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Siguiendo los pasos de la Madre Teresa de Calcuta

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Más de 400 jóvenes se inscribieron para participar en la X Marcha Misionera Diocesana que este año se desarrolló en Cabra

Con la Madre Teresa como testimonio de referencia, el pasado sábado, 22 de abril, se llevó a cabo en Cabra la Marcha Misionera Diocesana que aunó juventud, misión y ganas de caminar de la mano de las delegaciones diocesanas de Misiones y de Juventud, así como los Misioneros Javerianos, el Seminario “San Pelagio”, Hakuna Córdoba o la Fundación Diocesana Santos Mártires, entre otras.

Esta marcha misionera, que ya es una tradición en Córdoba, contó con la participación de más de 400 jóvenes que se inscribieron de toda la Diócesis para caminar unidos y compartir el testimonio misionero de la Madre Teresa de Calcuta, experimentando que Dios tiene sed de ellos y que todos somos “gotas” al servicio de los más pobres; de ahí el lema “Tú eres esa gota”, que recordaba la experiencia que cambió la vida de la Madre Teresa cuando ya era misionera en la India.

Los organizadores de la marcha prepararon para los participantes un vídeo sobre la Madre Teresa y una catequesis que les ayudó a prepararse interiormente para la caminata.

Visita a las parroquias egabrenses

Tras un “Testimonio de contemplación” en el exterior del Santuario de Nuestra Señora de la Sierra, bajo una fina capa de lluvia, comenzaron la marcha con una oración preparada por jóvenes de la parroquia de Santa Luisa de Marillac. Seguidamente, recorrieron ocho kilómetros y realizaron una parada en la parroquia de San Francisco y San Rodrigo, donde hubo un “Testimonio de compromiso” y una catequesis por grupos guiada por los seminaristas.

A continuación, la Marcha Misionera se dirigió hacia el colegio de las Madres Escolapias para la comida.

Finalizado el almuerzo, en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y Ángeles, tras un “Testimonio de opción preferencial por los pobres”, se procedió a la adoración al Santísimo llevada por Hakuna. Y desde esta parroquia, se salió en procesión con la Virgen de la Sierra y un cuadro de Santa Teresa de Calcuta hasta la parroquia de Santo Domingo para finalizar con una Eucaristía presidida por el Obispo y concelebrada por una quincena sacerdotes.

 









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Homilía en el Tricentenario de la Virgen de la Caridad a Cartagena

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Tricentenario de la venida de la imagen de la Virgen de la Caridad a Cartagena y centenario de su coronación canónica

Cartagena, en la explanada del puerto, 23 de abril de 2023

 

Queridos hermanos sacerdotes, religiosos, religiosas… Excmo. Sr. Presidente de la Comunidad Autónoma

Excmo. Sr. Presidente de la Asamblea Regional Excma. Sra. Delegada del Gobierno

Excma. Sra. Alcaldesa y Corporación Municipal

Excmas. e Ilmas. autoridades civiles, militares, académicas, judiciales… Hermano Mayor del Real y Santo Hospital de Caridad y Junta de Gobierno Señoras de la Corte de Honor de la Virgen de la Caridad

Hnos. Mayores de las Cofradías de Cartagena Hermanos y hermanas.

 

 

Hoy es un día histórico para todos nosotros, un día para recordarlo siempre y para bendecir al Señor por la bendita hora en la que desembarcó en este puerto la imagen de la Santísima Virgen de la Caridad, la Madre de Dios, que ha acompañado a los cartageneros en las alegrías y en las penas durante trescientos años y ha velado por tantos enfermos que fueron atendidos en su Real y Santo Hospital de Caridad.

 

La Virgen nos vuelve a reunir, como nos cuentan los Hechos de los Apóstoles, en este nuevo cenáculo, para celebrar la Eucaristía puestos en oración y con la firme decisión de mantenernos unidos como un nuevo Pentecostés. Aquel acontecimiento fue determinante para ayudar a comprender cuál era el estilo de la Iglesia naciente: estar unidos. La comunión y la unidad es la esencia de la Iglesia, lo que la ha caracterizado siempre, tanto que en las dificultades y en las persecuciones no se rompió el estilo, y siempre ha sabido mantener la unidad. Esta era la voluntad expresa del Señor: «Que sean uno como tú y yo somos uno… para que el mundo crea» (Jn 17). La unidad es el elemento fundamental para la Nueva Evangelización. Y ahí estaba presente la Santísima Virgen María, animando a todos, manteniendo el espíritu de su Hijo y el ser de la Iglesia.

 

En esta fiesta de Cartagena, con ánimo renovado, seguimos celebrando la Pascua, nos seguimos reuniendo con fe firme en la persona de Cristo Resucitado. Recordad la primera lectura en la que se destaca el testimonio de san Pedro, que es como una confesión de fe, cuando afirma que Dios le resucitó rompiendo las ataduras de la muerte. Este es el mensaje central que da sentido a todo en nuestra vida de creyentes: La resurrección de Jesús es lo que da razón a tanta alegría. Porque Jesús ha resucitado y ha vencido a la muerte debemos mantenernos unidos, para cantar las alabanzas a Dios, celebrar la victoria de Nuestro Señor escuchando su Palabra y celebrando la Eucaristía, lo que el mismo Jesús nos dijo que hiciéramos en memoria suya.

 

En el relato evangélico encontramos el sendero de la vida, el camino para encontrarnos de verdad con Jesús presente en medio de nosotros. Primero en la escucha de la Palabra, tal como lo dice san Lucas: Les explicó las Escrituras… cosa que afirman ellos más adelante, ¿no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba? Segundo, por la Eucaristía: Se les abrieron los ojos y lo reconocieron… y contaron cómo le habían reconocido al partir el pan. El proceso del encuentro con el Señor continúa en la necesidad de contarlo, en la necesidad de ponerse en camino. San Agustín nos lo recuerda con estas palabras: «Pues bien, hermanos, ¿cuándo se dejó reconocer el Señor? En la fracción del pan. En nosotros no hay ninguna sorpresa: partimos el pan y reconocemos al Señor. (…) Tú, que crees en Él, que no llevas en vano el nombre de cristiano; tú, que no entras en la Iglesia por azar; tú, que escuchas la palabra de Dios con temor y esperanza, hallas consuelo en la fracción del pan. La ausencia de Dios no es una ausencia. Ten fe, y Él estará contigo, aunque no lo veas».

 

¡Qué suerte tenemos al reconocer a la Virgen María de la Caridad en medio de la ciudad, en medio nosotros! Sí, Ella está cerca, no nos ha abandonado nunca y nos recuerda que no sólo la unidad es esencial para sus hijos, sino que no perdamos de vista el rostro de su Hijo Jesús, que nos cura, nos salva y su misericordia es infinita. No sólo debemos estar unidos entre nosotros, como hermanos, sino, además, en oración, unidos a Dios, a la escucha de Dios. Si la Virgen ha estado toda su vida en comunión con el Padre Dios, ¿no va a estar cerca de nosotros en las dificultades e incluso cuando nos hemos alejado del Señor? Ella nos conoce, sabe de nuestras fatigas y sufrimientos, es experta en el dolor por el Reino de los cielos: ha sufrido las incomprensiones de sus paisanos, la huida a Egipto, ha vivido entre nosotros en la pobreza, ha estado cerca en la vida pública de Jesús, junto a la cruz, las lágrimas… y aquí la tenemos con Jesús en su regazo. Ella es Madre y no deja para mañana las necesidades de sus hijos, lo ha solucionado todo dirigiendo su mirada al Señor, confiando en Él.

 

Ya se pueden imaginar lo que supone estar hoy aquí, en esta celebración histórica junto a nuestra patrona en Cartagena, delante de la verdadera imagen de Nuestra Madre con todos sus hijos, viviendo estos aniversarios históricos y rodeada de todo nuestro cariño. Agradecemos al Excmo. Ayuntamiento de Cartagena que haya tenido a bien declarar el año 2023 como el Año de la Patrona con el fin de celebrar actos conmemorativos. Para Cartagena es una necesidad ir a la casa de la Madre de la Caridad, que los hijos puedan contarle sus alegrías y penas, sus sufrimientos o darle gracias y mirar su bendita imagen.

 

Que la Santísima Virgen María nos ayude en esta tarea e interceda ante su Hijo por nosotros, especialmente enviándonos nuevas vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. Te lo pido a ti, «Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz1».

 

¡Madre de la Caridad no te olvides del agua para nuestros campos, ya conoces el sufrimiento de todos los agricultores y la escasez de los embalses, ¡concédenos el don de la lluvia!; escucha especialmente las súplicas de los que sufren!, disipa los negros

1 PAPA FRANCISCO, Ib., Cf. oracio´n final, 288. En este tiempo de alegrí´a deben reforzarse los evangelizadores en las parroquias, movimientos, asociaciones, con la palabra y el ejemplo, como leemos en los Hechos de los Apo´stoles, despertando a este mundo dormido y que puedan reconocer el rostro de Cristo, nuestro Dios, Sen˜ or y Salvador.

 

nubarrones en las casas donde les ha visitado la tormenta y el drama del paro, la crisis económica; dale esperanzas a los atribulados y cuida de lo más débiles.

 

Os comunico que, he pedido a la Penitenciaría Apostólica, que pueda ser lucrada la Indulgencia Plenaria y la Bendición Apostólica para todos los que participáis presencialmente en la Eucaristía de este domingo, 23 de abril de 2023, en la explanada del Puerto de Cartagena, así como para los ancianos, enfermos e impedidos que lo hagan a través de la transmisión de TRECE Televisión para toda España. Agradezco la delicadeza y rapidez de esta concesión. Como siempre, para lucrarse de este don debemos cumplir las condiciones que pide la Iglesia: participar en la Eucaristía, confesar, comulgar y rezar por las intenciones del Santo Padre.

 

+ José Manuel Lorca Planes Obispo de Cartagena

Este lunes comienza la Semana de Oración por las Vocaciones

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Este lunes comienza la Semana de Oración por las Vocaciones

Con el lema “Ponte en camino. No esperes más, comienza una semana de oración preparatoria de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, que se celebrará el 30 de abril de 2023

Un año más somos invitados a celebrar la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, que tendrá lugar el 30 de abril “Domingo del Buen Pastor”, este año bajo el lema: «Ponte en camino. No esperes más», inspirado en el mensaje del Santo Padre Francisco para la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará este verano en Lisboa, en donde el Papa nos invita a caminar junto a la Virgen que «se levantó y partió sin demora» para ir a ayudar a su prima santa Isabel. La gracia de la llamada, nos recuerda el Papa, dado que viene del Espíritu, no conoce lo que es la lentitud y la dilación. La «prisa» de María es la respuesta «sin demora» a la gracia del Espíritu Santo. El momento de levantarse es ahora. Imitando a María, llevemos a Jesús dentro de nosotros y dejemos que el Espíritu nos ponga en camino, sin esperar ni un momento, para llevarlo a los demás”.

 

La celebración conjunta de estas dos jornadas vocaciones, que son preparadas y difundidas de manera conjunta por el servicio de Pastoral Vocacional de la Conferencia Episcopal Española, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Obras Misionales Pontificias (OMP) y la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS), tienen como objetivos: suscitar en los jóvenes la pregunta sobre su vocación; invitar a toda la comunidad cristiana a promover las vocaciones con su oración y su acompañamiento; y colaborar con las vocaciones de especial consagración que surgen en los territorios de misión, conocidas como vocaciones nativas, para que ninguna de ellas se quede frustrada por falta de recursos.

Como preparación para esta Jornada se lleva a cabo la Semana de Oración por las Vocaciones (del lunes 24 al sábado 30 de abril), buscando así, a través de una serie de reflexiones y oraciones, acompañar a los jóvenes a profundizar en la invitación del Señor a seguirle en un proyecto de vida concreto dentro de las diferentes formas de vida en la Iglesia y a llevar a todos, como familia cristiana, a sentirnos comprometidos en la tarea de despertar y acompañar las vocaciones, uniéndonos en oración para que el Señor siga suscitando las vocaciones que la Iglesia necesita en nuestro mundo.

En la página web de la diócesis publicaremos cada día de la Semana de Oración por los Vocaciones los textos bíblicos, meditaciones y oraciones correspondientes para que en nuestras parroquias, comunidades y hogares podamos reflexionar sobre esta llamada que nos hace el Señor y nos unamos en oración por las vocaciones en nuestra Iglesia.

Las personas que deseen descargar la guía completa y demás materiales para esta Jornada pueden hacerlo en el siguiente enlace: https://paraquiensoy.com/#.

John Alexander Melo Arévalo

Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional

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La devoción a la Virgen del Espino, en «Iglesia Noticia»

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En el informativo diocesano “Iglesia Noticia”, hablamos de la devoción a la Virgen del Espino en Chauchina. Para ello, entrevistamos al Hermano Mayor de la Hermandad de la Virgen del Espino Coronada, con motivo de la Solemnidad que se celebraba recientemente y que congregaba a numerosas personas en una jornada vivida con mucha devoción.

Entre otras noticias, también hablamos del curso que convocó esta semana la Subdelegación del Gobierno en Granada sobre emergencias sísmicas, y en una de cuyas prácticas tuvo como escenario la catedral de Granada.

ESCUCHAR PROGRAMA

 

 

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camino hacia Emaús

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Cuando llegamos con la Liturgia al Domingo III de Pascua, la Iglesia nos invita a ponernos en camino hacia Emaús para dejarnos sorprender por la presencia de un Compañero de viaje que enciende nuestro corazón con su palabra, disipa nuestros desánimos, se nos revela en la fracción del pan, y nos devuelve con vigor nuevo al seno de su Iglesia, donde Él habita Resucitado.

El primer día de la semana dos discípulos de Jesús se dirigen a Emaús. Las vivencias de los días pasados han sido superiores a sus fuerzas. Jesús el Nazareno, el Maestro al que seguían, ha muerto de forma ignominiosa y con Él muchas ilusiones y esperanzas. En los dos que van camino de Emaús nos encontramos representados siempre que el desánimo nos vence, llevándonos a abandonar con precipitación el grupo de los discípulos. Pero al igual que entonces, Jesús mismo se hace nuestro compañero de camino, nos explica las Escrituras y se nos da a conocer al partir el pan. El pasaje evangélico de este Domingo nos transmite a gritos una verdad que no debemos nunca olvidar: aunque sea inmenso nuestro desánimo y parezca insuperable la desesperanza, Jesucristo Resucitado sale siempre a nuestro encuentro.

Lo primero que el Señor nos pide, al igual que a los de Emaús, es que escuchemos su palabra, que le busquemos a Él en las Escrituras. El tiempo pascual es tiempo precioso para volver a encontrar el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios mientras estamos en el camino de la vida. Al encuentro con Cristo en la Palabra sigue el reconocimiento del Señor al partir el pan, es decir, en la Eucaristía. Los dos de Emaús reconocen al Señor cuando Él mismo realiza el gesto único que ha confiado a los suyos hasta que Él vuelva. A partir de ese gesto empiezan a comprender: reconocen a Jesús cercano en sus vidas y recuperan las fuerzas para desandar el camino del desánimo. ¿Cómo vamos a vencer nuestros desánimos si no crecemos en amor a la Eucaristía? La Pascua es ocasión propicia para volver a encontrar el gusto por alimentarnos con el Pan de Vida y buscar a Jesús en el Sagrario donde se queda, por amor a nosotros, para que experimentemos siempre su compañía.

Emaús, sin embargo, no fue la meta del camino. Los que allí se dirigían con desánimo, volvieron renovados al lugar de los discípulos tras el encuentro con Cristo Resucitado. Así es la experiencia de la Pascua: encuentro con el Señor que aviva en nosotros la alegría de pertenecer a la Iglesia.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

El delegado para el Clero felicita al obispo por su 53 cumpleaños, en nombre de toda la diócesis

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El delegado para el Clero felicita al obispo por su 53 cumpleaños, en nombre de toda la diócesis

Querido D. Francisco, en su 53 aniversario, muchas felicidades.

¡Gracias por entregar su vida y estar al servicio de Dios y de la Iglesia en la diócesis de Guadix! ¡Qué Dios lo bendiga y que cumpla muchos más!
Lo felicitamos por esta feliz fecha, en la que juntos, como familia eclesial, alabamos a Dios por el don de su vida. Es un regalo para todos nosotros la generosidad que brota de su corazón, difundiendo bondad, justicia y serenidad entre nosotros.
Que Dios continúe dándole, durante muchos años, ese resplandor en sus ojos y en su alma para iluminarnos y trazar nuestros caminos, para que el Evangelio se siga anunciando en nuestra diócesis de Guadix, siempre con un valiente compromiso. Felicidades, de todo corazón.
Repita hoy de una forma especial las palabras de San Pablo: «Por la gracia de Dios soy quien soy, y su gracia en mí no ha sido estéril. Más que todos ellos he trabajado, no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo» (1 Cor 15, 10). Que esa gracia le ayude cada año de su vida a seguir con alegría, para que el reino de Dios siga presente en esta porción de la Iglesia que el Señor le ha encomendado.
Rezamos por usted para que el Señor le llene de bendiciones y lo encomendamos a nuestra Madre, la Virgen María, para que siempre lo proteja.
¡Felicidades!
José Antonio Martínez
Delegado para el Clero

 

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Domingo III de Pascua. Ciclo A. 23 de abril de 2023

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Domingo III de Pascua. Ciclo A. 23 de abril de 2023

Jesús sigue saliendo al encuentro de quienes, cegados por el dolor, la desesperación, el fracaso y la falta de confianza, se han quedado en la cruz como signo de muerte y final.

Hay razones parar creer cuando se conocen las Sagradas Escrituras, el mensaje de Jesús, sus hechos, su muerte y hasta el anuncio de su resurrección, contado por los testigos que aseguran haberlo visto vivo. Todo ello es insuficiente cuando esperamos pruebas, cuando nos quedamos en lo meramente terreno o cuando Dios no satisface nuestras propias expectativas que nos hemos hecho de él.

Saber mirar más allá es lo que nos hace sentir su presencia resucitada en el corazón que se siente transformado cuando comprende las Escrituras, se comunica con él en la oración, lo descubre en los sacramentos, especialmente en la fracción del pan (la Eucaristía), y en la comunidad cuando compartimos la vida y acogemos al peregrino como muestra de caridad fraterna. Cristo vive, pero nos busca por un camino en donde se hace presente de otra manera: en la vivencia personal y comunitaria del amor que él nos enseñó.

 

DESARROLLO

El conocido relato de la resurrección de Jesús que nos cuenta la experiencia de los discípulos que iban camino de Emaús es más que una crónica de un suceso: es una composición catequética bien elaborada, partiendo de un hecho histórico. Y este es un ejemplo de cómo los relatos pascuales no tratan de describir de manera prodigiosa y espectacular las apariciones del Resucitado, sino, más bien, de mostrarnos los diversos caminos de la fe para encontrarnos con él.

El evangelista Lucas nos detalla aquí el camino que ha de hacer todo cristiano y toda comunidad de bautizados de todos los tiempos para descubrir la presencia de Jesús en la historia.

Partimos del testimonio de dos discípulos que han perdido la fe al contemplar el escándalo de la cruz y cuyo estado de ánimo es el reflejo de la decepción que podemos experimentar muchas veces en nuestras vidas cuando la manera de obrar de Dios nos confunde. Ellos tienen motivos para creer porque conocen las Escrituras, el mensaje de Jesús, sus actuaciones y muerte en cruz, les ha llegado la noticia de la resurrección y el testimonio de las mujeres que han confesado que está vivo. Aún así, estos discípulos se encuentran en una profunda tristeza y desorientados, porque se han quedado en la muerte y ya no les quedan esperanzas, siendo personas desilusionadas, derrotadas y atrapadas en su pensamiento de aquello que no tenía que haber sucedido. Todo ello les hace estar cegados y así no pueden ver otra cosa.

Jesús se pone en el mismo camino de estos dos discípulos, en su historia y en su realidad, y se convierte en un acompañante que hace con ellos el mismo camino. Jesús les habla al corazón, cuando al comentarles las Escrituras empiezan a despertar a un sentimiento que les hace no querer dejar de estar con el Señor, por lo que le piden que se quede con ellos. Y al sentarse para cenar sucede lo inesperado porque lo ven y lo reconocen, pues aquel peregrino desconocido resulta que es Jesús. Al hacerse ambos “prójimo” de ese caminante anónimo al que le han ofrecido techo y comida ya no son los mismo que al comienzo, porque en el amor al hermano han sentido la presencia viva de Jesús. Y al compartir la cena en la que se vuelve a realizar la fracción del pan, como sucedió en la última cena, comprenden que es en la Eucaristía donde Jesús se hace presente de una forma nueva. Es entonces cuando Jesús desaparece, porque ya no es necesaria su presencia física si lo descubrimos en el diálogo de la oración, en los sacramentos y en la caridad fraterna, es decir, acogiendo al peregrino; y en la misma comunidad, siendo hermanos.

 

Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com/ 

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Visita Pastoral a la parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación (Alhaurín el Grande)

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Homilía de Mons. Catalá durante la Visita Pastoral a la parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación de Alhaurín el Grande.

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE Nª Sª DE LA ENCARNACIÓN

(Alhaurín el Grande, 23 abril 2022)

Lecturas: Hch 5, 12-16; Sal 117, 2-4.22-27; Ap 1, 9-13.17-19; Jn 20, 19-31. (Domingo Pascua II-C)

1.- Signos y prodigios de los apóstoles

En este tiempo pascual se leen en la misa los Hechos de los Apóstoles, donde se narra lo que hacía la primitiva comunidad cristiana, (apóstoles y discípulos).

Hoy hemos escuchado en este libro de los Hechos de los Apóstoles qué características tenía esta primitiva comunidad cristiana. Cuatro características que nosotros podemos tener en cuenta para vivirla.

En primer lugar, dice: «Los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón» (Hch 5, 12). Una comunión, una vida de fraternidad viviendo con un mismo espíritu en torno a los apóstoles.

Os pido que toda la comunidad viva con el mismo espíritu de fraternidad y de comunión; en este caso, en torno a vuestros sacerdotes. La comunión es un don del Espíritu, pero también es una tarea nuestra, como la paz, que es un don de Dios, pero hay que trabajarla. Esto nos lo enseña la primitiva comunidad.

2.- Acogida de la gente

Otra característica de estas primeras comunidades es: «la gente se hacía lenguas de ellos» (Hch 5, 13). Es decir, hablaban bien de ellos, porque veían cómo actuaban, como vivían y la gente hablaban bien de estos primitivos cristianos.

La gente valora la buena actitud de los cristianos, independientemente de las campañas en contra y de los ataques de los que hablábamos en la asamblea, antes de la misa.

¡Ojalá la gente buena y sencilla de Alhaurín el Grande hable bien de vosotros! Si hablan bien de vosotros, es buena señal; aunque no os comportéis para que hablen bien, sino para vivir de tal manera que hablen bien.

3.- Crecimiento del número de creyentes

En tercer lugar, «crecía el número de los creyentes (…) se adherían al Señor» (Hch 5, 14). Gente pagana, gente atea y gente que adoraba a otros dioses se hacían cristianos y se bautizaban. Nosotros solemos bautizar a los niños. Pero para eso los padres han de comprometerse; la familia fundamentalmente, junto con la comunidad, para educarlos en la fe.

¿Cómo crece la familia? Con nuevos hijos. ¿Cómo crece la comunidad cristiana? Con nuevos cristianos. Debe crecer el número de creyentes que se adhieran al Señor por la fe cristiana, mediante el testimonio de los cristianos.

Si nuestro testimonio no es apreciado, la gente no querrá pertenecer a nuestra comunidad; al contrario, muchos se irán. Fijaros lo importante que es vivir al estilo de Jesús, al estilo de los apóstoles, al estilo de la primera comunidad.

4.- Curaban enfermos

Y una cuarta característica: «Acudía incluso mucha gente de las ciudades cercanas a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos eran curados» (Hch 5, 16). Y vosotros me diréis: «Y nosotros, ¿cómo curamos? No tenemos el poder de curar y hacer milagros como los apóstoles».

Hemos de tener en cuenta que la fe y el amor obran milagros. Porque no se trata de curar enfermedades físicas, pues hay muchas enfermedades espirituales; hay muchas familias rotas; hay muchas separaciones matrimoniales; hay muchos niños que están sufriendo la separación de sus padres; hay mucha gente que no acepta una enfermedad o la muerte de un familiar cercano. A esa gente el amor de Cristo, la fe y el amor cristiano le puede ayudar.

Todos buscamos la felicidad. La fe y el amor de Dios nos hacen más felices. Nosotros podemos ayudar a otros a ser más felices, a ser curados espiritualmente; aunque alguien siga físicamente estando enfermo, el trato, el cariño, el afecto, el amor, cura heridas espirituales.

Ojalá nuestra comunidad parroquial pueda parecerse cada día más a la primitiva comunidad cristiana.

5.- La paz de Jesús resucitado

En el Evangelio, durante esta semana y las que vienen, escucharemos las apariciones de Jesús a sus apóstoles y discípulos.

«Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros» (Jn 20, 19).

¿Cuál es el saludo de Jesús a los apóstoles? (Respuesta de los feligreses: Paz a vosotros). Jesús les da su paz. Jesús nos da su paz. Jesús sana todas las angustias, problemas, desazones que tiene nuestro corazón. Esto es lo que venimos a celebrar en la misa. Debemos salir de aquí con una mayor paz con la que entramos; paz interior; habitados por el Espíritu, por la paz de Cristo.

La paz es el saludo que Cristo trae a sus discípulos. No es una paz negociada, ni es la suspensión de algo malo; se trata de la paz que procede del corazón del Resucitado; la paz que venció el pecado, la muerte y el miedo.

Es la paz que une corazones; la paz que acoge, acompaña y ama; la paz que, aun permaneciendo en el dolor, hace florecer la esperanza; la paz que renace siempre desde el perdón de Dios y disipa la inquietud del corazón. Si perdonamos, como Dios nos perdona, tal y como decimos en el Padrenuestro, estamos construyendo paz. Nos falta rezar mejor el Padrenuestro. Si lo rezáramos mejor, los frutos serían mejores.

Seamos portadores de su paz; ésta es la misión confiada a la Iglesia en el día de Pascua. Hemos nacido en Cristo como instrumentos de reconciliación, para llevar el perdón del Padre a todos, para revelar su rostro de amor.

Jesús repitió a sus discípulos: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20, 21). El primer don que nos trae el Resucitado es la paz y el segundo don es la alegría.

6.- La alegría por las apariciones del Resucitado

Los textos del Evangelio cuando relatan las apariciones de Jesús siempre dicen al final: «Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor» (Jn 20, 20). La paz y la alegría son dos dones del Espíritu, de Cristo Resucitado que nos lo da a través del Espíritu.

Si somos personas resucitadas recibimos la paz y la alegría. Igual que os decía que debemos de salir más en paz de esta Eucaristía, también hemos de salir más alegres de esta Eucaristía; porque nos lo regala el Señor, no por esfuerzo propio. Si acogemos a Cristo Resucitado podemos salir con más paz y más alegría.

Los cristianos tenemos motivos sobrados para estar alegres, porque nos encontramos con el Señor resucitado en los sacramentos, de manera especial en la Eucaristía.

7.- Domingo de la misericordia

Hoy, segundo domingo de Pascua, san Juan Pablo II lo declaró como el Domingo de la misericordia. Jesús, cuando se aparece a los discípulos, además de decirle mi paz os doy, mi paz os dejo, les dijo que perdonasen los pecados, que fueran misericordiosos.

El Evangelio es el libro de la misericordia de Dios, porque todo lo que Jesús ha dicho y hecho es expresión de la misericordia del Padre. Hoy, domingo de la Misericordia, vivamos y gocemos de la misericordia de Dios.

Nosotros podemos también ser misericordiosos, realizando las obras de misericordia corporales y espirituales. Por medio de gestos sencillos y fuertes, a veces hasta invisibles, podemos visitar a los necesitados, llevándoles la ternura y el consuelo de Dios.

Cristo, que por amor entró a través de las puertas cerradas del pecado, de la muerte y del infierno, desea entrar también en cada uno para abrir de par en par las puertas cerradas del corazón. Él, que con la resurrección venció el miedo y el temor que nos aprisiona, quiere abrir nuestras puertas cerradas y enviarnos (cf. Papa Francisco, Homilía del Domingo de la Divina Misericordia. 2016).

Vemos ante nosotros una humanidad continuamente herida y temerosa, que tiene las cicatrices del dolor. La misericordia de Dios desea salir al encuentro de todas las pobrezas y liberar las muchas formas de esclavitud que afligen nuestro mundo. Quiere llegar a las heridas de cada uno, para curarlas.

Ser apóstoles de misericordia significa tocar y acariciar sus llagas, presentes también hoy en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos. Al curar estas heridas, confesamos a Jesús, lo hacemos presente y vivo; permitimos a otros que toquen su misericordia y que lo reconozcan como «Señor y Dios», como hizo el apóstol Tomás.

8.- La Visita pastoral

Terminamos esta Visita pastoral con la celebración de la Eucaristía. Esta Visita quiere ser una renovación de la comunidad.

Todo lo que hemos comentado en la asamblea anterior os animo a que lo sigáis reflexionando con vuestros sacerdotes y que vayamos caminando pasito a pasito, poco a poco, para vivir mejor la fe y celebrarla, y ser mejores testigos fuera.

Esos son los dos grandes objetivos de la Visita: una revisión de cómo vivimos la fe y cómo la testimoniamos.

Os animo, por tanto, a que no terminemos la Visita, aunque termine la celebración de la Visita. Ahora viene la pos-Visita: ¿qué tenemos que hacer para vivir y celebrar mejor la fe? Y, ¿qué tenemos que hacer para ser mejores testigos?

9.- Agradecimientos

Quiero felicitaros a todos y agradecer la dedicación de vuestros sacerdotes. Gracias a todas las personas que estáis asumiendo tareas parroquiales: catequistas, voluntariados, visitadores de enfermos, Cáritas, ayuda a familias. Todos sois necesarios. Todos tenemos una misión por el bautismo. El bautismo nos envía a ser testigos de Jesús y a dar testimonio de Él.

Quiero agradecer, por tanto, a todos y cada uno lo mucho que hacéis por la comunidad. También a los cofrades, tanto hermanos mayores como miembros de las juntas de gobierno; hacen un servicio a los hermanos y no son cargos de honor y poder, sino servicios a la comunidad. El que lo haga por poder o mando está equivocado; mejor que lo deje. Servicio y misión para la comunión, porque el que desune va en contra del Señor, quien no promueva la comunión va en contra del Señor Resucitado.

Le pedimos a la Virgen, la gran creyente, la Madre nuestra, la Madre de Cristo, que Él nos la regaló, que nos ayude a vivir tal y como la Palabra de Dios nos ha dicho. Que así sea.

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Los niños y adolescentes protagonistas de la fiesta de la parroquia de Montserrat

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Desde el día 17 del presente mes de abril se ha celebrado el solemne quinario en honor a la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Montserrat, como preparación a la fiesta litúrgica que tendrá lugar el jueves, día 27 de este mismo mes. En el quinario, organizado por el Consejo Parroquial de Pastoral y el grupo de Animación litúrgica, han participado la Escuela de Catequistas, la Hermandad de Jesucristo Resucitado, el grupo de Animación litúrgica, Caritas y Vida Ascendente.

El viernes, día 21 de abril, centenares de niños y adolescentes de los Colegios cuya se halla dentro de la parroquia, hicieron su ofrenda de flores a la Virgen en el marco de una sencilla celebración de la Palabra donde los niños participaron con hermosas oraciones y poesías a la Virgen arropadas con hermosos cánticos. El Consejo Parroquial de Pastoral puso a disposición de los profesores tres unidades didácticas sobre la talla de la Virgen, razones de la devoción a esta advocación en tierras urcitanas y catequesis sobre la estructura del templo parroquial a modo de tienda de campaña como expresión de acogida y, al tiempo, de pueblo peregrino. También las instituciones presentes hicieron su ofrenda a la Virgen. El Consejo de Economía preparó una suculenta merienda para deleite de los asistentes al acto.

Los actos previstos para los días que restan de preparación a la fiesta litúrgica son como siguen: sábado, día 22 de abril, 20,15 horas, solemne felicitación sabatina a la Virgen con la inclusión de poesías escogidas en torno a la advocación mariana; domingo, día 23, al finalizar la Santa Misa del domingo, procesión de alabanza con la imagen de Nuestra Señora por la calles de nuestra feligresía y barrio; jueves, 27 de abril, 19,30 horas, solemnidad litúrgica de la Virgen en su patrocinio sobre nuestra comunidad, Misa solemne y Bendición con el Santísimo Sacramento.

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Ganadores del I Concurso de Dibujo Vocacional

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Ganadores del I Concurso de Dibujo Vocacional

 

Ya se conocen los ganadores del I Concurso de Dibujo Vocacional. Tras una ardua deliberación, debido a la gran calidad y creatividad de los trabajos presentados, el jurado, conformado por el equipo diocesano de Pastoral Vocacional, ha decidido que los ganadores son:

PRIMER PREMIO:

“Siempre con la Palabra de Jesús”

Kiara Panaite Padilla

Parroquia de Santa María y San Pedro – Caniles

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SEGUNDO PREMIO:

“Jesús llama a la santidad”

Domingo Martínez Martínez

Parroquia Ntra. Sra. De la Anunciación – Dólar

segundo premio concurso dibujo vocacional web

 

TERCER PREMIO:

“Jesús te llama”

Laura Espinar Pérez

Parroquia El Sagrario – Guadix

 

El premio de redacción ha sido declarado desierto.

La delegación de Pastoral Vocacional y el Seminario Conciliar San Torcuato felicitan a los ganadores y a todos los participantes y agradecen a los sacerdotes, catequistas, religiosas y niños su colaboración con esta iniciativa.

tercer premio concurso dibujo vocacional web

 

John Alexander Melo Arévalo

Delegado de Pastoral Vocacional

 

 

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