España

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Mons. Orozco presidió el encuentro de delegados de MCS de las diócesis del Sur de España

Los delegados de medios de comunicación de las diócesis de Andalucía y los directores de los programas religiosos en Canal Sur se reunieron el pasado miércoles 28 de septiembre, en Antequera. El encuentro, convocado por Odisur, estuvo presidido por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, que es el obispo delegado para los medios de comunicación en la Asamblea de obispos del Sur de España. Se trata de una de las reuniones ordinarias que mantienen las delegaciones de medios a lo largo del año para coordinar trabajos, compartir experiencias y formarse.

En el saludo, Mons. Orozco felicitó a los asistentes por el trabajo que realizan, al tiempo que les animó a seguir trabajando unidas todas las diócesis, en sinodalidad, como nos pide el papa Francisco en este tiempo de preparación para el Sínodo de obispos de 2023.
La jornada contó con un tiempo de formación que, en esta ocasión, corrió a cargo del sacerdote de la diócesis de Guadix, Antonio Travé, recientemente nombrado subdelegado de MCS en la diócesis accitana. La cancelación de contenidos religiosos en las páginas de búsqueda de Internet fue el tema sobre el que habló, al que le siguió un enriquecedor diálogo.
Entre otros temas, los delegados también hablaron sobre cómo dar a conocer el próximo Congreso de Profesores de Religión en Andalucía y la labor que realizan estos profesores en colegios e institutos, una tarea no siempre fácil y valorada. El congreso tendrá lugar los días 19 y 20 de noviembre, en Granada. Las webs, redes sociales y programas de radio y televisión que gestionan las delegaciones de medios de las diócesis andaluzas se harán eco de lo que allí acontezca y de las experiencias que presenten los profesores de Religión.
La diócesis de Guadix estuvo ampliamente representada en este encuentro en Antequera. Además del obispo accitano, que presidió la reunión, como obispo delegado para los medios de comunicación en la Asamblea de obispos del Sur de España, asistieron de nuestra diócesis el delegado de MCS, Antonio Gómez, y los dos nuevos subdelegados, que conforman la delegación, Antonio Travé y José Fernando Titos.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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Cope Guadix recibió al obispo, que intervino en el programa “El Espejo de la Iglesia en Guadix”

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Cope Guadix recibió al obispo, que intervino en el programa “El Espejo de la Iglesia en Guadix”

El programa “El Espejo de la Iglesia en Guadix” de viernes 30 de septiembre se realizó en directo desde los estudios de Cope en Guadix y contó con la presencia del obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco. Dirigido por el subdelegado de MCS de la diócesis, Antonio Travé, el programa presentó cómo la Iglesia utiliza buena parte de sus recursos económicos para recuperar y mantener el patrimonio cultural que hemos recibido: un patrimonio que evangeliza pero que, también, puede servir como recurso que ayude a dinamizar la economía de nuestra tierra, atrayendo turistas y dando a conocer la zona norte de la provincia de Granada.

Así, se habló de lo que se ofrece desde la ciudad accitana: el Hospital Real y su zona expositiva; la Catedral, el Museo y la vista a la torre, así como el Museo de la Casa del Campanero; el Palacio Episcopal, que se puede conocer en visitas organizadas; el próximo Centro de Interpretación de Torcuato Ruiz del Peral, en la iglesia de San Francisco, recientemente restaurada; y la recuperación del Santuario de San Torcuato, en Face Retama, con celebraciones de la Eucaristía todos los meses y peregrinaciones.
El programa contó también con la presencia de Encarnación Sánchez, delegada de Turismo Espiritual en la diócesis y con Antonio Fajardo, delegado de Patrimonio.
Además, desde Granada, se desplazó el director de Cope Granada, Gabino García, para saludar al obispo y recibirle en las instalaciones de Cope, junto al director de la emisora en Guadix, Manuel Guijarro.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Mons. Catalá asiste a la toma de posesión del arzobispo coadjutor de Granada

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El Obispo de Málaga, Jesús Catalá, ha participado este sábado 1 de octubre en la Eucaristía estacional y toma de posesión del arzobispo coadjutor de Granada, D. José María Gil Tamayo, nombrado por el Papa Francisco el pasado 16 de julio.

La Diócesis de Málaga tiene una relación especial con la vecina archidiócesis metropolitana de Granada, de la que es sufragánea. Junto a la de Málaga, pertenecen a la Provincia Eclesiástica de Granada las diócesis de Guadix, Almería, Jaén y Cartagena.

La Eucaristía ha sido presidida por el arzobispo granadino, D. Javier Martínez, y, como primer concelebrante, el arzobispo coadjutor, D. José María Gil Tamayo. Asimismo, concelebraron 36 arzobispos y obispos y 206 sacerdotes. A ella han asistido distintas autoridades civiles, como los alcaldes de Granada y Ávila, militares, académicas, y representantes de la vida social y política de Ávila, Granada y Madrid.

En su homilía, D. Javier Martínez expresó su “profunda gratitud” y “el regalo grande” que es el recibimiento en el inicio del ministerio de quien compartirá misión en la Diócesis. A los arzobispos, obispos y sacerdotes ha dado las gracias “por vuestra comunión”.

Por su parte, D. José María Gil Tamayo habló de la “misión compartida” que a partir de ahora ejercerá junto a D. Javier, a quien ha venido a ayudar, en plena comunión, hasta su retirada una vez sea aceptada la renuncia que presente al Santo Padre al cumplir los 75 años el próximo mes de diciembre.

La crónica completa del acto, los textos de la homilía y la galería de imágenes están disponibles en este enlace de la web del arzobispado de Granada.

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Acción de gracias en el 50 aniversario de la parroquia de San Miguel

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Memoria agradecida la de los fieles de la parroquia de San Miguel de Jaén, que celebraron con alegría, medio siglo de vida desde la fundación de esta comunidad parroquial.

En el día de su titular, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, quiso acompañar a los fieles de esta parroquia a la celebración de este aniversario que conmemoran bajo el lema “50 años junto a ti”.

Una comunidad que nació en el año 1972 en un barrio, el del Arrabalejo, en plena transformación y que abarcaba desde la calle Millán de Priego hasta Arquitecto Berges. Una parroquia pequeña en dimensiones pero que poco a poco se hizo grande en piedras vivas: cristianos comprometidos con la Iglesia en esa porción del pueblo de Dios en la que vivían en comunidad.

A la celebración eucarística concelebraron junto al Obispo diocesano una decena de sacerdotes, casi todos relacionados con la vida parroquial. También estuvieron presentes el director del Colegio de las Carmelitas, D. José Antonio Cobo, cuya capilla es usada como templo por la comunidad; así como el Comisario Provincial Jefe de la Policía Nacional, D. Adriano José Rubio y miembros del Colegio de Procuradores, entre otros.

El acompañamiento musical corrió a cargo del coro del colegio como del coro de la parroquia.

Las lecturas estuvieron participadas por miembros del Consejo parroquial y el Evangelio lo predicó el párroco, D. Jesús Millán.

Homilía

En sus palabras, el Obispo quiso hacer memoria de la vida de la parroquia, desde su erección por el entonces Prelado, D. Miguel Peinado y recordó que toma el nombre de la extinta parroquial de San Miguel “Esta comunidad, que cumple 50 años, ha vertebrado a un barrio. A pesar de ser una parroquia pequeña, siempre, ha sido casa de acogida, para los de esta comunidad y para todos los que se han acercado a participar aquí de la vida en comunidad. Todos los que aquí han llegado y se han implicado han sentido y hecho de esta su casa. Poco tienen que ver sus pequeñas dimensiones con ser una comunidad grande”, afirmaba Don Sebastián. 

El Prelado del Santo Reino quiso recordar a su primer párroco, quien estuvo al frente de esta comunidad durante casi 40 años, D. Miguel Funes. “No se puede entender esta comunidad sin la figurad de Don Miguel Funes, que ha sido una figura clave para varias generaciones de este barrio y de la comunidad. Sacerdote sencillo, generoso, con don de gentes, adelantado a su tiempo, y siempre con una sonrisa, supo implicar a todo el barrio en la parroquia. Supo atender a los mayores, escuchar a los jóvenes y hacerse sentir importantes a los pequeños. Lejos de la imposición, sino desde el cariño, la implicación y la escucha”. Del mismo modo destacó el testigo que de él tomaron, primero D. Antonio Garrido y ahora D. Jesús Millán.

En su homilía, Don Sebastián explicó el profundo significado teológico de las figuras de los santos Arcángeles, y de cómo habían sido partícipes en la historia de la salvación. De modo especial quiso pedir la intercesión de San Miguel, “quién como Dios”, para que se acaben las guerras y todo el mal que estas acarrean.

Durante la celebración se quisieron tener presentes a los sacerdotes que habían pasado por esta comunidad, así como a los fieles que ya gozan de la dicha del Padre.

Después de la comunión, el párroco quiso agradecer al Obispo su asistencia y del mismo modo a los fieles que siguieran haciendo comunidad. En sus palabras expresó que a pesar de no ser una comunidad grande tiene muchos carismas a  través de los distintos grupos, y que el sello que esta parroquia ha tenido a lo largo de los años es, sin duda, la de ser una comunidad acogedora, donde todos tienen cabida y todos tienen una misión.

Al concluir la celebración, se vivieron unos momentos de convivencia alrededor de la mesa.

La parroquia organiza, también, para celebrar esta efemérides, un ciclo de conferencias para analizar el pasado, el presente y el futuro de la parroquia como parte activa de la Iglesia de Jaén.

Galería fotográfica: «50 aniversario de la Parroquia de San Miguel»

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Entrevistas a D. Javier Martínez Fernández y D. José María Gil Tamayo, en COPE Granada

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Entrevistas a D. Javier Martínez Fernández y D. José María Gil Tamayo, en COPE Granada

En su programación especial el viernes 30 de septiembre, víspera de la toma de posesión de su oficio como arzobispo coadjutor de la Archidiócesis.

En la víspera de la Eucaristía estacional y toma de posesión del arzobispo coadjutor D. José María Gil Tamayo, COPE Granada dedicó una programación especial el viernes 30 de septiembre.

En su emisión, incluyen sendas entrevistas a D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, y D. José María Gil Tamayo, arzobispo coadjutor que tomará posesión de su oficio el sábado 1 de octubre.

D. Javier subrayó que el arzobispo coadjutor, que llega para ayudar en su ministerio pastoral tal y como solicitara al Santo Padre antes de presentar su renuncia al Papa por motivos de edad, “es un hombre de Dios, un hombre de Iglesia”. Por su parte, D. José María agradeció el cariño recibido por parte de los granadinos y, sobre todo, de nuestro pastor D. Javier: “Don Javier y todos me han acogido con mucho cariño. Granada enamora», señaló el nuevo arzobispo coadjutor de la Archidiócesis de Granada.

ESCUCHAR ENTREVISTA A D. JAVIER MARTÍNEZ EN COPE GRANADA

ESCUCHAR ENTREVISTA DE D. JOSÉ MARÍA GIL TAMAYO EN COPE GRANADA

 

 

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