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Semblanza de Francisco Jiménez: «Tú estás con la Paz»

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Semblanza de Francisco Santiago Jiménez Sánchez leída durante su funeral por su primo y también sacerdote Francisco Sánchez Sánchez.

Un 25 de julio de 1945, nacía Francisco Santiago Jiménez Sánchez en el seno de una familia trabajadora, de aquellas de entonces, curtidas en el sacrificio, en el compartir todo y en los valores que se enseñaban en las casas, verdaderos centros de humanidad y de civilización. 

Sus padres, Isabel y Pepe, son conocidos por todos los rondeños, él, agente comercial y ella, madre y pilar de toda una familia numerosa: Manuel, José Luis, Isabel, Paco, Juan, Jesús, Agustín, Ana María, Daniel y Elena. Una casa llena de niños y junto a su madre Isabel, sus hermanas Remedios, María, Josefina, Elena y Mercedes… todas ayudando a criar niños. Una hornilla encendida continuamente con una gran olla que impresionaba… Cuántas veces ya mayorcito, le decía Paco a su madre con tono jocoso, ¿hoy quien viene a comer a la casa, la Legión?…

Los niños tienen que ir al colegio y estudiar y ser personas de provecho, por lo menos honrados y con sus trabajos para que sigan hacia adelante… pensamientos de los padres siempre con optimismo, esfuerzo, buen humor y con esa sencillez fraternal que ha caracterizado a todos Los Bulerías, familia señera de Ronda.     

Primero fue José Luis y luego Paco, quienes ingresan en el Seminario Diocesano de Málaga. Abnegación y esfuerzo, solo así se valoran las cosas. Y bajo la profundidad de la espiritualidad de San Manuel González, Paco se prepara para ser un gran pastor, un excelente pastor de ovejas, un hombre de Dios, curtido en la oración y en la entrega a los demás.

Es ordenado presbítero por el Obispo D. Ángel Suquía Goicoechea en Ronda, el 5 de julio de 1971 y es nombrado párroco de Montejaque y encargado de Beanaoján hasta 1973; también de Montecorto y Atajate. Son los años después del Concilio, son sacerdotes jóvenes con muchas inquietudes sociales y con deseos de encarnarse en el pueblo de Dios, estando con sus gentes e ilusionando a sus feligreses a que sean protagonistas de su historia y de su porvernir. El diálogo, el consenso, el ser críticios, el trabajo en equipo, la participación ciudadana, el apostolado obrero comienzan a dar frutos en la Serranía de Ronda. 

En 1973 es destinado a Melilla a la Parroquia del Sagrado Corazón Jesús. En 1979 es nombrado vicario parroquial de Padre Jesús de Ronda. Luego párroco de Cuevas del Becerro hasta 1983. Nuevamente vicario parroquial de Padre Jesús de Ronda y de 1984 a 1991 es nombrado Párroco de la Cueva del Becerro, pueblo natal de nuestros abuelos maternos Elena y Francisco.

Compartía sus responsabilidades diocesanas con el ejercicio de maestro en distintos centros educativos… en el Colegio Sdo. Corazón de Jesús, El Castillo y luego en el Colegio Giner de los Ríos. Sus alumnos siempre lo recordarán con mucho cariño y agrado. También como profesor de inglés y siempre animaba los eventos musicales en las fiestas de Navidad y de Fin de Curso. A través de los viajes y otras muchas actividades atraía el interés de todo el alumnado por la cultura; le encantaba enseñar.

Un hombre culto, doctor en Cristología, corresponsal del periódico Sur numerosísimos años, gran conocedor de la Historia de Ronda y de toda su Serranía. Llegó a ser pregonero de las Fiestas y Feria de Pedro Romero.

Sus días fueron marcados por una disciplina humana y espiritual, sus rezos del breviario, sus visitas a Jesús Sacramentado en la Hermanas de la Cruz, sus paseos por Ronda haciendo recados y encargos a sus hermanos… sentado a veces en los balcones del Puente nuevo buscado el fresquito del verano. Su lectura diaria del periódico le hacía estar puesto al día en los eventos sociales y políticos que van marcando el futuro de un pueblo.

Has vivido estos casi cuatro meses con tus incertidumbres y tinieblas, propias de todo ser humano: la enfermedad, los miedos, la reflexión sobre la propia vida… 

Pero amigo… y hermano… y primo… ¡qué regalo te ha hecho Dios de poder estar rodeando de tus hermanos, que te han cuidado y han sabido respetar tus últimas voluntades! ¡Cómo la casa de uno no hay nada!

Tu simpatía, tus saludos y chascarrillos, tu forma y estilo de predicar, tan ensalzado y admirado por las Hermanas Franciscanas del Barrio que también desde su silencio han sufrido tu enfermedad, el cariño de tus sobrinos y primos… en fin… hasta hoy mismo que en toda Ronda se te recuerda junto a la Virgen de la Paz, en esta su onomástica, y como cantamos en el himno de la Virgen de la Paz… y cuando la muerte rompa nuestras vidas que es un manso vuelo de paloma herida, por ti vuelve el alma a la eterna Paz… este canto se hace vida hoy.

Tú estás con la Paz, tú estás con el Príncipe de la Paz, tú estás junto a tus papás y hermanos en el cielo y desde ahí gozáis de todo lo eterno y nosotros confiamos que desde el cielo seguiréis cuidando de esta familia numerosa.

Te queremos: tu familia, tus alumnos, tus compañeros sacerdotes y tus compañeros maestros.

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Antonio Jiménez: «Las Cáritas del arciprestazgo de Antequera se han unido para hacer un análisis de las situaciones de pobreza»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Felisa del Pozo, una monja que deja huella

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Artículo de Manuel Montes dedicado a Felisa del Pozo, religiosa de la Sagrada Familia de Burdeos, que acaba de celebrar sus 90 años de vida

Hay personas que pasan por la vida dejando una profunda huella. Felisa es una de esas privilegiadas

A los buscadores de buenas noticias nos gusta más hurgar en la vida de personas concretas que comentar hechos indeterminados fruto de trabajos colectivos. Es decir, nos gusta poner cara a los generadores de situaciones positivas.

Hoy me quiero referir a una persona que lleva muchos años en Málaga formando a riadas de muchachas así como transmitiendo buen hacer desde sus dedicaciones profesionales y de voluntariado.

Felisa del Pozo, que así se llama nuestra protagonista de hoy, es una mujer que en estos días cumple 90 años. Nacida en una familia numerosa compuesta por los padres y ocho hermanos, ella nació en plena Republica en una ciudad agitada por los movimientos políticos. Felisa era la tercera de la prole y vivía en un ambiente acomodado. Una especie de “niña bien” que jugaba al tenis y practicaba la equitación. En medio de dicha situación Felisa escucha la llamada del Señor y a los 23 años decide encaminar sus pasos hacia el monacato. Ingresó en la orden de hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos en la que permanece.            

Conocí a Felisa a mediados de los setenta. Por entonces ella era profesora de Filosofía del cercano Colegio del Monte perteneciente a su orden. Contaba con una pléyade de alumnas con las que mantenía una extraordinaria sintonía. Esas chicas de aquellos tiempos (las que ella denomina como “las antiguas”) hoy madres –y algunas abuelas- de familia, siguen manteniendo una estrecha relación con Felisa, pese a que esta se encuentra jubilada de sus actividades docentes.

Felisa es lo que yo denomino como una monja de “escopeta y perro”. No se esconde tras unos hábitos –jamás la he visto con los mismos-, ni practica un lenguaje y una forma de relacionarse muy del tiempo y del mundo que la rodea. Esta cercanía a la realidad diaria la ha motivado para su inclusión en el mundo del voluntariado. La conocí como orientadora del Teléfono de la Esperanza, a cuya actividad como voluntaria ha dedicado gran parte de su tiempo libre. Allí sigue. 

Pero no solo se queda en esto. Vive junto a otras compañeras jubiladas en un pequeño piso de un barrio humilde malagueño: “las Flores”, donde tiene montado una especie de refugio para los que lo necesitan. Trabaja en Caritas de su parroquia, visita a enfermos y está muy pendiente de las actividades de la zona en las que no duda en participar.

Cuando se recibe una llamada telefónica de Felisa se sabe que con seguridad es para pedirte ayuda. Nunca para ella. Siempre para su gente. Sabe como, a quién, cuando y para qué recurrir. Y si no la puedes ayudar te lo agradece lo mismo. Sabe que es querida y obra en consecuencia.

Ayer nos reunimos a su alrededor un montón de su amigos en su viejo colegio de El Monte para homenajearla. Cumple sus primeros noventa años. No necesita haber tenido un hijo, escribir un libro ni plantar un árbol para disfrutar de una vida plena. Todas esas premisas las ha realizado. Tiene un montón de hijas e hijos –entre sus alumnos-. Ha escrito muchas bellas páginas en el libro de la vida y ha plantado un montón de consejos y experiencias en cuantos han acudido a ellas en el Teléfono de la Esperanza o en la barriada de las Flores.

La vida de Felisa del Pozo López es una maravillosa noticia y un ejemplo a seguir.Termino con una frase que desgranó una de sus antiguas alumnas como colofón al homenaje que se le tributó. “Le doy gracias a Felisa por habernos acercado a Dios y a Dios por habernos acercado a Felisa”. Una monja que deja huella. 

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Publicado el tercer volumen de la colección «Agustinos, haciendo historia en Málaga»

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«»Agustinos, haciendo historia en Málaga» es una obra colectiva que no tiene comparación en España», como señaló el profesor de la UMA Manuel Hijano, pues ha sido escrita por más de 250 personas. Los dos primeros volúmenes («Orígenes» y «De San Agustín a Los Olivos») fueron publicados en 2022 y el tercero «En cuerpo y alma», acaba de salir en 2023.

Como señalan desde la Asociación de Antiguos Alumnos del colegio Los Olivos, editora de la obra, «este trabajo no es sólo historia de los agustinos, es también historia de la educación e historia de Málaga, por todo lo que en ellos se relata y por quienes lo relatan: desde escritores consagrados hasta embajadores de España o el mismo Miguel de Grecia, tío de la Reina Sofía, que estuvo en San Agustín de 1946 a 1949.

En el tercer volumen que acaba de ver la luz se incluyen 69 semblanzas de agustinos, profesores y antiguos alumnos y, entre ellas, las del P. Restituto del Valle (que compuso el tan conocido himno «Cantemos al Amor de los Amores») y la del P. Andrés Llordén (hijo adoptivo de Málaga por su contribución a la historia de la ciudad y de la provincia así como a la Semana Santa malagueña). La obra detalla la estrecha vinculación de la Orden de San Agustín con tres cofradías malagueñas: Amor y Caridad, Estudiantes (fundada por alumnos de San Agustín) y Pollinica.

Los tres volúmenes (formato A4, más de 500 páginas cada uno, con cientos de fotografías en B&N y color) sólo se pueden conseguir en las librerías religiosas de la ciudad: Diocesana (Postigo de los Abades s/n), Nazarenas (Dos Aceras 2) y Renacer (Carretería 67) así como en el propio Colegio Los Olivos y en la Óptica MálagaVisión en La Malagueta (Arenal 1). El precio es de 52 euros el doble volumen 1+2  e igual precio el nuevo volumen 3. 

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Festividad del patrón de los periodistas

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Festividad del patrón de los periodistas

Mons. José Ángel Saiz, arzobispo de Sevilla, ha presidido la Misa con motivo de la festividad del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, en la capilla del convento sevillano de las Salesas.

 

 

Puede ver el vídeo en este enlace: https://youtu.be/FmNilejd6Is

 

 

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El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía conoce la Catedral acompañado del Obispo

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Los Consejeros han conocido los rincones más emblemáticos del Templo de Vandelvira, y el Obispo los ha bendecido con el Santo Rostro y ha pedido por ellos y sus familias.

Este martes, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía se celebra en la ciudad de Jaén, en concreto, en el Museo Íbero. Antes del encuentro de los Consejeros autonómicos, han girado visita a la Catedral de Jaén para conocer, acompañados del Obispo, la joya del Renacimiento andaluz, y la evolución de las obras de las vidrieras.

En una gélida plaza de Santa María, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, acompañado del Vicedeán, del Vicario y Provicario General de la Diócesis, daba la bienvenida a los miembros del Consejo de Gobierno. Después, han visitado la Catedral, en la que el Catedrático de la Universidad de Jaén y gran conocedor del primer Templo de la Diócesis, D. Pedro Galera, ha ofrecido una magistral lección sobre la construcción capitular.

En el recorrido, también, se encontraban el arquitecto técnico conservador de la Catedral, D. Francisco Campos y el arquitecto, D. Diego Garzón; así como D. Jesús Calderón, representante de la empresa Calderón, adjudicataria de las obras de las vidrieras. Ellos han sido los encargados de explicar cómo va el desarrollo de esta intervención, que cuenta con una subvención de la Junta, de cerca de 1 millón de euros y a través de la que se está interviniendo un total de 85 vidrieras de los siglos XVII y XX.

Los Consejeros han admirado esta joya única de la arquitectura renacentista en Andalucía y, en el Coro, el Obispo ha explicado su influencia en otras catedrales de Hispanoamérica, lo que la convierte en modelo de muchas y es su elemento diferenciador para poder ser declarada Patrimonio de la Humanidad.

Después, han visitado la Capilla Mayor, que custodia el Santo Rostro. El Obispo y el Vicedeán, han sacado “la cara de Dios” de su cofre para exponerlo a la veneración de los Consejeros. El Prelado les ha pedido rezar un Padrenuestro y los ha bendecido con el símbolo de la Iglesia jiennense. En su oración ha pedido por ellos y ha hecho extensiva su oración a todas sus familias.

Antes de finalizar la visita, han conocido la Sala Capitular y la Sacristía de Vandelvira, en la que los miembros del Consejo autonómico se han sorprendido de su belleza artística.

El Obispo los ha animado a todos a venir al Templo catedralicio con sus familias, para seguir descubriendo uno de los tesoros patrimoniales de la provincia. Por su parte, los Consejeros han mostrado su gratitud con el recorrido por la Catedral, ya que para muchos era la primera vez que lo visitaban.

Don Sebastián saludaba al Presidente de la Junta de Andalucía, tras la foto oficial con el Consejo de Gobierno, que se hacían a los pies de la Catedral. El Prelado y el dirigente andaluz han compartido un cordial diálogo.

Galería fotográfica: «Visita del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía a la Catedral de Jaén»

VIDRIERAS: ANTES Y DESPUÉS

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Mensaje del Papa para la 57ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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La Santa Sede hace público hoy, 24 de enero, en la festividad de San Francisco de Sales, el Mensaje del papa Francisco para la 57º Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales. «Hablar con el corazón, «en la verdad y en el amor» (Ef 4,15)» es el lema que propone el Santo Padre para la Jornada de este año, que se celebra el 21 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor.

«Hablar con el corazón,
«en la verdad y en el amor» (Ef 4,15)»

Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber reflexionado, en años anteriores, sobre los verbos “ir, ver” y “escuchar” como condiciones para una buena comunicación, en este Mensaje para la LVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales quisiera centrarme en “hablar con el corazón”. Es el corazón el que nos ha movido a ir, ver y escuchar; y es el corazón el que nos mueve a una comunicación abierta y acogedora. Tras habernos ejercitado en la escucha —que requiere espera y paciencia, así como la renuncia a afirmar de modo prejuicioso nuestro punto de vista—, podemos entrar en la dinámica del diálogo y el intercambio, que es precisamente la de comunicar cordialmente. Una vez que hayamos escuchado al otro con corazón puro, lograremos hablar «en la verdad y en el amor» (cf. Ef 4,15). No debemos tener miedo a proclamar la verdad, aunque a veces sea incómoda, sino a hacerlo sin caridad, sin corazón. Porque «el programa del cristiano —como escribió Benedicto XVI— es un “corazón que ve”».[1] Un corazón que, con su latido, revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de que se llega a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro, que nos permite mirarnos los unos a los otros con compasión, acogiendo con respeto las fragilidades de cada uno, en lugar de juzgar de oídas y sembrar discordia y divisiones.

Jesús nos recuerda que cada árbol se reconoce por su fruto (cf. Lc 6,44), y advierte que «el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, de su mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca» (v. 45). Por eso, para poder comunicar «en la verdad y en el amor» es necesario purificar el corazón. Sólo escuchando y hablando con un corazón puro podemos ver más allá de las apariencias y superar los ruidos confusos que, también en el campo de la información, no nos ayudan a discernir en la complejidad del mundo en que vivimos. La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad.

Comunicar cordialmente

Comunicar cordialmente quiere decir que quien nos lee o nos escucha capta nuestra participación en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Quien habla así quiere bien al otro, porque se preocupa por él y custodia su libertad sin violarla. Podemos ver este estilo en el misterioso Peregrino que dialoga con los discípulos que van hacia Emaús después de la tragedia consumada en el Gólgota. Jesús resucitado les habla con el corazón, acompañando con respeto el camino de su dolor, proponiéndose y no imponiéndose, abriéndoles la mente con amor a la comprensión del sentido profundo de lo sucedido.

De hecho, ellos pueden exclamar con alegría que el corazón les ardía en el pecho mientras Él conversaba con ellos a lo largo del camino y les explicaba las Escrituras (cf. Lc 24,32).

En un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que, lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una comunicación “con el corazón y con los brazos abiertos” no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad. A los cristianos, en especial, se nos exhorta continuamente a guardar la lengua del mal (cf. Sal 34,14), ya que, como enseña la Escritura, con la lengua podemos bendecir al Señor y maldecir a los hombres creados a semejanza de Dios (cf. St 3,9). De nuestra boca no deberían salir palabras malas, sino más bien palabras buenas «que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan» (Ef 4,29).

A veces, el hablar amablemente abre una brecha incluso en los corazones más endurecidos. Tenemos prueba de esto en la literatura. Pienso en aquella página memorable del capítulo XXI de Los novios, en el que Lucía habla con el corazón al Innominado hasta que éste, desarmado y atormentado por una benéfica crisis interior, cede a la fuerza gentil del amor. Lo experimentamos en la convivencia cívica, en la que la amabilidad no es solamente cuestión de buenas maneras, sino un verdadero antídoto contra la crueldad que, lamentablemente, puede envenenar los corazones e intoxicar las relaciones. La necesitamos en el ámbito de los medios para que la comunicación no fomente el rencor que exaspera, genera rabia y lleva al enfrentamiento, sino que ayude a las personas a reflexionar con calma, a descifrar, con espíritu crítico y siempre respetuoso, la realidad en la que viven.

La comunicación de corazón a corazón: “Basta amar bien para decir bien”

Uno de los ejemplos más luminosos y, aún hoy, fascinantes de “hablar con el corazón” estárepresentado en san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia, a quien he dedicado recientemente laCarta apostólica Totum amoris est, con motivo de los 400 años de su muerte. Junto a este importanteaniversario, me gusta recordar, en esta circunstancia, otro que se celebra en este año 2023: elcentenario de su proclamación como patrono de los periodistas católicos por parte de Pío XI con laEncíclica Rerum omnium perturbationem. Intelecto brillante, escritor fecundo, teólogo de granprofundidad, Francisco de Sales fue obispo de Ginebra al inicio del s. XVII, en años difíciles,marcados por encendidas disputas con los calvinistas. Su actitud apacible, su humanidad, sudisposición a dialogar pacientemente con todos, especialmente con quien lo contradecía, loconvirtieron en un testigo extraordinario del amor misericordioso de Dios. De él se podía decir que«las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones» (Si6,5). Por lo demás, una de sus afirmaciones más célebres, «el corazón habla al corazón», ha inspiradoa generaciones de fieles, entre ellos san John Henry Newman, que la eligió como lema, Cor ad corloquitur. «Basta amar bien para decir bien» era una de sus convicciones. Ello demuestra que para élla comunicación nunca debía reducirse a un artificio —a una estrategia de marketing, diríamos hoy—, sino que tenía que ser el reflejo del ánimo, la superficie visible de un núcleo de amor invisible a losojos. Para san Francisco de Sales, es precisamente «en el corazón y por medio del corazón donde serealiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios».[2] “Amandobien”, san Francisco logró comunicarse con el sordomudo Martino, haciéndose su amigo; por eso esrecordado como el protector de las personas con discapacidades comunicativas.

A partir de este “criterio del amor”, y a través de sus escritos y del testimonio de su vida, elsanto obispo de Ginebra nos recuerda que “somos lo que comunicamos”. Una lección que vacontracorriente hoy, en un tiempo en el que, como experimentamos sobre todo en las redes sociales,la comunicación frecuentemente se instrumentaliza, para que el mundo nos vea como querríamos sery no como somos. San Francisco de Sales repartió numerosas copias de sus escritos en la comunidadginebrina. Esta intuición “periodística” le valió una fama que superó rápidamente el perímetro de sudiócesis y que perdura aún en nuestros días. Sus escritos, observó san Pablo VI, suscitan una lectura«sumamente agradable, instructiva, estimulante».[3] Si vemos el panorama de la comunicación actual,¿no son precisamente estas características las que debería tener un artículo, un reportaje, un servicioradiotelevisivo o un post en las redes sociales? Que los profesionales de la comunicación se sientaninspirados por este santo de la ternura, buscando y contando la verdad con valor y libertad, perorechazando la tentación de usar expresiones llamativas y agresivas.

Hablar con el corazón en el proceso sinodal

Como he podido subrayar, «también en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y deescucharnos. Es el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros».[4]De una escucha sin prejuicios, atenta y disponible, nace un hablar conforme al estilo de Dios, que senutre de cercanía, compasión y ternura. En la Iglesia necesitamos urgentemente una comunicaciónque encienda los corazones, que sea bálsamo sobre las heridas e ilumine el camino de los hermanosy de las hermanas. Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo,amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para elmaravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio. Una comunicación que ponga en elcentro la relación con Dios y con el prójimo, especialmente con el más necesitado, y que sepaencender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial. Unacomunicación cuyas bases sean la humildad en el escuchar y la parresia en el hablar; que no separenunca la verdad de la caridad.

Desarmar los ánimos promoviendo un lenguaje de paz

«Una lengua suave quiebra hasta un hueso», dice el libro de los Proverbios (25,15). Hablar con el corazón es hoy muy necesario para promover una cultura de paz allí donde hay guerra; para abrir senderos que permitan el diálogo y la reconciliación allí donde el odio y la enemistad causan estragos. En el dramático contexto del conflicto global que estamos viviendo, es urgente afirmar una comunicación no hostil. Es necesario vencer «la costumbre de desacreditar rápidamente al adversario aplicándole epítetos humillantes, en lugar de enfrentar un diálogo abierto y respetuoso». [5] Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones; como exhortaba proféticamente san Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris, la paz «verdadera puede apoyarse únicamente en la confianza recíproca» (n. 113). Una confianza que necesita comunicadores no ensimismados, sino audaces y creativos, dispuestos a arriesgarse para hallar un terreno común donde encontrarse. Como hace sesenta años, vivimos una hora oscura en la que la humanidad teme una escalada bélica que se ha de frenar cuanto antes, también a nivel comunicativo. Uno se queda horrorizado al escuchar con qué facilidad se pronuncian palabras que claman por la destrucción de pueblos y territorios. Palabras que, desgraciadamente, se convierten a menudo en acciones bélicas de cruel violencia. He aquí por qué se ha de rechazar toda retórica belicista, así como cualquier forma de propaganda que manipule la verdad, desfigurándola por razones ideológicas. Se debe promover, en cambio, en todos los niveles, una comunicación que ayude a crear las condiciones para resolver las controversias entre los pueblos.

En cuanto cristianos, sabemos que es precisamente la conversión del corazón la que decide el destino de la paz, ya que el virus de la guerra procede del interior del corazón humano.[6] Del corazón brotan las palabras capaces de disipar las sombras de un mundo cerrado y dividido, para edificar una civilización mejor que la que hemos recibido. Es un esfuerzo que se nos pide a cada uno de nosotros, pero que apela especialmente al sentido de responsabilidad de los operadores de la comunicación, a fin de que desarrollen su profesión como una misión.

Que el Señor Jesús, Palabra pura que surge del corazón del Padre, nos ayude a hacer nuestra comunicación libre, limpia y cordial.

Que el Señor Jesús, Palabra que se hizo carne, nos ayude a escuchar el latido de los corazones, para redescubrirnos hermanos y hermanas, y desarmar la hostilidad que nos divide.

Que el Señor Jesús, Palabra de verdad y de amor, nos ayude a decir la verdad en la caridad, para sentirnos custodios los unos de los otros.

Roma, San Juan de Letrán, 24 de enero de 2023, memoria de san Francisco de Sales.

FRANCISCO

________________________

[1] Carta enc. Deus caritas est, 31.
[2] Carta ap. Totum amoris est (28 diciembre 2022).
[3] Epístola ap. Sabaudiae gemma, con motivo del IV Centenario del nacimiento de san Francisco de Sales, doctor de la

Iglesia (29 enero 1967).

[4] Mensaje para la LVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2022).
[5] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 201.
[6] Cf. Mensaje para la 56 Jornada Mundial de la Paz (1 enero 2023).

24/01/2023

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Celebrado el encuentro de los sacerdotes ordenados los últimos diez años con el arzobispo coadjutor

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Celebrado el encuentro de los sacerdotes ordenados los últimos diez años con el arzobispo coadjutor

El lunes día 23 de enero se desarrolló la última reunión del decenio, donde los sacerdotes ordenados en los últimos diez años, compartieron un encuentro fraternal junto al Obispo coadjutor D. José María.

Esta vez se realizó en el Puerto de Motril. Organizado por el Vicario el Clero, D. Antonio Jesús Pérez Martínez, la jornada comenzó con un desayuno en la parroquia de la Virgen del Carmen del Puerto, donde se dio la bienvenida a los sacerdotes por parte del párroco D. Alejandro Anguís Rodríguez.

Siguió con el rezó de la Hora Intermedia, antes de escuchar unas palabras de D. José María, que invitaban a la reflexión y a la conversión personal. A continuación, el sacerdote diocesano D. Gerardo Martínez Martínez también nos habló en una charla más profunda sobre la unión con Cristo en la oración como esencia de la misión y cuyo fruto es la comunión de la Iglesia y caridad del presbítero en su realidad pastoral.

A las 12:30 h nos trasladamos al Puerto de Motril donde había organizada una visita a las instalaciones del Puerto por parte de la Autoridad Portuaria.

El recibimiento que tuvimos por parte del Presidente del Puerto de Motril D. José García Fuentes, y del Director del mismo D. Francisco José González Méndez fue muy acogedor y generoso. En el edificio principal nos explicaron sobre una maqueta lo que después íbamos a ver in situ. Se preparó un autobús que nos llevó a todos los sacerdotes a ver todos los rincones del Puerto de Motril haciendo un recorrido por las distintas dársenas, donde se nos explicaba qué uso tenía cada una (náutica, pesquera y comercial).

Al término de la visita nos trasladamos al Restaurante Katena de Motril donde la Autoridad Portuaria tuvo la gentileza de invitarnos a comer un menú generoso y cuidado para la ocasión. Fueron momentos dónde pudimos compartir anécdotas personales y donde reinó un ambiente sereno y alegre.

Después de un paseo y un rato de descanso personal, estábamos citados con un numeroso grupo de fieles en la parroquia Santa Josefina Bakhita, en la que D. José María presidió la Eucaristía a las 18 h de la tarde. El coro de la parroquia acompañó los cantos para embellecer la liturgia. El clima familiar fue una nota característica del día en el que pudimos disfrutar una vez más de cómo cuida el Señor a su Iglesia.

El Arzobispo coadjutor animó a todos a pedir por las vocaciones sacerdotales, para que nunca falten en la Iglesia presbíteros que sigan haciendo presente al Señor en nuestro mundo.

Fernando Luis Roca Palop
Sacerdote diocesano de Granada

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Calidad educativa y justicia social

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Cómo aplicar la calidad en política educativa desde una ética de la justicia en el horizonte de la justicia social

Los programas de calidad son una oportunidad profesional para impulsar la educación en valores, la promoción de los derechos humanos y la justicia social desde una ética de la justicia. En seis capítulos se aborda cómo aplicar la calidad en política educativa y cómo hacerlo desde una ética de la justicia desde el horizonte de la justicia social Así se propone una educación para la ciudadanía y la esperanza desde los primeros niveles hasta la Universidad.

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Educación y redes sociales

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Agustín Domingo Moratalla se centra en la autoridad de educar en la era digital, un asunto que centrará la Jornada del Educador en el Palacio Episcopal

Las redes sociales están introduciendo nuevas formas de entender las relaciones personales y la comunicación social. Ante una globalización irreversible, los cambios que están generando las tecnologías de la información no sólo afectan al cambio en los medios o herramientas con los que establecemos comunicación, sino a las actitudes, los hábitos, los valores y, en general, las nuevas formas de habitar el mundo.
Este cambio no es epidérmico sino estructural, porque está afectando a formas de atender, sentir, juzgar y configurar la naturaleza humana. Se está haciendo notoriamente visible en los procesos de socialización donde los agentes educativos están perplejos y desconcertados. Los padres, maestros y, en general, quienes tienen responsabilidad educativa en ámbitos formales o informales, están obligados a rehacer las brújulas, los mapas y las metas con los que organizar las prácticas e instituciones educativas. Estas transformaciones en los espacios públicos educativos requieren un nuevo concepto de autoridad, de responsabilidad y de comunidad educativa.
Este libro tiene como finalidad afrontar este inquietante horizonte cultural proponiendo una educación para la responsabilidad y la verdad. Las redes sociales pueden ser una oportunidad para construir nuevas formas de ciudadanía donde el universo digital no distraiga a los educadores para promover una antropología del servicio, del silencio y la esperanza.

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