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Nota del obispo de Huelva ante las próximas elecciones municipales

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El próximo 28 de mayo los andaluces estamos llamados a elegir a los responsables de la gestión municipal para los siguientes cuatro años. Con este motivo, quiero dirigirme a los católicos de Huelva y a aquellos que quieran escucharme. No tengo la intención de decir por o contra quién votar. Esa decisión política recae en cada ciudadano. Mi objetivo es recordar algunos principios sobre la vida social y política de la Doctrina Social de la Iglesia, para ayudar, particularmente a los diocesanos, a tomar su decisión a la luz de una conciencia debidamente formada.

 

La construcción de un orden social más justo es una tarea fundamental de la política. Sin embargo, la Iglesia, sobre todo, o a través de los laicos católicos, no puede ni debe quedarse al margen de este quehacer. Deseamos contribuir, argumentando desde la razón iluminada por la fe, a descubrir lo que es justo, aquí y ahora, para que pueda ser reconocido y después llevado a la práctica. La Iglesia no desea imponer a los que no comparten su fe las propias perspectivas y modos de comportamiento. Sin embargo, tampoco nadie puede exigirnos que releguemos la religión al ámbito privado, sin influir en la vida social, sin preocuparos por la salud de las instituciones de la sociedad civil y sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. Una fe auténtica siempre implica un profundo deseo de dejar el mundo algo mejor después de nuestro paso por la tierra.

 

La Iglesia manifiesta su estima por la democracia como sistema que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien sustituirlos oportunamente de manera pacífica. Todos tenemos el derecho y al mismo tiempo el deber de votar con libertad para promover el bien común. El día de las próximas elecciones municipales también celebraremos la romería del Rocío, que congrega a miles de personas de nuestra provincia en la Aldea. Esta coincidencia y otras que puedan darse requerirá a muchos vecinos prever con tiempo como ejercer el derecho y el deber de votar en sus respectivos municipios.

 

Hay unos cuantos principios permanentes de la Doctrina Social de la Iglesia, cuya consideración puede ayudar para el discernimiento personal de cara a decidir el voto en la próxima convocatoria electoral. Se trata de la dignidad de la persona humana, del bien común, de la subsidiaridad y de la solidaridad.

 

La dignidad de la persona humana es el fundamento de toda acción política de cualquier nivel, y debe ser el primer criterio para nuestra elección política. Cada persona es un ser único e irrepetible, creado a imagen y semejanza de Dios (Gén 1,27). Debemos considerar al prójimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida, pero también de los medios necesarios para que pueda vivirla dignamente. En nuestros pueblos y ciudad urge acercarnos a todos y servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ancianos solos, de jóvenes o adultos en paro, de trabajadores extranjeros, inmigrantes, pobres o marginados. A la administración municipal también es exigible, dentro de sus competencias, el esfuerzo decidido por combatir cuanto atenta contra la vida (aborto o eutanasia), o viola y ofende la dignidad de la persona humana, como son las condiciones infrahumanas de vida que puede sufrir. También, quienes sienten u obran de modo distinto al nuestro en materia social, política e incluso religiosa, deben ser objeto de nuestro respeto y amor.

 

El bien común es otro elemento de discernimiento que debe orientar nuestra participación en la vida pública. Junto al bien individual, hay un bien relacionado con la vida social de las personas: el bien común. Es el bien de todos nosotros, individuos, familias y grupos intermedios presentes en la sociedad. Trabajar por el bien común es cuidar y utilizar el conjunto de instituciones que estructuran jurídica, civil, política y culturalmente la vida social, que configura el pueblo o la ciudad. En la sociedad de la globalización el esfuerzo por el bien común ha de abarcar necesariamente a comunidades más amplias que la del propio municipio. Los ayuntamientos son las administraciones más cercanas al ciudadano y a las que la ley encomienda la prestación de los servicios más básicos: atención a situaciones de necesidad, infraestructura urbana y su gestión medioambiental, promoción de la cultura y el deporte, entre otras (Ley de Bases del Régimen Local). Debemos analizar las opciones políticas que mejor promuevan las condiciones sociales que permitan y favorezcan el desarrollo integral de la persona y que, a su vez, respetan las legítimas aspiraciones de los demás grupos. En una sociedad plural, el gobierno debe ser para todos y ello conlleva armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales, no sólo según los intereses de la mayoría, sino buscando el bien efectivo de todos los miembros de la sociedad civil, incluidas las minorías.

 

El principio de subsidiariedad es especialmente relevante en el ámbito municipal. Respetar la lógica de la subsidiariedad implica que una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior. La subsidiariedad impone una doble obligación: la de cuidar las estructuras más básicas sin interferir ni manipularlas; y la de suplir y sostener, en caso de necesidad, una adecuada atención a las más débiles de la sociedad en orden al bien común. Los gobernantes municipales, en este caso, deben evitar entorpecer las asociaciones familiares, sociales, culturales o religiosas, privándolas o entrometiéndose en sus legítimas iniciativas; por el contrario, han de promoverlas con libertad y de manera ordenada. Los ciudadanos por su parte, individual o colectivamente, conviene que eviten atribuir a la autoridad política municipal un poder excesivo y no pedir de manera egoísta ventajas o favores, con riesgo de disminuir la responsabilidad de las personas, de las familias y de las agrupaciones sociales.

 

Finalmente, en nuestras opciones políticas debemos tener en cuenta el principio de solidaridad. El desarrollo integral del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario de todos. Decía S. Pablo VI «El hombre debe encontrar al hombre, las naciones deben encontrarse entre sí como hermanos y hermanas, como hijos de Dios. En esta comprensión y amistad mutuas, en esta comunión sagrada, debemos igualmente comenzar a actuar a una para edificar el porvenir común de la humanidad». Este es el compromiso que debemos exigir y exigirnos. Este deber comporta velar por las personas, pero también por su entorno. La tierra nos precede, nos ha sido dada y debemos cuidarla. Este cuidado significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Es una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Este deber también comporta concretas exigencias para la política municipal.

 

Los católicos debemos valorar el propósito de aquellos candidatos que, entendiendo su tarea como un servicio al ciudadano, se ofrecen a trabajar por nuestra ciudad y pueblos. La política, a veces tan denigrada, es una de las formas más valiosas de expresar el compromiso cristiano. La caridad no es solo el principio auténtico para las relaciones de amistad, familia y pequeños grupos, sino que también debe regir las relaciones sociales, económicas y políticas.

 

En la ciudad y los pueblos los candidatos que se presentan a las elecciones municipales y los ciudadanos se conocen de forma directa y personal. Exhorto a valorar la credibilidad de las opciones políticas que se ofrecen en estas elecciones y el espíritu de servicio de quienes las representan; su defensa de la dignidad de la persona en todas las etapas de la vida; su esfuerzo por respetar y promover una sociedad civil participativa; la búsqueda del bien común del conjunto de la sociedad y las políticas en favor del bienestar de la población, especialmente de los más desfavorecidos y del entorno medioambiental.

 

Animo a la participación electoral como medio para construir una sociedad más justa y fraterna y elevo mi oración al Señor y a la Santísima Virgen para que los gobernantes elegidos contribuyan a una sociedad en la que reine la verdad, la libertad, la justicia y la paz.

 

Santiago Gómez Sierra

Obispo de Huelva

El Espíritu Santo, Señor y dador de vida, nuestro abogado

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Hay un personaje silencioso y  discreto, pero vitalmente necesario en la vida humana y más aún en la vida sobrenatural. Sin él no podríamos vivir. Aunque no nos demos cuenta, él está sosteniendo nuestra vida, él trabaja en nosotros. De él nos habla Jesús en el evangelio de este domingo, y en tantas otras ocasiones. Se trata del Espíritu Santo, tercera persona de Dios, que ha sido enviado por Jesús resucitado desde el seno del Padre sobre su Iglesia para santificarla.

En el seno de Dios, el Espíritu Santo es el amor del Padre y del Hijo, es el abrazo, el beso de amor entre ambos. Su papel es el de unir, porque brota de la comunión del Padre y del Hijo discretamente, silenciosamente. Los autores hablan de la humildad del Espíritu Santo, que no tiene un papel de lucimiento, sino de eficacia.

El Espíritu Santo es el que ha formado en el seno de María virgen la naturaleza humana del Hijo eterno hecho hombre. Él es el autor de la encarnación del Hijo, misterio inabarcable, por el que Dios ha llegado desde su mundo al nuestro, anudando una relación irrompible, como es la alianza nueva y eterna de Dios con el hombre.

El Espíritu Santo ha sido el motor del corazón de Cristo, el que lo ha encendido en el fuego de su amor, el que le ha infundido las ansias redentoras, el que lo ha llevado a la entrega suprema de la Cruz, el que lo ha resucitado del sepulcro, dándole una vida nueva a estrenar. Jesús ha mantenido durante toda su vida terrena ese contacto filial con el Padre, en el amor del Espíritu Santo, en una intimidad honda, que ha querido compartir con nosotros.

Y cuando Jesús va a partir de este mundo, se preocupa de los suyos anunciándoles que les enviará otro abogado, que esté a nuestro lado y nos defienda, que nos recuerde todo lo que Jesús nos ha enseñado, que nos haga experimentar algo de esa intimidad que Jesús tiene con su Padre. “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad” (Jn 14,16). “Paráclito” es el que está a nuestro lado y habla de nuestra parte ante un juicio, es como el abogado defensor. El primer abogado defensor es el mismo Jesús: “Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos uno que abogue ante el Padre, a Jesucristo el Justo” (1Jn 2,1).

Cuando Jesús está para partir de este mundo, continuando de manera invisible junto a nosotros, nos promete otro Paráclito que estará siempre con nosotros, nos defenderá siempre, nos introducirá en la intimidad jugosa del Padre y del Hijo, nos incendiará el corazón, nos infundirá las ansias redentoras de Cristo, el celo apostólico por llevar el Evangelio al mundo entero. De ese Espíritu habla Jesús, y cumplirá su promesa cuando lo envíe a su Iglesia el día de Pentecostés.

La vida cristiana no es la imitación externa de Jesucristo desde nuestro esfuerzo y desde nuestras capacidades. La vida cristiana es la vida de Cristo en nosotros, parecernos a él, vivir como vivió él. Y esta transformación de nuestro corazón en un corazón como el suyo la va realizando el Espíritu Santo silenciosamente, humildemente, eficazmente. Por eso, es necesario recurrir continuamente a su actuación, pedirla, desearla, disponernos a recibirla.

Ven, Espíritu Santo, manda tu luz desde el cielo, enciende nuestros corazones en las ansias redentoras del corazón de Cristo. Ven, Espíritu Santo, ilumínanos, purifícanos, sánanos con tu potente actuación. Llévanos a la verdad plena, la que Cristo nos ha predicado como testigo de la verdad, introdúcenos en la intimidad de Dios, haz que gocemos de Dios y de su amistad. Impúlsanos a la misión, a la evangelización, a dar la vida.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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Los sacerdotes visitaron la exposición The Mystery Man, en la Catedral, en el día de su Patrón, san Juan de Ávila

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Los sacerdotes visitaron la exposición The Mystery Man, en la Catedral, en el día de su Patrón, san Juan de Ávila

El 10 de mayo es el día de San Juan de Ávila, maestro y doctor de la Iglesia y Patrón del clero. Suele ser un día de convivencia de todos los sacerdotes de la diócesis y así ha sido, también, en este año 2023. Algunas veces, los sacerdotes han peregrinado a un santuario o lugar de alguna provincia cercana, pero este año, los sacerdotes se han quedado en la diócesis de Guadix, para visitar dos lugares emblemáticos y que tienen gran significación: Face Retama y la Catedral.

La visita a Face Retama tiene todo el sentido, ya que, en solo unos días, el 15 de mayo, Guadix celebrará a este santo, su patrón y el primero que anunció a Jesús en nuestra tierra. Los sacerdotes peregrinaron al lugar y visitaron la iglesia y los edificios del entorno, algunos del siglo IV, que se están restaurando.
La visita a la Catedral también tenía su justificación: visitar en grupo y con guía la exposición The Mystery Man, que tantas personas han visitado ya y la seguirán visitando hasta el 30 de junio. Antonio Navarrete, de la empresa Artisplendore, hizo de guía de la exposición y ofreció magníficamente los detalles de lo expuesto.
Terminó la jornada con una comida en fraternidad, antes de que los sacerdotes marcharan a sus parroquias para continuar con las actividades pastorales programadas.
El obispo, D. Francisco Jesús Orozco, acompañó al grupo de sacerdotes en todo momento, tanto en Face Retama como en la Catedral.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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CIRCULO DE SILENCIO “Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable”

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El pasado día 10 de Mayo, se reunieron como todos los segundos miércoles de cada mes, en el “Círculo del Silencio” de Almería, contra la exclusión y la pobreza.  En esta ocasión para reivindicar que “Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable”. Al igual que el pasado 1º de mayo, día Internacional del Trabajo, las organizaciones promotoras de la iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente”: Acción Católica General, Caritas diocesana, Confer, HOAC y el Secretariado diocesano para la Pastoral y del Trabajo de Almería, unieron sus voces para reafirmar que “no hay trabajo decente sin ser un trabajo saludable”.

En el desarrollo de este Círculo de Silencio, se puso de manifiesto el objetivo de abordar el compromiso para que el Trabajo sea Decente. Se leyeron dos testimonios donde se mostraban ejemplos de precariedad y explotación laboral que se están dando como ejemplo de otros muchos.

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Rogativas extraordinarias a las Santas de Huéscar para pedir la lluvia

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Rogativas extraordinarias a las Santas de Huéscar para pedir la lluvia

La sequía que padecemos y que tanto nos afecta a todos pero de una forma especial a nuestros agricultores y ganaderos empieza a ser muy preocupante, haciendo que esta palabra esté presente en todos los lugares. Esta preocupante situación está llevando a las distintas parroquias a intensificar las oraciones y rogativas para que vuelvan las lluvias. Los fieles oscenses no son ajenos a ello y han querido tener una rogativa extraordinaria, en el parque Rodríguez Penalva, con las Santas Benditas para pedir la lluvia, pues estas forman parte de la historia de la religiosidad popular y se han utilizado «para pedir el don de la lluvia». No lo olvidemos, sin agua no hay frutos en nuestros campos y la gente de Huéscar sufre.

El acto comenzó a las 7,15 horas de la tarde, el 8 de mayo. Numerosos vecinos se congregaron para acompañar a las sagradas imágenes a lo largo de todo el recorrido, que previamente se había preparado. Como viene siendo habitual, los vecinos engalanaron los lugares por donde pasaros las Patronas para darle mayor vistosidad al momento. Al llegar al parque, se celebró la Santa Misa. Allí no hizo falta ningún tipo de adorno, pues ya se ha encargado de ello la naturaleza, pues en este tiempo tiene una belleza especial.
En Huéscar, se seguirán elevando oraciones para pedir la lluvia, por medio de las Santas Patronas Alodia y Nunilón, para que el Señor nos conceda el don de la lluvia, tan necesaria para nuestros campos y nuestros manantiales.
Parroquia de Santa María de Huéscar,

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Se promueve una capilla de Adoración Perpetua en la ciudad de Málaga

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La capilla del Carmen, en el barrio de Huelin, perteneciente a la parroquia de San Patricio, es la elegida por una iniciativa que busca dar continuidad a la adoración del Santísimo. Es posible inscribirse online.

La parroquia apoya la iniciativa que, como en otras diócesis españolas, busca establecer Javier Taberner, colaborador del padre Justo Lofeudo, el principal impulsor de la adoración perpetua en España. En junio de 2022 eran ya 70 las que se encontraban activas en todo el territorio español. En la Diócesis de Málaga existen actualmente ya dos capillas con adoración perpetua: una en Cancelada y otra en la parroquia del Stmo. Cristo del Calvario, en Marbella. En la ciudad de Málaga se busca ponerlo en marcha en Huelin, en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, en calle Las Navas, 15. Para ello, se lanza una campaña para que los adoradores se inscriban en un cuadrante de horas, a fin de cubrir las 24 horas de cada día de la semana, los 365 días del año. 

Para inscribirse como adorador, se puede hacer online en este formulario. Si se desea entrar en contacto con quienes impulsan la iniciativa, puede llamarse a los teléfonos 618 74 23 24 y 619 50 49 94 o en el email adoracionperpetuamalaga@gmail.com

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El clero diocesano peregrina a Montilla, la tierra de su patrón

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El jueves 11 de mayo, el clero de la diócesis de Málaga peregrinó a Montilla, tierra del patrón del clero secular español y maestro de vida sacerdotal, san Juan de Ávila.

Tras varios años sin poder hacer esta peregrinación tradicional ya en el clero, este año han retomado la visita a la Basílica de San Juan de Ávila en Motilla, Córdoba. 

A las 9 de la mañana se encontraban en Casa Diocesana para salir en autobús camino de Córdoba. Para facilitar la asistencia de los sacerdotes que viven en la zona de Antequera y el interior, hicieron una parada en un punto de encuentro para recogerlos.

 

A su llegada a Montilla, los peregrinos comenzaron la jornada visitando la Casa del Santo y, a las 12 de la mañana, celebraron juntos la Eucaristía en la Basílica de San Juan de Ávila, presidida por el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá. En dicha celebración felicitaron, de forma especial, a los sacerdotes que cumplen 50 y 25 años de ordenación en 2023

El misionero claretiano Juan Ramón Gómez Pascual, vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Málaga); Carmelo De las Heras De la Fuente, S.C.J., vicario parroquial de San Antonio de Padua (Málaga) y Manuel Larrubia Sánchez, vicario parroquial de Santa Inés (Málaga) celebran sus bodas de oro; y otros seis sacerdotes celebran sus bodas de plata: Francisco Baquero Vargas, párroco de Santiago y San Pedro Apóstol, en Antequera; Francisco Ruiz Mayol, párroco de Nuestra Señora de Fátima (Málaga); Felipe Manuel Gallego Casco, párroco de Álora y El Chorro; Juan de Jesús Baez Torres, párroco de San Cristóbal, en Ronda; Andrés Merino Mateo, párroco de Virgen Milagrosa y San Dámaso, en Málaga; y Francisco Antonio Sánchez Sánchez, párroco de Santa María la Mayor y Espíritu Santo, en Ronda. 

Tras la celebración de la Eucaristía, compartieron el almuerzo en un restaurante del pueblo y un tiempo de diálogo y convivencia antes de regresar a sus parroquias. 

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García Magán, en COPE: «Las únicas palabras de ayuda que reciba una mujer no pueden ser «deshazte de tu hijo»»

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Noticia

Publicado: 11/05/2023: 15

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El secretario general de la CEE profundiza con Ángel Expósito en La Linterna de la Cadena COPE sobre la decisión del Tribunal Constitucional ante el aborto.

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Nota del obispo de Huelva ante las próximas elecciones municipales

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Nota del obispo de Huelva ante las próximas elecciones municipales

El próximo 28 de mayo los andaluces estamos llamados a elegir a los responsables de la gestión municipal para los siguientes cuatro años. Con este motivo, quiero dirigirme a los católicos de Huelva y a aquellos que quieran escucharme. No tengo la intención de decir por o contra quién votar. Esa decisión política recae en cada ciudadano. Mi objetivo es recordar algunos principios sobre la vida social y política de la Doctrina Social de la Iglesia, para ayudar, particularmente a los diocesanos, a tomar su decisión a la luz de una conciencia debidamente formada.

La construcción de un orden social más justo es una tarea fundamental de la política. Sin embargo, la Iglesia, sobre todo, o a través de los laicos católicos, no puede ni debe quedarse al margen de este quehacer. Deseamos contribuir, argumentando desde la razón iluminada por la fe, a descubrir lo que es justo, aquí y ahora, para que pueda ser reconocido y después llevado a la práctica. La Iglesia no desea imponer a los que no comparten su fe las propias perspectivas y modos de comportamiento. Sin embargo, tampoco nadie puede exigirnos que releguemos la religión al ámbito privado, sin influir en la vida social, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil y sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. Una fe auténtica siempre implica un profundo deseo de dejar el mundo algo mejor después de nuestro paso por la tierra.

La Iglesia manifiesta su estima por la democracia como sistema que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien sustituirlos oportunamente de manera pacífica. Todos tenemos el derecho y al mismo tiempo el deber de votar con libertad para promover el bien común. El día de las próximas elecciones municipales también celebraremos la romería del Rocío, que congrega a miles de personas de nuestra provincia en la Aldea. Esta coincidencia y otras que puedan darse requerirá a muchos vecinos prever con tiempo como ejercer el derecho y el deber de votar en sus respectivos municipios.

Hay unos cuantos principios permanentes de la Doctrina Social de la Iglesia, cuya consideración puede ayudar para el discernimiento personal de cara a decidir el voto en la próxima convocatoria electoral. Se trata de la dignidad de la persona humana, del bien común, de la subsidiaridad y de la solidaridad.

La dignidad de la persona humana es el fundamento de toda acción política de cualquier nivel, y debe ser el primer criterio para nuestra elección política. Cada persona es un ser único e irrepetible, creado a imagen y semejanza de Dios (Gén 1,27). Debemos considerar al prójimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida, pero también de los medios necesarios para que pueda vivirla dignamente. En nuestros pueblos y ciudad urge acercarnos a todos y servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ancianos solos, de jóvenes o adultos en paro, de trabajadores extranjeros, inmigrantes, pobres o marginados. A la administración municipal también es exigible, dentro de sus competencias, el esfuerzo decidido por combatir cuanto atenta contra la vida (aborto o eutanasia), o viola y ofende la dignidad de la persona humana, como son las condiciones infrahumanas de vida que puede sufrir. También, quienes sienten u obran de modo distinto al nuestro en materia social, política e incluso religiosa, deben ser objeto de nuestro respeto y amor.

El bien común es otro elemento de discernimiento que debe orientar nuestra participación en la vida pública. Junto al bien individual, hay un bien relacionado con la vida social de las personas: el bien común. Es el bien de todos nosotros, individuos, familias y grupos intermedios presentes en la sociedad. Trabajar por el bien común es cuidar y utilizar el conjunto de instituciones que estructuran jurídica, civil, política y culturalmente la vida social, que configura el pueblo o la ciudad. En la sociedad de la globalización el esfuerzo por el bien común ha de abarcar necesariamente a comunidades más amplias que la del propio municipio. Los ayuntamientos son las administraciones más cercanas al ciudadano y a las que la ley encomienda la prestación de los servicios más básicos: atención a situaciones de necesidad, infraestructura urbana y su gestión medioambiental, promoción de la cultura y el deporte, entre otras (Ley de Bases del Régimen Local). Debemos analizar las opciones políticas que mejor promuevan las condiciones sociales que permitan y favorezcan el desarrollo integral de la persona y que, a su vez, respetan las legítimas aspiraciones de los demás grupos. En una sociedad plural, el gobierno debe ser para todos y ello conlleva armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales, no sólo según los intereses de la mayoría, sino buscando el bien efectivo de todos los miembros de la sociedad civil, incluidas las minorías.

El principio de subsidiariedad es especialmente relevante en el ámbito municipal. Respetar la lógica de la subsidiariedad implica que una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior. La subsidiariedad impone una doble obligación: la de cuidar las estructuras más básicas sin interferir ni manipularlas; y la de suplir y sostener, en caso de necesidad, una adecuada atención a las más débiles de la sociedad en orden al bien común. Los gobernantes municipales, en este caso, deben evitar entorpecer las asociaciones familiares, sociales, culturales o religiosas, privándolas o entrometiéndose en sus legítimas iniciativas; por el contrario, han de promoverlas con libertad y de manera ordenada. Los ciudadanos por su parte, individual o colectivamente, conviene que eviten atribuir a la autoridad política municipal un poder excesivo y no pedir de manera egoísta ventajas o favores, con riesgo de disminuir la responsabilidad de las personas, de las familias y de las agrupaciones sociales.

Finalmente, en nuestras opciones políticas debemos tener en cuenta el principio de solidaridad. El desarrollo integral del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario de todos. Decía S. Pablo VI «El hombre debe encontrar al hombre, las naciones deben encontrarse entre sí como hermanos y hermanas, como hijos de Dios. En esta comprensión y amistad mutuas, en esta comunión sagrada, debemos igualmente comenzar a actuar a una para edificar el porvenir común de la humanidad». Este es el compromiso que debemos exigir y exigirnos. Este deber comporta velar por las personas, pero también por su entorno. La tierra nos precede, nos ha sido dada y debemos cuidarla. Este cuidado significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Es una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Este deber también comporta concretas exigencias para la política municipal.

Los católicos debemos valorar el propósito de aquellos candidatos que, entendiendo su tarea como un servicio al ciudadano, se ofrecen a trabajar por nuestra ciudad y pueblos. La política, a veces tan denigrada, es una de las formas más valiosas de expresar el compromiso cristiano. La caridad no es solo el principio auténtico para las relaciones de amistad, familia y pequeños grupos, sino que también debe regir las relaciones sociales, económicas y políticas.

En la ciudad y los pueblos los candidatos que se presentan a las elecciones municipales y los ciudadanos se conocen de forma directa y personal. Exhorto a valorar la credibilidad de las opciones políticas que se ofrecen en estas elecciones y el espíritu de servicio de quienes las representan; su defensa de la dignidad de la persona en todas las etapas de la vida; su esfuerzo por respetar y promover una sociedad civil participativa; la búsqueda del bien común del conjunto de la sociedad y las políticas en favor del bienestar de la población, especialmente de los más desfavorecidos y del entorno medioambiental.

Animo a la participación electoral como medio para construir una sociedad más justa y fraterna y elevo mi oración al Señor y a la Santísima Virgen para que los gobernantes elegidos contribuyan a una sociedad en la que reine la verdad, la libertad, la justicia y la paz.

Santiago Gómez Sierra
Obispo de Huelva

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La Palma del Condado acoge el homenaje a quienes cumplen 25 y 50 años de sacerdocio ministerial

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La Palma del Condado acoge el homenaje a quienes cumplen 25 y 50 años de sacerdocio ministerial

El clero diocesano ha celebrado este miércoles 10 de mayo, festividad de San Juan de Ávila, una jornada de convivencia que ha tenido lugar en la Ermita de Nuestra Señora del Valle de La Palma del Condado. La mañana se iniciaba con un momento de adoración ante el Santísimo Sacramento que ha consistido en el rezo de la Hora Intermedia de Sexta y una meditación que ha sido dirigida por el delegado diocesano para el clero, Manuel Jesús Carrasco Terriza.

“Nuestra experiencia por una parte, y, por otra, cualquiera análisis de la situación nos abruma más: falta de casamientos, de natalidad, de bautizos y comuniones, falta de sacerdotes, de vocaciones, de congregaciones religiosas, la indiferencia, la falta de respuesta”, comenzaba comentando Carrasco Terriza en su meditación que continuaba asegurando que “nos abruma la desproporción entre la tarea, los medios y el fin, sobre todo entre las fuerzas con que cuenta el enemigo y nuestras fuerzas. Esto nos lleva a encararnos con el Señor: «¡Que la batalla es tuya, Señor!». Pero eso no es nuevo. Parece que a Dios le gusta la desproporción, para que se vea que la solución viene de Él, no de nosotros”

El Alcalde de La Palma del Condado, Manuel García Félix, dio la bienvenida a todos los presentes e hizo entrega al clero de un obsequio que es un modelado en barro de la Torre de la parroquia y una palmera con motivo del nombre del pueblo. También entregó una publicación editada por el consistorio palmerino.

Joaquín Martín Rodríguez, Juan Núñez González, José Mª Padilla Valencia, Victoriano A. Solís García y Daniel Valera Hidalgo han sido los sacerdotes que celebraban sus Bodas de Oro sacerdotales mientras que Antonio José Holguín Paniagua, Emiliano Martínez Martínez y Iossif Solobodnic celebraron, a su vez, las Bodas de Plata. Todos ellos han sido obsequiados con una escultura del Buen Pastor elaborada por el escultor palmerino Martín Lagares.

El emotivo acto ha culminado con las palabras del obispo, Mons. Santiago Gómez Sierra, que ha dado las gracias al presbiterio en el día del patrón del clero español, San Juan de Ávila. Agradece de una forma especial a los sacerdotes y diáconos que cumple XXV y L aniversario de ordenación. El Obispo destaca “la importancia de la fraternidad sacerdotal pues formamos un presbiterio pero tenemos el reto de integración de ese presbiterio donde todos tenemos que poner de nuestra parte, desde el sacerdote más mayor hasta el seminarista más joven. Todos atentos a crecer en comunión como Iglesia particular y con la Iglesia Universal”, señalaba.

A continuación, los participantes han realizado la visita turística a las Bodegas Rubio y han culminado la jornada con un fraternal almuerzo.

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