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“El cristianismo es seguir a Jesucristo”

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Homilía en la Eucaristía con motivo del XV aniversario de la Librería Paulinas en Granada, el 18 de febrero de 2023.

Queridos D. José Gabriel y D. Manuel;
querida familia Paulina y amigos;
queridos hermanos y hermanas:

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios de la liturgia de este VII Domingo del Tiempo Ordinario. En esta mesa de la Palabra, que es esta primera parte de la Eucaristía, la liturgia de la Palabra, ¿qué menú nos trae hoy el Señor para nuestro provecho?

“Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero”. “¿A quién vamos a ir, Señor, Tú tienes palabras de vida eterna?”. Esa Palabra de Dios que nos dice el Concilio Vaticano II que, cuando es proclamada en la liturgia, es Dios mismo quien nos está hablando en este momento. Hemos escuchado, por una parte, un texto del Libro del Levítico, en la que el Señor habló a Moisés y le dijo “di a la comunidad de los hijos de Israel, ‘sed santos, porque Yo, el Señor vuestro Dios, soy Santo”.

Hemos visto también cómo, precisamente, estas palabras son las que Jesús nos dice y que toma San Mateo del Discurso de la montaña. Por tanto, “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Nos está invitando el Señor nuestro Dios -que es nuestro Padre, que es la gran revelación de Jesucristo- a la santidad. La santidad es a la que estamos llamados y es la que el Concilio Vaticano II nos propone en la “Lumen Gentium”: “Todos estamos llamados a ser santos”. La santidad no es exclusiva de los sacerdotes, de las religiosas, de los religiosos, de los consagrados, sino que todos, por nuestra condición bautismal, nos lo recuerda también el Papa en su encíclica “Gaudete et Exultate”. La santidad en la vida ordinaria. Si no somos santos, hemos fracasado como cristianos. Los primeros cristianos se llamaban santos entre sí. San Pablo, cuando encabeza sus cartas o se despide en ellas, dice “saludad a los santos”. Los santos no son sólo los que están canonizados o beatificados, y la Iglesia ha reconocido de manera solemne su vida heroica en virtudes o en el martirio. La santidad es vivir como hijos e hijas de Dios. Y la santidad arranca de nuestra condición de bautizados. “Hemos sido injertados en Cristo”, dice San Pablo. “Hemos sido revestidos de Cristo”. Hemos sido salvados, en definitiva. Como nos dice San Pablo en la capítulo 6 de la Carta a los Romanos, “los que por el bautismo, nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte, para que, así como Cristo
-dice San Pablo- fue despertado de entre los muertos por la Gloria del Padre, así nosotros andemos también una vida nueva”. Y él dice que nuestra vieja condición ha sido abolida. Somos hijos e hijas de Dios.

Por lo tanto, ésta es nuestra condición. Somos consagrados. Y San Pablo hoy, en este texto que acabamos de escuchar, en que San Pablo se dirige a los Corintos, en su Primera Carta, les dice que “somos templos del Espíritu Santo”. Luego, somos algo santo y, por eso, estamos llamados a que nuestra identidad, lo que somos, cristianos, otros cristos, templos del Espíritu Santo, injertados en Cristo, revestidos de Cristo, lo llevemos en nuestra existencia. El obrar sigue al ser, dicen los filósofos. Hemos de vivir de acuerdo con lo que somos. Y muchas veces, por desgracia, lo que ocurre es que nuestra vida va por otros derroteros que no son precisamente los de la coherencia cristiana, o todo lo más nos hemos sacado de la manga aquello de que “somos creyentes, pero no practicante”. Como si esto de ser cristiano fuese una cuestión de ideologías o un pensamiento que tenemos, o una cultura simplemente que hemos heredado y en la que estamos inmersos. El cristianismo exige el despliegue existencial y eso es la moral cristiana, que el Catecismo la titula “la vida en Cristo”. Y eso es la santidad. La santidad, si queréis, incluso, se puede definir aún más y reducir, al mismo tiempo, manteniendo toda su plenitud, a vivir la caridad; la caridad perfecta, que es el amor a Dios y es el amor al prójimo, que san Agustín resume todavía más y nos dice que “ama y haz lo que quieras”.

Hoy, precisamente, tanto el texto del Libro del Levítico como el Evangelio de San Mateo, que nos trae estos pasajes como el domingo pasado del Sermón de la Montaña, es que Jesús va desmenuzando qué es la santidad cristiana. O si queréis, con otras palabras también, lo que los clásicos llamaban “La Sécula Christi”, el seguimiento de Cristo. Eso que nos dice Jesús: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”. Y esto es a lo que somos llamados. El cristianismo no es un conjunto de devociones. El cristianismo no es estar apuntado a cinco asociaciones, cofradías o hermandades, o fundaciones o patronatos, y esperar estar apuntado al 6º, al 7º. El cristianismo es seguir a Jesucristo. Eso es lo profundo, luego viene lo otro, en una manera de encarnar o de vivir, o de expresar nuestra pertenencia a Cristo. Pero lo radical, lo importante, incluso por encima de ser obispo o ser fiel laico, o ser religioso o religiosa, es vivir como Cristo nos pide. Por eso, san Agustín, cuando se dirige a los fieles, dice: “Yo con vosotros, soy cristiano, y este es mi título de gloria, esta es mi dignidad”. Yo, para vosotros, soy obispo y esta es mi carga, esta es mi tarea, en la Iglesia.

Queridos hermanos, en este domingo la Palabra de Dios nos invita precisamente a eso: a ser coherentes con lo que somos, a ser cristianos que es ser otros cristos, a tomarnos en serio la santidad; y la santidad en esa vivencia de la vida cristiana o en ese desmenuzarse en el perdón, en ese desmenuzarse de la generosidad con los demás. En ese desmenuzarse, en definitiva, de amarnos unos a otros, pero no con un amor de ONG, muy legítimo, sino con el amor de Cristo. No basta con eso que ya nos pedía el Antiguo Testamento: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Decía: “Y amar a los demás como a uno mismo”. Fijaros si nos queremos a nosotros mismos, nos queremos cantidad, nos conocemos de toda la vida y siempre estamos pendientes. Pues todavía el cristianismo nos pide más. Jesús nos pide que nos neguemos a nosotros mismos. “Pero eso que usted me está diciendo es hacer el tonto”. “Sí, el tonto en Cristo”. Es adquirir una lógica nueva. Es esa lógica nueva en que los últimos son los primeros. Esa lógica nueva de poner la otra mejilla. Esa lógica nueva de perdonar y rezar por los enemigos. Esa lógica nueva de la que nos habla Jesús en el Sermón de la Montaña y que no es una utopía. Cuando decimos utopía, poco nos sacudimos de encima como si no fuera con nosotros o sólo con unos seres privilegiados…

Pues no, queridos hermanos. Los santos -cada uno con sus defectos, como los nuestros, mejor dicho, los nuestros como los suyos, empezando por los apóstoles, de los cuales el Evangelio no silencia sus defectos- han seguido a Jesús y han adquirido esta lógica de Cristo, este pensamiento, de manera de pensar de Jesús, que es lo que tenemos que pedir: “Señor, dame tu lógica”. Tu lógica de los últimos. Tu lógica de preferencia por los sencillos. Tu lógica de las Bienaventuranzas, en definitiva, como nos pedía el domingo pasado. Y cuando adquiramos esta lógica, estaremos en disposición de poner en práctica el Mandamiento de Jesús, que es el Mandamiento renovado, perfeccionado, porque Jesús nos manda a que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado; no ya como uno mismo, que fijaros si es importante, porque ya nos negamos, y si adquirimos su lógica, nos negaremos a nosotros mismos. En último lugar nos pondremos. Primero, Dios, después los demás, y en último lugar nosotros. Y entonces, viviremos esa santidad. Pero esa santidad que no es nada llamativa; que no es que vayamos haciendo milagros o haciendo cosas extraordinarias. Esa santidad que está en los días iguales, en el trabajo, en la vida de familia. Esa santidad de la que habla el Papa Francisco llamando “el santo de la puerta de al lado”.

Y esa santidad, la vive mucha gente. Mucha gente que, de manera callada y silenciosa, está haciendo presente el Evangelio en su vida, por las opciones que toma, por su comportamiento, por su perdón, por su oración, por su vida interior, por su sencillez, por su alegría. Es esa santidad a la que el Señor nos invita y que se resume en ese amor a Dios y en ese amor al prójimo. En ese olvido de uno mismo. En ese poner a Dios en el centro de la vida. Esa santidad que, en definitiva, es vivir de manera heroica las virtudes cristianas, empezando por la fe, y viendo y haciendo una lectura del mundo con la mirada de Dios. La fe no nos lleva a tener los ojos vendados, como a veces se representa. El Papa Juan Pablo I decía que eso no es verdad. Decía que “la fe nos ilumina la vida”, porque es la mirada de Dios, es la luz de Dios, y es ver la existencia nuestra, la de los demás, la del mundo en que vivimos y, sobre todo, la mirada para ver a Dios detrás de cada acontecimiento. La vivencia de la esperanza, que nos hace superar las dificultades, sabiendo que no podemos apoyarnos en nuestras fuerzas o en nuestros medios, sino que oramos confiadamente y esperamos en el Señor que no nos va a dejar nunca.

La esperanza nos hace superar las dificultades más grandes, sabiendo que Dios está a nuestro lado y que es verdad eso de que el Señor está con nosotros. La caridad, que es lo que se resume -nos dice San Pablo también en la Primera Carta a los Corintios- que la fe y la esperanza pasarán. La fe cuando veamos a Dios, ya no necesitaremos la fe, porque estaremos en la visión de Dios. La esperanza no, cuando hemos llegado ya a la posesión del bien por el que anhelamos y el Bien supremo que anhelamos a Dios mismo. En cambio, la caridad, que es Dios mismo, que es Amor, es lo que permanece para siempre, lo que da sentido a nuestra vida. Luego, la santidad es vivir en el amor. Por eso, la santidad es alegre, porque es la plena realización de la persona, esa persona que es imagen y semejanza de Dios, que es templo del Espíritu Santo. Y por eso, el cristianismo ensalza al ser humano. Porque no es un número, no es una cosa, es alguien, a imagen y semejanza de Dios. Por eso, el hombre es el camino de la Iglesia, como decía san Juan Pablo II.

Queridos hermanos y hermanas, estamos llamados a ser santos. Santos de altar. No a la mediocridad. No a un cristianismo de ir tirando. No, “creyente, pero no practicante”. No, sólo santo cuando necesito a Dios, y después… Tomémonos en serio a Cristo. Démonos cuenta que somos templos del Espíritu Santo; que Dios habita en nuestros corazones; que Dios está presente en los demás. Pongamos a Dios en el centro de nuestra vida, Cristo, y tratemos de imitar, como nos dice San Pablo de sí mismo: “Sed imitadores míos, como yo lo soy de Cristo”. Y nos ha dicho hoy todavía más. Nos ha dicho: “Todo es vuestro. Vosotros de Cristo y Cristo de Dios”. Pues, eso es ser cristiano, otro cristo, el mismo Cristo. Vivamos en consecuencia según lo que somos. Pero podéis decir “eso, qué difícil es”. Pero Dios nos da su ayuda en los Sacramentos. Cuando comulgamos, ¿qué hacemos?, sino que vamos conformándonos con Cristo: “El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día”. “El que come, mi Sangre habita en Mí y yo en Él. Lo mismo que el Padre vive y yo vivo por el Padre”, nos dice Jesús en el capítulo 6 del Evangelio de San Juan: “El que come mi carne vivirá por Mí”. Luego, queridos hermanos, ésta es la lógica de Dios. Y cuando adquirimos esa lógica, pensaremos con el pensamiento del Evangelio.

Vamos a pedirLe ayuda a la Virgen, Reina de todos los Santos. Que ella también nos ayude a parecernos a Jesús. Y nos dice también a nosotros, como a los esposos y a los criados en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”.

Así sea.

Y no me he olvidado de las Paulinas. Sino que vamos a pedir por esta comunidad y por su presencia, que yo agradezco a Granada, especialmente. Porque lo que hay que comunicar es esta lógica de Jesús. Y si no comunicamos esta lógica de Jesús, queridos hermanos y hermanas, no estamos sirviendo. Estamos para evangelizar y vuestra obra fue para evangelizar; para llevar el Evangelio con los instrumentos que la Iglesia y que la tecnología humana pone en nuestras manos. No tenéis una librería para vender. Para eso, no merece la pena una consagración a Dios. La tenéis para anunciar a Jesucristo, a través de la comunicación social con el lenguaje de los hombres y mujeres de hoy, para llegar a los hombres y mujeres de hoy.

Por eso, queridos hermanos, elevemos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre y, antes, confesemos nuestra fe.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

18 de febrero de 2023
Granada

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El obispo ordena a dos nuevos diáconos al servicio de la Diócesis

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El obispo ordena a dos nuevos diáconos al servicio de la Diócesis

El obispo de Huelva, Santiago Gómez, ha ordenado en la mañana de este sábado a dos nuevos diáconos para la Diócesis de Huelva en la Santa Iglesia Catedral de La Merced. Se trata de Francisco Javier Jiménez y Pedro García, procedentes de las parroquias de Nuestra Señora de los Remedios de Aljaraque y Nuestra Señora del Carmen de Punta Umbría, respectivamente.

Monseñor Santiago Gómez les ha dirigido estas palabras en su homilía: “Estamos realizando esta ordenación en la Santa Iglesia Catedral, no en sus parroquias de origen, ni tampoco donde han realizado el servicio pastoral que les ha preparado para el diaconado. La estamos celebrando aquí porque tiene un significado especial y es que está iglesia es la madre de todas las iglesias y aquí estamos porque el servicio que van a asumir como diáconos es un servicio a la iglesia es diocesana, no a una parroquia concreta.»

«Sois un don de Dios para la Iglesia de Huelva. Sois un don de Dios porque estamos realizando una ordenación que significa reconocer que a algunos de vosotros, más concretamente a vosotros, Francisco Javier y Pedro, Dios os ha llamado en la iglesia y por mediación de la Iglesia a un servicio especial de la comunidad cristiana.»

«No cabe duda que seguir a Cristo es difícil pero el camino y el seguimiento Él nos lo ha dejado claro. Solo quien pierde la vida por causa suya del Evangelio, la salvará, dando pleno sentido a su propia existencia. No existe otro camino para ser discípulos del Señor, en ninguna vocación, tampoco en ninguno de los grados del ministerio ordinal. […] Vais a proclamar el Evangelio y tenéis también el encargo de enseñar la doctrina a los fieles, a todos, a los que ocasionalmente vienen a la Iglesia o a los también a los alejados.»

Francisco Javier Jiménez, de 49 años, perteneciente a la parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios de Aljaraque explica que “el Señor se sirvió de una canción, así de sencillo, para decirle que sí de manera incondicional”.

Por su parte, Pedro García, de 53 años, y perteneciente a la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen de Punta Umbría, expresa que esperaba este momento “con mucha alegría” a la par que expresa, con cariño, las palabras que su mujer María Dolores le ha dedicado en alguna ocasión asegurando que es “zoquete como como San Pedro, pero que le recuerdo a San Pablo al admirar mi conversión”, subraya.

Desde hace siglos, en la Iglesia, el diaconado era el paso obligado y transitorio para acceder al sacerdocio. Sin embargo, en los comienzos de la Iglesia no fue así pues el diaconado existía como estado permanente. San Esteban, San Vicente Mártir o San Francisco de Asís entre otros santos relevantes de la historia fueron y murieron como diáconos.

La Diócesis de Huelva cuenta en la actualidad con dieciséis diáconos permanentes, a los que se suman estos dos.

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COPE ALMERÍA: Entrevistamos a Enrique de Amo, nuevo Delegado episcopal de pastoral universitaria y de la Cultura

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Hoy, ruta romántica para matrimonios, en Guadix, y mañana clausura de la Semana del matrimonio, en la Catedral, a las 12

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Hoy, ruta romántica para matrimonios, en Guadix, y mañana clausura de la Semana del matrimonio, en la Catedral, a las 12

Se está celebrando, desde el pasado 11 de febrero, la Semana del matrimonio en la diócesis de Guadix. Una Semana que recuerda, como dice el eslogan, que el amor “para siempre sabe mejor”.

Para este sábado 18 de febrero, en Guadix, hay programada una Ruta Romántica que invitará a conocer la ciudad con otra mirada. Comenzará a las 5 de la tarde y contará con 3 referencias: Virgen de las Angustias, Santa Ana y San Francisco.

Terminará la Semana del Matrimonio el domingo 19 de febrero con la Misa de clausura en la Catedral, presidida por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, a la que están invitados los matrimonios, las parejas de novios y los que confían encontrar pronto su media naranja.

Esta Semana del Matrimonio está organizada por la delegación de Familia y Vida de la diócesis de Guadix. Desde que se inició, ya ha habido una cata de vinos para matrimonios, bendición de parejas de novios, una charla para matrimonios y dos oraciones multimedia. También hay mucho material y la posibilidad de realizar un retiro espiritual desde el mismo hogar a través de la App MatrimONio, o de la web www.matrimonioesmas.org .Se trata de una iniciativa que, con sus diferencias, se organiza en la mayor parte de las diócesis de España, en torno a esta fecha tan simbólica del 14 de febrero, día de San Valentín.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Ruta Romántica Guadix 800

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San Eladio de Toledo

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San Eladio de Toledo

En Toledo, san Eladio después de haber dirigido los asuntos públicos en el palacio real, fue abad del monasterio de Agali y, elevado más adelante al obispado de Toledo, se distinguió por los ejemplos de caridad.

Eladio pasó los primeros años de su vida sirviendo en la corte de los reyes visigodos. Era hombre muy erudito y distinguido diplomático. Como representante del rey, asistió al Concilio de Toledo en 589 y firmó las actas. Ya por entonces se sentía inclinado a la vida religiosa. San Ildefonso, que más tarde recibiría al diaconado de manos de Eladio, cuenta que éste iba con frecuencia al monasterio de Agali, en las orillas del Tajo, donde ayudaba a los hermanos legos en las labores del campo y transportaba al monasterio los sacos de semillas.

Al fin el llamado de Dios se hizo tan insistente, que Eladio abandonó el mundo e ingresó en el monasterio. En 605 fue elegido abad. A la muerte del arzobispo Aurasio, en 615, se vio obligado a aceptar el gobierno de la sede con gran disgusto por su parte. Sabemos que fue extraordinariamente generoso con los pobres, pero carecemos de otros detalles sobre su gobierno. Algunos autores suponen que Eladio incitó al rey Sisebuto a expulsar del reino a los judíos, pero no existen pruebas de ello. San Eladio murió en el 633.

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Mañana domingo, Encuentro Diocesano de Hermandades

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Mañana domingo, Encuentro Diocesano de Hermandades

Mañana, domingo 19 de febrero y en vísperas del inicio de la Cuaresma, tendrá lugar el Encuentro Diocesano de Hermandades y Cofradías. Será en la Catedral, aunque comenzará en la iglesia del Sagrario, anexa al templo catedralicio, a las 11 de la mañana.

Están convocadas las hermandades de toda la diócesis, que en estos días, gran parte de ellas, se preparan para vivir la Semana Santa, los días más grandes tanto para las hermandades como para todos los cristianos.
El encuentro comenzará a las 11 de la mañana, en la iglesia del Sagrario. Después, a las 12, los asistentes participarán en la celebración e la Eucaristía, en la Catedral, presidida por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco.
Desde la delegación de Hermandades y Cofradías se anima a todas las hermandades a asistir, dado el interés de los temas a tratar para el buen funcionamiento de estas asociaciones en la Iglesia y en la sociedad.

Encuentro de Hermandades cartel

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Este jueves se presentará un videomapping de La Piedad de la Catedral de Guadix

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Este jueves se presentará un videomapping de La Piedad de la Catedral de Guadix

El jueves 23 de febrero se presentará un videomapping de la espectacular escultura de “La Piedad de Guadix”, situada en la capilla de San Torcuato, en la Catedral accitana. Se quiere reconocer, así, la importancia de esta escultura en mármol, seguramente la mejor copia que existe de la original de Miguel Ángel, y que se puede contemplar en la catedral de Guadix. Será presentado por al empresa Artisplendore, que gestiona el acceso cultural a la Catdral accitana.

La imagen original de La Piedad de Miguel Ángel se puede contemplar en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Pero hay que verla de lejos y tras un cristal. La Piedad que se conserva en la catedral e Guadix permite ver la escultura de cerca, contemplar los detalles, cambiar de perspectiva,… algo imposible en la que se conserva en Roma.
Este videomapping servirá, sin duda, para presentar el valor de la copia, casi exacta, de La Piedad de Miguel Ángel, que conserva la Catedral de Guadix y que está llamada a ser uno de sus mejores reclamos culturales. Ya no hay que ir a Roma para ver La Piedad. Donde mejor se puede observar, y más cerca, sin duda, es en la catedral se Guadix.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS,. Guadix

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Una Oración Multimedia para redescubrir la belleza del amor para siempre, en Huéscar, en la Semana del matrimonio

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Una Oración Multimedia para redescubrir la belleza del amor para siempre, en Huéscar, en la Semana del matrimonio

Una de las actividades que se está llevando a cabo en la Semana del matrimonio, que se vive estos días en la diócesis de Guadix, es una Oración Multimedia, que ya tuvo muy buena acogida el año pasado y que, renovada, se propone también para este año. Así se hizo en Huéscar, el miércoles 15 de febrero. Se trata de una propuesta audiovisual para hacer oración a través de la música y del mensaje de José y María.

Esta actividad se llevó a cabo en el Sagrario de la Iglesia de Santa María, de Huéscar, que fue ambientado de forma muy entrañable y acogedora. La delegación de Familia y Vida agrade al párroco Jose Antonio Martínez, al diácono Guillermo Parra, y a Domingo y Loli, miembros del Consejo de Familia y Vida, su acogida y colaboración para que se pudiese llevar a cabo este momento de oración.
Sin duda, fue una entrañable vigilia de oración, cargada de amor mediante los mensajes de San José y la Virgen María, que ayudó a descubrir la belleza del amor, sobre todo para los más jóvenes.

Jesús e Inma
Delegados de Familia y Vida

 

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“Se transfiguró delante de ellos”

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“Se transfiguró delante de ellos”

Evangelio de hoy, sábado 18 de febrero de 2023.

– Heb 11, 1-7
– Sal 144
– Mc 9, 2-13

Seis días más tarde Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos. Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Les contestó él: «Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito acerca de él».

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La belleza de descubrir cómo el matrimonio para siempre sabe mejor, en la charla de inicio de la Semana del Matrimonio

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La belleza de descubrir cómo el matrimonio para siempre sabe mejor, en la charla de inicio de la Semana del Matrimonio

El pasado 14 de febrero, día de San Valentín y siguiendo la programación de la Semana del Matrimonio organizada por la delegación de Familia y Vida de la diócesis de Guadix, se llevó a cabo una charla-coloquio a cargo del consiliario de nuestra delegación, Antonio Fajardo, bajo el lema “Forever Dates, Para siempre sabe mejor”, mediante la que nos hizo recordar y reflexionar sobre la belleza de descubrir cómo el matrimonio para siempre sabe mejor.

Antonio Fajardo destacó, entre otras muchas cosas, que “el amor, si es verdadero, es para siempre, no tiene fecha de caducidad” … “El amor verdadero busca siempre la felicidad y satisfacción del otro (sobre todo, cuidando los pequeños detalles)”… “El amor es la primera facultad del alma (el amor se vive, no se hace)”.

También recordó que Dios es AMOR y cómo hizo al hombre a imagen y semejanza suya, por eso el hombre puede amar: “hemos sido creados por amor y para amar. Venimos de un acto de amor y vamos hacia la plenitud del amor” y “para siempre, porque lo bueno o mejor está por venir, cuando lleguemos al cielo, cuando nos encontremos con el AMOR DE LOS AMORES”.

Una charla que, sin duda alguna, fue un regalo ideal para esa noche de San Valentín. Desde la delegación de Familia y Vida agradecen al consiliario, Antonio Fajardo, su tiempo y dedicación para con esta delegación, y a todos aquellos que ayudaron a llevar a cabo esta actividad.

Jesús e Inma

Delegados de Familia y Vida

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