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PALABRA DE VIDA. Monseñor José Rico Pavés nos indica que la Iglesia en el tercer domingo de Cuaresma “nos invita a pedir al Señor que nos restaure con su misericordia y, acudiendo a la imagen del agua, nos indica dónde podemos encontrarla”

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La conversión es tarea de restauración. El daño que el pecado provoca es reparado por la misericordia divina que todo lo puede. Por eso, la conversión a la que el Señor nos llama consiste en abandonar la vida de pecado y dejarse abrazar por la misericordia de Dios. Avanzar por el camino de la Cuaresma es crecer en experiencia de misericordia: amor de Dios que nos restaura moviéndonos a devolver amor. Cuando llegamos con la Iglesia al Domingo Tercero de Cuaresma, la Liturgia nos invita a pedir al Señor que nos restaure con su misericordia y, acudiendo a la imagen del agua, nos indica dónde podemos encontrarla.

El agua es elemento imprescindible para la vida. Los anhelos del corazón humano se expresan muchas veces con el lenguaje de la sed, y en la Sagrada Escritura Dios mismo revela la abundancia de sus dones mediante la imagen del agua. Mediante el agua del bautismo hemos sido introducidos en la vida de Dios. La llamada a la conversión es invitación a renovar la gracia bautismal.

El evangelio de este Domingo nos presenta el diálogo insuperable de Jesucristo con la samaritana, junto al pozo de Jacob. Jesús se acerca a la mujer y le pide de beber, y en su petición le ofrece el regalo de la fe. El Salvador se hace sediento para saciar nuestra sed. Junto al pozo Jesús nos descubre la importancia de entrar en diálogo con Él: nada de nuestra vida aparece ante sus ojos como despreciable; Él nos conoce y sabe lo que nuestro corazón anhela. En sus palabras está la propuesta para orientar definitivamente la vida; el agua que Él nos ofrece no deja de nuevo sed. Quien se empeña en buscar fuera de Cristo lo que sólo Cristo nos puede dar, ve frustrada su esperanza y no encuentra sentido a su esfuerzo. Quien, por el contrario, bebe del agua que Cristo ofrece nunca más tendrá sed. El diálogo de Jesús con la samaritana revela el ritmo propio de la conversión: dejarse sorprender por Jesús, entablar coloquio con Él, orientar el esfuerzo para calmar la sed donde puede ser saciada, ordenar la propia vida cuidando los afectos del corazón, ofrecer a Dios culto en espíritu y verdad, confesar a Jesús como el Mesías y contar a otros lo que el Señor ha hecho conmigo.

+ José Rico Pavés
Obispo de Asidonia-Jerez

Estas son las distintas actividades presididas por Monseñor Rico Pavés

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Desde la visita hoy a la sede de Proyecto Hombre en Jerez de la Frontera hasta el retiro de la Vida contemplativa de la Diócesis para finalizar la jornada de domingo.

Llegamos al III domingo de Cuaresma donde la actividad de la Iglesia Asidonense camina acercándose poco a poco a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Entre los diferentes eventos preparados, Monseñor José Rico Pavés sigue acompañando y visitando a las distintas realidades, entre ellas hoy estará presente en la sede de Proyecto Hombre para conocer de cerca la gran labor que se realiza. Una vez finalizado el viernes, llegamos al sábado donde celebrará la Eucaristía en la Parroquia de San Pedro Apóstol de Sanlúcar de Barrameda, compartiendo así el Sacramento del Altar con toda la comunidad parroquial.

Por último, ya viviendo el domingo III de Cuaresma, Sr. Obispo de Asidonia-Jerez estará presente junto a la Hermandad del Desconsuelo. Esta realidad eclesial, se reunirá en torno a su pastor diocesano, quien presidirá la Solemne Función Principal de Instituto. Tras estar con las Hermandades y Cofradías, finalizara la jornada con el retiro de Cuaresma de la Vida Contemplativa de la Diócesis.

Aquí puedes escuchar completa la conferencia “Contar la verdad en periodismo” de Bieito Rubido

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Tras el comienzo del año, la Asociación Católica de Propagandistas de Jerez de la Frontera, prosigue con las distintas actividades preparadas para el curso. En este caso, el Obispado de Asidonia-Jerez, en concreto el Auditorio San Juan Pablo II acogió este miércoles 8 de marzo a las 20hrs la conferencia de Bieito Rubido, Director del periódico digital “El Debate”. Esta disertación tiene como título “Contar la verdad en periodismo”.

Todas las personas presentes en esta conferencia pudieron escuchar distintas ideas sobre la labor comunicativa en la sociedad de nuestro tiempo. Asimismo, ayuda a entender un poco más todo el engranaje de los medios de comunicación.

La Pastoral Juvenil prepara la Cuaresma (Encuentro de Monaguillos y Ejercicio Espirituales)

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Tras comenzar el tiempo litúrgico de la Cuaresma, las distintas realidades eclesiales comienzan a celebrar diferentes actividades que nos sirven para caminar durante estos 40 días y llegar con nuestro corazón preparado para vivir intensamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En primer lugar, la Pastoral Juvenil, coincidiendo con la campaña del Seminario, celebra el próximo fin de semana del 18 de marzo el tradicional Encuentro de Monaguillos. Este tendrá lugar en el Colegio de Madre de Dios el 18 de marzo a las 10hrs para finalizar a las 17hrs. El plazo para apuntarse será hasta el 17 de marzo a las 00hrs.

Aquí toda la información para apuntarse – https://forms.gle/GJrex64oP7qiSZyV7

En segundo lugar, nos vamos hasta el fin de semana donde celebramos el comienzo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, del 31 de marzo al 3 de abril. En estos días, la Pastoral Juvenil ha organizado unos Ejercicios Espirituales que se llevaran a cabo en la Casa de Espiritualidad Villa Milagrosa. Este será el momento perfecto donde a través del silencio y la oración prepararnos para la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Aquí toda la información para apuntarse – https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdsSzeeQd2l6NwGyJiMxliu9wb4fTDJBpXeCm-qVhtFLGfHCA/viewform?usp=sf_link

Cáritas y su ayuda a la mujer, en «El Espejo»

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“El Espejo” emitido el 10 de marzo en COPE Granada y COPE Motril dedica su espacio a la atención de Cáritas a las mujeres a través de distintos programas de apoyo. En el marco del Día Internacional de la Mujer que se celebró el pasado 8 de marzo, Cáritas ha presentado también su Campaña “Ellas somos nosotros”, dedicada a la mujer.

Asimismo, conocemos el proyecto audiovisual de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, “Hospitalidad en red”, que se dio a conocer coincidiendo con la fiesta litúrgica de su fundador, san Juan de Dios, también el 8 de marzo.

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Encuentro con la Samaritana

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El corazón humano tiende a una felicidad plena e ilimitada. Cada persona suele tener programas, planes y proyectos concretos que le producen ilusión y que le animan a trabajar con interés pensando que una vez alcanzados le colmarán de felicidad. Trabaja y se sacrifica, se esfuerza por conseguir aquello que es la meta de su existencia. Pero experimenta una y otra vez que cuando logra esos objetivos, no encuentra la plenitud y la felicidad que esperaba, y ha de empezar de nuevo. Experimenta así la finitud de todo cuanto consigue y sufre por ello como una especie de insatisfacción continua que hace de su vida una expectativa incesante, sin encontrar algo o alguien que le llene plenamente, que le satisfaga en totalidad.

El ser humano se plantea el problema de la felicidad en términos de infinito, en términos de trascendencia, y cuando tiene satisfechas con holgura sus necesidades primarias, y ha logrado un estatus de bienestar material, brota del interior la sensación de vacío, de falta de sentido de la vida. El hombre necesita razones para vivir, para sufrir, para entregarse, para dar lo mejor de sí mismo, para morir si llega el caso. La felicidad brota como consecuencia de haber entregado generosamente lo mejor de uno mismo por una causa noble. Esta experiencia no es nueva, es antigua como la vida misma. Este ser humano que busca la felicidad, en el fondo, busca a Dios. La búsqueda de la felicidad desemboca en el deseo de encontrar a Dios. ¿Pero cómo?

Los Evangelios narran muchos encuentros de Jesús con personas de todo tipo y condición. Pero un episodio especialmente significativo es el que nos ofrece el relato de su encuentro con la samaritana junto al pozo de Jacob, en el capítulo cuarto del evangelio de san Juan. El diálogo entre Jesús y la samaritana uno de los textos más hermosos y profundos de la Biblia. Aquella mujer representa la insatisfacción existencial de quien no ha encontrado lo que busca: había tenido «cinco maridos» y convivía con otro hombre. Pero todo cambió para ella aquel día gracias al encuentro con un desconocido que le ofrece el agua de la vida.

La existencia humana es como un camino de liberación, como un éxodo, como un paso de la esclavitud a la tierra prometida, de la muerte a la vida. A lo largo de este camino experimentamos todos los componentes de la vida humana, desde los más agradables a los más desconcertantes, incluidos la pérdida de sentido y de esperanza. Así debía sucederle también a la samaritana, pero aquel día se encontró con un hombre que le revela toda la verdad. En un sencillo diálogo, le ofrece el don de Dios: el Espíritu Santo, fuente de agua viva para la vida eterna. Se manifiesta a sí mismo como el Mesías esperado, lleno del Espíritu Santo y capaz de dárselo a los hombres, y le anuncia al Padre, que quiere ser adorado en espíritu y verdad.

Este episodio del encuentro con la mujer samaritana dibuja el itinerario de fe que todos estamos llamados a recorrer.  Jesús sigue ofreciendo la fe y el amor al hombre de hoy. Del encuentro personal con él, reconocido y acogido como Mesías, nace la adhesión a su mensaje de salvación y el deseo de difundirlo en el mundo. Vemos en el relato que el encuentro con Jesús transforma completamente la vida de aquella mujer que, sin demora, como un apóstol más, corre a comunicar la buena noticia a la gente del pueblo. Comenzamos hoy la tercera semana de nuestro camino cuaresmal. Estemos atentos al paso de Dios por nuestra vida; estemos atentos a Cristo, que sale a nuestro encuentro en las más diversas circunstancias.  María Santísima nos acompaña en el camino.

+José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Necesitamos más fe

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Homilía del arzobispo Mons. José María Gil Tamayo en la Eucaristía en el cuarto día de quinario al Santísimo Cristo de la Lanzada, con su Hermandad Sacramental, celebrada el 10 de marzo de 2023, en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio del Zaidín.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
querido Hermano Mayor de la Cofradía y Junta de Gobierno de la Cofradía Santísimo Cristo de la Lanzada y de Nuestra Señora de los Dolores;
queridos hermanos y hermanas:

Os estáis preparando con estas celebraciones, este Quinario para vivir y esas fiestas grandes que son las fiestas grandes cristianas, las de la Pasión, muerte y Resurrección del Señor. Alrededor de esta imagen tan bella de Nuestro Señor, que nos representa esa apertura de su corazón, que como nuevo Adán da lugar a la Iglesia, a la nueva Eva que es la Iglesia; esa apertura de su corazón que san Bernardo ve cómo el derramamiento de toda la misericordia de Dios y donde podemos escondernos y alcanzar misericordia. Esa imagen de Cristo… decía santo Tomás de Aquino, el gran teólogo de la Iglesia, que había aprendido más de un crucifijo que de todos los libros. Y vemos, cuando nos acercamos a la Pasión, podemos acercarnos como espectadores, o en la próxima Semana Santa, o al contemplar la Pasión del Señor, podemos quedarnos como espectadores que ven pasar un espectáculo y todo lo demás, quedarnos ahí. Para algunos será simplemente una manifestación estética. Pero seguro que, para vosotros, tan vinculados a la cofradía, a la hermandad, esta Semana Santa como cualquier otra es una oportunidad para acercarnos al Señor, a Cristo que pasa. Y acercarnos no simplemente por una costumbre o una tradición que hemos recibido de nuestros mayores, sino acercarnos con un verdadero espíritu de fe para encontrarnos con Cristo. A través del sacramental de una imagen que expresa con la grandeza del arte, con esa vía luminosa, esa “via pulcritudines” que llaman los teólogos, la vía de la belleza, contemplar el dramatismo de Aquél que nos ha amado hasta el extremo, entregándose por nosotros, como nos dice el Evangelio: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

Y con ese sentido de fe, como lo tuvo el centurión ante la Pasión de Cristo, ante la cruz de Cristo, nos relata el Evangelio que vemos todo un desfilar de personajes. Unos personajes están de puros espectadores, contemplando, quizás perplejos o extrañados que se condene a un hombre justo, que se mezcle con unos malhechores en un lote. Vemos también otros que le insultan, que le dicen “sálvate a ti mismo, baja de la cruz. Tú que te llamas el Hijo de Dios”. Aquél que ha llegado con una corona de espinas, con una corona de burla, que ha llegado vestido incluso antes con unos andrajos de púrpura, y se le ha simulado como si fuera un rey con un trono, con una columna en la que fue atado y fue azotado con un cetro que es una caña de burla. Y vemos muchos personajes. Otros, ellos soldados, echan a suerte su túnica. Otros pasan, menean la cabeza y otros están realmente… los apóstoles han huido. Ni siquiera están, ni se les espera. Sólo Juan, el evangelista, el más joven, y las mujeres, siempre, siempre fieles. Y está María, sobre todo. Y está también un hombre, un soldado, un centurión, al que seguro que la orden del día anterior le habrán dicho, para el siguiente, mañana te toca acompañar a estos ajusticiados.

Un pagano, pero que encuentra la fe con Jesús. Y encuentra la fe y sabe descubrir a Jesús en el momento más difícil. Sabe descubrir a Jesús no en el momento del triunfo, de los milagros, de los aplausos, sino en el momento del dolor, en el momento de la entrega, cuando está abandonado, cuando está cosido incluso con ese grito que expresa el mismo Jesús, con el grito más desgarrador de quien es Dios y hombre al mismo tiempo. “Eli, Eli, lama sabactaní. ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”. En ese momento de oscuridad absoluta, este hombre, el centurión, dice: “Realmente este hombre es el Hijo de Dios”. Sabe descubrir en la Pasión, sabe descubrir en Cristo crucificado, el amor, la entrega, y sabe descubrir a Dios. Es Dios quien le ha movido ciertamente.

¿Nosotros cómo vamos a plantearnos esta próxima Semana Santa? ¿Como una costumbre más, religiosa, venerable? ¿Cómo una tradición heredada de nuestros mayores y más que repetimos? O realmente, vamos a hacer un proceso de manifestación de fe pública, porque sacamos a Cristo a la calle, para que recorra nuestras calles, pero, sobre todo, porque quiere entrar en nuestro corazón, quiere estar dentro de nosotros, en nuestra vida.

Realmente, va a ser un encuentro a través de esta imagen bendita. Nosotros también, como el centurión o como las santas mujeres, o como Juan Evangelista, o como seguro que no andaría muy lejos José de Arimatea, el que le presta el sepulcro a Jesús, porque no tenía ni donde reclinar su cabeza.

¿Nosotros cómo vamos a ver a Cristo?, ¿cómo nos vamos a acercar a Cristo? Vamos a pedirLe al Señor esa fe de los sencillos. Esa fe que sabe descubrir más allá de las apariencias, de una visión humana al uso, de lo que se lleva y lo que se estila -tanto tienes, tanto vales-, de una fe que supere el secularismo ambiental, que ha excluido a Dios, que no se le ve por ninguna parte. Incluso molesta que se diga su nombre. Antes la gente decía: “Vaya usted con Dios. Dios se lo pague”. Hoy dices “Dios se lo pague” y te miran con una cara como si fueras un extraterrestre. Y entonces, “Dios os guarde. Quedaos con Dios. Gracias a Dios. Dios mediante”. Hemos borrado a Dios de nuestro lenguaje. Hemos hecho a Dios un asunto tan privado, tan privado, que no nos atrevemos a imponérnoslo ni a nosotros mismos. Y entonces, Dios es un “sin papeles” en la sociedad de hoy. Entonces, nosotros que salimos con devoción, pero tenemos que pedirLe al Señor, aparte de la devoción, la fe; una fe que cambie nuestra vida y que cambie la sociedad. Una fe que haga el milagro de transformar nuestra pequeñez, nuestra debilidad en algo poderoso, en vivir como Dios nos pide, con coherencia. Una fe que nos lleve a aceptar a Cristo.

Y hoy la Palabra de Dios nos pone la imagen de José, que es tipo de Cristo, así dicen los teólogos. Ese texto, a mí ahora, al escucharlo, me acordaba la primera vez que en el colegio escuché de un maestro gallego, en mi pueblo extremeño, y nos quedábamos boquiabiertos. Sólo teníamos un libro que era la enciclopedia. En nuestras casas, no había la Biblia. Y entonces, como niños nos quedamos boquiabiertos con esta historia sagrada de José. Preguntadle a vuestros hijos o a vuestros nietos si saben quién era José. Entonces José, que es entregado por sus hermanos, que es el hijo predilecto de Jacob, que se convierte en un esclavo de los ismaelitas, de los mercaderes, que es vendido después en Egipto, es el que se convierte en salvador, que es vendido como Cristo y que es rechazado por sus hermanos.

Pero hemos escuchado también esa parábola, ese cuento que Jesús dirige a aquellos que le rechazan, porque Él, ciertamente, es el nuevo José. Él es el Mesías, pero se muestra en la debilidad, en nuestra condición humana, en nuestra pequeñez. Y lo rechazan, lo venden, lo crucifican. A José, al menos, le perdonaron la vida. A Jesús ni siquiera. Pero, vence al pecado y vence a la muerte. Y vence la ingratitud de los hombres. Y no nos condena, sino que nos salva. Y la víctima se convierte en salvador. Pero, Jesús viene a buscar fruto; viene a buscar lo suyo en nuestras vidas. Y hay muchas parábolas y muchos ejemplos en el Evangelio. El tema del fruto es muy importante. Se compara al pueblo de Israel y se compara a la Iglesia como la viña del Señor. El propio Papa Benedicto XVI, cuando fue elegido dijo “yo soy un humilde trabajador en la viña del Señor”. La Iglesia es la viña de Cristo. Ahora bien, nosotros formamos parte y Jesús mismo dice que somos como los sarmientos unidos a la vid, que es Él. Ahora, esta viña que somos nosotros, da fruto o el Señor se tiene que ir vacío, porque estamos igual que hace unos años: ni somos mejores, ni somos peores. Estamos ahí en punto muerto. Jesús maldice la higuera estéril del Evangelio, que tenía apariencia, tenía hojas; tenía una apariencia de una frondosidad, pero no había frutos, fue a buscarlo, la maldice y se seca. Jesús nos pone la parábola del sembrador, diciendo que la Palabra de Dios es como la semilla que esparce, que cae en el camino y resbala. Otra cae entre piedras y le impiden dar fruto, arraigarse. Otra cae entre cardos que la ahogan. Y los explica, es la única parábola que Jesús explica. Y bueno, el camino es impermeable y no deja producir. Los cardos ahogan. Queremos hacer compatible a Dios con nuestro egoísmo, con nuestras comodidades, con nuestra vida cristiana ramplona, de puro ir tirando; de que somos creyentes, pero no practicantes; de no complicarnos mucho la vida; de que una cosa es la obligación, otra es la devoción. Cristianos, pues, de apariencia, pero una semana al año, una Semana Santa, como si el resto no tuviera que serlo.

Necesitamos, queridos amigos, más fe, para descubrir en Jesús al Hijo de Dios; para que nosotros también oigamos, como tantas veces en el Evangelio, “tu fe te ha salvado”; o nosotros seamos como Jairo, que veamos, ya que todo se hunde, y le digamos a Jesús: “Creo Señor, pero ayuda a mi incredulidad”. O podemos ser con una fe que no es aparatosa, sino que es sencilla y muy escondida, como la hemorroísa que pensaba con sólo tocar el manto de Cristo quedaría curada. Y Jesús, la cura, la pone al descubierto; o como la mujer siro fenicia, que se acerca a Jesús y negocia con él hasta que consigue un milagro para su hija. Y Jesús le dice: “Mujer, qué grande es tu fe”. ¿Cómo es mi fe? Sabemos que la fe no se puede medir, pero podemos tener una fe muerta, una fe sólo de palabras. Y hoy Le hemos pedido al Señor que, llenos del fervor del Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y eficaces en las obras. Es decir, que no podemos tener, queridos amigos, una fe muerta, una fe apagada, una fe dormida, una fe sólo de cabeza, sino una fe que se note en nuestra vida. Como nos dice el apóstol Santiago: “Aquellos que dicen tener fe, pero no tienen obras, por mis obras yo te mostraré mi fe”. Luego, obras son amores y no buenas razones.

PidámosLe al Señor hoy, ante la cruz, que nos dé la fe, la fe del centurión, la fe de las santas mujeres, la fe de Dimas, el buen ladrón, el primero canonizado por Cristo, “acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”.

Que Santa María, que es bendita, bienaventurada… La primera bienaventuranza del Evangelio no son las que dice Jesús en el Sermón de la Montaña, sino la que le dice Isabel a María: “Bienaventurada Tú, porque has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor”.

Ojalá nosotros también seamos bienaventurados, porque nuestra fe es grande.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

S.I Catedral de Granada
10 de marzo de 2023-03-28

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Campaña Vocacional 2023 del Seminario Diocesano de Jaén

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El 19 de marzo la Iglesia celebra la solemnidad de San José, jornada en la que se conmemora también el Día del Seminario, ya que el Santo patriarca es el patrón de los seminaristas. Como todos los años en torno a este día se lleva a cabo la campaña vocacional que realiza el Seminario Diocesano de Jaén, para dar a conocer, fomentar y presentar la Comunidad del Seminario y llevar a todos los posibles con el testimonio personal lo que es la vocación sacerdotal.

Este año, bajo el lema, «Levántate y ponte en camino», se quiere poner de manifiesto cómo Dios de manera insistente desde siempre quiere levantar al hombre de la caída que no es definitiva, pues lo único definitivo es la gracia que regenera y salva, el Señor Jesús que es el Camino y es quién nos levanta. Del mismo modo, hacemos eco de la actitud de la Virgen María que sin dudarlo, a prisa, sin demora, se puso en camino para servir, lema que está muy unido a la próxima Jornada Mundial de la Juventud que miles de jóvenes vivirán este verano en Lisboa junto al Papa.

En esta ocasión, el Seminario Diocesano de Jaén ha preparado numerosas actividades, durante el fin de semana del 11 al 12 de marzo los seminaristas estarán repartidos por diferentes Parroquias del Arciprestazgo de Úbeda, en las comunidades parroquias de Torreperogil, Solana. Úbeda y Sabiote, donde darán testimonio de la vocación a la que han sido llamados.

Durante la semana del 13 al 17 de marzo, los seminaristas asistirán a diferentes centros educativos del Arciprestazgo. El fin de semana de S. José se ha preparado una Vigilia Diocesana en Úbeda donde se llevarán a cabo diferentes actividades, y a la que están invitados numerosos grupos de las diferentes realidades de la Diócesis, cuyos principales protagonistas son los jóvenes.

Estos días terminarán con la celebración de la Santa Misa en la solemnidad de San José en la Catedral de Jaén presidida por el Sr. Obispo, donde además tendrá lugar la institución de Ministerio de Lector de uno de nuestros seminaristas y compañeros, Fernando.

Todos estamos llamados a recorrer un camino, a correr la carrera, pero eso no lo hacemos solo sino al lado de Cristo, Buen Pastor, quien nos anima a vivir con el corazón levantado, llamándonos a una vocación a cada uno, con horizonte de servicio, dejando la comodidad de una vida para lanzarse a una aventura guiada por el Señor.

Os pedimos que estos días especiales tengáis presentes en vuestras comunidades y ambientes la oración por la familia del Seminario y sobre todo la voluntad de seguir pidiéndole al Señor que bendiga nuestra Diócesis con santas y numerosas vocaciones, con jóvenes dispuestos a darlo todo por Amor a Cristo y su Pueblo.

Seminario diocesano de Jaén

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San Pedro Apóstol regresa a su parroquia de Murcia tras su restauración

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Esta mañana el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha visitado la Parroquia San Pedro Apóstol de Murcia con motivo del regreso de la imagen de su titular después de un tiempo en el Centro de Restauración Regional. Tras la oración de acogida a su vuelta a la veneración pública, la talla ha sido incensada por el prelado.

La imagen de san Pedro Apóstol, obra de Francisco Salzillo y fechada en 1780, fue trasladada al centro de restauración el Lunes Santo del año pasado, donde ha permanecido once meses. «Pensábamos, en principio, que iba a ser poco tiempo, pero, al final, la pieza necesitaba una intervención profunda de limpieza, consolidación y restauración respetando los originales de su autor», asegura el párroco, José Sánchez. Por el volumen, la importancia de la obra y el estado de conservación ha sido un proceso largo. Y es que la talla presentaba varías patologías que han podido ser detectadas gracias a las técnicas más recientes y modernas de analítica científica. Javier Bernal, director del Centro de Restauración de la Región de Murcia, ha explicado los procesos de intervención que se han empleado sobre la imagen para realizar el trabajo con todas las garantías: «Se han eliminado las intervenciones anteriores que ocultaban el original, encontrando desperfectos ocasionados por los movimientos al bajar la talla de su hornacina cada año para la procesión. Todo eso ha hecho que la pieza presentara muchos desgastes y rozaduras con pérdidas de la policromía».

Francisco Salzillo, quien fue feligrés de esta parroquia según su párroco, concibió este diseño para que presidiera el retablo mayor del templo y, así, desde abajo, con la distancia a la que está la hornacina se viera proporcionado. Con esta intervención, también se han recuperado las policromías del monte y las lágrimas de san Pedro han sido sustituidas por unas nuevas, así como las pestañas. Otra de las diferencias tras su restauración es que ahora cuenta, junto a su brazo apoyado, con un gallo, del siglo XVIII, y que «se ha colocado donde iconográficamente estaba pensado», comenta Bernal.

Tanto el obispo como el presidente de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza, José Ignacio Sánchez, se han mostrado muy agradecidos por el trabajo «exquisito y meticuloso» realizado sobre la imagen y que «ahora, con sus 244 años, parece recién salida de los talleres de Salzillo», afirma Sánchez.

Hasta el día 27 de marzo, la imagen permanecerá expuesta en el presbiterio de la parroquia para que todo aquel que lo desee pueda observarla de cerca, y volverá a salir en la procesión del Domingo de Ramos, el próximo 2 de abril.

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Este viernes Adoración de la Cruz en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Prado del Rey

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Adoración de la Cruz en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Prado del Rey este viernes 19:30hrs.

La Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Prado del Rey acoge hoy 10 de marzo a las 19:30hrs, tras la celebración de la Eucaristía, la Adoración de la cruz. Esta oración será el momento perfecto para seguir caminando en esta Cuaresma e ir preparando nuestro corazón para vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Desde el templo parroquial se invita a participar de esta actividad juntos como comunidad parroquial. Asimismo, en esta Cuaresma tenemos que tener presente la cruz y que mejor forma que adorándola.

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