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“Que tengamos esa escucha de la Palabra de Dios”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en el primer día del quinario a Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la iglesia de San José, en el convento de las carmelitas descalzas, el 28 de febrero de 2023, con la participación de su hermandad.

Querido Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Hermandad;
queridos hermanos y hermanas que os habéis dado cita en esta celebración del primer día del quinario al Nazareno:

¿Qué nos trae la Palabra de Dios que hemos escuchado? Que como baja la lluvia o la nieve desde el cielo, y no vuelve ya sino después de empapar la tierra, y de fecundarla y de hacerla germinar, y así es la Palabra de Dios. Dice: “No volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo”. Jesús nos pone un ejemplo y nos pone una parábola: la del sembrador. Y nos sirve siempre de examen. Ante la Palabra de Dios que tantas veces hemos escuchado en nuestra vida; ante este tiempo de Cuaresma en que se nos invita a escuchar la Palabra de Dios de manera especial, porque el Señor -nos decía el domingo en el Evangelio de las tentaciones-, se lo decía al Maligno que le estaba tentando, pero nos sirven, que tenemos que tener hambre no de alimento -“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Pero, realmente, Jesús nos viene a traer a la realidad cuando nos habla de la parábola del sembrador y, además, nos lo explica, ante la petición de los apóstoles: “Explícanos la parábola”. Y Jesús nos dice en esa parábola del sembrador que una semilla que cae en el camino y resbala está impermeabilizado, no cala. Nos dice también que hay una palabra, hay una semilla, que es la Palabra de Dios -dice Él- que cae entre piedras y tampoco, no tiene profundidad, sólo hay superficialidad, no da fruto. Y nos habla también que el Evangelio de que Jesús decía que había otra semilla que cae entre espinos de yerbas malas y la ahogan, y luego explica: son los placeres de este mundo que se dedica a hacer compatible a Dios con las exigencias de su Palabra.

¿Cómo es nuestra actitud hacia la Palabra de Dios? “Lámpara es Tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero”. El propio Simón Pedro le dice a Jesús, cuando habla del discurso del Pan de vida y que se marchan muchos, Jesús les pregunta: “¿Y vosotros también queréis iros?”. Simón Pedro le dice: “Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna”.

Queridos hermanos y hermanas, ¿es esa nuestra actitud?, ¿escuchamos la palabra Dios? Decía San Jerónimo que desconocer la Palabra de Dios, desconocer la Escritura es desconocer a Cristo. ¿Qué sabemos de Cristo?, ¿qué sabes tú de Cristo?, ¿cabe en las letras de un twitter o nos hemos quedado con el conocimiento de Cristo de la Primera Comunión? No damos más allá de un folio. Y esto es lo que está en el fondo de muchos cristianos: su desconocimiento de Cristo. Llevamos el nombre. Se lleva el nombre de Cristo, pero, luego, a la hora de la traslación a su vida, hay algo que está fallando. Está fallando una falta de formación. La catequesis se quedó muy atrás, la formación se quedó muy atrás, y ante los problemas, las dificultades, las contrariedades de la vida, ¿qué dice esa persona?, ¿que dice ese cristiano?, ¿cómo se ilumina? Y nuestro desconocimiento de la Palabra de Dios está muy generalizado.

Queridos hermanos, hay poco conocimiento en esto. En esto sí nos dan ejemplo nuestros hermanos protestantes. La Palabra de Dios se tiene en casa, pero se tiene muchas veces en la estantería. ¿Realmente, cala nuestra vida de cada día? ¿Escuchamos el Evangelio? Tenemos esas ediciones que traen el Evangelio de la Misa de cada domingo y hay esa escucha, esa lectura, que sólo son unos minutos, para que den el tono para nuestro día, para que nos dé ese mensaje que Jesús quiere para cada jornada, de tal manera que nosotros podamos iluminar nuestra existencia. Llega un momento en que sepamos de Cristo; en que Le conozcamos más para amarlo más y para vivir conforme a lo que nos pide. Qué haría Jesús en esta situación; qué haría Jesús o cómo respondería Jesús ante ese problema, ante esta dificultad, ante esta cuestión que tengo, ante esto que se me plantea; qué conozco del Nuevo Testamento o de las Cartas de San Pablo, de los Hechos de los Apóstoles, de la vida de la primitiva comunidad cristiana. Lo que escucho misa tras misa los domingos, pero que luego llega el martes y ya se me ha olvidado.

Queridos hermanos, yo quisiera al inicio de este quinario en honor de nuestro Padre Jesús Nazareno que tengamos esa escucha de la Palabra de Dios. Que no falte en la vida de cada cofrade, de cada hermano, un Nuevo Testamento. No vale nada, vale menos que un paquete de tabaco. Y eso sería un buen regalo, sería una buena adquisición. Y eso, teniéndolo ahí, teniéndolo en la mesilla de noche, teniendo en las casas, no para ponerlo en la estantería, sino para alimentarnos de la Palabra de Dios, para tener un conocimiento de Cristo. Lo podemos tener. Con que pongamos ese texto en Google nos va a salir el texto. ¿Por qué no acudimos a Jesús?, ¿que lees tu del Evangelio? Sabemos, pues, algo de historia sagrada, pero nos hemos quedado muy atrás en nuestra formación.

Cuando hablo de las cofradías y de las hermandades digo que tienen que tener esas cuatro “C”. Tienen que tener culto. Claro que sí. Ahí nuestro Jesús, Jesús que es el centro de nuestra vida y es el culto, el centro del culto cristiano y que tiene esa manifestación pública, el día de ese paso procesional. Recorre nuestras calles y llega al corazón de la gente y nos bendice desde esa imagen venerada por nuestros mayores, y que hemos recibido y veneramos y damos a conocer con devoción, con cariño, con verdadera fe. Pero, tiene que ser ese culto continuado en la Eucaristía como centro de nuestra vida. Tiene que tener ese culto luego en nuestra piedad personal, en esa oración a la que nos invita hoy el Señor en Su Palabra. Esa oración que es expresión de nuestra fe. Sólo reza quien tiene fe, esperanza y cariño. Fe porque ve a Dios detrás de los acontecimientos y quiere verlo. Esperanza, porque confía en su ayuda ante las dificultades, y por eso acude al Señor. Quien no tiene esperanza no reza. En cambio, la esperanza nos lleva a la oración, y la oración nos lleva en la esperanza, a esperar en el Señor que no nos defrauda, como vemos y como hemos escuchado: “Dios libra a los justos de sus angustias”.

Bueno, pues si el afligido invocó al Señor, Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. ¡Y cuánta experiencia tenemos de esto! Mucha. Ante las dificultades, ante ese asunto que se nos ha puesto cuesta arriba, ante esa enfermedad, ante ese contratiempo hemos rezado y el Señor nos ha echado una mano casi sin que nos demos cuenta. Y no sólo en los momentos de peligro, también hay que rezar dándoLe gracias al Señor. Gracias por esto, por lo otro, gracias por el don de la vida, por la familia, por el trabajo, por los amigos, por tantas cosas que el Señor va poniendo en nuestra vida. Y necesitamos caridad. La oración nos tiene que llevar al amor fraterno, al perdón, como hoy nos habla Jesús al enseñarnos el Padrenuestro, que, por cierto, Santa Teresa de Jesús, que sabía tanto de oración, y estamos en su casa, ella nos habla de que “la oración es tratar de amistad con quien sabemos nos ama”. Eso es rezar. Y ahí, en la vida cofrade tiene que haber oración, pero no sólo la oración cuando llega la Semana Santa, sino la oración en su vida. No se pueda acostar una noche sin decirle Señor, gracias por el día, por lo bueno que me has dado, perdón por lo que haya podido ofenderte o se te ha ofendido en el mundo, ayúdame mejor para mañana, para que sepa vivir como un hijo o una hija tuya.

También, éste es un tiempo en que nos ha de llevar a la caridad. Y esa fe, esperanza y caridad que se centra en oración, es lo que hace fructificar en nosotros la Palabra de Dios en buenas obras. Como dice Jesús, hay otra semilla que cae entre piedras, la superficialidad. Vivimos en un mundo muy superficial. Hay como si hubiera de la vida dos dimensiones: lo largo y lo ancho. Falta profundidad. Lo que Unamuno llamaba el adentramiento. Falta interioridad, falta profundidad, falta reflexión, falta pensar. Estamos abocados a estar todos los días con pantallas delante de nuestros ojos. Estamos quietos e, inmediatamente, echamos mano del móvil a ver qué han dicho, cómo me ha llegado, qué no me ha llegado. Y nos falta esa profundidad. Y eso es lo que nos hace ver y pensar las cosas en la vida, no sólo en los momentos difíciles. Si no tenéis esa capacidad de reflexión, ese poso, esa sabiduría, esa amasar lo que hemos aprendido y la experiencia nos ha dado, para saber tomar las decisiones oportunas. Y ahí entra la oración también, la meditación, la consulta, el discernimiento en la Presencia de Dios.

Y Jesús nos dice también que hay una semilla que cae entre espinos. Cuántas veces en nuestra vida podemos tener espinos que ahogan la Palabra de Dios. Buenos propósitos, pero luego, por un lado, van nuestros buenos propósitos, y por otro lado, nuestra vida. Y quien no vive como piensa, como cree, acaba creyendo como vive, porque el hombre no puede estar dividido.

Queridos hermanos, como veis, estos textos que hoy la Palabra de Dios nos trae, nos pueden iluminar para nuestra vida si realmente hacemos que la Palabra de Dios no vaya de vacío y si realmente en nosotros hay esa oración. Por tanto, culto, catequesis, formación, caridad, compromiso; compromiso con los que están al lado, en primer lugar. Prójimo, amor al prójimo. Le quitáis la “j” y le ponéis la “x”, es el próximo. A quien está cerca. Cómo vamos a amar al prójimo si no amamos a las familias, a quienes estamos unidos por los lazos de la sangre, la amistad, la estima, el compañerismo en el trabajo. En la caridad hay un orden. Y ese orden sí tiene una prioridad. Son los más necesitados, los enfermos, los más pequeños, quienes más lo necesitan. Y te viene también esa otra “c”, que es la caridad, como os decía.

Pero viene una última “c”, la cultura. La vida cristiana no se puede quedar encerrada en los templos o una vez al año en el paso procesional. Tiene que manifestarse en un comportamiento y en un cambio cultural a nuestro alrededor. La Semana Santa no sólo es la Cuaresma, es una forma de vivir como hermano y como cofrade, y que lleva a plantearse la vida con esos criterios del Evangelio.

Como veis, son muchas cosas, pero sencillas. Vivir como Dios manda, vivir como Dios nos pide. Y es lo que han hecho nuestros mayores. Y es, en definitiva, lo que se llama santidad, que es vivir como cristianos, que es vivir como discípulos de Cristo. Eso que decíamos en el catecismo de pequeño: “¿Eres cristiano? Sí soy cristiano por la Gracia de Dios”. ¿Qué quiere decir cristiano? Cristiano quiere decir discípulo de Cristo. Pero queridos amigos, Cristo no admite alumnos oyentes. Quiere que seamos alumnos con matrícula total, de cuerpo y alma, en todas las edades de nuestra vida.

Que Santa María, que acompaña a Jesús en su Pasión hasta la cruz y nos la da como Madre, y a Ella que le decimos “haznos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo”, nos ayude a vivir como Jesús nos pide.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

28 de febrero de 2023
Iglesia de San José, en el convento de las carmelitas descalzas

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Comunicado en relación a las fotografías en el interior de los Templos

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Ante las publicaciones relativas a la prohibición, ordenada desde el Obispado, para la realización de fotografías en el interior de los Templos, se realizan las siguientes aclaraciones:

1.- La Diócesis no ha ordenado ninguna prohibición, limitándose a enviar un recordatorio a las Parroquias de los protocolos que ya se aplican desde hace muchos años. Se ha facilitado un cartel para evitar que puedan realizarse fotografías sin control, en las que puedan identificarse a fieles, al tiempo que se evita un mal uso. Estos fieles, con frecuencia, denuncian en su derecho, figurar en ellas sin su consentimiento, responsabilizando a la Iglesia.

2.- Desde hace años, en los Templos de la Diócesis se vienen aplicando unos protocolos para usos extralitúrgicos. Con estos documentos, se cumple la normativa canónica concretamente el canon 1210 del vigente Código de Derecho Canónico, las instrucciones dictadas por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y las normas para “Usos Extralitúrgicos de las Iglesias dedicadas al Culto” aprobadas por los Obispos de las Provincias Eclesiásticas de Granada y Sevilla. En este mismo sentido, existen también protocolos para la filmación o para la realización de fotografías. El protocolo de filmación está pensado para autorizar la grabación de imágenes en el interior de un Templo, garantizando que se respete el carácter sagrado del lugar y no se le dé un uso contrario a la fe católica. Lo mismo ocurre con el protocolo para la realización de fotografías evitando que pueda realizarse un tratamiento irrespetuoso.

3.- Los Templos son espacios privados con proyección pública, porque están abiertos a los fieles y al público en general; y son lugares sagrados destinados al Culto Divino. En ellos se reza y se celebran actos litúrgicos con la presencia de fieles, que en muchas ocasiones desean mantener su privacidad, que debe ser respetada.

4.- Se podrán seguir haciendo fotografías, y los periodistas podrán seguir trabajando en el interior de los Templos, pero siempre con la autorización del párroco o rector y siguiendo las pautas que se determinen con pleno respeto a los derechos de los demás y a su privacidad.

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Adultos que deciden prepararse para recibir la confirmación, en los Ángeles

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Un grupo de adultos de la parroquia de los Ángeles, en Málaga, recibió hace unos días en sacramento de la confirmación, tras un proceso de preparación.

«Después de un tiempo de preparación y profundización en el encuentro y seguimiento del Señor, en la Iglesia y en los sacramentos, estos hermanos decidieron libremente recibir este sacramento siendo más consciente de que se perfeccionaba su bautismo, quedando aún más unidos a Cristo y a su Iglesia, y dispuestos a anunciar a Cristo en el mundo con sus acciones y palabras», expresa Manuel Márquez Córdoba, sacerdote de la parroquia. 

Confirmaciones en la parroquia de Los ángeles
Confirmaciones en la parroquia de Los Ángeles

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5 de marzo, Día de Hispanoamérica

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5 de marzo, Día de Hispanoamérica

Con el lema, «Hermanos en la fe».

Con el lema «Hermanos en la fe», la Iglesia celebra el domingo 5 de marzo el Día de Hispanoamérica. Una jornada para recordar especialmente a los sacerdotes españoles que han salido de sus diócesis de origen para colaborar con la Iglesia católica en Latinoamérica. Estos sacerdotes se agrupan en la Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA).

Los sacerdotes de la OCSHA también hacen posible su tarea a través de la ONG «Misión América».
Materiales para celebrar el Día de Hispanoamérica

La Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias ha editado los materiales para esta jornada

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA  

Como cada año, el presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, cardenal Marc Ouellet, firma una carta dirigida a Mons. Francisco Pérez González, presidente de la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias, y a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos españoles que trabajan como misioneros en tierras latinoamericanas.

El Día de Hispanoamérica, resalta el cardenal en este escrito, «es un momento particular que nos ayuda a cobrar conciencia de todo el bien recibido, tanto en el «nuevo mundo» como en España, a través de la acción evangelizadora de la Iglesia durante cinco siglos«. Un bien que «se experimenta tanto en los evangelizados como en los evangelizadores» porque «la experiencia misional frecuentemente nos enseña que el evangelizador resulta evangelizado de manera sorprendente y por las vías más inesperadas«.

Para el cardenal Ouellet, Hispanoamérica «es una experiencia providencial» que «muestra de manera pluriforme que una misma fe transforma, purifica y eleva a los más diversos pueblos«. Una experiencia que «tiene muchos elementos y riquezas» entre los que destaca «la fraternidad peculiar entre personas, familias y comunidades que nace tras la evangelización del nuevo mundo».

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“Conchita Barrecheguren: una experiencia de la Redención”

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Santuario Nuestra Señora Perpetuo Socorro. Foto: web del santuario.

Charlas cuaresmales en el mes de marzo.

En el marco del tiempo litúrgico que vivimos y con la mirada puesta en la beatificación de Conchita Barrecheguren, el 6 de mayo, la comunidad de redentoristas y el santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro celebran sus charlas cuaresmales.

Comienzan el 1 de marzo, y se prolongarán los miércoles consecutivos del 8, 22 y 29, en el salón Liguori del Santuario, a las 20:30 horas.

Las charlas cuaresmales llevan por título “Conchita Barrecheguren: una experiencia de la Redención”. “Son cuatro charlas que nos ayuden a experimentar, a vivir el tiempo de la cuaresma, con la referencia de su experiencia espiritual. Por eso le hemos dado ese título. Conchita vive su vida cristiana principalmente con el acompañamiento, la propuesta espiritual de san Alfonso de Ligorio y de los redentoristas, de una experiencia de la redención, de la salvación de Jesucristo”, explicó el padre Francisco Tejerizo, sacerdote redentorista en Granada y Vicepostulador de la Causa de beatificación de la joven fallecida con 22 años víctima de la enfermedad.

La charla cuaresmal del día 1 lleva por título “La experiencia de la Redención en la Biblia”, a cargo del padre Alfonso Diego, redentorista. A la experiencia de la Redención en la familia, en la enfermedad y en la evangelización de los jóvenes estarán dedicadas las siguientes charlas, que se celebrarán cada miércoles del mes de marzo. Serán ofrecidas, respectivamente, por los sacerdotes redentoristas padre Enrique Gómez-Blanco, Víctor Chacón y Damián María Montes.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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Gracias, D. Javier

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El pueblo de Dios saluda a Mons. Martínez, al término de la Misa.

Palabras leídas por el Vicario General D. Francisco Javier Espigares Flores, al término de la Eucaristía de acción de gracias a Dios por el pontificado de Mons. Francisco Javier Martínez Fernández, en la S.I Catedral el 25 de febrero de 2023.

Querido D. Javier:

En presencia de Dios y de su santa Iglesia aquí reunida -del Nuncio de su Santidad y señores obispos, del clero, consagrados y fieles laicos- quiero en nombre de nuestra amada Archidiócesis de Granada agradecer el don de su ministerio pastoral al servicio y al frente de esta grey.

Sólo Dios sabe el bien y la gracia que ha derramado y regala al mundo a través de sus indignos siervos como dicen los obispos de sí mismos en la plegaria eucarística. En cada eucaristía hemos mencionado su nombre junto con el del Santo Padre. A través de su persona concreta esta Iglesia particular ha gozado de la comunión con la Iglesia universal participando de su gloriosa misión.

Querido D. Javier, como ungido del Señor para esta Archidiócesis, a través de sus santas manos hemos recibido las sagradas órdenes sacerdotales, la confirmación con el don del Espíritu, el milagro de la Eucaristía y de los demás sacramentos.

A través de su enseñanza y predicación ha brotado el tesoro inagotable de la Palabra viva y eficaz que como una fuente de agua sacia al sediento, símil de su buen amigo san Efrén.

A través de sus iniciativas pastorales ha buscado que el evangelio siga vivo en la cultura contemporánea. Así, todos los hombres y todo el hombre, en todas sus dimensiones, sigan encontrándose con Jesucristo, la verdad que hace libres.

Sí, a través de esa pequeña puerta que es usted y cada ministro ordenado, aparece el más grande, el Dios uno y trino, salvando a su pueblo.

Querido D. Javier, ahora en la Eucaristía hemos unido a la primordial acción de gracias al Padre por su Hijo en el Espíritu, la acción de gracias por el don de su vida, su fe y entrega en esta hermosa tierra de Granada de la que no se va porque la lleva en su corazón. Contamos con su oración y afecto. Cuente usted también con el nuestro que ahora se expresa en este presente significativo de nuestra Catedral: una reproducción del rosetón del misterio de la Encarnación del Señor.

Muchas gracias D. Javier.

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Palabras de gratitud de Mons. José María Gil Tamayo a Mons. Javier Martínez

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En la misa de acción de gracias por el pontificado de D. Javier Martínez.

Palabras del arzobispo Mons. José María Gil Tamayo en la Eucaristía de acción de gracias a Dios por el pontificado de Mons. Javier Martínez, arzobispo emérito, celebrada en la Catedral el 25 de febrero de 2023.

Querido D. Javier:

Aunque sólo llevo unos meses en Granada, y como sucesor suyo en esta sede de san Cecilio y san Gregorio Bético, deseo, además de las palabras que le dirigirá el Vicario General al final de la celebración, expresarle mi gratitud y con ella la de esta iglesia particular por sus dos décadas de entrega a nuestra Diócesis de Granada, a las que precede otros servicios episcopales en las queridas diócesis de Madrid y de Córdoba.

Personalmente, y por lo que se refiere a mi y a mi persona, sólo tengo palabras de gratitud por el cariño y deferencia con que me ha tratado desde que tuvo conocimiento de mi nombramiento, y sobre todo desde mi llegada a Granada, a la par que la libertad e independencia que con grandeza de ánimo me ha otorgado en estos meses, para que pueda conocer de manera directa la realidad eclesial. Todo ello con gran generosidad y cercanía fraterna, expresión viva de comunión episcopal y con sufrimiento por su parte –por qué no decirlo- debido a las limitaciones físicas que le han sobrevenido también en este tiempo. Gracias, D. Javier.

No han sido fáciles para usted estos años de pastoreo en el contexto de estas dos décadas del nuevo milenio por el cambio cultural complejo que vivimos, del que usted ha sido un vigilante atento –literalmente, episcopos, obispo- para preservar la identidad cristiana de nuestra diócesis y a la vez denunciar lo que enmascarada o abiertamente suponía un peligro para el pueblo de Dios. Para ello, con su amplio bagaje cultural y apostólico no ha escatimado esfuerzo personal frente a las amenazas y mantener viva la Tradición cristiana y la fe de nuestro pueblo con obras que permanecen al servicio de la Iglesia. Gracias, D. Javier.

También, en el ejercicio de la tarea pastoral, con un profundo amor a Dios y a su Esposa la Iglesia de Granada, como le gusta decir, las contrariedades han acompañado su itinerario cristiano. Pero lo que queda es la estela de realidades eclesiales vivas, presentes sobre todo, en las personas que han experimentado su cercanía y oficio de amor de pastor de su Iglesia -como decía san Agustín- y que quedarán en la memoria de esta Iglesia, sobre todo en los más sencillos y necesitados. Gracias, D. Javier.

Pero estas contrariedades, advertidas por Jesús, nuestro Maestro, a sus seguidores, no le han privado de ser inmensamente feliz en su ministerio pastoral granadino, viendo crecer el fruto de su siembra y disfrutar del cariño de las buenas gentes de Granada, de sus pueblos y ciudades, de sus costumbres y tradiciones religiosas, de los logros de una Iglesia que viene de los inicios de la evangelización y mira el futuro con esperanza en el Señor Jesús, verdadero obispo y pastor de nuestras almas.

Querido D. Javier, esta Eucaristía de acción de gracias por antonomasia a Dios es para nosotros gratitud hecha plenaria por usted y no despedida en absoluto, ya que continuará, como he dicho, viviendo entre nosotros, en esta su casa, en esta su Iglesia. Gracias, D. Javier.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

25 de febrero de 2023
S.I Catedral de Granada

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La Iglesia de Jaén acoge, con alegría, a los catecúmenos en el primer domingo de Cuaresma

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El pasado 26 de febrero, primer domingo de Cuaresma, 28 niños y tres adultos, procedentes de diversas parroquias de la Diócesis, participaron en el rito de la elección de catecúmenos.

La Eucaristía, que tenía lugar, a las 18 horas, en la S. I. Catedral de Jaén, comenzó con la procesión de entrada, encabezada por los catecúmenos, que eran acogidos, así, por la asamblea.

La celebración estuvo presidida por el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por el Delegado de Catecumenado, D. Jesús Díez del Corral; los Canónigos D. Emilio Samaniego y D. Manuel Carmona; el párroco de la Inmaculada Concepción de Canena, D. Sebastián Moreno; párroco de Santiago Apóstol de Jaén, D. José Antonio Maroto; y el párroco de la Divina Pastora de Andújar, D. Manuel Botet (CM).

 Los catequistas y familiares fueron los encargados de las lecturas y la oración de los fieles. El Evangelio fue proclamado por D. Sebastián Moreno.

Homilía
Don Sebastián comenzó su homilía dirigiéndose a los catecúmenos para recordarles que  “la Iglesia de Jaén se siente muy dichosa y se siente muy contenta porque estáis aquí. Y estáis dispuestos a recibir ese gran regalo que es el Sacramento del Bautismo, por el que entraréis a formar parte de la Iglesia”. “Una familia hermosa, una familia que vive como los hijos de Dios y una familia que siente la fuerza del Espíritu Santo, esa fortaleza que nos da el Señor”, continuaba.

El Obispo quiso tener, también, unas palabras para los catequistas, los padrinos y especialmente para los padres, a los que quiso felicitar por esa decisión, “porque es un regalo, es un don lo que van a recibir vuestros hijos y estoy convencido de que vosotros queréis lo mejor para ellos. Y lo mejor para ellos es que estén cerca del Señor, que estén lo más cerca posible de Dios, de aquel que nos da la vida”.  

Haciendo referencia al Evangelio, el Obispo quiso pedir al Señor, que nos ayude a discernir donde está el mal en este mundo y nos ayude a no caer en la tentación. “Para eso le pedimos la fuerza de su Espíritu. Le pedimos la fuerza que brota del árbol de la cruz, que es el Espíritu Santo, que vais a recibir a través de las de los sacramentos de iniciación cristiana”. Y para finalizar añadió: “qué alegría estar esta tarde aquí junto a vosotros y poderos llamar para ser elegidos, y que a partir de ahora os preparéis para recibir, dentro de poco, el gran Sacramento del Bautismo”.

Rito de elección
Posteriormente, tras ser presentados al Obispo, por D. Jesús Díez del Corral, los catecúmenos subieron al altar, acompañados de sus padrinos y catequistas. Allí fueron interrogados y exhortados por el Pastor diocesano.

Posteriormente, el Delegado para el Catecumenado entrega la lista de los nombres de los postulantes al Obispo, que la introduce en el libro de los catecúmenos.

Don Sebastián finalizaba dirigiéndose a ellos: “queridos catecúmenos, declaro con alegría que habéis sido elegidos para ser iniciados en los sagrados misterios durante las próximas fiestas de Pascua”. “Ahora es vuestro deber, como el de todos nosotros, que os esforcéis con todo entusiasmo en llegar a la plena verdad de vuestra elección”.

Tras la oración de los fieles, Don Sebastián despidió a los elegidos, que abandonaron la asamblea. La Eucaristía continuaba como de costumbre.

El Prelado quiso culminar felicitando a los padres, padrinos y catequistas. A estos últimos, además, quiso animarlos en la tarea tan hermosa que están desarrollando.

Al término de la celebración, los catecúmenos volvieron al templo para posar, junto al Obispo y los sacerdotes, en una foto de familia, tras la que recibieron un emotivo aplauso.

Posteriormente, los tres adultos pudieron saludar y departir tranquilamente con el Obispo, que quiso felicitarlos, una vez más, por ese paso tan importante que van a dar próximamente.

Galería fotográfica: «Admisión de catecúmenos»

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Comienzan las visitas catequéticas a la Catedral de Sevilla

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Comienzan las visitas catequéticas a la Catedral de Sevilla

Este sábado han dado comienzo, en horario de tarde, las visitas catequéticas guiadas en la Catedral de Sevilla con motivo del tiempo litúrgico de Cuaresma.

Estas visitas vienen a ampliar la actividad pastoral en la Catedral con visitas gratuitas que acercan a la oración a través del arte donde fe y cultura se funden para descubrir el mensaje que contienen. Comienzan a las cinco y media de la tarde con acceso por la Puerta de San Miguel y aforo limitado a cincuenta personas debiendo reservar la entrada en la web oficial.

La visita contempla una selección de espacios y obras de arte que, guiadas mediante el uso de radioguías, intercala las explicaciones del intérprete de patrimonio con música sacra que ayuda a crear un clima de silencio, oración y reflexión. Se comienza con una bienvenida e introducción a cargo del delegado de Pastoral y Personal del Cabildo Metropolitano, Francisco Ortiz Bernal, quien también ofrece al grupo la catequesis y concluye con una oración final ante el Cristo de la Clemencia, obra de Juan Martínez Montañés.

El recorrido de la visita es: coro, capilla mayor, capilla de los Dolores, sacristía de los Cálices, sacristía mayor, sala Hipóstila, altar de las Santas Justa y Rufina y oración final.

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El obispo invita a los sacerdotes a crecer en responsabilidad, paciencia y alegría

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Un año más, esta mañana el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta de Murcia ha acogido el retiro de Cuaresma que el obispo de Cartagena imparte a los sacerdotes en este tiempo litúrgico. En esta ocasión, Mons. José Manuel Lorca Planes ha utilizado las palabras que el Papa Francisco dirigió a los sacerdotes, diáconos y religiosos en el Congo para hablar al presbiterio murciano de la importancia del acompañamiento.

Para llevar a cabo esta labor, es necesario que el sacerdote esté cercano al pueblo que le ha sido encomendado, una cercanía basada en la misericordia y la ternura; así el acompañamiento servirá para ayudar a las personas a discernir. Para ello -ha remarcado el obispo- el sacerdote debe centrar su vida en el Señor: «Si nuestra vida interior está sana, podremos hacer mucho bien, tal como lo hemos aprendido de los maestros santos que nos han precedido. De ellos aprendimos la importancia de dirigirnos cada día a Jesús, arrodillarnos en su presencia y aprender de Aquel que es “manso y humilde de corazón”, para que poco a poco nuestro corazón aprenda a latir al ritmo del Maestro».

El obispo les ha insistido, además, en la importancia de «volver a la voluntad del Padre»; de estar «dispuestos a la conversión»; de crecer en responsabilidad, paciencia y alegría; y de entender el ministerio recibido como «un regalo»: «Volvamos a pensar lo que significa ser sacerdote hoy y cómo lo estamos viviendo… Ser sacerdote es una gracia, una gracia muy grande, y no para nosotros, sino para la gente».

La entrada El obispo invita a los sacerdotes a crecer en responsabilidad, paciencia y alegría aparece primero en Diócesis de Cartagena.

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