Inicio Blog Página 30

«Acérquense a un monasterio para conocer la labor de estas grandes mujeres»

0

En la Solemnidad de la Santísima Trinidad celebramos la Jornada Pro Orantibus, un día para orar por quienes oran todos los días por todos, la vida contemplativa. El padre carmelita José Manuel Fernández es el delegado para la Vida Consagrada.

“¿Por quién eres?”, un lema muy sugerente para la jornada, ¿a qué nos invita?

Nos lleva a reflexionar en el origen de todo, en la razón por la cual hacemos las cosas, que es precisamente Dios; y, de ahí a recordar a recordar a aquellas personas que han entregado su vida a buscar el rostro de Dios y a transmitirnos su presencia, para que no olvidemos dónde está el punto de partida de todo.

¿Cómo está la vida contemplativa en nuestra diócesis?

Este año ha habido alguna profesión pero necesitaríamos muchas más vocaciones. El Señor sigue llamando, aunque a veces parezca que es difícil escucharlo.

¿Qué supone para el padre José Manuel ser el delegado para la Vida Consagrada de la diócesis?

Para mí es un motivo para dar gracias a Dios porque me ha ayudado a conocer y a valorar, todavía más, el tesoro que tenemos en la vida contemplativa, que es un don del Espíritu para la Iglesia. También me ha ayudado a poder compartir esa entrega y generosidad tantas veces callada y escondida detrás de unos muros. Esta jornada tiene también la intención de hacer visible tanta generosidad como hay tras los muros.

¿Qué destacaría de la vida contemplativa?

La generosidad y la entrega. Todo lo que hacen es por el bien de los demás, siempre están al servicio de los demás, para que todos puedan llevar adelante su tarea en este mundo. Viven con la mayor perfección posible su vocación, para servicio de la Iglesia. Y no me olvido de su alegría. Una alegría que brota de vivir en la presencia de Dios, aunque vengan momentos difíciles.

A partir del 30 de junio, la congregación le encomienda una nueva tarea. Lo vamos a echar de menos.

Así es, termino mi estancia en Málaga y comienzo una nueva en la ciudad de Segovia, donde se conserva el sepulcro de san Juan de la Cruz. Eso significa que también estoy terminando mi tiempo como delegado para la Vida Consagrada y como párroco de Stella Maris. Han sido 18 los años destinado en Málaga, en la tierra donde nací. Me voy muy contento por la generosidad y el cariño de la gente de la diócesis.

Una sugerencia para vivir esta Jornada de la Santísima Trinidad.

Si pueden, acérquense a un monasterio para ver “in situ” la labor de estas grandes mujeres por nosotros; den gracias a Dios por su entrega y generosidad hasta el último día de su vida; y colaboren con la colecta extraordinaria de este domingo porque ellas se ganan la vida con su trabajo pero los monasterios en los que viven tienen muchos gastos extraordinarios a los que no pueden hacer frente.

Encarni Llamas Fortes
Encarni Llamas

La Pastoral Juvenil anima a jóvenes y familias a matricularse en la asignatura de Religión

0

La Pastoral Juvenil anima a jóvenes y familias a matricularse en la asignatura de Religión

PINCHA AQUÍ PARA VER EL VÍDEO

La Pastoral Juvenil de la Diócesis de Asidonia-Jerez ha lanzado un vídeo dirigido a jóvenes y familias con el objetivo de animar a la matriculación en la asignatura de Religión, cuyo plazo para Infantil y Primaria permanecerá abierto hasta el próximo 8 de junio.

A través de este mensaje audiovisual, se pone de relieve el valor educativo y formativo de esta materia dentro del proceso de crecimiento personal y académico de los alumnos, destacando su aportación a una educación verdaderamente integral.

En el vídeo, los jóvenes recuerdan que la asignatura de Religión no solo ofrece la posibilidad de profundizar en la fe, sino también de reflexionar sobre cuestiones fundamentales para la vida como la dignidad de la persona, la identidad propia y el sentido de la existencia a la luz del Evangelio.

Asimismo, se subraya la importancia de esta materia para el desarrollo del pensamiento crítico, especialmente en un contexto social que exige formar personas capaces de comprender la realidad y responder a ella con criterio y profundidad.

Otro de los aspectos destacados es la oportunidad que brinda la clase de Religión para conocer la figura de Jesús de Nazaret, presentado como respuesta a la búsqueda de sentido que acompaña a toda persona, así como para acercarse a las raíces culturales, históricas y patrimoniales que forman parte de nuestra identidad.

Desde la Pastoral Juvenil se insiste en que conocer de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde caminamos ayuda a crecer en madurez humana y espiritual, animando finalmente a alumnos y padres a no dejar pasar esta oportunidad formativa.

La entrada La Pastoral Juvenil anima a jóvenes y familias a matricularse en la asignatura de Religión se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Parroquia de San Miguel y San Juan de Ávila organiza una peregrinación jubilar a Polonia

0

La Parroquia de San Miguel y San Juan de Ávila organiza una peregrinación jubilar a Polonia

La Parroquia de San Miguel y San Juan de Ávila de Jerez de la Frontera ha organizado una Peregrinación Jubilar a Polonia, que tendrá lugar del 6 al 13 de octubre de 2026, contando con la presencia de su párroco, D. Luis Piñero Carrasco. De esta forma se ofrece a los fieles una oportunidad única para profundizar en la fe recorriendo algunos de los lugares más significativos de la historia espiritual y religiosa del país centroeuropeo.

Durante ocho días, los peregrinos podrán recorrer ciudades y santuarios estrechamente vinculados a la vida de San Juan Pablo II, la devoción mariana y el testimonio de grandes santos y mártires del siglo XX. El itinerario contempla la visita a lugares emblemáticos como Cracovia, el Santuario de la Divina Misericordia de Santa Faustina, Zakopane, Wadowice, ciudad natal de San Juan Pablo II, el Santuario Nacional de San Juan Pablo II, el monasterio de Jasna Góra en Częstochowa, custodio de la Virgen Negra, así como Varsovia y otros importantes enclaves históricos y espirituales del país.

La peregrinación incluirá también la visita al antiguo campo de concentración de Auschwitz, lugar de memoria y oración donde los peregrinos podrán acercarse al testimonio martirial de San Maximiliano Kolbe y de tantos hombres y mujeres que sufrieron la tragedia de la guerra. Asimismo, se visitarán las Minas de Sal de Wieliczka, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y diversos templos y espacios de especial relevancia para la Iglesia en Polonia.

El programa contará con la celebración diaria de la Santa Misa y con el acompañamiento espiritual propio de una auténtica peregrinación, favoreciendo el encuentro con el Señor, la fraternidad y el crecimiento interior de todos los participantes.

La organización ha previsto un completo paquete que incluye vuelos directos, alojamiento en hoteles de cuatro estrellas, pensión completa, traslados, entradas a los lugares programados, guías y seguro de asistencia y cancelación. El precio establecido es de 1.970 euros por persona en habitación doble o triple, con posibilidad de suplemento para habitación individual y opción de pago único o fraccionado.

Desde la organización se invita a todos los diocesanos a participar en esta peregrinación jubilar, concebida como una experiencia de fe y comunión eclesial, que permitirá descubrir la riqueza espiritual de Polonia y fortalecer el camino cristiano junto a otros fieles de nuestra Iglesia local.

Contacto para más información: 956 33 88 00

La entrada La Parroquia de San Miguel y San Juan de Ávila organiza una peregrinación jubilar a Polonia se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Se trata de crear un espacio donde la música nos ayuda a encontrarnos con el Señor”

0

El director de la Red Mundial de Oración del Papa, padre Cristóbal Fones S.J, está en Granada, para participar en la “Oración cantada”, organizada en la iglesia del Sagrado Corazón, por la comunidad jesuita, que se celebra hoy a las 20 horas.

“Déjense primero acompañar una de las cosas bellas de la música, que, a mi modo de ver, es realmente un antídoto para la vida acelerada que llevamos hoy. Por dos razones. Una, primero es porque transcurre en el tiempo, es decir, escuchar una canción, entrar en una música significa permanecer, que, básicamente, es lo que nos pide el Señor, permanecer en una relación, permanecer en el amor, permanecer con él. Pero, segundo, porque la música se compone de sonido y de silencio. Si fuera sólo sonido, sería ruido. Entonces, también es una especie de diálogo en que uno escucha, pero también uno deja que fluya en el corazón algo que quiere decir, que quiere comunicar, y en este aspecto la música en general, la música cristiana en particular, se transforma en una mediación sumamente bonita y casi sacramental de la relación con Dios, porque, como bien decías, la oración no es recitar palabras, no es cumplir preceptos, es cultivar una relación de cariño, de intimidad con alguien que ya nos quiere”.

Es la música que introduce en la oración a Dios y que explica el director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, padre Cristóbal Fones S.J, que hoy martes 2 de junio está en la Iglesia del Sagrado Corazón (C/ Gran Vía, 30), a las 20 horas, en una oración cantada.

En una entrevista al programa “El Espejo Granada en Mediodía COPE”, que se emite el viernes, a partir de las 13:35 horas, en COPE Granada, el padre jesuita, natural de Chile, señala que esta oración cantada “hay que distinguirlar de la palabra concierto, porque el foco no es el artista, el que lleva adelante la performance, sino que es un espacio de oración guiado con canciones”.

Para el director internacional de la Red Mundial de oración por el Papa, “se trata de crear un espacio donde la música nos ayuda a encontrarnos con el Señor, que es el protagonista de ese lugar y de ese momento”.

“UN MOMENTO DESAFIANTE”
El padre Fornes cuenta en su haber con un amplio recorrido en la música, que le llevó a Boston, donde estudió música moderna tras su ordenación en 2007. Previamente, desde su Chile natal, en 1996, dos años después de su ingreso en la orden jesuita, grabó una colección de música para uso pastoral, que compaginó con su labor de misionero, con el pueblo Mapuche, cuando compuso la primera misa en lengua indígena de chile, con el título “Misa Ülkantun”.

En 2024 fue nombrado por el Papa Francisco director internacional de la Red Mundial de Oración por el Papa, un “momento desafiante, en el que traté de conectar un poquito con lo que quería el Papa Francisco y ahora que he estado conociendo profundamente al Papa León”.

“UN SERVICIO ECLESIAL DE LA SANTA SEDE”
La Red Mundial es “un servicio eclesial de la Santa Sede, que preside el mismo Santo Padre, para todos los cristianos, incluso más allá de la Iglesia Católica, que consiste en unirnos como humanidad abriendo el corazón e intercediendo por las necesidades urgentes, desafíos de la humanidad o misión de la Iglesia”.

Cada mes, con la intención de oración del Papa, los cristianos de todo el mundo y personas que quieran unirse, pueden orar juntos a Dios, con la Iglesia universal. Como en este mes de junio, en el que el Santo Padre nos invita a orar “para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones y para que promueva valores como el respeto, la solidaridad y la superación personal”.

“Es muy importante no sólo por la intención de oración del Papa en abstracto, sino saber cuál es cada mes, dejar que su corazón se abra a ella, que conozcamos un poco más por qué es importante esa intención de oración”.

Esta Red Mundial de oración y las distintas propuestas para unirse en comunión en la oración con la Iglesia universal está disponible en https://www.popesprayer.va/es/ Asimsimo, es posible rezar con el Papa y colaborar con esta obra que preside el Santo Padre, a través de este enlace: https://www.popesprayer.va/es/rezaconelpapa/

La entrevista con el padre Fones se emitirá el viernes 5 de junio, a partir de las 17:30 horas, en COPE Granada, en el programa semanal “El Espejo Granada en Mediodía COPE”.

The post “Se trata de crear un espacio donde la música nos ayuda a encontrarnos con el Señor” first appeared on Archidiócesis de Granada.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La ONCE en Jerez entrega al Obispo diocesano el cupón conmemorativo de la visita del Papa León XIV a España

0

La ONCE en Jerez entrega al Obispo diocesano el cupón conmemorativo de la visita del Papa León XIV a España

Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, ha recibido en la jornada de hoy la visita de una representación de la ONCE en Jerez de la Frontera encabezada por su director, Cristino Ortuño, en un encuentro celebrado en la Casa de la Iglesia.

Durante esta visita institucional, Cristino Ortuño hizo entrega al prelado del cupón conmemorativo que la ONCE ha editado con motivo de la próxima visita apostólica del Papa León XIV a España, una iniciativa que se suma a los distintos acontecimientos y acciones promovidas con motivo de este histórico viaje del Santo Padre a nuestro país.

En el encuentro también estuvo presente Milagros Rodríguez Barba, Vicepresidenta del Consejo Territorial de ONCE en Andalucía , Ceuta y Melilla, participando junto al director de la entidad en Jerez en este gesto de cercanía y encuentro con la Iglesia diocesana.

Asimismo, la representación de la ONCE quiso tener un detalle especial con el pastor diocesano haciéndole entrega del cupón emitido el 9 de junio de 2021, fecha especialmente significativa para nuestra Iglesia local, ya que ese día, a las 12:00 horas, la Santa Sede hacía público el nombramiento por parte del Papa Francisco de Monseñor José Rico Pavés como Obispo de Asidonia-Jerez.

La emisión de este cupón conmemorativo supone un reconocimiento a la relevancia eclesial y social que representa la visita del Sucesor de Pedro a España, prevista para este fin de semana, y que está siendo vivida por la Iglesia como un tiempo de preparación espiritual, comunión y esperanza.

Monseñor José Rico Pavés agradeció este detalle por parte de la ONCE, valorando especialmente el significado de la iniciativa y la cercanía que manifiestan hacia un acontecimiento de especial importancia para la Iglesia y para tantos fieles que esperan con alegría la llegada del Santo Padre.

La entrada La ONCE en Jerez entrega al Obispo diocesano el cupón conmemorativo de la visita del Papa León XIV a España se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Entre la esclavitud y la libertad a través de la documentación de la Iglesia en Sevilla

0

Entre la esclavitud y la libertad a través de la documentación de la Iglesia en Sevilla

Desde los Archivos Históricos de la Catedral y del Arzobispado de Sevilla nos sumamos un año más a la celebración del Día Internacional de Archivos, que viene conmemorándose desde el año 2007, en recuerdo de la fecha en la que se creó el Consejo Internacional de Archivos (ICA), el 9 de junio de 1948. 

Para esta ocasión se han preparado unas actividades conjuntas desde los Archivos de los edificios sevillanos declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, desde 1987, con la intención de ofrecer unos circuitos de visitas de forma cohesionada, que acerquen al visitante a los documentos en sus propios centros de investigación.

Con esta intención se ofrece la posibilidad de solicitar visitas gratuitas guiadas, concertadas mediante cita previa, los próximos días 9 y 10 de junio, en horario de mañana y tarde, que incluirán las visitas al Archivo General de Indias, los Reales Alcázares y a los Archivos Históricos de la Catedral y del Arzobispado de Sevilla, en su sede en el Palacio Arzobispal, en horario de 10 h, 11 h, 12 h, 13 h, 17 h y 18 h. Para la solicitud de estas visitas guiadas deben dirigirse a difusión.agi@cultura.gob.es

Asimismo, se celebrarán dos jornadas de puertas abiertas, con acceso libre y sin visita guiada, los mismos días en dichos archivos históricos. El horario de visita será de 9 h a 14 h y de 16:30 h a 19:30 h, manteniendo el formato de ediciones anteriores.

Tomando como punto de referencia el tema propuesto por el ICA para el año 2026, Archivos para la justicia: derechos, memoria y futuros, desde los Archivos Históricos de la Iglesia en Sevilla, hemos querido sumarnos a dicha reflexión destacando especialmente la dimensión de los archivos como espacios para la memoria, el reconocimiento de la dignidad humana y la recuperación de experiencias históricas silenciadas. Con esa intención, se presentan diversos expedientes relacionados con la esclavitud, un fenómeno que, en palabras del historiador Miguel Anxo Pena, constituye “uno de los grandes males que han asolado a la humanidad desde la Edad Antigua hasta nuestros días”.

El estudio de la esclavitud plantea una dificultad fundamental: la escasez de testimonios escritos producidos por los propios esclavos. La ausencia de una voz directa constituye, en sí misma, otra manifestación más de la marginación a la que fueron sometidos.

En este contexto, los procesos judiciales tramitados ante el Tribunal Eclesiástico de Sevilla adquieren un extraordinario valor como fuente histórica primaria. Los expedientes matrimoniales, las declaraciones de testigos, los pleitos entre cofradías y la información procedente de los registros sacramentales permiten acercarse de manera directa a las experiencias cotidianas de hombres y mujeres esclavizados, así como de descendientes de esclavos. Gracias a estos testimonios documentales, es posible reconstruir las dinámicas sociales generadas en torno al fenómeno de la esclavitud y las relaciones establecidas entre los distintos grupos que conformaron la sociedad del Antiguo Régimen.

La administración de los sacramentos, y de manera particular el bautismo, pone de manifiesto el interés por integrar religiosamente a estas personas en el seno de la comunidad cristiana, aunque sin cuestionar el sistema esclavista que condicionaba sus vidas. Así se refleja en las instrucciones “Sobre el trato a esclavos y bautismo de negros libres y/o esclavos”, impresas en torno a 1691, donde se insistía en la necesidad de hacer comprender que: “aquella agua que les quieren echar por la cabeça, es agua de Dios, para que sean hijos de Dios, y vayan al cuielo con Nuestro Señor Iesv Crhisto”. La catequesis de las personas esclavizadas era concebida, por tanto, como una obligación pastoral fundamental.

Al mismo tiempo, la documentación permite observar la movilidad atlántica asociada a la trata esclavista. Muchos de los protagonistas de estos expedientes procedían de enclaves africanos o americanos vinculados a las rutas comerciales. Desde Cabo Verde o la Costa de Guinea hasta Cartagena de Indias, Cádiz, Sevilla u Orán. Los documentos conservan fragmentos de vidas desplazadas a través de océanos y fronteras, mostrando cómo hombres, mujeres y niños fueron vendidos, trasladados y sometidos a sucesivos propietarios a lo largo de su existencia.

La documentación conservada permite, igualmente, aproximarnos a las formas de sociabilidad y organización colectiva desarrolladas por la población negra y afrodescendiente en la Sevilla moderna. Los pleitos relacionados con cofradías de negros muestran cómo estas corporaciones religiosas funcionaban como espacios de apoyo mutuo, protección e identidad compartida dentro de una sociedad profundamente jerarquizada. La creación de hermandades de carácter étnico respondió, en gran medida, a la necesidad de encontrar lugares de pertenencia y reconocimiento frente a la marginación social.

La muestra presenta varios expedientes matrimoniales, en los que la libertad personal se convierte en un elemento fundamental. Las reiteradas expresiones de “libre de cautiverio”, “libre de esclavitud” o “negro libertino” revelan hasta qué punto la esclavitud continuaba formando parte de la identificación social de estas personas, incluso tras haber alcanzado la libertad.

Como ejemplos, destacamos entre otros el expediente matrimonial con la solicitud de dispensa de la tercera amonestación presentada por Francisco Nolasco Jiménez y María Sánchez González, en 1807, ambos identificados como “de color pardo” y que manifiestan ser antiguos esclavos, o el expediente matrimonial de Pedro Antonio Núñez y María Eufemia Imaña, él esclavo africano llegado a Cádiz a finales del siglo XVIII,  de quien declara el sacerdote que lo bautizó, era un “pardo bozal” -epíteto consustancial a los sujetos, indicando su condición de indómitos, recién salidos de la selva como el historiador y archivero Joaquín Rodríguez Mateos apunta- de unos diez años de edad, traído desde la Costa de Guinea a Cartagena de Indias y posteriormente trasladado a Cádiz como esclavo de D. Alonso Núñez de Castro.

En algunos casos, los documentos muestran además las tensiones surgidas cuando los amos intentaban impedir o condicionar los enlaces matrimoniales de sus esclavos. Resulta especialmente significativo el expediente matrimonial de 1676 de Francisco Correa, que contiene la declaración jurada del propietario del esclavo, manifestando su compromiso de no infligir malos tratos y de respetar su matrimonio, quedando sujeto, en caso de incumplimiento, a la intervención y amonestación del juez eclesiástico.  Este compromiso refleja la compleja relación entre la autoridad señorial sobre el esclavo y la defensa eclesiástica de la convivencia.

Por otra parte, la integración de la población negra y esclava en cofradías o las resistencias frente a la fundación de hermandades integradas por estos, reflejan la existencia de prejuicios y dinámicas de segregación racial en la sociedad sevillana del siglo XVII. Algunos documentos conservan incluso la defensa realizada por los propios afrodescendientes de su derecho a participar plenamente en la vida religiosa y comunitaria. Especialmente elocuentes resultan las palabras recogidas en uno de estos pleitos, donde se afirma que “por todos se puso Cristo en la cruz” y que la Iglesia “No nos excluye”, reivindicando así la igualdad espiritual de negros y blancos dentro de la fe cristiana: “… pues por todos se puso xpo. en la cruz, y muestra madre la yglessia sancta no nos excluye, antes nos admite a muchas cosas más que a blancos, pues procedemos de gentiles y xpianos viejos, y que para ser sacerdotes no somos excluydos, como los ay oy muchos negros sacerdotes y prebendados en nuestra españa, y siendo como esto es assí no esjusto diga la parte contraria con tanta livertad que por ser mis partes negros an de ser excluydos…”

En conjunto, esta documentación permite comprender que la esclavitud en la España moderna no fue una realidad marginal ni ajena a la vida cotidiana urbana. Los registros parroquiales, expedientes matrimoniales, cartas de libertad y pleitos judiciales conservados en los archivos eclesiásticos, testimonian la presencia constante de población africana y afrodescendiente en ciudades como Sevilla, Cádiz, Sanlúcar de Barrameda o El Arahal. Una vez más, los documentos custodiados en estos archivos muestran un testimonio imprescindible para conocer una realidad que formó parte de la historia social y religiosa de la Andalucía moderna.

 

Isabel González Ferrín, Nuria Prados Torres y María Nieto Lozano.

Técnicas de los Archivos de la Catedral y el Arzobispado de Sevilla.

The post Entre la esclavitud y la libertad a través de la documentación de la Iglesia en Sevilla first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Ponencia ‘Relación entre moderadores y obispos’ (Vaticano, 22-05-2026)

0

Ponencia ‘Relación entre moderadores y obispos’ (Vaticano, 22-05-2026)

RELACIÓN ENTRE MODERADORES Y OBISPOS[1]

Mons. José Ángel Saiz Meneses

                                                         Arzobispo de Sevilla (España)

Saludos

Introducción

Permítanme comenzar mis palabras con una experiencia personal. En diciembre de 1973, a los diecisiete años, participé en un Cursillo de Cristiandad, en Barcelona, y me incorporé al Movimiento Cursillos de Cristiandad. Fue para mí una experiencia de triple encuentro: con Cristo, con la Iglesia y conmigo mismo. Desde entonces siempre he estado vinculado a este Nuevo Movimiento de Iglesia, primero como miembro y dirigente laico; después, como asistente espiritual de diferentes comunidades, de la diócesis de Barcelona, y, posteriormente de España, del Grupo Europeo, y actualmente, del Organismo Mundial.

Aquella experiencia ha acompañado toda mi vida laical, sacerdotal y episcopal como un verdadero criterio hermenéutico. Cuando hoy, como arzobispo de Sevilla, recibo a los moderadores de asociaciones internacionales de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades, y tengo ocasión de contemplar la riqueza y variedad de sus carismas, se actualiza y se refuerza en mí el convencimiento de que dichos movimientos, asociaciones y comunidades son, para la Iglesia diocesana, una forma privilegiada mediante la cual el Espíritu Santo renueva, una y otra vez, la vida de la Iglesia. Nacen en la entraña de una Iglesia particular concreta, en el corazón de hombres y mujeres que están a la escucha, con disponibilidad, en la presencia del Señor.

El Movimiento Cursillos de Cristiandad se fue gestando entre un grupo de sacerdotes y de jóvenes de Acción Católica de la diócesis de Mallorca (España), en la década de los años 40 del pasado siglo. La forma en la que este grupo preparó la célebre peregrinación a Santiago de Compostela que tendría lugar en agosto de 1948, fue perfilando un ideal y un estilo evangelizador, y sembró en el corazón de aquellos jóvenes una profunda inquietud apostólica.

El estatuto del Organismo Mundial del Movimiento de Cursillos de Cristiandad recoge que «de este grupo de iniciadores tuvieron parte muy importante sobre todo laicos guiados por Eduardo Bonnín Aguiló, además de varios pastores, entre los que se encontraban el entonces obispo de Mallorca, monseñor Juan Hervás Benet, y el sacerdote Sebastián Gayá Riera»[2]. Lo significativo para nuestra reflexión es subrayar que nació en el seno de la vida diocesana, en relación orgánica con el obispo, en respuesta a una necesidad pastoral concreta. Romano Guardini, en su célebre ensayo El sentido de la Iglesia, escribía que la Iglesia no es una institución que se añade al Evangelio desde fuera, sino el espacio vivo en el que el Evangelio toma cuerpo histórico[3].

Las asociaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades son una de las formas concretas en que ese cuerpo respira y se renueva. Son la Iglesia particular que se hace, por su medio, más ella misma. Más adelante, los Cursillos fueron acogidos en otras diócesis porque los obispos reconocieron en ellos un don del Espíritu Santo. Esa doble dinámica –el brote carismático en la Iglesia particular y el reconocimiento episcopal que lo propaga– es el modelo que hemos de contemplar con atención.

 

  1. Fundamentos eclesiológicos

El 30 de mayo de 1998, en la Vigilia de Pentecostés, el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, dirigió a los miembros de las asociaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades un discurso que debe considerarse un texto fundamental del magisterio teológico contemporáneo sobre este tema[4]. En él, comenzó recordando que la Iglesia nació precisamente en Pentecostés, en la efusión del Espíritu, y que ese primer Pentecostés fue, en un sentido muy preciso, un evento carismático: el Espíritu distribuyó sus dones «a cada uno como quería» (1Co 12, 11). Desde el principio, la Iglesia es carismática en su estructura más profunda, no sólo en sus manifestaciones extraordinarias. Pero Ratzinger dio un paso decisivo al articular la relación entre la dimensión institucional y la dimensión carismática de la Iglesia. No las presentó como polos en tensión, sino como dos dimensiones co-esenciales de un único misterio.

Unas décadas antes, en sus obras El complejo antirromano y en Sponsa Verbi, el teólogo Hans Urs von Balthasar había propuesto que en la Iglesia existen dos principios constitutivos que él denominó «el principio petrino» y «el principio mariano». El primero representa la estructura ministerial, la sucesión apostólica, la garantía institucional de la continuidad del depósito de la fe. El segundo representa la dimensión contemplativa y nupcial, la Iglesia como esposa, como respuesta de amor que desborda toda estructura pero que la habita desde dentro[5]. Para Balthasar, el principio mariano –y, añadiríamos nosotros, sus expresiones históricas en los movimientos, asociaciones y nuevas comunidades– no es un fenómeno marginal ni anómalo en la vida de Iglesia. Es el corazón vivo que impide que la estructura se anquilose. Sin Pedro, la Iglesia carece de memoria objetiva y de unidad visible. Sin la Virgen María, la Iglesia carece de la interioridad nupcial que le otorga su verdadera identidad.

Ratzinger asumió esta visión y la llevó al plano pastoral. Sus palabras en 1998 merecen ser recibidas en todo su alcance: los movimientos son «una respuesta suscitada por el Espíritu Santo a los desafíos del presente»; su aparición en la historia de la Iglesia no es fruto de planificaciones humanas, sino el signo de que el Espíritu sigue siendo el protagonista de la misión. Y a la vez señaló que todo carisma auténtico necesita purificarse, necesita la mediación del discernimiento eclesial, necesita dejarse integrar en la comunión más amplia de la Iglesia universal y de la Iglesia particular. Esta doble afirmación: la gratuidad del don y la necesidad de su integración eclesial, es la clave que debemos profundizar juntos, obispos y moderadores, en este Encuentro.

Mi experiencia como pastor me va enseñando que esta integración no siempre resulta fácil. La diversidad de espiritualidades, de pedagogías, de métodos, de culturas internas, de lenguajes simbólicos, etc., puede crear problemas y malentendidos. A veces, el movimiento puede caer en la tentación de cerrarse sobre sí mismo. A veces, la estructura diocesana no sabe cómo acoger una realidad nueva que le desborda. Pero precisamente en la superación de esas dificultades se comprueba la madurez eclesial: tanto de los moderadores —en su disposición a integrarse en la misión diocesana—, como de los obispos —en su disponibilidad a reconocer el don que viene a renovar y dinamizar lo que de otra manera podría volverse rutinario.

 

  1. El obispo diocesano y los movimientos eclesiales

Romano Guardini, en la célebre conferencia que dictó en el castillo de Rothenfels en 1922, pronunció una frase que ha recorrido el pensamiento teológico posterior como una consigna y como una promesa: «la Iglesia despierta en las almas»[6]. Lo que Guardini veía nacer en torno suyo era el signo de que el Espíritu estaba haciendo surgir en la Iglesia una nueva conciencia de sí misma: la Iglesia como comunidad viva que el creyente descubre como propia, como su comunidad. Esta intuición de Guardini tiene una vigencia extraordinaria para entender los movimientos, asociaciones y comunidades de hoy.

Un joven que ingresa en un movimiento eclesial no está «inscribiéndose en una organización». Está descubriendo que la Iglesia es el lugar en el que la vida de fe alcanza su verdadera consistencia y madurez. La Iglesia despierta en él. Y cuando la Iglesia despierta en las almas, despierta también, a través de ellas, en la comunidad diocesana entera. Esta es la razón profunda por la que el obispo debe contemplar a los movimientos no con la sospecha del administrador ante algo que no controla, sino con la admiración y gratitud del pastor ante lo que el Espíritu suscita. El obispo no es el propietario del Espíritu en su diócesis; al contrario, es su primer servidor y primer garante de discernimiento.

Quisiera destacar lo que a mi entender son tres tareas fundamentales del obispo en su relación con las asociaciones, movimientos y comunidades. No como programa abstracto, sino como descripción de lo que he podido aprender en el servicio de la Diócesis de Tarrasa y, actualmente, en la Archidiócesis de Sevilla.

La primera es el discernimiento. No todo lo que se presenta como movimiento eclesial lo es en sentido teológico pleno. El discernimiento episcopal no significa censura ni desconfianza sistemática; es, más bien, el ejercicio de la responsabilidad apostólica que compete al sucesor de los Apóstoles. El discernimiento requiere tiempo, humildad y también coraje. A veces hay que decir que algo no es lo que parece. Pero con mucha más frecuencia, el discernimiento concluye en el reconocimiento agradecido de un don que el Espíritu ha puesto en el corazón de personas concretas para bien de toda la Iglesia.

La integración es la segunda tarea. Un movimiento que se convierte en gueto espiritual, no está cumpliendo su vocación eclesial. El carisma fundacional no es un fin en sí mismo, es una gracia para la misión de la Iglesia entera. El obispo debe promover, con paciencia y también con autoridad, que los movimientos se sientan responsables de la vida diocesana en su conjunto: del primer anuncio, la catequesis, la liturgia, la caridad, del diálogo ecuménico e interreligioso. Esto exige también que la estructura diocesana aprenda a dar espacio a los movimientos, a escucharlos, a integrar sus carismas en la planificación pastoral. No es un proceso sencillo. Pero es el signo de que la Iglesia local va madurando hacia la catolicidad que le es propia.

La misión es la tercera y más exigente tarea. Los movimientos nacen, en última instancia, para la misión. Cada época histórica presenta nuevos desafíos a la evangelización, y el Espíritu suscita carismas que responden, desde su originalidad, a esos desafíos. En la Europa secularizada de hoy, en el mundo digital que recompone las identidades y las pertenencias, en la cultura del individualismo que hace cada vez más difícil la experiencia de la comunidad, los movimientos son una forma eficaz para presentar la fe como encuentro, como belleza, como comunidad de vida. No sustituyendo a la estructura territorial de la Iglesia, sino revitalizándola desde dentro y creando nuevos espacios de encuentro con Dios.

 

  1. Conciliación, comunión y sinodalidad

Hay una palabra que en la lengua italiana posee una densidad semántica y una resonancia histórica profundas: conciliazione. En el horizonte cultural que forjó el pensamiento romano y cristiano, no designa simplemente un acuerdo alcanzado tras una negociación, ni tampoco la mera disolución de una tensión preexistente. Evoca algo cualitativamente distinto: el acto por el que dos realidades, sin perder su propia identidad, son llevadas a una unidad superior que las asume, las purifica y, en una forma de abrazo, las hace fructíferas la una para la otra. En su raíz etimológica late el concilium, esto es, la asamblea convocada, el lugar de la escucha común, y, más allá todavía, la forma verbal conciliare, que en Cicerón y en la tradición posterior significa “ganar para sí”, “atraer hacia una misma causa”. Hay en ello una dinámica de conversión, es decir, la transformación interior de dos voluntades diversas en virtud de un bien que las trasciende.

Esta riqueza semántica puede iluminar la naturaleza de la relación que el obispo está llamado a mantener con los responsables de las asociaciones, movimientos y comunidades. Esa relación tiene un nombre teológico preciso: comunión. San Juan Pablo II, en el número cuarenta y tres de su carta apostólica Novo Millennio Ineunte (2001), después de invocar la comunión como el gran programa que la Iglesia tiene ante sí en el tercer milenio, añadió una precisión fundamental: “Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comunión, proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades”[7].

San Juan Pablo II no estaba hablando de una estructura organizativa, sino más bien de la forma de la mirada: “La espiritualidad de la comunión implica ante todo la mirada del corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz hay que saber descubrir también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado”[8]. La comunión no es, por tanto, el resultado de un proceso de negociación entre instancias diversas; es, en su raíz, un modo de percibir la realidad: ver en el otro –en el moderador del movimiento, en el obispo– el rostro en el que resplandece el mismo misterio trinitario que me constituye a mí. Lo que san Juan Pablo II propone es, en última instancia, una ontología de la relacionalidad: el ser humano no existe primero como individuo y luego entra en relación; existe en relación, a imagen del Dios que es en sí mismo comunión de personas.

Esta visión de la comunión se inspira en la constitución dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II. El Concilio subrayó que la Iglesia es, en su raíz, communio; de manera que el ministerio episcopal existe dentro de la comunión y está al servicio de ella. El Espíritu Santo habita en la Iglesia y en los corazones de los fieles “como en un templo”, “los conduce hacia toda verdad” y “los unifica en comunión y ministerio”. El Espíritu es, pues, el sujeto activo de la comunión; la jerarquía es su servidora; y los carismas son sus expresiones históricas. De aquí se sigue una consecuencia decisiva para nuestra reflexión: la conciliación entre el obispo y los moderadores de movimientos no consiste en un ejercicio de habilidad diplomática ni un equilibrio de fuerzas en tensión; es el reconocimiento mutuo, anclado en la fe, de que ambos son servidores de un mismo Espíritu que los precede a ambos y que actúa de un modo incesante[9].

Pero la comunión, en su forma histórica, tiene hoy un nombre: sinodalidad. El papa Francisco, en su discurso con ocasión del quincuagésimo aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos (2015), afirmó que la sinodalidad es “la dimensión constitutiva de la Iglesia”. El mismo encuentro del obispo con los moderadores de movimientos es un acto sinodal: ambos escuchan juntos al Espíritu; ambos ofrecen y reciben; ambos son interpelados y enriquecidos. El obispo es el garante de que la escucha sea verdadera, de que ningún carisma se cierre sobre sí mismo y de que todos los dones confluyan hacia la única misión.

El pontificado del papa León XIV ha enriquecido esta reflexión con una perspectiva que merece especial atención. Desde su elección, el Papa ha insistido en que la sinodalidad es una categoría espiritual y misionera: la Iglesia que camina unida no lo hace en primer lugar para encontrarse a sí misma, sino para salir con el Evangelio al encuentro del mundo. En este marco, la relación entre el obispo y los movimientos adquiere una dimensión nueva: no basta con que coexistan en paz, ni siquiera con que colaboren en proyectos comunes. Es preciso que sean capaces de engendrarse mutuamente en la fe, de corregirse con caridad, de interpelarse con la verdad. La conciliación auténtica no ignora las tensiones, sino que las asume y las transfigura en energía para la misión de la Iglesia. En esa línea, León XIV ha recordado que la sinodalidad requiere lo que él ha llamado “la gramática de la escucha”: la disposición a ser sorprendido, a descubrir que el Espíritu habla también —quizás especialmente— por las voces que no habíamos previsto[10].

Quisiera concluir este punto con una observación que toca de cerca mi experiencia como pastor. La conciliación entre el obispo y los movimientos no es un estado que se alcanza de una vez y para siempre; es un proceso dinámico que necesita ser renovado con realismo continuamente, en la misma medida en que la comunión no es un logro definitivo, sino una forma de vida que hay que volver a elegir cada día. La constitución dogmática Lumen Gentium describe la Iglesia como la que “tiende hacia la perfección consumada” y que, mientras tanto, “lleva en sus propios miembros los signos de la fragilidad”: la Iglesia es en el tiempo sancta et semper purificanda[11]. Esta sobriedad realista se erige en la condición de posibilidad de una comunión que no se apoye en la ilusión, sino en la gracia. Cuando el obispo y los responsables de un movimiento se sientan a la misma mesa, conscientes de sus límites y abiertos al don del otro, están practicando, quizás sin saberlo, la más alta forma de teología: aquella que se hace vida por el pensamiento. Y en esa experiencia la Iglesia descubre que es el lugar donde el Espíritu sigue conciliando lo que la fragilidad humana puede separar, es decir, donde la gracia sigue haciendo posible lo que la naturaleza sola no podría construir.

 

Conclusión: El don que se entrega

La Iglesia que peregrina en Sevilla, a la que sirvo, es una Archidiócesis antigua, de tradición profunda, marcada por siglos de historia religiosa y también por la respuesta a los desafíos de una modernidad que ha llegado, como en toda Europa occidental, con una fuerza secularizadora que no podemos ignorar. En nuestra Iglesia particular conviven asociaciones, movimientos y comunidades de orígenes y espiritualidades muy diversos junto con las hermandades y cofradías, las cuales constituyen un tejido de pertenencia religiosa que no puede ser ignorada y que reclama, también ella, un discernimiento pastoral permanente.

Mi tarea como arzobispo es la del pastor que acoge y discierne; que procura reconocer los dones e integrarlos en un proyecto común de evangelización; que no teme la diversidad, porque confía en que el Espíritu que distribuye los carismas es el mismo que construye la unidad. La unidad no es uniformidad; es la comunión de lo diverso en la caridad, una armonía de voces diversas. Y cuando se producen tensiones, recuerdo al joven de diecisiete años que entró en aquel cursillo y salió con un horizonte mucho más amplio. No más seguro de sí mismo, sino más consciente de que pertenecía a algo grande, que lo desbordaba por todos lados. Eso es la Iglesia. Eso es lo que las asociaciones, movimientos y comunidades hacen presente, cuando son fieles a su carisma.

Permítanme terminar con una imagen que resuma lo que he querido decir. La Iglesia no es una realidad que se tiene —como se tiene una propiedad—, sino una realidad que se recibe y que, al recibirla, se vive, se dona, se entrega. La Iglesia es un don que se da. Las asociaciones, movimientos y comunidades son la memoria viva de que la Iglesia es un don. Cada vez que introducen a alguien en la fe, no están «ofreciéndole un servicio» ni «vendiéndole un producto espiritual». Están entregando un don que recibieron gratuitamente (cf. Mt 10, 8).

El obispo que acoge a las asociaciones, movimientos y comunidades en su Diócesis, no está «gestionando recursos pastorales». Está reconociendo que el don del Espíritu es más grande que cualquier programa diocesano; que la Iglesia que él preside no es suya, sino de Cristo; y que su tarea no es limitar la acción del Espíritu, sino servirle con todo el amor y toda la lucidez de que es capaz. Y es verdad que el obispo no puede hacer que el Espíritu sople donde quiera, pero puede siempre preparar el terreno para que cuando sople, encuentre corazones dispuestos a acogerlo. Esa es nuestra tarea. Que este Encuentro nos ayude a cumplirla con mayor fidelidad, con mayor alegría y con mayor conciencia de que somos, todos —obispos, moderadores, fieles laicos—, servidores de un mismo Señor que viene a nosotros, y que siempre hace nuevas todas las cosas. A nosotros nos corresponde acoger sus dones, servir, acompañar y guiar. Muchas gracias.

[1] TestimonianzeRelazione tra Moderatori e Vescovi. DICASTERIUM PRO LAICIS, FAMILIA ET VITA. Servire, accompagnare, guidare. Fondamento e prassi del governo nelle associazioni. Incontro annuale con i moderatori delle associazioni internazionali di fedeli, dei movimenti ecclesiali e delle nuove comunità, 22 Maggio 2026 – Aula Nuova del Sinodo (Città del Vaticano).

[2] Estatuto del Organismo Mundial del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, n 3.

[3] Cf. ROMANO GUARDINI, El sentido de la Iglesia (Edibesa, Salamanca, 2011 [orig. 1922]), 17-42. La célebre formulación «Die Kirche erwacht in den Seelen» aparece en su ensayo de 1922 “Vom Sinn der Kirche”, pronunciado en Rothenfels am Main.

[4] JOSEPH RATZINGER, Los movimientos eclesiales y su lugar teológico, en Communio (Es) 21 (1999), 87-108.

[5] Cf. HANS URS VON BALTHASAR, El complejo antirromanoCómo integrar el papado en la Iglesia universal (BAC, Madrid, 1981 [orig. 1974]); Id., Sponsa Verbi. Ensayos teológicos II (Encuentro, Madrid, 2001 [orig. 1961]). La distinción entre principio petrino y principio mariano ocupa el centro de la reflexión eclesiológica de Balthasar. Véase también su estudio, publicado con Joseph Ratzinger, sobre la figura de María como tipo de la Iglesia en María, Iglesia naciente (Encuentro, Madrid, 2006).

[6] La formulación «Die Kirche erwacht in den Seelen» aparece en su ensayo de 1922 “Vom Sinn der Kirche”.

[7] SAN JUAN PABLO II, Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, n. 43.

[8] Ibidem.

[9] Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución dogmática Lumen Gentium, nn. 4 y 12. Para una lectura sistemática de la categoría de comunión en Lumen Gentium, cf. la Nota explicativa de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Communionis notio (1992), que ofrece una lectura autorizada del alcance del concepto conciliar: la comunión es a la vez communio sanctorum y communio ecclesiarum, y su realización histórica requiere tanto la unidad de la fe como la diversidad de los carismas.

[10] La expresión “gramática de la escucha” recoge el espíritu de las intervenciones del papa León XIV en los primeros meses de su pontificado, en las que ha retomado y desarrollado el impulso sinodal del papa Francisco orientándolo explícitamente hacia la misión. En su programa León XIV ha insistido en que la sinodalidad no agota su sentido en los procesos de consulta eclesial, sino que tiene su verificación en la capacidad de la Iglesia de salir al encuentro del mundo con el Evangelio, siendo fiel a la tradición recibida. En este marco, la relación entre el obispo y los movimientos se convierte en un laboratorio privilegiado de sinodalidad misionera.

[11] Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 8.

 

 

El Obispado y la Ciudad Autónoma impulsan un plan de rehabilitación integral para la Catedral de Ceuta

0

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción afrontará en los próximos años un ambicioso proceso de rehabilitación para garantizar la conservación de uno de los edificios históricos y religiosos más representativos de Ceuta.

El proyecto, que se desarrollará a lo largo de aproximadamente dos años y medio, ha sido diseñado tras la finalización de un exhaustivo estudio técnico que ha puesto de manifiesto los importantes problemas de conservación que presenta el templo. La intervención se ejecutará en cinco fases con el objetivo de compatibilizar la complejidad de los trabajos con la disponibilidad presupuestaria necesaria para llevarlos a cabo.

Las conclusiones del informe fueron presentadas la semana pasada durante una reunión mantenida entre el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia; el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo; y el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas. En el encuentro también participaron representantes del Gobierno local y técnicos responsables del proyecto.

Los especialistas han detectado numerosas patologías derivadas, principalmente, de los problemas de humedad que afectan al edificio desde hace años. Filtraciones procedentes de las cubiertas, condensaciones y fenómenos de capilaridad han provocado un progresivo deterioro tanto en elementos decorativos como en revestimientos, pavimentos y zonas estructurales del inmueble.

Según recoge el diagnóstico técnico, varias áreas del interior presentan daños visibles en molduras, acabados ornamentales y revestimientos, algunos de los cuales han llegado a sufrir desprendimientos. Ante esta situación, los expertos consideran urgente actuar para evitar que el deterioro continúe avanzando y comprometa elementos patrimoniales de especial valor.

La primera fase de las obras se centrará precisamente en las zonas que requieren una intervención más inmediata. Con una inversión estimada de 750.000 euros, los trabajos incluirán la restauración interior del crucero, la retirada de materiales degradados y diversas actuaciones estructurales destinadas a garantizar la seguridad y estabilidad de determinados espacios.

Posteriormente, una segunda etapa abordará la recuperación exterior del edificio. Esta actuación, valorada en más de 650.000 euros, permitirá intervenir sobre cubiertas, fachadas y distintos elementos constructivos afectados por las filtraciones de agua. El informe técnico advierte de la necesidad de renovar tejas, impermeabilizaciones y sistemas de protección que han perdido eficacia con el paso de los años.

Uno de los desafíos más importantes del proyecto llegará durante la tercera fase. Los técnicos proponen levantar parte de la solería actual para actuar directamente sobre los problemas de humedad existentes en el subsuelo. Esta intervención incluirá nuevas capas aislantes e impermeabilizantes, además de sistemas de ventilación y control térmico destinados a mejorar las condiciones ambientales del templo. A ello se sumará la modernización de instalaciones eléctricas, climatización y protección contra incendios. El presupuesto previsto para esta etapa ronda el millón de euros.

Las dos últimas fases estarán orientadas a la recuperación integral de los espacios interiores. Entre las actuaciones previstas figuran la restauración de techos y bóvedas, la sustitución de carpinterías deterioradas, la renovación de la iluminación y la implantación de nuevos sistemas de seguridad, vigilancia y megafonía. Estas intervenciones supondrán una inversión superior a los dos millones de euros.

Además de solucionar los problemas actuales, el proyecto busca dotar a la Catedral de herramientas que permitan controlar de forma permanente factores como la humedad, la ventilación y la temperatura interior, minimizando así el riesgo de futuras patologías.

Tanto la Ciudad Autónoma como el Obispado han subrayado la importancia de mantener una estrecha colaboración durante todo el proceso para garantizar la viabilidad de una actuación considerada imprescindible para preservar el principal templo de Ceuta y asegurar su conservación para las próximas generaciones.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Día de la Caridad 2026: alzar la mirada para encontrarse con la paz de Cristo

0

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social publican un nuevo mensaje

La Iglesia celebra el Día de la Caridad 2026 el próximo domingo 7 de junio. Como es costumbre, la celebración coincide con la Solemnidad del Corpus Christi y la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social ha publicado el mensaje de los obispos miembros de esta Subcomisión, con el título ‘Alzar la mirada para encontrarse con la paz de Cristo’. Como indica, la jornada de este año está marcada por la presencia del Papa León XIV en España con motivo de su visita apostólica.

El Santo Padre ha querido que uno de los actos centrales de su estancia sea la celebración de la Eucaristía y la posterior procesión del Corpus por las calles de Madrid. El Papa nos anima, durante estos días, a alzar la mirada.

“Esta mirada a lo alto solo es posible en Cristo resucitado. Él es quien abre las puertas y ventanas de la casa donde estaban los discípulos encerrados por miedo, para salir al mundo con una mirada renovada. «Paz a vosotros» fueron las primeras palabras del resucitado, al igual que han sido las primeras con las que el papa León saludaba a la humanidad entera en el comienzo de su pontificado”, indican desde la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social.

Hace más de 20 años, San Juan Pablo II, con la carta apostólica Mane nobiscum Domine presentó al mundo «la Eucaristía como una gran escuela de paz». La celebración del Corpus es una invitación para el mundo entero a profundizar en esta escuela.

Adjuntamos el mensaje completo: MENSAJE-OBISPOS-CORPUS-2026

La entrada Día de la Caridad 2026: alzar la mirada para encontrarse con la paz de Cristo apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Entre libros y memoria: el legado del marqués de Morante en la Biblioteca del Arzobispado de Sevilla

0

En la Biblioteca del Arzobispado de Sevilla se conservan aproximadamente 200 libros que pertenecieron a Joaquín Gómez de la Cortina, primer marqués de Morante y uno de los grandes bibliófilos españoles del siglo XIX. Nacido en México en 1808, fue diplomático, erudito y miembro activo de la vida intelectual española. Pero, sobre todo, fue un apasionado coleccionista de libros.

A lo largo de su vida reunió una biblioteca extraordinaria, formada por decenas de miles de volúmenes cuidadosamente seleccionados. Tras su muerte, aquella gran biblioteca privada se dispersó, y hoy sus libros se conservan repartidos entre distintas instituciones y colecciones.

Para Gómez de la Cortina, los libros no eran solo textos que leer: eran también objetos culturales y artísticos. Por eso prestó una atención especial a sus encuadernaciones. Muchas fueron realizadas en prestigiosos talleres europeos, especialmente franceses, y se caracterizan por el uso de piel de gran calidad, a veces teñida en tonos sobrios, elaborados dorados y una decoración muy cuidada. En el siglo XIX, este tipo de encuadernaciones reflejaban el gusto refinado del coleccionista y su voluntad de crear una biblioteca distinguida.

Uno de los rasgos más reconocibles de estos ejemplares es el superlibris, o supralibros, es decir, la marca de propiedad estampada en la cubierta del libro, normalmente en oro. En los libros del marqués de Morante aparece con frecuencia su escudo heráldico. No era solo un elemento decorativo, sino que funcionaba como una auténtica firma visual que identificaba el libro como parte de su biblioteca.

Al abrir el volumen encontramos otro elemento característico, el exlibris, que se coloca normalmente en el interior del libro, en forma de estampa o etiqueta. El nombre del propietario aparece acompañado de símbolos o lemas que reflejan su identidad intelectual.

En muchos de los libros de Gómez de la Cortina aparece la fórmula latina “J. Gómez de la Cortina et amicorum”, es decir, “de Joaquín Gómez de la Cortina y de sus amigos”. Con esta expresión seguía una tradición humanista que concebía la biblioteca como un espacio de lectura y estudio compartido.

Junto a ella encontramos también su divisa personal: “Fallitur hora legendo”, que podría traducirse como “la hora pasa sin sentir mientras leemos”, una frase que resumen bien el espíritu de un gran bibliófilo.

Cada uno de estos libros es mucho más que un texto antiguo, es también la huella de un lector, de un coleccionista y de una historia que continúa hoy en la Biblioteca del Arzobispado de Sevilla.

Virtudes de la Riva Pérez

Técnico Superior de Bibliotecas Capitular Colombina y Arzobispal de Sevilla

 

The post Entre libros y memoria: el legado del marqués de Morante en la Biblioteca del Arzobispado de Sevilla first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.