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La parroquia de la Amargura pone en marcha un curso belenístico

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NoticiaPodcasts diocesanos

Publicado: 03/10/2022: 20

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Actualidad

La parroquia de Santa María de la Amargura acoge un Curso Belenístico que se desarrolla los sábados, de 10.00 a 13.00 horas, hasta el 26 de noviembre. El responsable de dicho curso, José Fúster, lo explicó ante los micrófonos de COPE Málaga. Aquí pueden escuchar el podcast.

Para más información, pueden llamar a José Fúster al 691 074 217

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«Con cuatro años, me cuidaba la Virgen de la Victoria. Sentada en el templo esperaba la salida de mi hermana del colegio»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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“La Eucaristía tiene como centro que Cristo viene a nosotros”

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Homilía de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, en la Eucaristía del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, celebrada en la S.I Catedral el 2 de octubre de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios;
hermanos y amigos, todos muy queridos;
sacerdotes concelebrantes;
querida Consejera, querida Rosa;

queridas autoridades académicas de los colegios Monaita y Monachil de Atendis:

Celebramos hoy, como todos los domingos que se llaman domingos, porque es el día del Señor (en el lenguaje latino tradicional cristiano, el “Dies Dominicus”, que es de donde viene Domingo y es el día del Señor, porque es el día que recuerda el acontecimiento central de la historia humana, sin el cual no habría historia. Literalmente, seríamos un accidente de la naturaleza, un accidente del cosmos. Y ese Acontecimiento es la Resurrección de Jesucristo. Nada puede eclipsar esa especie de agujero negro en la historia que es la Resurrección de Cristo, pero que sin la cual no existiría el arte cristiano, sin la cual no existiría realmente el sentido de la historia que hemos heredado de la Tradición y que recibe su sentido justamente del Acontecimiento de Cristo: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”).

Eso es lo que celebra el pueblo cristiano entero todos los domingos y no se convierte en una rutina, ni en una obligación rutinaria, ni en una cosa que hay que hacer, ni siquiera en un mandamiento que hay que cumplir por el hecho de que sin eso nuestras vidas, nuestra historia, nuestra vida personal, nuestra vida comunitaria, no tendría sentido y nuestra vida como nación y como sociedad de ningún tipo. Porque si la vida no tiene sentido -lo decía Dostoyevski-, “si Dios no existe, todo está permitido”. Y si todo está permitido, la vida humana es imposible; y que todo no está permitido, que la vida tiene un sentido, un significado, un horizonte, una meta. Y esa meta es el Cielo. No nos engañemos, no hay otra. Y cuando tratamos de sustituirlo por otras metas, entonces nuestras vidas pierden. Y el Cielo es un don de Dios, es una Gracia siempre como es una gracia a la Iglesia. Y como es una Gracia todo lo que sucede en la Iglesia. También los 50 años de aprendiz en Granada.

La verdad es que las Lecturas de hoy son las que nos corresponden en este domingo, que la Iglesia entera celebra, y vamos a ver celebrado los 50 años. (…) La Eucaristía tiene siempre como centro lo que tiene, que es que Cristo viene a nosotros, viene en esta Eucaristía, viene en este momento, y todo lo demás no se añade, se une a ello de una manera accidental.

Las Lecturas de hoy son fuertes, son un antídoto contra la hipocresía. Verdaderamente. Y la hipocresía no consiste sólo en esa mirada al hombre que se fija sobre todo en las apariencias, que se fija en la clase social, en el oficio social o político que tiene, en las personas, en los bienes de que disponen, en la cultura que tienen, esa mirada a lo humano es siempre una mirada del mundo poco cristiana, por decirlo suavemente. Pero la hipocresía no es sólo eso, ese fijarse en las apariencias y poner las apariencias por encima de la realidad de las personas. La hipocresía es también tratar de negociar con Dios. Lo decía el Evangelio: pensar que porque hagamos las cosas bien, Dios nos debe, por ejemplo, nos debe la salud. Eso es algo muy extendido en el pueblo cristiano, ¿como tengo yo ahora esta enfermedad, con lo bien que me he portado toda la vida, no? Cómo me pasa a mí esto, cómo puede pasarme esto si yo soy de la familia y en una familia buena, si somos una familia buena. Eso es no haber entendido que no es Dios. Eso es una forma, la forma verdaderamente profunda y grande del fariseísmo: tratar de negociar con Dios. A Dios le debemos todo lo que somos literalmente, y por eso la única actitud adecuada a una relación evangélica cristiana con Dios es la gratitud. Siempre agradecidos en cualquier circunstancia de la vida, en cualquier situación.

Eso está en el avance del cristianismo. Pero vivimos en un país que probablemente porque llevamos 20 siglos viviendo del cristianismo, se nos ha hecho tan familiar que no significa nada. En estos días que había otros obispos aquí, comentábamos cómo la fe para tantos cristianos no es más que un barniz o no es más que un algo tan, tan espontáneo a quien ha nacido en una determinada tierra, como el carnet de identidad. Pero una consecuencia de eso es que perdemos la fe y tampoco sucede nada. Y eso lo vemos todos los días en nuestra sociedad, porque como no hemos valorado lo que teníamos, como no somos conscientes del bien inmenso -por decirlo con la palabra de un Salmo “Tu Gracia vale más que la vida”- que es ser cristiano, pues perdemos la fe y es como si hubiéramos perdido, qué sé yo, un abono para el campo, el fútbol para la plaza de toros. No sucede nada en nuestra vida, no hay ninguna, ningún drama. Los ateos del siglo XIX, como Nietzsche, por ejemplo, sentían, se daban cuenta perfectamente del trauma que suponía perder a Dios. De hecho, llegó a decir que si matamos a Dios no es el más allá lo que habríamos perdido; lo que vamos a perder es el más acá y lo estamos perdiendo a pasos agigantados.

Tenemos que recuperar esa relación verdadera con Dios que hace de nosotros siervos inútiles de Dios. El Papa Benedicto XVI, en su homilía introductoria a su pontificado, lo dijo con toda claridad: un pobre trabajador en la viña del Señor. Y eso somos todos: pobres trabajadores en la viña del Señor, que damos gracias. 50 años es mucho en una vida. Es casi la mayor parte de nuestra vida útil en el sentido mundano, porque toda vida es útil desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, y después de la muerte natural siguen siendo útiles.Yo tengo una santa particular que es una niña que murió 20 minutos después de nacer. Sus padres la bautizaron, nació y se fue al Cielo. Yo les dije a los padres, que, por cierto, lo habían vivido con una fe y estaban con una fe sencilla, enorme, y estaban llenos de paz.; les les dije: “veréis, en la cola de San Juan Pablo II hay millones de personas”.

Si yo le pido a San Juan Pablo II, estoy seguro de que tardará meses en llegar la petición. Pero a esta niña le voy a pedir, porque no se va a pasar toda la eternidad haciendo cosquillas al Señor. Entonces, hay que darle tarea y yo se la doy. Tengo la foto de los padres con la niña antes de morir junto a mi ordenador y le pido a esta niña, y os aseguro que funciona maravillosamente bien. Lo digo también por dar ideas, porque seguro que en vuestras familias podéis tener santos de ese tipo a los que más que mejor no se os ha ocurrido pedir y pedirles. 50 años son mucho en la vida de una persona, son nada en la vida, en la vida de Cristo, en la vida de la Iglesia.

Damos gracias. Claro que damos gracias al Señor por todos los bienes. Yo he conocido a personas de vuestros círculos que me han dado un testimonio de santidad, de tal manera que besaría ciertamente por donde pisan. Por lo tanto, no me cuesta nada dar gracias por estos 50 años. Soy consciente de que también tenemos que pedir perdón, porque en las obras humanas siempre hay equivocaciones, siempre hay errores, porque ahí somos limitados, somos torpes. Y lo decían ayer de ti, de mí y de mi ministerio. Y lo ha dicho el Señor: somos uno cuando hemos hecho todo lo que teníamos, todo lo que se nos ha mandado. Tenemos que decir somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer, pero casi nunca hemos hecho todo lo que se nos ha mandado. Hasta cuando se dice “el justo vivirá por la fe”. La fe no es sólo una serie de creencias. Así se entendía la fe en el siglo XIX o en el XVIII. La fe es una comunión, una comunión con la Iglesia, como es con el Santo Padre y el Colegio de los Obispos que Dios nos da para nuestro tiempo, para nuestro bien, para nuestra edificación en ese amor que sólo tiene su fundamento en Cristo, en una proposición ética en Cristo, y lo demás es engañarnos o tratar de engañarnos y hacernos trampas en el solitario, lo cual es bastante, bastante necio.

Damos gracias al Señor. Claro que sí. Te pedimos que multiplique los frutos. Tenemos dos santos. Tenéis dos santos en vuestra historia. Digo tenemos porque los santos pertenecen a la Iglesia universal. No son santos particulares. Incluso mi santa, a la que yo rezo en la Eucaristía, en los difuntos y os digo su nombre: se llama Lucía. Pero los santos pertenecen a la Iglesia, pertenecen a la humanidad entera como Cristo. No son propiedad privada de nadie. Pero, sin embargo, tenemos en nuestra historia y en nuestra cercanía, un santo y un beato que es mío también. Yo sé que tienen casi tanto trabajo como Juan Pablo II.

Dios mío, te damos gracias. Claro, te damos gracias desde el fondo del alma. Pedimos perdón. Claro que pedimos perdón también desde el fondo del alma por las que hemos tenido que aprender. Aprendemos sobre la marcha los seres humanos. Aprendemos escuchando a la Iglesia y obedeciendo a la Iglesia, caminando por los caminos que la Iglesia nos propone. Y así crecemos. Crecemos como personas, crecemos como cristianos, crecemos en santidad que, al fin y al cabo, es el fin que San José María tenía siempre en el horizonte, en todas las cosas que hacía, en todo lo que buscaba. Le pedimos al Señor que cada vez más vuestros colegios den fruto de fe, de esperanza, de caridad en un mundo que lo necesita.

Estamos al final de una época. Evidentemente, es una época que destruye el humano, destruye a la familia, pero no son los últimos 20 años o los últimos 30 años. Son los últimos políticos los que han destruido la familia. Llevamos destruyéndola siglos. Yo recuerdo siempre -lo cito como ejemplo- que se estaba construyendo el Sacromonte cuando uno de los padres más famosos de lo que se llama “economía política” dijo que la economía en el mundo no podía progresar a menos que se acabase con esa institución horrible que es el matrimonio y la familia (John Locke, II tratado del Gobierno. 1660). Por lo tanto, la guerra contra la familia, o si queréis entre la economía y la familia viene de muy atrás. Por tanto, no seamos cortitos en nuestra perspectiva. Y creo que nuestro mundo está llegando al final de esa guerra y se destruyen familias ya hace mucho tiempo, hace años. Yo creo que cuando estaba yo empezando en Granada, se me decía que en España se rompía una familia cada tres minutos. Yo creo que ya no hay tantas familias como para romperlas cada tres minutos, pero se sigue rompiendo la familia. Romper la familia, romper al hombre. Y es el hombre el objetivo de destrucción y en la ley que domina nuestra cultura y nuestro mundo, que es la ley de la indiferenciación absoluta, hasta la indiferenciación entre el ser humano y el animal que se da ya en los niños de nuestros colegios, que se halla en las generaciones más jóvenes, donde no se establece prácticamente más que conferencias de grado, porque no se entiende lo que es el hombre, porque no se entiende que somos imagen de Dios. Como decía el ateo famoso Habermas, que discutió con Benedicto XVI en un diálogo y que le dijo “los ateos no sabemos lo que nos hemos perdido por haber olvidado que el hombre es imagen de Dios”. Lo dijo con esa crudeza: que se nos olvida que somos imágenes de Dios y, al final, somos un grado de desarrollo un poco más que los perritos o que las focas. No tenemos una realidad cristiana de la que Juan Pablo II dijo “no hay comunidad cristiana, no hay realidad cristiana en la Iglesia que no tenga en estos momentos como primer deber la misión”. Y la misión es comunicar la belleza de la vida que Cristo nos da, que consiste, sobre todo, en la fe, en la esperanza y el amor. Testimonios de fe, testimonios de esperanza, testimonios de amor en un mundo donde estas cosas escasean más que las joyas y, mucho más, son más valiosas que las joyas para la vida del mundo. Eso es lo que le pido yo al Señor con toda mi alma también: que podáis ser, por intercesión de la Virgen, por intercesión de san José María y del beato Álvaro del Portillo.

Que el Señor nos ayude a todos hasta que nos encontremos en el Cielo, porque en el Cielo yo espero que estemos todos y que no nos falte nada ni nadie. Y a los que consideramos hoy pecadores, como así también han sido redimidos por la preciosa Sangre de Cristo, que no puede ser inútil.

Vamos a proclamar nuestra fe. Damos gracias al Señor y Le pedimos que nos siga ayudando por los caminos de la historia con Su misericordia sin límites.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

2 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

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Iglesia por el Trabajo Decente y elección de Granada para el Encuentro Nacional de Hermandades 2023, en Iglesia Noticia

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Iglesia por el Trabajo Decente y elección de Granada para el Encuentro Nacional de Hermandades 2023, en Iglesia Noticia

Podcast del informativo diocesano, Iglesia Noticia, escuchado en COPE Granada y Motril este domingo 2 de octubre a las 09:45.

De entre la actualidad de esta semana, nuestro informativo diocesano “Iglesia Noticia” recuerda que Granada ha tenido la dicha de ser elegida como sede del Encuentro Nacional de Hermandades y Cofradías 2023.

Adelantamos también la celebración de la Eucaristía del cincuenta aniversario de los colegios Monaita y Mulhacén, e informamos de la celebración del Día del Trabajo Decente que se llevará a cabo el próximo 7 de octubre.

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50 aniversario de los colegios El Romeral y Sierra Blanca (Catedral-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá durante la Eucaristía celebrada en la Catedral de Málaga con motivo del 50 aniversario de los colegios El Romeral y Sierra Blanca

50 ANIVERSARIO DE LOS COLEGIOS EL ROMERAL Y SIERRA BLANCA

(Catedral-Málaga, 2 octubre 2022)

Lecturas: Hab 1, 2-3; 2, 2-4; Sal 94, 1-2.6-9; 2 Tm 1, 6-8.13-14; Lc 17, 5-10. (Domingo Ordinario XXVII-C)

1.- Estamos a principios del curso reanudando las actividades. La Iglesia nos ofrece en este tiempo la celebración del día de “Témporas de acción de gracias, de penitencia y de petición”, como inicio de un tiempo nuevo. Hemos de ser agradecidos por los dones que Dios nos ofrece y por la oportunidad de hacer tantas cosas buenas. Las “Témporas” son al mismo tiempo: agradecimiento y petición de nuevas bendiciones.

En este marco litúrgico celebramos hoy el Cincuenta Aniversario de la creación de los Colegios Attendis en la Diócesis de Málaga: El Romeral y Sierra Blanca; y damos gracias a Dios por los dones recibidos en este tiempo en la hermosa tarea educativa, solicitando el perdón por nuestras limitaciones e infidelidades y pidiendo por los buenos frutos en el futuro.

En 1971 en Málaga un grupo de padres preocupados por la educación de sus hijos y por el ambiente social cada vez más laicista, promovieron los dos primeros colegios de Attendis, inspirados por las enseñanzas de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. 

2.- Los iniciadores de estos colegios tenían como propósito que las familias fueran fermento de transformación en dicha sociedad y comenzaron en octubre de 1972 con unos 600 alumnos de entre los 6 y 12 años. 

Los padres deseaban para sus hijos, siguiendo las enseñanzas de Josemaría Escrivá de Balaguer, hoy santo, una educación con ideario católico, para formar “cristianos verdaderos, hombres y mujeres íntegros, capaces de afrontar con espíritu abierto las situaciones que la vida les depare, de servir a sus conciudadanos y de contribuir a la solución de los problemas de la humanidad, de llevar el testimonio de Cristo” (cf. Es Cristo que pasa, Homilías, en El matrimonio vocación cristiana). 

Este tipo de educación solo se puede realizar mediante una acción conjunta de padres cristianos, junto con los profesores y alumnos, formando una auténtica comunidad educativa.

Entre los muchos frutos de esta educación el Señor nos ha regalado varias vocaciones al sacerdocio; algunos sacerdotes concelebran hoy con nosotros; también varias religiosas de especial consagración y muchas personas que han vivido y viven su matrimonio con amor y fidelidad, dando testimonio en nuestra sociedad a quienes denigran la familia o a quienes niegan la posibilidad de mantenerse unidos de por vida. Los matrimonios cristianos sois un hermoso ejemplo y testimonio.

¡Muchas felicidades por este aniversario y por vuestro testimonio de fe!

3.- El profeta Habacuc, ante los problemas y dificultades que vivía la gente, les anima a poner la fe como fundamento de su vida y les dice que el justo vivirá por su fe, mientras que el altanero, el orgulloso, el lleno de sí, el que dice no necesitar a nadie, no triunfará (cf. Hab 2, 4). 

Hoy, muchos siglos después, acogemos las enseñanzas del profeta Habacuc, porque necesitamos fundamentar nuestra vida en Dios; y porque también hoy existen los mismos problemas de entonces.

En el bautismo recibimos las tres virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, como dones de Dios. La fe es un don de Dios sobre el que descansan los demás dones; y toda renovación se hace por la fe. 

No hay que poner el corazón en las cosas caducas, que no sacian el corazón del hombre; es necesario mantenerse firmes en la fe y confiados plenamente en Dios. No podemos fiarnos de nuestras estructuras, porque son caducas y necesitan reformarse; y esa reforma se debe hacer siempre a la luz de Cristo.

Los apóstoles pidieron a Jesús: «Auméntanos la fe» (Lc 17, 5), porque se veían faltos de fundamento para evangelizar. 

Nosotros pedimos al Señor que aumente nuestra fe y nuestro amor, porque necesitamos su fuerza para llevar adelante la misión que nos encomienda. Es necesario que nos mantengamos firmes en la fe y confiando plenamente en el Señor. Solo así nuestra actividad dará sus mejores frutos.

4.- El apóstol Pablo nos exhorta a dar testimonio del Señor con valentía: «Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza» (2 Tm 1, 7). 

Profesar la fe cristiana hoy día no es fácil, considerando que nunca ha sido fácil. Los poderes políticos, ideológicos y mediáticos de nuestra sociedad quieren imponer una educación sin Dios y una escuela estatal única para todos, que elimina la transcendencia, socavando de ese modo el derecho constitucional de los padres a educar según sus propias convicciones. No existe la “educación neutra”, como algunos pretenden defender; es una falacia, porque la educación siempre tiene unos valores o unos contravalores. Los Colegios Attendis sois una alternativa necesaria frente a esta actitud intolerante y dictatorial.

En esta sociedad, descreída y pagana, no nos avergoncemos del Señor (cf. 2 Tm 1, 8); antes bien, tomemos parte en los trabajos del Evangelio como nos anima san Pablo (cf. 2 Tm 1, 8).

Pongamos como fundamento de nuestra vida a Cristo Jesús (cf. 2 Tm 1, 13); y velemos por el precioso depósito recibido del Señor con la ayuda del Espíritu Santo (cf. 2 Tm 1, 14). La Iglesia es la depositaria de la gran riqueza de la revelación; y nosotros, como miembros, también somos depositarios para compartirlo.

Queridos padres y educadores, tenéis una misión eclesial importante: educar a vuestros hijos y alumnos desde la verdadera fe cristiana, desde la luz del Evangelio, desde Cristo que es el Hijo de Dios hecho hombre. ¡No renunciéis a esa tarea, porque os la ha confiado Dios!

5.- El Señor nos pide en el evangelio que hagamos la voluntad del Padre, como también Él hacía su voluntad, que tenía como alimento (cf. Jn 4, 34). 

Y pone el ejemplo del criado que regresa de su trabajo, cuyo amo le pide que le sirva primero a él antes de comer: «¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?» (Lc 17, 9).

«Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer» (Lc 17, 10). Ante el Señor podemos reconocernos siervos inútiles, porque a veces no hacemos ni siquiera lo que nos manda.

Todos los fieles cristianos tenemos la tarea, recibida en el bautismo, de vivir según la voluntad de Dios, dejando aparte la nuestra, al igual que Cristo, que no vino a hacer su voluntad sino la voluntad del Padre (cf. Lc 22, 42).

6.- Os animo a continuar dando testimonio de vuestra fe en vuestras familias, en el ambiente educativo y en medio de la sociedad. Y os exhorto a continuar ofreciendo a esta sociedad la oferta de una educación con identidad cristiana. 

¡Enhorabuena con motivo del Cincuenta Aniversario de los Colegios de El Romeral y Sierra Blanca y buen trabajo en el futuro! Pongamos ese futuro en manos del Señor.

Pedimos a la Santísima Virgen María que nos acompañe en este inicio del curso y que nos haga testigos valientes del Evangelio.

Los ángeles custodios, cuyo recuerdo hacemos hoy, nos guíen en nuestro camino hacia Dios. Amén.

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El Colegio Sierra Blanca-El Romeral cumple medio siglo

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Este domingo, 2 de octubre, se cumplen 50 años desde que el primer colegio del Grupo Attendis abriera sus puertas. La Catedral de Málaga acoge la Misa de Acción de Gracias que estará presidida por Mons. Jesús Catalá y concelebrada por sacerdotes antiguos alumnos del colegio.

Los responsables de ponerlo en marcha fueron un grupo de padres, explica Inmaculada Atencia, hija de uno de los matrimonios promotores y antigua alumna. «Eran amigos entre ellos y se sentían muy comprometidos con la sociedad que les tocó vivir. Por ello, quisieron crear un colegio que además de la formación académica estuviera centrado en la formación humana y cristiana, centrado en la familia como motor de la sociedad. Mi padre, Manuel Atencia, recuerda en sus memorias, «Apuntes de una vida», a aquellos primeros promotores que junto a sus esposas pusieron en pie este colegio incluso arriesgando su patrimonio: Blas Castro y Carmen Fortuny, Daniel Vázquez y Chantal de Lajudie, José Luis Esteve y Trinidad Krauel, Ramón Moreno y María Angelica Rodríguez, Germán Barceló y Concepción Rubio y ellos mismos, Manuel Atencia e Inés Robledo. Siempre conservaron la amistad. Recuerdo que cuando mi madre hablaba del colegio se le iluminaba la cara. Creo que para ellos fue el proyecto más bonito que llevaron a cabo».

Ignacio Moreno, hijo de otro de los promotores, explica que «de pequeños íbamos a pasar el domingo, junto a las familias de otros promotores, a un campo a las afueras de Málaga y comíamos bocadillos, era el lugar donde se iba a construir el colegio. Pienso que en los años 70 tuvieron mucho mérito, ya que, aunque cada uno tenía su profesión (arquitecto, médico, abogado…) se lanzaron a crear un colegio cuyo el lema era: «Maximas libertas maximas responsabilitas», y es que, esa libertad que nos había dado Dios tenía que ir ligada a la responsabilidad. Pero hablar de libertad en aquellos años tenía mucho mérito. Le echaron mucho valor y se endeudaron por el ideal de dar una formación integral a sus hijos». 

José Luis Estévez es hijo de uno de los arquitectos que construyó el colegio en seis meses y que se encontraba entre aquellos promotores. «Al pensar en esos años, puedo decir que el colegio fue el lugar donde comencé a conocer y a tratar a Dios, y a día de hoy persisto» explica. «Éramos un curso muy unido y el 80 por ciento de mis amigos actuales son del colegio. Con el paso de los años destacaría los valores que nos inculcaron y la libertad, todos hemos sido muy libres. Siempre me viene a la memoria un profesor Don José Ferrary, padre del actual deán de la Catedral de Málaga, que nos enseñó lo más importante en la vida: «saber estar»».

Y es que, el nombre de este profesor sale a relucir casi siempre que un alumno de El Romeral habla de su colegio. Lo que sabe muy bien Pedro Arjona, otro de los profesores, que fue su compañero y lleva más de 40 años impartiendo clase en esas aulas. «José Ferrary se desvivía por el centro y se recorría Málaga entera buscando lo que hiciese falta». Arjona destaca también al primer director del centro, Isidoro Labrador, y sobre todo a las familias que «siguiendo la estela de aquellos primeros promotores son lo mejor que tenemos, los padres y los alumnos. En estos 50 años han salido del colegio 21 sacerdotes».

A aquella primera promoción pertenece Alberto Cuevas, tenía apenas 11 años aquel 2 de octubre de 1972 cuando El Romeral abrió sus puertas por primera vez y, ha sido durante 25 años presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos. «Fuimos creciendo al mismo tiempo que el colegio y recuerdo sobre todo una gran unión entre los padres, los profesores y los alumnos, todos unidos en torno a una misma idea y remando en la misma dirección. También recuerdo especialmente la implicación del profesorado y cómo por encima de la educación académica destacaban la importancia de los valores humanos que permanecen y que son el estandarte del colegio». 

Los actuales directores del Colegio Sierra Blanca- El Romeral, María García y Juan José Sánchez, explican que para ellos supone «una gran responsabilidad y un gran honor continuar con el ideal de aquellos primeros promotores».

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Nuestra Señora de la Fuensanta es coronada ante la atenta mirada de más de 5.000 personas

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Alcaudete se ha engalanado para celebrar, esta tarde, un gran acontecimiento mariano: la coronación Canónica de su patrona, la Santísima Virgen de la Fuensanta. Una fecha muy esperada, por fieles y devotos, después de tener que posponerla durante dos años, a causa de la pandemia de la Covid-19.

La Eucaristía de coronación, ha estado presidida por el Obispo diocesano, Don Sebastián Chico Martínez y concelebrada por el Obispo emérito de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro; y más de una treintena de sacerdotes diocesanos, entre ellos el Provicario General, e hijo del pueblo, D. José Antonio Sánchez Ortiz. También han estado presentes en la celebración los seminaristas.

A las seis de la tarde daba comienzo la procesión de entrada en el parque municipal de la Virgen de la Fuensanta, donde se ha celebrado la Santa Misa. Miles de sillas, alrededor de cuatro mil, estaban ocupadas por alcaudetenses,  devotos y fieles; así como representantes de cofradías de Alcaudete  y otras tantas llegadas desde todos los puntos de la Diócesis que no quisieron perderse esta celebración tan emotiva y simbólica.  Junto al alcalde la localidad han estado presentes la Consejera de Salud de la Junta de Andalucía; la Subdelegada del Gobierno; el Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía; el Presidente de la Diputación; el Subdelegado de Defensa; miembros de las corporaciones municipales de otras ciudades de la provincia, así como otras autoridades civiles y militares.

Los párrocos del pueblo, D. José Antonio García Romero y D. Manuel Carmona, han sido los encargados, al inicio de la celebración, de dar lectura a la bula por la que desde el Dicasterio para el Culto Divino se autoriza la coronación canónica de la patrona de Alcaudete y de su divino Hijo.

Las lecturas las han leído los miembros de la  la Cofradía de Ntra. Sra. de la Santísima Virgen de la Fuensanta Coronada y el Evangelio ha sido proclamado por el Diácono permanente, D. Francisco José Cano de Haro.

Homilía
El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, ha comenzado su homilía saludando a las autoridades que han acudido a la coronación, para después, dirigiéndose a Don Amadeo, su predecesor, ha dado las gracias por ese camino que inició, de la mano de la parroquia y la Cofradía de Nuestra Señora de la Fuensanta, para que le fuera concedido este reconocimiento pontificio.

 El Prelado, en referencia al Evangelio proclamado ha expresado: Vivimos tiempos intensos, con grandes riesgos de desorientación y de empobrecimiento de nuestro patrimonio religioso y moral, es decir, de nuestra fe. Por eso este acontecimiento que estamos viviendo nos tiene que llamar a un arraigamiento y fortalecimiento de nuestra fe y de nuestras convicciones morales. Nos llama a gritar desde lo más profundo de nuestro corazón: ¡Madre ayúdanos a que nuestra fe sea auténtica! Y podamos mover montañas en nuestro mundo: la montaña de la desesperanza, de la soledad, de la enfermedad, de la guerra, de las injusticias… del pecado y de la muerte”.

También, Don Sebastián ha querido hacer memoria de la historia de la devoción a la Virgen de la Fuensanta y en este sentido recordó La corona no es un adorno caprichoso, es traducción iconográfica del mensaje evangélico. Es un signo santo que tiene a Cristo como último referente y un estímulo para nuestra vida cristiana. La Iglesia siempre ha mirado a la Virgen María como Virgen coronada por Dios: “La coronaste de gloria y dignidad”, como dice el Salmo. Y así hemos de contemplarla nosotros.

En este sentido, Don Sebastián ha explicado la otra corona que quiere lucir la Santísima Virgen, “La primera cosa que la Virgen espera de nosotros es que como Ella tengamos siempre en cuenta la presencia y la importancia de Dios en nuestra vida.

La segunda condición de nuestra devoción tiene que ser el conservar y acoger el Evangelio de Jesucristo, su palabra, como camino real y eficaz de vida, que nos lleve a vivir al “estilo de Jesús”, que nos lleve a vivir como hijos de Dios y como hermanos de todos.

Y la tercera cualidad que espera de nosotros, es el respeto y el amor a la Iglesia de Jesucristo, donde hemos sido injertados a la fe, donde debemos crecer y encontrar el alimento que la nutre. Ella reunió a los Apóstoles en la fe, en el recuerdo y en el amor de Jesucristo. Ella acoge, protege y tutela como una madre espiritual a todos los discípulos de Cristo y a todos sus devotos.

No se puede ser devoto de la Virgen sin amar de todo corazón a esta Iglesia que es la familia de los discípulos de Jesús reunidos bajo su manto maternal.

Queridos hermanos, devotos de la Virgen de la Fuensanta, conservad este gran tesoro, que habéis heredado de vuestros antepasados y que tan profundamente se encuentra arraigado en Alcaudete y en toda esta Comarca”.

Dirigiéndose a la imagen de María, madre de los alcaudetenses, ha concluido con esta oración: Santísima Virgen de la Fuensanta, te suplicamos que nos alcances de tu Hijo las gracias y favores que ponemos en tus manos en este día. Te consagramos nuestras vidas para que nunca nos alejemos de Ti. Que seamos como tú en la vida, testigos transparentes del Evangelio de tu Hijo Jesucristo. Socórrenos siempre en nuestras necesidades espirituales y temporales, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Acto de coronación
Tras la predicación, ha tenido lugar el acto de coronación canónica, propiamente dicho.

Acompañada del alcalde de la localidad y portando las coronas del Niño y su madre, ha subido hasta el altar efímero, Julia, la santera, una octogenaria que ha dedicado su vida a cuidado de la Virgen de la Fuensanta . El Obispo ha bendecido sendas coronas, para después pronunciar las palabras del rito de la coronación. A continuación, el Prelado, bajo la atenta mirada de Don Amadeo, ha subido hasta donde se encontraba la Virgen de la Fuensanta. Ha coronado primero al niño y, después, a la patrona de Alcaudete, a la que en un gesto de profunda devoción ha besado al terminar. En ese momento, el silencio y la emoción de los alcaudetenses han sido roto por un aplauso que ha resonado en todo el parque municipal y un gran estruendo de cohetes, mientras se interpretaba el aleluya.

La Santa Misa ha proseguido, acompañada por la música y las voces del Coro y Orquesta MusicAlma, con D. José Gregorio Trujillo en la dirección y con la colaboración especial del profesorado de los Conservatorios de Jaén, Granada y Madrid, la Coral Polifónica de la Basílica de San Juan de Dios de Granada y las voces solistas de Fuensanta Rey y Pastora Soler. La cantante sevillana ha interpretado durante las ofrendas un Ave María y al finalizar la comunión una emocionada Salve.

El Hermano Mayor de la Cofradía ha hecho el acción de gracias, “casi una década para ver a nuestra Madre coronada con una corona de amor. Hoy es amor, fe, caridad. Hoy, aquí, los más necesitados tendrán una acción caritativa, porque son los privilegiados del Señor”.

Tras la firma del acta, la celebración ha concluido con la bendición final y el canto del himno a Nuestra Señora de la Fuensanta.

Al finalizar la Eucaristía, la Virgen de la Fuensanta, ya coronada ha sido procesionada, de manera extraordinaria por Alcaudete. Acompañada por numerosas mujeres ataviadas con la mantilla que han querido así honrar a su patrona; asimismo, cofradías de Alcaudete y de otras ciudades y pueblos de la Diócesis y de las agrupaciones musicales.

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Gratitud y júbilo en la acogida y bienvenida del arzobispo coadjutor de Granada

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En la Eucaristía de inicio de su ministerio como arzobispo coadjutor.

Eucaristía celebrada esta mañana en la S.I Catedral, en la que nuestro arzobispo D. Javier lo acoge “con los brazos abiertos”, así como la Iglesia en Granada; y D. José María habla de “misión compartida” , en la que “no traigo otra cosa que el Evangelio de Cristo”.

Con júbilo y gratitud el Pueblo de Dios ha acogido esta mañana en la S.I Catedral el inicio del ministerio episcopal de D. José María Gil Tamayo como arzobispo coadjutor, tras ser designado por el Santo Padre a petición del arzobispo de Granada, D. Javier Martínez, para ayudarle en la labor pastoral de la Archidiócesis, que ha vivido esta jornada como una fiesta.

La Eucaristía ha estado concelebrada por 36 arzobispos y obispos y 206 sacerdotes. A ella han asistido distintas autoridades civiles, como los alcaldes de Granada y Ávila, militares, académicas, y representantes de la vida social y política de Ávila, Granada y Madrid.

Entre el numeroso Pueblo de Dios, también se encontraban fieles de toda la provincia de Granada, así como de las diócesis de Ávila -de donde procede D. José María-, Madrid y Mérida-Badajoz, diócesis originaria, incluso de su pueblo natal –Zalamea de la Serena.

La celebración comenzó con la acogida por parte del Cabildo catedralicio de ambos arzobispos, que llegaron juntos hasta la puerta de la Encarnación. Allí besaron el lignum crucis y accedieron para orar de forma personal unos minutos a los pies del altar.

La Catedral vibró de aplausos tras la lectura de las Letras Apostólicas por las que el Santo Padre concede el nuevo ministerio en la sede de Granada, en una “misión compartida” como el propio D. José María aludió durante sus palabras al término de la Eucaristía.

“PROFUNDA GRATITUD” Y “REGALO GRANDE”
En su homilía, D. Javier Martínez expresó su “profunda gratitud” y “el regalo grande” que es el recibimiento en el inicio del ministerio de quien compartirá misión en la Diócesis. A los arzobispos, obispos y sacerdotes ha dado las gracias “por vuestra comunión”.

Con los brazos abiertos de su pastor y de la Iglesia de Granada ha sido recibido D. José María en esta Eucaristía de inicio de su ministerio pastoral. Mons. Martínez habló de la misión de la Iglesia que es “proclamar el Evangelio” y del Cuerpo de Cristo que es la propia Iglesia.

“A mí me corresponde, aún como arzobispo de Granada, darte todo el espacio que te permita a ti vivir y expresar plenamente las muchas riquezas que Dios te ha dado, y a ti el darte a esta Iglesia y amarla como Cristo la ama, y a la diócesis amar a su nuevo pastor, y seguirlo y obedecerlo como el Señor”, señaló.

“MISIÓN COMPARTIDA”
Por su parte, D. José María Gil Tamayo habló de la “misión compartida” que a partir de ahora ejercerá junto a D. Javier, a quien ha venido a ayudar, en plena comunión, hasta su retirada una vez sea aceptada la renuncia que presente al Santo Padre por motivos de edad.

“Soy un obispo que el Sucesor de Pedro y Cabeza del Colegio Episcopal, que nos preside en la caridad, envía a serviros y no traigo otra cosa que el Evangelio de Cristo”, señaló en sus palabras con las que, momentos antes de la bendición final, concluyó la celebración.

“Vengo a ejercitar mi servicio episcopal en misión compartida con D. Javier, en profunda comunión con él y con el presbiterio de Granada”, al mismo tiempo que reconocía que “sé por convicción y por experiencia que el obispo no puede nada sin los sacerdotes”.

El momento más conmovedor durante sus palabras fueron al inicio, al recordar a su madre, fallecida hace dos meses, así como a su padre y su hermano sacerdote. Asimismo, Mons. Gil Tamayo expresó su invitación a “poner en permanente práctica el Mandamiento Nuevo de Jesús, amar a todos con su corazón, a ser una Iglesia ‘hospital de campaña’, como nos pide el Papa”.

De la vida consagrada y contemplativa, de la familia, los jóvenes y el apostolado seglar también aludió ante ese reto de ser “hospital de campaña”, estando “en primer lugar los pobres, los enfermos, los desvalidos”.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

HOMILÍA DE D. JAVIER MARTÍNEZ, EL 1 DE OCTUBRE DE 2022

HOMLÍA DE D. JOSÉ MARÍA GIL TAMAYO, EL 1 DE OCTUBRE DE 2022

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Canal Sur retransmite, mañana, la Misa desde San Juan Evangelista de Mancha Real

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Canal Sur Televisión conectará mañana, domingo 2 de octubre, a las 10 horas, en directo desde la Iglesia de San Juan Evangelista en Mancha Real  para ofrecer la misa de novena de la Virgen del Rosario, patrona de la localidad.

La imagen, obra del granadino José Navas Parejo, sustituyó a la de Sebastián de Solís, una de las pocas esculturas que el autor realizó para procesionar entre los siglos XVII y XVIII, y que desapareció durante la Guerra Civil.

Las fiestas de la Virgen del Rosario se celebran en torno al 7 de octubre y gozan de una gran tradición en este municipio de Jaén. Una de las costumbres asociadas a ella y que ha llegado a nuestros días son “Las Moniduras”, unos cantos tradicionales que recorren las calles de la localidad puerta por puerta para anunciar la cercanía de las fiestas.

Aunque si por algo es conocida la hermandad en toda la provincia es por su procesión. Cada año, el trono de la Virgen es llevado por mujeres costaleras que realizan una “levantá” durante la salida.

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Imágenes de la bienvenida de la Iglesia al Arzobispo coadjutor

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Imágenes de la bienvenida de la Iglesia al Arzobispo coadjutor

El pueblo de Dios recibió con alegría al nuevo Arzobispo coadjutor de Granada, D. José María Gil Tamayo. Compartimos las fotografías con detalles de esta bienvenida del Pueblo de Dios a su nuevo destino apostólico.

Los miembros del Cabildo catedralicio fueron los primeros en recibir al nuevo prelado de Granada. La ceremonia contó con la presencia de decenas de obispos procedentes otras diócesis de España.

Al terminar de pronunciar su primera alocución como arzobispo en la archidiócesis, el Arzobispo coadjutor permaneció ante el altar para saludar a las autoridades presentes y al resto de fieles.

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