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Comentario al evangelio del domingo IX del Tiempo Ordinario, Solemnidad de la Santísima Trinidad, por Ana Medina

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La profesora de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga Ana Medina ayuda a profundizar en el evangelio del domingo IX del Tiempo Ordinario, Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Lee esto que Juan dice hoy en su evangelio: «Tanto te ama Dios, que entregó a su Hijo para que tengas vida eterna. No lo envió para juzgarte, sino para que te salves por Él». ¿Qué se mueve en tu interior? Si nos tomamos la licencia de leer el pasaje de hoy dirigido personalmente a nosotros, las palabras de Juan nos impactan de un modo distinto. Es como si nuestra mente saliera por un momento del terreno conocido, que ha escuchado multitud de veces, y se atreviera a sentirlo como una interpelación directa.

Ante la certeza que el apóstol expone, se nos caen dos de los mayores obstáculos para experimentar el amor de Dios: el miedo y la culpa. Porque si rascamos en muchas de nuestras equivocaciones, ahí están. Sentimos miedo a no ser amados, a quedar fuera de la misericordia de Dios, a morir sin esperanza, como última consecuencia. Y tras ese miedo, la idea de que todo eso que nos amenaza tiene una razón, una culpa, que lo fundamenta.

Pero el Evangelio nos anuncia: “Dios te ama tanto… que hasta a su propio Hijo lo entregó para tu salvación”. No es cuento ni promesa. Es ya realidad en la propia esencia de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. El dinamismo que lo habita es amoroso, y por tanto, todas sus acciones no pueden más que despedir aroma de plenitud e incondicionalidad.

Imagino la Trinidad como ese acto infinito de amor de Dios al ser humano. Dios Padre, fuente inagotable de amor, Amor que en sí mismo solo amar puede. Dios Hijo, amado y por tanto, semilla del amor que viene a cambiar el mundo. Dios Espíritu Santo, la misma entrega, la fuerza y la acción que fecunda con amor las entrañas de la tierra.

La Trinidad está queriendo habitar en ti y regalarte, si le dejas, la vida eterna.

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El Nuncio recibe el libro con el discurso de San Juan Pablo II

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El Nuncio recibe el libro con el discurso de San Juan Pablo II

El Nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Cleopas, conoció tras la Misa Pontifical de Pentecostés el libro con el discurso de San Juan Pablo II cuando en 1993 visitó la aldea de El Rocío.

Dicho ofrecimiento tuvo lugar en el museo del santuario y la obra, producida por la Fundación Cajasol y la Hermandad Matriz de Almonte, está comentada por el padre Antonio María Calero de los Ríos.

La visita del Nuncio se celebra 30 años después de que San Juan Pablo II llegase, desde la Avenida de Andalucía de Huelva a la aldea almonteña donde se hizo el silencio y, una vez dentro de la ermita, el Santo Padre se arrodilló delante de la Virgen del Rocío y del tabernáculo de Dios que tenía a sus pies.

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Mons. Bernardito Cleopas: “Que todo el mundo, impregnado de amor por la Madre de Dios, sea rociero”

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Mons. Bernardito Cleopas: “Que todo el mundo, impregnado de amor por la Madre de Dios, sea rociero”

En este 2023, cuando se cumplen 30 años de la visita de San Juan Pablo II a la Romería del Rocío, la Misa Pontifical ha sido presidida por el Nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Cleopas, que ha recordado las palabras de Su Santidad desde el balcón de la ermita rociera.

Tras su llegada este sábado a la aldea almonteña, Mons. Bernardito Cleopas ha mostrado su alegría e interés en una devoción mariana de tal calado como la que se celebra en este punto de la provincia de Huelva.

La emoción era patente, dibujando la impronta de la comunión en la Eucaristía, reencuentro por excelencia con el Señor. La Solemne Misa ha sido concelebrada por el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra; el vicario general de la diócesis, padre Emilio Rodríguez, y vicarios episcopales; el vicario episcopal del Condado, párroco de Almonte y rector del Santuario de Nuestra Señora del Rocío, Francisco M. Valencia; el vicario parroquial, José Antonio Castilla; y buena parte del clero diocesano y por los capellanes de las hermandades -presentes las 127 filiales con sus simpecados e insignias junto a la Hermandad Matriz de Almonte-, además de otros sacerdotes concelebrantes y diáconos. También han asistido seminaristas y autoridades civiles y militares.

El silencio orante ha impregnado esta celebración, un silencio interior llenado con la proclamación de la Palabra que alimenta el corazón y acompañado por el Coro de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de La Puebla del Río y la banda sinfónica.

“Con ocasión del trigésimo aniversario de la visita de San Juan Pablo II, he acogido con sumo gusto la invitación presentada por el Sr. Obispo y la Hermandad Matriz, para visitaros como representante del Santo Padre en España. A todos y a cada uno de vosotros, y también a cuantos siguen la celebración a través de los medios de comunicación, os transmito de corazón, por esta ocasión tan señalada, la Bendición y un afectuoso saludo de parte del Papa Francisco”, ha expresado el Nuncio al inicio de su homilía.

Bernardito Cleopas continuaba recordando cómo “el día 14 de junio de 1993, después de rezar a los pies de la imagen de Nuestra Señora del Rocío, el Papa Juan Pablo II dirigió un vibrante mensaje a la multitud de los rocieros y peregrinos venidos aquí, como ahora, desde diversos lugares, y congregados para encontrar al Papa en este centro de devoción mariana andaluza. “¡Qué todo el mundo sea rociero!”, os dijo. Él mismo, el Papa santo mariano, quiso ser peregrino, quiso ser «rociero”, y dejó aquí su huella con el cariño a vosotros y, sobre todo, por su amor a María. Porque estaba siempre lleno de amor a la Madre de Dios: “Totus Tuus” ese fue su lema. “Todo tuyo”, oh María, totalmente tuyo. El Papa, atraído por la fama de este antiquísimo Santuario, quiso ver cómo queríais a la Virgen y, al apreciar personalmente y ser testigo de vuestro amor a Ella, os aconsejó muy bien para poder amarla todavía mucho más y mejor.”

“La Iglesia, dirigiéndose a Cristo en la fiesta de la Maternidad divina de la Virgen canta secularmente en el oficio divino una antífona que aplicando a María una figura analógica con el pasaje bíblico de Gedeón. Este Juez del Antiguo Testamento, escogido por el Señor para liberar al pueblo de Dios de sus opresores, dice la Escritura que era “revestido del espíritu del Señor” (Jue 6, 34). Pero quiso tener una prueba antes de afrontar a los opresores. Primero pidió el rocío solo para el vellón dejando seca su era. Luego pidió solo el rocío para la era, dejando seco el vellón. Y fue entonces, al comprobarlo, que se convenció del éxito que revertiría del cumplimiento de su misión (Cf. Jue, 6, 33-40).”

Continuaba Bernardito Cleopas resaltando y ensalzando la figura de la Blanca Paloma. “María sinpecado, con su amor, siempre es una luz en nuestro mundo que se debate entre gozos y esperanzas, entre el bien que desea y el mal que muchas veces realiza por no superar en su corazón las fronteras de un inoportuno egoísmo. El recordado Pontífice del “totus tuus” nos ha dejado un ejemplo apostólico y de unidad de todos en Cristo por María. Él mismo decía que esto de lo que fue en su vida el trato con la Virgen: «no es una simple expresión de devoción: es algo más… [es un] especial ligamen que me une a la Madre de Dios de forma siempre nueva” (JUAN PABLO Il, Cruzando el umbral de la esperanza, 208. Barcelona 1994). Ese “ligamen” es el vínculo objetivo que todos tenemos con María y que brota de aquel Vinculo que el Verbo encarnado tiene con la Virgen por la Maternidad divina. La expresión «Que todo el mundo sea rociero” posee una fuerte dimensión evangelizadora, para que todo el mundo entre a formar parte de la familia de Dios.”

El Nuncio de Su Santidad en España finalizaba su homilía pidiendo la intercesión de San Juan Pablo II pues “Él declaró lo que había dicho a la Madre estando de rodillas ante su Sagrada imagen aquí, en este lugar, y ahora lo hace en el cielo: “A Ella, nuestra Madre celeste, Asunta en cuerpo y alma al cielo, le he pedido por vuestro pueblo andaluz y español… He pedido a María que siga concediéndoos, en la alegría de vuestra forma de ser, la firmeza de la fe, y engendre en vosotros la esperanza cristiana que se manifieste en el gozo ante la vida.

Que la Virgen del Rocío nos haga sentirnos seguros, acogidos y amados, que derrame el consuelo a los afligidos, aconseje con su luz a los descaminados, vigile la asechanza de peligros. En esta Santa Misa encomiendo a la intercesión de la Virgen del Rocío todos los buenos deseos de cuantos la veneran con amor filial. Que todo el mundo, impregnado de amor por la Madre de Dios, sea rociero. Que así sea.”

Después de la celebración de este momento central de la romería en la Solemnidad de Pentecostés, esta medianoche se procederá al rezo del Rosario desde la Plaza de Doñana con la Hermandad Matriz y en el que participarán todas las hermandades filiales con sus simpecados, procesionando por las calles de la aldea hasta pasar por la puerta principal del Santuario.

Ya en la madrugada de mañana lunes, 29 de mayo, será la esperada procesión a hombros de los almonteños de la Virgen del Rocío, que visitará cada uno de los simpecados de todas las hermandades filiales que, con agradecimiento y plegarias, la esperan para rezar la Salve.

Lee aquí la homilía completa del Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Cleopas Auza.

Escucha la homilía completa:

Rosario de Almonte

En la noche de este sábado 27 de mayo tuvo lugar el Rosario de Almonte por el itinerario tradicional. El Primer Misterio estuvo dedicado a todas las personas enfermas, el Segundo Misterio del Santo Rosario fue ofrecido por la Paz en el Mundo. El Tercer Misterio se rezó por la aldea mientras que el Cuarto Misterio se ofreció por las vocaciones sacerdotales y religiosas, en especial en la Diócesis de Huelva, siendo el Quinto y Último Misterio ofrecido por todas las personas que sufren: enfermos, pobres y desamparados.

Además, en la jornada del mismo día, el Nuncio bendijo un cuadro de San Juan Pablo II donado por la familia Vela Vela y Bejarano Castrillo a la Hermandad Matriz de Almonte, obra del artista malagueño Raúl Berzosa para firmar, también, en el libro de honor de la Hermandad.

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Homilía del Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Cleopas Auza, en la Misa Pontifical de Pentecostés 2023

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Homilía del Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Cleopas Auza, en la Misa Pontifical de Pentecostés 2023

Excmo. Mons. Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva,
Queridos sacerdotes concelebrantes,
Excmo. Señor Alcalde y miembros de la Corporación Municipal,
Excelentísimas Autoridades,
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Con ocasión del trigésimo aniversario de la visita de San Juan Pablo II, he acogido con sumo gusto la invitación presentada por el Sr. Obispo y la Hermandad Matriz, para visitaros como representante del Santo Padre en España. A todos y a cada uno de vosotros, y también a cuantos siguen la celebración a través de los medios de comunicación, os transmito de corazón, por esta ocasión tan señalada, la Bendición y un afectuoso saludo de parte del Papa Francisco.

El día 14 de junio de 1993, después de rezar a los pies de la imagen de Nuestra Señora del Rocío, el Papa Juan Pablo II dirigió un vibrante mensaje a la multitud de los rocieros y peregrinos venidos aquí, como ahora, desde diversos lugares, y congregados para encontrar al Papa en este centro de devoción mariana andaluza. “¡Qué todo el mundo sea rociero!”, os dijo. El mismo, el Papa santo mariano, quiso ser peregrino, quiso ser «rociero”, y dejó aquí su huella con el cariño a vosotros y, sobre todo, por su amor a María. Porque estaba siempre lleno de amor a la Madre de Dios: “Totus Tuus” ese fue su lema. “Todo tuyo”, oh María, totalmente tuyo. El Papa, atraído por la fama de este antiquísimo Santuario, quiso ver cómo queríais a la Virgen y, al apreciar personalmente y ser testigo de vuestro amor a Ella, os aconsejó muy bien para poder amarla todavía mucho más y mejor.

Hermanos y hermanas, unidos a toda la Iglesia estamos celebrando el misterio de Pentecostés. El día en que Nuestro Señor Jesucristo en la Misa conclusiva de la Jornada. En todas las partes del mundo, todos le escucharon predicando el amor, viviéndolo y ayudando a vivirlo con la esperanza de que en todos los continentes los hombres se den cuenta de que han nacido para amar y deben amarse.

Os decía el Papa San Juan Pablo II, ya lo hemos recordado: “iQué todo el mundo sea rociero!”. ¡Qué grande publicidad!, podemos decir, de la devoción a la Virgen del Rocío. Definitivamente la mejor promoción de esta hermosísima devoción.

La Iglesia, dirigiéndose a Cristo en la fiesta de la Maternidad divina de la Virgen canta secularmente en el oficio divino una antífona que aplicando a María una figura analógica con el pasaje bíblico de Gedeón. Este Juez del Antiguo Testamento, escogido por el Señor para liberar al pueblo de Dios de sus opresores, dice la Escritura que era “revestido del espíritu del Señor” (Jue 6, 34). Pero quiso tener una prueba antes de afrontar a los opresores. Primero pidió el rocío solo para el vellón dejando seca su era. Luego pidió solo el rocío para la era, dejando seco el vellón. Y fue entonces, al comprobarlo, que se convenció del éxito que revertiría del cumplimiento de su misión (Cf. Jue, 6, 33-40).

Para los santos Padres de la Iglesia, el vellón mojado de rocío es una figura de la Encarnación del Verbo Eterno en el purísimo seno de la Santísima Virgen. Y es en este mismo sentido que lo toma la Liturgia. Y esta es la antífona: “Cuando naciste inefablemente de la Virgen, oh Cristo!, se cumplieron las Escrituras. Descendiste como rocío sobre el vellón para salvar a los hombres, te adoramos Dios nuestro”.

Como Gedeón, podemos decirlo así, también nosotros podemos preguntarnos con toda razón si podemos lanzarnos valerosos en el esfuerzo por la civilización del amor. Sí, pero no solos. Miremos a María del Rocío. En Ella Dios nos da la prueba de que sí. Pero no por nosotros mismos. No nosotros solos. No saldremos airosos por nuestra propia mano. Sino solo con el apoyo humilde y confiado puesto siempre en Dios. Así el salmista, evocando el vellocino de Gedeón, también lo presenta como imagen de la felicidad del Reino mesiánico, pidiendo al Altísimo que este Reino “baje como lluvia sobre el césped, como llovizna que empapa la tierra” (Sal 71,6).

Así aconteció en María, la Madre del Mesías, la Reina de las Marismas, la que abrió la puerta a un Amor que excede nuestras fuerzas, que no tiene límites, que se entregó en la Cruz por su amor sin límites para con nosotros. En el acontecimiento del vellocino empapado de rocío se cumple su sentido profundo en la Encarnación del Verbo Eterno en el seno de la Santísima Virgen.

De la Virgen inmaculada que formó en su seno la humanidad del Hijo de Dios, nos viene un amor “que no pasa nunca” (1Cor 13,8), que llega a todos, que los abraza. Un amor que es, como dice la secuencia de esta Solemnidad, “calor y vida”. Y suplicamos el Espíritu Santo: “Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero”. Porque es el Espíritu que, como nos ha dicho San Pablo, en la diversidad de carismas y ministerios, es uno y el mismo. Y, bautizados para formar un solo cuerpo, hemos bebido de un solo Espíritu que nos mueve a recibir los sacramentos dignamente, que nos invita a la oración, que nos aparta de las ambiciones, errores, codicias y envidias, que nos mantiene en el amor, que enciende nuestra fe, que en lo más dificultoso nos sostiene y anima nuestra esperanza, que da luz a nuestras dudas.

María sinpecado, con su amor, siempre es una luz en nuestro mundo que se debate entre gozos y esperanzas, entre el bien que desea y el mal que muchas veces realiza por no superar en su corazón las fronteras de un inoportuno egoísmo. El recordado Pontífice del “totus tuus” nos ha dejado un ejemplo apostólico y de unidad de todos en Cristo por María. Él mismo decía que esto de lo que fue en su vida el trato con la Virgen: «no es una simple expresión de devoción: es algo más… [es un] especial ligamen que me une a la Madre de Dios de forma siempre nueva” (JUAN PABLO Il, Cruzando el umbral de la esperanza, 208. Barcelona 1994). Ese “ligamen” es el vínculo objetivo que todos tenemos con María y que brota de aquel Vinculo que el Verbo encarnado tiene con la Virgen por la Maternidad divina. La expresión «Que todo el mundo sea rociero” posee una fuerte dimensión evangelizadora, para que todo el mundo entre a formar parte de la familia de Dios.

Terminamos nuestra reflexión pidiendo también la intercesión de San Juan Pablo II. Él declaró lo que había dicho a la Madre estando de rodillas ante su Sagrada imagen aquí, en este lugar, y ahora lo hace en el cielo: “A Ella, nuestra Madre celeste, Asunta en cuerpo y alma al cielo, le he pedido por vuestro pueblo andaluz y español… He pedido a María que siga concediéndoos, en la alegría de vuestra forma de ser, la firmeza de la fe, y engendre en vosotros la esperanza cristiana que se manifieste en el gozo ante la vida”.

Que la Virgen del Rocío nos haga sentirnos seguros, acogidos y amados, que derrame el consuelo a los afligidos, aconseje con su luz a los descaminados, vigile la asechanza de peligros. En esta Santa Misa encomiendo a la intercesión de la Virgen del Rocío todos los buenos deseos de cuantos la veneran con amor filial. Que todo el mundo, impregnado de amor por la Madre de Dios, sea rociero. Que así sea.

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Domingo de Pentecostés. Solemnidad. Ciclo A. 28 de mayo de 2023

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Domingo de Pentecostés. Solemnidad. Ciclo A. 28 de mayo de 2023

Pentecostés (cincuenta días) es una fiesta judía que se celebraba a los cincuenta días de la Pascua y que los cristianos la celebrarán con un sentido nuevo: la conmemoración de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y el nacimiento de la Iglesia.

La muerte en cruz de Jesús ha descompuesto al grupo de los discípulos, que se encierran en sí mismos llenos de temor y que no son capaces de recomponerse ni de tomar iniciativas.

La presencia resucitada de Jesús los reactiva, los renueva y los fortalece. La experiencia del encuentro con el resucitado es fundamental para la comunidad y para cada creyente, porque es transformadora, convirtiéndonos así en continuadores de la evangelización impulsada por Jesús y alentada por el Espíritu Santo que se nos ha dado para mantenernos firmes en la fe y decididos en la misión. 

 

DESARROLLO

Pentecostés, fiesta agraria de la recolección, que más tarde se convirtió en fiesta histórica para recordar la promulgación de la ley en el monte Sinaí, que los judíos celebraban cada año. En este día Jerusalén se llenaba de creyentes judíos venidos de todos los lugares de la diáspora, es decir, de fuera de Israel.

Según el calendario cristiano, nosotros celebramos en Pentecostés la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos y el nacimiento de la Iglesia, tal y como se nos cuenta en el comienzo del capítulo dos del libro de los Hechos de los Apóstoles; y también clausuramos el tiempo litúrgico de la Pascua.

Tras la muerte de Jesús los discípulos se encuentran en la noche de los miedos, de las dudas y encerrados en sí mismos, lo que les hace ser una comunidad sin futuro ni perspectivas. El miedo paraliza y nos impide crecer y avanzar. La falta de fe nos llena de inseguridades, porque sin Jesús notamos la ausencia de la esperanza. 

Algo muy extraordinario tuvo que experimentar la primera comunidad cristiana que le llevó a un cambió en ella misma y en sus miembros. Esta transformación interior y exterior solo se explica desde el encuentro del Resucitado con aquellos que se habían derrumbado al verlo crucificado o al tener noticias de su final trágico. Ellos, ahora, al sentir la presencia viva de Jesús, también pasan de la muerte a la vida, del miedo a la valentía, de la pasividad al anuncio activo, de estar encerrados a salir y expandirse por todo el mundo conocido.

Jesús dona su paz, una paz nueva que abarca a toda la persona y que no depende de las circunstancias que nos rodean. Pero al mismo tiempo nos envía a continuar la misión que el Padre le encomendó a él. La propagación del Evangelio y la instauración del Reino de Dios no es una tarea de unos pocos y tampoco está acabada. Todo bautizado está llamado a esta misión, a ser Cristo en el mundo y hacerlo visible a él desde el testimonio de la propia vida allá donde nos encontremos.

Pero todo esto es imposible que seamos capaces de llevarlo a cabo solos, porque requiere constancia, firmeza, convencimiento, donación personal, capacidad de amar y perdonar… No nos olvidemos de nuestra pequeñez que nos hace sentirnos impotentes ante este tipo de retos que hunamente nos superan. Por eso Jesús, que nos conoce, nos dona y regala lo que más necesitamos para vivir la fe y para ser testigos de ella. El Señor nos dona el Espíritu Santo que hace resurgir a la Iglesia como nuevo pueblo de Dios, como comunidad de hermanos. Todos somos necesarios, aunque dentro de la Iglesia tengamos distintos carismas y misiones. Descubre cuáles son los tuyos, ama a la Iglesia de la que formas parte y evangeliza dando lo mejor de ti.

Emilio José Fernández, sacerdote

http://elpozodedios.blogspot.com/

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La Academia Santa Teresa acoge el encuentro de los profesores de Religión

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El sábado 27 de mayo se celebró el Encuentro de Profesores de Religión Católica organizado por la Delegación Diocesana de Enseñanza para todos los profesores de la asignatura de Religión Católica en Primaria, Secundaria y Bachillerato a las puertas del final de curso. Tuvo lugar en la Academia Santa Teresa (teresianas).

El encuentro comenzó con la bienvenida de la delegada diocesana de Enseñanza, Carmen Velasco. Los asistentes se pusieron en presencia del Señor en una oración guiada por Unai Quirós para dar paso a Patxi Fano que explicó la campaña de anuncio para apuntarse a la clase de Religión. Como señalan desde la organización, lo hizo «de una manera sencilla, dinámica y con mucho Evangelio como siempre nos hace ver».

La ponencia formativa fue dirigida por el profesor Juan Ortega que –afirman– «nos hizo darnos cuenta de que la pedagogía de Jesús es el espejo donde todo profesor de esta asignatura debe mirarse».

Tras varias informaciones de interés y avisos finales se dio por concluido el encuentro que –destacan– «nos recarga pilas y nos da un empujón final para terminar el curso de la mano del Espíritu Santo que invocamos en este acto a las puertas de Pentecostés». 

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Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado (Catedral-Málaga)

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Homilía de Mons. Catalá en la Eucaristía celebrada en la Catedral en la fiesta de Pentecostés 2023, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado

PENTECOSTÉS, DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR ASOCIADO

(Catedral-Málaga, 28 mayo 2023)

Lecturas: Hch 2, 1-11; Sal 103, 1.24.29-31.34; 1 Co 12, 3b-7.12-13; Jn 20, 19-23.

1.- Con esta fiesta de Pentecostés, tan entrañable, termina el tiempo pascual que el Señor nos ha regalado. Tuvimos cincuenta días para la preparación a la Pascua; y hemos disfrutado de cincuenta días para saborear la Pascua.

A partir de mañana la liturgia nos ofrece el tiempo ordinario. En nuestra vida el tiempo más largo suele ser ordinario, normal, de trabajo; pues no estamos todos los días de fiesta. Éstas suelen ser menos frecuentes. Celebramos la fiesta semanal del Domingo, que es la Pascua semanal.

La liturgia nos invita a vivir en el día a día lo que hemos celebrado con gran alegría durante la Pascua; es decir, la resurrección del Señor.

2.- El lema de presente año del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, titulado “Juntos anunciamos lo que vivimos”, invita a todos los bautizados, de manera especial a los laicos, a reconocer la importancia del anuncio explícito de Jesucristo, con palabras y con obras (cf. Mensaje de los Obispos. Madrid, 28.05.2023).

Decía el papa Pablo VI que, hasta que no se anuncia a la persona de Cristo de manera explícita, no hay evangelización (cf. Evangelii nuntiandi, 22. No es suficiente hablar de las enseñanzas de Jesús, de su doctrina, de sus milagros, de las normas de la Iglesia; hay que anunciar de manera explícita a Jesucristo, muerto y resucitado.

El apóstol Juan nos recuerda en su primera carta: “Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis en comunión con nosotros y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Jn 1, 3). A ejemplo de los apóstoles se nos pide que anunciemos la fe que profesamos, para ser, como dice el papa Francisco, “evangelizadores con Espíritu” (Evangelii gaudium, 261). No se puede anunciar lo que no se vive.

Jesús envió a sus discípulos a predicar el evangelio; y hoy nos lo dice a nosotros: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20, 21). ¡Sentiros todos enviados!

3.- Solo se puede compartir lo que se tiene y lo que se vive. Si hemos tenido una experiencia de encuentro personal con el Señor podremos compartirla. Este encuentro con el Señor nos convierte en testigos de su evangelio. Y como afirmó el papa Pablo VI, nuestro mundo necesita testigos convincentes que vivan la experiencia de fe; y no solo maestros que enseñen; porque el ejemplo arrastra.

Es fundamental que nos sintamos llamados a anunciar a Cristo con nuestro modo de vivir, anunciando lo que vivimos y experimentamos en nuestro encuentro permanente con él. Hemos de ser capaces de tocar el corazón y la mente de quienes nos escuchan y contemplan.

Juntos queremos seguir anunciando a Jesucristo para ayudar a otros a encontrase con Él y que pueda de ese modo transformar su vida, como ha transformado la nuestra mediante el encuentro con Él; pues, como dijo el papa Benedicto XVI: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona» (Deus caritas est, 1); naturalmente, Cristo.

4.- El anuncio manifiesto de la experiencia de fe ayuda a otros hermanos a encontrase con Jesucristo, que es camino, verdad y vida (cf. Jn 6, 6). No debemos privar a otros del tesoro que nos ha sido regalado mediante la Iglesia; quedarnos sin compartir el don de la fe, junto con las demás virtudes teologales que se nos regalaron en el bautismo, sería egoísmo. Dar testimonio es consecuencia de agradecer el regalo recibido de Dios.

Nuestra sociedad, marcada por la secularización, se encuentra cada vez más alejada de Dios. Podría parecer que con el paso del tiempo las sociedades y civilizaciones conocieran más a Jesucristo; pero, como pasa con la vida humana puede haber regresiones; y ciertas modas, ideologías y formas de pensar apartan a muchas personas del encuentro con el Señor. Por eso se hace tan necesario el anuncio del evangelio, siguiendo el mandato expreso de Jesús: «Id al mundo entero y anunciad el evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15). Y esa misión corresponde por el sacramento del bautismo a todo el pueblo de Dios (pastores, laicos y personas de especial consagración).

En nuestra tarea misionera hemos de estar presentes también en la cultura digital en la que nos encontramos, que conlleva una nueva concepción de hombre. Anunciar a Cristo en esta cultura no resulta fácil.

5.- Como Iglesia que camina en España estamos inmersos en el proceso iniciado en el Congreso de Laicos (2020), donde nos comprometimos a profundizar en cuatro itinerarios (Primer Anuncio, Acompañamiento, Procesos Formativos y Presencia en la Vida Pública). Nuestra Diócesis los ha asumido en las prioridades pastorales de estos años.

También seguimos implicados en el proceso sinodal y en el discernimiento, como ejes transversales de nuestro trabajo y como tarea prioritaria de la Conferencia Episcopal Española en su Plan pastoral 2021-2025. El proceso sinodal nos invita a ser corresponsables en la misión evangelizadora.

6.- Existen en España, presentes también en nuestra Diócesis, diversas iniciativas de primer anuncio: Cursillos de Cristiandad, Retiros de Emaús, Effetà, grupos Alpha, Hakuna; y otros (movimientos, asociaciones, hermandades, cofradías). El Espíritu Santo, cuya venida celebramos hoy en esta fiesta de Pentecostés, guía a la Iglesia y la enriquece con sus dones; todas estas experiencias enriquecen la Iglesia.

Merece mención especial la Acción Católica General, que es el instrumento que los obispos hemos propuesto para renovar las comunidades cristianas y que está implementando un nuevo proyecto de primer anuncio denominado «Encuentros cuatro40», que posibilita el encuentro con Jesucristo para un mayor compromiso de los laicos de parroquias.

Os animo a promover procesos de evangelización, de acompañamiento y de maduración en la fe desde la metodología de la Acción Católica.

7.- El Espíritu Santo es “comunión” y, por tanto, es creador de armonía. Lo contrario es lo que separa y divide, es decir el “diablo” (dia-bolo). Pentecostés es lo contrario que Babel.

Los carismas y dones que el Espíritu regala a la Iglesia son como “voces” de un gran coro. Estas voces al cantar en armonía, producen una bella sinfonía. Pero si una voz pretende ser única, exclusiva y excluyente destroza la armonía. Cuando en un coro canta solo una voz, no hay armonía, sino voz en solitario. Y ninguna voz debe pretender ser única, porque está llamada a enriquecer a la Iglesia; y debe también ser capaz de escuchar las otras voces para no desentonar. Lo mismo podríamos decir de una orquesta, donde todos los instrumentos deben ir acordes.

Cuando alguien canta en coro debe escuchar a los demás. Y a veces no tenemos en cuenta a quien canta a nuestro lado. Desconocemos cuál es su carisma y lo rechazamos o lo despreciamos. Hemos de conocer y apreciar todos los dones y carismas de nuestra familia cristiana.

8.- Damos gracias a Dios por la presencia de movimientos y asociaciones, así como la de tantos laicos que cada día anunciáis a Jesucristo con palabras y obras, como nos pide el lema de hoy.

Como dice san Pablo: «Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor» (1 Co 12, 4-5). Todo carisma y todo don es necesario en la Iglesia para su crecimiento y para el bien común (cf. 1 Co 12, 7).

Esta Jornada de Pentecostés coincide este año con las elecciones municipales y autonómicas; y todas las dimensiones del ser humano deben ser iluminadas por la fe, incluidas la política y la economía. Y hemos de hacer un esfuerzo para ser, como decía san Juan Bosco “buenos creyentes y honrados ciudadanos”.

Como cristianos tenemos necesidad de pedir al Espíritu que nos ayude a discernir cómo elegir por el bien común, que es bien de todos y no solo un bien partidista de unos pocos. Todo esto nos impele a ser responsables en el campo político desde la luz del evangelio.

Los organizadores de la fiesta de hoy han propuesto que hagamos un signo: a la salida de la Catedral se mezclarán distintas aguas, procedentes de varios lugares de nuestra Diócesis, poniéndolas en un recipiente. Bendeciré esa agua y después la usaremos para santiguarnos recordando nuestro bautismo y la misión que el Señor nos encomienda de anunciar el Evangelio.

Pedimos al Espíritu Santo que nos fortalezca y colme de sus bendiciones, para seguir anunciando el evangelio que, como dice nuestro querido Papa, «llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús» (Evangelii gaudium, 1).

¡Que la Virgen Santísima nos acompañe en este camino de esperanza y en los procesos de crecimiento en la fe! Amén.

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Mons. Catalá: «Hemos de conocer y apreciar todos los dones y carismas de nuestra familia cristiana»

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En su homilía en la fiesta de Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, ha invitado a los católicos a conocer las distintas realidades de la Iglesia, que ha comparado con las voces de un gran coro.

«Cuando alguien canta en coro –afirmó– debe escuchar a los demás. Y a veces no tenemos en cuenta a quien canta a nuestro lado. Desconocemos cuál es su carisma y lo rechazamos o lo despreciamos. Hemos de conocer y apreciar todos los dones y carismas de nuestra familia cristiana».

Continuando con la metáfora musical, el prelado señaló que «estas voces al cantar en armonía, producen una bella sinfonía. Pero si una voz pretende ser única, exclusiva y excluyente destroza la armonía. Cuando en un coro canta solo una voz, no hay armonía, sino voz en solitario. Y ninguna voz debe pretender ser única, porque está llamada a enriquecer a la Iglesia; y debe también ser capaz de escuchar las otras voces para no desentonar. Lo mismo podríamos decir de una orquesta, donde todos los instrumentos deben ir acordes».

Recordando las Prioridades Pastorales Diocesanas, que recogen las conclusiones del Congreso de Laicos, el Obispo de Málaga hizo referencia a la necesidad de promover iniciativas de primer anuncio, recordando algunas en concreto como «Cursillos de Cristiandad, Retiros de Emaús, Effetà, grupos Alpha, Hakuna; y otros (movimientos, asociaciones, hermandades, cofradías). El Espíritu Santo, cuya venida celebramos hoy en esta fiesta de Pentecostés, guía a la Iglesia y la enriquece con sus dones; todas estas experiencias enriquecen la Iglesia. Merece mención especial la Acción Católica General, que es el instrumento que los obispos hemos propuesto para renovar las comunidades cristianas y que está implementando un nuevo proyecto de primer anuncio denominado ‘Encuentros cuatro40’, que posibilita el encuentro con Jesucristo para un mayor compromiso de los laicos de parroquias», animando finalmente «a promover procesos de evangelización, de acompañamiento y de maduración en la fe desde la metodología de la Acción Católica».

Lee aquí la homilía íntegra.

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El Obispo ha presentado la nueva Misión diocesana popular

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El Obispo ha presentado la nueva Misión diocesana popular

Comenzará en Hinojosa del Duque del 17 al 24 de septiembre y está previsto que se lleve a cabo por toda la Diócesis

 

 

Durante la Vigilia de Pentecostés monseñor Demetrio Fernández ha dado a conocer la misión popular que se está preparando en la Diócesis y que está previsto que empiece en Hinojosa del Duque, del 17 al 24 de septiembre en las tres parroquias de la localidad, San Isidro Labrador, San Juan Bautista y San Sebastián. El objetivo de esta misión diocesana es “poner a toda la Diócesis en estado de misión, con el foco de atención puesto en diferentes parroquias sucesivamente”. Asimismo, se pretende “fortalecer la fe y el compromiso misionero de los fieles más cercanos a la parroquia, para llegar, con ellos, a los más alejados o indiferentes”. El lema elegido para la misma ha sido «Unidos por Cristo en la Misión»

El Obispo ha recordado que estamos llamados a anunciar el evangelio, la Iglesia es misionera y por eso Jesucristo nos envía dándonos su Espíritu Santo. El prelado nos ha invitado a salir a misionar porque «no podemos contentarnos con la constatación de que el mundo cada vez está más lejos de Dios”. Confía monseñor Demetrio Fernández que la misión diocesana “producirá frutos abundantes en los misioneros y en los destinatarios”.

Delegaciones diocesanas y distintos movimientos harán posible la puesta en marcha de este gran proyecto. La Delegación de Juventud, Cursillos de Cristiandad, Gaudium, Acción Católica, Adoración Nocturna y la Delegación de Familia y Vida han comenzado ya con los preparativos de la misión diocesana.

El equipo misionero diocesano y el equipo misionero parroquial lo forman casi un centenar de voluntarios. Gran parte de ellos participarán de manera estable durante toda la semana y el resto lo harán el fin de semana. Ambos equipos están formados por sacerdotes, seminaristas, religiosas y las delegaciones y movimientos que participan en la misión.

Cada una de las ocho jornadas de la misión estará dedicada a un tema específico: Envío misionero; el fin del hombre, el sentido de la vida; el pecado, rechazo del amor de Dios; Jesucristo; la Eucaristía; la Pasión de Jesucristo; la Virgen María y un renovado Pentecostés

Hinojosa del Duque se dividirá en seis zonas de misión y cada una será misionada de lunes a sábado, además se misionarán también los colegios e institutos de la localidad.

Las realidades laicales de la diócesis de Córdoba continúan así con su labor pastoral y evangelizadora en esta misión itinerante.

Puede obtener más información en el correo misionpopular@diocesisdecordoba.es

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“El Espíritu Santo nos va a hacer capaces de amar de verdad”

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Monseñor Demetrio Fernández ha presidido la Vigilia de Pentecostés en la Santa Iglesia Catedral

La Delegación de Apostolado Seglar y la Acción Católica de Córdoba han celebrado este sábado la Vigilia de Pentecostés en la Santa Iglesia Catedral. El Obispo de Córdoba ha presidido la eucaristía y en su homilía ha explicado quién es el Espíritu Santo porque, como ha comenzado, “nos resulta un poco difícil imaginárnoslo porque tenemos imagen del Padre, del Hijo pero cuando llegamos al Espíritu Santo patina la imaginación”. El Espíritu Santo es “una fuerza, es una persona, la tercera persona de Dios, una persona divina con la que debemos tratar en el tú a tú del trato con las personas divinas”. Hoy es la fiesta del Espíritu Santo, Pentecostés, que significa que han pasado cincuenta días de la pascua, de la resurrección de Jesucristo, cuando envío el Espíritu Santo prometido. El Espíritu Santo “es una promesa de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo” ha añadido el pastor de la Diócesis.

Ha continuado su alocución resaltando que por la liturgia de la Iglesia lo que estamos celebrando acontece, “como si en el cenáculo nos halláramos con los apóstoles y María”. En esta tarde, ha pedido, que nuestra oración “sea una invocación confiada”. Que el Espíritu “purifique nuestros corazones, que nos fortalezca y nos ilumine, que esté con nosotros y nos haga fácil la vida cristiana”. El Espíritu Santo es la fuerza que ha enviado Jesucristo para que lo renueve todo, esa renovación se irá extendiendo a toda la sociedad.

El mundo contemporáneo necesita el Espíritu Santo y por eso la Iglesia lo invoca. Es Él el que nos va a hacer capaces de amar de verdad. Viene a enseñarnos a amar, nos pone de ejemplo a Jesús porque amar es entregarse en favor de los demás.

El lema de este año “Juntos anunciamos lo que vivimos” nos recuerda que estamos en el clima sinodal en el que el Papa Francisco ha introducido a toda la iglesia. El Espíritu Santo es comunión en Dios y en nosotros y la tarea de la Iglesia no es vivir encerrada en sí misma. Por el contrario, hoy es necesario el anuncio de Jesucristo, su evangelio y la buena nueva, desde la vivencia. La evangelización se realiza por el testimonio de la vida.

La vigilia de oración ha terminado con la exposición del Santísimo.












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