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Ejercicios Espirituales para sacerdotes en junio y para religiosos y sacerdotes en julio

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La Delegación Episcopal para el Clero y la Delegación para la Vida Religiosa han organizado dos tandas de Ejercicios Espirituales para el clero, que se desarrollarán, en la Casa de la Iglesia, en la capital y en la Casa de Espiritualidad de San Juan de Ávila, en La Yedra en junio y julio, respectivamente.

La primera tanta tendrá lugar entre los días 15 al 20 de junio. Estos EE. EE. tendrán lugar en Jaén, en la Casa de la Iglesia, con la idea de que también puedan participar en ellos los sacerdotes mayores de nuestra Casa Sacerdotal que así lo deseen. En la mañana del lunes 16 habrá una reunión sacerdotal –de la que, en su momento, recibiremos información–, y esa misma tarde comenzará los EE. EE. Los dirigirá el P. Juan Carlos Martos Paredes, jiennense, Misionero Claretiano, que ha sido formador y maestros de novicios en su provincia religiosa durante muchos años y desde septiembre de 2021 es director del Centro de Espiritualidad Claretiana (CESC).

Organizados por la Delegación Ep. para el Clero.
En Jaén, en la Casa de la Iglesia.
Predica: P. Juan Carlos Martos, Claretiano.
Comienzan el lunes 15 de junio por la tarde a las 17’30 h. y concluyen el sábado 20, con la comida.
Inscripción individual en este enlace o poniéndose en contacto con el Delegado del Clero.
Una segunda posibilidad son los EE. EE. que organiza la Delegación Ep. para la vida religiosa. Están especialmente dirigidos a religiosos y religiosas, pero abiertos también a los sacerdotes que quieran participar en ellos. Se celebrarán en la Casa de Espiritualidad «San Juan de Ávila» de La Yedra. Comenzarán en mañana del 6 de julio y concluirán el día 11. Los predicará el P. Antonio Aurelio Fernández Serrano, de la Orden de los Trinitarios. Reside actualmente en el Santuario de la Virgen de la Cabeza y aúna una sólida formación en teología dogmática con una amplia experiencia de gobierno y de misión.

Organizados por la Delegación Ep. para la Vida Religiosa.
En la Casa de espiritualidad de la Yedra.
Predica: P. Antonio Aurelio Fernández Serrano, Trinitario
Del domingo 5 por la tarde (llegada para quien necesite) e inicio 6 de julio, 9.30h. a sábado 11, después de la comida.9
Inscripción individual en este enlace , antes del 22 de junio, o poniéndose en contacto con el Delegado del Clero.

La HOAC celebró su día diocesano renovando su compromiso con el mundo obrero y la esperanza compartida

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La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha celebrado este domingo 31 de mayo, en su Día diocesano con una jornada de encuentro, reflexión, celebración y convivencia bajo el lema de la campaña «Participar para transformar. Cuidar el trabajo, cuidar la vida».

La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la parroquia de San Juan Bosco. Desde la monición de entrada de la Eucaristía se subrayó el sentido profundo de la celebración solemne de la Santísima Trinidad donde se recordó que Dios es comunidad de amor, relación y entrega, un Dios abierto al encuentro que invita también a vivir así: participando, cuidándose, caminando juntos y construyendo fraternidad en medio del mundo obrero y de nuestros barrios y pueblos. Frente a una sociedad acelerada, donde con frecuencia vivimos dispersos, ocupados y desconectados unos de otros, se destacó la llamada a fortalecer los vínculos humanos, el cuidado mutuo y el compromiso colectivo como camino para transformar la realidad desde el Evangelio.

En su homilía, el párroco, Juan Carlos Macías, recordó que no se puede entender a Dios aislado, sino como comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios se da a conocer en esa relación viva entre las tres personas y nos invita a hacer de nuestra vida un reflejo de esa comunión. Construir fraternidad y tender puentes no es una simple estrategia humana, sino una forma concreta de hacer presente a Dios en medio del mundo. También animó a la comunidad a revisar actitudes ante los conflictos, sufrimientos y las divisiones de nuestro tiempo, recordando que el Evangelio nos llama a ser constructores y agentes de comunión. El cristiano, la cristiana no puede instalarse en la indiferencia pensando: ”Yo no levanto muros, pero tampoco los derribo; yo me quedo con mi Dios y ya está”. La fe en un Dios trinitario impulsa precisamente a salir al encuentro de los demás, a tender puentes, derribar barreras y llama siempre al compromiso en la construcción de una sociedad más fraterna y humana.

Durante la celebración se hizo memoria agradecida de todo lo vivido durante este curso: los encuentros compartidos, el acompañamiento a personas trabajadoras, la defensa de la dignidad del trabajo, la vida de los equipos de la HOAC y tantos gestos cotidianos donde se hace presente el Reino de Dios.

Tras la Eucaristía, la jornada continuó con la proyección de un vídeo que recogía diferentes momentos de la vida, el quehacer y el compromiso apostólico de la HOAC durante el último curso. Las imágenes dieron pie a un enriquecedor diálogo entre las personas asistentes, compartiendo sentimientos, experiencias y llamadas a seguir construyendo esperanza organizada en medio de las dificultades que viven muchas personas y familias.

En este espacio de reflexión se recordaron especialmente algunas realidades que siguen reclamando atención y compromiso colectivo, como los desahucios, la dificultad de acceso a una vivienda digna, el acompañamiento a los bomberos ante una campaña de incendios que se prevé especialmente dura, y la necesidad de avanzar en la regularización de las personas migrantes y en la defensa de sus derechos.

La jornada también sirvió para recordar el Fondo de Solidaridad Internacional de la HOAC, para el que se recogieron aportaciones por valor de 706 euros, muestra de la solidaridad y el compromiso de quienes participaron en la celebración con los trabajadores más pobres de los países del Sur.

Como recuerdo de este día, las personas asistentes recibieron una chapa-espejo con el logo de la campaña «Cuidar el trabajo, cuidar la vida» y un mensaje que invitaba a que al mirarse al espejo se reconozca que cada persona cuenta y que la participación transforma la realidad: «Si participamos, transformamos; y juntos podemos hacer posible el cambio». Este detalle fue elaborado por trabajadoras de la Fundación Don Bosco, haciendo visible el valor del trabajo digno y el cuidado de las personas más vulnerables.

La celebración concluyó compartiendo la mesa, el café y la conversación en un ambiente festivo y familiar, fortaleciendo los lazos de amistad y comunidad que sostienen la misión de la HOAC.

La HOAC agradece de corazón la presencia y participación de familiares, amistades, simpatizantes y personas cercanas que quisieron acompañar en esta jornada. Asimismo, agradece la presencia y el apoyo de organizaciones y comunidades amigas como Proyecto Rajab, Cáritas Diocesana y Acción Católica General, con quienes comparte la tarea de seguir construyendo una sociedad más justa, fraterna y humana.

Una vez más, el Día de la HOAC ha sido una ocasión para celebrar que la esperanza se construye juntos, participando para transformar la realidad y cuidando el trabajo para cuidar la vida. Desde la fe en el Dios Trinidad, comunidad de amor, la HOAC seguirá apostando por una Iglesia encarnada en el mundo obrero, comprometida con las personas más vulnerables y abierta a la construcción de puentes de fraternidad y justicia.

HOAC – Jaén

Iglesia en Jaén 725: «Relicarios de Dios»

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CARTA DE NUESTRO OBISPO
Carta Pastoral ante la visita a España del Papa León XIV: «¡Alzad la mirada!».

ACTUALIDAD DE LA IGLESIA DIOCESANA
En el repaso a la actualidad que se produce en la Diócesis podrán leer noticias como: la acción de gracias por los 141 años de presencia de las Hermanas Mercedarias de la Caridad en Villacarrillo; la visita del Obispo al Colegio La Purísima con motivo del bicentenario del carisma Vedruna; o la inauguración de la Plaza Don Bosco en el Polígono del Valle.

TAMBIÉN FUE NOTICIA…
El Papa León XIV publica su primera encíclica, «Magnifica humanitas», dedicada a la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial.

OPINIÓN
En este número de la revista se recoge un artículo de José Manuel Ureña, sobre del viaje de la “Línea 105 xtrantos”, bajo el título: «Un viaje al verdadero rostro de Cristo».

ESTE MES HABLAMOS DE…
El presbiterio diocesano celebra la fiesta de San Juan de Ávila en Úbeda, en el marco del Año Jubilar de San Juan de la Cruz.

CARIDAD ES AMOR
En esta página se puede leer la noticia: Cáritas Jaén recibió más de 660.000 euros procedentes de las casillas solidarias de la Declaración de la Renta para sostener programas de atención a personas sin hogar, empleo, mayores, migrantes y personas privadas de libertad.

CATEDRAL DE JAÉN
En esta sección se ofrecen diversas informaciones, entre ellas: la celebración del 150 aniversario de las Hijas de Cristo Rey; la Confirmación de 58 jóvenes y adultos en la solemnidad de Pentecostés; y la Vigilia de Pentecostés celebrada para pedir por los frutos de la visita a España del Papa León XIV.

FAO
En este número se recoge un artículo de Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA: «Actuar localmente para cuidar la vida».

GAVETA LIBRESCA
Se trata de una sección en la que el sacerdote diocesano, que es además escritor y periodista, Juan Rubio Fernández ofrece un artículo, en este número: «La jienense María Gila escribe sobre Murdoch, “la mujer más brillante de Inglaterra”».

AMAR DE COLORES
Se trata de una sección en la que los miembros de Cursillos de Cristiandad de Jaén ofrecen un artículo de reflexión y testimonio, en esta ocasión: «De las piedras del camino a una vida de colores».

MIGRACIONES
En esta sección se recoge la carta del Obispo responsable de la Comisión de Migraciones de la CEE: «Preferencia evangélica: la otra prioridad».

ATRIO DE LOS GENTILES
Como cada número, D. Juan Jesús Cañete Olmedo, sacerdote y profesor de filosofía, ofrece un artículo que lleva por título «John Henry Newman IX. Newman ante la secularización posmoderna: verdad, conciencia y libertad».

Para suscripciones:
Obispado de Jaén: José Luis Caballero Mesa. Dpto. De Administración. Obispado de Jaén. Plaza de Santa María, 2, 23002, Jaén
Telf.:  953230036 (Centralita) – Ext.3
Correo: oficinadeadministracion1@diocesisdejaen.es

La parroquia de la Encarnación acogió la confirmación de 27 fieles

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La parroquia de la Encarnación de Arjonilla vivió en la tarde del pasado jueves, 28 de mayo, una jornada de especial emoción y fe con la celebración del sacramento de la Confirmación, recibido por veinticinco jóvenes y dos adultos de la comunidad parroquial.

La ceremonia estuvo presidida por el vicario de zona, D. Ildefonso Rueda Jándula, hijo del pueblo, quien estuvo acompañado por el párroco, D. Ángel Sigüenza Fuentes, así como por familiares, catequistas y numerosos fieles que llenaron el templo para acompañar a los confirmandos en este importante paso dentro de su vida cristiana.

Durante la homilía, D. Ildefonso animó a los jóvenes a mantener viva la fe recibida y a ser testigos del Evangelio en su vida cotidiana, destacando la importancia del compromiso cristiano y de la participación activa en la Iglesia. Asimismo, agradeció la labor de las catequistas y de las familias, fundamentales en el camino de preparación hacia este sacramento.

La celebración transcurrió en un ambiente de recogimiento y alegría, marcado por momentos especialmente emotivos como la renovación de las promesas bautismales y la unción con el santo crisma, signo de la fuerza del Espíritu Santo que reciben los confirmandos.

Al finalizar la Eucaristía, los nuevos confirmados compartieron junto a sus familias y amigos la alegría de una fecha que quedará para siempre en su memoria y en la vida de la comunidad parroquial de Arjonilla.

Aurelio Ortega Barrer

Las parroquias se preparan para vivir la visita de León XIV

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La visita de Su Santidad el papa León XIV a Canarias ya comienza a sentirse en las parroquias de toda la diócesis. Las comunidades de fe están poniendo en marcha distintas iniciativas de formación, oración y encuentro para ayudar a los fieles a prepararse para un acontecimiento que marcará la historia de la Iglesia canaria.

Uno de estos encuentros tuvo lugar el 1 de junio en el Arciprestazgo de Telde–Valsequillo. La Parroquia de San Gregorio acogió una jornada de preparación que reunió a sacerdotes y fieles de distintas comunidades de la zona.

La tarde comenzó con la celebración de la Eucaristía, concelebrada por los sacerdotes del arciprestazgo. Posteriormente, los asistentes participaron en una charla impartida por el sacerdote Luis Laborda, de la Unidad Pastoral de Jinámar–Marzagán, quien ofreció algunas claves para comprender el significado de la visita papal y la importancia de vivirla desde la fe y el compromiso cristiano. «El Santo Padre es el primero entre iguales», explicó el sacerdote.

La buena acogida de esta convocatoria refleja el interés con el que los fieles están viviendo los preparativos de la visita del Santo Padre. Como ocurre en Telde–Valsequillo, son muchas las parroquias de la diócesis que continúan organizando actividades para ayudar a sus comunidades a prepararse espiritual y pastoralmente para recibir al papa León XIV.

El objetivo es que esta visita no sea solo un gran acontecimiento público, sino también una oportunidad para renovar la fe, fortalecer la vida de las comunidades y profundizar en el mensaje del Sucesor de Pedro.

“Tenemos que ir con la sencillez de los humildes, y pidiendo, al mismo tiempo, la sabiduría que el Señor concede”

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Homilía del arzobispo D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía del Domingo de la Santísima Trinidad, en la Catedral, el 31 de mayo de 2026.

Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, vinculados especialmente a la labor de las Siervas de María,

Queridos diáconos,

Queridos seminaristas,

Queridas hermanas, Siervas de María. Ministras de los enfermos,

Queridos hermanos y hermanas, y especialmente también quienes acompañáis por cariño, por agradecimiento a estas hermanas en esta efeméride,

En este Año Jubilar por los 150 años de su aprobación canónica de este Instituto religioso, que tanto bien ha hecho y hace en nuestra Diócesis de Granada y en tantas partes del mundo.

Son 175 años desde su fundación y los 200 años de santa Soledad Torres Acosta. Y como os decía también confluye en este día la fiesta en que la Iglesia mira con especial cariño y agradecimiento, y reza por los que rezan y las que rezan por nosotros. El día Pro Orantibus. Por ese carisma, la Iglesia en sus distintos institutos, congregaciones y órdenes religiosas dedicadas a la contemplación.

Los monjes y las monjas de clausura, los contemplativos, a los que tantos debemos también. Y hoy es la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Y os confieso que es el día más difícil para predicar, porque el misterio de Dios es inefable. No podemos ni tan siquiera acercarnos a Él sin la ayuda del Espíritu Santo. No podemos, ni tan siquiera, lo dice san Pablo, decir “Jesús es el Señor”, sin el Espíritu Santo. ¡Y qué bien! Y con cuánta razón les dice a los decorosos el Señor, el Padre de nuestro Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Porque nosotros, al igual que los apóstoles, solo podemos atisbar el misterio de Dios. El misterio inmenso de Dios, que se nos ha revelado en su Hijo Jesucristo.

Y nosotros también, quizás podemos, como cristianos ya de hace tiempo, recibir el reproche de Jesús como a Felipe. Cuando se dirige a Jesús y le dice “Muéstranos al Padre y nos basta”. Y Jesús le dice “Felipe, tanto tiempo con vosotros, y ¿aún no me conoces?. ¿Cómo podemos conocer el misterio de Dios? El mismo Jesús nos lo revela en el Evangelio, cuando nos dice que, lleno del Espíritu Santo, clama “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra. Porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has mostrado a los sencillos”. Y dice Jesús a continuación, “Nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre más que el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

Y Cristo nos ha mostrado el rostro de Dios. ¿Cómo es Dios? Como nos lo muestra nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo es Dios? Como Cristo. ¿Cómo es Dios? Como su Espíritu Santo, que se nos ha dado. Luego, queridos amigos, estamos llamados a conocer a Cristo, porque conociéndole a Él nos adentramos en el misterio del conocimiento de Dios por el camino de la Cruz, por el camino de la lógica. De la Cruz, que es la sabiduría de Dios.

Nos dice, precisamente esto, el Señor, los sencillos y los humildes. Los que saben reconocer el paso de Dios por sus vidas. Respondiendo al don de la fe, que es un don. Ya por nuestra razón, podemos rastrear el rostro de Dios en sus obras maravillosas, en la Creación, en tantas cosas maravillosas y en la grandeza propia del ser humano, de su dignidad infinita.

¿Pero quién nos ha mostrado a Dios? Nos dice la Sagrada Escritura, en la Carta a los Hebreos, “Dios de muchas maneras, habló antiguamente a nuestros padres por los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por su Hijo Jesucristo”. Cristo es la Palabra de Dios hecha carne. Es el que nos ha mostrado que Dios es uno en su naturaleza. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Trino, en las tres Personas divinas. El Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios.

Y esto no lo atisbamos y no lo podemos comprender, abarcar totalmente. Y tenemos que ir con la sencillez de los humildes y pidiendo, al mismo tiempo, la sabiduría que el Señor concede y que determinadas almas grandes han sabido atisbar. En los místicos, entre ellos nuestro San Juan de la Cruz, que en esta ciudad de Granada escribió algunas de sus obras. El gran místico, siguiendo a la maestra de los místicos Teresa de Jesús.

Queridos amigos, vamos a pedirle al Señor que nos dé su conocimiento. Y ahí tenemos su palabra, para acercarnos a ella y acercarnos a Jesucristo, su enseñanza. ¿Cómo es Dios? Como nos lo muestra Jesús. Como el padre de la parábola que sale a buscar al Hijo. Lo abraza, lo perdona, lo cubre de besos. ¿Cómo es Dios? Cómo nos ha ido mostrando progresivamente la Sagrada Escritura y que Jesús nos revela plenamente.

“Quién me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Pero ya vemos, Moisés va descubriendo el rostro de Dios que no se le puede ver, que en su nombre no se puede pronunciar, pero que él mismo dice de sí que es compasivo, misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia. Ese Dios que también satisface en Israel en sus intervenciones, a pesar de la infidelidad del pueblo. Ese Dios que, como hemos escuchado en la segunda lectura de San Pablo, ama tanto al mundo que ha entregado a su Hijo por nosotros.

Ese Dios es el Dios de nuestro Señor Jesucristo. Es el Dios que nos acompaña, es el Dios que nos protege, es el Dios que está en nuestro corazón. “Si alguno me ama, mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”. Es la inhabitación del Espíritu Santo. Somos templos suyos. De tal manera que nuestra dignidad es infinita.

Nos dice también San Pablo “Hemos recibido en un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sin un espíritu de hijo que nos hace clamar “Abba, Padre”. Señor, enséñanos a orar. Cuando oréis, decid así “Padre nuestro, que estás en el cielo”. Luego, esta es la gran revelación de Jesucristo. Que Dios nos ama. Así, san Juan, en su primera carta, nos dirá “Nosotros hemos conocido el amor de Dios y hemos creído en Él”.

Es el primer credo. Es el credo fundamental. El mismo apóstol Juan nos define a Dios como amor. Dios es amor.

Por tanto, esta es la grandeza del cristianismo. No es un Dios “mete miedo”. No es un Dios que ha creado el mundo y se olvida de Él. No es un Dios impersonal. Sino que es un Dios que nos ama con la ternura de un Padre, que se nos ha entregado en su Hijo Jesucristo, que nos ha mostrado que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Y somos sus amigos.

Este es el Dios que nos dice San Pablo, que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. Con ese amor que Dios ha depositado en nosotros y que hace que nuestra vida merezca la pena ser vivida y los demás sean también, junto con Cristo, herederos de Dios, coherederos con Cristo.

Queridos amigos, esta es la grandeza del cristianismo. Esta es la grandeza de nuestra fe, que confesamos en este día y que resumidamente, al hablar de la Trinidad, nuestro san Juan de Ávila, a través del cual se convierte san Juan de Dios… Nuestro San Juan de Ávila, que predicó en esta Catedral, nuestro San Juan de Ávila, que vivió ahí, en mi casa, en el Palacio… Nos resume el gran Apóstol de Andalucía diciendo que Dios es amor, predica amor y envía amor.

Dios, que es amor, es el Padre. Predica amor Jesucristo, el Verbo de Dios hecho carne, y envía amor el Espíritu Santo, que ha sido derramado en nuestros corazones. Luego, queridos amigos, cómo respondemos a este Dios. Con la oración, con el trato, con la adoración, con el señorío de Dios en nuestra vida, con la primacía de Dios en nuestra existencia. No relegándolo cuando lo necesitamos, no relegando al olvido, no viviendo como si Dios no existiera. Sino fundamentando nuestra vida personal y nuestra vida social y colectiva en esa fe. En el Dios Uno y Trino, que es el que se nos ha mostrado y hacia el que nos encaminamos en su Hijo Jesucristo, por el Espíritu Santo. Y que nuestra vida llegará a esa plenitud en la Resurrección.

Pidamos por estas hermanas nuestras, también en este día. Ellas se dedican de manera silenciosa, pero con el agradecimiento de las personas, de las familias, en cuyas casas se hacen presentes para ayudarlas en el cuidado de los enfermos, especialmente durante la noche.

Ellas sí que son ángeles de la noche. Recemos por ellas. Hoy, cuando las familias se desintegran, cuando se va dejando a un lado los enfermos, y sobre todo los ancianos, ellas están ahí. Por tanto, es una suerte, es una gracia poder contar con vosotras, queridas hermanas, en Granada. Y recemos por quienes rezan por nosotros.

Todas estas intenciones las ponemos en manos de Santa María, la madre de Dios y madre nuestra, que el pueblo cristiano la invoca como la hija de Dios Padre, la madre de Dios Hijo y la esposa de Dios Espíritu Santo.

Que ella nos ayude a acercarnos al misterio de Dios y a vivirlo en nuestra vida con plenitud.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

31 de mayo de 2026
S.A.I Catedral de Granada

«Una mujer con una grandeza de corazón inmensa»

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Semblanza leída por el P. Ismael García, OMI, en el funeral de Pepa Martos.

 

Nos hemos reunido hoy con el corazón lleno de sentimientos encontrados. Por un lado sentimos el dolor de la despedida de nuestra hermana Pepa, pero por otro, una profunda acción de gracias por el don de su vida, por todo lo que ha sembrado entre nosotros y por todo el bien que ha dejado en tantos de nosotros. Acabamos de perder a una pequeña gran mujer. Pequeña de estatura, pero con una grandeza de corazón inmensa que desbordaba hacia los demás, especialmente hacia los más vulnerables.

Pepa ha sido una de las flores más bellas de este barrio y parroquia de las Flores. Hoy, con esperanza cristiana, sentimos que Dios simplemente la ha trasladado a su jardín eterno para que siga floreciendo ante su presencia.

He escogido esta primera lectura de la segunda carta de San Pablo a Timoteo, para aplicarla a nuestra hermana Pepa. San Pablo, nos dice: «He combatido el buen combate, he terminado la carrera, he mantenido la fe.» Y así ha sido en Pepa, ha combatido el combate de la vida, se ha enfrentado a multitud de problemas y dificultades de todo género y tipo, ha completado su carrera, llena de entrega, de perseverancia y generosidad silenciosa, una carrera, que nos hubiera gustado que hubiera sido más larga, y ha mantenido la fe hasta el final. Durante tantos años vivió intensamente su pertenencia a esta parroquia de las Flores. Aquí rezó tantas veces en silencio, en lo oculto, aquí compartió su fe, aquí sirvió a los demás, aquí construyó amistades profundas y aquí aprendió a descubrir a Cristo en los más sencillos.

«Acabamos de perder a una pequeña gran mujer. Pequeña de estatura, pero con una grandeza de corazón inmensa que desbordaba hacia los demás, especialmente hacia los más vulnerables»
Su pertenencia a la Fraternidad de San Carlos de Foucauld marcó profundamente su forma de vivir el Evangelio. Como el hermano Carlos, aprendió a buscar a Jesús en la vida ordinaria, en la sencillez, en el silencio y especialmente en los pobres. Aquí ha encarnado en su vida el misterio de Nazaret, viviendo a Jesús en lo oculto, en un segundo plano, sin querer llamar la atención, sirviendo en silencio. En su vida diaria, en el trabajo, en las relaciones sociales. Pepa era acogida y fraternidad, haciéndote sentir hermano, al lado suyo.

El Evangelio que acabamos de escuchar nos presenta a Jesús diciendo: «Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis.» Son palabras que todos conocemos, pero que en la vida de Pepa dejaron de ser simplemente palabras para convertirse en hechos.

Ella comprendió algo que a veces nosotros olvidamos, que los pobres no son un problema que resolver, sino hermanos en los que Cristo sale a nuestro encuentro.

Por eso dedicó tantas energías, tanto tiempo y tanto cariño a acompañar a tantas personas de nuestro barrio. Por eso, cuando laboralmente se jubiló, no quiso jubilarse de seguir entregando su vida al barrio y comenzó la asociación Unesco, con el único fin de ayudar, de servir, de hacer presente el amor de Dios allí donde más se necesitaba.

Sólo Dios sabe todo el bien que Pepa ha hecho a tantas personas a lo largo de toda su vida. Por eso, en este momento, al final de su carrera, lo que permanece es el amor, cada gesto de acogida, cada escucha paciente, cada ayuda ofrecida, cada servicio escondido. Todo eso permanece en este momento ante Dios. Por eso hoy, más que fijarnos en la muerte, queremos contemplar la esperanza.

El Señor nos dice que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más y en la edad futura, vida eterna. Aquí están los hermanos y sobrinos de sangre. Y aquí también estamos la otra familia de Pepa.

Habría tanto que decir de Pepa. Cada uno de nosotros podría enumerar infinidad de anécdotas, acontecimientos, vivencias, momentos inolvidables vividos con ella…..Demos gracias a Dios por Pepa, démosle gracias por todo lo que hemos vivido con ella y junto a ella.

Quiero dirigir también una palabra de cercanía a sus dos hermanos, a sus sobrinos y a toda su familia. También a sus amigos, a los miembros de la fraternidad y a toda esta comunidad parroquial que hoy siente su ausencia.

Hemos repetido la antífona del salmo responsorial: «El Señor es mi luz y mi salvación.» La fe cristiana no elimina el dolor de la separación, pero sí nos permite atravesarlo con esperanza. Porque creemos que la muerte no tiene la última palabra. Creemos que aquel a quien Pepa sirvió durante toda su vida, sale ahora a su encuentro.

Creemos que el Señor, a quien buscó en la oración, en la parroquia, en la fraternidad y en los pobres, la recibe con los brazos abiertos.

Y nos gusta imaginar que aquellas palabras del Evangelio que ella tantas veces intentó vivir, resuenan ahora para ella de una manera nueva: «Ven, bendita de mi Padre; hereda el Reino preparado para ti desde la creación del mundo.»

La mejor manera de honrar su memoria no es quedarnos únicamente en la tristeza, sino continuar aquello que ella sembró: la fe, la fraternidad universal, la cercanía, la acogida y el amor a la Iglesia.

Ella desde el cielo pues quisiera que siguiéramos adelante, que siguiéramos luchando por este barrio, para convertirlo en un barrio mejor, donde todos nos preocupamos los unos por los otros, como seres humanos que somos, y nos ayudáramos los unos a los otros. Porque las personas como Pepa no desaparecen del todo. Siguen hablando a través del bien que han dejado detrás de sí.

Pidamos al Señor que le conceda el descanso eterno y que nos ayude a nosotros a seguir caminando con la misma fe sencilla, la misma generosidad y la misma confianza que guiaron su vida.

Que el Señor, que fue su luz en este mundo, sea ahora su luz para siempre. Que la Virgen de las Flores, cuya fiesta celebramos ayer, salga a su encuentro como una madre que recibe a su hija después de un largo camino y la acompañe a la casa del Padre, donde ya no hay dolor, ni sufrimiento, ni tristeza, sino paz y alegría eternas.

Y que ella, desde la comunión de los santos, siga intercediendo por esta parroquia que tanto amó, por este barrio al que dio su vida, por su familia, por sus hermanos, por sus sobrinos, por sus amigos y por todos aquellos a quienes dedicó su vida.

Descansa en paz, Pepa. El Señor, a quien serviste en los pobres y en los hermanos, sea ahora tu recompensa para siempre. Amén.

Ismael García, misionero oblato, párroco de Las Flores

Una exposición con objetos del beato P. Arnaiz

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Una exposición biográfica en la casa de los jesuitas de Málaga permite acercarse a su vida.

El lunes 1 de junio a las 20 horas fue inaugurada la exposición “Vida y virtudes del P. Arnaiz sj”, que, con motivo del Jubileo por el centenario de su muerte, estará abierta hasta el 31 de julio en la Residencia de la Comunidad del Sagrado Corazón de Jesús de los jesuitas de Málaga, junto a la iglesia del mismo nombre (plaza de San Ignacio, 2).

Esta exposición biográfica, en el marco del Jubileo concedido por la Santa Sede a los cien años de la muerte del beato, permite ver algunos objetos personales del P. Arnaiz que se conservan y admirar su santidad, recorriendo los principales momentos de su vida de entrega a Dios y al prójimo.

Como explican las Misioneras de las Doctrinas Rurales, «gracias a la veneración que se le tenía en vida, se han conservado muchos objetos, cartas, etc., que han pasado de una generación a otra, guardados con gran cariño». Entre dichos objetos, los visitantes pueden contemplar las zapatillas personales y otros objetos de uso diario, una copa de vino custodiada con celo por familias malagueñas en recuerdo de su paso por sus hogares, rosarios, crucifijos de enfermos y escapularios repartidos en sus misiones o el histórico pañuelo del P. Muriel con el que despidieron al beato en su multitudinario funeral.

«Un ejemplo temprano de esta fama de santidad lo protagonizó el Padre Serna, S.J., quien, siendo un seminarista con trece años en el Puerto de Santa María, le arrancó disimuladamente un hilo del fleco de su faja para guardarlo en su libro de misa -cuentan las misioneras-. Este deseo de “tocar” algo que hubiese estado en contacto con él se repetía en cada misión. En Cortes de la Concepción (Huelva), tras presenciar una multiplicación milagrosa de dulces, una amiga de Isabel Bernal le entregó un pañuelo al Padre Arnaiz, con la única y deliberada intención de que se limpiara las manos, para conservarlo como reliquia. Del mismo modo, en los hogares donde se hospedaba se custodiaba con celo su recuerdo: la familia de Filomena Rodríguez en Casabermeja guardó como un tesoro la copa de vino que el jesuita usó en las comidas, una pieza histórica que los visitantes podrán ver en esta exposición. Lo mismo ocurrió con las zapatillas del Padre Arnaiz —también presentes en la muestra— que la familia del coronel Francisco San Miguel custodiaba con tanta devoción que su esposa cada vez que iba a dar a luz las colocaba bajo la almohada. En otras casas, como la de Ricardo Huelin (fundador de la Librería Católica de Málaga), se veneraba con fervor una imagen del Sagrado Corazón de Jesús que el propio Beato bendijo, y con la que lo entronizó en su familia, esta imagen se colocará en la exposición».

«Durante el caluroso y multitudinario funeral del Beato Tiburcio Arnaiz en la iglesia del Sagrado Corazón, el Padre Augusto Muriel, S.J., utilizó su propio pañuelo (marcado con sus iniciales y el número 156) para limpiar intencionadamente la sangre que manaba de la boca del cadáver del jesuita. Este pañuelo del Padre Muriel también está expuesto», explican las misioneras. «Otras familias y colaboradores guardaron con idéntico respeto rosarios regalados por el P. Arnaiz, en La Línea de la Concepción, por ejemplo, los conservaba Filomena Caballero, en Alfarnatejo Águeda Alba, etc., crucifijos bendecidos por él, a los que los enfermos se aferraban en su agonía, trozos de sus sotanas gastadas, o escapularios repartidos en las Doctrinas de Guaro».

Estos y otros objetos personales del beato pueden ser contemplados desde el 1 de junio hasta el 31 de julio, todos los días, en horario de 10.00 h. a 12.30 h. y de 18.00 h. a 20.00 h.

 

CALETA DE VÉLEZ. El Obispo celebra confirmaciones en la parroquia del Carmen

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CALETA DE VÉLEZ. El Obispo celebra confirmaciones en la parroquia del Carmen

El 31 de mayo, la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, en Caleta de Vélez, vivió «una jornada de profunda alegría y fe en nuestra comunidad parroquial». El obispo, D. José Antonio Satué, visitó la comunidad, donde presidió la Eucaristía y administró el sacramento de la Confirmación a 18 personas.

Como explica el párroco, John Fredy Echavarría, «este importante paso en la vida cristiana fortalece a nuestros confirmandos con los dones del Espíritu Santo y los anima a seguir creciendo como discípulos y testigos de Cristo. Agradecemos al Señor por este hermoso día, a las familias, catequistas y padrinos que han acompañado este camino de preparación, y a nuestro Obispo por su cercanía y servicio pastoral».

Los sínodos diocesanos, bien para toda la Iglesia

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El sacerdote Javier Díaz Lorite, experto en san Juan de Ávila, analiza, en una serie de artículos del que se ofrece el primero, la influencia universal de san Juan de Ávila en la sinodalidad de la Iglesia.

Lee también:
La sinodalidad de la Iglesia en san Juan de Ávila (I)
La sinodalidad de la Iglesia en san Juan de Ávila (II)

 

La sinodalidad de la Iglesia en san Juan de Ávila (y III)

Celebración frecuente de sínodos provinciales y diocesanos porque son de suma importancia para bien de toda la Iglesia (clérigos y laicos).

El Maestro Ávila propone que se cumplan las disposiciones del canon 2, de la sesión 24 del concilio de Trento de tener concilios generales, provinciales más frecuentes, y también diocesanos:

“[…] en tantos concilios generales y provinciales y decretos de pontífices está mandado celebrar concilios, aún muy más frecuentemente que agora en nuestro canon se ha mandado […] es claro que, pues el Espíritu Santo tantas veces inspiró este canon, es cosa digna de observarse con memoria perpetua, sin que se consienta haber ninguna quiebra ansí en los provinciales como en los diocesanos, cuya utilidad han bien experimentado los que han tenido celo de lo usar ansí, porque es una sumaria visita de todo el obispado” (Advertencias al concilio de Toledo I, n. 22-23).

San Juan de Ávila pone de manifiesto que los concilios son aún más importantes para toda la Iglesia que para los religiosos sus necesarios Capítulos. Así lo explicita:

“Hacen los religiosos inviolablemente no solo sus generales capítulos, mas también los provinciales y capitulares, teniendo menor necesidad, por ser gente recogida comúnmente debajo de su claustro, y casi siempre delante los ojos del pastor y en número menor que los seculares, cuyas cosas se pueden saber y remediar más fácilmente. Y, con todo esto, les es tan necesario, que ellos confesarán que quitarles esto es quitarles una de las mejores partes de su buen gobierno. Y ¿hase de permitir que los obispos no hagan sínodos, teniendo más gente a cargo, más libre y más necesitada? … Y ¿no ha de haber cuidado en los obispos para que, siquiera cada un año, tomen cuenta a sus curas y vicarios de todo lo que han hecho y de nuevo se provea en lo que conviene?” (Advertencias al concilio de Toledo I, n. 23).

Propone que los concilios provinciales se celebren cada tres años y los diocesanos cada año: “Y de esta manera, tratándose cada año en el sínodo obispal, y de tres en tres años en el concilio provincial, lo que conviene a la disciplina eclesiástica, en breve tiempo estará tal el estado eclesiástico, que sea con verdad luz del mundo y sal de la tierra (Mt 5, 13-14)” (De la veneración, n. 9).

Llama la atención la gran asiduidad con que aconseja se celebren tanto los concilios provinciales como los diocesanos. Estaba hablando claramente de una Iglesia que debe caminar en sinodalidad permanente.

Los concilios traen provecho para todo el pueblo de Dios:

San Juan de Ávila está convencido de que la celebración y aplicación de los concilios es un medio de máxima importancia para beneficio de toda la Iglesia.

“[…] es un negocio no menos principal al bien de las ovejas” (Advertencias al concilio de Toledo I, n. 22).

Necesidad de la visita pastoral de los obispos para conocer por propia experiencia a todos y sus necesidades materiales y espirituales:

“[…] por ser tan necesaria la obispal presencia en los pueblos de todo el obispado harto más que no en la misma ciudad, así para los clérigos como el pueblo todo” (Advertencias concilio de Toledo I, n. 20). De esta forma podrá: “´agnoscere oves nominatim`, ser verdaderos padres de los pobres `et alia multa`” (Ibid., n. 20).

De ahí que, aunque los laicos todavía no pudieran participar en aquellos sínodos, sí están ya de alguna forma representados si de verdad los obispos y los curas de almas conocen bien sus necesidades y anhelos más profundos.

Propone al concilio de Trento la creación de los Seminarios para que puedan prepararse buenos candidatos al sacerdocio:

“[…] que en cada obispado se haga un colegio, o más según la cualidad de los pueblos principales que en él hubiere, en los cuales sean educados, primero que ordenados, los que hubieren de ser sacerdotes” (Memorial I al concilio de Trento I, n. 12).

Y la educación que propone en estos seminarios es integral; (cf. Ibid., nn. 12-19).

Formación permanente integral de los ya ordenados.:

Después de exponer numerosas referencias al magisterio eclesial, citando a numerosos concilios, dice:

“Y pues en nuestro concilio Tridentino y en los concilios y decretos ya citados tan encarecidamente está mandado poner aqueste remedio (de formar al clero), entiéndase que es muy necesario. Y oyamos ya de una vez al Espíritu Santo, pues que tantas lo ha mandado, y no se hagan los perlados sordos tantas veces” (Advertencias al concilio de Toledo I, n. 46); cf. F. J. Díaz Lorite, “San Juan de Ávila y Pastores dabo vobis”, en: CEE, El Maestro Ávila, Actas del Congreso Internacional, Madrid, 27-30 noviembre 2000 (Madrid: EDICE, 2002) 765-788.

Pide al concilio de Trento se haga un catecismo actualizado y así se facilite también la labor de los catequistas:

“Converná que el santo concilio encomiende a alguna persona que haga un libro de catecismo en que haya los artículos de la fe y los mandamientos de Dios, y todo lo demás que hay en esotro que comúnmente se usa, añadiéndose algunas cosas, para mayor declaración y para alguna persuasión, por modo de diálogo o como mejor pareciese; en el cual lean los niños y sobre el cual el catequista pueda hablar más largamente declarándolo; y será bien que sea un mismo catequismo para toda la cristiandad” (Memorial II al concilio de Trento, n. 7).

Importancia de formar a laicos integralmente para que sean evangelizadores en medio del mundo:

Para ello propone “una educación muy reformada” (Advertencias al concilio de Toledo I, n. 47). En ella, aludiendo a Trento y a otros concilios, recuerda que es muy importante formar y examinar a los docentes en la integridad de vida y costumbres, tanto para los que enseñan a los pequeños a leer y escribir, como a los jóvenes gramática y otras ciencias, y estén preparados para enseñar doctrina cristiana (Ibid., n. 48-52).

Laicos organizados para atender a los pobres. También pide san Juan de Ávila “que en cada pueblo ordenen los obispos una cofradía, o [a] una de las que están ya ordenadas den particular oficio y principal asumpto de entender los pobres envergonzantes y la necesidad y calidad de cada uno de ellos; y, sabida, se encarguen de procurar limosnas, por las vías posibles, o de los mismos cofrades o de otras partes, o lo uno y lo otro juntamente, como suelen hacer los cofrades que toman a cargo un hospital para curar los pobres todos que a él vinieren, pues ésta es la más heroica obra” (Advertencias al concilio de Toledo I, n. 27).

Atención a los pobres de la cárcel: “Otra cofradía se debe semejantemente ordenar para el remedio de los pobres de la cárcel … entendiendo en sus negocios como hijos en Jesucristo” (Ibid., n. 28).

Está clara la importancia que da san Juan de Ávila al laicado no sólo para misiones al interior de la Iglesia, sino también para impregnar la vida de los valores del evangelio.

Conclusión

San Juan de Ávila, es un testigo de la luz y vida que aportan los sínodos universales, regionales y diocesanos. Salvando las distancias históricas, encontramos claramente en él los ecos del Espíritu que llaman a seguir viviendo y profundizando en el camino sinodal para bien de toda la Iglesia.

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