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“Vuestra ordenación es una gracia”

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Homilía del arzobispo de Granada, D. Javier Martínez, en la Eucaristía de ordenación diaconal de dos seminaristas del Seminario Misionero Redemptoris Mater, el 30 de octubre de 2022, en la S.I Catedral, y XXXI Domingo del Tiempo Ordinario.

Queridísima Iglesia del Señor;
Esposa muy amada de Jesucristo;
Pueblo santo de Dios, al que todos pertenecemos, también yo como pastor vuestro, y también los sacerdotes que cuando celebran y todos nosotros:

La categoría de pueblo de Dios viene antes de ninguna de las distinciones de oficios, carismas, ministerios y tareas que hay en la Iglesia. Todos formamos parte de ese pueblo que es al mismo tiempo el Cuerpo de Cristo, y todo el sentido de nuestra vida y de nuestra misión se introduce, se inserta en ese ser Cuerpo de Cristo. Ese Cuerpo de Cristo ha tenido llagas desde el primer momento. Recordad los doce apóstoles y entre los doce hubo uno que traicionó al Señor, que lo negó, y otro que lo negó. Pero hubo uno que traicionó al Señor, pero su soberbia o su orgullo no le permitió pedir perdón por su extravío.

En los Hechos de los Apóstoles se cuenta también de un matrimonio que se resistió a aquella vida en común que tenían los discípulos de aquella primera comunidad de Jerusalén. Y desde entonces, en la Iglesia siempre ha habido, siempre han convivido juntos el trigo y la cizaña, el pecado y la santidad. La realidad de nuestra pequeñez y de nuestra miseria humana, y la realidad que Dios suscita de hombres y mujeres de Dios, de hombres y mujeres que viven para el Señor. Y para su Iglesia, que es Su Cuerpo. No es posible separar al Señor Jesucristo de Su Iglesia y de Su Iglesia tal y como es históricamente. Es decir, con Pedro al frente: vínculo de la verdad y de la caridad y con los sucesores de los Apóstoles. Sus continuadores, que están en comunión con el apóstol Pedro, son también para sus Iglesias particulares instrumento de permanencia y de certeza en la verdad y de certeza en el amor mutuo y en la caridad.

Veinte siglos son muchos siglos. Luego, la historia se hace más pequeña. Hace apenas unos días, yo asistía al 25 aniversario de la creación del Redemptoris Mater de Córdoba. Pues, porque Dios me ha dado la gracia de ser el iniciador de los dos primeros seminarios Redemptoris Mater en España que hay en España. Después del de Madrid, se hizo el de Córdoba, en el cual yo participé. No era el obispo de Madrid, evidentemente, pero participé animando mucho al cardenal para que lo abriese y que lo hiciera, a pesar de la mucha oposición que había en aquel momento a la creación de aquel seminario. Pero, luego, me concedió el Señor inaugurar el de Córdoba. Aunque no llegué nunca a ver, pero, como dice San Pablo, en alguna ocasión: “Ni el que siembra y el que siega es nada, sino Dios es el que da el crecimiento”. Yo no llegué a ver nunca ni a ordenar a ningún seminarista del Redemptoris Mater. Pero en el 1998 se creó aquel Redemptoris Mater de Córdoba, y en el 2005, la víspera de la muerte de Juan Pablo II, se pudo crear también el de Granada.

Lo tengo en las fichas que guardo yo en mi bolsillo para cuando el día del juicio final salgan a la luz todos mis pecados poder decir “sí, pero hice dos seminarios Redemptoris Mater”. Y tengo que decir que los dos se los debo a Carmen, de quien era muy amigo y que nos queríamos mucho. (…) He dicho nos queríamos mucho y está muy mal dicho, porque nos seguimos queriendo y ella me tomaba mucho el pelo y yo se lo tomaba a ella. No os voy a contar las anécdotas aunque os darían risa, pero no. Los dos seminarios se los debo a Carmen. En el de Córdoba se han ordenado ya 28 sacerdotes. Y eso es un bien. Es un bien como es un bien vuestra ordenación. Como es un bien que han reconocido los Papas el Camino Neocatecumenal y, sin duda ninguna, un bien, un bien para la Iglesia y para el mundo, en este mundo donde todo se deshilacha, todo se disuelve y todo se hace líquido, todo pierde consistencia. Pero las gracias que recibimos del Señor hay que cuidarlas. Todos somos conscientes de que el no cuidarlas suficientemente -y si soy yo el que no ha cuidado, pido perdón al Señor por ello y le pido que no me lo tenga en cuenta-; hay que cuidar los bienes que recibimos del Señor. Y el ministerio del Orden Sacerdotal, sea en el estatus de diácono como el de presbítero, es ante todo un don que Dios nos hace.

Lo importante de esta mañana no es lo que vosotros hacéis por Dios, que es ofrecer vuestra vida a Dios. Pero ese ofrecimiento de vuestra vida a Dios es un don. Poder ofrecer la vida a Dios, poder gastar la vida sirviendo a la Iglesia, poder participar del sacerdocio único de Jesucristo, que es único en el mundo entero y que tiene valor no por el número de personas que congrega, sino por la verdad de lo que se celebra y lo que se vive, por la verdad de la vida de los sacerdotes. Todo ello es don de Dios para nosotros mismos, para la Iglesia entera y para el mundo entero. Que la patrona de las misiones sea una mujer que murió con veinte pocos años y que nunca salió de su monasterio de Carmelitas Descalzas es muy significativo. No son las obras, ni el número, ni las tareas que hacemos. Lo que hace crecer la Iglesia es la caridad teologal, la caridad divina con que vivimos nuestro carisma. Y eso es lo que por lo que hoy damos gracias al Señor, porque os ha llamado. Os ha llamado en el Camino Neocatecumenal. Os ha llamado en este Seminario Redemptoris Mater y, Dios mío, os ha hecho un don inmenso el Señor con esta llamada. Os lo hace a vosotros, se lo hace a las Comunidades. Que las Comunidades son también un don para la Iglesia, que, a lo mejor, tenemos que cuidar más y, a lo mejor, tenemos que pedirles más, es decir, que no se conformen con vivir la Eucaristía, preparar y así, sino que en un momento de misión yo creo que esa misión probablemente es más difícil aquí que en algunos países llamados “de misión” en estos momentos.

Pues, en esa misión tenemos que participar, estamos llamados a participar todos juntos, juntos las tres vocaciones: la vocación al mundo, al ministerio ordenado; la vocación a la vida consagrada o a la consagración al Señor, que la vida en los Consejos Evangélicos, tenga unas formas u otras que son muchísimas esas formas; y la vida laical en su forma matrimonial o en las otras formas para quienes Dios no ha querido disponer que puedan vivir en el matrimonio, que son muchas personas en la Iglesia. El Estado las llama solteras, pero no es ese su Dios, es un nombre pagano. En la vida de la Iglesia no existe la soltería si el Señor no ha querido disponer para algunas personas un esposo. Y es el Señor quien da a los esposos, pues significa que el Señor te ha reservado para Él. Podéis llamarlo como queráis, pero la Iglesia antigua las llamaba vírgenes, que no siempre significa la virginidad física, sino también la total disponibilidad del corazón. Pero, ciertamente, no solteras, porque una soltera es alguien que no ha cumplido como la tarea principal en la vida, y en la Iglesia todos por el bautismo estamos llamados a que esa tarea se cumpla. Y no a que la cumplamos nosotros, sino al que la cumpla el Señor en nosotros y en nuestra vida.

La ordenación, vuestra ordenación es una gracia. Es una gracia para los que os acompañamos. Es una gracia para toda la Iglesia y vamos a pedir que sea también un signo: un signo de nuestra renovación eclesial en aquello a lo que la Iglesia nos llama en estos momentos, en aquello que la Iglesia nos enseña en estos momentos, que no siempre coincide en su comprensión o en sus detalles con lo que ha enseñado en otros momentos porque las circunstancias del mundo cambian muy radicalmente. Y el Evangelio es el mismo. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Y la Iglesia es la misma ayer, hoy y siempre, pero las circunstancias del mundo no son las mismas. Nosotros formamos parte de un mundo, lo queramos o no lo queramos, participamos en muchas cosas de su mentalidad. Participamos en muchas cosas de sus conductas, de su ambiente, del aire que respiramos, que es un aire contaminado y quien en medio de ese mundo estamos llamados a ser como una lámpara que brilla en la oscuridad y sin tener miedo, porque Cristo ha vencido al mundo. Cristo ha vencido al Maligno.

El Maligno puede dar mucha guerra, puede dar mucha lata, pues puede con su cola enredar mucho, pero está vencido, está derrotado. No hay nada que temer de él. Y Cristo y la fe han vencido al mundo. Entonces, apoyados en Cristo, apoyados en los Sacramentos de la Iglesia, apoyados en la oración, apoyados en vuestra vida de comunidad, para poder manteneros no sólo fieles, sino gozosamente fieles. Es decir, que disfrutéis ahora de vuestro diaconado, más adelante de vuestro presbiterado, y que ese disfrute pueda ser un motivo de alegría para la Iglesia y para el mundo, para todos. Si hay algo que escasea en nuestro mundo en estos momentos, es la alegría. No es casual que el Papa ya quisiera empezar su documento titular, su documento programático sobre la alegría del Evangelio y que lo haya subrayado muchas veces no como un signo especialmente adecuado a este momento de la vida del mundo, porque el mundo no es capaz de producir esa alegría. Ni siquiera el mundo rico que tiene tantos bienes, que tiene tantos medios, (…) cuantos más medios tenemos y cuanto más usamos de ellos indiscriminadamente, más crece la tristeza del mundo. Ser en este mundo testigos de alegría, promotores de alegría.

Alguien decía, no con estas palabras exactamente, pero que la risa, que es algo que no puede medirse, es un modo de practicar en esta vida la resurrección. Que es algo que no podemos practicar, porque siempre la risa es don de Dios. Siempre don de Dios. La risa participa de la vida de Dios. Es algo que no compartimos con ninguna especie animal. Por lo tanto, ser capaz de sonreír, ser capaz de reír, ser capaz de dar alegría a un mundo que la necesita más que el comer y más que la energía y más que el aire es un don. Y la alegría surge siempre de la vida común, surge siempre de la comunión. Donde no hay comunión difícilmente habrá alegría. Habrá la ley, y la ley asfixia si no está vivida desde dentro y sostenida por el Espíritu Santo. Mientras que la alegría es una despojarse del corazón en el Espíritu de Dios y en el gozo. “Qué dulzura de delicia convivir los hermanos unidos”. Qué dulzura y qué delicia la comunión de la Iglesia que es el único don, la única realidad, la comunión y la alegría que brota de la comunión que puede convertir al mundo. Todo lo demás es bla, bla, bla. Y por eso nosotros todos hoy damos gracias, damos gracias al Señor por vuestras vidas y contad con nuestra oración, con la de la de todos, la de vuestras Comunidades, la de vuestros equipos de responsables en la Comunidad, la de los sacerdotes, vuestros hermanos y la mía también. ¿Para que? Para que seáis eso: una. Una bandera levantada en medio del mundo que proclama que Cristo ha resucitado y que la alegría no sólo es posible, sino que se nos da como un don, don de la comunión. El Papa recordaba hace muchos días, estando yo presente, que la misión del diablo es siempre dividir.

A esa oración nos unimos todos en este momento y vamos a proceder a vuestra ordenación, que habéis esperado con tanto anhelo, que Dios concede como una gracia para todos nosotros y para el mundo entero. El “sí” más pequeño que damos al Señor tiene una repercusión en el mundo entero, como el “sí” de la Virgen. Introduce la caridad divina en el mundo. Y eso es lo único que salva la caridad divina, no nuestras obras.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

30 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

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Ordenaciones diaconales y coronación pontificia de la Soledad, en Iglesia Noticia

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Ordenaciones diaconales y coronación pontificia de la Soledad, en Iglesia Noticia

Informativo diocesano Iglesia Noticia, emitido en COPE Granada y COPE Motril el 30 de octubre, a las 09:45 horas.

En nuestro podcast diocesano “Iglesia Noticia” avanzamos la información sobre las nuevas ordenaciones diaconales que tendrán lugar el domingo 30 de octubre en la S.I. Catedral. Serán dos miembros del Seminario Misionero Redemptoris Mater, D. Emilio José Castillo y D. Rafael Morano, quienes recibirán los ministerios de acólito y lector.

La iglesia madre de Granada también albergará otro gran acontecimiento como es la ceremonia de reconocimiento pontificio de le coronación canónica de Nuestra Señora de la Soledad. Será el próximo domingo 1 de noviembre, coincidiendo con el 187 aniversario de su coronación.

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Se cumple un año de la reapertura al culto de la iglesia de Santa María de las Lágrimas y San Agustín, de Guadix

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Se cumple un año de la reapertura al culto de la iglesia de Santa María de las Lágrimas y San Agustín, de Guadix

El 24 de octubre de 2022 se cumplía un año desde que el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, junto al consiliario de la Hermandad, Pedro Aranda y el delegado de Patrimonio de la diócesis, Antonio Fajardo, procedían a la reapertura al culto de la Iglesia de San Agustín. A las 20.00 horas, las nuevas campanas de la espadaña anunciaban el inicio de la solemne Misa en un templo resplandeciente tanto por el calor de los hermanos y devotos de la Virgen de la Lágrimas como por las últimas reformas en iluminación, pinturas murales del siglo XVII, decoración etc…, realizadas en el interior

El prelado accitano animó a fomentar el culto eucarístico y la devoción de los titulares de la Hermandad, en una iglesia que durante más de 300 años ha marcado la vida de la ciudad desde su fundación como convento agustino hasta iglesia del Seminario, donde han pasado clérigos de la talla humana y espiritual de San Pedro Poveda o el Beato Manuel Medina Olmos. El señor obispo agradeció el esfuerzo realizado por la Hermandad y concedía la denominación al Templo como “iglesia de Santa María de las Lágrimas y San Agustín”, para poder conjugar el pasado de este templo con el presente. En el transcurso de la Eucaristía, los antiguos escolanos con sus cánticos recordaban a su maestro Carlos Ros, en el lugar donde la Escolanía de Guadix se gestó con la fundación de la Escola.
La iglesia, en este año desde su apertura, se ha convertido en un espacio de gran espiritualidad, ha permanecido abierta los 365 días del año durante más de 8 horas, facilitando que decenas de personas la hayan visitado a diario para adorar al Santísimo Sacramento y venerar a nuestros sagrados titulares.
Avanzando en nuestra labor, el pasado agosto se ponía en marcha la audio-guía espiritual y cultural de la iglesia, donde los que nos visitan pueden encontrarse con Dios a través del arte y de la historia.
Durante este primer año, la iglesia ha recibido más de 50.000 visitas y se ha podido disfrutar en ella de los cultos propios de la Hermandad, nuestro tradicional Belén en Navidad, la visita de sus majestades los Reyes Magos de oriente, así como de magníficos conciertos sacros de nuestros queridos “Coro Carlos Ros” y “Acciccorus” y hemos acogido la presentación del cartel de nuestra Semana Santa y el pregón de la Hermandad del Rocío. Destaca, por su significado, el altar realizado en nuestra fachada al Paso del Corpus Cristi.
Este primer año, lo afrontamos con el cariño recibido y el apoyo mostrado por toda una ciudad, pero con la responsabilidad de seguir trabajando en lo espiritual y patrimonial, con el reto de restaurar la portentosa fachada barroca de la Iglesia que ya cuenta con los permisos de la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y la de Patrimonio de la diócesis accitana.

Desde la Venerable Archicofradía de la Purísima Concepción y Real Muy Ilustre y Fervorosa Hermanda de Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder (Ecce Homo) y María Santísima de las Lágrimas, damos las gracias a todos los que durante tantos años han contribuido a recuperar y restaurar esta iglesia y, con ello, una parte importante de la historia de esta ciudad, así como a los visitantes que recibimos y que nos hacen darle mayor gloria a Dios mediante la honda devoción a Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder y María Santísima de las Lágrimas.

 

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50 aniversario de la parroquia de San Sebastián (Coín)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá durante la Eucaristía con motivo del 50 aniversario de la parroquia de San Sebastián (Coín)

50 ANIVERSARIO DE LA PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN

(Coín, 30 octubre 2022)

Lecturas: Sb 11, 22 – 12, 2; Sal 144, 1-11.13-14; 1 Pe 2, 4-9; Lc 19, 1-10.

(Domingo Ordinario XXXI-C)

1.- Cincuentenario de la parroquia

Celebramos esta Eucaristía como acción de gracias a Dios por el Cincuenta Aniversario de la creación de esta parroquia de San Sebastián en Coín.

La parroquia fue erigida canónicamente en 1968 por el Obispo de Málaga, Mons. Emilio Benavent Escuin, siendo el primer párroco, como ya se ha descubierto en la placa conmemorativa, D. José Burgos Quintana. El nuevo templo de San Sebastián se inauguró en 1972 por Mons. Ángel Suquía.

Agradecemos la labor pastoral de todos los párrocos que han regentado esta parroquia desde sus comienzos: D. José Burgos Quintana (1968-1974); D. Manuel Larrubia Sánchez, que nos acompaña hoy aquí (1974-1988); D. Miguel De los Ríos Cano (1977-1983); D. Francisco Molina Cabrillana (1988-2010); D. José-Antonio Melgar Muriana (2010-2014); D. Maiquel Hernández Montero, que también nos acompaña hoy (2014-2017); D. Juan-Manuel Báez Zambrana, presente también en esta celebración (2017-2020); y D. Antonio-José Acurero Valbuena, que actualmente ejerce su ministerio como párroco vuestro desde 2020.

A todos vosotros, queridos párrocos: ¡muchas gracias! Dedicasteis este tiempo entregando vuestra vida por esta parroquia, por esta feligresía, por estos fieles de Coín.

Y damos gracias a todos los feligreses que formáis y han formado parte de esta comunidad cristiana durante estos años, compartiendo la fe y dando testimonio de su amor al Señor y a los hermanos.

2.- Cristo, piedra angular 

Hemos escuchado la primera carta que escribe san Pedro a toda la Iglesia, en la que compara a la Iglesia como una construcción. Podemos pensar que la Iglesia es como un templo. 

Jesús es la roca viva y la piedra angular (cf. 1 Pe 2, 4.7); aquella piedra firme donde se asienta todo el edificio. Si se quita esa piedra se cae el edificio. Porque Jesús se ha encarnado siendo Dios y ha asumido la naturaleza humana; se ha hecho hombre como nosotros, semejante en todo a nosotros menos en el pecado. 

Este Jesús es el que ha querido fundar e instituir la Iglesia. Es la Iglesia de Cristo, una, única, universal; por tanto, católica.

Y Jesús escogió a los doce apóstoles que son como los doce basamentos o fundamentos del edificio, asentados sobre esa roca.

Hay un pasaje del Evangelio (cf. Mt 7, 24-27) en el que el mismo Jesús invita a sus oyentes a ser como una casa construida sobre roca que, aunque vengan lluvias, vientos, torrentes, la casa está bien asentada y no se cae. Porque cuando se construye una casa sobre arena o sobre tierra cualquier lluvia o viento recio o tormenta puede arramblar con toda la casa.

Nos está invitando a que pongamos nuestra vida fundamentada en Él. A que formemos parte de la construcción, del edificio hermoso que es la Iglesia.

3. Los cristianos, piedras vivas

Pedro nos invita a ser piedras vivas, a formáis parte de la construcción, cuya piedra angular y arquitecto es Cristo (cf. 1 Pe 2, 5). Los apóstoles y sus sucesores, los obispos, son los basamentos. Y cada uno forma parte de este hermoso edificio: «También vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo» (1 Pe 2, 5). 

Pero, ¿qué le ocurre a una piedra viva que entra a formar parte de un edificio? Si habéis visto algún edificio construido de piedra, podéis apreciar que la piedra la sacan de la cantera. Al ser redondas o puntiagudas no encajarían en la construcción. ¿Qué es lo que tiene que hacer el cantero para que una piedra encaje en la construcción de un edificio de piedra? El cantero coge el cincel y el martillo y comienza a quitarle lo que sobra. Hace la piedra rectangular, cuadrada o redonda, pero la tiene que trabajar, cortar y labrar. De ese modo encaja donde tenga que ponerla.

El Espíritu Santo hace con nosotros lo mismo. Para que seamos piedras vivas nos tiene que encajar en el sitio que Él quiere ponernos; no donde queramos ponernos nosotros. A todos nos gustaría ser la piedra labrada a cara vista, preciosa, que todo el mundo contempla. Pero tiene que haber piedras debajo, en los fundamentos, en el suelo, que las pisemos, y otras piedras escondidas que tampoco se ven. Cada una tiene que estar en un sitio.

El Espíritu Santo, que es quien construye la Iglesia, va asignándonos a cada cual la misión que tiene en la Iglesia. Por el bautismo todos tenemos una misión: la que nos da el Señor. Unos sois padres de familia, otros sois trabajadores sociales, otros sois educadores, otros sois políticos, otros sois maestros… Cada uno tiene una misión en la sociedad y en la Iglesia.

Hemos de ser fieles a lo que el Señor nos pide y si para hacer esa misión el Espíritu nos tiene que recortar cosas que sobran, hemos de permitírselo. Que no nos duela cuando el Espíritu nos encaje para colocarnos, para que asumamos nuestro lugar en la sociedad y en la Iglesia. Todos tenemos una misión y nadie debe quedar fuera de la construcción; todos debemos formar parte. 

En la comunidad parroquial sucede lo mismo. Hablamos de la Iglesia universal, pero esto mismo se aplica a la comunidad parroquial. El párroco tiene una misión. Y cada uno de los bautizados tiene una misión propia, que no se la da el sacerdote, sino el Espíritu Santo en el bautismo. Te toca ser testigo, porque eres cristiano, porque has sido bautizado, porque has recibido una misión, la de hacer presente el amor de Cristo. Y eso es propio de cada uno de nosotros.

Después hay otra serie de funciones en la comunidad parroquial, que naturalmente hay que hacer: unos catequizan, no solamente a sus hijos sino a los hijos de otras personas; otros ofrecen su voz y su canto para solemnizar la eucaristía, el coro; otros visitan enfermos. Cada uno tiene una tarea propia. Es importante que esta tarea la asumamos cada uno delante del Señor.

Señor, ¿tú qué me pides en esta sociedad que está alejada de Dios? ¿Qué me pides para que mis paisanos y mis contemporáneos puedan conocerte y puedan encontrarte?

4.- La mirada de Jesús a Zaqueo

El Evangelio de san Lucas nos narra hoy el encuentro de Zaqueo con Jesús. Atravesando la ciudad de Jericó, «un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura» (Lc 19, 1-3). 

Hay que recalcar el encuentro entre los dos personajes: Jesús de Nazaret y Zaqueo. Pero es Jesús de Nazaret quien va en busca de Zaqueo y no es al revés. Zaqueo podía haber ido a ver a Jesús en otras ciudades, en Jerusalén o en la Galilea. Sin embargo, Zaqueo estaba en su pueblo, Jericó. Y cuando Zaqueo se entera que Jesús está en Jericó es cuando le entran deseos de verle.

Es Jesús quien viene a nuestro encuentro; es Jesús quien ha venido a Coín a través de otros testigos, vuestros antepasados que os trasmitieron la fe. Llegó Jesús aquí para encontrarse con cada uno de vosotros. Después, cuando viene el Señor a uno le dan ganas de ir a verlo y de encontrarse con Él.

Zaqueo, al ser pequeño, se sube a un árbol. Dice el texto bíblico que se subió a un sicomoro, que es una especie de higuera. Jesús llega a aquel sitio y Zaqueo está encima de la higuera esperando que pase Jesús. ¿Y si no hubiera pasado y hubiera ido por otro sitio? ¿Se hubieran encontrado? Probablemente no.

Cuando Jesús pasa por debajo de la higuera levanta los ojos y mira a Zaqueo. La mirada de Jesús es siempre mirada de amor, de cariño; y le dice: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa» (Lc 19, 5). Jesús nuevamente toma la iniciativa. No es Zaqueo el que invita a Jesús a ir a su casa.

5.- Bajar de la higuera como Zaqueo

¿Qué tipo de encuentro que tenemos con Jesús? Es Él quien nos invita; es Él quien sale a nuestro encuentro. Es Él quien quiere entrar en nuestra casa; es decir, dentro de nosotros. En este caso viene a nosotros, pero no en persona, sino sacramentalmente en la eucaristía. Toda eucaristía es un encuentro con Cristo. 

Permitidme una disertación a propósito de la higuera. En español tenemos un refrán que dice: «Este está en la higuera». ¿Qué quiere decir que «está en la higuera»? Pues que no sabe dónde está; que está despistado; que no aterriza y no tiene los pies en el suelo.

Muchas veces nosotros estamos «en la higuera», pero no como la de Zaqueo, sino en la higuera metafórica. No somos realistas; vamos detrás de los sonidos cautivadores, que nos presenta la sociedad; de los cantos de sirena que nos encantan y nos alejamos del Señor. Nos despistamos de Él; nos vamos y nos alejamos; no tocamos suelo y no nos encontramos con Jesús. 

Hoy, en esta celebración de acción de gracias de los cincuenta años de la parroquia San Sebastián, el Señor nos invita a que bajemos de nuestra higuera; es decir, que dejemos ciertas teorías e ideologías y ciertas modas que nos apartan de Dios. Porque el Señor quiere entrar en nuestra casa y hemos de permitirle que entre. Su encuentro es benefactor y es transformador. 

6.- La conversión de Zaqueo

Cuando Zaqueo se encuentra con Jesús queda transformado. Parece ser que Zaqueo, tal como lo dice el texto, era rico; y parece ser que «tocaba el arpa», porque él mismo lo reconoce; es decir, que se había enriquecido de una manera no honesta. 

Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más» (Lc 19, 8).

La conversión de Zaque es verdadera. Sabéis que la ley obligaba al que robaba a devolver lo robado; pero no le obligaba a devolver cuatro veces más. Zaqueo se convierte de veras y dice que lo que había robado lo iba a devolver cuatro veces más.

Nosotros, si hemos estado en la higuera; es decir, si nos hemos apartado del Señor por teorías, modas, formas de vivir de nuestra sociedad que no es cristiana, tenemos que decirle: “Señor, yo quiero encontrarme contigo y volver a vivir como tú me pides. Quiero dejar esas cosas que no me dan felicidad, sino que me dejan más vacío que antes y vivir como tú me propones”.

Jesús le dijo a Zaqueo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (Lc 19, 9-10). Pues también a mí me gustaría que, al salir de esta misa, de este encuentro con el Señor, Él pudiera decir igualmente de nosotros: «He venido a salvar lo que estaba perdido». Y que nos hayamos convertido como Zaqueo al Señor.

¿Queda la invitación clara? La invitación no es mía, sino del Señor y así lo cuenta Lucas en su Evangelio. El Señor ha venido a encontrarse con nosotros porque nos ama y porque quiere salvarnos. Y quiere que cambiemos de vida, porque tal vez la que llevamos no está en la línea y en el sentir del estilo de Jesús.

Nuestro patrón san Sebastián dio la vida por Jesús; entregó su vida entera y hoy lo honramos como santo patrón. La Virgen hizo lo mismo. 

Vamos a pedirle, tanto a la Virgen como a san Sebastián, que nos ayuden con su intercesión a hacer como hicieron ellos; a convertir nuestra vida, a acercarnos más a Jesús, a encontrarnos con Él y que ese encuentro sea para nosotros un gozo y un cambio, una conversión en nuestra vida.

Que ellos también nos ayuden a dar gracias por estos cincuenta años de la parroquia. Que así sea.

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El Nuncio conoce las bondades del AOVE y reza ante los restos de San Juan de la Cruz

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Monseñor Bernardito Auza, Nuncio de Su Santidad en España, está ya en Jaén. Llega para presidir, mañana, la magna celebración eucarística que con motivo de la bajada extraordinaria de la Virgen de la Cabeza, que tendrá lugar este domingo, a las 10 horas, en la Plaza de España de Andújar.

Hoy, ha aprovechado la jornada para conocer una almazara y el proceso de producción del aceite, también para visitar Úbeda y esta tarde acudirá a la localidad de Iznatoraf y al Santuario de Nuestra Señor de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo.

El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, ha querido acompañar al Nuncio en una jornada que ha comenzado en la almazara Castillo de Canena, donde han sido recibidos por el equipo directivo y técnico de la empresa quienes le han explicado, de forma pormenorizada, cómo es el proceso de extracción del oro líquido desde que llega hasta las tolvas hasta que es embotellado para su venta.

El Nuncio, antes de abandonar las instalaciones de esta almazara, ha podido participar, junto al Prelado jiennense y el resto de los sacerdotes que lo acompañaban, de una cata guiada de los tres aceites que se producen en esta almazara: picual, arbequina y royal.

La siguiente parada ha sido en la ciudad patrimonio de la humanidad, Úbeda. Allí ha visitado los templos de Santa María y El Salvador. Para concluir la mañana, ha celebrado la Santa Misa en el convento de los Carmelitas, donde vivió y murió el místico, San Juan de la Cruz.

Esta tarde, el representante del Papa en España seguirá su recorrido turístico visitando la bella localidad de Iznatoraf y el Santuario de la Virgen de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo.

El Nuncio ha destacado la grandeza cultural y patrimonial de la provincia y ha mostrado su fascinación por el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra, el símbolo de la provincia y por el que se le conoce en el mundo entero.

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NUESTRO OBISPO PRESIDIRÁ LA MISA EN EL CEMENTERIO DE ALMERÍA

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Más de 20 jóvenes en la primera convivencia vocacional, celebrada en Jérez del Marquesado

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Más de 20 jóvenes en la primera convivencia vocacional, celebrada en Jérez del Marquesado

El pasado sábado 22 de octubre, en la parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación, de Jérez del Marquesado, tuvo lugar el primer encuentro vocacional del presente curso, en el que participaron más de 20 jóvenes y monaguillos provenientes de las parroquias de Jérez del Marquesado, Dólar y Hernán Valle.

Durante la jornada, acompañados por José Antonio Robles, arcipreste de Jérez del Marquesado; José Antonio García Varón, rector de nuestro Seminario Conciliar San Torcuato; Ana Belén y Yolanda, catequistas de Dólar y Hernán Valle, respectivamente; los adolescentes y jóvenes, tuvieron la oportunidad de compartir sus vivencias y profundizar en su fe a través de algunas dinámicas, reflexiones, oraciones y cantos. De igual manera, los participantes de esta convivencia pudieron disfrutar de momentos de esparcimiento, alegría y diversión, a través de distintas dinámicas, juegos y gymkanas. La jornada terminó con una oración ante el Sagrario, entregando las vidas, anhelos y proyectos de los participantes de esta convivencia a la Patrona de Jérez, la Virgen de la Purificación, “La Tizná”.
Estas convivencias, organizadas y coordinadas por las delegaciones de Pastoral Vocacional e infancia y Juventud, cuentan con el apoyo de los seminaristas de nuestro Seminario Conciliar San Torcuato, religiosas de las comunidades de la Sagrada Familia, Obreras del Corazón de Jesús, Esclavas de la Inmaculada Niña, Siervas de Cristo Sumo Sacerdote y algunas catequistas de diferentes parroquias de nuestra diócesis. Esta fue la primera de muchas convivencias que se realizarán a lo largo de este curso en los distintos arciprestazgos, para facilitar, así, la participación de todos los niños y jóvenes de nuestras diócesis.
Os invitamos a compartir con nosotros esta bella experiencia de fe y de encuentro con el amor de Dios en las siguientes fechas y lugares:
– 5 de noviembre: Convivencia deportiva diocesana – Huéscar
– 26 de noviembre: Convivencia Arciprestazgo de Baza – Jabalcón
– 28 de enero: Convivencia Arciprestazgo de Guadix
– 4 de marzo: Convivencia Arciprestazgo de La Sagra – Huéscar
– 11 de marzo: Convivencia deportiva diocesana – Baza
– 22 de abril: Convivencia Arciprestazgo de Fardes – Los Montes

Equipo de Pastoral Vocacional
Diócesis de Guadix

Convivencia vocacional jerez del marquesado 22 10 2022 2

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COPE: Te contamos todo sobre la MAGNA con el vicepresidente de la agrupación, José María Campos

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Encuentro de FRATER ALMERIA con nuestro obispo D. Antonio

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El pasado viernes, 28 de octubre, D. Antonio Gómez Cantero, Obispo de la Diócesis de Almería, ha recibido a FRATER ALMERÍA, la fraternidad cristiana de personas con discapacidad de Almería. Frater ha dado a conocer su actividad y le ha traslado sus necesidades. “El interés y la disposición mostrados por D. Antonio nos sirven para obtener fuerza renovada en nuestro movimiento cristiano. Agradecemos su cercanía y su afecto”, ha apuntado la presidenta de dicha entidad.

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“La vigilia de oración de hoy es una llamada al corazón de la sociedad”

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La Playa de los Lances, en Tarifa, ha acogido, en la tarde de hoy, viernes 28 de octubre, una nueva vigilia de oración por todos aquellos migrantes que han perdido su vida o han desaparecido intentando cruzar el Estrecho para conseguir una vida que podía ser más digna, más justa y más humana.

Alrededor de 400 personas se han unido en oración alrededor de una patera, que ha simbolizado este drama cruel y sin sentido al que estamos asistiendo, y doce antorchas como recuerdo a las doce tribus, a todos los pueblos.

El rezo comunitario estuvo presidido por el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza, que estuvo acompañado por los padres Scalabrinianos, Sante Zanetti, director del Secretariado Diocesano de Migraciones; y Livio Pegoraro, coordinador del Secretariado Diocesano de Migraciones en el Campo de Gibraltar y Ceuta. Asimismo, hubo una representación de la comunidad musulmana en la provincia.

El acto comenzó con la monición de entrada y unas palabras del Sr. Obispo, quien expresó que “para nosotros mirar al cielo es un reto, es una oración, es una petición de compasión a Dios, primero por los que han muerto y también una petición por los que vivimos, por toda la sociedad. El Señor nos recuerda que vivimos para amar, que amar es dar la vida, y esto supone en nosotros mirar al prójimo, a cada uno en su necesidad, muy especialmente al que lo pasa peor, al desvalido, al pobre, al necesitado, al refugiado, al migrante acogido y querido también por la Iglesia y por Dios”.

En cuanto a la celebración de la vigilia, el obispo diocesano aseguró que “la vigilia de oración de hoy es una llamada al corazón de la sociedad, a todos los hombres de buena voluntad, para que con su sensibilidad y con su acción social seamos capaces, entre todos, de hacer un mundo más justo y salir de nuestro individualismo”.

Tras la invocación del Espíritu Santo se pudo contemplar la complicada vida de las personas que abandona su hogar en busca de un futuro mejor, a través de cinco testimonios de migrantes que residen en nuestra diócesis.

Por su parte, Miguel Guillén, voluntario del Secretariado de Migraciones, afirmó que “los migrantes con su presencia nos dicen la urgente necesidad de anteponer la fraternidad al rechazo, la solidaridad a la indiferencia. Hoy cada persona está llamada a reflejar la mirada de Dios hacia sus hermanos y hermanas migrantes y refugiados -son muchos-, para dejar que su mirada amplíe nuestra mirada, gracias al encuentro con esta humanidad en camino, a través de la proximidad concreta”.

Asimismo, defendió la riqueza que las personas migrantes aportan a la sociedad. “Estamos llamados hoy a vivir y difundir la cultura del encuentro, un encuentro igualitario entre migrantes y la población del país de acogida. Es una experiencia enriquecedora, en que se revela la belleza de la diversidad. Y es también fecundo, porque la fe, la esperanza y la tenacidad de los migrantes pueden ser un ejemplo y un incentivo para quienes quieran comprometerse en la construcción de un mundo de paz y bienestar para todos. Pidamos a Dios que nos ayude en esta tarea de construir un mundo en justicia y paz”.

Con el Salmo Sufí Acrecienta mi luz, del profeta Mahoma, y la lectura de la Palabra de Dios, llegó el momento del acto simbólico en el que un grupo de migrantes portaron una gran cruz, que depositaron sobre la patera en recuerdo de todos los fallecidos y desaparecidos. A través de cantos y momentos de silencio y oración se quiso reflejar el sentimiento de dolor, de solidaridad y afecto, al tiempo que el deseo de que este paso fronterizo en las aguas que separan las dos orillas dejen de ser espacios de dolor, sufrimiento, dramas y muertes, y se conviertan en lugares de encuentro, amistad e intercambio entre los pueblos de los dos continentes.

Con una oración por los migrantes fallecidos, pronunciada por Mons. Rafael Zornoza, el rezo del Padrenuestro y el Al-Fatiha musulmán, se puso punto final a la ceremonia, que terminó con una ofrenda floral al mar, en señal de duelo por los fallecidos y todos aquellos que no consiguieron llegar.

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