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«La raíz de la crisis que vivimos es que hemos perdido el sentido de trascendencia»

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El político Jaime Mayor Oreja visitó recientemente Málaga para abrir el acto de entrega de los Premios Gálvez Ginachero, otorgados por la Asocación Pro Beatificación Gálvez Ginachero y el Colegio de Médicos. Este año los premiados fueron Sor Juana María Ruz Tapias, Hija de la Caridad que durante 30 años ha trabajado en la residencia Colichet atendiendo a enfermos de sida; la iniciativa Keli Majari, para la promoción de la mujer gitana en el barrio de los Asperones; y la doctora Juan María Ledesma, pediatra y cooperante en diversos países de Sudamérica. Tras su conferencia concedió unos minutos de entrevista a DiócesisMálaga.

¿Qué ha supuesto para usted conocer la figura del Dr. Gálvez Ginachero y participar en esta entrega de Premios?

Ha supuesto la oportunidad de conocer una trayectoria ejemplar. El libro «José Gálvez Ginachero. Doctor de cuerpos y almas”, de D. Francisco García Villalobos, me ha permitido llegar a él. Ha sido una gran oportunidad para conocer a una persona que fue ejemplar como cristiano, como médico, como ginecólogo y que, sin duda, ha dejado un legado muy importante para esta ciudad de Málaga. Hay unas palabras que pronunció el que era entonces Obispo de Málaga, el cardenal Ángel Herrera Oria, cuando falleció el Dr. Gálvez, con las que hace un recordatorio precioso de la figura de Gálvez y plantea que queda ya para siempre para Málaga. Cuando una persona es una referencia de la verdad, deja poso.

¿Es posible ser católico y político, político y católico?

Es perfectamente posible y es tan fácil o tan difícil como ser carnicero y buen católico, o deportista y buen católico. Recuerdo que una vez me dijo el ministro del Interior de Alemania que yo tenía un problema: no podría ser presidente del Gobierno de España porque aparecía como demasiado católico. En aquel momento me llamó la atención que me lo dijesen porque lo que yo tenía claro es que tendría que ser mucho mejor católico de lo que soy pero es verdad que lo que parecía una expresión de la moda dominante es una realidad: la falta de fe es determinante en la sociedad en la que vivimos. Hoy día, en la vida pública, ayuda mucho menos que antes el ser católico pero eso no significa que no seamos más importantes que nunca en cuanto al testimonio que podamos dar. 

¿En qué consiste la plataforma NEOS que está usted impulsando?

El objetivo es abordar los problemas de verdad. Los problemas no son los impuestos, aunque sean muy importantes y yo también creo que hay que rebajarlos, pero ese no es el debate clave. El debate clave es que se está tratando de sustituir, reemplazar y destruir un orden social basado en fundamentos cristianos por un implacable desorden social. Y este debate, que es el importante, el de los fundamentos, no se da en los medios de comunicación, ni en la política, porque estamos en otros temas. Y sigue avanzando la crisis y seguimos sin diagnosticar la raíz de la misma que es que hemos perdido el sentido de la trascendencia, la fe y, cuando esto sucede, llega el desorden. Estamos en el final de una etapa. 

¿La familia está en crisis? ¿Por qué cuesta tanto el compromiso, por qué se abandona? 

Hay una crisis, que es la crisis de la verdad, y la familia es la institución de la verdad por excelencia, por eso es la institución que sufre especialmente la crisis. En la familia somos de verdad lo que somos. Cuando damos una conferencia somos lo que parecemos ser pero en casa somos lo que somos. Se está dando la obsesión de que nuestra referencia, como único elemento sólido, es el dinero, y eso deja fuera el matrimonio, la familia, la vida… y nos hace aproximarnos a un cierto desorden social, que es el que vivimos. La defensa de la familia es esencial igual que la batalla de la vida que nunca la podremos perder. 

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Fallece a los 64 años el sacerdote Fernando García Álvarez

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La tarde del pasado viernes falleció el sacerdote diocesano Fernando García Álvarez Rementería, quien fuera párroco de la Parroquia San Julián y Santa Marina hasta 2020.
Don Álvarez Rementería nació en Sevilla en 1957 y fue ordenado sacerdote en Valencia, el 11 de noviembre de 1982. Entre sus destinos parroquiales destaca su paso por las parroquias Santa María de la Encarnación, de Constantina; de San Vicente Mártir, de Tocina y de Nuestra Señora de la Asunción, de Cantillana. También ejerció como capellán de la Pastoral de Exequias.

La Archidiócesis de Sevilla ruega por su eterno descanso y pide al Señor que le haga partícipe en el gozo eterno de aquellos que durante su vida terrena ejercieron el ministerio sacerdotal.

¡Descanse en paz!

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Virgen de la Cabeza, consuelo de los que sufren

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La peregrinación blanca, en la que cada año, mayores, enfermos e impedidos son los protagonistas, este año ha sido el primer acto de los cultos organizados para estas dos semanas de gracia, de la bajada extraordinaria de la Virgen de la Cabeza a la ciudad de Andújar.

El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, ha presidio la celebración eucarística en la que los mayores y enfermos,  “la joya más preciada de la Virgen” han podido disfrutar de la presencia cercana de la reina de Sierra Morena.

Anoche, pasada la una de la mañana, después de 18 horas de camino, llegaba a la que va a ser su casa durante las próximas semanas, la parroquia de Santa María, la Virgen de la Cabeza. Un descenso, en andas, desde su basílica santuario, en la que estuvo acompañada por miles de devotos que quisieron recorrer a pie los 30 kilómetros que separan el cerro del Cabezo de la localidad iliturgitana.

Pocas horas ha permanecido el templo cerrado, ya que desde primera hora de la mañana de este domingo han ido abarrotando la parroquia de Santa María las personas mayores, enfermas, en sillas de ruedas, con andadores, acompañados y solos, pero todos con los ojos empañados en emoción y el corazón colmado de alegría por poder ver tan de cerca a su Virgen, la devoción que los ha acompañado desde niños y ante la que hoy han podido recibir su maternal mirada.

Recién llegado de Roma, donde ha participado en una peregrinación diocesana, llegaba hasta el templo Monseñor Chico Martínez, quien, acompañado del párroco, D. Pedro Montesinos; el Rector del Santuario, el Padre Alaminos; su secretario, D. Francisco Javier Cova y de los dos diáconos permanentes de  la localidad, han concelebrado la celebración.

Las lecturas han sido participadas por miembros de la Cofradía Matriz y el coro de la Cofradía ha solemnizado la Santa Misa.

Homilía

El Prelado jiennense ha comenzando su predicación saludando al Presidente y al Hermano Mayor de la Cofradía Matriz y a los sacerdotes concelebrantes.

Después, dirigiéndose a los mayores y enfermos, Don Sebastián ha aseverado, Si una joya hermosa puede llevar la Virgen, esa sois vosotros. Los mayores, los enfermos, los impedidos… sois la gran joya de la Virgen”.

Haciendo memoria, en el 44 aniversario del inicio del pontificado de San Juan Pablo II, ha expresado, “Recuerdo a San Juan Pablo II, él se mostró ante el mundo entero con su enfermedad y su ancianidad. Él nos quiso dar una gran lección: la enfermedad y la ancianidad es parte también de la vida. Hoy pedimos ante la Virgen de la Cabeza por vosotros”, para después continuar afirmando, “nosotros venimos ante la Virgen, que nos lleva  a Dios, y llegamos a Ella con humildad, llegamos necesitados, y lo hacemos diciendo, apiádate de mí”.

Del mismo modo, el Obispo de Jaén ha recordado que desde ayer cuando bajó la Virgen a la ciudad iliturgitana, “baja de su casa para acercarse más a la casa de nuestro corazón, a la casa de nuestra vida. Y Ella, la llena de gracia, ha venido a vernos y a Ella le pedimos la salud, que nos fortalezca en gracia, ella ha bajado a encontrarse contigo y conmigo para fortalecernos con su gracia”.

Para concluir, Don Sebastián ha pedido que juntos “invoquemos a la Virgen de la Cabeza como Madre de la salud y modelo de servicio. Ante cualquier mirada, Ella aparece cercana y sensible ante cualquier sufrimiento, porque María es esperanza: Ella es el camino que nos espera, es fortaleza, bálsamo, fuente de alegría y salud de los enfermos. Igual que estuvo al pie de la cruz con su Hijo, ahora está junto a todas las cruces, minusvalías, sufrimiento de los enfermos, al pie de la cruz, de nuestra cama, de nuestra silla de ruedas. Por eso hoy le decimos gracias porque estás al pie de la cruz que es nuestra vida”.

Al finalizar la Santa Misa, han bajado desde el altar ubicado en el presbiterio a la imagen de la Santísima Virgen. Allí, después de venerarla el Obispo y los miembros de la Junta de Gobierno de la Matriz, los mayores han pasado bajo el manto protector de María en su advocación de la Cabeza.

Galería fotográfica: Peregrinación Blanca 2022

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“Estamos llamados a ser testigos de que la salvación la esperamos de Jesucristo”

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Fecha: 23/10/2022. Publicado en: Homilía de D. Javier Martínez en la Eucaristía del Domingo Mundial de las Misiones, celebrada el 23 de octubre de 2022, en la S.I Catedral.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios;
muy querido deán, que concelebras hoy conmigo;
queridos hermanos y amigos todos:

Toda la mañana he tenido yo la tentación de haberme ido yo al último banco y estar allí, en ese último banco, y hacer la oración del publicano. Os hubiera escandalizado, probablemente. Pero, sin embargo, en el fondo de mi corazón, siento el deseo de poder ser como el publicano. Los publicanos eran proscritos en el pueblo de Israel. Uno que se hacía publicano como uno que se hacía pastor, o pastor de cerdos, como el hijo pródigo, no podía nunca volver a entrar en una sinagoga, no podía nunca volver a participar del culto judío; no podía entrar en la casa de un judío que se considerase ortodoxo y piadoso. Y sin embargo, aquel hombre que era un pecador, agradó a Dios con su oración. No hacía más que pedir perdón al Señor.

Y a mí la Lectura de esta parábola siempre me acusa. Siempre he dicho que yo nunca he podido hacer la oración del fariseo, pero llevo toda la vida queriendo hacerla. Llevo toda la vida queriendo que llegue una noche y le pueda decir “Señor, mira, mira lo guapo que soy, qué bien me he portado hoy, qué cosas tan buenas he dicho, qué contento tienes que estar…”. Nunca lo he podido hacer, pero siempre he tenido en mi corazón el deseo de poder hacerlo alguna vez. Y eso pone de manifiesto que mi corazón es más el corazón del fariseo que del publicano. Y luego hay momentos en la vida en los que uno echa cuentas con la propia vida inevitablemente. Y cuanto aparece, me examino yo, y veo que en mi corazón aparece el deseo de justificarme delante de Dios: “He hecho bien esto, pero esto, lo he hecho a medias. Pero todo esto lo he hecho mal, esto tendría que haberle dedicado más tiempo”. Todas esas cuentas son vanas. No que uno no se dé cuenta del bien y del mal que hay en la vida. Pero se pone de manifiesto el corazón del fariseo, es decir, que nuestra confianza está en nuestras obras. Estamos perdidos. Porque todo lo que hemos recibido es gracia de Dios, de tal manera, con una tal gratuidad, con una tal misericordia, sin que mediara nada por delante del mérito nuestro -empezando por la vida, Dios mío, que es un don absolutamente gratuito; pero luego el haberTe conocido, el haber podido vivir en la Iglesia, el estar hoy en la Iglesia y poder decir que somos hijos tuyos. Si que todo lo que tenemos es gracia Tuya y regalo Tuyo.

Y ese es el verdadero problema. Objetivamente hablando, puede decirse “bueno, pues el fariseo se portaba bien, podía decir y presumir de ello delante de Dios”. Pero, en primer lugar, delante de Dios no podemos presumir nadie. De verdad que si yo tuviera la libertad suficiente como para decir “¿cuál es el puesto que merezco?”, pues eso, el último banco, no levantar la cabeza del suelo y decir “Señor, ten piedad de mí, que soy un pecador”. De hecho, el “Señor, ten piedad” es la jaculatoria más breve que yo conozco. En ciertos momentos de mi vida es la oración a la que he recurrido con más facilidad, porque siempre puede ser escuchada. ¿Recordáis aquel Evangelio donde el Señor dice “¿si cualquiera de vosotros que no sois buenos le pide a su Padre pan, no le va a dar una piedra? ¿Y si le pide un pescado, no le va a dar una serpiente? Pues, si vosotros, que no sois buenos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más el Espíritu Santo, cuánto más vuestro Padre del Cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden”.

Por tanto, Señor, ten piedad, danos tu Espíritu, danos la conciencia de que somos hijos tuyos, de que Tú estás con nosotros; de que Tú eres nuestro origen y nuestra plenitud; de que todo lo esperamos de Ti. Eso mismo nos ayudará a hacer cosas bien, las que sepamos hacer bien. Pero no tenemos que estar toda la vida analizándonos a nosotros mismos, mirando a nosotros mismos como si nuestras obras fuesen la medida del amor de Dios. ¿Que tendemos a pensar así? Pues, también porque somos humanos. Porque nuestras relaciones humanas, más en un mundo tan contractualista como el que vivimos, son relaciones de contrato: “Yo te doy, tú me das, te he dado tanto y tú no me das lo que yo te doy. Vale más de lo que yo te doy que lo que tú me das, por lo tanto, estás en deuda conmigo”. Y eso envenena. Envenena las familias, envenena los matrimonios, envenena la vida de la comunidad, envenena nuestras relaciones humanas y hasta nuestra vida política y social. Envenena la vida humana.

Señor, Tú eres todo don, todo gracia. Y contigo no hay que echar cuentas. Apoyarnos en Tu gracia, apoyarnos en Tu misericordia, que no nos va a abandonar y eso nos permite una alegría pura, limpia, fresca, bonita. Eso nos hace percibir la vida cristiana como un regalo fantástico del Señor que uno lo disfruta. Mientras que si uno tiene como medida de nuestra relación con Dios lo que nosotros somos capaces de darle a Dios, por lo que hemos sido capaces de darle o lo que le hemos dado, estamos condenados a la tristeza, porque si somos serios con nosotros mismos, Señor, nunca te hemos dado nada. Y lo que parecía que te dábamos a Ti eras Tú en realidad te dabas. Que hemos ido a Misa todos los domingos, que quebramos todos los días, eso es un favor que Tú nos haces. Que estaba en el Señor y me he hecho sacerdote, sí, eso es una gracia que Tú me das. El matrimonio, otra gracia. Cada día, cada segundo de mi vida es una gracia que Tú me das.

Tomar conciencia. El Papa ha insistido constantemente cuando dice que la gracia nos “primerea”, que va por delante de nosotros siempre, siempre, hasta lo más que puedo llegar, que es el momento de mi concepción. Cuando yo empecé a existir ya era una gracia tuya. Por lo tanto, no hay nada mío que pueda yo poner por delante de tu don. Lo dijo también Juan Pablo II: “No habrá evangelización en el tercer milenio si no redescubrimos la primacía de la Gracia”. Que Dios va por delante y que nuestra confianza está en Dios y en el amor de Dios, no en las obras que nosotros seamos capaces de hacer. ¿La conciencia de ese amor suscitará buenas obras? Claro que sí. Y mejor que si estamos siempre midiendo las nuestras, mejores, os lo aseguro, porque se hacen con más libertad de espíritu. Se hacen con más confianza, como un niño juega delante de su padre y de su madre cuando es pequeño: juega lleno de confianza porque están ahí su padre y su madre. Pues, si el Señor nos concediera vivir así, sin estar siempre haciendo cuentas con Dios, y menos todavía sin pedirle a Dios que nos tenía que agradecer lo que hemos hecho por Él. A lo mejor, para ayudar a un ciego a cruzar una calle y enseguida estamos pasando el recibo a Dios. Es un Evangelio que nos enseña mucho, desde lo más profundo que son nuestras relaciones con Dios. Y luego, estad seguros, si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha. Nuestro Padre no nos va a dar una piedra…, a lo mejor no escucha si le pedimos cosas materiales de este mundo o bienestar material o incluso a lo mejor que se arreglen situaciones de familia que están rotas, muy deterioradas, pero nunca, nunca nos faltará la misericordia, el amor, la gracia, el afecto de Dios. Dios tendría que dejar de ser Dios para mirarnos, y no mirarnos con una sonrisa de ternura, con una sonrisa de afecto, como un reflejo del afecto y del amor infinito que siente por su Hijo, que ha entregado Su sangre y Su carne por nosotros.

Vamos a tratar de acercarnos así, hoy, a la Eucaristía. ¿Él despreciaba a los que no eran como Él? Dios mío, ¡no! Cuando uno cae en la cuenta de que todo es Gracia, cuando uno cae en la cuenta de que la Gracia de Dios nos precede, ¿cómo voy yo a despreciar? Es que es un pecador, es que es un sinvergüenza, es que es que está borracho perdido, y yo qué sé. Yo qué sé que hay en su corazón. Yo qué sé cuántas son sus heridas. El Señor nos dará poder dar un reflejo de esa mirada de Cristo sobre cada ser humano, llena siempre de misericordia y de ternura. No hay otra manera de cambiar el mundo, os lo aseguro. No existe, no hay otra. No esperéis que haya otra, porque os defraudaréis, nos defraudaremos. Sólo tu amor, Señor, es nuestra esperanza. Danos poder experimentarlo, poder vivirlo, poder vivirlo juntos también, unos con otros. Poder para que nuestro corazón pueda vivir la alegría de saber que Tú no nos abandonas jamás. Que así sea para todos y para las personas a las que queremos.

Yo no he hablado del DOMUND en la homilía porque me he centrado en comentar el Evangelio y como se dice “se me ha ido el santo al cielo”, porque era muy consciente de que era el día del DOMUND. El lema de hoy es “Seréis mis testigos”. La verdad es que cada uno, cada uno de nosotros, estamos llamados a ser testigos de que la salvación la esperamos de Jesucristo, no de nuestra justicia, ni de nuestras buenas obras. De que el amor de Dios es el único que hace posible vivir con alegría.

Y hoy las misiones están en todas partes. Como decía un poeta, “el frente está en todas partes”. Las misiones las tenemos en el descansillo de la escalera, en la propia familia, dentro de la propia casa. Y sólo hay un camino y es el ser testigos.

Que el Señor nos conceda vivir esa misión con alegría a cada uno de nosotros y ser generosos. Nuestra diócesis ha sido muy generosa enviando misioneros a todo el mundo y hay muchos, gracias a Dios, de las congregaciones religiosas. Sed generosos.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

23 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

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“Aprendamos de la Virgen la humildad”

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Homilía de Mons. José María Gil Tamayo junto a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Amargura y Nuestra Señora de los Reyes, el 23 de octubre de 2022.

Querido D. Manuel;
querido Hermano Mayor de Nuestro Padre Jesús de la Amargura y Nuestra Señora de los Reyes;
queridos hermanos:

Estamos celebrando esta Eucaristía y la Palabra de Dios viene a iluminar este domingo. ¿Qué nos dice la Palabra de Dios en este día tan señalado? Nos ha hablado fundamentalmente de humildad. Al final del texto del Evangelio nos ha dicho el evangelista Juan que por qué Jesús hablaba de humildad. Pues, porque había muchos que se tenían por justos, despreciando a los demás, y les pone ese cuento, esa parábola, del fariseo y el publicano. Nosotros tenemos que ver dónde estamos. Yo pienso que estamos muchas veces en un lado y en otro. La soberbia es el pecado original. La soberbia es lo que está en el origen de todo mal. La soberbia, en definitiva, es la suplantación de Dios. Y la soberbia viene congénita muchas veces en nuestra manera de actuar. La soberbia siempre está y tenemos que luchar. Ciertamente, la humildad no es la virtud más importante. El Señor nos dice que la virtud más importante es la caridad. San Pablo nos dice que “aunque yo diera todo lo que tengo en limosnas, si no se tiene amor, de nada sirve. Y aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como un metal que resuena o unos platillos que aturden”. Nos dice también que, una vez que lleguemos a ver a Dios, a la posesión de Dios, el bien supremo, ya no necesitaremos, ni fe, ni la esperanza. Pero dice, “el amor permanece siempre”, y el amor es lo más importante de nuestra vida.

Jesús nos ha dicho que, precisamente, el examen final de nuestra vida va a ser un examen de amor, como decía san Juan de la Cruz también. Ese “venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed…”. Ese es el temario del examen final de nuestra vida, no nuestros títulos, no nuestros abolengos, no nuestro dinero. El Papa dice que nunca ha visto detrás de un coche fúnebre un camión de la mudanza. El amor es lo que nos hace felices y el amor es lo que el Señor pide de nosotros. Por eso, no en vano, de pequeño decíamos “estos diez mandamientos se encierran en dos: ‘Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo’”. Y san Agustín lo resumía todavía más: “Ama y haz lo que quieras”. Pero Jesús hablaba mucho de humildad, porque es una virtud imprescindible y los apóstoles también se aman de este tiempo. Se pelean entre ellos. Dice el Evangelio que venían discutiendo por el camino y Jesús les preguntó “¿de qué venís discutiendo?”. Y ahí se callaron. Y dice el evangelista: “Se callaron porque durante el camino venían discutiendo quién era el más importante”. Es más, la madre de los Zebedeos, de Santiago y Juan, se acerca a Jesús y le pide a Jesús que en su Reino coloque a sus hijos uno a la derecha y otro a la izquierda, o sea, a las dos vicepresidencias, como si fuera un partido. Como veis, esto lo tenían y Jesús tiene que poner a un niño, abrazarlo, y decir “quien no se hace como un niño, no entrará en el Reino de los cielos”, para que lo vean físicamente que tenemos que ser humildes.

Pero la humildad… ¿qué es la humildad? Santa Teresa de Jesús, que estuvo en la diócesis donde yo he estado como obispo, decía que la humildad es la verdad, y decía que es caer en la cuenta de la nada que somos y de lo mucho que es Dios. Pues, eso es la humildad, no es poner cara “bobalicona”, no es torcer la cabeza, no es hacer dejación de derechos que son deberes. La humildad es la verdad. Es vernos como somos y ver que tenemos cosas buenas para darLe gracias a Dios, y ponerlas al servicio de los demás, y ver que tenemos defectos, que no somos perfectos. Los propios apóstoles no eran perfectos y el Evangelio no se calla sus defectos, pero nosotros estamos hechos de la misma pasta, y si ellos fueron capaces de ser mejores, y sensatos, nosotros también. Jesús nos va a ayudar, porque ha dicho que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Luego, queridos hermanos, pensemos cómo vemos la humildad. La humildad se manifiesta en actitudes pequeñas de servicio, de sencillez, de no llamar la atención, de no querer ser la sal de todos los platos, de no tener esa susceptibilidad casi enfermiza que nos hace picarnos por cualquier cosa. La humildad nos lleva a que la convivencia sea posible. Humildad con Dios para reconocernos pecadores y pobres criaturas, como el publicano. En cambio, el fariseo va a ponerse medallas delante de Dios. Dice que oraba para sí, no para Dios. Dios desconecta con el soberbio. Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Hemos escuchado en la Primera Lectura que la oración del humilde atraviesa las nubes y llega hasta Dios. A veces la soberbia se nos pone; es creernos los más perfectos. “Padre, mire usted, yo no tengo ningún pecado”. Todos tenemos pecado y un síntoma de que de que hay soberbia es que no nos reconocemos pecadores. Sin caer en los escrúpulos, pero sí reconocer que uno tiene que ir a confesarse y uno va, suelta lo que tiene. Va a no dorar la píldora, a contar al Señor que es lo que realmente le pasa, dónde están sus pecados y a pedir el perdón del Señor.

Uno, cuando reza, tiene que rezar con humildad, porque el Señor nos conoce mejor que nosotros mismos. “No ha llegado la palabra a mi boca, Señor, y ya Tú te la sabes toda”, dice el Salmo 138. El humilde reza, el soberbio no reza, marca favores, se pone medallas, y sobre todo se pone a compararse con los demás. “Oh, Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, injustos, adúlteros, etc”. En cambio, el publicano ni se atrevía a levantar los ojos. “¡Apártate de mí, Señor, que soy pecador!”. Nosotros tenemos que pensar que muchas veces nuestra relación con Dios está cortada porque no hay humildad. Ahí entra nuestra relación con los demás. “¿Y por qué tengo siempre que ceder?, ¿y por qué tengo yo que pedir perdón?”. Se enfrían las relaciones, se rompen y se van acumulando. Esto pasa en los matrimonios, esto pasa en las familias. Pasa el tiempo y se enquista. Humildad de pedir perdón, de que nos equivocamos. También en la soberbia de creernos que somos los mejores que los demás y que a los demás Dios no les ha dado nada, y al contrario. O lo contrario, hay también una soberbia del complejo de inferioridad, de pensar que nos ha tocado nada en lo que Dios ha repartido. Eso no puede ser. Tenemos cosas buenas y cosas malas. Las cosas buenas para darle gracias a Dios y ponerlas al servicio de los demás, y las cosas malas para luchar, para quitarlas. “Pero es que es mi carácter”. No, es tu falta de humildad, tu falta de sencillez y reconocerlo. Pero si el humilde y el sencillo se gana a Dios y a los demás, en cambio, si vamos por la vida como pasando revista a los demás, caemos antipático incluso.

Vamos a pedirLe a la Virgen, ya que celebramos a Nuestra Señora de los Reyes. Ella, cuando aquella mujer le sale al paso a Jesús y le dice “bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”, Jesús dice “bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen, porque eso hizo la Virgen”, y nosotros hemos seguido a lo largo de la historia de esa mujer y por eso tributamos ese honor a la Virgen. Cuántas generaciones se habrán dirigido a esta imagen. Cuánta gente habrá rezado y reza en este templo a la Virgen en Granada. Cuánta gente, a lo largo de la historia, en esa geografía de la fe que son los santuarios marianos, que decía san Juan Pablo II. Luego ensalzamos a la Virgen, pero la Virgen dice en el Magnificat: “El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, porque ha mirado la humillación de su esclava”, la humildad de la Virgen. Ella es grande porque se ha hecho humilde. Se llama la esclava del Señor, se pone a servir en las bodas de Caná, está junto a la Cruz, acogiéndonos. La Virgen pasa desapercibida, no va arrollando y es la Madre de Dios.
Aprendamos de la Virgen. “Quien a los suyos parece, honrar merece”, dice el dicho. Pues, aprendamos de la Virgen esa humildad, esa sencillez que nos hace tanta falta en nuestra vida de cristianos y en nuestra vida de relaciones con los demás. Y para obtener paz y serenidad con nosotros mismos.

Por tanto, humildad con Dios, humildad con los demás y humildad con nosotros mismos. No significa que vayamos de bobos por la vida o que hagamos dejación de derechos que son deberes, y que hemos de reivindicar en el orden social, en el orden público y en nuestra vida. Por lo tanto, queridos amigos, aprendamos esta lección que hoy nos da el Señor de que los últimos serán los primeros y los primeros los últimos. Veréis cómo tenemos más serenidad y más paz en nuestra vida.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor
23 de octubre de 2022, Granada

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El DOMUND y los 50 años de los franciscanos en Granada, en Iglesia Noticia

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El DOMUND y los 50 años de los franciscanos en Granada, en Iglesia Noticia

Informativo diocesano Iglesia Noticia, emitido en COPE Granada y COPE Motril el 23 de octubre, a las 09:45 horas.

Este 23 de octubre será el Domingo Mundial por las Misiones, en este año en que se conmemora el 200 aniversario de esta convocatoria que impulsa la labor de los misioneros de la Iglesia en todo el mundo. En nuestro programa Iglesia Noticia hablamos sobre esta jornada, con la vigilia de oración organizada por la Delegación de Misiones de nuestra diócesis de Granada.

Otra efeméride a destacar es la de los 50 años de la Comunidad Franciscana de Granada, que propondrá toda una serie de actividades esta semana en la iglesia de San Francisco de Camino de Ronda para celebrarlo. A su vez hablamos de la participación diocesana en el encuentro nacional de la Pastoral de la Carretera y de las fiestas de San Judas Tadeo en la localidad de Chimeneas.

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Este domingo 23 de octubre es el DOMUND: 200 años al servicio de la misión

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Este domingo 23 de octubre es el DOMUND: 200 años al servicio de la misión

El domingo 23 de octubre se celebra el Domingo Mundial de las Misiones, más conocido como el DOMUND. Una Jornada mundial que sostiene el trabajo que la Iglesia realiza en los 1.117 territorios de misión. Este año, además, está de aniversario. El Domingo Mundial de las Misiones cumple 200 años al servicio de la misión.

Guadix, una diócesis misionera

El DOMUND se celebra en la diócesis de Guadix con mucha intensidad. En todas las parroquias se hablará de él y de la labor que realizan los misioneros. También de la dimensión misionera que todos llevamos dentro, aunque sea apoyando a los misioneros de aquí o dando testimonio de nuestra fe en los ambientes donde nos movemos. Además, este domingo del DOMUND se realizará una colecta en las parroquias para ayudar a los misioneros en su misión, en la que ayudan a salir de las pobrezas de todo tipo y llevan la alegría de la fe.

De las parroquias de la diócesis de Guadix han salido muchos misioneros, religiosos y religiosas, sacerdotes y laicos, que están por todo el mundo. Y todos realizan una gran misión, anunciando a Jesús y llevando el amor de Dios, en especial a los más necesitados. De la diócesis accitana, sobre todo hay misioneros en América y en África, pero también los hay en Asia y en Europa Son misioneros en la Iglesia, nuestros misioneros.

«Seréis mis testigos», lema del DOMUND 2022

Este año, el DOMUND se celebra con el lema «Seréis mis testigos» para recordar que hoy Jesús sigue enviándonos a dar testimonio y que esta Jornada es la gran oportunidad para unirse y formar parte de la misión de la Iglesia. Una misión de la que se puede formar parte desde dónde estés pues se puede ser testigo con la oración, con el donativo o dedicando tu tiempo, como hacen los 1.689 voluntarios en las delegaciones diocesanas de misiones, y en las parroquias, trabajando en la sensibilización misionera. Además, cada año, desde España, unas 10.000 personas -especialmente jóvenes-, dedican el tiempo de sus vacaciones a hacer una experiencia misionera.

España es el segundo país que más colabora con el DOMUND

Ser testigo con el donativo hace posible sostener económicamente a las 1.117 diócesis consideradas de misión en 139 países del mundo. Ha permitido que en los últimos 30 años la Iglesia haya abierto en las misiones 21.092 instituciones sociales y 72.295 instituciones educativas. Para hacerse una idea de la magnitud, es como si hubiera abierto 2 instituciones sociales y 6 instituciones educativas al día, precisa OMP.

En estas aportaciones, España es el segundo país que más colabora con el Domund. En el año 2021, con lo recaudado en 2020, se enviaron a las misiones 10.095.972,36 €. Una aportación con la que se han financiado 453 proyectos y se han beneficiado 74 países.

También la Iglesia en España es cuna de misioneros, con más de 10.000 misioneros por el mundo.

2022 domund datos misioneros

Domund 2022 cartel

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Jornada de envío de catequistas en parroquias

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Jornada de envío de catequistas en parroquias

Este domingo 23 de octubre viene con sabor misionero, dado que se celebra el día del Domund. Es el domingo de las misiones, pero también es el domingo en el que se reconoce la gran labor que realizan los catequistas de nuestras parroquias en la transmisión de la fe. Ellos son misioneros en las parroquias, los que anuncian a Jesús a los más pequeños, los que transmiten la fe.

Pues bien, este domingo, la delegación de Catequesis de la diócesis de Guadix propone que se realice el rito de envío de catequistas, para visibilizar en la parroquia a estos voluntarios y voluntariosos catequistas que tanto bien hacen y, sobre todo, para pedir al Señor que les ayude en esa misión o encargo que reciben en la comunidad parroquial.
La catequesis ya comenzó y en algunas parroquias ese envío de catequistas ya se ha hecho. Las que no, tienen un día señalado hoy para realizar ese envío de catequistas, reconocer su gran labor y su esfuerzo, animar a los chicos y chicas a asistir a la catequesis, y pedir por los catequistas. Un cuatro en uno, que hace que sea un día importante en la parroquia.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Este domingo se presenta el nuevo Directorio Diocesano sobre los Ministros extraordinarios de la Comunión

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Este domingo se presenta el nuevo Directorio Diocesano sobre los Ministros extraordinarios de la Comunión

Este domingo 23 de octubre se presenta el nuevo Directorio Diocesano sobre los Ministros extraordinarios de la Comunión. Será en la iglesia del Sagrario, a las 10´30 de la mañana. A esa hora están convocados todos los ministros extraordinarios de la comunión que hay en las parroquias y los nuevos que van a recibir este ministerio. Convocan el obispo y, por supuesto, el delegado diocesano de Liturgia.

Tras la acogida, habrá una catequesis sobre el significado, el servicio, la misión y la proyección en la vida parroquial del ministerio extraordinario de la Eucaristía. Después, a las 12 de la mañana, los asistentes podrán participar en la celebración de la Eucaristía, en la Catedral, presidida por el prelado accitano, D. Francisco Jesús Orozco. En el transcurso de la Misa se dará el ministerio a los nuevos candidatos y se renovará el nombramiento de los ya existentes.
Son muchas las parroquias que tienen ministros extraordinarios de la comunión que, como su nombre indica, sobre todo, realizan el servicio de ayudar los sacerdotes a repartir la comunión en las celebraciones de la Eucaristía y llevar la comunión a los enfermos y personas impedidas.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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“El nuevo urbanismo no puede prescindir de Dios”

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El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha bendecido y consagrado este sábado la nueva parroquia San Juan Pablo II, de la que además ha tomado posesión el sacerdote David Aguilera Malagón

La bendición y consagración de la nueva parroquia San Juan Pablo II ha congregado hoy a sacerdotes diocesanos, representantes de instituciones públicas y vecinos del entorno de la “Huerta de Santa Isabel”, donde desde hoy prestará servicio a esta  zona de expansión de la ciudad. El Obispo de Córdoba ha recibido al inicio de la celebración las llaves simbólicas del nuevo templo de manos de Francisco Melero, patrono delegado y ex gerente de la Fundación Vimpyca.

El Obispo de Córdoba ha comenzado su homilía invocando las palabras que pronunció San Juan Pablo II al inicio de su pontificado: “Abrid las puertas a Cristo, no tengáis miedo”. En el día de su memoria litúrgica, la dedicación de este nuevo templo diocesano a su figura pone en manos de la Iglesia, “el precioso legado para bien de la humanidad”, ha dicho el obispo de Córdoba en este 22 de octubre.

El Obispo ha compartido con los asistentes el interrogante sobre si es posible construir una nueva ciudad sin Dios y ha defendido que la presencia de parroquias en el trazado urbanístico “es un servicio esencial” que no está relegado al casco histórico de Córdoba XVI sino que “hay que dar espacio a la comunidad cristiana”, porque “una sociedad que se construye sin Dios se construye contra el hombre” y cuando se extiende un barrio, hay que atender la dimensión trascendental de la persona, como también se dotan otros servicios como zonas de expansión o deportivas, por eso ha agradecido a la Gerencia Municipal de Urbanismo “su sensibilidad”.

Esta parroquia será un punto de encuentro donde jóvenes y mayores podrán encontrarse en la asamblea comunitaria y en los grandes momentos de su vida, -ha señalado el Obispo-, para quien “la vida sigue brotando” y se hace necesario acercar los sacramentos del bautismo, eucaristía o matrimonio, que “representa bendecir el amor humano”. Monseñor Demetrio Fernández ha adelantado que esta nueva parroquia, debido a su nombre y misión “condensará muchas experiencias humanas y de Dios, unidas unas y otras”, por eso ha reconocido la importancia de un templo que “invite a rezar y centrar la atención en Dios”, que resulte limpia y ordenada como un servicio donde vaya creándose “una buena comunidad”.

Durante el rito de consagración y bendición de la nueva parroquia, se ha depositado a los pies del altar una reliquia de San Juan de Ávila; se ha rezado la letanía de los santos; el Obispo ha pronunciado la oración de consagración y, tras la unción del altar y la incensación del templo, se ha iluminado el nuevo templo diocesano resaltando la cruz cenital que ocupa el techo de la nave central causando la admiración de todos.

El nuevo párroco de la parroquia “san Juan Pablo II” es David Aguilera Malagón, que asumió en junio este encargo pastoral del Obispo de Córdoba tras haber servido en Lucena en la Parroquia de San Mateo Apóstol. Durante la celebración, el que ha sido también Vicario Episcopal de la Campiña, ha tomado posesión de su cargo. El nuevo párroco ha estado acompañado por un buen grupo de feligreses de la que ha sido su parroquia en Lucena.

 

Donde Córdoba se extiende, crece el Pueblo de Dios

Con el solemne acto de la bendición y consagración de la parroquia “San Juan Pablo II”, culmina un proyecto conjunto de la Iglesia diocesana de Córdoba y la Fundación Vimpyca, que dará servicio al poniente cordobés, en el sector “Huerta de Santa Isabel”, una zona de expansión urbanística, habitada por familias jóvenes, donde se planea, en tres sectores (O3, O4 y O5), la construcción de un total de 7.800 viviendas, de las cuales construirá la Fundación Vimpyca unas 1.300, dentro de su actividad propia: la promoción de vivienda protegida.

La intervención aporta un equipamiento dotacional para esta zona, compuesto por Iglesia, centro Parroquial y 22 viviendas protegidas, concebida como un único elemento urbanístico, con elementos independientes entre sí, que quedan diferenciados con la disposición de piezas, vacíos y materiales que permiten identificar los distintos usos.

Este equipamiento dará servicio no solo al propio edificio, sino a las más de 738 viviendas que la Fundación Vimpyca promueve en el sector O3, el conocido como “Huerta de Santa Isabel”, que cuenta con un total de 2900 viviendas.

Esta zona residencial de Córdoba en expansión sumará en los próximos años unas 7.800 viviendas en tres sectores a los que la parroquia y Centro Parroquial dará servicio desde este sábado de octubre, día de “san Juan Pablo II”, el papa en cuya memoria se ha erigido esta parroquia.

Para la Fundación Vimpyca, significa un gran paso en su labor social. Ha sido un gran reto económico, urbanístico, jurídico y técnico que en la festividad de San Juan Pablo II, se convierte en una realidad.







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