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El Obispo anuncia que va a proponer como Santuario Nacional al de la Virgen de la Cabeza

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El anuncio ha pillado por sorpresa a todos los cofrades de la Virgen de la Cabeza que participaban en la Eucaristía con motivo de la asamblea de Cofradías filiales, alrededor de 67 en toda España, se celebra durante la jornada de hoy en el Cerro del Cabezo.

Don Sebastián Chico Martínez ha querido hacer público que se van a iniciar los trámites, ante la Conferencia Episcopal Española, para que la Real Basílica Santuario de la Virgen de la Cabeza sea declarado como Santuario Nacional. “Voy a solicitar, como Obispo, que este Santuario sea declarado como Santuario Nacional”, ha expresado el Prelado jiennense, para ser respondido con una gran ovación por parte de los fieles congregados a los pies de la Morenita. “Estoy ya dando los primeros pasos y habrá que hacer una serie de cosas para que mis hermanos los Obispos así lo consideren y se aprueben en plenaria. Espero ser un buen embajador para obtener este gran título que Ella se merece. Considero que tenemos todas las condiciones para que la Iglesia Española nos declare como Santuario Nacional, y éste sea un nuevo regalo que le hacemos a nuestra Madre”, ha concluido el Obispo de Jaén.

Una  concesión que debe otorgar la Conferencia Episcopal siempre que el Santuario que sea propuesto cumpla con algunos requisitos, entre los que se valora que sea lugar  “al que numerosos fieles peregrinan por una razón especial de piedad». Con este nuevo  título, que se sumaría al de Real y el de Basílica, que otorgó la Santa Sede en el año 2010,  se reconocería por la Iglesia en España, el significado histórico, cultural y religioso del Santuario de la Virgen de la Cabeza. 

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Diez años de presencia vivificada

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Diez años de presencia vivificada

La historia reciente de nuestra Diócesis está ligada a una fecha, la del 7 de octubre de 2012, cuando San Juan de Ávila es proclamado en Roma doctor de la Iglesia Universal por el Papa  Benedicto XVI. Aún resuenan sus palabras anunciando al nuevo doctor un 27 de mayo de hace diez años, domingo de pentecostés. Desde ese momento, la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla ha sido el centro devocional y formativo que ha extendido su figura inabarcable, siguiendo la estela de su proclamación como patrono del clero secular español. En este tiempo, Cardenales y Obispos han tenido en Montilla un motivo de peregrinación y el clero diocesano una creciente formación para dar a conocer la enseñanza y espiritualidad del santo patrón, apóstol de Andalucía. La Conferencia Episcopal Española peregrinó hasta Montilla el año de la proclamación el 23 de noviembre de 2012 y, desde entonces, en su basílica se han  multiplicado las visitas de fieles llamados por el Doctor de la Iglesia, al tiempo que la casa donde vivió y murió se ha convertido en lugar para el encuentro, donde se reconoce palpable la huella del Doctor de la Iglesia y sus seguidores y discípulos.

El mismo día de la proclamación, diez años después, Montilla ha revivido la fiesta que representó aquella proclamación. El Cardenal emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, presidió la eucaristía de acción de gracias en la basílica pontificia donde se veneran sus reliquias. Allí se volvió a congregar el clero diocesano que tiene en el apóstol de Andalucía un modelo de santidad y un motivo de formación permanente a través de congresos internacionales y tesis doctorales sobre su vida y su legado espiritual y doctrinal que palpita  en cada una de sus obras traducida a varios idiomas.

Hasta Montilla se han encaminados muchos fieles también para ganar el jubileo en estos diez años. El doce de octubre de 2012 se iniciaba un año jubilar en Montilla con motivo del doctorado. En el año en 2019 y hasta mayo de 2020, tuvo lugar otro gran acontecimiento eclesial con la apertura de la puerta santa para celebrar 450 aniversario de la muerte del Santo Patrono, el 125 aniversario de su Beatificación y el 50 aniversario de su canonización. Un  segundo año de gracia para la diócesis cordobesa que han jalonado los recuerdos de muchos fieles cordobeses. Hoy, igual que ayer, esos recuerdos animan a continuar tras las huellas de San Juan de Ávila. Obispos, laicos y sacerdotes reviven aquel 7 de octubre de 2012 con agradecimiento a la Iglesia Universal, que mira hacia Montilla.

Monseñor Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba

“Fueron acontecimientos únicos en la historia de nuestra Diócesis”

Dos años después de iniciar su episcopado en nuestra diócesis, el Obispo de Córdoba, conoció la alegría de la proclamación de San Juan de Ávila, como doctor de la Iglesia Universal. Hoy recuerda el momento en que el Papa Benedicto XVI manifestó la intención de proclamar a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia Universal durante la JMJ de Madrid, un 20 de agosto en la Catedral de la Almudena ante seis mil seminaristas venidos del mundo entero. Para aquella ocasión viajó hasta Madrid la urna que guarda las reliquias del santo patrón en Montilla.

En la memoria del Obispo está el anuncio de la fecha en que iba a celebrarse esta declaración, el 27 de mayo del año siguiente, en la Fiesta de Pentecostés, “de esta manera recibimos con mucha alegría esta buena noticia como habíamos recibido en la Almudena ese deseo que él manifestó y que fue como una explosión de alegría”, rememora.

La celebración del 7 de octubre del año 2012 fue espléndida, “Roma se presta para eso y ya las vísperas en Santa María la Mayor fue una concentración de obispos españoles, seminaristas, sacerdotes españoles y tuve unas palabras para recordar que San Juan de Ávila es clericus cordubensis”, explica el obispo de Córdoba.

Al día siguiente en la plaza de San Pedro el Papa proclamaba Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila junto con Santa Hildegarda de Bingen, “fue un día de una inmensa alegría” en un día espléndido en Roma donde destacó la presencia “del Seminario de Córdoba entero, seminaristas y formadores, del Seminario “San Pelagio” de Córdoba y del Redemptoris Mater.

Luego vinieron celebraciones que el obispo de Córdoba no olvida. Al  día siguiente la acción de gracias en San Pedro que presidió el Cardenal Rouco y la visita de todos los obispos españoles el 23 de noviembre a Montilla en peregrinación a su sepulcro. Además comenzó el Año Jubilar, en el que se volcó todo Montilla. “Fueron acontecimientos únicos en la historia de nuestra Diócesis y de Montilla”, asegura el Obispo al tiempo que señala que “San Juan de Ávila se merecía esto y mucho más después de varios siglos que hemos tardado en reconocer su gloria y maestría como Doctor de la Iglesia Universal”.

Al celebrar ahora el décimo aniversario del doctorado “queremos traer a la mente y al corazón dar gracias a Dios por todo lo que, durante estos diez años,  se ha hecho, que ha sido muchísimo para dar a conocer a San Juan de Ávila en el mundo entero”. Don Demetrio asegura que “seguiremos trabajando, la diócesis de Córdoba es la Diócesis de San Juan de Ávila y tiene esta preciosa obligación de anunciar al mundo entero que San Juan de Ávila es verdadero Maestro de Santos por su influjo universal y por su doctrina eminente”, termina.

Monseñor Francisco Orozco, Obispo de Guadix.

“San Juan de Ávila es de todos y para todos”

El obispo de Guadix era Vicario General de la Diócesis de Córdoba y párroco de San Miguel Arcángel de Córdoba cuando conoció el anuncio, un 27 de mayo de 2012, por parte del papa emérito Benedicto XVI, de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia universal. Una década después recuerda que “lo viví con mucha alegría y acción de gracias al Señor. Se hacía realidad oficialmente lo que estaba latente para todos los que habíamos tenido la suerte de conocer más de cerca la vida y el magisterio de San Juan de Ávila y habíamos podido rezarle muchas veces en su santuario montillano: que San Juan de Ávila es de todos y para todos”.

Aquel anuncio implicaba un incentivo para la actualidad de la espiritualidad avilista, recuerda monseñor Francisco Jesús Orozco, “para que el mundo entero no sólo tuviese constancia de que era santo, sino poder conocer por qué lo era y cómo era su alma, que había vaciado en sus escritos”. Aquel recordado Ángelus del 27 de mayo de 2012, el papa  anunciaba que el próximo 7 de octubre de ese mismo año, San Juan de Ávila , junto a la alemana Santa Hildegarda de Bingen, sería referencia universal para todos los católicos por su magisterio, y el Obispo de Guadix pensó “en la suerte que tenemos los cordobeses de tener tan gran testigo de la fe y maestro de santos”. En aquel momento, dio gracias a la Iglesia en la persona del papa, porque ahora San Juan de Ávila se unía en este reconocimiento a otros grandes doctores de la Iglesia española, como San Isidoro de Sevilla, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz.  A la alegría se unía a la responsabilidad, explica monseñor Francisco Jesús Orozco, de lo que tantas veces había oído y visto en el obispo de Córdoba, de seguir difundiendo entre todos la herencia espiritual avilista. Más que nunca, en ese momento entendió la urgencia de dar a conocer “la grandeza del alma de san Juan de Ávila” y “Que todos sepan que Dios es Amor”, como dejó escrito san Juan de Ávila.

El día en que el Papa lo hacía público era domingo y “recuerdo que recibí un mensaje  comunicándome la noticia. Iba a  celebrar en ese momento la Eucaristía en la parroquia de San Miguel. Pude dar  gracias al Señor por tan gran regalo que recibía la Iglesia universal y en la que Córdoba tenía titulares grandes por la santidad de uno de los nuestros. Recuerdo ese día una larga conversación telefónica con nuestro obispo para festejar  la noticia y para preparar diocesanamente tan gran evento.  Y ahora seguimos, después de diez años, dando gracias al Señor y celebrándolo”, manifiesta monseñor Orozco.

“Indudablemente, el recuerdo de aquel momento es muy gratificante porque la Iglesia de Córdoba se vestía sus mejores galas para ser referencia para la Iglesia universal por uno de sus mejores hijos, que sin ser de nacimiento cordobés lo era por elección propia. Desde Montilla fue, en su tiempo, maestro de santos y pedagogo de las almas para unirse a Jesucristo en la Iglesia.  Ahora se reconocía que San Juan de Ávila y su magisterio no son pasado, sino presente y futuro para la Iglesia que camina en cada rincón de la tierra”, comenta el obispo de Guadix.

Monseñor Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva

“Sentí que el Señor nos llamaba a la evangelización de nuestra tierra, Andalucía”

“En la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia, en aquel Octubre de 2012, recuerdo que estaba concelebrando en aquella misa que presidió el papa Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro. También se iniciaba el “Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización” y lo recuerdo como una llamada grande por parte de San Juan de Ávila que tanto insistió en la conversión y en la santidad de los sacerdotes para la evangelización, aquella evangelización que él quería hacer en las Indias y que hizo en Andalucía. Sentí que el Señor nos llamaba a hacerla aquí, en nuestra tierra”

Diego Cañizares

“El doctorado de San Juan de Ávila fue un revulsivo evangelizador”

Diego Cañizares es un padre de familia cordobés, que decidió acerarse a la figura de San Juan de Ávila a través de su tesina “Eucaristía y Resurrección en el Tratado del Santísimo Sacramento y en los sermones de San Juan de Ávila”, meses después de terminar sus estudios, recuerda lo vivido en 2012. Fue precisamente en las aulas del Instituto del Instituto de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Diez” donde recibió la noticia del doctorado de San Juan de Ávila a través de una agencia católica de noticias. Conserva un recuerdo grato de aquel día “a pesar de que aún no era consciente de lo que suponía para iglesia Córdoba, Andalucía y España”.

Para él, es una vivencia que lo remite a la “una gran alegría” y a la certeza de que sería un revulsivo evangelizador que “nos ayudaría a tomar conciencia que la vida de la iglesia nos interpela, se hace presente más que nunca en la sociedad que esta sedienta de Dios”. Entonces, igual que ahora, entendió que el  sacerdocio es “un regalo de amor que Cristo en su infinita misericordia nos dejó cuando se quedó con nosotros hasta el final de los tiempos”. Diego Cañizares, que es responsable de Relaciones Institucionales con las Cofradías en Ayuda a la Iglesia Necesitada, sostiene que “ese regalo debemos cuidarlo y amarlo con todas nuestras fuerzas, porqué Cristo se hace presente en todos y cada uno de los sacerdotes”.

María Jesús Fernández Cordero

“San Juan de Ávila precisa mayor proyección más allá del ámbito sacerdotal”

La proclamación como Doctor de la Iglesia ha sido, sin duda alguna, un acontecimiento fundamental. Yo destacaría dos ámbitos en los que se ha extendido el acercamiento a su figura. Por una parte, en los seminarios, la propuesta de San Juan de Ávila como referente de espiritualidad sacerdotal y del ejercicio del ministerio es ahora más decidida: con mayor frecuencia y con mayor profundidad se invita a los seminaristas a conocer su vida y leer sus escritos; aparece recogido en el propio Plan de formación sacerdotal de la CEE, Formar pastores misioneros (nº. 208), y esto se va traduciendo en oportunidades concretas para ellos: encuentros, jornadas, visitas a los lugares avilistas, contacto de lecturas, etc. En segundo lugar, la realización de congresos, jornadas, conferencias, va ayudando a abordar las distintas perspectivas de estudio.

Quisiera subrayar también dos limitaciones aún presentes, como líneas en las que creo que hay que crecer: es necesaria una mayor proyección más allá del ámbito sacerdotal, pues no es Doctor sólo para los sacerdotes; y es necesaria también una continuidad en la investigación, que va siendo favorecida por la realización de congresos, pero que a veces es demasiado circunstancial; se necesitan la investigación y el estudio pausados, más allá de los eventos, para que se vayan formando verdaderos especialistas y, cosa no menos importante, para su presencia en el mundo de la cultura.

Joaquín Pérez, párroco de Ntra. Sra. de la Consolación de Córdoba

“Para mi sacerdocio, san Juan de Ávila ha sido un antes y un después”

La noticia de la próxima declaración de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia la vivió Joaquín Pérez “con una inmensa alegría”. Aquel año de 2012 afrontaría el estudio de la figura de San Juan de Ávila a través de su tesina al finalizar sus estudios de teología. Su conocimiento profundo se vio rociado del inmenso gozo de la declaración como doctor de la Iglesia Universal.

En aquellos días, la directora de la tesina y el sacerdote dirigían el contenido de aquella investigación y, como resultado, vio la luz “la Santidad del sacerdote por ser ministro de la eucaristía en los escritos de San Juan de Ávila”. Esa profundidad en el estudio hizo que Joaquín Pérez viviera de manera especial el anuncio de su doctorado, “yo estaba conociendo y estudiando todos sus escritos cuando lo anunció el Papa Benedicto XVI”. Por la unión que había alcanzado con San Juan de Ávila a través de sus escritos, “tenía un deseo muy grande de participar en la ceremonia en la que se declaró doctor de la Iglesia”. El día 7 de octubre de 2012 estaba en la Plaza de San Pedro participando de la ceremonia de la declaración del doctorado. Diez años después reconoce que “San Juan de Ávila ha supuesto un antes y un después en su sacerdocio, porque el  fuego de amor que trasluce en sus escritos te llega al corazón y te hace entusiasmarte con el amor a Cristo, con la entrega al ministerio sacerdotal y la ilusión por la santidad”.

David Aguilera Malagón, párroco de San Juan Pablo II

“Por la declaración del doctorado decidí que la tesina de licenciatura sería sobre San Juan de Ávila”

En el año 2000 tuve la oportunidad de asistir al Congreso Internacional de Madrid en el que se abordó la figura de San Juan de Ávila y su obra. Era un sacerdote muy joven, llevaba poco tiempo ordenado y ejercía mi ministerio en Fuente Obejuna y sus aldeas. Motivados por don Gaspar Bustos y por el obispo de Córdoba, don Francisco Javier Martínez Fernández, presidente de la “Junta Episcopal Pro Doctorado”,  acudimos al Congreso unos cuantos sacerdotes del quinquenio para seguir formándonos en la espiritualidad diocesana del maestro Ávila.

En ese Congreso conocí mucho mejor la vida del padre Ávila. Reconozco que me habían hablado a menudo de él en el seminario, pero no es lo mismo vivir las cosas como seminarista que como sacerdote. El saber que el padre Ávila y sus discípulos habían estado evangelizando Fuente Obejuna y sus aldeas me producía una gran devoción, pues esos pueblecitos eran mi primer destino.

En aquel Congreso comprendí que San Juan de Ávila no era un santo llamado a ser discreto (como quizá otros) sino que su magisterio era grandioso y respondía a todas las épocas, o sea, no se quedaba encasillado en el siglo XVI.

De lo que yo me di cuenta en ese momento, ya lo sabían otros muchos antes que yo. De hecho, existía una  “Junta Episcopal Pro Doctorado de San Juan de Ávila” que llevaba funcionando varios años que fue, precisamente, la que propuso a la Conferencia Episcopal Española la celebración del Congreso Internacional que se centró en San Juan de Ávila como teólogo y pastor.

¿Dónde estaba yo en el momento en el que San Juan de Ávila fue declarado Doctor de la Iglesia? El obispo don Juan José Asenjo Pelegrina me había trasladado de Pedro Abad a Palma del Río. En 2010 llegó a nuestra Diócesis don Demetrio Fernández González a quien conocí en la Coronación Canónico Pontifica de la Virgen de Belén de Palma del Rio. Al poco tiempo me envió a estudiar teología dogmática a la Universidad de San Dámaso de Madrid. Compaginaba, como podía, mis tareas de párroco y arcipreste del Bajo Guadalquivir con las clases que eran presenciales.

En 2012 estaba haciendo la licenciatura cuando me cogió todo el meollo del Doctorado de San Juan de Ávila. Compartió cartel con Santa Hildegarda de Bingen. Fue un momento clave porque ahí decidí que la tesina de licenciatura la quería hacer sobre San Juan de Ávila (estudiar a Santa Hildegarda en alemán y el misterio de sus piedras curativas iba a ser que no). Un año después defendería la tesina sobre San Juan de Ávila dejándome ya enganchado para siempre.

En 2020 hice los cursos de doctorado en Sevilla y comencé a investigar más profundamente a este Doctor de la Iglesia, pero ya sin prisa, sin agobios, por puro placer, sin pretensiones.

Encarnación González, postuladora de la causa de San Juan de Ávila

“Al terminar la proclamación el Papa Benedicto XVI me dio las gracias”

Encarnación González Rodríguez fue la postuladora de la Causa del Doctorado de San Juan de Ávila por encargo de la Conferencia Episcopal Española. Es especialista en la vida y obra de San Juan de Ávila y ha participado en diversos congresos especializados, entre otros el III Congreso Internacional Avilista  celebrado en Córdoba y Montilla en 2021.

Hoy recuerda aquellos días de la proclamación del doctorado y “me produce una gran satisfacción”. Para ella “San Juan de Ávila se lo merecía, se merecía ser Doctor porque cumplía todos los requisitos y de hecho no hubo absolutamente ninguna objeción”.

“Lo disfruté porque se lo merecía y por la Iglesia”, asegura esta especialista que reconoce en el Patrón del clero “un Doctor a pie de calle”, como describe en algunos de sus artículos. Para Encarnación, su gran talla como Doctor es que vivió entre la gente sencilla, predicando en plazas, calles, iglesias, pero su gran sabiduría la hizo asequible a la gente y eso es lo que atraía tanto.

El tercer motivo de alegría es un recuerdo personal, desvela Encarnación González. Al terminar el acto de la proclamación del doctorado le dijeron que se acercara a la capilla de la Piedad porque el Papa Benedicto quería saludar a los postuladores de Santa Hildegarda de Bingen, que fue proclamada Doctora a la vez, y a ella. Hoy recuerda que “me impresionó mucho que el Papa mirándome fijamente me agarró de las manos y no me soltaba dándome las gracias todo el rato y le transmití al Santo Padre que no me tenía que dar las gracias, que la agraciada era yo por haber aprendido mucho con el doctorado de San Juan de Ávila y él sonriendo, casi en broma, me repetía gracias en italiano y para mí fue un momento de encuentro con el Papa muy impresionante. Inmerecidamente oír esas palabras me impresionó mucho”.

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Diez años del Doctorado de San Juan de Ávila

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La revista “Iglesia en Córdoba” hace un repaso de lo que ha supuesto este Santo en Córdoba y la Iglesia universal

Una semana más, “Iglesia en Córdoba” vuelve con la actualidad de la Diócesis marcada por la celebración del X aniversario de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal. Con este motivo, el Cardenal Rouco ha visitado la localidad de Montilla para presidir la misa de acción de gracias ante los restos del Santo Maestro.
Entre la actualidad de la Diócesis se encuentra además la celebración de la Misa Blanca en la Catedral, la entrega de la “missio” a los profesores de religión o la entrevista al médico y oncólogo cordobés Juan de la Haba, entre otras informaciones.

Adjuntamos la revista íntegra.

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Una gala solidaria a favor de los afectados por la riada de La Ñora y Javalí Viejo

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El próximo martes, 11 de octubre, a las 20:30 horas, varios artistas murcianos se reunirán en una gala solidaria con el objetivo de poder seguir ayudando a los afectados por la riada de La Ñora y Javalí Viejo (Murcia), que tendrá lugar en el recinto de fiestas de La Ñora. Un amplio cartel con más de una decena de artistas solidarios que pondrán su arte para ayudar a aquellos que lo han perdido todo a causa de la lluvia.

El aforo es abierto y no se ha establecido un precio fijo de entrada. Los asistentes podrán colaborar con cualquier cantidad de tres maneras: a través de BIZUM (DONACIÓN / ENVIAR A ONG 33528), haciendo un ingreso en alguna de las cuentas bancarias de Cáritas o también con su aportación en efectivo depositando el donativo en las huchas solidarias que habrá en el recinto. El dinero recaudado será gestionado por Cáritas Diócesis de Cartagena y desde allí se ayudará a los damnificados a través de sus Cáritas parroquiales.

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Mons. Gil Tamayo: Recorremos los Misterios de la vida de Cristo de la mano de Santa María

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Homilía de D. José María, arzobispo coadjutor, en la Eucaristía en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, en la iglesia de Santo Domingo, el 7 de octubre de 2022.

Querido Prior y comunidad de padres dominicos;
sacerdotes concelebrantes;
Hermano Mayor, Mayordomo y Junta de gobierno de la Archicofradía del Rosario;
Superiora General y religiosas de la Congregación de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada;
representantes del Duque de Gor;
órdenes militares, miembros de la UME, la Comandancia de la Guardia Civil de Granada, del Ala 78 del Ejército del Aire, de la Comandancia Naval de la Armada Española y del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra, y la Subdelegación de Defensa;
queridos hermanos y hermanas:

Como os decía, me da mucha alegría poder venir a celebrar esta Solemnidad del Santo Rosario a este templo tan precioso, tan lleno de historia y, al mismo tiempo, de significación para Granada. Ante esta imagen bendita que trae, y que resume en sí, la devoción mariana de las buenas gentes de Granada a lo largo de los siglos: la Santísima Virgen, Nuestra Señora del Rosario Coronada. No hacemos otra cosa que lo que hacía aquella mujer en el Evangelio, al que sale al paso a Jesús que le dice “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Viene a decirle a Jesús: “Viva la madre que te trajo al mundo”. Pero Jesús pone en su justa medida, en el centro de la grandeza de lo que significa la grandeza de María, y responde: “Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. Y eso es lo que ha hecho Nuestra Señora.

San Juan Pablo II, que vamos a cumplir el cuarenta aniversario de su venida a Granada, decía que María es lo que debe ser la Iglesia, lo que debemos ser los cristianos. Y en María vemos reflejado -como en nuestra Madre, sin pretender darnos lecciones- todo lo que Dios espera de cada uno de nosotros. Y en esta vocación tan querida por el pueblo cristiano, de la mano de la Orden Dominicana, en esta devoción del Santo Rosario que es, como nos decía el Papa san Juan XXIII, “el Evangelio de los sencillos”, no hacemos otra cosa tampoco sino acompañar con María, recorriendo los Misterios de Cristo. Como hemos escuchado en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos ha dicho que los apóstoles perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús, y es lo que hacemos al venir a este templo. Y eso es lo que hacemos permanentemente y que ha hecho el pueblo cristiano: acudir a la Virgen que nos ha acogido como hijos suyos. Acudir a la Virgen en los momentos de alegría, ciertamente, pero, sobre todo, en los momentos de dificultad, en los momentos de contrariedad, en los momentos de sufrimiento.

Si las paredes de este templo, o de su camarín de la Virgen, pudieran expresarse y decirnos todos los que han escuchado en el interior de las personas que han venido con sus necesidades, de tantas y tantas generaciones de Granada, a pedirle ayuda a la Santísima Virgen… Cuántas veces acudimos a Ella, que no deja nunca de desoír nuestras súplicas y, como Madre, está atenta a sus hijos. Cuántas veces acudimos a Ella. Y hoy, de manera especial, le damos gracias y, al mismo tiempo, hacemos el propósito de seguir también nosotros el itinerario del Misterio de Cristo. Porque no otra cosa consiste en ser cristiano sino en vivir el Misterio de Cristo en nuestra propia vida, hasta el punto, en el decir paulino, de ser otros cristos, de decir “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”. Porque nosotros, por nuestra condición de bautizados, hemos sido incorporados a Cristo. Somos otros cristos y se exige de nosotros que vivamos como tales. Y miramos a María porque queremos que Ella nos enseñe, como Madre, a vivir como Jesús.

Y hoy, en este Evangelio que ha sido proclamado y que tantas veces hemos escuchado, como el contrapunto de ese inicio de la Historia de la Salvación cuando Eva y Adán sucumben a la tentación. María, nos dicen los Padres de la Iglesia, desató con su obediencia el nudo atado por Eva. Lo mismo que por un hombre, un rostro herido, nos ha venido la muerte, por amor Cristo nos ha venido la vida. Pero la Virgen tiene un papel. Y ese papel de la Virgen es el que vemos reflejado de manera natural en el texto en que acabamos de escuchar proclamado el Evangelio de San Lucas. Es el Evangelio de la Anunciación y vemos que el ángel sorprende a aquella mujer nazarena, y le dice la mayor de las noticias de la historia: que el Hijo de Dios ha venido a sus purísimas entrañas; que el Hijo de Dios se va a encarnar; que el Hijo de Dios, el sustentador de la historia, por quien y para quien fueron creadas todas las cosas, va a venir a la pequeñez de una mujer nazarena de María. Y María se ruboriza. María no lo entiende. María siente ese pudor y ese temblor de estar ante una noticia inmensa: la mayor y mejor noticia de la historia. Pero María pregunta. Y nos está dando lecciones de cómo es la fe de la Virgen.

La fe de la Virgen no es una fe de carbonero. La fe de la Virgen no es una fe ciega. La fe de la Virgen es la fe de la persona humana que razona, que pregunta, que nos enseña que también los cristianos -como decía Chesterton- “al entrar en la Iglesia, Dios nos pide que nos quitemos el sombrero, no que nos quitemos la cabeza”. Que utilicemos nuestra razón iluminada por la fe y, en definitiva, que nos formemos en nuestra fe. Que, ante los problemas de la vida, las dificultades, las contrariedades, lo que surge (con el paso de los tiempos y con nuestra maduración, surgen problemas nuevos. Y todos, cuando ya tenemos unos años, nos damos cuenta de que tenemos que responder como cristianos a situaciones nuevas, personales y colectivas) … ¿Y qué me dice la fe? ¿Qué haría Jesús en esta situación? ¿Qué me dice el Evangelio? ¿Qué me dice la Doctrina cristiana? ¿Qué me dice para vivir como cristiano? ¿O simplemente tiramos de la buena voluntad? ¿O nos quedamos con una formación en nuestra fe que es la de niño de Primera Comunión? Queridos hermanos y hermanas, ya no cabe “Jesusito de mi vida” ante los problemas de un matrimonio, ante los problemas de la vida. Eso está bien para los niños. Pero tenemos que responder con una formación cristiana seria, con el catecismo asimilado. No podemos ser cristianos ignorantes.

La Virgen pregunta: “¿cómo será esto?”. Y el Ángel le responde y le da una razón. Y los cristianos estamos llamados, como nos dice la Escritura, a dar razón de nuestra esperanza en nuestro mundo, a nuestro mundo que ha marginado a Dios; a nuestro mundo que ha escondido a Dios; a nuestro mundo que necesita de Dios, pero que está escondido. Y los cristianos muchas veces nos avergonzamos. Los cristianos muchas veces tiramos por lo políticamente correcto, vamos como pidiendo perdón por ser cristianos en esta sociedad nuestra secularizada y nuestra fe formada, nuestra fe que es un don de Dios; nuestra fe tiene que manifestarse. Y no penséis que la Virgen no tuvo dificultades. Cómo no. El Ángel le dice que va a ser la Madre de Dios y después Su Hijo nace en la pequeñez y en la pobreza de Belén. Fijaros si no hay que echarle fe a eso. El Ángel le había dicho: “El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos”. Y tienen que huir a Egipto, porque a un reyezuelo de la tierra le entran celos de un niño, como un emigrante, como un desterrado, junto con José. Fijaros si no hay que echarle fe a eso. Y a la vuelta, treinta años de vida oculta de Jesús en Nazaret, en la vida de cada día, la mayor lección, la de más tiempo de Cristo, enseñándonos el valor santificador del trabajo, de la vida ordinaria. ¿Dónde tenemos que buscar a Dios? En nuestra vida de cada día, en la sencillez de los días iguales. Fijaros que no hay que echarle fe. Fijaros la fe de la Virgen cuando ve a su Hijo perseguido, cuando ve a su Hijo que no es comprendido. Y, sobre todo, fe de la Virgen junto a la Cruz.

Todos esos Misterios de la vida de Cristo recorremos en el Rosario de la mano de Santa María. Ella nos ayuda a adentrarnos en el Misterio de Cristo. Ella nos lleva de la mano a Jesús. Se lo dice el pueblo cristiano: “Muéstranos a Jesús, el fruto bendito de tu vientre. Haznos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo”. La Virgen siempre nos lleva a Jesús. A Jesús se va y se vuelve por la Virgen. Cuando nuestra devoción a la Virgen flojea, cuando vamos relegando nuestro trato con Nuestra Señora, cuando dejamos de rezarle, cuando dejamos de tenerle presente y sólo acudimos a Ella en los momentos de dificultad, en un SOS, entonces nuestro amor a Cristo va cayendo.

Queridos hermanos, vivamos ese seguimiento de Jesús al que nos invita Nuestra Señora del Rosario, porque no otra cosa que en ese rezar de avemarías está el seguimiento de Jesús y sus Misterios. De forma sencilla, metidos en la entraña del pueblo, como la oración más universal, junto al Padrenuestro, como la devoción cristiana del pueblo sencillo. Recemos el Rosario. El Papa Benedicto XVI decía que, cuando estaba preocupado especialmente, cogía el Rosario y quedaba con una paz inmensa. Recemos el Rosario y que no se nos pase. Poco a poco por la calle, vamos, enlazando las avemarías poco a poco. En el tiempo de espera, en el viaje, en el transporte público metamos, sin que nadie se dé cuenta, a María en nuestra vida. Iremos aprendiendo de Ella y nos iremos llenando de su ejemplo.

La fe de la Virgen, la fe de la Virgen es aceptación de la Voluntad de Dios. “Hágase en mí según tu Palabra”. Y es eso lo que nos pide en esencia al Señor y es eso lo que alaba Jesús en María. “Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. En definitiva, vivir como Dios manda, hacer lo que Dios nos pide. “Hágase Tu Voluntad en la tierra como en el cielo”, por lo que Jesús nos dice: “No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese entrará”. ¿Hacemos tuyo lo que Dios nos pide? ¿Vivimos tú y yo como Dios nos manda? ¿Hay una aceptación de la voluntad de Dios en nuestro vivir de cada día, en las dificultades, en lo que se nos ha puesto en la vida o, por el contrario, se vive amargado y vamos tirando, como el hijo pródigo, por nuestra cuenta?

Hay otra enseñanza que nos da la Virgen en este texto que hemos escuchado, y es la coherencia. Vivir conforme a lo que se cree. La fe de la Virgen es una fe coherente, es una fe que lleva al cumplimiento la afectación de lo que Dios le pide. No es una fe teórica, no es de la “cofradía de los creyentes y no practicantes” que nos hemos sacado de la manga. No es de aquellos que una cosa es una obligación y otra cosa es una devoción. No es del cristianismo de mero ir tirando. No es del cristianismo para cuando nos van las cosas mal. No es del cristianismo de media hora a la semana o de una Semana Santa, como si el resto de las semanas no tuvieran que ser santas para un cristiano.

Queridos hermanos y hermanas, acerquémonos a la Virgen y veréis cómo Ella nos lleva al seguimiento de Jesús. Verás cómo Ella nos va mostrando a Jesús. Ella es la que nos acoge. Nosotros, como los apóstoles, queremos perseverar en la oración, con María la Madre de Jesús. Y es lo que han hecho los santos. Es lo que ha hecho María Emilia Riquelme, esta beata tan querida por vosotros, querida por todos, que en este Año jubilar de su beatificación nos ayude en el seguimiento de Cristo, porque lo que en los santos queda es lo que en ellos hay de Jesús. Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada
7 de octubre de 2022
Iglesia de Santo Domingo (parroquia de Santa Escolástica)

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Primera reunión para conformar la Escolanía de la Abadía del Sacromonte

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Primera reunión para conformar la Escolanía de la Abadía del Sacromonte

Será en la jornada de mañana, 8 de octubre, a las 12:30 horas en la Abadía del Sacromonte.

La Abadía del Sacromonte acogerá en la jornada del sábado, 8 de octubre, la primera reunión para formar la Escolanía de la Abadía del Sacromonte, una actividad dirigida a niños y niñas de 5 a 14 años que están invitados a participar en esta primera reunión acompañados por sus padres.

La actividad comenzará a las 12:30 horas en el recinto sacromontano y estará dirigida por un grupo de voluntarios que realizarán actividades musicales, canto. Talleres y juegos. Los ensayos están programados para ser cada 15 días, dos sábados al mes.

“El objetivo la actividad es ofrecer un espacio para los más pequeños donde no solo vivan la dimensión musical y artística sino que también encuentren la espiritualidad y la vida cristiana”, asegura D. Antonio Fernández-Siles, miembro del Cabildo sacromontano.

Los miembros de la Escolanía podrán partener también a los Seises de la Abadía.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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La Pastoral diocesana de turismo y el COF, en COPE Granada y COPE Motril

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La iglesia de San Nicolás, en el epicentro del turismo granadino.

Emitido el viernes 7 de octubre, conectamos con Santiago de Compostela, donde el Arzobispado asiste a un Congreso Mundial de esta Pastoral, para las diócesis españolas.

En el programa de hoy viernes, en El Espejo, emitido en COPE Granada y COPE Motril, nos trasladamos hasta Santiago de Compostela, donde están participando hasta mañana sábado una representación del Arzobispado de Granada en el Congreso mundial de Pastoral del turismo, que cumple su VIII edición.

Entrevistamos al canciller del Arzobispado, D. Alberto Espinar, y a la Delegada de Pastoral diocesana de turismo, Lola López, que participan en este Congreso Mundial, con el lema “Turismo y peregrinación. Caminos de esperanza”. El Arzobispado de Granada cuenta con un importante bagaje de oferta turística en sus monumentos y otras iniciativas para comunicar la fe a través de la belleza del patrimonio.

También entrevistamos a los nuevos responsables del Centro de Orientación Familiar (COF), integrada en la Pastoral Familiar, para ayudar a las familias en dificultad.

“El Espejo”, que dirige y presenta Paqui Pallarés, se emite los viernes, a partir de las 13:35 horas, con entrevistas de interés vinculadas a la vida de la Iglesia en Granada.

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El laico Héctor Manuel Sánchez Durán, nuevo secretario del Instituto Teológico San Leandro

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El obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, ha designado al laico Héctor Manuel Sánchez Durán como nuevo secretario y bibliotecario del Instituto Teológico San Leandro, recientemente afiliado a la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla.

Licenciado en Biblioteconomía y Documentación, ha desarrollado desde noviembre de 2007 diferentes responsabilidades en la Curia Diocesana, entre las que de modo permanente han estado las relacionadas con el anterior Departamento de Medios de Comunicación Social -del que fue director-, actualmente, Delegación Diocesana para las Comunicaciones Sociales. Además, ha trabajado como técnico de archivo y notario de Curia y dirigió la Pastoral Juvenil Diocesana durante años.

De este modo, el Obispo pone de manifiesto su apuesta por impulsar este centro que aglutina la oferta formativa diocesana, tanto académica como no formal.

El director del Instituto Teológico San Leandro, Isaac Moreno, ha querido agradecer la labor del hasta ahora secretario, el sacerdote Cristóbal Robledo, así como de la laica Yolanda Barbadilla, quien ha venido desempeñando los trabajos relacionados con la Secretaría Técnica y la Biblioteca.

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El X aniversario del doctorado de San Juan de Ávila, en El Espejo de la Iglesia

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Hoy revivimos la alegría de aquel 7 de octubre de 2012 cuando en la Plaza de San Pedro de Roma, el Papa Benedicto XVI declaraba Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila. Aquel día de hace diez años es recordado hoy como un momento histórico ara nuestra diócesis que camina unida a su nombre. Antes, pero sobre todo a partir de ese momento, la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla ha sido el centro devocional y formativo que ha extendido su figura inabarcable, siguiendo la estela de su proclamación como patrono del clero secular español. En este tiempo, Cardenales y Obispos han tenido en Montilla un motivo de peregrinación y el clero diocesano una creciente formación para dar a conocer la enseñanza y espiritualidad del santo patrón, apóstol de Andalucía.

Puedes escucharlo en este enlace

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