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Poner a María, Madre de Dios, en nuestro corazón

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Homilía de D. José María, arzobispo coadjutor, en la Eucaristía en la clausura del septenario a la Virgen de la Soledad, en el monasterio de San Jerónimo, el 27 de octubre de 2022.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
querida comunidad de Reverendas Madres Jerónimos y madrinas del reconocimiento de la Coronación de Nuestra Señora;
Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, coronada de Santa María de la Alhambra; Hermandad de Nuestro Señor de la Resurrección y Santa María del Triunfo; Cofradía del Santísimo Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría; Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario Coronada; Hermandad de Nuestra Señora y Madre de la Santísima Virgen de la Cabeza; Hermandad sacramental del Dulce Nombre de Jesús del Sagrario-Catedral; Asociación de Nuestra Señora de Gracia; Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y del Descendimiento de Cristo;
queridos hermanos y hermanas:

Estamos en este septenario y ahora estoy impresionado por este templo, pero sobre todo cuando he leído algo de la historia de vuestra cofradía hasta llegar aquí, a este templo y acogida por esta comunidad jerónima, que es el recorrido devocional también del pueblo de Granada a esta advocación de la Soledad de Nuestra Señora de la Soledad, que se ve acompañada por el cariño de sus hijos, porque nosotros también, como aquella mujer del Evangelio que nos ha relatado San Lucas, le hemos dicho tantas veces a Jesús “bienaventurado el vientre que te llevó en los pechos que te criaron”. Aquella mujer que con todo, con toda su fuerza sale y con toda su espontaneidad, y que resume lo que será después la historia, la devoción a la Virgen. “Viva la Madre que te trajo el mundo”, es lo que le viene a decir a Jesús. Y la propia Virgen María, en la escena de la Visitación, cuando entona el Magnificat, esa oración que cada día la Iglesia al atardecer hace suya para cantar las alabanzas a Dios y el reconocimiento de las grandezas de Dios, dice: “El Poderoso ha hecho grandes por mí, porque mirado la humillación”, ciertamente. Pero dice también: “Me llamarán bienaventuradas todas las generaciones”. Y a lo largo de la historia y de la historia de Granada, la historia cristiana, desde los comienzos de sus autores. Porque la devoción a la Virgen no es una cosa del siglo XVI. Es algo que está en la entraña más profunda del ser cristiano.

Cuando Jesús nos da a su Madre en la cruz, le dice al evangelista Juan, al discípulo amado, pues que reciba a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y usa la palabra “mujer” que la utiliza también en otro momento que el Evangelio de San Juan, precisamente en las bodas de Caná, cuando la Virgen intercede por aquellos esposos que se han quedado sin vino, precisamente en su día de bodas: “Mujer, qué nos da a ti y a mí”, y María le dice a los criados: “Haced lo que Él os diga”. Jesús cambió el agua en vino. Y en este momento, también en el momento sublime de la cruz, aparece la Madre. Aparece la Madre como la nueva Eva. Como la nueva Eva que rompe el nudo, desata el nudo. Dicen los Padres de la Iglesia que es la desobediencia de Eva y junto al nuevo árbol, que es el árbol de la cruz, que el árbol salvador y no el árbol de la condenación primera, y junto al nuevo Adán, que es Cristo. Y en ese momento que tiene San Juan, todo ese trasfondo, el nuevo Adán que nos salva del pecado: si por un hombre, vino la muerte; por un hombre ha venido y ha venido la vida, ha venido la salvación por Jesucristo, el nuevo Adán. Y en ese momento sublime, Jesús se dice, se dirige a María: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, la nueva Eva, y después se dirige al discípulo: “Hijo, ahí tienes a tu madre”. Y nos dice el evangelista que la recibió como algo suyo, no sólo que la recibió en su casa, como dice alguna traducción, sino la recibió como algo suyo, de tal manera que la devoción a la Virgen forma parte del misterio cristiano. San Juan Pablo II decía que la Iglesia debe ser lo que es la Virgen, debe ser como María. Por eso, nosotros nos unimos a esa mujer del Evangelio. “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”, porque eres la Madre de Dios y eres nuestra madre. Pero Jesús puntualiza y dice dónde está verdaderamente la grandeza de María. La grandeza de María está en hacer lo que Dios le pedía. Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen.

Queridos hermanos, nosotros no podemos imitar a la Virgen en su pureza, en su fe, en tantas y tantas cosas. Y por supuesto, nosotros nacemos con la triste herencia de nuestros primeros padres. Y María no fue tocada por el pecado. Nosotros no podemos, pero sí podemos imitar a la Virgen en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Y eso es lo que hace grande a la Virgen, como nos ha dicho Jesús.

En otra ocasión llegarán a Jesús y les dirán: “Ahí fuera está tu madre y tus parientes”, y Jesús le dice: “¿Quiénes son mi madre y mis parientes? El que hace la voluntad de mi padre ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Luego, aquí está el sentido profundo de ser cristiano, el hacer lo que Dios nos pide. Y Jesús nos pone esto en el Evangelio muy claro: “No todo el que dice ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese entrará”. Y nos lo ha dejado, queridos hermanos, precisamente en una de las peticiones del Padrenuestro: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo”. Y Jesús nos dice de sí mismo: “Mi alimento, es hacer la voluntad de mi Padre y llevar a cabo su obra”. Y precisamente, en Getsemaní, Jesús dice: “Aleja de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Luego, es en esto en lo que podemos imitar a la Virgen.

Los santos dicen que la Virgen concibió a Cristo antes por la fe y no podemos decir la Virgen es la Virgen. A la Virgen no le fueron ahorrados ni el claro oscuro de la fe, no veían las cosas, ella pregunta. San Juan Pablo II dice que es una fe, una fe que razona. Cuando el Ángel aún se esfuerza en la Madre de Dios, ella dice: “¿Cómo será eso? Yo no conozco varón”. La Virgen acepta que va a ser la Madre de Dios, pero, queridos hermanos y hermanas, en la naturalidad más normal, nadie se entera. Está en Nazaret, pasa desapercibido para el mundo de entonces. Y María viene a ver nacer a Su Hijo en la pobreza de Belén. Fijaros si no hay que echarle fe. Fijaros si no hay que echarle fe y ahora cómo convence a José y se adelanta Dios en sueños. Fijaros si no hay que echarle fe cuando quienes vienen a adorar a Su Hijo son unos pobres pastores y unos extranjeros. Fijaros si no hay que echarle fe cuando tiene que salir huyendo a Egipto, porque a un “reyezuelo” le han entrado celos de un niño y provocó una matanza. Fijaros si no hay que echarle fe en los años de destierro en Egipto, huyendo como un emigrante, un refugiado. Fijaros si no hay que echarle fe cuando vuelven y tienen que irse a Nazaret. Fijaros si no hay que echarle fe cuando ve a su hijo treinta años. Es la lección más larga que nos ha dado Jesús, la de la vida oculta, la del trabajo con sus manos encallecidas, la del ocultamiento en un mundo nuestro como es el de la espectacularidad, el de los eventos, el de lo llamativo. Y Jesús se tira casi treinta años de vida oculta. Fijaros si no hay que tenerle fe cuando ve que su hijo es incomprendido. Fijaros si no hay que echarle fe cuando le llegarían noticias de que es perseguido, incluso se declara su muerte. Fijaros si no hay que echarle fe cuando está junto a la cruz de Su Hijo. Es Su Hijo el que ha tenido en sus brazos, el que el Ángel le anunció como el Hijo de Dios: “Y reinará Dios. Le dará el trono de David, su padre, y reinará por los siglos. Su Reino no tendrá fin”. Y lo que tiene es una corona de espinas. Fijaros si no hay que echarle fe cuando lo tiene en sus brazos, el mismo que acunado lo tiene ahora en sus brazos, en su regazo de madre dolorosa, en soledad. Los discípulos han abandonado. Fijaros si no hay que echarle fe. Y eso es el cumplimiento de la voluntad de Dios.

¿Qué espera Dios de mí? Estoy viviendo yo como Dios manda, como dice el dicho: “Haced lo que Dios manda”. Un sentido moral y ético en mi vida de coherencia cristiana. “Hágase en mí según Tu palabra”, dice la Virgen. ¿Y nosotros hacemos lo que Dios nos pide?¿Y cómo sé yo lo que Dios me pide? Pues, tenemos sus mandamientos. O es que son una utopía. Es que las bienaventuranzas son una utopía para nuestra vida, nunca. O es que vivís de acuerdo con la vida en Cristo, que San Pablo en la Carta a los Romanos, nos ha dado esos consejos tan bonitos de un estilo de vida que es el estilo de vida cristiano. De ser coherentes con la fe que profesamos para que no tengamos, para que no digamos, mejor dicho, empezando por ahí, que somos creyentes y no practicantes; para que no caigamos en decir que “una cosa es la obligación y otra cosa es la devoción”; para que no vaya por un lado en nuestra vida y por otro nuestra fe. La coherencia cristiana es quizás lo que más necesitamos en nuestro mundo. El mejor predicador no son las palabras, es el propio ejemplo de los cristianos. Cuando vemos decadencia, cuando vemos gente que nos deja, tendríamos que preguntarnos ¿qué hago yo?, ¿como vivo yo?, ¿qué ejemplo doy?

Y esto sabemos que somos pecadores. Sabemos que somos débiles. El Evangelio no se cansa, no se calla. Los defectos de los apóstoles aparecen manifiestos. Una prueba de la autenticidad de los Evangelios: no se calla los efectos de los jefes, no hace propaganda, sino que muestra cómo son y Jesús mismo cuando le critican porque se junta con los publicanos, con los pecadores, dice que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores; que no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.

Queridos hermanos, es hora de que nos tomemos en serio vivir como Dios manda. Es hora de que nos tomemos en serio un cristianismo de la cotidianidad. Es hora de que nos tomemos en serio un cristianismo que se muestre en el testimonio de vida sin llamar la atención, pero sí con la coherencia de quien, sabiéndose pobre, pecador y débil, tenemos el perdón de Dios en su Sacramento de la Penitencia, comienza y recomienza y pone leñas en su barro roto por su propia debilidad. Pero trata de vivir como Jesús nos pide. “No todo el que dice ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre”. Es el trabajo. Y esto tiene que ser nuestro examen fundamental: ¿qué hago yo?, ¿vivo yo como Dios manda?, ¿hago yo lo que Dios me pide?, o lo que dice Dios no cuenta en mi vida.

Queridos hermanos, Dios es misericordioso. PidámosLe a la Virgen que nos ayude, que cambie Jesús, también con su intercesión, el agua incolora, inodora, insípida, como en las bodas de Caná, que aportamos nosotros muchos veces con nuestra vida y las cambie en el vino oloroso de virtudes que nos hará ser testigos, verdaderos de Jesús en nuestro mundo. Y a través de la vida cofrade. Todo eso lleva unas exigencias de vida. No es sólo un envoltorio que es ser cristiano. No es un camuflaje para vivir una religiosidad que pasa o costumbrista. Es algo mucho más profundo como lo han vivido nuestros mayores, que han mantenido el testigo de la fe.

Vamos a pedirLe a la Virgen que nos libre de las pestes, como en 1885; que nos libre del covid; que nos libre de tanto sufrimiento como la humanidad arrastra y que tenemos noticias con tanto sufrimiento que viven muchas personas de forma callada. Que acudan a Él, a Ella. Que Ella sea intercesora ante Jesús por tanta gente que acude pidiéndoLe los favores de Santa María. Como entonces, yo hoy lo pido especialmente para Granada: que nos cure de esa peste del egoísmo, de esa peste del olvido de Dios, de esa peste del materialismo, de esa peste de la insolidaridad, de esa peste de tantas y tantas cosas que afectan a realidades profundas de nuestra vida cristiana. Que nos cuide; que cuide a nuestras familias; que cure a los enfermos. Y ese reconocimiento de una coronación. Que sea también una coronación no sólo en la imagen, sino una coronación de poner a María en nuestro corazón, para que, siguiendo el ejemplo de san Pablo, nosotros seamos como fue María. Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

27 de octubre de 2022
Monasterio de San Jerónimo (Granada)

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Domingo XXXI Tiempo Ordinario – C

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«Zaqueo baja pronto, porque conviene que hoy entre en tu casa» (Lc 19, 5-6)

La primera lectura del libro de la Sabiduría (11,22-12,2) nos da la respuesta del por qué parece que Dios no hace nada frente a ciertos pecados aunque sean públicos. 

Lo responde al final de esa lectura: Dios corrige poco a poco para que el pecador se aparte del mal y vea el amor de Dios. 

Dios respeta nuestra libertad y no nos maneja como si fuésemos marionetas, espera pacientemente, pues desea nuestra salvación como un Padre que nos ama.

En la segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses ( 1,11-22) San Pablo, nos avisa del peligro de hacer caso a la murmuración o al llamado chismorreo, estos crean falsas alarmas a nuestra fe, y nos dice qué arma utilizar para combatir a estos pecados: la oración constante.

El Evangelio según san Lucas (19,1-10) nos da la clave a dos cosas importantes en la Eucaristía:

Primero abrir tu corazón (símbolo de tu casa) y dejar que la Palabra de Dios penetre. Dice Jesús «es necesario que hoy, no mañana, hoy entre yo en tu casa (significa en tu corazón), y el fruto de que has dejado que la palabra ha entrado es el arrepentimiento y el desprendimiento de aquello que te está  llevando a hacer el mal. En Zaqueo se ve su amor al dinero, no le importaba que hablasen mal de él.

Ante esta realidad dice el salmista  que «el Señor endereza a los que ya se doblan», y Dios enderezó el corazón de este recaudador.

Debemos pedir ayuda a la Santísima Virgen para que nos conceda su gracia, y podamos  responder desde nuestra libertad “FIAT” como Ella: «Hágase en mí según tú Voluntad».

Mario Díaz Cerrejón,
colaborador del Secretariado Diocesano para las Causas de los Santos.

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Noviembre: Los “santos” y los “difuntos” en “Al Trasluz”

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El próximo mes de noviembre se abre litúrgicamente con la Fiesta de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles difuntos

“Es nuestra fiesta, dice el papa Francisco, no porque seamos buenos, sino porque la santidad de Dios ha tocado nuestra vida”. Y los define con estas hermosas palabras: “Los santos no son modelos perfectos, sino personas iluminadas por Dios. Podemos compararlos con las vidrieras de las iglesias, que filtran la luz en muchas tonalidades de color. Los santos son los hermanos y hermanas que recibieron la luz de Dios en su corazón y la transmitieron al mundo con su propia “tonalidad”. Ciertamente, el día de los Santos es la fiesta de los “santos de la puerta de al lado”, que quizá conocemos o con los que nos hemos cruzado.

Noviembre nos trae también la visita a los cementerios y el recuerdo de nuestros difuntos. Dos mensajes muy hermosos para estas fechas: El primero, de Francisco, y el segundo, de Benedicto XVI. “Yo quisiera hablaros de una bienaventuranza que no se encuentra en el Evangelio, sino al final de la Biblia y trata del fin de la vida: “Dichosos los muertos que mueren en el Señor”, nos dice el Papa. Y Benedicto XVI: “Dios está siempre con nosotros. Incluso en las noches oscuras de nuestra vida, no nos abandona. E incluso en la última noche, en la última soledad en la que nadie puede acompañarnos, en la noche de la muerte, la bondad de Dios siempre está con nosotros”.

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Santos y difuntos, el más allá

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“Dichoso mes que empieza por todos los Santos y termina con san Andrés”, dice un refrán popular. Es el mes de los Santos, es el mes de los difuntos, es el mes para pensar y relacionarnos con el más allá

Vivimos enfrascados en las tareas cotidianas, con el horizonte recortado de la actividad, o peor aún, del activismo que nos arrastra. Necesitamos de vez en cuando levantar el vuelo, levantar la mirada y otear el horizonte más amplio que da sentido al vivir de cada día.

Los Santos nos hablan de otra vida mejor, de otra vida que continúa más allá del tiempo, de una vida junto a Dios, en su presencia, saciados de su semblante y abrazados por su amor eternamente. Esa es nuestra vocación, ese es nuestro destino: vivir con Dios para siempre y prepararnos durante esta etapa terrestre para esa comunión plena con él. “Nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”, nos recuerda san Agustín.

El cielo no es algo que puede esperar, porque el cielo es la unión con Dios Padre en su Hijo Jesucristo, hombre como nosotros, ungidos e impulsados por el Espíritu Santo. Ese trato y esa comunión con las tres Personas divinas ya ha comenzado desde el bautismo en cada uno de nosotros, esa es la dirección de todo nuestro caminar en la tierra. Se trata de alimentar esa comunión, esa relación personal con los Tres, y que vayan empapando cada instante de nuestro caminar.

Cuando prescindimos de ese horizonte, nos estrechamos, nos angustiamos, y nuestra existencia se extorsiona. Cuando contamos con esta perspectiva, la que da el tratar con las Personas divinas, nuestro corazón se ensancha, se dilata, se llena de plenitud. Los Santos nos recuerdan esta manera de caminar por la vida. Ellos van delante, ellos han vivido sensatamente la vida, ellos gozan de Dios a plena luz e interceden por nosotros. Son nuestros hermanos mayores, que nos ayudan en el camino de la vida.

Y entre los que ya han partido de este mundo, se encuentran aquellos que todavía están purificándose antes de disfrutar de Dios en plenitud. El Purgatorio no es un invento de los teólogos. El Purgatorio es la expresión última de la misericordia de Dios con nosotros, que nos hace evidente y palpable su amor y genera en nosotros por contraste el dolor precioso de la contrición. El bien que hagas y el mal que sufras te sirva para reparar tus pecados, nos dice el confesor antes de la absolución. Es decir, nuestro pecado es perdonado instantáneamente por Dios en el sacramento, pero el pecado ha dejado secuelas y cicatrices que solo serán sanadas por el crisol del amor. El Purgatorio es una respuesta de amor sin recortes, donde nuestra alma queda limpia y pura para acceder a la presencia de Dios.

La oración de la Iglesia por sus hijos difuntos, que todavía están en el Purgatorio, es constante. Son sus hijos preferidos, porque son los que más sufren en esa llama de amor por parte de Dios y del corazón humano en su presencia. Es un sufrimiento lleno de esperanza, porque goza ya de la salvación. Pero es un sufrimiento que reclama nuestra colaboración y la de todos los Santos en su favor. Cuando rezamos por un difunto, cuando ofrecemos la Santa Misa por él, estamos haciendo no sólo un acto piadoso, sino un acto de comunión y solidaridad con los que necesitan nuestra ayuda y coparticipación.

Mes de noviembre, mes de Santos y de difuntos. Mes para plantearnos de manera más explícita cuál es el sentido de nuestro caminar por esta vida. Esta peregrinación tiene su término, su final, su desembocadura en Dios. Pero esta peregrinación conlleva sus lágrimas, sus sufrimientos y dolores, porque apartados de Dios nos hemos acarreado la ruina. El amor de Dios irá calando en nuestro corazón abierto a ese amor para que sepamos reparar nuestros desvaríos y podamos retomar el camino del cielo.

Recibid mi afecto y mi bendición:

 

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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Huéscar honró, un año más, a las Santas Benditas, Alodía y Nunilón

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Huéscar honró, un año más, a las Santas Benditas, Alodía y Nunilón

Como cada 22 de octubre, Huéscar ha conmemorado la celebración del día del martirio de sus Patronas, Alodía y Nunilón. Pero este año ha sido especial y quedará en el recuerdo del pueblo oscense, ya que, antes de comenzar la Eucaristía en este día de fiesta, tuvo lugar la bendición de dos imágenes de las Santas que han sido colocadas en las hornacinas de la fachada de la puerta mayor de la iglesia.

Las imágenes fueron bendecidas por el sacerdote Manuel Millán, que es hijo Huéscar y que profesa una gran devoción a las Santas. Tras la bendición y el canto del himno, los oscenses rompieron con un gran aplauso de agradecimiento.
Después, y tras la cruz parroquial y el cuerpo de monaguillos, las hermandades y cofradías, los fieles, el alcalde, la corporación municipal y los sacerdotes se dirigieron al interior de la iglesia parroquial para celebrar la Eucaristía. Presidió el párroco, José Antonio Martínez, y concelebraron los sacerdotes hijos de Huéscar José Díaz y Manuel Millán. Asistió en la celebración el diácono de la parroquia, Guillermo Parra.
En la homilía, el párroco hizo referencia a la fe que Alodía y Nunilón profesaron, hasta el punto de dar su vida a una corta edad. De este modo, pretendió hacer caer en la cuenta, a los asistentes, que todas las edades son propicias para hacer que la fe crezca en nuestra vida. Y aprovechó para invitar a los adolescentes y jóvenes a participar en las distintas actividades que se llevan a cabo en la parroquia. Al finalizar, las Santas procesionaron alrededor de la iglesia parroquial.
Es un orgullo para los hijos de esta tierra ver cómo año tras año, generación tras generación, la celebración de la feria en honor a las Santas Alodía y Nunilón hace brotar los más nobles y bellos sentimientos en los corazones de los oscenses. En estos días de feria se viven las tradiciones y se mantiene viva la fe que un día recibieron de sus padres y que ahora se sigue transmitiendo a las nuevas generaciones.
¡Viva las Santas! ¡Vivan las patronas de Huéscar!

José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar

 

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La parroquia de Villargordo celebra el DOMUND

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Octubre es el mes misionero por excelencia, un mes donde, de manera especial, rezamos por las misiones y los misioneros que en todos los rincones del mundo presentan la alegría de Jesucristo resucitado.

Nuestra Parroquia de Villargordo se sumaba a la celebración del DOMUND este pasado fin de semana. Por lo que el sábado, 22 de octubre, celebrábamos la Eucaristía, dando gracias por todos nuestros catequistas que durante este curso son enviados a “ser los testigos del Señor” cumpliendo la misión evangélica que Cristo nos encomendó.

Bajo el lema de nuestra catequesis para este curso, “Jesús, conduce mi vida”, inaugurábamos este curso donde niños, catequistas y toda la comunidad elevábamos nuestras oraciones por todos los misioneros del mundo, y de manera particular, por una joven de Villargordo, María Carmona Delgado.

En el transcurso de la Eucaristía, nuestro párroco, D. Antonio J. Blanca, nos anunciaba que  María viajará a Bolivia en el próximo mes de noviembre para participar en una misión durante tres meses. Todo un regalo para nuestra comunidad y para nuestro pueblo, contar con la disponibilidad, la generosidad y el amor de esta joven entusiasta que se da a los demás por amor a Cristo y a su Iglesia.

La comunidad parroquial de la Asunción de Ntra. Sra. proclama con júbilo que el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

Parroquia de Villargordo

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Holywins: la fiesta de los niños para celebrar Todos los Santos

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En fechas cercanas a la solemnidad de Todos los Santos, varias parroquias de la Diócesis de Cartagena celebran Holywins –‘la santidad vence’–; una fiesta protagonizada por los niños, que participan en juegos y actividades disfrazados de sus santos favoritos.

La Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Murcia celebrará esta fiesta el domingo 30 de octubre. Esa mañana, los niños participarán en la Misa de las 11:00 horas disfrazados de los santos escogidos para ellos, verán una proyección con el lema Quiero ser santo y cantarán una canción que han estado preparando en sus grupos de catequesis.

La Parroquia San José Obrero de Cieza celebrará a las 11:00 horas de ese mismo domingo una Eucaristía dirigida a los niños, que harán una procesión de entrada con sus disfraces. Terminada la Misa, soltarán con ellos un Rosario de globos de helio y la jornada se cerrará con un almuerzo. Además de esta celebración infantil, la parroquia realizará una salida con jóvenes, a las 18:30 horas, hasta la Atalaya, donde habrá una charla y se expondrá el Santísimo.

En la Parroquia San Fulgencio de Cartagena también será el día 30 cuando, en la Misa de las familias de las 12:00 horas, los niños participarán vestidos de santos, con una procesión de entrada y juegos infantiles al finalizar la celebración, en la plaza de la iglesia.

El lunes 31 de octubre, la Parroquia del Niño Jesús de Yecla celebrará Holywins con un festival en el Parque de la Constitución que dará comienzo a las 16:30 horas. En él habrá actuaciones preparadas por los chicos y chicas, colchonetas hinchables, concurso de disfraces, una yincana y puestos con tortas fritas y buñuelos, para culminar la tarde con una Eucaristía celebrada en ese mismo parque.

Esa tarde, también celebrará Holywins la Parroquia San Pedro de Las Palas (Fuente Álamo). A partir de las 16:30 horas, los niños tendrán una merienda, juegos en la plaza de la iglesia y una yincana que se prolongarán hasta las 19:00 horas, cuando celebrarán la Eucaristía. En este caso, los niños acudirán vestidos del santo de su onomástica y podrán ganar un concurso relacionado con su disfraz.

La Parroquia Santa Eulalia de Murcia, a partir de las 17:30 del 31 de octubre, tendrá su Holywins con colchonetas hinchables para niños de diferentes edades, una merienda y actividades en torno a la santidad –juegos, manualidades…–, además de un concurso de dibujo y fotografía. A las 20:15 horas, y antes de un ágape final, los niños entrarán en la iglesia para ver una breve obra de teatro musical sobre el beato Carlo Acutis y participar en la exposición del Santísimo. Al día siguiente, realizarán una procesión que comenzará a las 11:30 horas, donde los niños, vestidos de santos, recorrerán las plazas aledañas a la de Santa Eulalia y verán las representaciones preparadas por los jóvenes de la parroquia. La actividad terminará con la Misa parroquial de las 13:00 horas.

El 1 de noviembre también habrá Holywins en la Parroquia San Juan Evangelista de Blanca, que celebrará una Eucaristía, a las 11:30 horas, seguida de un desfile de los niños en la plaza de la iglesia, donde recibirán una pulsera de regalo, para finalizar la mañana con hinchables y monas con chocolate.

La Parroquia San Antonio María Clarret de Cartagena, por su parte, tendrá su Holywins el 6 de noviembre. Celebrará una Eucaristía a las 10:30 horas y, a su término, los niños desfilarán por las calles del centro de Cartagena y recibirán unas chucherías como regalo.

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Magdalena, Radio María y el obispo de Guadix

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Magdalena, Radio María y el obispo de Guadix

 

El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha compartido un testimonio sobre Radio María que se ha hecho viral. En uno de los pueblos donde está realizando la vista pastoral conoció a Magdalena, una señora mayor que, en su casa, estaba escuchando Radio María cuando se acercó el obispo. Le comentó que siempre la escuchaba y que “le ha dado la vida”. “Me acuesto con Radio María y me levanto con Radio María” le dijo Magdalena al obispo. Y D. Francisco Jesús quiso compartir este testimonio con Cristina Abbad, periodista de esta emisora.

El testimonio de Magdalena ha sido compartido en las redes y el obispo de Orihuela-Alicante, D. José Ignacio Munilla, se ha hecho eco del mismo comentando “he aquí uno de los motivos por el que yo colaboro con Radio María”. El obispo Munilla es un habitual en los micrófonos de Radio María, con espacios propios en la programación.
Mons. Orozco le dice a Cristina Abbad que por donde va, son muchas las personas mayores que escuchan Radio María y le manda este testimonio “para que sepa la buena tarea que hacen en estos pueblos”. Y es que, como le dice el obispo a Magdalena, y ella ratifica, Radio María “le ayuda a mirar al cielo”.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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Encuentro del profesorado de Religión

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Encuentro del profesorado de Religión

La Delegación diocesana de Enseñanza ha convocado al profesorado de Religión de todas las etapas a participar en el encuentro de inicio de curso que tendrá lugar el 7 de noviembre a las cinco de la tarde.

El encuentro se celebrará en la Facultad de Teología y contará con dos momentos: en primer lugar, habrá una sesión informativa donde se dividirán los docentes según etapas educativas. Además, Carlos Esteban (profesor de Pedagogía de la Religión en el Instituto Pontificio San Pío X) y Antonio Roura (director de la revista Religión y Escuela) pronunciarán una conferencia titulada ‘Religión 3.0’.

Más tarde se darán cita en la capilla del Seminario para recibir la missio en el trascurso de una Eucaristía.

La jornada, al igual que las previstas para febrero y junio, es certificada como formación por el CEP y requiere de inscripción previa en el siguiente enlace.

 

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La parroquia de San Sebastián, en Coín, celebra sus bodas de oro

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El domingo 30 de octubre, a las 19.00 horas, el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, preside la Eucaristía con la que se culminan los actos del 50 aniversario de la parroquia de San Sebastián, en Coín.

En palabras del párroco, Antonio Acurero, que lleva dos años compartiendo su vida con esta comunidad parroquial, «nuestra semana aniversaria comenzó el domingo 23 con la Eucaristía de las 19.00 horas, a cargo de los jóvenes de la parroquia y así, sucesivamente, toda la semana, cada grupo apostólico se ha encargado de preparar la Misa de cada día hasta concluir con la celebración de la Misa solemne el domingo 30, presidida por el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá. Será una celebración sencilla, en vista de los tiempos complicados que estamos viviendo y la situación económica, pero no hemos querido que pase de largo este aniversario. Los fieles están muy entusiasmados porque muchos de ellos son hijos de quienes ayudaron en la construcción de esta iglesia y quedan vivos algunos testigos de aquel momento».

El templo de San Sebastián es un templo moderno, sin columnas, «un templo pequeño, lo que hace que las celebraciones sean muy familiares y que la gente se sienta como en una familia. No hay un grupo muy numeroso de jóvenes, pero son de mucha calidad y le tienen mucho cariño a la parroquia. Lamentablemente, no existe una historia escrita de la fundación de la parroquia, está en la lista de cosas por hacer para un futuro».

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