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Benedicto XVI, un coloso alemán en Roma

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Benedicto XVI, un coloso alemán en Roma

Cuando el 19 de abril de 2005 el cardenal Ratzinger se convirtió en el papa número 265 de la Iglesia Católica bajo el nombre de Benedicto XVI muchos creyeron que su personalidad caracterizada por la sencillez y la humildad convertirían su pontificado en una sombra de la herencia dejada por su predecesor. Se equivocaron. Sus casi ocho años ocupando la cátedra de Pedro -hasta que se hizo efectiva su renuncia el 28 de febrero de 2013- nos han dejado abundantes frutos tanto en lo pastoral como en el plano intelectual. Le tocó lidiar con la burocracia vaticana realizando importantes reformas para abordar con soluciones ponderadas ciertos problemas intraeclesiales. Su estilo sereno, mesurado y templado alejado de todo histrionismo mediático no fue bien entendido por algunos. Sin embargo, su forma alemana de ejercer su ministerio sirvió para conducir a la Iglesia por los caminos que el Espíritu le sugería.

Su fama de intelectual viene de lejos cuando en la década de los años sesenta del pasado siglo actuó como asesor teológico del cardenal Josef Frings en el Concilio Vaticano II. Aquel joven teólogo empezó a destacar tanto por su conocimiento como por su capacidad argumentativa y expositiva llamando la atención de aquellos que lo oían o leían sus textos. Su ágil pluma y su agudeza especulativa lo han alzado a cotas intelectuales al alcance de muy pocos. Forma ya parte del acervo teológico de la Iglesia su prolífica literatura académica siempre atenta a la comprensión racional de la fe heredada de los grandes pensadores escolásticos. La presencia de la religión en la vida pública ha sido uno de sus temas preferidos, cuestión esta abordada tanto en su ejercicio como obispo de Roma como en su quehacer como teólogo. Para el recuerdo queda ya el diálogo mantenido con el filósofo Habermas el 19 de marzo de 2004 en la Academia Católica de Baviera en el que ambos disertaron precisamente acerca del lugar que la religión debe ocupar dentro de la sociedad.

Homilías, encíclicas, ensayos, monografías, artículos académicos… Todo esto constituye la herencia que aquel sacerdote alemán, convertido en pastor supremo de la Iglesia Católica, nos ha dejado. En la archidiócesis de Sevilla contamos desde hace poco con una Facultad de Teología. Su biblioteca, que es el corazón de este centro formativo, lleva desde el 13 de marzo de 2014, el nombre de Biblioteca Benedicto XVI cuando en una ceremonia privada, D. Luis F. Ladaria Ferrer, arzobispo secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe por aquel entonces la bautizó con el nombre de tan egregio pensador. En sus anaqueles se encuentra la obra completa de quien supo hacer de la teología una forma de alabar a Dios. Que la lectura y el estudio de sus páginas lleven a otros al conocimiento y a la alabanza de la divinidad.

Se fue el papa sabio. Ahora empieza su leyenda.

José Manuel Martínez Guisasola, director de la Biblioteca Benedicto XVI

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Los sacerdotes cordobeses, seguidores de Benedicto XVI

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Los sacerdotes cordobeses, seguidores de Benedicto XVI

Sacerdotes de la diócesis de Córdoba narran sus vivencias cerca del Papa Emérito Benedicto XVI

 

Florencio Muñoz, vicerrector del seminario resume en esta foto durante la celebración del doctorado de San Juan de Ávila, el 7 de octubre de 2012, en la plaza de San Pedro, la impronta que ha dejado en su vida sacerdotal el Papa Benedicto XVI. Para el joven presbítero, «Benedicto XVI será el papa de mis años de Seminario y de ordenación de diacono. He tenido la suerte de poder estar en dos jornadas mundiales de la juventud con él, en Colonia y Madrid».

En el día del fallecimiento del Papa Emérito, Florencio Muñoz asegura que «como recuerdo tendré siempre a un Pastor que supo cuidar fielmente el rebaño que el Señor le encomendó. Un humilde trabajador en la viña del Señor, como él mismo manifestó el día de su elección, pero un trabajador fiel y santo».

El actual párroco de Nuestra Señora de Belén de Córdoba, Juan José Romero Coleto, estudió en Roma durante el pontificado de Benedicto XVI, del que recuerda sobre todo «la firmeza de la fe apostólica, un hombre de gran clarividencia para las cosas de Dios y del mundo». El sacerdote asegura que con su profunda visión sobrenatural  era capaz de hacer unos análisis muy acertados a la luz de al fe y «en un contexto de tanta incertidumbre y duda como era el suyo pude ver que tenía palabra oportuna, firme y verdadera; que era capaz de afianzarte en la fe e iluminarte el camino».

 

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La Diócesis celebra a la familia como cuna de la vocación al amor

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Ayer, 30 de diciembre, se celebraba la Jornada Mundial de la Sagrada Familia, bajo el lema: «La familia, cuna de la vocación al amor».

En la Diócesis de Jaén se ha celebrado esta mañana, en la Iglesia del Sagrario, la Eucaristía presidida por el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez. Ha concelebrado, además, el Consiliario de la Delegación de Familia y Vida, D. Juan Francisco Ortiz; y algunos miembros del Cabildo Catedral. Asimismo, han estado presentes el equipo de la Delegación diocesana y un importante número de familias, que no han querido perderse esta gran fiesta.

Las lecturas y la oración de los fieles han estado participadas por los miembros de la Delegación. El Evangelio lo ha proclamado D. Juan Francisco Ortiz. Y el acompañamiento musical ha corrido a cargo, también, de las familias.

Homilía
Monseñor Chico Martínez ha comenzado su predicación saludando a todas las familias. Además, ha  explicando que la fiesta que hemos celebrado nos muestra cómo esta pequeña o gran realidad que forman José, María y Jesús es el primer núcleo de humanidad transformada por la presencia de Jesucristo en el mundo. “José y María, cada uno a su manera, sabían el carácter sobrenatural de aquel Hijo, que el Padre del Cielo les había confiado. La presencia de Jesús era para ellos la revelación cotidiana de la cercanía de Dios y de sus misteriosos designios sobre cada uno de ellos, sobre el pueblo de Israel y sobre el mundo entero”.

Don Sebastián, además, haciendo alusión al lema de la Jornada, «La familia, cuna de la vocación al amor», ha subrayado que para todos nosotros, de una u otra manera, la familia es un don y una responsabilidad.  “En ella nacemos a la vida, en ella recibimos los dones más grandes de la vida, del amor y, normalmente, de la fe; en ella también la mayoría de vosotros, como esposos y padres, encontráis las obligaciones más importantes de vuestra vida. En la vida de Jesús, en el seno de su familia, los creyentes podemos descubrir la naturaleza profunda y el valor insustituible de la vida familiar, de las relaciones de amor y de ayuda entre aquellas personas ligadas por los lazos originales y fundantes de la vida. La contemplación de la familia de Jesús nos ayuda a pensar en el valor decisivo de la familia en nuestras vidas”.  Y en este sentido el Pastor diocesano añadió: “Dios nos ha hecho para nacer y crecer en el seno de una familia. También en esto estamos hechos a su imagen y semejanza. Dios mismo es familia. Trinidad de personas que viven unidas en una comunidad de amor. La familia de Nazaret es imagen de la Trinidad de Dios y es a la vez el modelo de todas las familias humanas en la fidelidad y pureza de su amor”.

Finalmente, el Prelado ha terminado pidiendo por todas las familias de nuestra Diócesis. Hoy pedimos por todos vosotros, por todas las familias de nuestra Diócesis, para que sepáis amaros con la generosidad y la fidelidad con que Dios mismo nos ama a todos. Pedimos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio, para que descubran las posibilidades de humanidad, felicidad y perfección personal que Dios ha puesto en la vida familiar. Pedimos también por las familias rotas; por los niños no queridos y por los que crecen sin familia y sin amor, víctimas inocentes, a veces víctimas trágicas, del desamor en que han vivido desde los primeros años de su vida”. Y concluía: “Que el Hijo de Dios, nuestro redentor, que vivió sus primeros años rodeado del amor generoso y fiel de María y de José haga que los cristianos sepamos descubrir ante el mundo de hoy este ideal de la familia cristiana como fuente de humanidad, de felicidad y de santidad”.

Asimismo, durante la celebración ha habido varios momentos especialmente emotivos, como la renovación que han hecho los miembros de la familia del compromiso como familia cristiana o la bendición del Obispo sobre los esposos.

Antes de la Consagración Don Sebastián ha querido presentar, ante el altar, a aquellas familias o situaciones familiares complicadas, para que el Señor las transforme, al igual que transforma el Pan y el Vino.

Del mismo modo, el Obispo ha querido pedir por el Papa emérito Benedicto XVI, que fallecía esta mañana, y por todos los miembros de nuestras familias que se encuentran ya en la Casa del Padre.

Antes de la bendición final, todos juntos han rezado la oración por las familias.

Los Delegados de Familia y Vida han querido agradecer al Obispo y los sacerdotes su presencia en esa celebración tan especial, para pedir por las familias cristianas.

Por su parte, Don Sebastián ha querido desear un Feliz Año Nuevo a todos los presentes y anunciar que en los próximos días se celebrará, en la Catedral de Jaén, una Misa funeral por el eterno descanso de Benedicto XVI. En este sentido, también ha querido explicar que se va a  convocar a todos los jóvenes diocesanos para que,  durante el Face to Face del próximo miércoles, se unan para rezar por Benedicto XVI.

Finalmente, la celebración culminaba cantando villancicos y venerando la imagen del Niño Jesús.

Posteriormente, tras la foto de familia, las familias han podido desear un Feliz Año Nuevo al Obispo y departir con él.

Galería fotográfica: «Jornada de la Sagrada Familia»

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Artículo IN MEMORIAM de nuestro obispo ante la muerte del Papa Benedicto XVI

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“Soy un humilde trabajador de la viña del Señor” estas fueron las primeras palabras que escuchamos de Benedicto XVI en el balcón de san Pedro, el 19 de abril de 2005, cuando salía elegido en uno de los cónclaves más breves de la historia del papado.

Una religiosa española, que trabajaba en el Vaticano, me contaba que todos los días se cruzaba con el cardenal Ratzinger en medio de la plaza de San Pedro. Siempre con una simple sotana negra, una boina y la cartera de cuero en la mano. Iba como ensimismado, pero todas las mañanas se paraba y hablaba con ella unos segundos. Era tímido, intelectual, escrutador de la verdad y de una gran humildad. «Mi impulso esencial –decía en un libro entrevista- ha sido sacar a la luz el auténtico núcleo de la fe, oculto bajo las incrustaciones, a fin de devolverle su fuerza y dinamismo. Tal impulso es la constante de mi vida». Su lema episcopal: “Cooperador de la verdad”, dice mucho de su existencia.

Cuando fue nombrado Papa, las falsas noticias y los intereses por destruirle fueron constantes. Vivimos en tiempos donde la mentira se retuerce y la objetividad pierde la cabeza. Aún hoy, en distintos medios de comunicación se insisten en ellas. Pero estamos ante uno de los Papas más sabios de la historia, y se le reconocerá como una de las grandes personalidades del siglo XX.

Recuerdo en la Jornada Mundial de la Juventud, en Colonia, escuchándole hablar de los Sabios de Oriente. Estaba con 20 jóvenes de mi parroquia, preocupado porque Benedicto XVI no tenía la desbordante humanidad y empatía que trasmitía Juan Pablo II, pero mirando de reojo vi con que atención le escuchaban y cómo quedaron impresionados de las palabras de un maestro. Y conectó en lo más profundo con ellos. Siempre buscaba lo esencial.

Se enfrentó a la lacra de la pederastia, “tolerancia cero”, con una valentía inusitada. Unos días antes de ser elegido Obispo de Roma, en el viacrucis de Viernes Santo dijo: “¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor!¡Cuánta soberbia!”. El 14 de febrero de 2010 visitando el primer centro de Caritas de Roma, insistió que, en la búsqueda de la verdad, la iglesia debía ser pobre al servicio de los pobres. Lo que nos ocurre es que de los Papas (y de casi todo) solo leemos los titulares.

Ocho años de papado y tres encíclicas fundamentales: “Deus caritas est” (2005) “Spe Salvi” (2007), y “Cáritas in veritate” (2009) para comprender la fe desde la razón: “Fe, esperanza y caridad están unidas. La esperanza se relaciona prácticamente con la virtud de la paciencia, que no desfallece ni siquiera ante el fracaso aparente, y con la humildad, que reconoce el misterio de Dios y se fía de Él incluso en la oscuridad”. Además, nos ha dejado un cuerpo teológico inmenso, comprensible y escrito con la pedagogía del sabio. Es un Doctor de la Iglesia.

El 10 de febrero de 2013, ante la sorpresa de la cristiandad, y con una humildad solo propia de los que han sido alcanzados por la gracia de Dios, deja el Papado: “ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.”

Nació en una familia muy humilde, pobre, el 16 de abril de 1927 Era sábado santo, y fue bautizado en la Vigilia Pascual, el mismo día. Y siempre vivió pobre. Huía de la mundanidad y del boato. Reconocer las propias raíces es fundamental para vivir en la serena verdad. Un trabajador incansable, un teólogo que sabía, como santo Tomás de Aquino, que la teología debe ser escrita de rodillas, desde la oración, pues si no queda en mera especulación. La cruz en una mano y en la otra el lápiz, como solía escribir, todo a lápiz en cuadernos, que su fiel secretario trascribía a letra impresa.

En la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, estábamos hincados de rodillas en el barro, en el aeródromo de Cuatro Vientos. Una tormenta de verano, con toda la parafernalia de truenos y rayos nos mantenía calados hasta los huesos. En el estrado, de rodillas, empujado por un viento impenitente, Benedicto XVI, tan “poca cosa”, ante la magnificencia de la gran custodia de Arce, pero él estaba recogido ante su Señor. Una imagen vale más que mil palabras. Gracias y descansa en la paz del Señor, humilde trabajador de su viña.

+ Antonio Gómez Cantero

Obispo de Almería

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Mons. Zornoza: Benedicto XVI fue un sabio «cooperador de la verdad»

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El obispo de Cádiz y Ceuta pide a la diócesis orar por el eterno descanso del Papa emérito Benedicto XVI «humilde trabajador de la viña del Señor, sabio cooperador de la verdad que dialogó abiertamente con la cultura secularizada».

Así mismo, pide a los sacerdotes diocesanos que celebren cuando sea litúrgicamente posible, tres misas en sufragio por su alma, así como que se toquen las campanas de las iglesias anunciando al Pueblo de Dios el fallecimiento de tan Santo Pontífice.

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Ratzinger Magno, in memorian: amor a la Iglesia y a la verdad

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Los sacerdotes diocesanos de Córdoba, Adolfo Ariza y Ángel Roldán,  destacan el amor del Papa Benedicto XVI a la Iglesia, el hombre y la verdad

 

Por Ángel Roldán y Adolfo Ariza

Hace tiempo encontré a un personaje que me sorprendió al instante por su fuerza expositiva, por sus brillantes argumentos, sus recursos bíblicos y patrísticos, y por su amor a la Iglesia, al hombre y a la verdad. Además, como teólogo, este gran hombre tuvo la luz para interrelacionar su estudio personal con el sentir eclesial, mostrando así el camino de la verdadera teología. Efectivamente, me refiero a Joseph Ratzinger: sacerdote, profesor, teólogo y obispo.

La Baja Baviera alemana vio nacer el Sábado santo de 1927 al que se ha convertido en uno de los grandes teólogos de la Iglesia del siglo XX. Su amor a la verdad y su pasión por servirla lo hizo merecedor del ejercicio como docente al año siguiente de ser ordenado sacerdote en su misma Diócesis. Esto fue sólo el comienzo de un fructífero magisterio en Teología Fundamental y Dogmática en Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona. Cuando solo contada con 35 años, fue perito “experto” del Concilio Vaticano II acompañando al Cardenal Frings, de Colonia. Y en 1977 Arzobispo de Múnich y Freising.

En 1981 fue nombrado por Juan Pablo II Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, Presidente de la Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional.

Es imposible no maravillarse con su obra Introducción al Cristianismo, Caminos de Jesucristo, Miremos al traspasado o Teoría de los principios teológicos; además de sus artículos publicados, sobre todo en la revista Communio, o los recopilados en obras temáticas. Se trata de reflexiones, discursos y homilías, como profesor, como Cardenal, o como Obispo de Roma. Para algunas consideraciones, sobre todo de análisis social, cultural, o filosófico, son sorprendentes las entrevistas por él concedidas y publicadas. Todo lo que planteó durante su vida no fue baladí en absoluto, sino todo lo contrario. Tuvo la luz, la sabiduría y la fuerza para presentar la fe cristiana durante 95 años. Puedo asegurar que no ha dejado ninguna pregunta sin responder ni ningún tema sin tratar con profundidad.

Hay que destacar, cómo no, a los maestros de Joseph Ratzinger. Desde sus inicios dirigió su atención hacia San Agustín, John Henry Newman y filósofos personalistas como Martin Buber. De la escolástica tomó a San Buenaventura cuya teología de la historia lo llevó a apreciar a Josef Piper por su filosofía de la historia. Este último será quien le presente a Wojtyla. Su gran influencia la recibe de Romano Guardini y ha sido buen amigo de Balthasar, Lubac y Rahner.

Romano Guardini, en su libro La esencia del Cristianismo muestra la pasión humilde y ardiente por la verdad. Esto es precisamente lo que ha caracterizado la vida y la obra de Ratzinger. Con el lema episcopal “cooperadores de la verdad” (3 Jn 8), Ratzinger quiere mantener encendida la llama que ha alumbrado su vida: la búsqueda de la verdad. En definitiva, busca la verdad revelada, la verdad de las cosas, la verdad del hombre, la verdad de Dios, la verdad del Evangelio, la verdad de la Iglesia. Ha propuesto, clarificado, defendido y mantenido la fe con una lucidez única, como teólogo, y finalmente como Obispo de Roma, Sumo Pontífice de la Iglesia universal.

Acercarse a su pensamiento es colmarse de admiración. En la abundancia de los escritos teológicos de Joseph Ratzinger vemos que el Cristianismo no trata de ideas, sino de una persona: Jesucristo: “Él es el único por quien vale la pena vivir e incluso morir”. Él demostró que la fe cristiana es coherente y orgánica, clara y sencilla, bella y armónica, y en ella podrán encontrar respuesta los anhelos más profundos, los del catecúmeno y del santo, el menos culto y el teólogo, un neófito y el Papa.

Es sublime la hondura espiritual de Ratzinger, junto a su prudencia y el don de consejo, con una sabiduría teológica única, por su conocimiento de la Escritura y de los Santos Padres, así como la comprensión de filósofos y pensadores de relevancia. Todo esto, unido a su amor apasionado por la Iglesia y por la verdad hacen de él un Grande.

Descanse en paz, amigo Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

 

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Descanse en Paz, Benedicto XVI

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En la mañana de hoy, 31 de diciembre de 2022, el Señor ha cumplido su promesa con el Papa Emérito Benedicto XVI: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas… me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Jn. 14,2-3).

Damos gracias a Dios por su vida y ministerio. Sus talentos naturales, y los que recibió por gracia de Dios, los hizo fructificar al servicio de la Iglesia y del mundo. Su vida como Sacerdote, como Obispo y como Papa, ha dejado una huella profunda en la historia de la humanidad.

Particularmente, su capacidad intelectual, que desarrolló en el campo de la filosofía y la teología (con la publicación de muchos libros), así como en sus discursos, catequesis y homilías hacen de él un auténtico “Padre de la Iglesia”. Sin duda, el Señor le está diciendo: “Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel… entra en el gozo de tu Señor” (Mt. 25,21).

En relación con nuestra Diócesis Nivariense, en el primer año de su Pontificado, el 29 de junio de 2005, firmó mi nombramiento de Obispo de San Cristóbal de la Laguna. A partir de entonces tuve varios encuentros con él, tanto en Roma como en sus visitas a España: Valencia (2006), Santiago de Compostela y Barcelona (2010) y Madrid (2011). En el trato personal era una persona muy afable. Siempre recuerdo que en mi primer encuentro (6 de julio de 2005), al decirle que era de la Islas Canarias, me contestó: “oh, allí viajan muchos alemanes”.

Invito a todos los diocesanos a pedir al Señor que le conceda el descanso el eterno, y para que se cumplan en él las palabras del Apocalipsis: «¡Bienaventurados los muertos, los que mueren en el Señor! Sí, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan» (Apoc. 14,13).

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

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Decreto por el que se disponen oraciones y sufragios por el alma de Su Santidad el Papa Benedicto XVI

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Al tener conocimiento de la muerte del Papa Benedicto XVI, fallecido esta mañana a las 9,34 horas en el Monasterio Mater Ecclesiae de la Ciudad del Vaticano, llenos de confianza en Cristo Resucitado a cuyo encuentro ha caminado, encomendamos a la misericordia de Dios el alma del Pastor de la Iglesia universal, a la que ha pastoreado durante casi ocho años como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro. Para honrar la memoria de Benedicto XVI y en sufragio de su alma, disponemos cuanto sigue y así lo hacemos saber al Laicado, al Clero y a los miembros de Vida Consagrada de la diócesis:

  1. En todas las parroquias e iglesias de la diócesis doblarán las campanas, en las próximas horas, en señal de duelo por el fallecimiento del Pontífice difunto.
  2. Cada día, hasta el entierro del Papa difunto, después del rezo del Ángelus, doblaran las campanas en las todas las iglesias de la diócesis.
  3. En cada parroquia e iglesia conventual se celebrará un funeral en sufragio del alma del Papa Benedicto XVI, antes del día del entierro del Pontífice, no en las solemnidades.
  4. De igual modo, cada sacerdote podrá celebrar otras misas por su eterno descanso antes de su enterramiento.
  5. En los próximos días se convocará a la celebración del funeral, que, con carácter diocesano, presidirá el Obispo en la S. y A. I. Catedral de La Encarnación de Almería.
  6. Todos cuantos tienen obligación canónica de recitar la Liturgia de las Horas, recitarán un día cada una de las horas del Oficio de difuntos, siempre que lo permita la liturgia, nunca en las solemnidades.
  7. Pedimos a todos los fieles cristianos de la Iglesia que camina en Almería que eleven plegarias al Dios de la misericordia para que el amado Papa Benedicto XVI participe de la asamblea de los Santos por toda la eternidad.

Dado en Almería, a treinta y uno de diciembre de dos mil veintidós.

+ Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

Por su mandato,

José Juan Alarcón Ruiz, Canciller Secretario General

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El Papa que anunció el doctorado de San Juan de Ávila en Madrid

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El Papa que anunció el doctorado de San Juan de Ávila en Madrid

En la Catedral de la Almudena, durante la JMJ de 2011, Benedicto XVI anunciaba el doctorado ante 4.500 seminaristas

El Papa Benedicto XVI anunciaba en agosto de 2011 el doctorado de San Juan de Ávila ante las muestras de júbilo de seminaristas de todo el mundo. Aquel día histórico para la diócesis de Córdoba, el Papa mostró su determinación de declarar Doctor de la Iglesia Universal al patrón del clero secular español.
En la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, expresó “con gran gozo” que, acogiendo los deseos del Señor Presidente de la Conferencia Episcopal Española y el Episcopado español, representado en un gran número de Arzobispos y Obispos de otras partes del mundo “declararé próximamente a San Juan de Ávila, presbítero, Doctor de la Iglesia universal”.

Con ese anuncio histórico para Córdoba y Montilla, donde se venera el sepulcro de San Juan de Ávila, quiso que “la palabra y el ejemplo de este eximio Pastor ilumine a los sacerdotes y a aquellos que se preparan con ilusión para recibir un día la Sagrada Ordenación” e invitó a todos a que «vuelvan la mirada hacia él” y encomendó a su intercesión a los Obispos de España y de todo el mundo, así como a los presbíteros y seminaristas, “para que perseverando en la misma fe de la que él fue maestro, modelen su corazón según los sentimientos de Jesucristo, el Buen Pastor, a quien sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos”.

 

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Palabras del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, ante el fallecimiento de Benedicto XVI, papa emérito

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Palabras del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, ante el fallecimiento de Benedicto XVI, papa emérito

Queridos diocesanos:

Esta mañana del 31 de diciembre de 2022 a las 9,34 horas, según ha comunicado la Santa Sede, el Papa emérito, Benedicto XVI, ha muerto en el convento Mater Ecclesiae en el interior de la Ciudad del Vaticano, donde residía desde su renuncia al Papado en febrero de 2013, a los 95 años de edad. Esta noticia, no por esperada, deja de llenarnos de tristeza, aunque siempre experimentada con la esperanza que nuestra fe cristiana nos ofrece ante la muerte.

En una carta publicada el pasado 8 de febrero el Papa emérito nos dejó un testimonio verdaderamente hermoso de cómo estaba viviendo la proximidad de su muerte. Estas son sus palabras:

«Muy pronto me presentaré ante al juez definitivo de mi vida. Aunque pueda tener muchos motivos de temor y miedo cuando miro hacia atrás en mi larga vida, me siento, sin embargo, feliz porque creo firmemente que el Señor no solo es el juez justo, sino también el amigo y el hermano que ya padeció Él mismo mis deficiencias y por eso, como juez, es también mi abogado (Paráclito). En vista de la hora del juicio, la gracia de ser cristiano se hace evidente para mí. Ser cristiano me da el conocimiento y, más aún, la amistad con el juez de mi vida y me permite atravesar con confianza la oscura puerta de la muerte. A este respecto, recuerdo constantemente lo que dice Juan al principio del Apocalipsis: ve al Hijo del Hombre en toda su grandeza y cae a sus pies como muerto. Pero el Señor, poniendo su mano derecha sobre él, le dice: ‘No temas: Soy yo…’ (cf. Ap 1,12-17)”.

Con la confianza en Dios que él ha tenido, recemos por su eterno descanso como nos enseña la Iglesia:

Oh, Dios,

fiel remunerador de las almas,

concede a tu siervo difunto el papa emérito Benedicto XVI,

a quien constituiste

sucesor de Pedro y pastor de tu Iglesia,

que, por los ministerios de tu gracia y tu perdón

que administró fielmente en la tierra,

goce con alegría junto a ti en el cielo para siempre.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Ruego a los sacerdotes, miembros de la vida consagrada y fieles laicos que encomienden en su oración personal y comunitaria el alma de nuestro amado Papa emérito Benedicto XVI. Pido a los párrocos de la Diócesis que en todos los templos a la hora más oportuna toquen las campanas en señal de duelo. Hoy y mañana, Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, exhorto a tener una especial mención en la oración de los fieles por su eterno descanso. Igualmente, solicito a todos los sacerdotes que a partir del lunes día 2 de enero y cuando no coincida con solemnidad, observando las normas litúrgicas, celebren Misas por su eterno descanso. Después de la Misa exequial que se celebrará en Roma, informaremos de la Misa funeral que presidiré en la Santa Iglesia Catedral.

Con mi afecto y bendición,

+ Santiago,
Obispo de Huelva

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