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Toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc (Parroquia Santa Rosa-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa co motivo de la toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO DE SANTA ROSA DE LIMA, RVDO. P. JOSÉ-LUIS MUNILLA MARTÍNEZ, sscc

(Parroquia Santa Rosa –Málaga, 10 septiembre 2023)

Lecturas: Ez 33, 7-9; Sal 94, 1-2.6-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.

(Domingo Ordinario XXIII-A)

1.- El profeta Ezequiel combate la falsa esperanza de sus paisanos enmudeciendo, porque el pueblo dice escuchar la palabra profética, pero no hace el más mínimo caso.

Dios ha puesto al profeta como centinela para que anuncie a su pueblo la palabra revelada: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte» (Ez 33, 7).

Si el profeta no advierte al pueblo, el Señor le pedirá cuentas: «Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre» (Ez 33, 8).

El profeta cumple su misión anunciando al pueblo de Israel el mensaje divino: «Si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida» (Ez 33, 9).

2.- El Señor sigue enviando hoy profetas que hablen en su nombre, para que nos convirtamos; pero no siempre hacemos caso al profeta o al predicador; incluso a veces hacemos comentarios negativos de las homilías.

Nuestro pueblo cristiano escucha la Palabra de Dios cada domingo; algunos aceptan el mensaje divino y procuran vivirlo, pero otros no hacen caso de las palabras de vida evangélicas y se centran más bien en criticar lo que diga el predicador de turno.

El profeta puede tener la tentación de callar, de enmudecer y guardar silencio, como decía Isaías: «He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí» (Jr 20, 7); porque le tocaba proclamar violencia y destrucción (cf. Jr 20, 8). Tenía la tentación de callarse: «No volveré a hablar en su nombre»; pero había en sus entrañas como un fuego, que intentaba sofocar y no podía (cf. Jr 20, 9).

El fiel cristiano, el profeta, el predicador, el sacerdote tienen la misión de anunciar la Buena Nueva y no se pueden zafar de la misma. Existe la tentación de callarse, cuando pueda ser criticado al hablar. El Señor nos pide que seamos profetas, es decir, que proclamemos su Palabra.

3.- El Salmo nos ha recordado la necesidad de escuchar la voz del Señor (cf. Sal 94, 7) y de no endurecer nuestro corazón (cf. Sal 94, 8). La Palabra de Dios es como la lluvia que empapa la tierra y la ablanda y la hace fecunda. Escuchemos la Palabra del Señor para que nuestro corazón quede mullido y pueda acoger esa Palabra y dar fruto en nuestro corazón. 

Tal como te pide el Señor, debemos ejercer de centinelas, que anuncien su mensaje, proclamen su palabra y adviertan al pueblo cristiano para que cambie de conducta y se convierta.

Esta tarea se le encomienda hoy al P. José-Luis: ser centinela, ser profeta, proclamar la Palabra de Dios, explicarla y animar a los fieles a vivirla.

Aunque haya gente que no frecuenta los templos, ni le gusta nuestras liturgias, ni tiene interés por la moral cristiana; hay, sin embargo, mucha gente hambrienta y sedienta de Dios, a veces desesperada o desanimada, pero necesitada de escuchar la Buena nueva de salvación; tienen hambre y sed de Dios, aunque no se dan cuenta de ello.

El centinela, referido a todo fiel cristiano y de manera especial al sacerdote, debe ser capaz de infundir esperanza cristiana, de hablar al corazón desgarrado que necesita ser curado, de mostrar el amor infinito de Dios.

4.- A partir del presente curso pastoral los Religiosos del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como “Reparadores”, se harán cargo de esta parroquia de Santa Rosa de Lima, hasta ahora regentada por sacerdotes diocesanos, cuya hermosa labor pastoral reconocemos y valoramos. Agradecemos a D. Antonio Castilla trabajo y su buen hacer; y también la colaboración de D. José-Emilio Cabra.

Agradecemos al P. Provincial la decisión de asumir esta tarea y pedimos al Señor que bendiga a los PP. Reparadores en esta nueva misión entre nosotros. Ellos regentan desde hace unos cincuenta años la parroquia de San Antonio de Padua en Málaga.

Siguiendo la enseñanza del profeta Ezequiel, animamos al nuevo párroco de Santa Rosa, P. José-Luis, scj, que no se canse de predicar la Palabra de Dios y de anunciar su mensaje de salvación. ¡Buen ánimo, querido Padre! Y los feligreses les animamos a colaborar y asumir sus responsabilidades.

5.- El ministerio sacerdotal es ejercido en nombre y representación Cristo, sumo y eterno sacerdote (cf. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 15-16). Los sacerdotes tenemos la misión de actuar y realizar la obra salvadora de Cristo en su Iglesia.

El evangelio de hoy nos anima a acercarnos al hermano que necesita perdón, amor y misericordia. También necesita corrección, porque todos necesitamos corrección porque somos pecadores; si un hermano peca, hay que ayudarle a salir de su pecado (cf. Mt 18, 15). Pero esa corrección debe hacerse con amor y afecto; porque de lo contrario se convierte en una reprimenda; y no es lo mismo corregir cariñosamente que reprimir o tener una actitud negativa.

6.- Y es muy importante la acción conjunta de la comunidad parroquial; ciertas cosas hay que hacerlas en comunión con los demás miembros de la comunidad; incluso la corrección conviene que quede confirmada por testigos (cf. Mt 18, 16).

El evangelista Mateo nos ha recordado la importancia de la oración en común: «Os digo, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 19); y es importante también vivir la comunión, para que el Señor esté presente en la comunidad cristiana: «Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20).

Animo a toda comunidad parroquial, junto con el P. José-Luis, a trabajar y a caminar juntos, tal como nos invita el papa Francisco: hacer camino sinodal.

Es necesario, pues, como expresión de la comunión y de la corresponsabilidad eclesial, fortalecer las actividades comunes (evangelización, catequesis, formación, visita a enfermos, acción caritativa) y potenciar los consejos parroquiales, tanto el de pastoral como el de asuntos económicos. Os animo a vivir una nueva etapa, para que esta comunidad sea cada día más lo que el Señor desea de ella.

Pedimos la maternal intercesión de la Santísima Virgen María y la de Santa Rosa, titular de la parroquia, para que acompañen a esta comunidad parroquial en la nueva andadura, permitiendo hacer un verdadero camino sinodal, que sea fecundo. Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa co motivo de la toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO DE SANTA ROSA DE LIMA, RVDO. P. JOSÉ-LUIS MUNILLA MARTÍNEZ, sscc

(Parroquia Santa Rosa –Málaga, 10 septiembre 2023)

Lecturas: Ez 33, 7-9; Sal 94, 1-2.6-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.

(Domingo Ordinario XXIII-A)

1.- El profeta Ezequiel combate la falsa esperanza de sus paisanos enmudeciendo, porque el pueblo dice escuchar la palabra profética, pero no hace el más mínimo caso.

Dios ha puesto al profeta como centinela para que anuncie a su pueblo la palabra revelada: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte» (Ez 33, 7).

Si el profeta no advierte al pueblo, el Señor le pedirá cuentas: «Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre» (Ez 33, 8).

El profeta cumple su misión anunciando al pueblo de Israel el mensaje divino: «Si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida» (Ez 33, 9).

2.- El Señor sigue enviando hoy profetas que hablen en su nombre, para que nos convirtamos; pero no siempre hacemos caso al profeta o al predicador; incluso a veces hacemos comentarios negativos de las homilías.

Nuestro pueblo cristiano escucha la Palabra de Dios cada domingo; algunos aceptan el mensaje divino y procuran vivirlo, pero otros no hacen caso de las palabras de vida evangélicas y se centran más bien en criticar lo que diga el predicador de turno.

El profeta puede tener la tentación de callar, de enmudecer y guardar silencio, como decía Isaías: «He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí» (Jr 20, 7); porque le tocaba proclamar violencia y destrucción (cf. Jr 20, 8). Tenía la tentación de callarse: «No volveré a hablar en su nombre»; pero había en sus entrañas como un fuego, que intentaba sofocar y no podía (cf. Jr 20, 9).

El fiel cristiano, el profeta, el predicador, el sacerdote tienen la misión de anunciar la Buena Nueva y no se pueden zafar de la misma. Existe la tentación de callarse, cuando pueda ser criticado al hablar. El Señor nos pide que seamos profetas, es decir, que proclamemos su Palabra.

3.- El Salmo nos ha recordado la necesidad de escuchar la voz del Señor (cf. Sal 94, 7) y de no endurecer nuestro corazón (cf. Sal 94, 8). La Palabra de Dios es como la lluvia que empapa la tierra y la ablanda y la hace fecunda. Escuchemos la Palabra del Señor para que nuestro corazón quede mullido y pueda acoger esa Palabra y dar fruto en nuestro corazón. 

Tal como te pide el Señor, debemos ejercer de centinelas, que anuncien su mensaje, proclamen su palabra y adviertan al pueblo cristiano para que cambie de conducta y se convierta.

Esta tarea se le encomienda hoy al P. José-Luis: ser centinela, ser profeta, proclamar la Palabra de Dios, explicarla y animar a los fieles a vivirla.

Aunque haya gente que no frecuenta los templos, ni le gusta nuestras liturgias, ni tiene interés por la moral cristiana; hay, sin embargo, mucha gente hambrienta y sedienta de Dios, a veces desesperada o desanimada, pero necesitada de escuchar la Buena nueva de salvación; tienen hambre y sed de Dios, aunque no se dan cuenta de ello.

El centinela, referido a todo fiel cristiano y de manera especial al sacerdote, debe ser capaz de infundir esperanza cristiana, de hablar al corazón desgarrado que necesita ser curado, de mostrar el amor infinito de Dios.

4.- A partir del presente curso pastoral los Religiosos del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como “Reparadores”, se harán cargo de esta parroquia de Santa Rosa de Lima, hasta ahora regentada por sacerdotes diocesanos, cuya hermosa labor pastoral reconocemos y valoramos. Agradecemos a D. Antonio Castilla trabajo y su buen hacer; y también la colaboración de D. José-Emilio Cabra.

Agradecemos al P. Provincial la decisión de asumir esta tarea y pedimos al Señor que bendiga a los PP. Reparadores en esta nueva misión entre nosotros. Ellos regentan desde hace unos cincuenta años la parroquia de San Antonio de Padua en Málaga.

Siguiendo la enseñanza del profeta Ezequiel, animamos al nuevo párroco de Santa Rosa, P. José-Luis, scj, que no se canse de predicar la Palabra de Dios y de anunciar su mensaje de salvación. ¡Buen ánimo, querido Padre! Y los feligreses les animamos a colaborar y asumir sus responsabilidades.

5.- El ministerio sacerdotal es ejercido en nombre y representación Cristo, sumo y eterno sacerdote (cf. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 15-16). Los sacerdotes tenemos la misión de actuar y realizar la obra salvadora de Cristo en su Iglesia.

El evangelio de hoy nos anima a acercarnos al hermano que necesita perdón, amor y misericordia. También necesita corrección, porque todos necesitamos corrección porque somos pecadores; si un hermano peca, hay que ayudarle a salir de su pecado (cf. Mt 18, 15). Pero esa corrección debe hacerse con amor y afecto; porque de lo contrario se convierte en una reprimenda; y no es lo mismo corregir cariñosamente que reprimir o tener una actitud negativa.

6.- Y es muy importante la acción conjunta de la comunidad parroquial; ciertas cosas hay que hacerlas en comunión con los demás miembros de la comunidad; incluso la corrección conviene que quede confirmada por testigos (cf. Mt 18, 16).

El evangelista Mateo nos ha recordado la importancia de la oración en común: «Os digo, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 19); y es importante también vivir la comunión, para que el Señor esté presente en la comunidad cristiana: «Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20).

Animo a toda comunidad parroquial, junto con el P. José-Luis, a trabajar y a caminar juntos, tal como nos invita el papa Francisco: hacer camino sinodal.

Es necesario, pues, como expresión de la comunión y de la corresponsabilidad eclesial, fortalecer las actividades comunes (evangelización, catequesis, formación, visita a enfermos, acción caritativa) y potenciar los consejos parroquiales, tanto el de pastoral como el de asuntos económicos. Os animo a vivir una nueva etapa, para que esta comunidad sea cada día más lo que el Señor desea de ella.

Pedimos la maternal intercesión de la Santísima Virgen María y la de Santa Rosa, titular de la parroquia, para que acompañen a esta comunidad parroquial en la nueva andadura, permitiendo hacer un verdadero camino sinodal, que sea fecundo. Amén.

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Ante el inicio de curso… preparación, descanso y motivación

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NoticiaPodcasts diocesanos

Publicado: 10/09/2023: 42

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Podcast

Horas antes del inicio de curso para miles de alumnos de Infantil y Primaria de todos los puntos de la diócesis, la «seño» Conchi Migueles, del Colegio San Manuel de las Hijas de la Caridad, comparte tres recomendaciones para comenzar el curso escolar. Aquí pueden escuchar el podcast.

 

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

enllamasfortes

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38047: el Bizum de Cáritas Málaga con Marruecos

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Cáritas Diocesana de Málaga se ha unido a la campaña puesta en marcha por Cáritas Española para ayudar a las víctimas del terremoto de Marruecos. La entidad ofrece acompañamiento a Cáritas Rabat con la que lleva años trabajando en proyectos de movilidad humana

Cáritas Española ha abierto este sábado 9 de septiembre la campaña de emergencia “Cáritas con Marruecos”. Su objetivo es canalizar la solidaridad de los donantes españoles para atender la emergencia humanitaria provocada por el seísmo registrado en las provincias y ciudades de Marraquech, Tarudant, Chichaua, Uarzazat y Al Hauz (sur del país).

Se trata del mayor seísmo jamás registrado en el país desde el año 1900. El seísmo ha golpeado con dureza una zona de la cordillera del Atlas situada al sur de la ciudad turística de Marraquech. El epicentro se ha localizado en la aldea de Iguil (a 63 kilómetros de Marraquech) en la provincia de Al Hauz. La violenta sacudida, que fue sentida en gran parte del país magrebí cerca de la medianoche del viernes, ha causado daños materiales, la muerte de más de un millar de personas y el colapso de varios edificios de viviendas. Los equipos de rescate buscan supervivientes entre los escombros con ayuda de miles de voluntarios.

El equipo de Cooperación Internacional de Cáritas Española ha contactado con Cáritas Rabat para ofrecer acompañamiento y apoyo en la gestión de esta emergencia sin precedentes en la historia reciente del país. “El director de Cáritas Rabat, el misionero mexicano Óscar Arturo, tiene previsto desplazarse este domingo a Marrakech para poder evaluar con los equipos locales la extensión de los daños, recabar información más precisa y así preparar una primera respuesta de emergencia”, ha precisado Laure Salies, responsable de la Campaña Cáritas con Marruecos.

Cáritas Rabat a través de un comunicado ha informado este sábado que, según el Centro Nacional de Investigación Científica y Técnica (CNRST), con sede en Rabat, el seísmo se produjo en la noche del viernes 08 de septiembre a las 23:11 (una hora más en la España peninsular).

Cáritas Diocesana de Rabat se ha reunido este sábado a primera hora de la mañana y ha recibido información adicional presentada por Mons. Cristóbal López Romero, arzobispo de la diócesis de Rabat y presidente de Cáritas Marruecos. El prelado ha informado de algunos daños materiales en la iglesia de Ouarzazate, pero ninguna pérdida de vidas humanas en la comunidad hasta el momento. No hay pérdidas humanas en la comunidad hasta el momento, indica la nota facilitada por la Cáritas Diocesana de Rabat.

El equipo de Cáritas Española ofrece sus condolencias a las familias afectadas por esta grave catástrofe y se une en oración.

Cáritas Española colabora con Cáritas Rabat desde hace varios años en proyectos de movilidad humana. Los programas puestos en marcha en los últimos años tienen por objetivo ofrecer una acogida a los migrantes en situación de vulnerabilidad y ofrecerles asistencia y apoyo para que puedan ejercer sus derechos fundamentales en Marruecos.

Las personas que quieran colaborar con la campaña de Cáritas con Marruecos pueden hacerlo a través a través de la cuenta bancaria ES33 2103 0146 94 0030016666 o del BIZUM 38047

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«Nuestras condolencias a todos los fieles de la Iglesia hermana de Marruecos»

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El presidente y el secretario general de la Conferencia Episcopal Española han remitido un escrito al cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, en el que muestran su consternación ante las noticias del terrible terremoto que ha asolado la ciudad de Marrakech.

Texto íntegro del mensaje:

Eminentísimo señor Cardenal
D. Cristóbal López Romero
Arzobispo de Rabat
MARRUECOS

Eminencia / Querido hermano,

Con gran consternación estamos siguiendo las noticias del terrible terremoto que ha asolado la ciudad de Marrakech. Por ello, en nombre de la Iglesia en España le hacemos llegar nuestra aflicción y dolor por el sufrimiento de todas aquellas personas que están padeciendo las terribles consecuencias de este desastre.

Nos unimos a toda la Iglesia para rezar por las personas afectadas, por los difuntos, por los heridos, por los desaparecidos y por todas aquellas que han perdido sus bienes y sobre todo a sus seres queridos, para que encuentren la protección divina, el consuelo y la fortaleza en estos momentos de sufrimiento.

Asimismo pedimos también por las Instituciones, autoridades civiles y el personal de emergencias que están trabajando en las labores de rescate, para que el Señor les dé acierto en sus decisiones y puedan ayudar a los damnificados.

Rogamos a Vuestra Eminencia que traslade nuestras condolencias a todos los fieles de la Iglesia hermana de Marruecos, al tiempo que le enviamos un abrazo fraterno, con la esperanza puesta en el Señor de la paz.

Juan José Omella Omella
Cardenal Arzobispo de Barcelona
Presidente de la Conferencia Episcopal Española

Francisco César García Magán
Obispo Auxiliar de Toledo
Secretario General de la Conferencia Episcopal Española

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La Iglesia con los damnificados del terremoto en Marruecos

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La Iglesia con los damnificados del terremoto en Marruecos

El arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, ha compartido la oración y un mensaje de solidaridad con el pueblo marroquí, que en la pasada noche ha sufrido las consecuencias de un terremoto de magnitud siete en la escala Richter.

A través de sus perfiles en redes sociales, el arzobispo hispalense ha pedido por los aproximadamente mil muertos y cientos de heridos que, según los últimos recuentos, se ha cobrado el seísmo cuyo epicentro se ha ubicado a las afueras de la ciudad de Marrakech: “Nuestra oración por todos los fallecidos, y nuestra solidaridad afectiva y efectiva con los heridos, y con los que han perdido familiares, hogares y bienes”, ha señalado mons. Saiz.

El arzobispo se suma así a las numerosas condolencias y muestras de solidaridad por parte de la Iglesia en España. La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha transmitido hoy sábado sus condolencias por las víctimas que ha provocado el terremoto . “Rezo por las víctimas”, ha manifestado su presidente, el cardenal Juan José Omella. Por su parte, el secretario general y portavoz del Episcopado español, el obispo auxiliar de Toledo, mons. García Magán, ha manifestado su unión a la Iglesia rezando “por las personas afectadas por el terrible terremoto de Marruecos y pedimos la solidaridad de las instituciones y de las personas para ayudar a todos los damnificados”, señaló el portavoz.

 

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“Que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio”

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Homilía de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral en la que los nuevos canónigos del Cabildo catedralicio han jurado sus cargos y profesado la fe, el 9 de septiembre de 2023.

Queridos hermanos sacerdotes;
queridos seminaristas;
queridos hermanos y hermanas, familiares y amigos de los nuevos canónigos sacerdotes:

Esto que estamos haciendo sí está permitido en sábado. Porque el sentido de esta celebración, de esta toma de posesión –si se puede decir así-, de inicio del oficio, es un “sentido de servicio”. Y es un referente siempre Jesucristo, nuestro Maestro, que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Y porque la lógica que rige, la lógica que ha de regir cualquier ejercicio del ministerio sacerdotal, tiene que ser la lógica del servicio. Jesús se pone a lavarle los pies a sus discípulos. Y ésa es nuestra vida. Ése es el sentido genuino del servidor del ministerio. Hoy, cuando esta palabra la hemos reservado sólo para cosas de informática: el servidor. Hasta en el lenguaje común: antes decíamos, cuando se pasaba lista, “servidor”. Hoy, se consideraría por la mentalidad actual eso como algo humillante. Pero la palabra servicio: ministro significa servidor. Y sobre todo, nosotros hemos de tomar esa referencia: “Yo estoy con vosotros como el que sirve”, nos dice Jesús. Y ése es el sentido profundo de cualquier ministerio en la Iglesia. Es un ministerio de servicio.

 

Ciertamente está adornado por una dignidad, que en nosotros, sobre todo, es el Sacramento del Orden. Pero, ese Sacramento del Orden no es una referencia hacia nosotros mismos, sino una referencia hacia nuestro Maestro y al servicio del Pueblo de Dios. Eso es la lógica. Es verdad que, en el transcurso de la Historia, ha podido tener esas contaminaciones políticas o esas contaminaciones de honor, pero, en definitiva, aquí ha de lucirse sólo Jesucristo y para Gloria de Dios. Y todo lo que en nosotros supone de enaltecimiento no ha de hacer feliz a nuestras pobres personas; claro que son, como San Pablo, hoy, se refiere a los cristianos colosenses, todos tenemos conciencia de que no es por nuestros méritos, sino porque hemos sido reconciliados con Dios. Porque Cristo nos ha redimido, nos ha salvado, nos ha elegido, nos ha llamado. Y todo es para el bien del Pueblo de Dios.

Por tanto, esa lógica es la que ha de regir nuestra vida, queridos hermanos. Y el oficio peculiar de canónigo es el de servir al Pueblo de Dios, en este marco que no es un monumento sólo; que no es la posesión de un monumento magnífico como es nuestra Catedral, sino que tiene referencia en su sentido más profundo a tres lugares. Esta silla adornada que es la cátedra del obispo, de ahí viene el nombre de catedral y de ahí viene catedrático. Cátedra es silla y es el lugar de la enseñanza en la fe de quien, sin mérito propio y por ministerio y por servicio, no por sabiduría, sino por ser sucesor de los apóstoles, es el maestro en la fe. Y en este caso, este pobre obispo. Es el que enseña al Pueblo de Dios. Es el lugar de la enseñanza de la Doctrina cristina por excelencia. Esta es la cátedra que da nombre a la catedral. Y la referencia al altar, donde se celebra la Eucaristía. La celebración en el altar. En el altar, que actualiza el Misterio Pascual de Cristo.

Y otro lugar es el confesionario, el sitio de la reconciliación. Y hoy, de una manera especial, el penitenciario. El penitenciario, que es el que ejerce con la potestad ordinaria del obispo la reconciliación en nombre de Jesucristo, nuestro Señor, en el Sacramento de la penitencia.

Luego, esta casa tiene que ser fundamentalmente una casa de culto. Y ése es el sentido profundo que da el Concilio y que da la Doctrina actualizada de la Iglesia al ejercicio del ministerio, el servicio sacerdotal en el colegio de canónigos de una catedral. Ellos representan y son escogidos de entre el presbiterio de la diócesis, que, junto al obispo, apacienta al Pueblo de Dios encomendado en una diócesis, en una Iglesia particular. Y esta iglesia simboliza la Iglesia particular de Granada. La Iglesia gloriosa de Granada, que tiene también esa traslación a la belleza de este templo para Gloria de Dios, para magnificencia del Pueblo cristiano. Luego, no estamos en una lógica humana.

Y entonces, me he acordado –al pensar en qué palabra decir a estos hermanos míos- de esa frase “Oh, Dios, restáuranos; que brille Tu Rostro y nos salve”. Ese ejercicio de restauración que hace Dios con nosotros con la reconciliación, devolviéndonos los colores originales y primitivos (en cualquier cuadro, que el paso del tiempo, las contingencias circunstanciales del ambiente, o el deterior consciente o inconsciente vaya perdiendo…). Pues, nosotros, no es que se restaure el esplendor con adherencias históricas sin más de un cabildo, sino que se restaure ese sentido original, primitivo, ese sentido de servicio al Pueblo de Dios, de hacer de la iglesia catedral un lugar privilegiado de culto, donde el Pueblo cristiano pueda venir a celebrar la fe, con una ejemplaridad, al mismo tiempo, modélica (valga la redundancia) para el Pueblo de Dios; por otra parte, pueda encontrar el perdón de los pecados. Incluso, la liberación de toda atadura que suponga una gravedad, o aminoramiento en la comunión de la Iglesia.

Pero, a la vez, también, para celebrar la Eucaristía. De ahí recuperar la misa diaria en la catedral. La catedral no es un parque temático. La catedral no es exposición de unos elementos muertos. Es el lugar que representa la Iglesia de manera especial en una diócesis. Y ésa la representa desde la pobreza de una catedral en un país de misión, hasta la grandeza y la belleza de nuestra catedral, que es nuestro orgullo. Y que, queridos hermanos, tenemos una celebración jubilar en vista recordando un acontecimiento pasado como es los inicios de las obras y el comienzo del ejercicio del ministerio de la catedral en su servicio a la diócesis: los 500 años. Y no simplemente, un motivo para que haya exposiciones, que ésa es también una dimensión cultural que tiene la catedral, porque la belleza lleva a Dios. Y hay que aplicarla con un sentido y con una identidad cristiana, no simplemente con los rasgos de un manual de un libro de Historia del arte. No simplemente lo anecdótico de una historia, sino de una Historia de Salvación que se produce en un pueblo, que es el nuestro, que recupera de manera fuerte y visible el sentido cristiano después de siglos postergado, pero que nos hace y nos enlaza con la primitiva historia cristiana del inicio de la evangelización en nuestra tierra con san Cecilio.

Queridos hermanos, la responsabilidad es mucha. La responsabilidad que tenéis, queridos hermanos sacerdotes canónigos. Este culto. Y es también de caridad. La catedral es un lugar de la caridad. Es un lugar donde el Pueblo cristiano trae su ofrenda. Para el mantenimiento, ciertamente, de este templo. Pero, también, para el ejercicio de la caridad. Y es un lugar también, ciertamente, de la enseñanza de la catequesis, del ejercicio del ministerio de la Palabra y del Anuncio. Especialmente, en los momentos del tiempo fuerte litúrgico, porque, a lo largo del año, la catedral tiene que ser esa guía en la diócesis donde se ejercite, de manera especial, ese avanzar en el conocimiento en el Misterio de Cristo, para vivirlo en plenitud, como nos dice la oración colecta del primer domingo de Cuaresma.

La catedral, también, ciertamente, es un ámbito de exposición de la cultura cristiana. Pero, la cultura cristiana, lógicamente, no siempre es la exposición; es también la explicitación, sobre todo en una sociedad secularizada que ha perdido los códigos para descodificar y entender el sentido de la manifestación de la fe en la belleza.

Luego, todos estos elementos son los que, de manera armónica y conjuntado, tienen que estar en el ejercicio de vuestro ministerio, que es el ministerio del obispo, en definitiva; que es la iglesia del obispo, donde viene a celebrar, donde viene a compartir y a explicar la Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, y donde todos –desde el obispo a cualquier ministro que ejerce su servicio en la catedral- estamos para servir al Pueblo de Dios. Luego, recuperar esto: Dios, restáuranos, que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio.

Y como os decía, estamos en este mes especialmente mariano en Granada y miramos a la Virgen. San Juan Pablo II decía en “Redemptoris Mater” que la Virgen María Santísima es lo que debe ser la Iglesia. Ella reúne en torno a Sí, no sólo por sus privilegios marianos que celebramos, especialmente su inmaculada concepción, sino porque su tono de vida, de creyente bienaventurada, de Aquélla en quien Dios ha hecho maravillas porque ha mirado su humillación; de Aquélla que se hace voz de los pobres y reclama la primacía de los valores del Evangelio –que los últimos son los primeros, porque “el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”- nos muestra el camino ejemplar del seguimiento de Cristo.

Que Ella también, como los apóstoles, -dice también san Juan Pablo II– que en Pentecostés se une la fe del pueblo de Israel representado en María a la fe apostólica, para dar ese inicio a la evangelización, al Anuncio de Jesucristo como el Salvador, a la centralidad del mensaje cristiano, de lo esencial cristiano; que Ella os ayude y os acompañe en este itinerario y en este servicio al Pueblo de Dios.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

9 de septiembre de 2023
S. I Catedral

Este domingo 10, el obispo inaugura la exposición de fotografías del Primer Concurso «Laudato Sí»

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Será en el Hospital Real de Guadix, al término de la Misa de 12 de la catedral y la exposición, organizada por el secretariado diocesano para el Cuidado de la Creación, se podrá visitar en el horario del Hospital Real, de manera gratuita

El domingo 10 de septiembre, al finalizar la santa Misa de 12 en la Catedral, el obispo inaugurará la exposición de fotografías del Primer Concurso «Laudato Sí», que ha sido organizado por el secretariado para el Cuidado de la Creación de la diócesis de Guadi. Será en el Hospital Real de la Caridad de Guadix, sito en calle Hospital, N 1.

Ha sido grande el número de participantes en esta primera edición, a los cuales, desde estas líneas, queremos agradecer su colaboración desinteresada.

El objetivo de esta exposición es concienciar a todos, como el papa Francisco nos insiste en su encíclica Laudato Sí, de la necesidad del cuidado de “nuestra casa común”, la tierra que habitamos. Para ello, se han combinado las imágenes que muestran parajes naturales de nuestra diócesis de Guadix con citas bíblicas, las que a cada autor le ha sugerido la imagen captada por la cámara.

La inauguración estará abierta a todos aquellos que deseen asistir y la exposición se podrá visitar en el horario de apertura del Hospital Real de la Caridad, de modo gratuito.

 

José Manuel Martos Segura

Director del secretariado para el Cuidado de la Creación. Diócesis de Guadix

creación cartel concurso fotografía exposición

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“Que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio”

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Homilía de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral en la que los nuevos canónigos del Cabildo catedralicio han jurado sus cargos y profesado la fe, el 9 de septiembre de 2023.

Queridos hermanos sacerdotes;
queridos seminaristas;
queridos hermanos y hermanas, familiares y amigos de los nuevos canónigos sacerdotes:

Esto que estamos haciendo sí está permitido en sábado. Porque el sentido de esta celebración, de esta toma de posesión –si se puede decir así-, de inicio del oficio, es un “sentido de servicio”. Y es un referente siempre Jesucristo, nuestro Maestro, que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Y porque la lógica que rige, la lógica que ha de regir cualquier ejercicio del ministerio sacerdotal, tiene que ser la lógica del servicio. Jesús se pone a lavarle los pies a sus discípulos. Y ésa es nuestra vida. Ése es el sentido genuino del servidor del ministerio. Hoy, cuando esta palabra la hemos reservado sólo para cosas de informática: el servidor. Hasta en el lenguaje común: antes decíamos, cuando se pasaba lista, “servidor”. Hoy, se consideraría por la mentalidad actual eso como algo humillante. Pero la palabra servicio: ministro significa servidor. Y sobre todo, nosotros hemos de tomar esa referencia: “Yo estoy con vosotros como el que sirve”, nos dice Jesús. Y ése es el sentido profundo de cualquier ministerio en la Iglesia. Es un ministerio de servicio.

Ciertamente está adornado por una dignidad, que en nosotros, sobre todo, es el Sacramento del Orden. Pero, ese Sacramento del Orden no es una referencia hacia nosotros mismos, sino una referencia hacia nuestro Maestro y al servicio del Pueblo de Dios. Eso es la lógica. Es verdad que, en el transcurso de la Historia, ha podido tener esas contaminaciones políticas o esas contaminaciones de honor, pero, en definitiva, aquí ha de lucirse sólo Jesucristo y para Gloria de Dios. Y todo lo que en nosotros supone de enaltecimiento no ha de hacer feliz a nuestras pobres personas; claro que son, como San Pablo, hoy, se refiere a los cristianos colosenses, todos tenemos conciencia de que no es por nuestros méritos, sino porque hemos sido reconciliados con Dios. Porque Cristo nos ha redimido, nos ha salvado, nos ha elegido, nos ha llamado. Y todo es para el bien del Pueblo de Dios.

Por tanto, esa lógica es la que ha de regir nuestra vida, queridos hermanos. Y el oficio peculiar de canónigo es el de servir al Pueblo de Dios, en este marco que no es un monumento sólo; que no es la posesión de un monumento magnífico como es nuestra Catedral, sino que tiene referencia en su sentido más profundo a tres lugares. Esta silla adornada que es la cátedra del obispo, de ahí viene el nombre de catedral y de ahí viene catedrático. Cátedra es silla y es el lugar de la enseñanza en la fe de quien, sin mérito propio y por ministerio y por servicio, no por sabiduría, sino por ser sucesor de los apóstoles, es el maestro en la fe. Y en este caso, este pobre obispo. Es el que enseña al Pueblo de Dios. Es el lugar de la enseñanza de la Doctrina cristina por excelencia. Esta es la cátedra que da nombre a la catedral. Y la referencia al altar, donde se celebra la Eucaristía. La celebración en el altar. En el altar, que actualiza el Misterio Pascual de Cristo.

Y otro lugar es el confesionario, el sitio de la reconciliación. Y hoy, de una manera especial, el penitenciario. El penitenciario, que es el que ejerce con la potestad ordinaria del obispo la reconciliación en nombre de Jesucristo, nuestro Señor, en el Sacramento de la penitencia.

Luego, esta casa tiene que ser fundamentalmente una casa de culto. Y ése es el sentido profundo que da el Concilio y que da la Doctrina actualizada de la Iglesia al ejercicio del ministerio, el servicio sacerdotal en el colegio de canónigos de una catedral. Ellos representan y son escogidos de entre el presbiterio de la diócesis, que, junto al obispo, apacienta al Pueblo de Dios encomendado en una diócesis, en una Iglesia particular. Y esta iglesia simboliza la Iglesia particular de Granada. La Iglesia gloriosa de Granada, que tiene también esa traslación a la belleza de este templo para Gloria de Dios, para magnificencia del Pueblo cristiano. Luego, no estamos en una lógica humana.

Y entonces, me he acordado –al pensar en qué palabra decir a estos hermanos míos- de esa frase “Oh, Dios, restáuranos; que brille Tu Rostro y nos salve”. Ese ejercicio de restauración que hace Dios con nosotros con la reconciliación, devolviéndonos los colores originales y primitivos (en cualquier cuadro, que el paso del tiempo, las contingencias circunstanciales del ambiente, o el deterior consciente o inconsciente vaya perdiendo…). Pues, nosotros, no es que se restaure el esplendor con adherencias históricas sin más de un cabildo, sino que se restaure ese sentido original, primitivo, ese sentido de servicio al Pueblo de Dios, de hacer de la iglesia catedral un lugar privilegiado de culto, donde el Pueblo cristiano pueda venir a celebrar la fe, con una ejemplaridad, al mismo tiempo, modélica (valga la redundancia) para el Pueblo de Dios; por otra parte, pueda encontrar el perdón de los pecados. Incluso, la liberación de toda atadura que suponga una gravedad, o aminoramiento en la comunión de la Iglesia.

Pero, a la vez, también, para celebrar la Eucaristía. De ahí recuperar la misa diaria en la catedral. La catedral no es un parque temático. La catedral no es exposición de unos elementos muertos. Es el lugar que representa la Iglesia de manera especial en una diócesis. Y ésa la representa desde la pobreza de una catedral en un país de misión, hasta la grandeza y la belleza de nuestra catedral, que es nuestro orgullo. Y que, queridos hermanos, tenemos una celebración jubilar en vista recordando un acontecimiento pasado como es los inicios de las obras y el comienzo del ejercicio del ministerio de la catedral en su servicio a la diócesis: los 500 años. Y no simplemente, un motivo para que haya exposiciones, que ésa es también una dimensión cultural que tiene la catedral, porque la belleza lleva a Dios. Y hay que aplicarla con un sentido y con una identidad cristiana, no simplemente con los rasgos de un manual de un libro de Historia del arte. No simplemente lo anecdótico de una historia, sino de una Historia de Salvación que se produce en un pueblo, que es el nuestro, que recupera de manera fuerte y visible el sentido cristiano después de siglos postergado, pero que nos hace y nos enlaza con la primitiva historia cristiana del inicio de la evangelización en nuestra tierra con san Cecilio.

Queridos hermanos, la responsabilidad es mucha. La responsabilidad que tenéis, queridos hermanos sacerdotes canónigos. Este culto. Y es también de caridad. La catedral es un lugar de la caridad. Es un lugar donde el Pueblo cristiano trae su ofrenda. Para el mantenimiento, ciertamente, de este templo. Pero, también, para el ejercicio de la caridad. Y es un lugar también, ciertamente, de la enseñanza de la catequesis, del ejercicio del ministerio de la Palabra y del Anuncio. Especialmente, en los momentos del tiempo fuerte litúrgico, porque, a lo largo del año, la catedral tiene que ser esa guía en la diócesis donde se ejercite, de manera especial, ese avanzar en el conocimiento en el Misterio de Cristo, para vivirlo en plenitud, como nos dice la oración colecta del primer domingo de Cuaresma.

La catedral, también, ciertamente, es un ámbito de exposición de la cultura cristiana. Pero, la cultura cristiana, lógicamente, no siempre es la exposición; es también la explicitación, sobre todo en una sociedad secularizada que ha perdido los códigos para descodificar y entender el sentido de la manifestación de la fe en la belleza.

Luego, todos estos elementos son los que, de manera armónica y conjuntado, tienen que estar en el ejercicio de vuestro ministerio, que es el ministerio del obispo, en definitiva; que es la iglesia del obispo, donde viene a celebrar, donde viene a compartir y a explicar la Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, y donde todos –desde el obispo a cualquier ministro que ejerce su servicio en la catedral- estamos para servir al Pueblo de Dios. Luego, recuperar esto: Dios, restáuranos, que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio.

Y como os decía, estamos en este mes especialmente mariano en Granada y miramos a la Virgen. San Juan Pablo II decía en “Redemptoris Mater” que la Virgen María Santísima es lo que debe ser la Iglesia. Ella reúne en torno a Sí, no sólo por sus privilegios marianos que celebramos, especialmente su inmaculada concepción, sino porque su tono de vida, de creyente bienaventurada, de Aquélla en quien Dios ha hecho maravillas porque ha mirado su humillación; de Aquélla que se hace voz de los pobres y reclama la primacía de los valores del Evangelio –que los últimos son los primeros, porque “el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”- nos muestra el camino ejemplar del seguimiento de Cristo.

Que Ella también, como los apóstoles, -dice también san Juan Pablo II– que en Pentecostés se une la fe del pueblo de Israel representado en María a la fe apostólica, para dar ese inicio a la evangelización, al Anuncio de Jesucristo como el Salvador, a la centralidad del mensaje cristiano, de lo esencial cristiano; que Ella os ayude y os acompañe en este itinerario y en este servicio al Pueblo de Dios.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

9 de septiembre de 2023
S. I Catedral

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Mons. Saiz: “La universidad es un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida”

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Mons. Saiz: “La universidad es un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida”

La capilla universitaria ha acogido la misa de inicio de curso 2023/2024 de la Universidad de Sevilla. Una Eucaristía que ha presidido el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz, y que han concelebrado, entre otros sacerdotes, el delegado de pastoral Universitaria, Pablo Guija; el delegado diocesano de Medios de Comunicación, Leonardo Sánchez; y el responsable de la Pastoral con Jóvenes, Manuel Jiménez. El rector de la Hispalense, Miguel Ángel Castro; y el hermano mayor de la Hermandad de los estudiantes -que este curso cumple su primer centenario-, Jesús Resa, han participado también en una misa que ha precedido al acto académico que se ha celebrado en el Rectorado.

El arzobispo ha comenzado su homilía invocando al Espíritu, que “nos mueve a proclamar el anuncio de la Buena Nueva. Este es el don que pedimos para esta querida Universidad de Sevilla al comienzo del curso académico 2023-2024”. A continuación, ha aludido al papa Benedicto XVI para afirmar que “el verdadero e íntimo origen de la universidad está en el afán de conocimiento, que es propio del hombre. Quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere la verdad”.

“La verdad de las cosas y su sentido en la vida”

Monseñor Saiz ha afirmado que la universidad se encuentra hoy en diferentes encrucijadas y debe responder a diversos desafíos: “Uno de ellos es consiste en armonizar la especialización extrema, la cuasi profesionalización del alumnado con la búsqueda del sentido de la vida y con su fundamentación en la verdad”. “No se puede evitar la especialización y la profesionalización, y de hecho cada año se proponen nuevas carreras y especialidades, pero no podemos olvidar el marco más amplio y profundo: la verdad de las cosas y su sentido en la vida. Porque, en definitiva, la universidad fue creada para ‘impartir sabiduría’, esa es su finalidad primera y esencial”, ha añadido.

En cuanto a la tarea del profesor, el arzobispo ha recordado que “no es sencillamente comunicar información o proporcionar capacitación en unas habilidades orientadas al beneficio económico de la sociedad; la educación no es y nunca debe considerarse como algo meramente utilitario. Se trata de la formación integral de la persona humana. Este es el fundamento por el cual la universidad ensancha su misión más allá de la sola investigación, de la sola docencia y del mero asesoramiento”.

“Elementos de reflexión ante los interrogantes existenciales”

En esta línea, el arzobispo ha señalado que “una universidad no es solamente un ámbito de investigación, sino una institución más ambiciosa, porque la investigación tiende al conocimiento, pero la persona necesita también la sabiduría”. Así, ha subrayado que la universidad es “un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida, para encontrar respuestas razonables a los interrogantes más profundos; es la etapa en que el joven compromete su existencia en los ideales más nobles.  Si la docencia y el asesoramiento son incapaces de ofrecer elementos de reflexión ante los interrogantes existenciales, y sólo se reducen a cualificar técnicamente a los individuos, podemos decir que, estrictamente hablando, más que universidad en el sentido etimológico y completo de la palabra, estaríamos hablando de un instituto tecnológico”, concluyó.

GALERÍA FOTOGRÁFICA del acto.

 

 

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