Inicio Blog Página 3263

Los Reyes Magos visitan Sabiote y hacen su primera parada en la ermita de San Ginés 

0

La mañana del cinco de enero fue ilusionante en Sabiote: los Reyes Magos visitaban nuestro pueblo cargados de regalos para dejar en la mágica noche de reyes. Por tal motivo fueron recibidos por la comunidad parroquial encabezada por las autoridades civiles y religiosas. 

Sus Majestades,  que agradecieron el caluroso recibimiento, solicitaron coger prestada la llave de Sabiote que lleva San Ginés de la Jara, Patrón de Sabiote, para poder entrar por la noche a las casas de los sabioteños. 

La visita, que fue amenizada por el Coro parroquial de niños, fue seguida muy especialmente por los enfermos de nuestra comunidad parroquial, ya que ocuparon un lugar preferente las personas usuarias de la residencia para personas mayores y del centro de día de la localidad. 

Sabiote exhibió una jornada para el recuerdo cargada de ilusión y alegría en torno a los Reyes Magos. 

Hermandad de San Ginés de la Jara, Patrón de Sabiote
Fotografías: José Luis Campos Quirós

Ver este artículo en la web de la diócesis

Monseñor Rico Pavés preside la Eucaristía y bendición de la Virgen de la Trinidad y San Juan Evangelista de la Hermandad de Humildad y Paciencia de Jerez

0

Canal Sur Televisión retransmitió en directo la Eucaristía y bendición que tuvo lugar desde la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Eucaristía y bendición de la Virgen de la Trinidad y San Juan Evangelista de la Hermandad de Humildad y Paciencia de Jerez. Imágenes de Canal Sur

En la jornada de ayer, la Iglesia de la Santísima Trinidad acogió la celebración de la Eucaristía y bendición de la imagen dolorosa de la Virgen de la Trinidad y San Juan Evangelista de la Hermandad de Humildad y Paciencia de Jerez de la Frontera. Esta Santa Misa fue especial ya que, estuvo presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, además de poder tener la oportunidad de seguirla en directo desde cualquier lugar gracias a labor que realiza Canal Sur.

En la homilía, el prelado recordó que comenzamos con la fiesta del Bautismo el Tiempo Ordinario, el cual nos debe servir para hacer crecer esos frutos que el Señor ha derramado sobre nosotros durante las distintas fiestas litúrgicas vividas en la Navidad. Asimismo, debemos tener presente que para vivir estos frutos tenemos que mirar más allá, y saber que nuestra meta es la Trinidad Santa.

Por otro lado, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez recordó que debemos ayudarnos de María para llegar a esa Trinidad Santa, en este caso teniendo como ejemplo la devoción a la Virgen de la Trinidad, imagen que junto a San Juan Evangelista fue protagonista.

Por último, Siguiendo con la idea de la fiesta del Bautismo, D. José Rico Pavés, destacó que debemos dar gracias a Dios por la vida nueva de cada uno de nosotros que comenzó con los Sacramentos de la iniciación cristiana, la cual nos acerca al Señor y así dejándonos guiar nos va marcando nuestra misión en la Iglesia.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Pro Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Pegalajar entrega más de 200 kilos de alimentos al Hogar Santa Clara

0

La Pro Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Pegalajar, con sede en la parroquia la Santa Cruz, ha entregado al Hogar Santa Clara de Jaén 204 kilos de alimentos, donados por los fieles de esta comunidad.

Miembros del grupo joven realizaron el Nacimiento de la Parroquia. Así los días más especiales de estas navidades pasadas, los fieles pudieron dejar su aportación junto al Belén. El domingo día 8, dos miembros de la Junta Directiva, junto con dos jóvenes, hicieron entrega de los alimentos.

Pequeños gestos, el compartir,  que hacen más llevadera la vida de quienes se encuentran en el Hogar Santa Clara.

Gracias a todos.

Parroquia de Pegalajar

Ver este artículo en la web de la diócesis

Fallece a los 89 años el sacerdote José Robles Gómez

0

Fallece a los 89 años el sacerdote José Robles Gómez

El pasado sábado 7 de enero falleció en Sevilla el sacerdote José Robles Gómez a los 89 años de edad.

Nació en el Puerto de Santa María (Cádiz), el 13 de mayo de 1934. Fue ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1959 en Sevilla.

José Robles ejeció un fecundo ministerio sacerdotal en su paso por las parroquias Nuestra Señora de Guía, de Camas; Nuestra Señora de los Dolores, el Sagrario de la Catedral y Jesús Obrero, de Sevilla, entre los años 1959 y 1978.

Ejerció como delegado diocesano de Pastoral Social y alma mater de la Fundación Cardenal Spínola de lucha contra el paro, el carácter afable y servicial precedió a este sacerdote procedente de lo que hoy conocemos como ‘las periferias’. Creció en un contexto social sensible a las desigualdades del mundo laboral, y quizás ahí comenzó a orientar  una conciencia social apoyada en la Eucaristía, el Evangelio y el ejemplo de otros hombres y mujeres de Iglesia.

En enero del año pasado, la ciudad de Sevilla rindió homenaje al padre José Robles rotulando una calle con su nombre, vinculado siempre con el templo de San Esteban, donde sirvió a la Iglesia durante más de cuatro décadas.

Ejerció entre otras pastorales, confesor ordinario de las salesas y capellán de las Carmelitas de San José.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía de monseñor José Ángel Saiz Meneses para la Epifanía 2023 en la Basílica del Gran poder (06-01-2023)

0

“¡Levántate y resplandece, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!” (Is 60, 1). La luz que brilló en la noche de Navidad iluminando el portal de Belén, hoy resplandece y se manifiesta a todos como salvación. En la primera lectura hemos escuchado como el profeta Isaías anuncia a Jerusalén una futura manifestación de Dios. La gloria del Señor resplandecerá sobre la ciudad santa y atraerá a sus hijos deportados y dispersos y, al mismo tiempo, también a las naciones paganas, que de todas las partes acuden y la enriquecen con sus bienes. Los pueblos que yacían en tinieblas y oscuridad se levantan y emprenden la marcha bajo la nueva luz.

El evangelio nos presenta al niño que ha nacido en Belén no sólo como el rey de los judíos sino como el salvador del mundo, tanto de judíos como de gentiles; ha venido a iluminar a todos los pueblos de la tierra. La luz de Cristo se irradia en primer lugar sobre la Virgen María y san José, después se manifiesta a los pastores de Belén, y por último alcanza a los Magos, que vienen a ser las primicias de los pueblos paganos. La liberación que trae es universal, porque Dios sale al encuentro de todo ser humano que lo busca con sincero corazón.

La segunda lectura proclamaba el mensaje dirigido por san Pablo a los Efesios, el anuncio de la universalidad del designio salvador de Dios por la fe en Cristo. Este es el misterio manifestado en la plenitud de los tiempos, la iniciativa amorosa de Dios que incluye también los gentiles como coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, llamados a la única Iglesia de Cristo. Este es el plan de salvación que estaba escondido desde la eternidad en Dios.

Han transcurrido veinte siglos desde que ese misterio fue revelado y realizado en Cristo, pero aún no se ha cumplido en toda la humanidad. Como recordó san Juan Pablo II en su encíclica sobre la misión de la Iglesia, “a finales del segundo milenio después de su venida, una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos” (Redemptoris missio. 1). El misterio de nuestro Señor Jesucristo es la clave fundamental para comprender la voluntad de Dios sobre el sentido y el devenir de la historia de la humanidad y para comprender el sentido y el alcance de nuestra misión.

La misión esencial de la Iglesia consiste en la evangelización de todos los hombres y mujeres, de todos lugares, de todos los tiempos. Comunicar su luz, su amor, su verdad, su palabra. Evangelizar constituye su vocación propia y su identidad más profunda. La existencia de la Iglesia tiene sentido en la medida que anuncia, predica y enseña el Evangelio, en la medida en que comunica la gracia de Dios, reconciliando a los pecadores con Él, perpetuando el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa. Estamos llamados a ser transparencia de Cristo, luz del mundo, salvador del mundo.

La esencia del cristianismo, su centro, es la persona de Cristo, y la vida cristiana arranca de un encuentro con Él, tal como nos enseñó y expresó tan bellamente el papa Benedicto XVI: «No se empieza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». La centralidad de Cristo crea un modo de ser y actuar que ilumina todos los ámbitos de nuestra vida.

Por eso hemos de enseñar a rezar, a descubrir el sentido de la existencia, a vivir la relación con Dios y a recordar la verdad más esencial del ser humano: su condición de criatura, su dependencia de Otro, que lo ha creado y lo mantiene en la existencia; ayudar a que cada persona descubra que está llamada a vivir la unión con Dios, el diálogo con Él; sin este diálogo que es la oración, difícilmente se puede llegar a descubrir la verdad sobre nosotros mismos. Cuidar con esmero la oración, los cultos, las celebraciones. Estamos llamados, también, a proponer una moral firme y sencilla, que se fundamenta en el amor a Dios y el respeto absoluto a la persona y a la vida humana, especialmente cuando esa vida es más débil e indefensa.

El mandamiento del amor a Dios y al prójimo nos lleva a tomar conciencia de los demás, a vivir en fraternidad, en familia, y eso se traduce en justicia y solidaridad. La actividad de la Iglesia en todos sus miembros ha de ser una expresión del amor de Dios, recibido, compartido y proyectado, que busca el bien de la Iglesia y el bien de toda persona que se cruza en nuestro camino. El papa Francisco nos pide que vivamos como una Iglesia que sale a las periferias al encuentro del pobre, del más débil; una Iglesia que se conmueve, que se compadece y se acerca, que afronta las situaciones y aplica los remedios adecuados, que cura las heridas y aporta calidez al corazón, que acoge en casa. Ser creativos en nuestra obra caritativa y social, mantener viva la llama de la Misión del Gran Poder.

 Somos transparencia de Cristo ofreciendo un testimonio de vida coherente en un mundo en el que no abunda el interés por la verdad; una existencia que se caracteriza por la bondad y la paciencia, la humildad y el espíritu de servicio, la alegría y la esperanza. Para poder aportar ese testimonio es necesario vivir una espiritualidad recia y profunda: una vida de oración intensa, que se alimenta de la Palabra de Dios y de los sacramentos; descubrir la Eucaristía como la fuente y la cumbre de la vida cristiana y de la vida de la Iglesia, y el sacramento de la Reconciliación como el encuentro con Cristo que libera del pecado; descubrir la liturgia de la Iglesia como la escuela donde se aprenden los aspectos más esenciales de la espiritualidad católica.

Para ser auténtico testigo de Jesucristo en la sociedad actual es necesaria una sólida formación, porque nos movemos en un desafío cultural continuo; de ahí la importancia de la formación. Es preciso, en primer lugar, ser competente en el ámbito profesional, y adquirir también una formación integral, una síntesis entre fe, cultura y vida. La formación fortalece las convicciones y alimenta la vida en Cristo. Por último, seremos transparencia de Cristo si damos un testimonio coherente a través de nuestra vida, de nuestra acción, actuando como lo que somos, hijos de Dios llamados a la santidad y al apostolado. Cristianos evangelizadores de sus contemporáneos, viviendo en medio de ellos, en las condiciones ordinarias de la vida familiar, laboral y social, dando respuesta a las nuevas situaciones, renovando las estructuras y los ambientes con el fermento nuevo del Evangelio. Nuestra protestación de fe nos compromete a vivir como testigos del Señor en medio del mundo.

Celebramos hoy la Epifanía de Jesucristo, celebramos el Gran Poder de un Dios que se hace hombre para salvar a los hombres naciendo pobre en Belén y muriendo en la Cruz. Celebramos el poder de la Cruz, celebramos el poder del Amor. Hoy le damos gracias por su amor, porque nos acompaña en cada momento de la vida; también por los frutos de su misión en Sevilla; Hoy le damos gracias porque el Niño Dios, el Señor del Gran Poder, camina con nosotros y nos da la fuerza para seguir sus pasos, y porque María Santísima del mayor Dolor y Traspaso nos guía en el camino. Hoy, como los Magos, al Niño Dios que ha nacido en Belén, al Jesús del Gran Poder, le ofrecemos lo mejor que tenemos: nuestro corazón, nuestros proyectos y trabajos, nuestros anhelos y esperanzas, nuestras penas y alegrías, nuestra vida entera. Así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Ver este artículo en la web de la diócesis

El amor de la Sagrada Familia de Nazaret reúne a las familias baezanas

0

Bajo el lema “…Y acampó entre nosotros…”, las tres comunidades parroquiales de la ciudad de Baeza, junto a la pastoral familiar y las catequistas de primera comunión convocaron a las familias cristianas de la ciudad, a celebrar la festividad de la Sagrada Familia de Nazaret, en este tiempo litúrgico de Navidad.

La convocatoria, fue un éxito de participación, debido a la alta participación e implicación no solo de los convocantes, sino de todas las familias cristianas que quisieron participar en este encuentro cargado de amor y alegría desbordante.

Comenzaría la jornada a las 18:30 horas, donde desde las diferentes parroquias saldrían las familias de cada collación hasta la bella iglesia románica de Santa Cruz. El camino hasta dicho templo fue una explosión de júbilo y alegría, dando testimonio cristiano en medio de la sociedad baezana entre cantos y vítores. En Santa Cruz, se unirían las tres comunidades parroquiales para dar lectura a un manifiesto en pro de la familia.

Todos unidos, llegarían hasta la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, donde tendría lugar la Santa Misa de la Sagrada Familia. Dicha celebración, fue presidida por D. Bartolomé López Gutiérrez, concelebrando D. Domingo Antonio Pérez Fernández y los sacerdotes hijos de Baeza D. Miguel Ángel Garzón y D. Andrés Aldarias Martos.

Tras la proclamación de la Palabra de Dios, y con el ejemplo de un globo,. D. Bartolomé López Gutiérrez, subrayó en la homilía, el valor de la vida como el gran regalo recibido de Dios y entregado en familia. Un regalo fruto del amor que hay que compartir para hacerlo grande. Advirtiendo que el don de la vida y del amor, tiene muchos peligros, hay muchos Herodes que atentan, roban y matan la vida y el amor. Cuidado porque muchos intentarán pinchar el globo que Dios nos ha regalado y está lleno del aire de su Espíritu. Pero cuando se valoran los dones recibidos de Dios, todas las acechanzas y dificultades se superan, y el ejemplo lo tenemos en la Sagrada Familia de Nazaret.

La unión de los coros parroquiales de las comunidades parroquiales de Baeza, hizo posible, que los cantos ayudaran a los presentes a rezar en esta celebración.

Finalizada la Santa Misa, las familias asistentes, hicieron una cadena humana, abrazando de manera íntegra el templo mayor de la ciudad.

José García Checa
Baeza

Ver este artículo en la web de la diócesis

Este domingo, Jornada de la Infancia misionera

0

Con el comienzo del nuevo año, arrancamos la campaña de Infancia Misionera. Aunque su lema fundacional es “los niños ayudan a los niños” y ellos también aportan su granito de arena, Infancia Misionera no es solo cosa de los más pequeños. Desde que, hace 100 años, esta iniciativa se asumiera como una Obra Pontificia, se convirtió en el cauce oficial de la Santa Sede para sostener el trabajo que la Iglesia realiza con la infancia en los territorios de misión. Las necesidades son enormes, así que también los adultos están invitados a conocer los proyectos que se llevan a cabo y colaborar.

Para ello, renovamos la web –disponible desde el inicio de Adviento, con materiales y actividades para colegios y parroquias-, con algunos de los 2.577 proyectos financiados por Infancia Misionera en 2022. La campaña viene acompañada, además, de un vídeo, en esta ocasión protagonizado por tres niños: Harriet, de Uganda, Chan, de Tailandia, y Vikhonuo, de India. ¿Qué tienen en común? Los tres han encontrado apoyo y una familia en la Iglesia Católica. Y, como ellos, más de cuatro millones de niños han sido ayudados por Infancia Misionera.

En palabras de Fernando González, responsable de esta Obra en España, “conocer un poco de la vida de estos niños nos hace ponerle cara y nombre a todo lo que hace Infancia Misionera. A veces, no somos conscientes de que nuestra ayuda puede cambiar la vida de muchos niños. Cada cosa que hacemos, cada euro que donamos o cada vez que rezamos por ellos y por los misioneros, estamos mejorando las condiciones de vida de estos niños. Y todo esto es gracias a la ayuda que cada uno de nosotros damos en la jornada de Infancia Misionera. Sin duda, una oportunidad única para colaborar en mejorar el mundo”.

La jornada de Infancia Misionera se celebrará en toda España el próximo 15 de enero.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Baeza acogió la Misa por la vida

0

En la festividad de los Santo Inocentes, nuevamente la Cofradía Religiosa del Santísimo Cristo de la Buena Muerta, convocó a sus hermanos a la Misa por la vida que se tuvo lugar en la parroquia de San Pablo Apóstol.

Cabe destacar, que los hermanos de la corporación de San Antonio, durante su juramento como hermanos de pleno derecho de la misma, se comprometen a defender la vida desde su concepción hasta la muerte natural, lo que les implica en la obligación de defender la misma durante los 365 días del año.

D. Manuel Peláez Juárez, párroco de San Pablo Apóstol y Capellán de la Cofradía presidió esta Santa Misa, en la que no solo se compartió el banquete eucarístico, ofreciéndolo por todos los niños que no tienen la oportunidad de nacer y por todas las madres que sufren el drama del aborto.

A esta celebración convocada por la Cofradía Religiosa de la Buena Muerte, se sumaron los miembros de Red Madre, quienes al finalizar la Santa Misa, realizaron una campaña informativa a las puertas del templo.

José García Checa
Baeza

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía Epifanía. Función principal Hdad Gran Poder

0

Homilía Epifanía. Función principal Hdad Gran Poder

Epifanía. 6 de enero de 2023. Función Principal

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses

Basílica del Gran Poder

 

 

  1. Saludos

 

  1. “¡Levántate y resplandece, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!” (Is 60, 1). La luz que brilló en la noche de Navidad iluminando el portal de Belén, hoy resplandece y se manifiesta a todos como salvación. En la primera lectura hemos escuchado como el profeta Isaías anuncia a Jerusalén una futura manifestación de Dios. La gloria del Señor resplandecerá sobre la ciudad santa y atraerá a sus hijos deportados y dispersos y, al mismo tiempo, también a las naciones paganas, que de todas las partes acuden y la enriquecen con sus bienes. Los pueblos que yacían en tinieblas y oscuridad se levantan y emprenden la marcha bajo la nueva luz.

 

  1. El evangelio nos presenta al niño que ha nacido en Belén no sólo como el rey de los judíos sino como el salvador del mundo, tanto de judíos como de gentiles; ha venido a iluminar a todos los pueblos de la tierra. La luz de Cristo se irradia en primer lugar sobre la Virgen María y san José, después se manifiesta a los pastores de Belén, y por último alcanza a los Magos, que vienen a ser las primicias de los pueblos paganos. La liberación que trae es universal, porque Dios sale al encuentro de todo ser humano que lo busca con sincero corazón.

 

  1. La segunda lectura proclamaba el mensaje dirigido por san Pablo a los Efesios, el anuncio de la universalidad del designio salvador de Dios por la fe en Cristo. Este es el misterio manifestado en la plenitud de los tiempos, la iniciativa amorosa de Dios que incluye también los gentiles como coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, llamados a la única Iglesia de Cristo. Este es el plan de salvación que estaba escondido desde la eternidad en Dios.

 

  1. Han transcurrido veinte siglos desde que ese misterio fue revelado y realizado en Cristo, pero aún no se ha cumplido en toda la humanidad. Como recordó san Juan Pablo II en su encíclica sobre la misión de la Iglesia, “a finales del segundo milenio después de su venida, una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos” (Redemptoris missio. 1). El misterio de nuestro Señor Jesucristo es la clave fundamental para comprender la voluntad de Dios sobre el sentido y el devenir de la historia de la humanidad y para comprender el sentido y el alcance de nuestra misión.
  2. La misión esencial de la Iglesia consiste en la evangelización de todos los hombres y mujeres, de todos lugares, de todos los tiempos. Comunicar su luz, su amor, su verdad, su palabra. Evangelizar constituye su vocación propia y su identidad más profunda. La existencia de la Iglesia tiene sentido en la medida que anuncia, predica y enseña el Evangelio, en la medida en que comunica la gracia de Dios, reconciliando a los pecadores con Él, perpetuando el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa. Estamos llamados a ser transparencia de Cristo, luz del mundo, salvador del mundo.

 

  1. La esencia del cristianismo, su centro, es la persona de Cristo, y la vida cristiana arranca de un encuentro con Él, tal como nos enseñó y expresó tan bellamente el papa Benedicto XVI: «No se empieza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». La centralidad de Cristo crea un modo de ser y actuar que ilumina todos los ámbitos de nuestra vida.

 

  1. Por eso hemos de enseñar a rezar, a descubrir el sentido de la existencia, a vivir la relación con Dios y a recordar la verdad más esencial del ser humano: su condición de criatura, su dependencia de Otro, que lo ha creado y lo mantiene en la existencia; ayudar a que cada persona descubra que está llamada a vivir la unión con Dios, el diálogo con Él; sin este diálogo que es la oración, difícilmente se puede llegar a descubrir la verdad sobre nosotros mismos. Cuidar con esmero la oración, los cultos, las celebraciones. Estamos llamados, también, a proponer una moral firme y sencilla, que se fundamenta en el amor a Dios y el respeto absoluto a la persona y a la vida humana, especialmente cuando esa vida es más débil e indefensa.

 

  1. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo nos lleva a tomar conciencia de los demás, a vivir en fraternidad, en familia, y eso se traduce en justicia y solidaridad. La actividad de la Iglesia en todos sus miembros ha de ser una expresión del amor de Dios, recibido, compartido y proyectado, que busca el bien de la Iglesia y el bien de toda persona que se cruza en nuestro camino. El papa Francisco nos pide que vivamos como una Iglesia que sale a las periferias al encuentro del pobre, del más débil; una Iglesia que se conmueve, que se compadece y se acerca, que afronta las situaciones y aplica los remedios adecuados, que cura las heridas y aporta calidez al corazón, que acoge en casa. Ser creativos en nuestra obra caritativa y social, mantener viva la llama de la Misión del Gran Poder.

 

  1. Somos transparencia de Cristo ofreciendo un testimonio de vida coherente en un mundo en el que no abunda el interés por la verdad; una existencia que se caracteriza por la bondad y la paciencia, la humildad y el espíritu de servicio, la alegría y la esperanza. Para poder aportar ese testimonio es necesario vivir una espiritualidad recia y profunda: una vida de oración intensa, que se alimenta de la Palabra de Dios y de los sacramentos; descubrir la Eucaristía como la fuente y la cumbre de la vida cristiana y de la vida de la Iglesia, y el sacramento de la Reconciliación como el encuentro con Cristo que libera del pecado; descubrir la liturgia de la Iglesia como la escuela donde se aprenden los aspectos más esenciales de la espiritualidad católica.

 

  1. Para ser auténtico testigo de Jesucristo en la sociedad actual es necesaria una sólida formación, porque nos movemos en un desafío cultural continuo; de ahí la importancia de la formación. Es preciso, en primer lugar, ser competente en el ámbito profesional, y adquirir también una formación integral, una síntesis entre fe, cultura y vida. La formación fortalece las convicciones y alimenta la vida en Cristo. Por último, seremos transparencia de Cristo si damos un testimonio coherente a través de nuestra vida, de nuestra acción, actuando como lo que somos, hijos de Dios llamados a la santidad y al apostolado. Cristianos evangelizadores de sus contemporáneos, viviendo en medio de ellos, en las condiciones ordinarias de la vida familiar, laboral y social, dando respuesta a las nuevas situaciones, renovando las estructuras y los ambientes con el fermento nuevo del Evangelio. Nuestra protestación de fe nos compromete a vivir como testigos del Señor en medio del mundo.

 

  1. Celebramos hoy la Epifanía de Jesucristo, celebramos el Gran Poder de un Dios que se hace hombre para salvar a los hombres naciendo pobre en Belén y muriendo en la Cruz. Celebramos el poder de la Cruz, celebramos el poder del Amor. Hoy le damos gracias por su amor, porque nos acompaña en cada momento de la vida; también por los frutos de su misión en Sevilla; Hoy le damos gracias porque el Niño Dios, el Señor del Gran Poder, camina con nosotros y nos da la fuerza para seguir sus pasos, y porque María Santísima del mayor Dolor y Traspaso nos guía en el camino. Hoy, como los Magos, al Niño Dios que ha nacido en Belén, al Jesús del Gran Poder, le ofrecemos lo mejor que tenemos: nuestro corazón, nuestros proyectos y trabajos, nuestros anhelos y esperanzas, nuestras penas y alegrías, nuestra vida entera. Así sea.

 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mons. Gómez Cantero: “Las aguas nos traen la Salvación de Dios”

0

El día de la Fiesta del Bautismo del Señor y cuando se cumplían 520 años de la llegada de la Virgen del Mar a nuestras playas, los fieles devotos se acercaban hasta la playa de Torregarcía para honrar a su patrona. Contra viento y marea tuvieron que luchar para poder manifestar su alegría y su fe frente a la ermita que vio aparecer la imagen de la Virgen. Como cada primer domingo de enero, este emplazamiento sería el escenario de la romería que porta su mismo nombre.

Fue en 1502 cuando el vigía Andrés de Jaén la descubrió varada en la playa de Torregarcía. Una imagen de estilo gótico y tallada de una sola pieza en madera de nogal. A sus pies, cinco siglos más tarde, se congregaron sus fieles tras asistir por la mañana (9:00h) a la misa de romeros, en el santuario de la Virgen del Mar, para luego caminar hasta la ermita, donde también se produciría otra eucaristía a las 12:30, presidida por el obispo de Almería Mons. Antonio Gómez Cantero.

“Durante la Navidad celebramos tres epifanías. La primera, la manifestación a los Pastores (buscadores de la salvación), anunciada por un ángel. La segunda a los Sabios de oriente (buscadores de la verdad), anunciada por una estrella. La tercera, a los pecadores (buscadores de la reconciliación) anunciada por el Padre” estas fueron las palabras que resumen la homilía pronunciada por nuestro obispo D. Antonio durante la celebración eucarística.

Todo esto sería después de su llegada al son de la música de la Banda Municipal y el baile de la agrupación folclórica Alcazaba, que portaron los tradicionales atuendos almerienses. La remozada ermita volvió a reunir ayer con normalidad a los fieles, una vez pasada la pandemia.

Debido al mal tiempo se adelantó su regreso y se suspendieron las paradas previstas en diversas parroquias de camino a su regreso a casa. Ya en la parroquia de San Sebastián procesionó a hombros la imagen por la Puerta de Purchena, calle Las Tiendas (parada en la Iglesia de Santiago), Plaza Flores, Plácido Langle, Plaza San Pedro (parada en la iglesia), Real, Gravina, hasta la Plaza Virgen del Mar.

A las puertas del emplazamiento se cantó el Salve, antes de entrar en su casa, el Santuario de la Virgen del Mar. Allí descansará hasta dentro de un año, en un día que, esperemos, de tregua en cuanto al tiempo se refiere.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.