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Homilía en la ordenación sacerdotal de José Martínez Marín

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OBISPO DE CARTAGENA
ORDENACIÓN SACERDOTAL
José Martínez Marín
Parroquia San Francisco de Asís
Caravaca de la Cruz
4 de julio de 2026

Vicario general, vicarios de Caravaca y vicarios episcopales, arciprestes; rector del Seminario Mayor San Fulgencio y formadores; rector del Seminario Redemptoris Mater y formadores; director del Centro de Estudios Teológicos San Fulgencio; queridos sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas mayores y menores de San José; párroco y fieles de San Francisco de Asís; un saludo a toda la familia del ordenando; amigos, invitados… aquí presentes.
Hermanos.

Querido diácono, José:

Hoy la Iglesia pone en tus manos un misterio que nunca llegarás a poseer del todo. Como estamos viendo en la Palabra de Dios en estos últimos domingos, ha sido Cristo el que ha salido a tu encuentro y ha puesto su confianza en ti, en tus manos y en tu corazón para seguir ayudando a crecer a su pueblo, porque es pueblo de Dios. Ante esta invitación determinante, no tengas miedo, confía, aunque creas que eres pequeño, frágil y débil. El mundo admira a quienes brillan, convencen, acumulan seguidores o parecen tener éxito. Pero ya sabes cuál es el criterio del Señor: no tuvo problema en nacer pequeño, en la humildad de un pesebre, de una familia humilde y desde el silencio de la cruz. Aquí, en Caravaca, entendéis bien lo que significa la cruz de Cristo, porque está en vuestro ADN. Pero, insisto, José, nunca olvides que la fecundidad de tu ministerio no dependerá de tu capacidad para impresionar, ni de tus grandezas o valores personales, sino de tu capacidad para permanecer unido a Cristo. Este es el camino, el verdadero camino, hermano.

La seducción de los criterios de este mundo siempre está al acecho, pero ya conoces las advertencias que nos hace el Señor en la parábola de las vírgenes prudentes y necias, son tan esenciales, que san Pedro advertía con rigor: «resistid firmes en la fe», ya que el mundo va por otros derroteros, a veces por la indiferencia, por la desconfianza en las cosas de la Iglesia, y otros te juzgarán antes de conocerte… tranquilidad. Nunca respondas con amargura, no caigas en la trampa de ser maleducado o despreciar a los que no piensan como tú. Ya sabes que llevas un tesoro muy grande en la vasija de barro de tu corazón; ese tesoro es el amor de Dios, que nos ha amado, incluso siendo nosotros culpables, dando la vida… El Señor te hace sacerdote para que sepas ofrecer a la gente que se te confía un estilo de vida muy diferente a lo que ofrece el mundo; para que descubran el amor de Dios, el perdón, la grandeza de la filiación divina y un amor sin medida. Todo esto con una vida humilde, sencilla, escuchando más de lo que hablas, aprendiendo a comprender y, antes de corregir, dejando que las personas descubran que han sido acogidas. Hay cosas que solo entran dentro de una persona cuando ven el testimonio del que le habla con los signos de la bondad.

Tú vas enviado por Cristo, lo sabes, pues cuida el trato con el Señor por medio de la oración como se cuida el fuego en una noche fría. Habrá días en que no veas frutos, en que te parezca que nadie cambia y en que incluso tú mismo te sientas vacío. No abandones entonces el sagrario. El pueblo necesita un sacerdote que conozca a Dios antes que un sacerdote que solo sepa hablar de Él. No permitas que la actividad devore tu alma. Tendrás reuniones, proyectos, urgencias y responsabilidades. Todo ello es necesario, pero recuerda que nadie puede dar a Cristo si deja de vivir con Cristo. Tu primera tarea no será hacer muchas cosas; será dejar que Él viva en ti. Tienes que descubrir la grandeza de ser un cura diocesano, un pobre cura que ha sido llamado para amar a los pobres, a los ancianos, a los enfermos, a quienes nadie visita y a quienes ya no esperan nada de la Iglesia o de la vida… Muchas veces descubrirás que ellos te están evangelizando a ti mucho más de lo que tú crees. El sacerdote diocesano vive su espiritualidad y santidad en la entrega día a día a la gente, por eso tiene que saber estar con la gente a la que sirve; no es como un visitante ni un extraño en esa comunidad de hermanos. No es un viajero que hace paradas y luego se marcha, sino uno que sabe permanecer, estar, acompañar y compartir, comprar el pan en la misma tienda que ellos y estar siempre disponible.

No te escandalices de tu propia fragilidad; en el decurso de tu vida entregada cometerás errores, habrá momentos de cansancio, dudas o noches oscuras. No ocultes esas heridas detrás de una apariencia de perfección. Déjalas en manos del Señor, sé sincero y transparente para con Dios y Él te ofrecerá su gracia precisamente cuando más lo necesites, porque Dios es fiel.

No busques ser reconocido en todo lo que hagas. No es necesario alardear, ni presumir de maravilloso; busca, mejor, que las personas recuerden a Cristo después de haberte encontrado. El mejor sacerdote es aquel cuya presencia termina siendo transparente, de modo que quien te mire a ti acabe encontrándose con el Otro, que es más grande que tú.

Y cuando un día, quizá dentro de muchos años, te preguntes si tu vida ha valido la pena, no cuentes únicamente los templos llenos, las obras realizadas o los proyectos terminados. Pregúntate más bien: ¿He amado? ¿He permanecido fiel? ¿He llevado esperanza a quien la había perdido? ¿He acercado a alguien a Jesucristo? Si puedes responder humildemente que sí, aunque sea entre lágrimas, habrás sido un buen sacerdote. Ser sacerdote diocesano es una gracia, una bendición del cielo, un regalo. Tu familia son también tus hermanos del presbiterio diocesano, tu obispo… recuerda lo que decía el papa Francisco sobre las cuatro cercanías y guarda esto en tu corazón siempre.

Entonces comprenderás, con la serenidad de los santos y con la verdad del Evangelio, que el ministerio nunca fue obra tuya. Siempre fue de Dios y podrás repetir, no como una frase hermosa, sino como la confesión de toda una vida, como dice el sacerdote de la obra de Bernanos, en Diario de un cura rural: «Todo es gracia».

Querido hermano José, te deseo que pienses que el testimonio más profético que se pueda esperar de ti sea el de un sacerdote que vive con paz, que escucha con paciencia, que ama sin cálculos y que deja que Cristo sea el verdadero protagonista y compañero de camino.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Gáldar celebra un encuentro para compartir las vivencias de la visita del Papa

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La comunidad parroquial de Gáldar celebró un emotivo encuentro para volver a poner en común la experiencia vivida durante la histórica visita del papa León XIV a la diócesis de Canarias. Bajo el lema «Alza la mirada: Lo que el Papa encendió en nuestros corazones», decenas de personas se reunieron para recordar aquellos días que marcaron profundamente la vida de la Iglesia canaria.

El encuentro nació con un objetivo muy claro: no dejar que la intensidad de aquellos momentos quede solo en el recuerdo, sino convertirla en un impulso para seguir caminando con renovada ilusión. A través de testimonios, vivencias y momentos de diálogo, los asistentes compartieron cómo la presencia del Santo Padre ha fortalecido su fe y les ha animado a vivir con mayor compromiso el Evangelio.

Durante la convocatoria se puso de manifiesto que la visita papal supuso un antes y un después para muchas personas. La invitación a «alzar la mirada», uno de los mensajes que más caló durante aquellos días, continúa siendo una llamada a mirar el futuro con esperanza, a fortalecer la vida de las comunidades y a seguir construyendo una Iglesia cercana, misionera y comprometida.

La reunión, a la que se sumó Mons. Cristóbal Déniz, fue también una oportunidad para reencontrarse con quienes compartieron aquella experiencia histórica, revivir recuerdos, agradecer el camino recorrido y renovar el deseo de mantener vivo el fuego que León XIV encendió en el corazón de tantos fieles durante su paso por Canarias.

Con iniciativas como esta, las parroquias de la diócesis continúan haciendo memoria agradecida de una visita que ha dejado una profunda huella espiritual y que sigue dando frutos en la vida de las comunidades.

Tres matrimonios de Medalla en Santa María la Mayor de Ronda

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Tres matrimonios de la parroquia de Santa María la Mayor, en Ronda, recibieron el 21 de junio la Medalla Pro-Ecclesia Malacitana. Ellos son Juan Gamero y Dolores Mesa, José María Rojas y Teresa Díaz, y Diego José Albarracín e Inmaculada Mateos.

Al entregarles la Medalla, el párroco Francisco Sánchez destacaba la labor que todos habían realizado en la Pastoral Familiar, preparando a las parejas de novios de cara a recibir el sacramento del matrimonio. La comunidad parroquial se volcó con la celebración, en la que estuvieron acompañados por sus familiares.

Juan Manuel y Loli

Juan Manuel Gamero Vergara y Loli Mesa Peña se casaron el 13 de junio de 1974, en la parroquia de Ntro. Padre Jesús de Ronda, siendo testigo de su unión el sacerdote José Melgar. Tuvieron dos hijos: Isabel María y Juan Manuel, y dos nietas, su mayor alegría”, Laura y Ángela.

Celebraron sus bodas de plata en la parroquia de San Cristóbal en el año 1999, junto al sacerdote Alonso Ros Carrasco, y sus bodas de oro en la iglesia de San Juan de Letrán, en el Santuario de la Virgen de la Paz, en el año 2024, junto al sacerdote Francisco Antonio Sánchez, actual párroco.

Juan fue creciendo desde su juventud con la espiritualidad del sacerdote Antonio Gamboa López en el Centro Obrero Católico de Ronda, experiencia que marcó toda su vida como cristiano comprometido.

«Juan destaca por su simpatía, implicación, responsabilidad y un gran espíritu de sacrificio. Loli brilla en la paciencia, empatía con los demás y capacidad de escucha sin juzgar», destacaban desde la parroquia.

José María y Teresa

José María Rojas Cuéllar fue bautizado en la parroquia de Ntra. Sra. del Reposo en Campillos en el año 1945 y Teresa Díaz Ramos, en la parroquia de San Francisco en Jimena de la Frontera en Cádiz, en el mismo año. José María estudió en Campillos y en Ronda, en el Colegio del Castillo, con los padres Salesianos. Teresa estudió desde los 3 años en el Colegio la Inmaculada de Ronda, con las Madres de los Desamparados y San José de la Montaña.

La boda de ambos tuvo lugar el 25 de marzo de 1969, en la parroquia de Santa Cecilia. Teresa dedicó muchos años a la catequesis, en la parroquia de Santa, «tiene un don especial para los niños, es divertida narrando los evangelios y les enseña bonitas canciones», explica su párroco, Francisco Sánchez.

El 25 de marzo de 2019 renovaron sus promesas matrimoniales, después de 50 años, en la iglesia parroquial de Ntro. Padre Jesús.

El legado más importante que tienen es su familia, sus tres hijos: Ana Belén, José María y Pedro, y sus nietos José Miguel, Alberto, María, Perico, Cayetano, Rodrigo y Virginia.

Los dos cursan la Escuela de Teología en Ronda y los dos colaboran posteriormente como monitores en los grupos. José María también acompaña diversos grupos de adultos en la preparación al sacramento de la confirmación.

Inmaculada y Diego José

Inmaculada Mateos Pérez-Luna nace en Jerez de la Frontera y Diego José Albarracín Giménez en Ronda. Se conocieron en la celebración de una boda y el 9 de enero de 1982 contrajeron matrimonio. Sus hijos son Alejandro, Inmaculada, Carolina y Diego José, y los nietos, Diego José, Carolina, Alejandro, Juan y Rafael.

Inma destaca «por ser generosa, servicial y atenta. Diego es prudente, sensato y paciente. Podemos decir que son el alma del grupo de la Pastoral Familiar, siempre dispuestos para todo lo que haya que hacer».

Diego es miembro del equipo de ministros extraordinarios de la comunión y también el director de la Escuela de Teología de Ronda. Diego e Inma también dinamizan las catequesis pre-bautismales, e Inmaculada es miembro activo del grupo de Cáritas parroquial.

Todas las conferencias del Curso de Verano de la parroquia de Santa Ana sobre la Encíclica Magnifica Humanitas ya están disponibles en YouTube

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Todas las conferencias del Curso de Verano de la parroquia de Santa Ana sobre la Encíclica Magnifica Humanitas ya están disponibles en YouTube

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El Curso de Verano 2026, dedicado a la Doctrina Social de la Iglesia y a la Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, ha concluido tras la celebración de sus distintas sesiones y ya puede volver a disfrutarse íntegramente a través de YouTube.

La iniciativa, organizada por el Consejo Pastoral de la Parroquia de Santa Ana y Cáritas Parroquial, ha permitido profundizar durante varias jornadas en la primera Encíclica del Santo Padre, centrada en la dignidad de la persona humana y en los desafíos que plantea el tiempo presente, especialmente en relación con el desarrollo de la inteligencia artificial.

A lo largo de las sesiones, celebradas los días 23 de junio, 7, 14 y 21 de julio, los participantes pudieron acercarse al contenido de Magnifica Humanitas, conocer sus principales claves y reflexionar sobre su aplicación concreta en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Ahora, una vez finalizado el curso, todas las conferencias quedan a disposición de quienes no pudieron asistir presencialmente o desean volver a escuchar las distintas intervenciones. Los vídeos pueden verse en YouTube, ofreciendo así la posibilidad de continuar profundizando, también durante el verano, en una Encíclica que invita a redescubrir el valor de la persona y a afrontar con criterio cristiano los grandes retos de nuestro tiempo.

De este modo, el Curso de Verano prolonga su alcance más allá de las sesiones presenciales y permite que sus contenidos sigan llegando a nuevos públicos, convirtiéndose también en una oportunidad para acercarse con calma a una de las principales enseñanzas del pontificado de León XIV.

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La vida y el legado de la Madre Antonia de Jesús, en un nuevo libro del padre Rafael Romero Pavón

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Titulado “Un Faro de Luz en Andalucía” está escrito por el padre Rafael Romero Pavón

Siempre estamos en enhorabuena cuando nace un libro y  mucho más cuando se trata de la Venerable Madre Antonia de Jesús, Agustina Recoleta, fundadora del convento Jesús Nazareno en Chiclana y del convento de Jesús, María y José en Medina Sidonia. Y cuyo proceso de beatificación está en marcha desde hace varios años.

La Madre Antonia, después de fundar dos conventos en Granada, vino a Chiclana el 25 de Diciembre de 1.666 para fundar el convento de Jesús Nazareno, donde permaneció 23 años de su vida.

Hoy vivimos inmersos entre nieblas y oscuridades, como casi en todas las épocas, que no nos hacen ver claro el camino hacia aquellos valores que nos hacen ser más humanos y más cristianos. La Madre Antonia, desde su vida de clausura no le fue un impedimento para ser Faro de Luz a cuantos se acercaban a su locutorio: Gente sencilla, amas de casa, labriegos, caballeros y comerciantes.

Este libro trata de relatar con un lenguaje sencillo, las vicisitudes que logró superar la Madre Antonia. Vicisitudes superadas gracias a su enamoramiento de Dios.

Siempre las almas de los santos iluminan nuestra senda y de ellos aprendemos humildemente.

Señalaré algunos de los motivos por los que soy un admirador y devoto de esta mujer de vida austera y de vocación convencida.

En primer lugar, su convicción. Cuando uno está convencido de lo que Dios te pide, seguro que habrá que sortear inconvenientes, dudas, trabajos y sacrificios, pero ahí está la grandeza de nuestra respuesta fiel. La Madre Antonia era capaz de dar su vida antes que no ser fiel a la llamada de Dios. Estaba convencida de que era llamada a fundar conventos para que en ellos se glorificara Dios.

En segundo lugar, su tenacidad. A la convicción le sigue la tenacidad, nunca la Madre Antonia dio un paso atrás. Ante un serio problema, se paraba, oraba, esperaba, consultaba y siempre Dios le daba la respuesta adecuada. “Con paciencia todo se alcanza”, decía ella. La Madre Antonia es un estímulo para superar, a veces, nuestras dudas y fragilidades. Nunca un paso atrás.

En tercer lugar, su espiritualidad eucarística. No era común recibir la eucaristía diariamente, tras alguna negativa por parte de algunos clérigos,  luchó y consiguió recibir al Señor en la comunión diaria. Cuando fundaba un convento y lo tenía todo preparado, solicitaba a la autoridad eclesiástica permiso para tener permanentemente a Jesús en el sagrario. La Eucaristía era el surtidor de su fortaleza. Duro es a veces nuestro camino y necesitamos alimentarnos con el Pan Eucarístico y así recobrar fuerzas.

El libro se puede encontrar en la librería diocesana junto a la sede del Obispado de Cádiz y Ceuta.

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La Obra Social del II Congreso de Hermandades ultima el Centro de Noche «Saiz Meneses» para personas sin hogar

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La Obra Social del II Congreso de Hermandades ultima el Centro de Noche «Saiz Meneses» para personas sin hogar

La Obra Social del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular avanza hacia su culminación con la finalización de las obras del futuro Centro de Noche «Saiz Meneses», principal legado caritativo del Congreso. El nuevo recurso, promovido por la Archidiócesis de Sevilla, ofrecerá acogida nocturna y acompañamiento integral a personas en situación de sinhogarismo.

Con motivo de la conclusión de los trabajos, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha visitado esta mañana las instalaciones, ubicadas en la calle Don Remondo. Durante el recorrido ha estado acompañado por el vicario episcopal para la Pastoral Social, Salvador Diánez; el director de Cáritas Diocesana de Sevilla, Miguel Ángel Carbajo; el arquitecto responsable del proyecto, José María Rincón; y varios responsables de las distintas áreas de la Obra Social del Congreso.

La apertura del centro tendrá lugar una vez concluya el equipamiento de las instalaciones y se obtengan las correspondientes licencias administrativas, pasos necesarios antes de iniciar su actividad. La inauguración está prevista para los próximos meses.

Un legado permanente del Congreso

El Centro de Noche «Saiz Meneses» constituye el principal fruto social del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular y responde al compromiso adquirido por la Archidiócesis de que este acontecimiento eclesial dejara una huella permanente en favor de las personas más vulnerables. El nuevo recurso permitirá ampliar la atención que la Iglesia de Sevilla presta a las personas sin hogar, complementando el trabajo que Cáritas Diocesana desarrolla desde hace años mediante proyectos de acogida, acompañamiento e inclusión social.

Más que ofrecer un lugar donde pasar la noche, el centro aspira a convertirse en un espacio de referencia para favorecer procesos de recuperación personal y de integración social, poniendo en el centro la dignidad de cada persona y el acompañamiento cercano.

En sintonía con las prioridades pastorales

Este proyecto se integra en la acción social de la Archidiócesis y responde a las prioridades pastorales impulsadas por monseñor Saiz Meneses, que sitúan a las personas más vulnerables en el centro de la misión evangelizadora de la Iglesia.

La puesta en marcha del Centro de Noche «Saiz Meneses» reforzará la red de recursos de atención al sinhogarismo existente en Sevilla y permitirá seguir ofreciendo una respuesta coordinada, integral y cercana a quienes atraviesan situaciones de mayor exclusión.

Galería fotográfica 

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Joaquín Castellón deja San Juan de Aznalfarache para dirigir la Asociación Sacerdotal del Prado

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Joaquín Castellón deja San Juan de Aznalfarache para dirigir la Asociación Sacerdotal del Prado

Estos días hemos conocido los nombramientos y traslados de sacerdotes, y uno de los movimientos que ya se preveían es el del sacerdote Joaquín Castellón, que pasa a tener una alta responsabilidad en la Asociación de Sacerdotes del Prado a nivel nacional. Este cargo, que le llevará a recorrer toda la geografía nacional, ha motivado su despedida de la Parroquia de San José Obrero, en San Juan de Aznalfarache.

Después de varios años al frente de la Parroquia de San José Obrero de San Juan de Aznalfarache, llega el momento de cambiar de destino ¿Con qué sentimientos vive esta despedida?

Con sentimientos encontrados, porque yo estoy muy bien en la parroquia. Las personas en San José son muy buenas, muy cariñosas. Hay muchos movimientos de jóvenes, de niños, de mayores, la parroquia está en un momento muy hermoso, y, la verdad es que está uno con el corazón un poquito desgarrado, porque la responsabilidad que se me pide en la Asociación de los Sacerdotes del Prado es importante. Es un reto y también voy con deseos de servir a la Iglesia en esa misión.

¿Qué es lo que ha aprendido de esta comunidad?

Han sido once años. Cada parroquia es distinta, y aquí me ha pillado un poquito más mayor, con más experiencia. He aprendido mucho de la diversidad cultural, de la que vive la parroquia dentro de una armonía muy grande y hermosa.

¿Qué le gustaría que recordaran de usted?

Los curas vamos y venimos, tenemos que ir sembrando. Les pido que acojan muy bien al párroco que viene. Yo recogí muchos de los frutos de los párrocos anteriores y habré intentado sembrar cosas. El que venga que siga sembrando y recoja lo que otros hemos sembrado.

¿Qué es la Asociación de Sacerdotes del Prado?

Es una asociación sacerdotal dentro del clero diocesano. Intenta ser cauce de un carisma, de una llamada de Dios, que está presente en todo presbiterio diocesano. Son aquellos sacerdotes que, siendo diocesanos, se sienten llamados a evangelizar a los más pobres, a llevar a Jesucristo no simplemente una ayuda material, sino a llevar a Jesucristo a los más pobres. Se trata de ser apóstoles en medio de ellos, e intentar suscitar la vocación de apóstoles en medio de los de los más pobres.

¿Cuál va a ser su misión al frente de esta asociación?

Alentar precisamente el carisma. Los carismas de la Iglesia se enriquecen, se complementan, no son excluyentes unos con otros. Debo alentar este carisma dentro del clero de las distintas diócesis de España, cuidarlos.

Cuando necesita desconectar, ¿qué hace?

Bueno, yo no necesito mucho desconectar. Un compañero de estudio me preguntó por mis hobbies, y yo le dije que me gusta mucho ser profesor de filosofía, leer filosofía y explicar filosofía. Me gusta mucho ser sacerdote, preparar cosas para la parroquia, tener grupos con chavales… Hay veces que uno necesita, no desconectar, sino buscarse un poquito uno mismo en la oración, en la lectura. Necesito tener tiempo para estar conmigo mismo, pero no siempre se puede. No lo llamaría desconectar, yo no tengo esa necesidad.

¿Ha habido alguna persona que haya marcado su vocación sacerdotal?

Al principio la marcó el sacerdote de mi parroquia, que era un sacerdote mercedario con el que yo fui catequista. Marcó mucho mi orientación vocacional y mi orientación pastoral. Era un hombre muy pastoral, muy de jóvenes, de grupos parroquiales, de parroquia. También, ya desde el principio, yo sentí esa llamada a estar abocado a anunciar el Evangelio a los más pobres, incluso antes de entrar en el seminario. Otra persona fue Rafael Zambrano, a través del cual conocí el Prado.

¿Este destino en la Asociación de Sacerdotes del Prado es un viaje de ida y vuelta?

En principio son cinco años. Los curas tenemos el vicio de que, si no lo hace uno demasiado mal, lo reeligen por lo menos para otro mandato. Pero en principio, en cinco años terminamos.

¿Qué espera de Dios en esta nueva etapa?

Que en la misión que asumo tenga una actitud de entrega profunda, y que vaya suscitando los frutos cuando sean.

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Miguel Ángel Núñez, delegado diocesano de Ecumenismo: “Debemos asumir esta convicción de que el Señor nos quiso y nos quiere uno”

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Miguel Ángel Núñez, delegado diocesano de Ecumenismo: “Debemos asumir esta convicción de que el Señor nos quiso y nos quiere uno”

Miguel Ángel Núñez Aguilera es delegado diocesano de Ecumenismo, y estos días cierra un curso que ha estado marcado por varias conmemoraciones claves en la necesaria dinámica de la unidad de los cristianos. Esta es también una buena ocasión para reiterar la necesidad de tender puentes en aras de ese anhelo que hunde sus raíces en la noche del Jueves Santo… “Padre, que todos sean uno”.

¿Qué es el ecumenismo? Porque habrá quien lo confunda con el diálogo interreligioso.

Exactamente, es una confusión. No hay mala voluntad, o mala fe, pero se tiende a mezclar ambas cosas… Y son dos realidades distintas. El diálogo interreligioso hace referencia al diálogo de la Iglesia Católica con otras religiones no cristianas, como pueden ser la judía, el islam, el budismo, el hinduismo, etc. El ecumenismo es el diálogo de las distintas comunidades cristianas entre sí y, de manera particular en lo que nos atañe, de la Iglesia con las otras confesiones cristianas.

¿Este diálogo entre las distintas confesiones cristianas sigue siendo una prioridad para la Iglesia Católica?

Es una prioridad permanente para cualquier cristiano desde la misma noche del Jueves Santo, cuando el Señor invoca en su oración que todos sean uno. Todos los cristianos estamos comprometidos con la unidad, en este tiempo sigue siendo una prioridad para todos nosotros y la Iglesia Católica, sin duda alguna, así lo vive. Lo refrendó en el Concilio Vaticano II y trabaja incesantemente en ello. La constatación de este trabajo y de esta apuesta por el diálogo ecuménico, por tender puentes con otras confesiones cristianas, fue precisamente la visita de León XIV a ese escenario donde se celebró el Concilio de Nicea.

Nicea es el punto de contacto.

Efectivamente, porque Nicea es donde todos los que creen en Cristo se reconocen en la misma fe.

Hemos hablado de los signos de esperanza, pero ¿Y las dificultades? ¿Dónde están las barreras?

Sin duda alguna las hay. Solamente hay que mirar a nuestro alrededor, cuando nos vemos lamentablemente divididos. ¿De dónde surgen las barreras? Hace relativamente poco tiempo, en un café muy improvisado con un pastor luterano y un reverendo ortodoxo, estábamos hablando de esta cuestión y, de manera muy espontánea, el pastor luterano apuntó que nuestras divisiones son fruto siempre del pecado. Efectivamente.

¿Se avanza hoy más desde los grandes acuerdos teológicos o desde esos encuentros cotidianos entre las comunidades?

Ambas cosas. Es necesario el diálogo teológico, porque hay que clarificar teológicamente afirmaciones, exposiciones… En ese diálogo teológico, cuando se entabla, se descubre hasta qué punto estamos cerca, y realmente muchas veces estamos hablando de unas grandes separaciones, grandes divisiones, pero que vienen más por prejuicios que por verdad teológica. Esto es solamente una parte del camino. La otra parte del camino es el tú a tú, la convivencia, el trabajo de base de todos los cristianos, de todas las comunidades cristianas, en ese reconocerse en la fe común de Jesucristo, verdadero Dios, verdadero hombre, salvador del género humano.

¿Cómo es el panorama ecuménico aquí, en Sevilla?

Desde hace décadas, Sevilla, nuestra Archidiócesis, vive con un gran compromiso las claves del Concilio Vaticano II. Seguro que todos en Sevilla, o al menos los más veteranos del lugar, recordarán el trabajo encomiable de don Manuel Portillo, y con él tantísimas personas que se esforzaron y se comprometieron en establecer esos vínculos, esos lazos, esos contactos, de tal manera que no seamos extraños en una misma tierra. Y desde ese ayer, nuestro presente es un presente muy vivo, de diálogos muy espontáneos, de conocimientos muy espontáneos, de encuentros muy espontáneos entre nuestra realidad diocesana y otras comunidades cristianas.

¿En qué consiste la ayuda que presta la Iglesia Católica a otras confesiones cristianas?

El auxilio que presta la diócesis de Sevilla a todas las comunidades cristianas, reformadas o de la ortodoxia, es antiguo y muy relevante. Desde la cesión puntual de algún templo para que puedan tener un lugar permanente para sus celebraciones litúrgicas. Pienso en la Iglesia de la Misericordia, donde la comunidad del Patriarcado Rumano celebra. Tiene un punto de encuentro también en la calle Santa Clara, la antigua capilla en la que está la comunidad de rito grecolatino ucraniano, que está unido a Roma. Luego también, puntualmente, se nos pide auxilio para celebración de algún acto muy puntual y, en la medida de nuestras posibilidades, procuramos atender.

Pero estos lazos han ido más allá

Sobre todo con la guerra de Ucrania. Ha habido una llamada de auxilio, y se han establecido unos lazos y vínculos de solidaridad en la caridad. Junto a ese auxilio en la caridad, también está el conocimiento cultural. Son encuentros de formación en distintas hermandades o parroquias por toda la Archidiócesis. Por tanto, junto al elemento propiamente teológico también hay un aporte de la cultura.

¿Podemos sacar conclusiones del trabajo que se ha llevado a cabo desde esta Delegación de Ecumenismo?

El balance lo deberíamos hacer de manera coral, no solamente yo, sino todas las personas que trabajan en la delegación y también todas las personas implicadas. Pero mi modesta opinión es de un balance positivo, siempre mejorable. La efeméride que marcó fue la celebración del Concilio de Nicea y, desde ahí, como una plataforma de trabajo. Es un balance, en términos generales, positivo. Seguimos abundando en el conocimiento mutuo, en la fraternidad y en el reconocimiento. Para el próximo curso, en ecumenismo, cualquier planificación hay que ponerla siempre en las manos del Espíritu Santo. Pero en relación con la Semana de Unidad de los Cristianos, además de la celebración que se tiene en cada parroquia, la delegación tiene un acto más visual, donde todas las comunidades cristianas puedan participar de manera coral. Y en esa búsqueda de una semana coral, que cada día se pueda celebrar el octavario de manera compartida en una comunidad distinta.

¿Quiénes son los ‘devotos del ecumenismo’? ¿Con qué gente cuenta?

Yo me atrevería a decir que del ecumenismo no se es devoto. El ecumenismo no es una opción, es una necesidad a la que estamos impelidos, por Cristo mismo, y me vuelvo a remitir a la noche del Jueves Santo, donde el Señor Jesús, con Dios Padre, hace su oración que todos sean uno. Entonces no es una cuestión de a mí me gusta, a mí no me gusta, sino que todos estamos impelidos a trabajar en la unidad. ¿Con quién se cuenta? De manera directa con un cuerpo de voluntarios, personas especialmente sensibilizadas. Además, en la diócesis de Sevilla hay, junto con la delegación, otra serie de iniciativas. Estoy pensando en el paseo ecuménico que se realiza todos los años con motivo de la Semana de la Creación. También en algunos colegios, donde los profesores de Religión tienen alguna iniciativa de este carácter ecuménico, cuentan con nosotros y los auxiliamos para darle apoyo. Y luego están las parroquias, porque el ecumenismo al tiempo que se hace desde arriba, por parte de nuestros pastores, también se hace desde abajo. Entonces, debemos asumir todos esta convicción de que el Señor nos quiso y nos quiere uno.

Si tuviera que transmitir un mensaje a quienes todavía ven el ecumenismo con cierto recelo o desconocimiento… ¿Qué les diría?

Yo les diría que piensen no en lo que a ellos les parece el ecumenismo, sino en cómo el Señor nos contempla. Y si el Señor, al vernos divididos… Como cualquier padre, el mayor dolor que tiene siempre es ver que hijos suyos, hermanos entre sí, no se hablan, no se relacionan. Si ese es el mayor dolor en la carne de un padre, de una madre, de una familia, de manera similar podemos entender el dolor que hay en el corazón de Cristo al vernos separados y divididos, ¿no? Desde esa visión sobrenatural, cada cuál que tenga este compromiso por la unidad de los cristianos. Padre, que todos sean uno.

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Benalúa celebra con fervor sus 140 años de devoción a la Virgen del Carmen

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Benalúa celebra con fervor sus 140 años de devoción a la Virgen del Carmen

La localidad de Benalúa se encuentra inmersa en la celebración de las solemnes novenas y la fiesta en honor a la Virgen del Carmen, patrona del municipio, viviendo días marcados por la tradición y la fe bajo el lema “Virgen del Carmen, corazón que abraza nuestro pueblo”.

La Hermandad de la Virgen del Carmen, que hunde sus raíces en el año 1886, conmemora este 2026 una historia de 140 años dedicada a fomentar el culto a la Santísima Virgen y a dar testimonio de la fe católica.

El objeto de la Hermandad, aprobado originalmente en 1886, se mantiene vivo hasta nuestros días: “Dar verdadero culto a la Señora, procurado por este medio la mayor gloria de Dios y salvación de las almas”. Bajo este propósito, la junta de gobierno, junto a numerosos colaboradores, ha trabajado intensamente para preparar estas jornadas, cuidando cada detalle —desde las labores de limpieza y mantenimiento de enseres hasta el engalanamiento de las calles— con alegría y devoción.

Estas novenas están siendo un punto de encuentro excepcional para todo el pueblo. Todas las realidades pastorales, hermandades y grupos parroquiales han pasado por ellas, compartiendo la oración. Asimismo, instituciones civiles, deportivas y asociaciones de mayores se han unido a esta celebración, participando activamente y entregando cada uno su ofrenda a la Madre con gran devoción.

En el marco de estos cultos, la Hermandad destaca especialmente el papel fundamental de los cuerpos de costaleros, creados en 2008, y de las camareras, constituidos en 2011. Ambos grupos, esenciales para la dignidad y hermosura del desfile procesional, están siendo protagonistas en estos días previos, ofreciendo su trabajo y diversas aportaciones materiales como signo de su amor a la Virgen.

Un momento especialmente emotivo ha sido la entrega de un nuevo escapulario por parte del párroco, Antonio Travé, a la Santísima Virgen. Este gesto adquiere un significado histórico especial al conmemorarse este año el 775º aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock.

La procesión del próximo 16 de julio será el culmen de estas celebraciones. La salida contará con 47 costaleros y 56 camareras, cuyos nombres quedarán recogidos en unos pergaminos depositados a los pies de la imagen, iniciando así un registro histórico de quienes hacen posible este encuentro con la Madre.

Desde la Hermandad de la Virgen del Carmen, se ha expresado un profundo agradecimiento a todos los que hacen posible esta festividad: costaleros, camareras, acólitos, autoridades, banda, devotos y a todos los vecinos que colaboran activamente con la parroquia. Asimismo, se ha hecho un reconocimiento especial al párroco, Antonio Travé, por su dedicación al cuidado de la devoción y tradición de Benalúa. La comunidad de Benalúa sigue celebrando con ilusión estos días, encomendándose a su patrona y pidiendo su protección, acompañamiento y salud para todos.

¡Viva la Virgen del Carmen! ¡Viva la Hermandad!

Hermandad Virgen del Carmen de Benalúa

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Carta-convocatoria de una asamblea diocesana para el 19 de septiembre

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Carta a los sacerdotes, a los consagrados y a los moderadores de los Grupos Sinodales de la Diócesis

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

En primer lugar, deseo compartir con vosotros el gozo de haber realizado juntos, a lo largo del curso pastoral que concluye, un hermoso ejercicio de sinodalidad. Me estoy refiriendo a la configuración de 344 grupos de recepción, discernimiento y aportaciones acerca de los cuatro itinerarios pastorales que nuestra Iglesia diocesana se dispone a recorrer durante los próximos años. Creo que la respuesta dada a esta iniciativa que se puso sobre la mesa sin apenas tiempo para asimilarla ha supuesto una gratísima sorpresa que agradezco al Señor y a todos vosotros.

En segundo lugar, quiero haceros una propuesta para seguir el camino. En un principio, os había sugerido celebrar una asamblea diocesana, a finales del pasado mes de junio, con el objetivo de presentar la síntesis de lo trabajado y aportado; finalmente, de acuerdo con el equipo sinodal, se ha decidido pasarla al comienzo del próximo curso, concretamente al sábado 19 de septiembre, a partir de las 9 de la mañana, en el colegio Trinidad (Córdoba)

Con esta asamblea pretendemos presentar de manera clara y operativa el nuevo Plan pastoral diocesano 2026-2030 y, particularmente, el Programa pastoral del Curso 2026-2027. Pretendemos también crear un espacio propicio para la escucha y el diálogo sinodal, mediante la conversación espiritual, que nos permita acoger la acción del Espíritu en la vida eclesial, compartir experiencias, contextualizar las propuestas en los distintos ámbitos diocesano, arciprestal, parroquial y de otras instituciones, y concretar las acciones más significativas a realizar en estos espacios eclesiales.

Concretando un poco más el programa, os diré que, a la presentación del Plan, seguirá una ponencia y varios testimonios sobre el primer anuncio (itinerario propio del curso 2026-2027). Después del descanso, habrá reunión por grupos. Seguirá la comida (no es necesario traerla) y otra ponencia para explicar el futuro de los grupos sinodales. Al final, celebraremos la Eucaristía. En ella tendrá lugar el rito del envío de los evangelizadores con el que quedará oficialmente inaugurado el nuevo curso pastoral en la Diócesis.

Dada la importancia de la actividad, os invito a todos a participar, para lo que es necesario inscribirse a través del formulario que se adjunta, y hacerlo antes del 8 de septiembre. Esta inscripción es importante, sobre todo para la distribución de espacios y la organización del almuerzo.

Para concluir, quiero agradecer a todos el trabajo realizado. Concluye un curso en el que hemos puesto el acento en la escucha del Señor y la escucha mutua para tomar el pulso a nuestra vida y a nuestra acción pastoral y para trazar los caminos a recorrer juntos en nuestra evangelización misionera. Que Dios os lo pague.

Unidos en Cristo. Recibid mi bendición.

+ Jesús, Obispo de Córdoba

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