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GÓMEZ CANTERO: “Nosotros no somos más que una gota de agua que hace crecer la semilla divina”

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La tarde del pasado viernes, 17 de marzo, en la capilla del Seminario diocesano, han sido instituidos en el ministerio del lectorado Juan Antonio Pérez Fuentes, de la Parroquia de la Encarnación de Felix y Jesús Manuel Rodes Cano de la Parroquia de Santa María de la Cabeza de Antas, y en el ministerio del acolitado Jesús Rico Domene, de la Parroquia de Santa Teresa de Jesús de la capital y de Eduardo Alberto Henríquez Osorio, de la Parroquia de la Encarnación de Vélez Rubio.

La celebración presidida por nuestro obispo Antonio contó también con la presencia de la comunidad del Seminario San Fulgencio de Murcia. El obispo en su homilía agradeció “a nuestro rector D. Ramón Carlos y a D. Jesús, rector del seminario de Murcia y a sus formadores, que con tanto cariño habéis preparado esta celebración”. “Queridos Juan Antonio, Jesús Manuel, Jesús y Eduardo, hoy la comunidad diocesana contemplamos vuestra entrega y nos unimos a ella poniendo de nuestra parte lo que el Señor nos pide a cada uno, para acompañaros y ayudaros en vuestros ministerios, que no es más que el servicio de vuestra vida para la comunidad, el Cuerpo de Cristo”, afirmó en prelado.

Un fin de semana plenamente vocacional que se completará con la ordenación de Diácono de Manuel Piedra y la admisión a las órdenes sagradas de dos seminaristas de nuestro Seminario.

Lea aquí la homilía completa pronunciada por el obispo diocesano

HOMILÍA PARA LOS MINISTERIOS LECTOR Y ACÓLITO

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Continúa la visita pastoral a Castril: el viernes, en Fátima

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Continúa la visita pastoral a Castril: el viernes, en Fátima

Fátima, uno de los anejos de Castril, ha recibido durante todo el viernes 17 de marzo, la visita pastoral del obispo. D. Francisco Jesús Orozco ha compartido con los feligreses de esta pedanía toda una jornada, acompañado por el párroco, Mario García.

Comenzó la jornada del viernes 17 con la visita a otro núcleo de población, que depende de Castril: los Cortijillos. Allí, el obispo visitó la ermita de Nuestra Señora del Pilar y a los pocos habitantes que hay en el lugar.
Después, Mons. Orozco se desplazó hasta Fátima, uno de los anejos más grandes con los que cuenta Castril. Lo primero que hizo al llegar a la localidad fue rezar un responso por los difuntos en el cementerio, acompañado del párroco y algunos feligreses. Después, rezó el ángelus en la ermita de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, dedicada a la Patrona.
Tras recorrer parte del pueblo y saludar a sus vecinos, el obispo visitó el colegio.
Ya por la tarde, D. Francisco Jesús se reunió con la Asociación de Mujeres de Fátima y con la Hermandad de la Virgen de Fátima, y visitó las bodegas Manzano.
Terminó la jornada con la Misa estacional en esta parroquia de Fátima.
El sábado 18 de marzo, el obispo volverá a Castril, por la tarde, para celebrar la administración del Sacramento de la Confirmación, que será a las 7´30 de la tarde. Antes, visitará el anejo de la Solana.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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HOMILÍA PARA LOS MINISTERIOS DE LECTOR Y ACÓLITO

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LECTURAS: Os14,2-10 El amor de Dios en términos nupciales; SAL 80 Escucha mi voz; MC 12,28b-34 Solo hay un mandamiento, el Amor

CAPILLA DEL SEMINARIO 17 de marzo de 2023

Querida Comunidad, laicos, diáconos, sacerdotes y vida consagrada, queridos Juan Antonio Pérez FuentesJesús Manuel Rodes Cano que recibiréis el MINISTERIO DE LECTORADO, saludo a vuestras parroquias de la Encarnación de Félix y de Santa María de la Cabeza de Antas.

Queridos Eduardo Alberto Henríquez Osorio y Jesús Rico Domene, que recibiréis el MINISTERIO DEL ACOLITADO, saludo a vuestras parroquias de la Encarnación de Vélez Rubio y de Santa Teresa de Jesús de la capital. Así como a los que os habéis acercado desde Purchena, Somontín y Sierro. Queridos párrocos de estas comunidades.

A vuestras familias que os han trasmitido la fe, los que están cerca y los que están lejos, a los que están entre nosotros y a los que gozan de la presencia de Dios.

A nuestro rector D. Ramón Carlos y a D. Jesús, rector del seminario de Murcia y a sus formadores, queridos hermanos en el sacerdocio y vicarios Ignacio y Paco, queridos seminaristas de Almería y Murcia, que con tanto cariño habéis preparado esta celebración, gracias por vuestra presencia y vuestro esfuerzo por acompañarnos hoy y mañana y, sobre todo, gracias por la acogida en vuestro seminario.

Un recuerdo agradecido a todas las personas que han cuidado vuestra vocación hasta el día de hoy: párrocos, rectores, formadores, directores espirituales, profesores, personal de servicio…

Según hemos escuchado a Oseas, en el broche final de su libro, nos anima a volver al Señor después de tantas idolatrías. Cada uno de nosotros somos el pueblo idólatra de Israel. Cuando oramos la Biblia, con tantas idas y venidas, nos podemos ver reflejados en ella. Fue Oseas el que nos descubrió el amor de Dios en términos nupciales: el Señor nos sueña y nos grava su alianza en el corazón … al fin y al cabo en la historia de salvación todo son bodas, hasta el final con las Bodas del Cordero.

Así lo afirma el salmo 80 que hemos proclamado: “Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz”. Otra vez el mandamiento de la escucha, tan olvidado, siendo el primero que Dios da a su pueblo: Escucha Israel… Shemá Israel. Es el palpitar de nuestro corazón: “shemá, shemá, shemá!!!

Es difícil explicarnos las etapas del misterio de la vida. Las afirmaciones científicas se centran, como no podía ser de otro modo, en el mundo cósmico, animal y humano. Porque sólo miran la superficie, lo físico, sus afirmaciones no llenan el vacío de la existencia, pues es esencial a nuestro ser el deseo de eternidad.

El padre jesuita y paleontólogo, Pierre Teilhard de Chardin nos recuerda que el “secreto de la tierra” es el secreto de Dios. Su presencia encarnada en Jesucristo es la integración de la divinidad en nuestra humanidad. Toda boda, toda alianza, necesita una unión, una comunión.

Los sacerdotes lo decimos en cada Eucaristía cuando mezclamos la gota de agua con el vino del cáliz: “Que esta agua unida al vino, sea signo de nuestra participación en la vida divina de Aquel que ha querido compartir nuestra vida humana”. Y desaparece asumida por el vino, que será la sangre de la vida del hombre, Hijo de Dios encarnado.

Nosotros no somos más que una gota de agua que hace crecer la semilla divina, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres… que decimos en el ofertorio. Si es Dios quien hace crecer, si vivimos esta experiencia de gratuidad, seguro que seremos más desprendidos, más generosos, más capaces de compartir sin esperar nada a cambio, más pobres, pues estaremos más dejados en las manos de Dios. No perdemos nada cuando compartimos con los demás, pues el vigor de la vida no es nuestro, sino de Dios, y él está siempre cuidando de nosotros, aunque en nuestro trajinar nos olvidemos de él y volvamos nuestros ídolos particulares. Este es el sentido del amor a los hermanos, el sentido del mandamiento, que hemos proclamado en el evangelio.

Hermanos, la vida entregada no se agota, porque la fuente del vivir en el amor nace del mismo Dios. En la Eucaristía de cada domingo no perseguimos otra cosa que celebrar gratuitamente el amor que Dios nos tiene. El amor del Señor que vivió con radicalidad la voluntad del Padre. El amor del que entrega su vida y la reparte entre nosotros. Entrega es comunión. El que se entrega se vacía y se agranda para que Dios le llene más. Es un amor derramado, hasta la última gota de sangre y agua, no se queda en nosotros ni en él.

Queridos Juan Antonio, Jesús Manuel, Jesús y Eduardo, hoy la comunidad diocesana contemplamos vuestra entrega y nos unimos a ella poniendo de nuestra parte lo que el Señor nos pide a cada uno, para acompañaros y ayudaros en vuestros ministerios, que no es más que el servicio de vuestra vida para la comunidad, el Cuerpo de Cristo.

No olvidéis que el Señor exalta a los humildes, pues es él el que verdaderamente rige la vida de la Iglesia y todos nosotros somos meros servidores y buscadores de su voluntad. Por eso, decimos con San Pablo, en destierro o en Patria nos esforzamos en agradar al Señor.

Hoy recibiréis, como un don, los ministerios de lectorado y acolitado, para el servicio de la comunidad.

Como lector, adquirís la responsabilidad de llevar a todos la Palabra de Dios y lo haréis de diversas maneras, no sólo leyendo las lecturas en las celebraciones litúrgicas, sino procurando conocer y dar a conocer más la Sagrada Escritura. Acercaos con devoción, todos los días, a la Palabra, buscad el sentido que nos da ante cada acontecimiento, discernid y ofreced su respuesta a la comunidad. Además de preparar a grupos de Lectores para la Eucaristía, cread también grupos de Lectio Divina o de Estudio de Evangelio, donde con otros, en pequeña comunidad, podáis sacar la sustancia de la Palabra para que nos sirva a todos de alimento.

Como acólito, prestaréis el servicio del altar y de las ofrendas, al acercar el pan y el vino, pensad que os entregáis a vosotros mismos. No sólo animaréis los equipos de liturgia en la parroquia, sino que también visitareis a los enfermos e impedidos llevándoles el consuelo de vuestro cariño, pero sobre todo el de la Comunión, que sana las heridas y es alimento para el espíritu.

Sed un ejemplo de responsabilidad, devoción y entrega dentro de la Iglesia, promoved, también, el gusto por la eucaristía y buscad espacios de silencio y anonadamiento ante el Señor. Pero nunca olvidéis, que la Eucaristía y los pobres van siempre unidos. Si la Eucaristía os aísla de los más necesitados entre vosotros, algo no estáis haciendo bien.

Que el Señor os bendiga y os haga crecer en su seguimiento y vuestras buenas obras nos edifiquen a toda la Iglesia que camina por Almería. Que la bienaventurada Virgen María, la que escucha la Palabra, la servidora fiel y solícita, os acompañe siempre.

+ Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

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Cáritas Interparroquial de Guadix necesita alimentos

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Cáritas Interparroquial de Guadix necesita alimentos

Cáritas Interparroquial de Guadix necesita alimentos para seguir ayudando. Por eso, han lanzado una campaña solicitando alimentos básicos, que se pueden recoger en parroquias, hermandades y cofradías de la ciudad de Guadix, del 19 de marzo al 30 de abril.

Las estanterías de Cáritas Interparroquial se están quedando vacías debido a la demora de entrega de alimentos del Programa de Ayuda Alimentaria 2023 del Fondo de Ayuda Europea para las Personas más Desfavorecidas. Se necesita leche, pasta, galletas, conservas y producto de higiene para bebés.
Quizá pueda sur un buen momento, ahora que se acerca la Semana Santa, para volver a ser solidarios y ayudar, con nuestros pequeños gestos, a quienes lo necesitan, que son muchos. Esta urgencia bien merece un esfuerzo.

En parroquias y hermandades se pueden recoger estos alimentos.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Cuando se acerca el Día del Seminario, se intensifican las vigilas de oración por las vocaciones

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Cuando se acerca el Día del Seminario, se intensifican las vigilas de oración por las vocaciones

Se acerca el Día del Seminario y las celebraciones y momentos de oración para pedir por als vocaciones se intensifican. Los seminaristas están esta semana de parroquia en parroquia ofreciendo sus testimonios y mostrando que se puede decir sí al Señor, como ellos hacen. En la diócesis de Guadix se han programado varios talleres, convivencias, encuentros y vigilias de oración durante todo el mes de marzo, sobre todo en esta semana que termina.

Un ejemplo lo tenemos en la tarde del jueves 16 de marzo, en la que hubo una vigilia de oración en Guadix, otra en Baza y otra en Huéscar. En Guadix fue en la iglesia de La Estación, donde se encuentra el Seminario. Una hora y media después, esa vigilia de oración se realizó en el Convento de la Merced, de Baza. Y más tarde, se hizo en Huéscar, en la iglesia de Santa María. Sin duda, la oración es la mejor herramienta que tenemos para insistir al Señor en la necesidad de vocaciones.

En esas vigilias y en los talleres vocacionales y encuentros con los jóvenes de catequesis, los seminaristas han dado testimonio de su vocación y han compartido cómo la viven, qué les queda y por qué quieren ser sacerdotes.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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COPE ALMERÍA: Hoy conocemos a Raul y Jose, dos alumnos de primero de nuestro seminario

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Los seminaristas José Luis y Ángel visitaron la parroquia de Caniles

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Los seminaristas José Luis y Ángel visitaron la parroquia de Caniles

La parroquia de Caniles recibió la visita de dos seminaristas José Luis y Ángel, el viernes 17 de marzo, por la tarde. Se acerca el Día del Seminario y los seminaristas se esfuerzan por hacerse presentes en las parroquias para dar testimonio de su vocación y dejarse conocer.

En Caniles fueron recibidos con mucho entusiasmo y alegría por parte de los niños y jóvenes. Tras exponerles su vocación y cómo habían sentido esa llamada del Señor, les a ayudaron a descubrir sus propias vocaciones, lo que el Señor quiere de ellos, para poder ser felices en la vida. Una de esas vocaciones, entre muchas, por supuesto, es la de ser sacerdote, de la que se habló, ya que se acerca el Día del Seminario.
Tras los testimonios de los seminaristas, la tarde transcurrió muy fructuosa, finalizando con el propósito de rezar todos por las vocaciones.

Rafael Tenorio
Párroco de Caniles

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Entrevistamos a Eduardo José Pérez, Seminarista del Seminario Diocesano “San Juan Ávila”

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Este fin de semana todas las Diócesis de España celebran la Campaña del Día del Seminario, por este motivo nos acercamos hasta el corazón de la Diócesis, el lugar donde se encuentran esos futuros sacerdotes que llevaran a cabo la tarea pastoral en las distintas parroquias, movimientos, etc. En este caso, tras conocer el Seminario Diocesano junto a su Rector, ahora es el seminarista Eduardo José Pérez quien nos cuenta su testimonio vocacional y vida en el corazón de la Diócesis.

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“Levántate y ponte en camino” Día del Seminario 2023

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Celebramos el Día del Seminario. El lema de este año se inspira en la escena de la Visitación de María a su prima Isabel: “María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña” (Lc 1, 39). En la Anunciación había respondido a la propuesta del Ángel con una respuesta generosa al plan de Dios. Después, se pone en camino y va con decisión a la montaña, a visitar a Zacarías e Isabel. De esta manera colabora desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo y se convierte en modelo para quienes a lo largo de la historia también se pondrán en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los demás.

La vocación al sacerdocio comienza también por un encuentro con Jesús, que llama a dejarlo todo y seguirle, que quiere que su llamada se prolongue en una vida de amistad y de participación en su misma misión. El que llama es Dios, y toda vocación cristiana viene de Dios, es un don suyo, y se fundamenta en la elección gratuita y precedente de parte del Padre. Y toda vocación cristiana siempre tiene lugar en la Iglesia y mediante ella, que es el lugar en que se generan y educan las vocaciones.

La historia de toda vocación sacerdotal es la historia de un diálogo inefable entre Dios y el hombre, entre el amor de Dios que llama, y el hombre, que responde desde su libertad. Este modelo de llamada y de respuesta, de iniciativa de Dios y de libertad responsable del ser humano, aparece siempre en las escenas vocacionales a lo largo de la Sagrada Escritura y también en la historia de la Iglesia. Ahora bien, hemos de ser muy conscientes de que la iniciativa de la llamada pertenece a Dios. Esto queda bien reflejado en las palabras de Jesús a los apóstoles: «No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto y que vuestro fruto permanezca» (Jn 15, 16).

El sacerdocio es un misterio, un don de Dios que se recibe y que se hace fructificar desde la gratitud y la fidelidad. Por eso, la iniciativa de Dios en la llamada exige un respeto absoluto por parte de las personas que colaboran en el discernimiento. La vocación sacerdotal es un don de Dios y no un derecho del hombre, y, en consecuencia, no se puede considerar como un proyecto personal, ni tampoco se ha de buscar una especie de promoción. Ni puede haber presiones o manipulaciones para decantar la posible respuesta, ni tampoco esta iniciativa y don de Dios pueden ser sustituidos por la voluntad personal.

Todo comienza cuando Nuestro Señor «instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar» (Mc 3, 13-14). Después de haberlos llamado y antes de enviarlos, el Maestro crea con ellos una comunidad de vida y de destino, y los hace partícipes de su propia misión. Después los envía a anunciar el Evangelio, a ser testigos suyos en medio del mundo. No serán meros repetidores de unas ideas, sino comunicadores de su palabra, de los misterios del Reino, de Cristo mismo. Por eso es preciso que hayan vivido en amistad, en intimidad con él, en comunión de vida, para poder ofrecer un testimonio válido y creíble.

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9, 37-38). En este día, pidamos por los sacerdotes, para se mantengan fieles al Señor, para que sean hombres de alegría y esperanza, que transmiten el gozo y la felicidad del servicio a Dios y a los hermanos. Pidamos también por los jóvenes, para que estén abiertos a la llamada del Señor a dejarlo todo y seguirle. María Santísima, Madre de los sacerdotes, nos guiará en el trabajo de la pastoral vocacional. Ella es consuelo, esperanza y causa de nuestra alegría.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

San José, patrono de la Iglesia universal

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La fiesta de san José nos acerca de nuevo esta figura sencilla y humilde del varón justo que hizo las veces de padre de Jesús y esposo fiel de María santísima en su acogida del Verbo hecho carne, Jesucristo. San José es una figura entrañable, pertenece a la familia eclesial, y no da ningún ruido, al contrario nos enseña a estar en nuestra misión cumpliendo la voluntad de Dios sin estridencias ni aparato externo. Su fiesta llena de alegría al mundo entero.

Él es la figura del padre, tan denostada en nuestra cultura actual, y tan necesaria al mismo tiempo para el equilibrio ecológico de las relaciones humanas, en la familia, en la sociedad, en toda comunidad humana. Por eso, en esta fecha honramos a nuestro padre de la tierra, el que junto a nuestra madre ha formado el nido de nuestra familia, donde hemos nacido los hijos. San José es el padre que inspira toda familia humana, que quiere construirse según el modelo de la santa familia de Nazaret, según el modelo de Dios para el hombre. Felicidades a los padres de familia.

San José es el esposo fiel. Ninguna mujer del mundo se ha sentido tan querida como lo ha sido María por su esposo José. Un amor generoso, gratuito, totalmente oblativo. Él no ha buscado nunca su interés, su capricho, su gusto. Él siempre ha estado para complacer a su esposa en la misión común que ambos recibieron de acoger al Verbo hecho carne. Un esposo así no se encuentra fácilmente. San José es un ejemplo y estímulo para los esposos en la relación con sus esposas. Que no le falte a ninguna esposa el amor incondicional y fiel de su esposo, y que todos los esposos encuentren ese amor recíproco en sus respectivas esposas.

San José es patrono de la buena muerte. Cuando nos llegue, tengamos con nosotros a Jesús y a María, como los tuvo él. Una vez que Jesucristo ha vivido el trance de su muerte redentora, ya nadie debe morir en soledad. Tendrá siempre a su lado a Jesucristo, que le precede y le acompaña; tendrá siempre a su lado a María a la que invocamos como madre. Así lo pedimos a san José, para el momento decisivo que a todos nos llegará. Una de los momentos más duros de la reciente pandemia es la cantidad de personas que han afrontado el momento crítico de su propia muerte en la soledad más absoluta, privados de todos los suyos. Muchos de ellos nos han dado el precioso testimonio de esta compañía espiritual que no les ha faltado.

Y san José es patrono de las vocaciones sacerdotales, como os decía en la carta de la semana pasada. Tenemos esta necesidad urgente y perentoria, necesitamos sacerdotes para nuestras diócesis y para la Iglesia universal. Pidámosle a san José que nos eche una mano en el asunto. Él entiende de esto. A él le ha encomendado Dios el cuidado de Jesús, el sumo y eterno sacerdote de la nueva alianza. Que siga cuidando de los formadores del Seminario y cuide de todos los que son llamados al sacerdocio. Dios sigue llamando, porque cuida de su Iglesia, pero a muchos no les llega la llamada por las interferencias de otros ruidos en las que vivimos. Y otros tantos sienten dificultades en la respuesta, y necesitan apoyo de toda la comunidad cristiana.

La renovación de la Iglesia vendrá por la santidad de los sacerdotes y por el fervor de los Seminarios, repetía san Juan de Ávila. Esto no es ningún clericalismo, es la naturaleza de la Iglesia, que Cristo ha fundado sobre el cimiento de los apóstoles. El sacramento del Orden constituye en sucesores de los apóstoles a los obispos y, en su medida, a los presbíteros, colaboradores de los obispos. Sin sacerdotes no hay Iglesia, no hay Eucaristía, no hay evangelización completa. Pidamos insistentemente al Dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies, que es más abundante hoy que nunca. No busquemos alternativas, que no las hay. Pedimos sacerdotes según el corazón de Cristo. Que san José nos alcance muchos y santos sacerdotes para nuestro tiempo.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

 

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