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El Misterio de la cruz

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Homilía del arzobispo de Granada, D. José María Gil Tamayo, en la celebración del Viernes Santo, el 7 de abril de 2023, en la Catedral.

Queridos hermanos y hermanas, y cuantos nos seguís a través de la Cadena Cope:

En esta primera parte de esta celebración de la Pasión del Señor en este Viernes Santo de 2023, al igual que en todas las iglesias del mundo; y nosotros en Granada después de tener ese acto tan emotivo, tan cargado de fervor, y al mismo tiempo, heredado de la fe de nuestros mayores y actualizado de la petición ante al Cristo de los Favores en el Campo del Príncipe ante el Cristo de piedra crucificado; hemos presentado nuestras ofrendas de nuestro corazón, pero también hemos pedido tantas cosas.

Lo haremos también en esta liturgia del Viernes Santo. Esa oración universal, que después iremos desgranando tantas y tantas necesidades del mundo. Como si Cristo en la cruz tuviese más propicio a escuchar nuestras súplicas, porque, efectivamente, como nos dice el texto que hemos escuchado de la Carta a los Hebreos, “no tenemos a un Sumo Sacerdote que no se compadezca de nuestras debilidades, sino que probado en todo, igual a nosotros, excepto en el pecado, nos entiende, nos acoge”. Ha tomado nuestra humanidad. Se ha dejado coser en una cruz por amor nuestro. Y es lo que ya nos ha anticipado el canto cuarto del Siervo de Yahvé del Libro de Isaías que hemos escuchado como Primera Lectura en esta liturgia de la Palabra. Nos ha dado como el boceto, nos ha dicho, casi literalmente, cómo sería la Pasión del Mesías. Y ese siervo de Yahvé, Jesús, y así se muestra ante el Sumo Sacerdote.

La Pasión según San Juan que hemos escuchado ha puesto ante nuestros ojos la realidad del Misterio Salvador de Cristo. Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, el Hijo del hombre del que habla el profeta Daniel, que vendrá glorioso sobre las nubes del Cielo, al final de los tiempos, para juzgar a nuestro mundo; es este Siervo de Yahvé, sufriente, que carga con los pecados de todos; con esa Redención vicaria que ejerce sobre la humanidad: “Sus heridas nos han curado”. Él cargó con nuestros crímenes, desfigurado no parecía hombre, pero Él es el Hijo del hombre. Es el Hijo de Dios. Es el Dios encarnado. Y si no supieron reconocerlo, a nosotros se nos pide, cristianos en el siglo XXI, que al escuchar el relato de la Pasión, nosotros sepamos descubrir, como el centurión, como las santas mujeres, como María, como Juan Evangelista, que ese que pende de la cruz es el Redentor del mundo.

Nosotros también, como Dimas, le vamos a decir como el Buen ladrón: “Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”. Nosotros también, queridos hermanos, vamos a decir y vamos a confesar, como el centurión: “Verdaderamente este hombre es el Hijo de Dios”. Cuando los demás personajes de la Pasión: uno se lava las manos, otro lo entrega, todos lo abandonan, otros se mofan, otros lo ponen a prueba, Jesús, y Pilatos pregunta por la verdad. Y tiene ante sí a la Verdad misma, aquel que había dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Aquél que nos ha dicho que la verdad nos hace libres, está maniatado ante un gobernador cualquiera de una provincia romana, que ha pasado a la historia precisamente y “juzgó” al Redentor del mundo.

Queridos hermanos, la Pasión no puede pasarnos desapercibida. Jesús nos ha dicho: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame”. La cruz, desde el Misterio Redentor de Cristo, no es un instrumento de ignominia, no es un instrumento de castigo, es la señal de victoria. Por eso, queridos hermanos, vamos a adorar la cruz de Cristo. Humanamente, no tiene sentido. Es un contrasentido. ¿Un instrumento de ejecución vamos a adorar? Sí. Cuando éramos pequeños en el catecismo se nos preguntaba: “¿cuál es la señal del cristiano?”. Y decíamos: “La señal del cristiano es la Santa Cruz”. Y se nos preguntaba también: “¿Por qué la señal del cristiano es la Santa Cruz?”. Porque en ella murió Cristo para redimir a los hombres. Ahí está precisamente la razón de esta adoración. La cruz se ha convertido en la señal de la victoria, en la identificación de nuestra identidad, y la llevamos sobre nuestro pecho, la ponemos en nuestra casa, corona nuestras iglesias, ponemos en nuestras tumbas. La cruz se ha convertido para nosotros en la salvación. Y como dice el viejo adagio latino: “Por la cruz, a la luz”.

Queridos hermanos, vamos a tomarnos en serio esto de la cruz. Esto de la cruz que humanamente no se entiende, como no se entiende la lógica de Dios, que, siendo hombre, se hace uno de nosotros. Que nos dice en el Evangelio que los últimos serán los primeros; que bienaventurados son los pobres, los limpios de corazón, los que lloran, los que sufren la injusticia; que nos dice que bienaventurados son los pacíficos, cuando las reglas de nuestro mundo son precisamente otras, y así nos va. Donde triunfa aparentemente la violencia, donde el poder es ambicionado, donde los enfrentamientos están a flor de piel y las rencillas. Pero, la lógica de Cristo es la lógica de la cruz y es el distintivo de los cristianos.

Queridos hermanos, que no sea algo decorativo sólo. Que la cruz, aunque moleste a algunos, aunque se esconda, forma parte de la realidad humana en el misterio del dolor, en el misterio del sufrimiento, en el misterio de la enfermedad, en el misterio de quienes están excluidos y de la pobreza. Tomemos la cruz de cada día, esa cruz que está en tu enfermedad, esa cruz que está en tu dolor, esa cruz que está en la incomprensión, esa cruz que está en tantos y tantos escenarios del mundo en estos momentos donde el odio arrasa, donde la violencia campea, donde las guerras son alimentadas con las ventas de armamento para lucrarse unos pocos, donde los más débiles ven pisoteados sus derechos, donde se produce ese éxodo permanente de los desheredados de la tierra buscando mejores condiciones de vida en los países ricos y se levantan muros, donde nuestro Mar Mediterráneo se ha convertido en un sepulcro.

Queridos hermanos, el Misterio del Viernes Santo se prolonga en el sufrimiento humano. El Cristo, que nuestra Virgen de las Angustias tiene en sus brazos, es un Cristo de humanidad también; es un Cristo del sufrimiento de nuestro pueblo, de los enfermos, de los abandonados, de quienes sufren. Esa larga hilera de humanidad.

Queridos hermanos, el Misterio del Viernes Santo nos tiene que llevar en comunión, de la comunión con el Cuerpo de Cristo, también a vivir esa comunión, tocando –como nos dice el Papa Francisco- el cuerpo de Cristo en quienes sufren.

Queridos hermanos, tomemos la cruz y veremos cómo la cruz no nos producirá rabia. Veremos cómo la cruz nos santifica. Veremos cómo la cruz no nos desentiende de nuestras tareas. Veremos cómo la cruz nos ayuda a afrontar las dificultades y a crear tras nosotros un mundo mejor. Tomemos la cruz de cada día. Pero eso exige antes, como Jesús mismo, que nos amó hasta el extremo, que nos ha dicho que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos, y esos somos nosotros, la humanidad; veréis cómo la cruz nos santifica y nos llena de la alegría pascual, porque sólo llega a la victoria quien ha pasado por la cruz. “Si alguno quiere venir en pos de Mí niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”.

Queridos hermanos, pidámosLe ayuda a Santa María, que es el gran regalo que hemos recibido de Cristo. “Mujer” la llama Jesús en el Evangelio de Juan. Al igual que en las Bodas de Canaá, cuando aquellos esposos necesitan la ayuda e intercesión de la Madre de Dios. Mujer, porque es la nueva Eva, que está junto al nuevo Adán, y con su obediencia desata el nudo de la desobediencia de Eva. “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y esos somos nosotros. “Hijo, ahí tienes a tu madre”. Y el evangelista nos dice que la recibió como algo propio.

Que Santa María es algo nuestro. Y es algo tan nuestro que forma parte de nuestra identidad. No nos entendemos como cristianos en Granada sin María, sin Nuestra Señora de las Angustias. No se entiende el cristianismo sin María, que en Ella hizo grandes cosas el Todopoderoso porque miró su humillación, a Ella, la que Dios le pide permiso para encarnarse entre nosotros.

Queridos hermanos, el Misterio de la cruz es un libro abierto. Procuremos aprender de la escuela de Cristo. Procuremos tomarnos en serio a quien pende de la cruz y nos anuncia que al tercer día resucitará.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

7 de abril de 2023
Catedral de Granada

“Del Pesebre a la Cruz”: Carta Pastoral del obispo de Guadix para la colecta por los Santos Lugares en el Viernes Santo

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“Del Pesebre a la Cruz”: Carta Pastoral del obispo de Guadix para la colecta por los Santos Lugares en el Viernes Santo

 

«Del Pesebre a la Cruz»

 3 de abril de 2023

Los Lugares Santos son el origen de la fe cristiana: allí nació, vivió, murió, resucitó y subió al cielo Nuestro Señor Jesucristo. Y, cada «Viernes Santo sentimos resonar la historia de la Pasión del Señor. Entre los signos que acompañan a a la muerte de Jesús, se narra que «La cortina del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes, la tierra tembló y se hendieron las rocas» (Mt 27,51-52). Justo cuando la humanidad se estaba recuperando lentamente de las consecuencias de la pandemia tuvimos que asistir, hace todavía pocas semanas, a las graves perturbaciones provocadas por el terrible terremoto» del pasado 6 de febrero que ha afectado a los cristianos en Turquía, Siria y también en Jerusalén, como expresa Mons. Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales. Asimismo, este explica que la Colecta para Tierra Santa «nace del deseo de los Pontífices de mantener un fuerte vínculo entre todos los cristianos del mundo y los Santos Lugares. Es la principal fuente de sustento de la vida que se desarrolla en torno a los Santos Lugares y el instrumento que la Iglesia se ha dado para estar al lado de las comunidades eclesiales de Oriente Medio».

Los Franciscanos, además, en este año 2023 y el próximo 2024, quieren celebrar con el lema «Del Pesebre a la Cruz» la vinculación de San Francisco de Asís con el nacimiento de Jesús en Belén y su muerte en el Calvario de Jerusalén: Encarnación, Nacimiento y Pasión que San Francisco vivió intensamente y que revivimos cuando visitamos las piedras de la memoria de Nuestro Señor Jesucristo que son el «Quinto Evangelio». Con la llamada

«Colecta por Tierra Santa» que hacemos dentro de la liturgia del Viernes Santo al Custodia Franciscana puede salvaguardar los Santos Lugares y fomentar la presencia cristiana, piedras vivas de Tierra Santa, a través de numerosas actividades de solidaridad, como el mantenimiento de estructuras pastorales, educativas, sanitarias y sociales. En concreto, gracias a esta Colecta reciben ayuda Jerusalén, Palestina, Israel, Jordania, Chipre, Siria, Líbano, Egipto, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán e Iraq. Y, este año, también se destinará a ayudar a esos cristianos de esos países de Tierra Santa que han sufrido las consecuencias del terremoto.

Para reflejar mejor la aportación de toda la Diócesis, dado que esta colecta Pontificia es imperada, las colectas deben ingresarse, como suele hacerse habitualmente indicando la parroquia o institución y localidad, en la cuenta de colectas del Obispado, desde donde se remitirá lo recaudado inmediatamente a sus destinatarios

Con ocasión de esta celebración, animo a todos a rezar por los hermanos cristianos que todavía hoy viven en esa Tierra Santa, marcada lamentablemente por sufrimientos y conflictos, para que Dios les conceda la fortaleza en la fe, la esperanza en las dificultades y la paz.

Recibid mi afecto y mi bendición. ¡Feliz Pascua!

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar, Obispo de Guadix

 

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Homilía en la Cena del Señor

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Otro año más estamos aquí alrededor del altar. En esta cena íntima de Jesús para despedirse de sus discípulos, dos días antes de la Pascua Judía. ¿Sabrían los apóstoles que estaban celebrando la auténtica Pascua de reconciliación de Dios con la humanidad?

Los gestos de Jesús, tan conocidos por todos, fueron elocuentes. Estaban celebrando la pascua, una cena ritual, que durante siglos habían repetido el pueblo judío en memoria viva de la liberación de la esclavitud y el regalo de la tierra prometida.

Jesús fue cambiando el ritmo de la cena con nuevos gestos y nuevos significados. El lavatorio purificatorio de las manos, después de la segunda copa, lo convirtió en el signo de mayor entrega y sumisión conocido, la tarea del esclavo que lavaba los pies a su señor. Y una aclaración: “Os he dado ejemplo para que vosotros también lo hagáis”.

Antes de la tercera copa, al final de la cena coge un trozo del pan sin levadura, que el padre de familia reservaba simbólicamente para comer en el camino, en recuerdo de la salida de Egipto, lo bendice y se lo entrega “Esto es mi cuerpo, entregado por vosotros” cambia totalmente el signo y anticipa la muerte en Cruz.

Finalmente, la cuarta copa de la cena judía, se reservaba simbólicamente para el profeta Elías, se colocaba en el centro de la mesa, y se abría la puerta de la casa, para que entrara el profeta Elías y anunciase el fin del sufrimiento, la opresión y la guerra y se volvieran los corazones de los hijos hacia sus padres y de los padres hacia sus hijos, y comenzara el tiempo mesiánico esperado desde siglos por el pueblo de Israel. Fue entonces, cuando Jesús tomó la copa y dijo: “esta es la copa de la nueva alianza derramada por vosotros…” haciendo referencia a la sangre del verdadero cordero pascual sacrificado por su pueblo. El mismo Jesús. ¡Veis qué emoción embargaría el corazón de Cristo! “Llegada la hora de pasar de este mundo al Padre…”  este es el verdadero paso, esta es la verdadera Pascua, para Jesús y para todos.

San Juan establece una relación estrecha y directa entre el amor de Dios al mundo y el amor de Jesús a sus hermanos.  De aquí brota el mandamiento del amor. Y para explicar que no es cualquier amor que podamos inventarnos, como hacemos con tantas cosas, hace una referencia original en el Padre y en el amor que el mismo Cristo nos tiene: “Como el padre me amó, así os he amado yo, amaos unos a otros como yo os he amado”. Aquí no hay ninguna duda amemos con el Padre y su Hijo mayor, nos aman y no hagamos componendas de otro tipo.

Y el mandato: “haced esto en memoria mía”. El sacerdocio, se hace sacrificio, entrega, donación de la propia persona. Ya no es el ser plenipotenciario que ritualiza los sacrificios, es el propio Cordero que se inmola con Cristo cada vez que dice: “esto es mi cuerpo… esta es mi sangre”, haciéndose uno con el Maestro que se entregó sólo por amor.

Al final, en este día, querida comunidad, tenemos el resumen de toda nuestra fe, contenida en una comida de hermanos, una cena de despedida, un memorial de la entrega, del verdadero cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Por eso, Señor, cada vez que entorno a tu altar, comemos de tu pan y bebemos de tu cáliz, anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección hasta que vuelvas. ¡Ven Señor Jesús!

+ Antonio, vuestro obispo

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El obispo preside la Misa Vespertina del Jueves Santo en la Santa Iglesia Catedral

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El obispo preside la Misa Vespertina del Jueves Santo en la Santa Iglesia Catedral

“Jesús nos descubre el sentido de su Sacrificio en la Última Cena dentro de la antigua cena sacrificial judía (Ex 2,1-8.11-14). En aquella cena ritual se conmemoraba el acontecimiento fundamental del pueblo de Israel: la liberación de la esclavitud de Egipto. Cena relacionada con la inmolación de los corderos, era conmemoración del pasado y anuncio de una liberación futura.” Así ha comenzado Mons. Santiago Gómez la homilía de la Misa Vespertina de este Jueves Santo, 6 de abril, con la que se inicia el Triduo Sacro.

El obispo de Huelva ha recordado que “al instituir el sacramento de la Eucaristía, Jesús se revela como el verdadero cordero inmolado. La misión para la que Jesús vino a nosotros llega a su cumplimiento ahora en el Misterio pascual. Desde lo alto de la cruz dice: «Todo está cumplido» (Jn 19,30). Ya a orillas del Jordán Juan Bautista ve venir a Jesús y exclama: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,19). La misma expresión se repite cada vez que celebramos la santa Misa: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor».

“Jesús como verdadero Cordero de Dios, Víctima, transforma su muerte, de por sí violenta y absurda, en un supremo acto de amor y de liberación definitiva del mal para la humanidad. Jesús es el verdadero cordero pascual que se ha ofrecido espontáneamente así mismo en sacrificio por nosotros, realizando así la nueva y eterna alianza”, recalcó.

Eucaristía y sacramento del Orden

El obispo ha continuado hablando de la Eucaristía, pues “Jesús instituyó la Eucaristía y fundó al mismo tiempo el sacerdocio. En el Cenáculo dice: «haced esto en conmemoración mía» (Lc 22,19). Nadie puede decir «esto es mi cuerpo» y «éste es el cáliz de mi sangre» si no es en el nombre y en la persona de Cristo. En el sacerdote que celebra la Eucaristía es Cristo mismo quien está presente en su Iglesia.”

“Como consecuencia el obispo o sacerdote celebrante debe ser consciente de que nunca le corresponde ponerse a sí mismo o sus opiniones como protagonista. Es servidor, dócil instrumento en manos de Cristo, obedeciendo y correspondiendo con el corazón y la mente al rito, ejerciendo su propio ministerio eucarístico como un humilde servicio a Cristo y a su Iglesia”, señaló.

La coherencia eucarística

En la participación eucarística, está incluido a la vez el ser amado y el amar a los otros. Participando en el sacrificio de la Cruz, el cristiano comulga con el amor de Cristo y se capacita y compromete a vivir esta misma caridad en todos sus comportamientos de vida.

Este compromiso moral nace como un deseo de corresponder al amor del Señor, a pesar de la conciencia de la propia fragilidad. El impulso moral brota de la gratitud por haber experimentado la inmerecida cercanía del Señor.

Es la coherencia eucarística, a la cual está llamada nuestra vida. En efecto, el culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado; al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Este es el mandato de Jesús: “Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13,15).

La Delegación Diocesana para la Liturgia recuerda que el Jueves Santo conmemora un triple misterio: la institución de la Sagrada Eucaristía, la institución del sacerdocio y el amor fraterno. La Eucaristía es el centro y raíz de los otros misterios, puesto que los origina y los exige. Este triple misterio queda plasmado con la Misa, la adoración del Santísimo en el monumento y el lavatorio de los pies.

La Misa de la Cena del Señor es el centro de la liturgia del Jueves Santo. La Sagrada Eucaristía nos muestra el Sacrificio de la Alianza definitiva que Dios realiza, en Cristo, con los hombres.

Las lecturas de la Misa inciden en estas ideas: la Eucaristía es la verdadera pascua (primera lectura y Evangelio) y la continuación de la Ultima Cena de Cristo en la celebración de la Iglesia a lo largo de los siglos (segunda lectura).

El Lavatorio de los pies es una catequesis sobre la Eucaristía y una parábola en acción sobre el mandamiento nuevo: la Caridad. Cristo ha venido no para ser servido, sino para servir (Mt 20, 28).

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Así se ha vivido la Misa de la Cena del Señor en la Santa Iglesia Catedral

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En la jornada de hoy da comienzo el Triduo Santo con la Misa de la Cena del Señor. Esta celebración que se ha llevado a cabo en la Santa Iglesia Catedral ha estado presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Asimismo tras el Jueves Santo, recordamos que mañana celebraremos la Pasión del Señor a las 13hrs en el primer templo de la Diócesis.

Misa de la Cena del Señor
Reserva de la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral

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El presidente de la Junta de Andalucía ha visitado, este Jueves Santo, la Semana Santa de Baza

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El presidente de la Junta de Andalucía ha visitado, este Jueves Santo, la Semana Santa de Baza

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha visitado, en la mañana del 6 de abril, Jueves Santo, la Semana Santa de Baza. A su llegada, fue recibido por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, el arcipreste de Baza-Jabalcón y el párroco de Santiago, la primera de las iglesias que visitó.

D. Francisco Jesús Orozco ha agradecido al presidente andaluz su visita que, sin duda, supone un apoyo a la España vaciada y a la labor que realiza la Iglesia en esta zona de Andalucía. Además, le ha pedido al presidente de la Junta que no se olvide de apostar por esta zona norte de Granada, que nos ayude enviando empresas que generen trabajo, que facilite que los jóvenes se puedan quedar a vivir en esta tierra y no tengan que emigrar, para que los mayores no se queden solos. “Sin duda -le ha dicho el obispo- merece la pena apostar por esta parte tan bonita de Andalucía, zona norte de Granada”.
Juan Manuel Moreno ha visitado todas las parroquias y cofradías de Baza, acompañado por la consejera de Fomento, el delegado de la Junta en Granada, la delegada de Enseñanza, que es de Baza, y alcaldes de la zona. La visita del presidente supone un respaldo a la Semana Santa de Baza y al esfuerzo que hacen los cofrades para engrandecerla y darle difusión.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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El obispo presidió el paso de las hermandades de Baza en la noche del Miércoles Santo

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El obispo presidió el paso de las hermandades de Baza en la noche del Miércoles Santo

 

Mons. Francisco Jesús Orozco acompañó, en la noche del Miércoles Santo, a las hermandades de la ciudad de Baza. El obispo presidió, en la tribuna oficial, el paso de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia, María Santísima de la Soledad y Cristo Resucitado y dirigió la oración en la estación de penitencia.

Mons. Orozco, además, fue invitado a hacer una “levatá” en cada una de las imágenes. En su visita a Baza, el obispo estuvo acompañado por el arcipreste de Baza-Jabalcón, el consiliario de la Federación de Cofradías de la ciudad. el rector del Seminario y los seminaristas También tuvo oportunidad de saludar al alcalde bastetano y los miembros de la Federación de Hermandades y Cofradías.

  1. Francisco Jesús se hará presente también en la tribuna de la carrera oficial de Guadix y en al de Huéscar a lo largo de estos días de Semana Santa

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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Gesto de amor fraterno: el Obispo lava y besa los pies de los internos

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Cita ineludible la de cada Jueves Santo. El Obispo de Jaén ha celebrado la Cena del Señor en la Prisión Provincial. Ha rememorado la institución de la Eucaristía junto a un grupo de presos en la recoleta capilla de cárcel.

Pocos minutos después de las 9:30 horas llegaba Don Sebastián Chico Martínez a la institución penitenciaria. Allí era recibido por el Delegado de Pastoral Penitenciaria, D. José Luis Cejudo; los capellanes de la Prisión, D. José González y Dª Carmen Fernández y una representación de los voluntarios de esta Pastoral de atención y acompañamiento a los privados de libertad.

Tras saludar a los funcionarios, se ha dirigido a la capilla, para allí saludar a los internos congregados antes de revestirse para presidir la Santa Misa.

En un ambiente de profundo recogimiento, los internos han participado en una celebración preciosamente preparada. Las lecturas de la Misa han estado participadas por los internos y el Evangelio, del pasaje evangélico de San Juan relataba el lavatorio de los pies, ha sido proclamado por el sacerdote salesiano y capellán, D. José González.

En su homilía, Don Sebastián ha mostrado su alegría por comenzar el día del Amor Fraterno entre aquellas personas que están privadas de libertad, porque “es aquí donde el amor de Dios se hace palpable de una manera especial”. “Celebrar el Jueves Santo en la cárcel- continuaba el Prelado- es un día donde se reafirma mi sacerdocio, mi ser obispo, en este día tan sacerdotal”.

En este sentido, remontándose al Génesis, ha recordado, “Desde que en el origen, el hombre desobedeció a Dios, el hombre quiso ser como Dios, el Padre trazó un plan de salvación donde se despojó de su rango y se hace uno como nosotros”. Para, continuar recordando el gesto del lavatorio de los pies podemos hacerlo vida cada día, “dejándonos lavar por el Señor nuestra vida, nuestro corazón, y así volver a Dios y volviendo a Él, servirle mejor a Él y a los demás”. Por último, ha resaltado que “dejarnos lavar los pies por Jesús nos capacita para el servicio”.

Al finalizar sus palabras, se ha vivido uno de los momentos más emotivos de esta celebración eucarística. Tras tres largos años sin poderse hacer, por la pandemia, en este 2023 se ha recuperado el gesto del lavatorio de los pies. Un momento que el Obispo ha vivido con mucha emoción, cuando, despojado de su casulla y con una toalla prendida a su cintura, se ha agachado para lavar y besar los pies de algunos internos, rememorando así lo que hizo Jesús con sus discípulos antes de la Última Cena. Uno de los internos, lloraba de emoción ante el gesto de amor del Prelado.

Al concluir la celebración de la Eucaristía, Don Sebastián se ha despedido de los internos, y les ha deseado una feliz Pascua de Resurrección. 

Esta tarde, el Prelado jiennense lavará los pies a 12 personas, entre las que estarán sacerdotes, seminaristas y laicos, a las 19 horas en la Catedral, como inicio del Triduo Pascual, en el que la Iglesia universal rememora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. Mañana, Viernes Santo, los oficios que presidirá Don Sebastián tendrán lugar a las 17 horas y concluirán con la tradicional bendición con el Santo Rostro desde los balcones de la Catedral.



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Mons. Zornoza en la celebración de la Misa Crismal: «Hoy es la fiesta del sacerdocio»

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«Gracias queridos sacerdotes, por vuestra entrega constante al pueblo»

El Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza presidió la Misa Crismal en la mañana del Miércoles Santo en la Catedral gaditana para consagrar el Santo Crisma, y bendecir además los Santos Óleos de los catecúmenos y de los enfermos. Además, el clero de la diócesis renovó sus promesas sacerdotales. 

«El acontecimiento de Cristo, es lo más subversivo que ha sucedido en la historia. Los cristianos tenemos un tesoro en nuestras manos». Decía el prelado en su homilía, dirigiéndose a los presentes en la Seo gaditana. «La Misa Crismal es la celebración por excelencia de la existencia de la gracia, de la comunión en el Señor».

El obispo diocesano agradeció a sus sacerdotes la entrega constante al pueblo. «Recuerdo con gratitud a tantos sacerdotes ejemplares, a los enfermos…y también a los difuntos, en especial a nuestro querido Obispo Antonio Ceballos. Renovar las promesas hechas en la ordenación, es querer unirnos más estrechamente con Dios. Este camino es muy gozoso pero también exigente. Se debe vivir con amor radical, no a medias».

Mons. Zornoza pedía expresamente «vivir siempre fieles, buscando lo más virtuoso en el seguimiento de Cristo».

Tras la homilía, el clero se dispuso a renovar la consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia.

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JUEVES SANTO: “Dios es amor y nosotros somos testigos y testimonio de ese amor”, por María Carmen Torres

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Hoy, Jueves Santo es día de celebración para nosotros los cristianos: celebramos la Eucaristía al recordar la Última Cena del Señor, celebramos la institución del sacerdocio cuando Jesús le encarga a sus discípulos continuar con su misión, y celebramos el día del amor fraterno, ejemplificado en el lavatorio de los pies.

El evangelio de Juan nos muestra cómo Jesús en la Última Cena se levanta de la mesa, se quita el manto y se ciñe una toalla, para seguidamente lavar y secar los pies a los discípulos. Él, siendo llamado “el Maestro” y “el Señor”, se puso a servir dando ejemplo de humildad e invitándoles a lavárselos unos a otros.

Muchas veces pensamos en la Navidad como la época en la que surgen los buenos sentimientos, la entrega a los demás, y el encuentro con la familia, y sin duda lo es; pero no es menos cierto que el Jueves Santo es el día para celebrar el amor fraterno, el amor sin medida, el amor hacia nuestros hermanos y hermanas desde la humildad y el servicio, desde la acogida y cercanía de ser parte de una comunidad.

Este sentimiento de amor fraterno nos invita a ver el rostro del prójimo en todas las personas que sufren, que necesitan ser escuchadas, que piden ser acompañadas, que interpelan ayuda, que demandan consuelo.

En base a ese amor fraterno que celebramos cada Jueves Santo, los voluntarios y las voluntarias de Cáritas, así como trabajadores y trabajadoras de nuestra entidad, realizamos un servicio asistencial de acogida y atención a las personas en situación de pobreza, llevando a cabo, además, proyectos y actuaciones que mejoran su formación, orientándolos profesionalmente, y promocionando el acceso a una vivienda y empleo dignos; en definitiva, a mejorar las condiciones sociales y laborales de personas en situación de vulnerabilidad.

Este Jueves Santo intentemos mirar a las personas que lo necesitan con una mirada fraterna. Os invito a que realicemos un gesto solidario y de amor a las muchas personas que se encuentran en situación de pobreza y exclusión social, que nos esforcemos por trabajar derribando fronteras geográficas, culturales y sociales, y que acojamos “al otro”, independientemente de dónde venga, que rostro tenga, o que lengua hable.

Salgamos al encuentro del necesitado, caminemos apoyando al que necesita amparo y dispongámonos a cuidar a los más débiles con ternura, realizando como dice el Papa Francisco “una caridad efectiva y eficaz”.

Cuando esta Semana Santa estemos en nuestras calles viendo las bellas procesiones que las recorren, sintamos en nuestro corazón el impulso y la alegría de querer formar parte de una misión a la que Jesús nos invitó, la de ser humildes y servidores, teniendo presente que los pobres y excluidos son los destinatarios privilegiados del Evangelio. Trabajemos por la dignidad y los derechos de todos.

Es Jueves Santo. Es tiempo de encuentro con el hermano y hermana que sufre, es tiempo de servicio al necesitado. Es tiempo de amor.

María Carmen Torres

Directora de Cáritas diocesana

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